Descubren ciudadela inca cuatro veces más grande que Machu Picchu

Investigación arqueológica explora asentamiento T’aqrachullo situado a

225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu

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Ciudadela inca conocida como T’aqrachullo o Ancocagua sería cuatro veces más grande que Machu

Picchu y habría funcionado como centro político, económico y religioso hasta la conquista del Tahuantinsuyo. Fotos: Arturo Rodríguez / National Geographic.

Un sorprendente hallazgo arqueológico, a 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu, en la región

Cusco, acaba de revelar al mundo la existencia de un asentamiento inca conocido como T’aqrachullo o Ancocagua, que sería cuatro veces más grande que la mundialmente famosa ciudadela inca y que habría funcionado como centro político, económico y religioso hasta la conquista del Tahuantinsuyo.

Así lo dio a conocer la prestigiosa revista National Geographic en un artículo titulado “Dentro de la búsqueda de la ciudadela perdida de los incas”, escrita por Alejandro Muñoz, y que indica que los restos de T’aqrachullo se encuentran en una meseta que forma parte del cañón sobre el río Apurímac.

Las ruinas se extienden por 17.4 hectáreas, incluyendo una zona a lo largo de la base de la meseta, lo que hace que T’aqrachullo sea aproximadamente cuatro veces más grande que Machu Picchu, situada a unos 225 kilómetros al noroeste”, detalla.

Refiere que muchos arqueólogos visitaron la zona donde se ha descubierto T’aqrachullo durante más de 30 años, subiendo la única escalera empinada que araña la pared del acantilado desde el fondo del valle. Pero durante la mayor parte de ese tiempo, todo lo que se encontraba allí eran fragmentos de cerámica y ruinas solitarias.

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Primer gran hallazgo

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Entonces, una mañana de septiembre de 2022, el arqueólogo Dante Huallpayunca estaba raspando tierra dentro de un recinto de piedra cuando uno de sus asistentes, que trabajaba cerca, gritó: «¡Jefe! ¡Hemos encontrado algo!» Al principio, Huallpayunca se rió, dado que su equipo últimamente había estado bromeando sobre descubrir un tesoro. Entonces se giró y vio el característico destello dorado, rememora.

Huallpayunca se había unido recientemente a un equipo sólido que había estado excavando en el lugar desde 2019, patrocinado por el Ministerio de Cultura. Ese día, su equipo desenterró un tesoro increíble: casi 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre enterradas durante cientos de años. Las mesas del pequeño laboratorio de campo del equipo apenas eran lo suficientemente grandes para contenerlos a todos. Huallpayunca quedó impresionado. «Muchos arqueólogos nunca encuentran nada parecido en toda su carrera», dice.

Las lentejuelas fueron un hallazgo impresionante, que más tarde se determinó que fueron elaboradas a principios del siglo XVI como adornos para las prendas ceremoniales de la élite inca. Y su presencia en T’aqrachullo provocó una reevaluación dramática de la excavación, que a estas alturas ha descubierto casi 600 estructuras, entre viviendas, tumbas y santuarios religiosos, y con ellas, innumerables objetos ceremoniales más hechos de metales preciosos.

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Funciones de T’aqrachullo

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Resulta que T’aqrachullo no era un lugar perdido, sino aparentemente un importante centro político, económico y religioso del Imperio Inca. Ahora, algunos expertos apoyan cada vez más una idea aún más provocadora: que T’aqrachullo es, en realidad, una ciudad inca perdida, un bastión casi mítico que en su día se conoció como Ancocagua (no debe confundirse con una de las cumbres más altas del mundo, el Aconcagua, en los Andes de Argentina).

Fortaleza legendaria

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Durante siglos, la ubicación de la ciudadela montañosa apartada permaneció esquiva. Fue descrito por cronistas de la época colonial como el lugar de uno de los templos más sagrados de los incas y de una sangrienta y dramática batalla que ayudó a acelerar la conquista española. Si tienen razón si T’aqrachullo es realmente la legendaria fortaleza de Ancocagua-, entonces el puesto avanzado que antes pasó por alto no solo ocupa un lugar fundamental en la historia peruana, sino que también cuenta una historia completamente nueva sobre los últimos días del Imperio Inca.

En 1990, T’aqrachullo era poco más que un pasto para ganado. Los agricultores pastoreaban a sus animales y cultivaban papas entre las ruinas. El recinto de piedra donde Huallpayunca acabaría encontrando oro se utilizó como corral de alpacas.

«Era una zona completamente abandonada, cubierta de vegetación», dice Alicia Quirita, profesora de arqueología en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. En los años siguientes, ella y una colega, Maritza Candia, fueron las primeras estudiosas en hacer un estudio de T’aqrachullo -conocido por muchos en la zona por su nombre en español: María Fortaleza– y las primeras en sospechar que había más en ese lugar discreto de lo que aparentaba.

Quirita nació no muy lejos de T’aqrachullo, que está cerca de la confluencia de tres ríos en un distrito profundamente rural llamado Suykutambo. Su educación fue tradicional. Llevaba los chales tejidos y las faldas anchas comunes entre las mujeres andinas, masticaba hojas de coca y hablaba quechua —la lengua inca— en casa con su familia. En el colegio, sus profesores le prohibían hablar lo que ella llama «mi propio idioma» en favor del español, pero Quirita creció orgullosa de su cultura.

