Áspero Raymi 2026: La Ciudad Pesquera de Caral Celebra 21 Años de Investigación y Puesta en Valor Patrimonial

En 2026, el sitio arqueológico de Áspero, puerto pesquero de la civilización Caral (Supe Puerto, Barranca), celebra 21 años de investigaciones, conservación y difusión cultural bajo la gestión de la Zona Arqueológica Caral (ZAC). Las celebraciones del Áspero Raymi 2026 incluyen el tradicional Pago a la Cochamama, ferias gastronómicas, pasacalles y escenificaciones históricas. Tras más de dos décadas de labor, Áspero destaca por hallazgos trascendentales como la Dama de los Cuatro Tupus y la consolidación de infraestructuras piramidales como la Huaca de los Ídolos, consolidándose como un referente de arqueología social y turismo sostenible en la costa central del Perú.

Por: Arqueologia del Perú (arqueologiadelperu.com)

El sitio arqueológico de Áspero, considerado la emblemática ciudad pesquera de la civilización Caral, se viste de gala este 2026 para conmemorar el Áspero Raymi 2026, una festividad cultural y comunitaria que enmarca la celebración por los 21 años del inicio de los trabajos de investigación, conservación y difusión turístico-cultural liderados por la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora del Ministerio de Cultura.

Ubicado en el distrito de Supe Puerto, provincia de Barranca (Lima), el complejo monumental de Áspero emerge frente a las frías aguas del océano Pacífico como un testimonio excepcional de la complejidad socioeconómica y tecnológica alcanzada por la civilización más antigua de América hace más de 5,000 años (3000 – 1800 a. C.).

1. Dos Décadas y un Año de Recuperación Histórica en el Puerto de Supe

Antes del inicio de las intervenciones sistemáticas dirigidas por la Dra. Ruth Shady Solís en 2005, el sitio monumental de Áspero atravesaba por un crítico estado de vulnerabilidad, afectado por la acumulación de desechos urbanos, el huaqueo sistemático y el avance incontrolado de invasiones.

Durante estos 21 años de trabajo ininterrumpido, el equipo multidisciplinario de la Zona Arqueológica Caral ha logrado excavar, consolidar y poner en valor estructuras piramidales clave como la Huaca de los Ídolos, la Huaca de los Sacrificios y la Huaca Alta. Estos trabajos no solo permitieron frenar el deterioro del yacimiento, sino que transformaron radicalmente la relación entre la población local de Supe Puerto y su patrimonio milenario, convirtiendo a Áspero en un modelo regional de arqueología social y desarrollo sostenible.

2. Los Grandes Hallazgos que Redefinieron la Prehistoria Marítima

El dinamismo investigador en Áspero ha aportado evidencias fundamentales para comprender el modelo de desarrollo complementario entre el litoral y los valles interandinos del área norcentral del Perú:

  • La Dama de los Cuatro Tupus: Descubierta en la Huaca de los Ídolos, esta sepultura correspondiente a una mujer de la alta jerarquía social (de aproximadamente 40 a 50 años) confirmó el rol preponderante de la mujer en la estructura política y ceremonial de la civilización Caral hace 4,500 años. El ajuar funerario incluyó cuatro tupos o prendedores de hueso tallados con motivos de aves y monos, collares de valvas de Spondylus y una manta de tejido vegetal.

  • Redes de Intercambio y Tecnología Pesquera: Los hallazgos de redes de pescar elaboradas con fibra de algodón (proveniente de los valles del interior como Caral y Miraya), anzuelos de hueso, pesas de piedra y una inmensa variedad de restos malacológicos y de peces (anchovetas, choros, machas) demostraron la intensa especialización marítima de los pobladores de Áspero y su articulación comercial mediante trueque con las poblaciones agrícolas del valle de Supe.

  • Estatuillas Antropomorfas: Las estatuillas modeladas en arcilla no cocida halladas en contextos ceremoniales revelaron detalles inéditos sobre la vestimenta, peinados, pintura corporal y estratificación social de los antiguos habitantes del litoral.

3. Las Festividades del Áspero Raymi 2026: Identidad y Tradición Ancestral

El Áspero Raymi es la manifestación festiva anual donde convergen la ciencia arqueológica, la memoria colectiva y la identidad viva de la comunidad costera. En el marco de este 21.º aniversario, el programa de actividades integra ceremonias ancestrales, expresiones artísticas y oferta gastronómica tradicional:

El Pago a la Cochamama y a la Pachamama

Como acto central de la festividad, se realiza la tradicional ceremonia del Pago a la Cochamama (Madre Mar) y a la Pachamama, oficiada por chamanes y maestros ceremoniales locales. En este ritual se ofrecen productos del mar, chicha de jora, hojas de coca y semillas milenarias en agradecimiento por la abundancia de los recursos marinos y la protección del territorio costero.

Muestra Gastronómica y Artesanal

La población de Supe Puerto y los municipios de la provincia de Barranca participan activamente en ferias gastronómicas que rescatan insumos marinos consumidos desde tiempos precerámicos, combinados con la cocina tradicional norteña. Asimismo, artesanos locales exhiben réplicas de la iconografía de Caral y productos elaborados a base de fibras vegetales (junco y totora).

Escenificación y Pasacalle Cultural

Estudiantes de la provincia y elencos de danza presentan escenificaciones históricas sobre la vida cotidiana en Áspero, el intercambio de productos pesqueros por algodón del valle y la investidura de las autoridades ceremoniales de la Huaca de los Ídolos.

4. Impacto Socioeconómico y Turismo Sostenible

La puesta en valor de Áspero no se limita a la producción académica; constituye un verdadero motor de desarrollo económico local para la provincia de Barranca y el distrito de Supe Puerto. A través del circuito turístico condicionado por la ZAC, los visitantes pueden recorrer senderos interpretativos delimitados, acceder al centro de recepción de visitantes y apreciar la arquitectura monumental sin impactar los estratos arqueológicos.

El turismo de conservación en Áspero ha fomentado la creación de guías locales, la dinamización del sector restaurantero y hotelero en Barranca y la concientización escolar sobre el valor irremplazable del patrimonio cultural.

Guía Práctica para el Visitante
  • Ubicación: Distrito de Supe Puerto, Provincia de Barranca, Departamento de Lima (a aproximadamente 191 km al norte de Lima Metropolitana por la Panamericana Norte).

  • Acceso: Desde la Panamericana Norte (km 191), ingresar al desvío hacia Supe Puerto. Un ramal asfaltado y señalizado conduce directamente al centro de visitantes del sitio arqueológico.

  • Horario de Atención: Lunes a domingo de 9:00 a. m. a 4:00 p. m.

Album: Taqrachullo

Explora la majestuosidad del Sitio Arqueológico de Taqrachullo, una impresionante fortaleza de piedra ubicada a más de 3,900 metros de altitud en el distrito de Suyckutambo, provincia de Espinar (Cusco). Este complejo, famoso por sus imponentes estructuras construidas al borde de cañones y su herencia vinculada a los K’anas y al Imperio Inca, ha capturado la atención del país tras su reciente viralización en redes sociales.

Compartimos este álbum fotográfico para que admires la belleza de sus muros y recintos, recordando siempre la importancia de un turismo responsable para protegerlo del huaqueo. Si quieres conocer a fondo su historia, cómo llegar y los últimos planes de conservación del Ministerio de Cultura, te invitamos a revisar los artículos y enlaces sobre Taqrachullo que tenemos publicados aquí en arqueologiadelperu.com.

El despertar de Taqrachullo: La majestuosa ciudadela preínca e inca que desafía los límites del patrimonio andino en Espinar

Ubicado en los confines de la provincia de Espinar, Cusco, el complejo arqueológico de Taqrachullo ha emergido del olvido para posicionarse como uno de los hallazgos e hitos patrimoniales más fascinantes del sur andino, capturando incluso la atención de la comunidad científica internacional y de publicaciones globales como National Geographic. Esta imponente ciudadela de piedra, erigida originalmente por la nación K’ana y expandida posteriormente por los Incas, se asienta sobre formaciones rocosas colosales a más de 3,900 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Suykutambo. Su diseño arquitectónico y su estratégica ubicación han llevado a investigadores y cronistas a compararla con Machu Picchu, ganándose el apelativo popular de la «Fortaleza de María» debido a su proximidad con el imponente cañón homónimo. El presente artículo ofrece un análisis profundo sobre la verdadera historia de este complejo, detallando su evolución cronológica desde el Intermedio Tardío, la complejidad de sus estructuras defensivas y residenciales, las recientes iniciativas estatales para la creación de un museo de sitio, y las pautas logísticas indispensables para adentrarse en uno de los secretos mejor guardados de la arqueología cusqueña.

Introducción: El enigma pétreo de los Andes altos

En la inmensidad del altiplano cusqueño, donde el viento de la puna moldea el paisaje y los ríos esculpen cañones de vértigo, se levanta uno de los testimonios arquitectónicos más imponentes y menos comprendidos de la historia andina. Taqrachullo, una monumental ciudadela de piedra que desafía la gravedad desde las cumbres de la provincia de Espinar, ha comenzado a revelar sus secretos al mundo. Aunque el turismo masivo ha concentrado históricamente su atención en el Valle Sagrado y el santuario de Machu Picchu, las investigaciones y la reciente atención de cadenas internacionales como National Geographic están girando los reflectores hacia el sur de la región Cusco, un territorio donde la piedra cuenta una historia de resistencia, adaptación y majestuosidad preínca e inca.

Conocida localmente por algunos pobladores y arrieros como la Fortaleza de María —debido a su cercanía al sector homónimo dentro del espectacular sistema de cañones de la zona—, Taqrachullo no es simplemente un mirador fortificado. Se trata de un complejo urbano, religioso y militar de gran envergadura que reescribe la comprensión de las fronteras del Tawantinsuyu y de las naciones que habitaron el antiguo Perú antes de la consolidación del imperio de los incas.

El origen K’ana y la asimilación Inca: Cronología de un baluarte

Para entender la verdadera dimensión de Taqrachullo, es necesario retroceder en el tiempo, específicamente al periodo del Intermedio Tardío (aproximadamente entre el 1000 y el 1450 d.C.). Antes de que los incas expandieran sus dominios fuera del valle del Cusco, la provincia alta de Espinar estaba habitada por la nación K’ana, un grupo étnico preínca caracterizado por su carácter guerrero, su destreza en la ganadería de altura y su arquitectura adaptada a los ecosistemas de puna seca.

Los K’anas eligieron la cima de estos macizos rocosos en el actual distrito de Suykutambo no por un capricho estético, sino por una estricta necesidad estratégica. En una época marcada por intensos conflictos interétnicos y la búsqueda del control de recursos hídricos y pastizales, Taqrachullo nació como un pukara o asentamiento fortificado. Desde sus alturas, los antiguos habitantes poseían un control visual absoluto de las rutas que conectaban el altiplano con los valles interandinos.

Hacia el siglo XV, durante el Horizonte Tardío, el incario inició su campaña de consolidación expansionista. La historiografía y las evidencias arqueológicas locales sugieren que la anexión de los K’anas al Tawantinsuyu no se dio necesariamente mediante una guerra de exterminio, sino a través de complejas alianzas políticas y matrimoniales, dada la valía de los guerreros K’anas como aliados militares de los soberanos cusqueños.

Una vez integrado el territorio, los arquitectos imperiales intervinieron Taqrachullo. Respetando el núcleo original preínca, los incas superpusieron sus técnicas de aparejo de piedra, ampliaron los sistemas de andenería para la agricultura de altura e incorporaron recintos administrativos y ceremoniales que consolidaron al sitio como un nudo logístico crucial en las redes de comunicación del Kuntisuyu.