Y su amor por la tierra de sus antepasados alimentó su deseo de dedicarse a la arqueología. Era estudiante universitaria y vivía en Cusco cuando ella y Candia visitaron T’aqrachullo por primera vez. La pareja estaba explorando yacimientos arqueológicos no documentados de la región para su tesis, viajando principalmente en bicicleta de un lugar a otro y acampando entre las ruinas. En su momento, todos los sitios habían sido puestos avanzados a lo largo del extraordinario sistema de caminos incas, conectados por más de 40,200 kilómetros de caminos de piedra y arena con ciudades y asentamientos tan distantes como la actual Quito, en Ecuador, y Santiago de Chile. En T’aqrachullo, Quirita se sorprendió al descubrir, junto a artefactos incas, fragmentos de cerámica asociados a la civilización Wari, que precedió a los incas y que, en ese momento, no se creía que se extendiera tan al sur. «El material que encontramos en la superficie era fantástico», recuerda.

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Contacto con National Geographic

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Luego, poco después de su visita, fue presentada a un arqueólogo estadounidense llamado Johan Reinhard, explorador de National Geographic y especialista en religión inca. Reinhard explicó que llevaba años recopilando pistas sobre la ubicación de un sitio ceremonial poco documentado llamado Ancocagua, y se preguntaba si Quirita podría ayudarle a encontrarlo.

Conocía a Ancocagua por una mención en un tratado de 1553 llamado Crónica del Perú, del cronista español Pedro Cieza de León. La ciudadela, escribe Cieza de León, fue uno de los cinco templos más importantes de todo el Imperio Inca, hogar de un antiguo oráculo y en su día rica en oro y plata. Los descubrimientos en otros yacimientos mencionados por Cieza de León -como

Qorikancha en Cusco, conocido como el Templo del Sol- fueron fundamentales para la comprensión de los arqueólogos sobre la vida religiosa y política inca. Pero la Crónica es vaga sobre el paradero de Ancocagua, y durante siglos los historiadores no conocieron otros textos que describieran el lugar sagrado.

Eso cambió con el descubrimiento de la parte perdida del manuscrito de otro conquistador, en 1987, en una colección privada en España. No solo describió Ancocagua, sino que contó una historia inquietante sobre una batalla que tuvo lugar allí durante los últimos años del Imperio Inca.

Bajo el mando de Francisco Pizarro, los conquistadores españoles sometieron a los incas en 1532 tras aprovechar una guerra entre Huáscar y Atahualpa. Sin embargo, poco después de la conquista española estallaron rebeliones en todo el imperio. Una de las más feroces, según Betanzos, fue en Ancocagua, que describe como una ciudadela sagrada situada en lo alto de una meseta en una región justo al sur de Cusco.

Para sofocar el levantamiento, uno de los hermanos de Pizarro lideró un batallón para asaltar la fortaleza, pero los rebeldes incas bloquearon el único camino que conducía a ella. Así que los españoles sitiaron, cortando el acceso a alimentos y agua. Y cuando finalmente lograron romper las defensas de Ancocagua, muchos de sus desesperados habitantes saltaron de los acantilados y perecieron.

Armado con nuevas pistas del texto de Betanzos, Reinhard viajó a Perú, donde Quirita le llevó a varios yacimientos arqueológicos que había identificado como posiblemente coincidentes con la descripción de Ancocagua. Tras ver a T’aqrachullo, se convenció de que la geografía coincidía con las descripciones de los conquistadores y, en 1998, publicó un artículo en la revista Andean Past defendiendo haber identificado «uno de los sitios incas más enigmáticos» de toda la literatura colonial.

Quirita, por su parte, se mantuvo escéptica. Pasarían 31 años y otro descubrimiento sorprendente antes de que ella -y muchos otros en el campo-empezaran a mirar a T’aqrachullo bajo una nueva perspectiva.

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Excavación arqueológica en T’aqrachullo

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Tras el desentierro de las lentejuelas, el proyecto del Ministerio de Cultura para excavar

T’aqrachullo adquirió un nuevo sentido de urgencia. A cargo de la excavación estuvo Emerson Pereyra, un experimentado arqueólogo peruano que ha trabajado en excavaciones por todo el país, incluyendo un periodo de 12 años en Machu Picchu. Nunca había oído hablar de T’aqrachullo antes de que el ministerio le asignara allí, y ciertamente desconocía la teoría de Reinhard de que podría ser Ancocagua. El artículo de Reinhard, publicado en inglés durante los inicios de internet, llegó a muy pocos arqueólogos en Perú.

En 2023, el equipo de Pereyra descubrió otro de los fantásticos secretos de T’aqrachullo: los cimientos de lo que creían que era un gran templo. La estructura parece haber sido construida por etapas y la más antigua data de hace unos 2,000 años, lo que significa que el templo fue utilizado no solo por los incas, sino también por los pueblos Qolla y Wari anteriores.

En su interior había restos de una fuente ceremonial, una palangana de piedra en la que los sacerdotes vertían ofrendas. La tripulación de Pereyra encontró pepitas de oro escondidas en la piedra. Una tumba de la época de los Wari albergaba figurillas exquisitamente elaboradas en forma de llamas, junto con láminas de oro y de un mineral azul verdoso conocido como crisocola, elaboradas para parecer pumas. Una vez más, los arqueólogos quedaron impresionados por los hallazgos en el antiguo pasto.

«Nunca vi nada en Machu Picchu comparado con lo que hemos encontrado en T’aqrachullo. Es asombroso», dice Pereyra.

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Evidencias fehacientes

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Hoy, Pereyra es consciente de la asociación de T’aqrachullo con Ancocagua, y cree que el descubrimiento del templo da credibilidad a la teoría. La crónica de Cieza de León señala cómo el templo de Ancocagua era, incluso en tiempos de los conquistadores, «muy antiguo y venerado«, una referencia que algunos estudiosos interpretan como un reconocimiento de su uso por parte de los Wari.