Arquitectura entre abismos: La estructura del complejo

El complejo arqueológico de Taqrachullo se distribuye de manera orgánica a lo largo de crestas rocosas, adaptándose con precisión milimétrica a las irregularidades del terreno. La primera impresión que ofrece a los investigadores y visitantes es su sobrecogedora similitud visual con las ciudadelas construidas en la ceja de selva, lo que ha motivado comparaciones periodísticas con Machu Picchu, a pesar de pertenecer a un entorno geográfico y ecológico radicalmente distinto.

El asentamiento se compone de diversos sectores claramente diferenciados mediante un planeamiento urbano prehispánico:

  • Sector Residencial y Doméstico: Caracterizado por recintos de planta circular y rectangular que albergaban a la población local y a las guarniciones militares. Las paredes están edificadas con piedra laja de la zona, unidas con argamasa de barro.

  • Sector Ceremonial y de Élite: En las zonas más elevadas y de difícil acceso se aprecian estructuras con un acabado arquitectónico notablemente superior, donde destacan hornacinas y vanos trapezoidales típicamente incas, destinados probablemente al culto de las deidades tutelares (los apus) y a las autoridades administrativas.

  • Murallas y Sistemas Defensivos: El perímetro del sitio aprovecha los abismos naturales del cañón, pero en los flancos vulnerables se erigieron imponentes lienzos de murallas defensivas que restringían y controlaban rigurosamente el acceso.

  • Andenerías y Almacenamiento: En las laderas adyacentes se despliegan terrazas agrícolas que servían tanto para estabilizar los suelos frente a los deslizamientos como para el cultivo de productos nativos de altura, complementadas con estructuras destinadas a depósitos o qollqas.

Un museo de sitio para salvaguardar la historia de Espinar

A medida que el valor de Taqrachullo cobra relevancia en la agenda pública, las autoridades locales de la provincia de Espinar y el Ministerio de Cultura del Perú han comenzado a articular esfuerzos para su puesta en valor integral. Uno de los anuncios más significativos y esperados por la comunidad científica y los habitantes de la zona es el proyecto para impulsar la construcción de un museo de sitio en la jurisdicción.

El objetivo prioritario de este espacio museístico será albergar, conservar y exhibir de forma técnica los numerosos hallazgos recuperados durante las sucesivas campañas de excavación y prospección arqueológica en el área. Entre los objetos rescatados se encuentran piezas de cerámica de filiación K’ana e Inca, herramientas líticas, restos óseos que ilustran las prácticas funerarias de la época y artefactos de metal que evidencian el intercambio comercial y cultural que sostenía esta fortaleza con otras regiones del área centro-sur andina.

La implementación de este museo no solo garantizará la protección del patrimonio mueble contra el huaqueo y el tráfico ilícito, sino que se constituirá en el eje motriz para la educación patrimonial de las comunidades locales de Chaupimayo y Suykutambo, devolviéndoles el protagonismo en la gestión de su propia herencia histórica.

Guía del viajero científico: Cómo llegar y qué se necesita

Para el visitante interesado en la arqueología y la exploración, acceder a Taqrachullo constituye una experiencia tan gratificante como exigente. Al encontrarse alejado de los circuitos turísticos convencionales, el viaje demanda una planificación meticulosa.

Aspecto Detalle Logístico
Ubicación Comunidad de Chaupimayo, Distrito de Suykutambo, Provincia de Espinar, Región Cusco.
Altitud Aproximadamente entre 3,900 y 4,100 metros sobre el nivel del mar.
Ruta de Acceso Desde la ciudad del Cusco, se viaja por vía terrestre hacia la ciudad de Yauri (capital de Espinar), en un trayecto que toma entre 4 y 5 horas. Desde Yauri, se continúa en vehículo hacia el distrito de Suykutambo (1 hora aproximadamente) hasta el sector del Cañón de los Tres Cañones o la comunidad de Chaupimayo, desde donde se inicia la caminata de ascenso.
Costo de Ingreso Actualmente el acceso es libre o gestionado de manera comunitaria por tarifas mínimas de mantenimiento local, pero se recomienda verificar normativas vigentes con la DDC Cusco.
Mejor Época Durante la temporada seca en los Andes (de mayo a octubre), lo que evita las lluvias torrenciales que dificultan el ascenso por senderos empinados.
Recomendaciones fundamentales para la visita

Dada la altitud extrema, es indispensable un periodo previo de aclimatación en Cusco o Yauri para evitar el mal de montaña (soroche). Los senderos que conducen a la cima de la ciudadela exigen una condición física moderada, calzado de montaña con buen agarre, ropa técnica para mitigar el intenso viento de la puna, protección solar y suficiente hidratación. Asimismo, se exhorta a los viajeros a realizar la exploración acompañados por guías locales para garantizar la seguridad y evitar dañar las frágiles estructuras arqueológicas que aún no han sido consolidadas.

El futuro del patrimonio en las provincias altas del Cusco

La visibilidad internacional brindada por plataformas científicas globales a Taqrachullo no es un hecho aislado, sino el reflejo de un cambio de paradigma en la arqueología peruana. Las provincias altas de Cusco, largamente relegadas en los manuales de historia tradicional a favor de la arquitectura del centro del ombligo del mundo, demuestran poseer una riqueza monumental que redefine la geopolítica del periodo prehispánico.

El verdadero desafío que afronta Taqrachullo en los próximos años radica en equilibrar la investigación arqueológica continua, la conservación física de sus estructuras expuestas a la intemperie altoandina y el desarrollo de un turismo sostenible y comunitario. La comunidad de Chaupimayo y el distrito de Suykutambo ven en su ciudadela no solo un motivo de orgullo identitario, sino una oportunidad genuina de desarrollo económico. Proteger este legado, investigar sus muros sin destruirlos y narrar su historia con el rigor que merece es una tarea colectiva que apenas ha comenzado a dar sus frutos más prometedores.