Además, la excavación de Pereyra también reveló pruebas de que los últimos habitantes incas del yacimiento podrían haberse estado preparando o participando en conflictos: alijos de proyectiles de piedra esférica, puntas de lanza de obsidiana e incluso esqueletos con signos de heridas violentas. También recuerda haber encontrado, durante los primeros días de la excavación, que el camino que conducía a la meseta estaba bloqueado por entre seis y tres metros de roca. «Al principio pensábamos que el derrumbe de las escaleras era natural», dice. Pero ahora él y sus colegas creen que el derrumbe fue una indicación de que el pueblo inca saboteó deliberadamente las entradas, posiblemente para impedir que los españoles accedieran a la ciudadela fortificada.

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Publicado: 15/5/2026

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Arqueólogos retoman trabajos en Utzh An, el recinto más extenso de Chan Chan

Chan Chan de Regreso al Futuro: Arqueólogos Retoman la Investigación en Utzh An, el Palacio Más Extenso del Imperio Chimú
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La costa norte peruana vuelve a capturar las miradas del mundo científico y cultural. El Ministerio de Cultura de Perú, mediante el Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (Pecach), ha anunciado formalmente el reinicio de los trabajos de excavación, registro y conservación preventiva en el imponente conjunto amurallado de Utzh An —históricamente conocido en las crónicas y la literatura arqueológica como el palacio Gran Chimú—.

Esta nueva fase operativa no representa un esfuerzo aislado. Se integra en una política de Estado sostenida a largo plazo que concibe el patrimonio prehispánico no como un testigo estático del tiempo, sino como un eje vivo de identidad y conocimiento en beneficio de la ciudadanía. Con un despliegue técnico riguroso y metas cronológicas definidas para los próximos meses, las excavaciones prometen reescribir pasajes fundamentales sobre la estratificación social, el urbanismo de barro y los periodos tardíos de reocupación en la antigua capital del Chimor.

El Desafío Arquitectónico: Conservar el Muro Perimetral de Mayor Extensión

El núcleo central de la actual temporada de campo se concentra en una de las estructuras más vulnerables y expuestas del complejo monumental: el gran muro perimetral de Utzh An. Esta colosal muralla de adobe no solo destaca por sus dimensiones dentro de la urbe, sino por su compleja ubicación geográfica, ya que colinda directamente con la carretera pavimentada que conecta la ciudad de Trujillo con el balneario de Huanchaco. Esta cercanía expone continuamente a la estructura al flujo vibratorio del transporte, la presión demográfica y los factores climáticos costeros.

Los muros perimetrales en Chan Chan son verdaderas proezas de la ingeniería civil prehispánica:

  • Morfología de Doble Talud: Presentan una geometría trapezoidal. Son notablemente anchos en sus bases —alcanzando hasta los 5 metros de espesor— y se van adelgazando gradualmente conforme ganan altura.

  • Alturas Monumentales: En sus secciones mejor conservadas, estas defensas de barro y material orgánico llegan a registrar hasta los 12 metros de altura vertical.

Según detalló Henry Gayoso Rullier, jefe de la Unidad de Investigación, Conservación y Puesta en Valor del Pecach, las labores de conservación sobre estos muros se rigen bajo los más estrictos principios internacionales de restauración de monumentos. “Las intervenciones consisten en respetar escrupulosamente el estado de la estructura como un documento histórico original, descartando cualquier tipo de reconstrucción arbitraria o falsificación histórica; nuestro trabajo se limita a devolverle su estabilidad estructural perdida por el paso de los siglos”, precisó el especialista. El objetivo prioritario es consolidar el adobe original y asegurar que la volumetría del monumento no colapse ante contingencias sísmicas o climáticas inmediatas.

Nuevas Fronteras: Explorando Áreas Inéditas de la Élite Intermedia
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Más allá de la estabilización física de las murallas perimetrales, el proyecto abre un capítulo científico fascinante al adentrarse, por primera vez en la historia del sitio, en la documentación de un sector totalmente inédito dentro del conjunto amurallado.

Históricamente, las investigaciones en los grandes palacios o «ciudadelas» de Chan Chan han priorizado los sectores residenciales de la máxima realeza (los reyes Chimú) o las monumentales plataformas funerarias donde se depositaban los restos de los soberanos divinizados junto a fastuosos ajuares de oro y plata. Sin embargo, los vacíos de conocimiento sobre los estratos intermedios del aparato estatal siguen siendo amplios.

La arqueóloga Sinthya Cueva García, directora del Programa de Investigación Complejo Arqueológico Chan Chan, puntualizó que el diseño de las actuales excavaciones apunta de forma directa a identificar contextos habitacionales y patios ceremoniales vinculados a una élite de nivel intermedio dentro de la pirámide social chimú.

«El registro minucioso de este sector nos brindará datos empíricos indispensables para comprender las sutiles distinciones sociales, arquitectónicas y rituales de los funcionarios, administradores o curacas locales que operaban el palacio. Esto nos permite mapear la organización social de Chan Chan desde una perspectiva mucho más rica e integradora, y no centrada únicamente en el monarca absoluto», argumentó Cueva García.

Se espera que las excavaciones en los pisos arqueológicos revelen basurales domésticos de consumo selectivo, vajilla alfarera de uso ceremonial e indicadores económicos (como cuentas de concha Spondylus o herramientas de metalurgia) que definan con exactitud el estatus e identidad de los habitantes de esta zona residencial interna.

Hallazgos del Pasado que Alientan las Nuevas Excavaciones

El optimismo que rodea a la presente campaña en Utzh An no es fortuito; se cimenta sobre descubrimientos previos de extraordinario impacto científico global realizados en este mismo palacio. El propio Henry Gayoso Rullier recordó que durante las excavaciones dirigidas en el sector del ingreso principal del recinto en el año 2018, el equipo arqueológico desenterró un conjunto de 20 estatuillas antropomorfas de madera finamente talladas.