Galeria Fotográfica

Se desploma histórica torre de Templo de La Jalca Grande

La Jalca distrito de Chachapoyas, capital folklórica de la Región Amazonas, pierde un ícono del turismo, su torre de piedra de 24 metros, donde de encontraba el campanario, frente a su otro emblema, su templo católico. Sin duda una gran pérdida de este imponente atractivo turístico en plena plaza central.

La reconocida torre de la Iglesia del distrito de La Jalca Grande, en la provincia de Chachapoyas, región Amazonas, construida en el siglo XVI y considerada Patrimonio Histórico del Perú, se derrumbó a consecuencia del fuerte sismo de magnitud 7,5 que ocurrió este domingo 28 de noviembre del 2021.

El recinto religioso, cuya construcción empezó en 1538, es una «fusión arquitectónica entre técnicas españolas e indígenas», mencionan varias informaciones turísticas. El movimiento telúrico dejó afectación de un 60 por ciento en el distrito.

 

La torre del templo de Jalca Grande antes del Sismo

 

 

 

 

 

Puente inca de Q’eswachaka: La reinvención cultural como factor de desarrollo sostenible

La presente investigación nace de una inquietud primigenia por conocer el proceso de construcción y la renovación anual del puente Inca de Q’eswachaka (distrito de Quehue, provincia de Canas, Cusco), con la atención centrada en su concepción como maravilla de la ingeniería prehispánica El desarrollo de la investigación reveló dos aspectos importantes: La aproximación al puente de Q’eswachaka como objeto de estudio, revela la majestuosidad de este legado cultural vivo o inmaterial, manifestación única de la continuidad cultural de los pueblos quechuas, en una zona que constituyó el área nuclear del Cusco incaico El conjunto de saberes, tradiciones y prácticas rituales se constituyen en una muestra valiosa del Patrimonio Inmaterial del Perú.

Por ocho años consecutivos se registró el proceso de renovación anual del puente inca, siendo testigos de las enormes dificultades que las comunidades campesinas atraviesan para llevar a cabo esta manifestación anual y del virtual estado de abandono de parte de las Instituciones públicas, lleva a la autora a tomar un rol activo y participativo en las gestiones, que desde el ámbito local se efectúan para hacer posible la tarea anual de reponer la superestructura del puente inca.

El segundo aspecto que resalta desde un punto de vista técnico, que es la clave para garantizar la sostenibilidad de este impresionante legado, es el proceso de gestión cultural Proceso que regula y hace posible la continuidad de esta tradición Para lo cual se optó por el enfoque de la reinvención y resignificación cultural, enfoques emergentes en investigaciones que se proponen dar aportes para replantear y transformar prácticas de gestión y conservación del patrimonio cultural Reinventar para conservar Patrimonio, debe ser entendido como un método de conservación, permitiendo comprender y transformar procesos, ya que este implica no solo reflexionar sobre el problema, sino actuación a partir de la comprensión crítica y respetuosa de la realidad.

Durante el periodo comprendido en la presente investigación, se ha registrado el método: Reinvención cultural de los conceptos y valores asociados al puente Q’eswachaka El modelo propuesto ha sido reconocido por la UNESCO y la Fundación Locus en el año 2011; hecho que representa un gran cambio, considerando que hasta hace unos cuantos años, el trabajo y el esfuerzo de las comunidades campesinas de Quehue no figuraba en un primer plano a nivel nacional; hasta finalmente haber sido oficialmente inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (Diciembre, 2013) siendo ahora parte de la agenda nacional su conservación y desarrollo.

El presente trabajo contiene cuatro partes: Las generalidades de la investigación La descripción de las características del puente inca de Q’eswachaka, las comunidades campesinas, su contexto y el ritual de renovación anual del puente y su reinvención cultural como obra de ingeniería El proceso de cambio de significados y valores asociados al puente, desde un recuento histórico del puente en crónicas de viajeros y documentalistas, hasta las dinámicas actuales de reapropiación social de la tradición por parte de las comunidades campesinas y la revaloración de la tradición a nivel nacional Finalmente la exposición de las conclusiones, implicancias de la reinvención del Patrimonio Cultural en la gestión y conservación de este, para el caso del puente inca de Q’eswachaka

La reinvención cultural como factor de desarrollo sostenible Caso: puente inca de Q’eswachaka

TESIS
Para optar el Grado Académico de Magíster en Gestión del Patrimonio Cultural
AUTOR
Alejandrina Carmen Arróspide Poblete
*Las primeras páginas y el indice de la publicación original se encuentran al final de esta publicacion.

PALABRAS CLAVE:.

Reinvención cultural, resignificación cultural, patrimonio cultural, apropiación social, gestión cultural, Qhapac Ñan, caminos incas, puentes incas, Q’eswachaka.

INTRODUCTION

The present research was born from the authoress´s concern for knowing the constructive process and engineering concept of the Incan Q’eswachaka Bridge The developed research reveals two valuable contributions: The contrast between the chronicles and present day facts, which revealed, in this case, that this bridge was alive, and far from being a simple archaeological compound, it was rather a tangible sample of valid Andean roots So, the author decided to devote all the necessary time to it, first, seeking partners who would correctly help register the event, without introducing external elements, using last generation cameras, professionals in communication and specialists in History who would guarantee the research.

On the other hand, it allowed the authoress to keep familiarized, in depth, with some chroniclers, like Bernabé Cobo who narrates, with great mastery, the construction of an Incan bridge With the help of a specialist in History and Chronicles, the collaboration of the UNSAAC´s Incan Museum, in Cusco, was possible to obtain abundant primary information referring to Incan bridges, in general.

Comparing the event with the images obtained and the chronicles research, great was the surprise, as an original script was discovered, which had been written over five hundred years ago, and is the narration by Bernabé Cobo who explains, in detail, how bridges were built in Incan times, meanwhile, to the surprise of all of us, that narration was becoming a reality, just as the cameras´ lenses would register the events, day by day, without any difference whatsoever.

The second contribution is essentially the use of cultural reinvention and resignify, as a method applied to cultural management Then, the first ethnoarchaeological video was presented to San Marcos´ intellectual community, with such a good acceptation, and then, to that of the UNSAAC, obtaining very good comments and observations of the record But, surprises were only starting to show up, as the video was shown to the actors themselves, who manifested, with deep emotion, that it was the first time that the images they were observing, correctly corresponded to the events that took place, as we obtained from them the backing-up of the research and authorization to pursue it.

It is from that first cultural management tool (The video), that a cultural management model started to be developed under the denomination: “Cultural reinvention and resignify, as a method for the conservation of cultural heritage”, which is the object of this document This model is now concluded and available to the academic community of the San Marcos Major National University, for its approval and future aplication.

Although this model have not been made public yet, it has already crossed the country´s boundaries, as the UNESCO and Locus Foundation have awarded it in 2011, along with the bridge itself, in Paris, France, with the World Award for Sustainable Architecture.

KEY WORDS:.

Cultural reinvention, cultural resignify, conservation method, cultural heritage, social appropriation, cultural management, Qhapac Ñan, Incan Trails, Incan bridges, Q´eswachaka.

 

LA REINVENCION CULTURAL COMO FACTOR DE DESARROLLO SOSTENIBLE Caso: Puente Inca de Q’eswachaka

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Abstract

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Los enfoques actuales sobre Gestión Cultural, relacionadas con la valoración del patrimonio cultural material e inmaterial y centrados sólo en procesos instrumentales de la arqueología y etnografía, dejaron de lado importantes elementos culturales que perviven y tienen una alternativa vigente en los planteamientos de desarrollo sostenible que consideran a la cultura, en su integralidad, como un soporte fundamental mediante la reinvención permanente de muchas de sus manifestaciones y la práctica de costumbres ancestrales resemantizadas, útiles y funcionales, y desde las cuales se movilizan otros factores socio – económicos, jurídico – políticos y mentales que contribuyen con el mejoramiento la calidad de vida de grupos humanos y su inserción exitosa en el mundo, como el caso de la reinvención cultural del puente inca de Q’eswachaka en el distrito de Quehue, Cusco.

CAPITULO I PLANTEAMIENTO METODOLÓGICO Y MARCO TEORICO
11 Planteamiento del problema de investigación
Una concepción limitante de la Cultura

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La Cultura, en nuestros días, es conceptualizada de manera reduccionista, estática, centrada en los aspectos “exóticos” de sus componentes, encuadradas en restos de la cultura material y sin considerar factores inherentes a ella como el desarrollo sostenible.

Esta concepción limitada, tiene sus orígenes epistemológicos en la atomización de las ciencias sociales bajo el manto del estructuralismo, de la segunda mitad del siglo XX e inicios del siglo actual, concebido como un sistema articulado de elementos conceptuales que se especializan en supuestas partes, estancos, de un también supuesto todo, confiriendo a cada una de ellas existencia propia como temas separados y autónomos, capaces de funcionar sin relacionarse entre sí, a lo que se denomina reificación, en la que para explicar el todo no pasan de ser partes sin sentido y contenido(Cortez, G y Vich, V , 2006).

El posterior desarrollo instrumental e independiente de cada una de estas partes o ramas, profundizó la imagen de supuesta autonomía y autosuficiencia, lo que, cada vez más, redujo la Cultura a aspectos tan poco relevantes.

De esta manera, al darle a cada aspecto de la cultura humana una entidad propia, como si se tratase de entelequias solipsistas que funcionan per se, sin conexión e interdependencia alguna entre ellas, ni significado de su ontología real como Cultura, se constituyeron, falazmente, en otras entidades conceptuales, que aparentemente dejaron de ser culturales, quedando del concepto de “Cultura” sólo el exotismo, pasadísimo y exquisitez “Lo cultural” reducido a muy poco.

Como se observa la “cultura” quedó enmarcada en aspectos exquisitos, estéticos, y espectaculares de lo etnográfico y anticuarios de la arqueografía, fraccionándose la integralidad de enfoque de la actividad cultural humana Los componentes sociológicos, económicos, históricos, políticos y jurídicos y ecológicos geográficos dejaron de ser considerados componentes de la Cultura, como obra y creación del Hombre.

Bajo esta concepción, la Gestión Cultural fue limitada al tratamiento de restos de cultura material del objeto por el objeto, del resto por el resto o de la costumbre por la costumbre, sin importar el rol social de la Cultura, obviando el presente y su proyección hacia el desarrollo integral, tal como ocurre en Q’eswachaka, donde la cultura pasa a dinamizar la funcionalidad social, económica, política y espiritual, y olvidó que la cultura debe encontrar, desarrollar y dar respuesta a las necesidades de la población (Goma,R y Subirats, J , 2002) y ello solo se puede lograr reconociendo y articulando todos estos componentes de manera integral e integradamente.

El Reduccionismo en la Gestión Cultural

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Esta episteme reduccionista de pensar acerca de la Gestión Cultural es tan dominante que determina la Política Cultural del Estado Peruano: que concibe el desarrollo sólo como un aspecto fáctico e instrumental en el que los proyectos de infraestructura, producción, servicios y otros son generados desde un solo enfoque, exento de cultura, a la que se ve como un “problema” y no como una gran oportunidad Esta carencia sustancial influye en la legislación en función del desarrollo integral Además, La óptica, desarticulada, de ese concepto limitante de cultura y la ignorancia de su vínculo estrecha con aspectos relevantes como el desarrollo sostenible, la política, la equidad, la inclusión social, etc se ve reflejada en una gestión cultural estática, razón por la que las iniciativas, mayoritariamente privadas, encuentran un gran obstáculo en su ejecución.