Estas esculturas prehispánicas, que medían aproximadamente 70 centímetros de altura, representaban a personajes de la liturgia chimú (posiblemente sacerdotes o guardianes rituales). Una de las características más impactantes de aquel hallazgo fue que algunas de las estatuillas portaban en sus manos representaciones de cabezas trofeo cercenadas y cuchillos ceremoniales, aportando evidencia tangible sobre los rituales de sacrificio y la iconografía del poder político en el palacio. Aquel suceso mereció portadas internacionales y fue catalogado por publicaciones científicas de prestigio mundial, como National Geographic, como uno de los hitos arqueológicos más importantes del año a nivel global.

Asimismo, en el sector norte de Utzh An se han documentado fragmentos de muros decorados con relieves en altorrelieve de barro que muestran olas marinas, redes de pesca y la enigmática figura del «animal lunar», una deidad panandina fuertemente vinculada a las mitologías de la costa norte. Al ser Utzh An uno de los pocos sectores donde la decoración mural sobrevivió a la intemperie y al saqueo colonial, la apertura de nuevas unidades de excavación abre la posibilidad real de hallar nuevos frisos y decoraciones inéditas bajo las toneladas de escombro y adobes colapsados.

La Huella Inca: La Desacralización Doméstica del Palacio
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Un aspecto histórico de alto valor que los arqueólogos del Pecach buscan profundizar en esta temporada es el proceso de transición cultural tras la caída del Reino Chimor ante la expansión del Tahuantinsuyo. Las evidencias acumuladas en los últimos años demuestran que la presencia incaica en Chan Chan fue mucho más compleja y disruptiva de lo que consignan las fuentes etnohistóricas tradicionales.

Los datos arqueológicos recuperados en las capas superiores de Utzh An revelan un fenómeno sistemático de reocupación tardía y desacralización. Tras derrotar al último rey chimú, Minchancaman, los conquistadores cusqueños y sus aliados locales alteraron por completo la funcionalidad del palacio:

  1. Ruptura de Accesos: Se fracturaron intencionalmente muros perimetrales y divisiones internas para romper el patrón de circulación restringida característico de la burocracia chimú.

  2. Conversión Doméstica: Espacios que originalmente ostentaban un carácter sagrado, administrativo o exclusivo de la realeza fueron transformados en áreas de uso común, talleres artesanales o viviendas multifamiliares de estilo incaico-costeño.

Las excavaciones de este año permitirán delimitar con mayor precisión cronológica este periodo de abandono, sometimiento y transformación arquitectónica de la mayor urbe de barro de América.

Presupuesto, Plazos y Logística Multidisciplinaria

La envergadura de una intervención de este tipo requiere un respaldo técnico y financiero sólido. Para esta etapa operativa, el Estado peruano ha asignado un presupuesto exacto de 1 millón 941,000 soles. Esta inversión económica cubre no solo la contratación de mano de obra en campo, sino también el financiamiento de análisis de laboratorio especializados (dataciones por radiocarbono, análisis físicos de suelos y caracterización petrográfica de adobes), así como materiales e insumos críticos para la estabilización estructural de emergencia.

Con respecto al cronograma de ejecución, las actividades de campo se iniciaron formalmente el 13 de abril y se proyectan de forma continua durante un plazo inicial de ocho meses, culminando la presente temporada en noviembre. No obstante, las autoridades del Pecach han adelantado que la planificación macro contempla una extensión de cinco meses adicionales fijada para el inicio del año entrante, asegurando así el cierre definitivo del frente de trabajo correspondiente a los muros perimetrales externos. A la fecha de los últimos reportes oficiales, el componente de ejecución presupuestal registra ya un avance superior al 70 %, lo que garantiza la continuidad y el abastecimiento logístico de las tareas programadas.

El éxito de la campaña descansa sobre los hombros de un equipo multidisciplinario compuesto por cerca de 90 trabajadores. Esta fuerza laboral incluye arqueólogos de campo, conservadores especializados en tierra, arquitectos, ingenieros estructuralistas, dibujantes técnicos, auxiliares y personal de apoyo local. Cabe destacar que la totalidad del personal técnico cuenta con amplia experiencia previa en intervenciones complejas dentro de sitios arqueológicos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, un requisito indispensable para intervenir un monumento que arrastra la condición de «patrimonio en peligro» debido a su vulnerabilidad intrínseca.

Ficha Resumen del Proyecto en Utzh An
Componente Detalles Técnicos y Financieros
Sitio Arqueológico Conjunto Amurallado Utzh An (Ex Gran Chimú) – Chan Chan
Institución Ejecutora Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (Pecach)
Inversión Económica S/. 1,941,000 (Un millón novecientos cuarenta y un mil soles)
Duración de Campaña 8 meses (Inicio: 13 de abril / Cierre: Noviembre)
Personal en Campo Cerca de 90 especialistas (Arqueólogos, conservadores, ingenieros, arquitectos)
Objetivo Central Investigación y conservación del muro perimetral mayor y excavación de sectores inéditos de élite intermedia
Hacia una Gestión Sostenible del Patrimonio Chimú

El director del Pecach, Christian Arbaiza Mendoza, reafirmó la visión de largo aliento que guía estas intervenciones en la costa de La Libertad. Arbaiza enfatizó que todas las tareas ejecutadas en Utzh An se ciñen rigurosamente al Plan Maestro para la Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico Chan Chan.

“Desde el Ministerio de Cultura reafirmamos el compromiso inquebrantable de preservar y, sobre todo, poner en valor científico y social a Chan Chan. Buscamos fortalecer la investigación con estándares internacionales contemporáneos, promoviendo al mismo tiempo una gestión que sea sostenible en términos turísticos y plenamente inclusiva para las comunidades locales de Trujillo y Huanchaco, quienes son los legítimos herederos de este legado ancestral”, concluyó el directivo.