Ha quedado en manos del Estado Gobierno la responsabilidad de Gestionar la Cultura y la respuesta ha sido que éste es un gestor cultural enfocado solo en la conservación del patrimonio, aislado de lo que actualmente viene ocurriendo con la riqueza cultural que tiene un papel fundamental en los proyectos de desarrollo.

Gestionar adecuadamente el patrimonio cultural implica lograr, en esencia, el desarrollo sostenible, visualizar con claridad: qué, cómo, para qué, con qué y con quienes se va a gestionar por resultados Ello implica, obviamente, comprender la integralidad del término y realidad cultura y sus componentes de manera eminentemente procesual para, en base a ello, proyectar y ejecutar la Gestión.

Machu Picchu no es la única ciudadela de Perú ni los incas lo hicieron todo

En coincidencia de eventos y opiniones vertidas recientemente acerca de las culturas precolombinas y su importancia en la cultura peruana, como por ejemplo las expresadas por el ilustre y recientemente fallecido arqueólogo peruano Santiago Uceda Castillo en la exposición “Perú antes de los incas” del Museo Quai-Branly-Jacques-Chirac, en París, Francia, que tiene la ambición de cambiar nuestra visión del Perú –la muestra estará hasta el 1ro de abril del 2018–, la versión digital del diario El País de España, ha publicado un artículo titulado «Los otros Machu Picchu «, el cual, y al igual que Uceda, describe la importancia de las culturas precolombinas en la formación y auge de la cultura Inca y ofrece alternativas interesantes e importantes de lugares arqueológicos que merecen la atención de los turistas e investigadores.

Los otros Machu Picchu

Ni Machu Picchu es la única ciudadela de Perú ni los incas lo hicieron todo. El país andino pone en valor otras construcciones grandiosas para diversificar el turismo. Aquí van tres de las mejores

Choquequirao
Hay dos errores recurrentes entre los viajeros a Perú. Creer que Machu Picchu es único. Y confundir la historia precolombina de Perú con la de los incas. El Imperio inca duró 100 años, desde 1438 hasta 1532, cuando Pizarro hizo preso a Atahualpa en Cajamarca. Imposible en tan corto periodo de tiempo aprender y desarrollar semejantes técnicas constructivas, agrícolas y de organización territorial como de las que hicieron gala los quechuas. En realidad los incas solo fueron la punta de un iceberg de más de 5.000 años de historia en los que sucesivos pueblos, desde los paracas a los huari, pasando por los mochicas, los chancas o los chimu fueron acumulando conocimientos y sabiduría para domesticar un territorio tan vasto. Los incas heredaron esos conocimientos y los mejoraron, pero digamos que el copyright no es completamente suyo. Por eso hay muchos machupicchus en Perú y no todos hechos por los incas. Estos son tres yacimientos arqueológicos de suma importancia que también deberías conocer:

Muralla de la ciudadela de Kuelap.
En marzo del año pasado el presidente Pedro Pablo Kuczynski inauguró el primer telecabina del país. La infraestructura -de 26 góndolas- permite a los visitantes acceder en 20 minutos a la ciudadela de Kuelap, ahorrando un viaje de 32 kilómetros por pistas de tierra que demoraba 90 minutos. Kuelap es la mayor ciudad conocida de la cultura chachapoyas, un pueblo que floreció en la ceja de selva en lo que hoy es el departamento de Amazonas, entre el siglo VIII y el XVI. Es decir, muchos antes de que aparecieran los incas. Fueron unos grandes maestros de la piedra y levantaron en un cerro de forma alargada a 3.000 metros de altitud, en el valle del río Utcubamba, afluente del Amazonas, la increíble ciudad-fortaleza de Kuelap. Nada más llegar impresiona la muralla de sillar de piedra caliza que rodea todo el conjunto. Tiene 20 metros de alta y se encuentra en buen estado de conservación. Tres estrechos pasadizos, por los que un hipotético ejército atacante hubiera tenido que pasar de uno en uno, dan acceso al interior.

Allí se despliegan las evidencias de más de 500 viviendas circulares, además de torreones, observatorios astronómicos, restos de viviendas de sacerdotes y nobles y el templo Mayor, en forma de cono truncado e invertido. Kuelap estuvo comida por la selva hasta 1843, cuando un funcionario enviado desde Lima se percató que aquella montaña de piedras era una construcción hecha por el ser humano.

Choquequirao en quechua significa «cuna de oro».
Le llaman la hermana de Machu Picchu, y de hecho no está muy lejos de esta. Es de origen inca y se eleva en otra montaña selvática del departamento de Cusco, a 169 kilómetros de la capital. Choquequirao, que en quechua significa «cuna de oro», fue un centro cultural y religioso. Probablemente más importante que Machu Picchu, solo que esta última está ahora excavada, accesible y puesta en valor, mientras que muchos secretos de Choquequirao están aún bajo la maleza. Y más importante aún: no hay carretera para llegar a ella; la única manera es a pie o en mula, salvando 63 kilómetros (entre ida y vuelta) desde la aldea de Cachora, un pueblito colonial de casas de adobe en la cuenca del río Apurimac. Esa inaccesibilidad ha mantenido a Choquequirao al margen del frenesí del turismo y hace de su visita una verdadera aventura, solo para viajeros con ganas de salir de rutas trilladas. Funcionó como una especie de puesto avanzado entre la selva amazónica y la capital del imperio, Cusco.

Se le considera también uno de los últimos bastiones de resistencia de los fieles a Manco Inca cuando los españoles sitiaron y tomaron Cusco en 1535. Quedan evidencias de lugares de culto, del complejo sistema de riego, de viviendas para sus casi 10.000 habitantes y, como en Machu Picchu, de los andenes que servía para cultivar y como soporte de las edificaciones.

Templo Mayor de Chavín de Huantar
Mil doscientos años antes de Cristo —contemporáneo por tanto de la Babilonia asiria y el Egipto faraónico—, creció en los Andes peruanos una civilización considerada la madre de todas las demás: Chavín. Su poder se extendía desde Lambayeque al norte, hasta Ayacucho e Ica, al sur (un territorio de más de 1.500 kilómetros de longitud).

El Lanzón, ídolo tallado en piedra en el interior de Chavín.
Las ruinas de lo que fue su capital pueden visitar aún en las cercanías de Chavín de Huantar, un pueblito encantador de la provincia de Huari, departamento de Áncash, en la vertiente este de la cordillera Blanca de los Andes, a 86 kilómetros de Huaraz. Para llegar hay que salvar el paso de Ka­huish, el segundo túnel de montaña más alto del mundo, situado a 4.516 metros de altitud. El yacimiento arqueológico no es tan espectacular como Kuelap o Choquequirao, pero lo que impresiona es su edad y la calidad de las estructuras. Se aprecia muy bien la gran plaza principal del conjunto y buena parte del templo Mayor, además de otras edificaciones menores.

Al excavar el templo Mayor apareció un ídolo de cinco metros de altura tallado en piedra – el Lanzón- que una vez acabados los trabajos se dejó en el mismo lugar en el que sus constructores lo colocaron hace ya más de 3.200 años. Chavín de Huantar no está construido en un valle de suelos fértiles por lo que se cree que tuvo una función de centro ceremonial y de peregrinación. Otra visita inexcusable a ese otro Perú arqueológico que va más allá de Machu Picchu y los incas.

Fuente: El Pais – Blog de Viajes por Paco Nada
https://elpais.com/elpais/2018/02/15/paco_nadal/1518714483_305254.html

Calendario AgroFestivo Ritual desde la Cosmovisión Andino-Amazónica

El calendario agro-festivo ritual enfocado desde la cosmovisión andino-amazónica, es una herramienta para la trasmisión de la cultura y revitalización lingüística de La Nación Qéro y el Pueblo Wachiperi.

¿Como se construye?

Los pueblos del Tawantinsuyo han logrado organizar el tiempo, respetando la diversidad de cada ayllu y son muy originales a comparación de otros pueblos.

Desde el Cusco, eje de administración Inka, se abre el siq’i -orden natural de los cuatro suyus- , encaminado por las wakas o dioses protectores. Estas deidades están en permanente conversación con los ayllus, mediante la interpretación de señas y secretos. Estos saberes son coherentes y vigentes en nuestros días y están indesligablemente relacionados con el proceso de la crianza del paisaje natural y con la crianza de la diversidad de las chakras. Para comprender esta cosmovisión, debemos tener en cuenta lo siguiente:

La nación Q’ero tiene una riqueza inconfundible del Patrimonio Cultural Inmaterial. Esta sabiduría criadora de la diversidad del la puna y el mote, es impresionante; el camino de la agricultura esta señalado por el muyuy o trabajo de rotación de las chakras de cultivo. Toda actividad agrícola es de temporada de lluvia y estío; la agricultura del monte tiene su propio camino, aunque en la actualidad se esta debilitando. Las montalas son las personas que nos enseñan los secretos de la música, danzas, la crianza de las semillas, las que nos brindan sus animales; todo esta relacionado con los dioses tutelares, por eso esta acompañado por rituales de permiso, de agradecimiento, de peticiones, ellos saber esta armonía, la comunidad humana debe cumplir las leyes consuetudinarias ancestrales y astrales.

Los Pueblos Wachiperi son guardianes del bosque, su vitalidad esta basada en el mito de Wanamei que describe su interpretación cosmogónica, la conversación a través del bosque, los ríos y demás dioses tutelares. La armonía de la vida wachaperi es equilibrada por sus cantos rituales, reconocidos como Patrimonio Cultural.

 

Fuente:Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco – Revista Patrimonio

Como denunciar atentados al Patrimonio Cultural de la Nación

El Ministerio de Cultura, como ente rector de la protección y cuidado del Patrimonio Cultural de la Nación, convoca a los sectores público y privado, los gobiernos regionales, locales y provinciales y, la ciudadanía en general, a valorar y colaborar en la defensa del patrimonio cultural. Por ello, recuerda que las áreas con contenido cultural están protegidas por la Constitución y por las leyes especiales de la materia, por lo que es necesario contar con los permisos correspondientes a fin de realizar cualquier actividad en dichas zonas. Puedes informarte más sobre estos permisos aquí: http://www.cultura.gob.pe/es/serviciosenlinea

Las afectaciones al patrimonio cultural se configuran cuando se producen demoliciones o construcciones en predios patrimonio sin autorización correspondiente, pintas con grafitis, invasiones, destrucción de sitios arqueológicos, huaqueos, robos de piezas culturales; entre las principales.

En el caso en que tengas conocimiento que personas u organizaciones inescrupulosas están afectando áreas con contenido cultural o realizando actos en contra del patrimonio de la nación, ingresa a este enlace

http://www.cultura.gob.pe/es/defensapatrimonio/formulariodenuncia

y ¡Ayúdanos a defender lo nuestro! También puedes llamar directo al teléfono fijo: 3215500 ¡Tus datos están protegidos! Información adicional Existen sanciones administrativas de hasta 1,000 Unidades Impositivas Tributarias (cada UIT equivale a 4,050 soles al 2017), incluyendo el decomiso de los medios e instrumentos utilizados. Asimismo, el Código Penal prevé sanciones que oscilan entre tres y seis años de cárcel para los infractores y de tres a ocho años para los que promueven o inducen la invasión o destrucción del patrimonio cultural.