A medida que las brochas y los bisturís de los arqueólogos retiran las capas de arena acumuladas por los vientos costeros, Utzh An empieza a revelar sus secretos arquitectónicos y sociales. Las semanas venideras serán cruciales para conocer nuevos detalles sobre el día a día de aquellos administradores chimúes que controlaron los tributos del imperio, ofreciendo una ventana científica directa hacia las entrañas de la civilización de barro más importante del continente americano.

Dos templos de 4,500 años dedicados al culto al fuego descubiertos en el valle de Virú


El valle de Virú y su legado arqueológico

El valle de Virú se extiende aproximadamente 30 kilómetros desde las estribaciones andinas hasta el litoral del Pacífico, en la región La Libertad. Desde mediados del siglo XX, este territorio ha sido un laboratorio natural para la arqueología andina. Fue el arqueólogo Gordon R. Willey quien, en su inventario sistemático de 1953, registró por primera vez las huacas denominadas Cerrito 2 y Cerrito 3. Sin embargo, ninguno de estos sitios había sido objeto de excavaciones formales hasta el inicio del Proyecto Arqueológico Valle de Virú (PAVI) en 2023.
El PAVI se encuentra actualmente en su cuarta temporada de campo (2025–2026), desarrollando un plan quinquenal (2023–2028) cuyo objetivo central es estudiar el surgimiento de la complejidad social durante el Precerámico Tardío o Periodo Inicial en el valle de Virú. Con los recientes descubrimientos en Cerrito 2 y Cerrito 3, el equipo ha investigado ya cuatro de los siete sitios con arquitectura monumental conocidos para este periodo en el valle.


El descubrimiento: dos templos de culto al fuego

El hallazgo más reciente del PAVI consiste en la identificación de dos templos dedicados al culto al fuego, datados tentativamente en el periodo Arcaico Tardío, es decir, entre aproximadamente 2500 y 2000 años antes de Cristo. Estas estructuras corresponden a sitios arqueológicos denominados huacas Cerrito 2 y Cerrito 3, registrados previamente por Gordon Willey (1953) y por el proyecto CHAVIMOCHIC, pero en los cuales no se habían realizado excavaciones previamente. Andina
Las sociedades que los construyeron consideraban el fuego como un elemento sagrado, que permitía una conexión con el mundo real y el espiritual o divino, y por eso era necesario construir templos y altares para desarrollar ceremonias importantes de culto a este elemento. Andina

El investigador Feren Castillo Luján, director del PAVI, encabeza las excavaciones en el valle de Virú. Foto: Feren Castillo / Andina
El hallazgo fue realizado por un equipo multidisciplinario y plantea nuevas interrogantes sobre la función simbólica de ciertos espacios arquitectónicos construidos por sociedades tempranas. La disposición de estructuras, así como la presencia de fogones ceremoniales, apunta a una posible función ritual que formaba parte de dinámicas sociales complejas. Infobae


Huaca Cerrito 2: plataforma, altar y fogones ceremoniales

La huaca Cerrito 2 fue parcialmente estudiada por el equipo del PAVI en 2025. En aquella ocasión, la aparición de una esquina curva llamó la atención de los investigadores; ante ello, esta cuarta temporada decidieron hacer una unidad de excavación de 10 metros de largo por 10 de ancho como ampliación sobre el recinto principal del edificio, como parte del trabajo de tesis de David Ríos. Chimbotenlinea

Detalle de los fogones ceremoniales hallados en los templos del Arcaico Tardío. Foto: El Peruano
Los trabajos revelaron una plataforma con esquinas curvas cuyos muros presentan enlucidos pintados en color amarillo ocre. Sobre esta plataforma se localizó un altar central. El elemento más relevante es la presencia de dos fogones ceremoniales en el interior del altar, evidencia que refuerza la hipótesis de un espacio destinado a prácticas rituales vinculadas al fuego. El altar mide aproximadamente nueve metros por lado, lo que sugiere una construcción de dimensiones significativas dentro del conjunto arquitectónico. InfobaeInfobae

Plataforma con enlucido amarillo ocre hallada en la huaca Cerrito 2. Foto: Andina
Las excavaciones también confirmaron que la huaca Cerrito 2 tendría una antigüedad de 4,000 años, lo que la convierte en el segundo edificio de adobe más antiguo en esta región. El templo evidencia hasta cinco edificios superpuestos, lo que indica sucesivas renovaciones constructivas: en el edificio 5, el más temprano, se identificó un corredor con paramentos de dos recintos con esquinas curvas, particularidad muy interesante de los edificios construidos durante el Precerámico Tardío. Perú 21


Huaca Cerrito 3: recintos interconectados y evidencia de otro templo

En paralelo, el equipo desarrolló excavaciones en la huaca Cerrito 3, donde se habilitó una unidad de 15.5 metros de largo por 8 metros de ancho, como parte de las investigaciones dirigidas por Sonaly Chuyo, Eddie Carranza, Bruno Rojas y Fernanda Rodríguez, estudiantes de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo. Infobae

Estructuras arquitectónicas con esquinas curvas características del periodo Arcaico Tardío. Foto: El Peruano
Los trabajos permitieron identificar dos recintos principales: uno de planta cuadrangular con esquinas curvas y otro de forma circular. Ambos espacios presentan conexión mediante corredores, lo que evidencia una planificación arquitectónica orientada a la articulación interna del complejo. Infobae
Los muros están elaborados con adobes trapezoidales que tienen 40 centímetros de largo por 15 centímetros de alto y algunos están enlucidos; aunque no se ha registrado pintura mural, existen vestigios de haber estado pintados de color ocre. En un tercer recinto se ha encontrado evidencia de un gran fogón, lo que confirmaría que están ante otro templo de culto al fuego sagrado, aunque el equipo tendrá que confirmar dicha hipótesis. Chimbotenlinea


Próximos pasos: fechados radiocarbónicos y continuidad de las excavaciones

El equipo también indicó que se realizarán análisis de radiocarbono para precisar la antigüedad de las estructuras y determinar si ambos templos fueron contemporáneos. Esta información será determinante para comprender la secuencia de uso del espacio sagrado en el valle durante el Arcaico Tardío y establecer relaciones entre ambos sitios. La República
Las excavaciones cuentan con financiamiento del Centro Cultural Cine Chimú y del CReAAH de la Universidad de Rennes, Francia. Participan alrededor de 20 estudiantes de los ciclos VII y IX de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo. Infobae

El equipo del PAVI durante las excavaciones en las huacas Cerrito 2 y Cerrito 3. Foto: El Peruano


Contexto: el culto al fuego en los Andes prehispánicos tempranos

El culto al fuego no es un fenómeno aislado en los Andes del Arcaico Tardío. En la civilización de Caral-Supe (ca. 3000–1800 a.C.), los fogones ubicados en altares y plazas hundidas constituyeron el eje central de las ceremonias públicas. En el mismo valle de Virú, el PAVI ya había registrado evidencias similares en la huaca Tomabal, donde además se hallaron muros policromados y pinturas murales del Arcaico Tardío y Formativo Temprano, además de dos nichos en la parte interna de la estructura.
La presencia de esquinas curvas en las plataformas de Cerrito 2 y Cerrito 3 constituye un elemento arquitectónico de alta significación, también documentado en sitios de la tradición Kotosh-Mito en la sierra norcentral y en los recintos ceremoniales de Aspero en la costa de Supe. Esto permite establecer conexiones interregionales que sugieren la existencia de tradiciones rituales compartidas a lo largo del territorio andino durante el tercer y segundo milenio antes de Cristo.


Importancia del hallazgo para la arqueología andina

El director del PAVI señaló que son hallazgos muy interesantes que nos ayudarán a comprender cómo las primeras sociedades complejizaron estos espacios construidos para rituales al fuego, que poco a poco irán interpretando con otros hallazgos, como ya lo han hecho en la huaca Tomabal. Andina
La presencia de recintos específicamente diseñados para rituales de fuego indica que, hace 4,500 años, ya existía una clase sacerdotal o de especialistas rituales con suficiente autoridad para organizar la construcción de edificios complejos y coordinar ceremonias colectivas. Este hallazgo forma parte del plan quinquenal del PAVI (2023–2028), que tiene como objetivo estudiar el surgimiento de la complejidad social durante el Precerámico Tardío en el valle de Virú. Con este hallazgo se han investigado 4 de los 7 sitios con arquitectura monumental en el valle de este periodo. Perú 21


Galería de imágenes


Foto 1 – El Peruano: Vista general de los trabajos arqueológicos en el valle de Virú, La Libertad.

Foto 2 – El Peruano: Fogones ceremoniales documentados durante las excavaciones en las huacas Cerrito 2 y 3.

Foto 3 – El Peruano: Detalle de las estructuras arquitectónicas con esquinas curvas.

Foto 4 – El Peruano: El equipo del PAVI durante los trabajos de campo en el valle de Virú.

Foto 5 – Agencia Andina / Feren Castillo: El director del PAVI, Feren Castillo Luján, en el sitio arqueológico.

Foto 6 – Agencia Andina: Plataforma con enlucido amarillo ocre hallada en la huaca Cerrito 2.

Foto 7 – Infobae / Andina: Vista de los hallazgos en el valle de Virú.

Foto 8 – Infobae / Andina: Fogones ceremoniales en altares del Arcaico Tardío.

Foto 9 – Infobae / Andina: Recintos conectados y plataformas de esquinas curvas en el complejo arqueológico.


Patrimonio en riesgo: Estado actual y desafíos del sitio arqueológico de Muyu Orqo en Cusco

En el corazón del valle del Cusco, rodeado por el crecimiento incesante de la ciudad moderna, se alza el sitio arqueológico de Muyu Orqo. Este promontorio estratégico, visible desde puntos clave como Sacsayhuamán, no es solo un accidente geográfico, sino un testigo silencioso de milenios de historia, albergando ocupaciones que van desde el periodo Formativo hasta el apogeo del Imperio Inca. Sin embargo, hoy en día, Muyu Orqo enfrenta una batalla crítica por su supervivencia ante la presión urbana y el deterioro ambiental.

El sitio se divide en tres sectores claramente diferenciados por su ubicación y función histórica. El Sector Alto, en la cima del cerro, resguarda las evidencias más antiguas: una plaza hundida y contextos ceremoniales del periodo Formativo Medio, investigados en décadas pasadas. El Sector Medio, caracterizado por un sistema de terrazas agrícolas, corresponde mayormente al Periodo Intermedio Tardío. Finalmente, el Sector Bajo, el más monumental y visible actualmente, alberga un conjunto de kallankas (grandes recintos rectangulares) de factura Inca. Estas estructuras, alineadas en un eje norte-sur, funcionaron como espacios residenciales o administrativos de la élite cusqueña, demostrando la importancia del lugar en la planificación imperial.

A pesar de su relevancia histórica, el diagnóstico de conservación de Muyu Orqo es preocupante. La expansión urbana de la ciudad del Cusco ha cercado el sitio; las viviendas de las asociaciones vecinales colindantes, como Wimpillay Alto, han invadido zonas de amortiguamiento e incluso áreas arqueológicas. La construcción de trochas carrozables ilegales dentro del polígono intangible ha desestabilizado los taludes, provocando presión sobre los muros incas y acelerando su colapso. Además, el sitio se ha convertido en ocasiones en botadero de basura o lugar de tránsito peatonal descontrolado, lo que agrava el deterioro antrópico.