Fuente: Agencia Peruana de noticias Andina

USA-Peru: se consolida acuerdo de lucha contra el tráfico ilícito del patrimonio cultural

Durante la vigencia del Memorando de Entendimiento de 1997 se incrementó la repatriación de bienes culturales y la creación de Módulos de Control en los principales puntos de salida del país

Tras 20 años de la firma del primer Memorándum de Entendimiento entre los Gobiernos del Perú y Estados Unidos de América relativo a la imposición de restricciones de importación sobre material arqueológico de las culturas prehispánicas y cierto material etnológico del periodo colonial del Perú, el Ministerio de Cultura informa que hoy se celebra formalmente la entrada en vigencia de su cuarta renovación, que se inició el 9 de junio de este año.

El Memorándum de Entendimiento se ha convertido en el instrumento bilateral más importante y eficaz con el que cuenta el Perú en la lucha contra el tráfico ilícito de su patrimonio cultural, por lo que se ha venido renovando periódicamente cada cinco años desde su suscripción en el año 1997.

Gracias a este documento, nuestro país ha podido repatriar aproximadamente 2,000 piezas en su mayoría arqueológicas, entre las que se encuentra un protector coxal procedente de la primera tumba saqueada en Sipán, así como la entrega de un lote correspondiente a 603 piezas arqueológicas.

En los primeros días de junio, el gobierno de Estados Unidos devolvió un lote de 75 objetos arqueológicos y un cuadro de pintura colonial que ingresaron a su territorio de forma irregular. La entrega oficial se realizó en la Embajada del Perú en Washington

Recuperando nuestro patrimonio cultural

Más de 7 mil piezas del Patrimonio Cultural de la Nación fueron repatriadas en la última década, producto del tráfico ilícito de bienes culturales.

El Ministerio de Cultura presenta la muestra  “De vuelta a casa, 10 años recuperando nuestro patrimonio cultural”, que por primera vez, reúne una exclusiva selección de más de 150 piezas del legado cultural peruano, repatriadas de distintos países en los últimos 10 años, gracias a la valoración e importancia de nuestro Patrimonio Cultural, así como el respeto a nuestra historia.

Esta muestra es un brevísimo recuento del esfuerzo coordinado entre el Estado peruano y organizaciones internacionales para la recuperación del patrimonio cultural, lo que ubica a nuestro país como el líder mundial en el control del tráfico ilícito y la restitución de bienes culturales al país de origen.

En la última década se han repatriado 7,488 bienes culturales procedentes de Alemania, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, Egipto, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia y Suiza. Esto, sin contar las piezas de Machu Picchu devueltas por la Universidad de Yale entre abril de 2011 y noviembre de 2012 que se realizó en tres entregas y en las que se restituyeron 49,329 piezas -entre integras y fragmentos- en  5,938 lotes.

“De vuelta a casa, 10 años recuperando nuestro patrimonio cultural” muestra un 2% de lo que se ha repatriado en los últimos 10 años. Encontraremos el famoso tocado moche con representación de pulpo y el primer objeto que volvió al Perú en 2006. El emblema de esta muestra es una pieza única con detalles especiales: una cerámica en forma de vivienda que integró el último lote de repatriaciones.

Hace un mes, un total de 4,344 piezas integrantes del Patrimonio Cultural de la Nación repatriadas de Argentina, Estados Unidos, Chile, Canadá y España fueron entregadas -en un hecho sin precedentes- por el Ministerio de Relaciones Exteriores al Ministerio de Cultura. Se trató de la recuperación más grande de material arqueológico, histórico, artístico y documental, producto del tráfico ilícito de bienes culturales. En esa ocasión, se presentó una muestra del 1 % de los objetos recuperados, que estuvo abierta al público solo por tres días, quedando el compromiso de ampliar la exposición.

Todo proceso de repatriación es largo, complicado y costoso. Por ejemplo, hoy se exhibe un textil Paracas cuyo robo -del entonces Museo Nacional de Arqueología- se advirtió en 1993. Veinte años después, el manto fue ubicado en poder de un coleccionista privado en Houston, Estados Unidos. La Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura presentó la reclamación y gracias a la valiosa cooperación de la Dra. Ann Peters quien trabajaba en la Universidad de Cornell, se logró la restitución del manto.

Desde el inicio de la República, la legislación peruana prohíbe la salida  sin autorización de los bienes culturales patrimoniales del territorio nacional. Además, como marco internacional, Perú está suscrito a la Convención UNESCO de 1970, la Convención UNIDROIT de 1995, y cuenta con múltiples tratados bilaterales. Cabe resaltar, que el convenio bilateral más exitoso es el Memorando de Entendimiento con el Gobierno de los Estados Unidos, bajo cuyo amparo se han recuperado, alrededor de 1,263 bienes culturales. La semana pasada, el Ministerio de Cultura firmó un acuerdo con Suiza, inspirado en el Memorando estadounidense. Se espera que nuevos tratados como estos, faciliten los procesos de restitución que sigue el Perú.

Actualmente, existen 5,185 bienes culturales peruanos identificados en el exterior y en pleno proceso de reclamación. Entre ellos se encuentran varios cuadros de la serie de pinturas de “La Creación del Mundo”, robados a principios del año 2000 de la capilla de Hualahoyo, Junín. Hasta el momento, sólo se han recuperado 3 de estas 20 pinturas. No obstante se has identificado en diferentes ubicaciones al menos tres cuadros más, y se están gestionando la futura repatriación.

Con este espíritu es que invitamos al público a recorrer la exposición. Cada pieza mostrada ha implicado una inmensa dedicación y esfuerzo de personas e instituciones, que trabajaron y continúan haciéndolo, en pro de la recuperación de fragmentos perdidos de la memoria de nuestra nación.

De vuelta a casa, 10 años recuperando nuestro patrimonio cultural”, estará abierta hasta el próximo 22 de octubre, de martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., en el nivel 2 de la Torre Kuélap del Ministerio de Cultura (Av. Javier Prado Este 2465. San Borja). El ingreso es libre.

 

(Ministerio de Cultura del Perú)