Las kallankas del Sector Bajo, aunque han sido objeto de intervenciones de restauración por parte del Ministerio de Cultura, presentan patologías estructurales serias. Se ha identificado el pandeo de muros debido al empuje de la tierra y la humedad filtrada desde las laderas superiores. Muchas secciones de la mampostería original han colapsado o presentan erosión basal severa, poniendo en riesgo la estabilidad de los paramentos que aún quedan en pie. La pérdida de mortero y la erosión de las cabeceras de los muros por la exposición a la lluvia y el viento completan un cuadro de deterioro que requiere atención técnica inmediata y constante.

Más allá de los problemas físicos, Muyu Orqo sufre de una desconexión con su entorno social. Aunque es un patrimonio monumental, la falta de una puesta en valor integral y de programas educativos efectivos ha hecho que muchos vecinos lo vean más como un terreno baldío que como un legado cultural. La vegetación descontrolada cubre gran parte de las terrazas y estructuras de los sectores medio y alto, invisibilizando la magnitud real del asentamiento y dificultando su protección.

Sin embargo, el potencial de Muyu Orqo es inmenso. Su ubicación dentro del casco urbano lo convierte en un candidato ideal para convertirse en un parque arqueológico integrado a la ciudad, un espacio donde la historia y la comunidad puedan convivir. Las investigaciones realizadas por arqueólogos como Julinho Zapata y la propia autora del diagnóstico confirman que el sitio fue un centro ceremonial y administrativo de primer orden, conectado visual y simbólicamente con el sistema de Ceques del Cusco.

La situación de Muyu Orqo es un llamado a la acción. Se requiere no solo intervenciones de conservación curativa en los muros, sino una gestión integral que involucre a las autoridades locales y a la población vecina. La defensa de este sitio no es solo la preservación de piedras antiguas, sino la protección de un capítulo fundamental de la historia cusqueña que corre el riesgo de ser borrado por la modernidad. Solo a través de la sensibilización y la gestión responsable se podrá asegurar que Muyu Orqo siga vigilando el valle del Cusco para las generaciones futuras.

Referencia: Gutiérrez Báez, R. L. (2025). Estado situacional del sitio arqueológico de Muyu Orqo en la ciudad de Cusco. Ñawpa Marca: Revista de investigaciones sociales andinas y amazónicas, 5(15), 141-151.

Resumen 2025: El año en que la tecnología y las mujeres reescribieron el antiguo Perú

El 2025 pasará a la historia no solo por la cantidad de hallazgos, sino por la calidad de la información recuperada. La tecnología (LiDAR e Inteligencia Artificial) y los nuevos enfoques de género nos han regalado una visión del Perú antiguo mucho más compleja y fascinante.

A continuación, el resumen exhaustivo de los descubrimientos que marcaron la pauta este año.

Por: Jaime Briceño Lozada

1. La Reina de Pañamarca: Un trono para el poder femenino

Sin duda, la joya de la corona de este año. En el valle de Nepeña, el Proyecto Arqueológico Pañamarca desenterró una sala del trono con evidencias claras de haber sido usada por una mujer gobernante (no solo una sacerdotisa). Los murales asociados muestran a una mujer sentada en el trono recibiendo visitantes, y el desgaste en el adobe, junto con hallazgos de cabello humano y cuentas de piedra verde, confirman su uso real.


2. Templo de las Garras en Zaña (5,000 años)

En el sitio arqueológico de Los Paredones de la Otra Banda – Las Ánimas (Lambayeque), se halló un templo ceremonial del periodo Formativo. Lo impresionante son los frisos de barro que muestran figuras antropomorfas con cabeza de ave, rasgos felinos y garras de reptil/ave.


3. La nueva pirámide de Chupacigarro (Caral)

Muy cerca de la Ciudad Sagrada de Caral, en el asentamiento de Chupacigarro, el equipo de Ruth Shady identificó un nuevo edificio piramidal y un geoglifo asociado. La estructura cuenta con grandes piedras («huancas») en las esquinas y escaleras centrales.


4. Nazca y la IA: 303 nuevos geoglifos

La colaboración entre la Universidad de Yamagata e IBM, utilizando modelos avanzados de IA, logró identificar 303 nuevos geoglifos figurativos en la pampa de Nazca en tiempo récord. Son figuras más pequeñas (tipo relieve) que muestran camélidos, escenas de decapitación y orcas con cuchillos, ubicadas cerca de antiguos senderos.


5. Gran Pajatén: Una metrópoli en la selva (LiDAR)

El World Monuments Fund reveló, gracias a la tecnología láser LiDAR, que el Gran Pajatén no está solo. Se detectaron más de 100 nuevas estructuras conectadas alrededor del sitio principal, revelando una red urbana densa oculta bajo la vegetación amazónica.


Otras menciones honoríficas del 2025

  • Peñico (Barranca): Se reportó como un centro urbano de 3,500 años clave para el intercambio costa-sierra.

  • Hallazgos en Lima (Cálidda): Nuevos entierros de las culturas Lima e Ychsma hallados durante instalaciones de gas, demostrando que Lima sigue siendo una huaca viva bajo el asfalto.

In Memoriam: Rodolfo Manga Alosilla, el maestro del puntillismo y la caricatura cusqueña

Rodolfo Manga Alosilla

El pasado 13 de marzo de 2025, el arte cusqueño despidió a uno de sus exponentes más entrañables: Don Rodolfo Manga Alosilla. Con una trayectoria que abarcó más de medio siglo, Manga no solo dejó una huella indeleble a través de su técnica depurada, sino también mediante su compromiso social y su invaluable aporte a la academia cusqueña.

Orígenes y Formación

Nacido en Huayopata en la provincia de La Convención el 27 de junio de 1933, Rodolfo fue el tercero de los cuatro hijos de Fernando Manga y Laura Alosilla. Su vocación artística se manifestó precozmente; a los siete años, su «lápiz travieso» ya esbozaba sus primeras caricaturas. Realizó sus estudios primarios en la ciudad del Cusco, en el Colegio Humberto Luna —conocido popularmente como Kuychipunku o «Puerta del Arco Iris»— y cursó la secundaria en el emblemático Colegio Nacional de Ciencias.

Su formación artística formal transcurrió en la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes «Diego Quispe Tito». Allí recibió lecciones de grandes maestros como Mariano Fuentes Lira y Ángel Rozas, pionero del impresionismo en la región y apasionado retratista de la arquitectura colonial. Manga egresó en 1949 y, gracias a sus méritos plásticos, obtuvo una beca para el Instituto Tecnológico de Bellas Artes de Cerro de Pasco en 1950. Se le considera un «alumno fundador» de la primera etapa de la Escuela de Artes y Oficios (1945), compartiendo generación con artistas de la talla de Quintanilla, Torres y Béjar.

El Artista y la Academia: Su Legado en la UNSAAC

La carrera de Rodolfo Manga estuvo intrínsecamente ligada a la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC). Asimilado al Departamento de Extensión Cultural, colaboró estrechamente con destacados científicos e intelectuales como César Vargas, Sergio Quevedo, Luis Olazo y Enrique González.

Su aporte fue vital para la documentación científica: ilustró innumerables libros, revistas y boletines, dejando en la Biblioteca Central de la universidad álbumes completos con estudios de botánica y especímenes variados. Asimismo, fue el creador de los logotipos de las facultades de Medicina Humana y Enfermería.

Su liderazgo cultural se consolidó con la fundación de importantes colectivos, como la Asociación ILLARI en la década de 1960 y, fundamentalmente, la Asociación de Artistas Plásticos «Taller 82» de la UNSAAC, institución que fundó junto a Raúl Brozovich y de la cual fue Presidente Vitalicio.

Estilo y Obra: Entre el Realismo y la Sátira

La obra de Manga se sitúa en un realismo estricto y regionalista, caracterizado por una identidad visual monocroma y una meticulosidad fastuosa. Destacó magistralmente en dos vertientes:

  1. El Puntillismo: Su manejo de la pluma para crear texturas y volúmenes en paisajes y figuras es testimonio de una paciencia y técnica excepcionales.

  2. La Caricatura: Con una excelente capacidad de síntesis lineal y acierto fisonómico, Manga capturó la esencia de personajes cusqueños históricos y contemporáneos. Sus retratos de figuras como Raúl Brozovich, Gustavo Pérez Ocampo y Luis Velasco Aragón son ya parte de la historia gráfica del Cusco.

En 2010, el entonces Instituto Nacional de Cultura (INC) publicó su libro “El artista hace lo que le dá la gana”, una obra que compila su talento para el humor y la sátira, entendiendo la caricatura no como una distorsión, sino como una creación risueña del espíritu de la época.

Proyección y Compromiso Social

Su arte trascendió fronteras, participando en numerosas exposiciones locales e internacionales. Destacan su muestra colectiva en Estados Unidos (1998), en la Escuela de Bellas Artes del Condado de Pasco (Florida) y el Pinellas Park Art Center, así como su aclamada exposición individual «Trazos del Alma» (2015) en la Alianza Francesa del Cusco.

Más allá del lienzo, Rodolfo Manga fue un hombre de profunda sensibilidad social. Junto a su familia, fue un impulsor clave en Cusco de la conmemoración del 17 de Octubre, «Día Mundial del Rechazo a la Miseria». En 1993, colaboró con el Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo para inaugurar la muestra de arte “Familias en Lucha contra la Extrema Pobreza”, reafirmando su disposición a apoyar siempre a los excluidos.

Rodolfo Manga Alosilla parte a la eternidad dejando un legado de disciplina, agudeza visual y humanidad. Su obra permanece como testimonio vital de la cultura cusqueña del siglo XX y XXI.

Presentación: El legado gráfico de un maestro cusqueño

En Arqueología del Perú, tenemos la firme convicción de que la historia de nuestros pueblos no solo se escribe en piedra o en antiguos manuscritos, sino también en el trazo vivo de sus artistas. Es por ello que constituye un verdadero honor presentar a nuestros lectores la obra «Rodolfo Manga: El artista hace lo que se le dá la gana».

Este libro es mucho más que una compilación de caricaturas y dibujos; es un testimonio agudo, humorístico y profundamente humano de la sociedad cusqueña, capturado por la pluma magistral de Don Rodolfo Manga Alosilla. A través de sus páginas, el maestro no solo retrató rostros, sino que inmortalizó el espíritu de una época con esa libertad creativa que el título de la obra proclama con orgullo.

Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a la familia Manga por la confianza depositada en nuestro portal. Su generosidad al permitirnos difundir este legado hace posible que la obra de Don Rodolfo siga dialogando con nuevas generaciones, manteniendo viva su memoria y su inigualable talento.

Invitamos a todos a recorrer estas páginas y la galeria de su arte  y descubrir, entre trazos y sonrisas, la mirada eterna de uno de los hijos predilectos del Cusco.

DEDICATORIA

a la memoria
de mis padres y
mi esposa,
un legado para
mis hijos y nietos.


AGRADECIMIENTO

Han transcurrido muchos años desde que ingresé a trabajar a la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y también muchos, desde que llegué a engrosar la Asociación de Trabajadores Cesantes y Jubilados de la UNSAAC. Soy viejo en años, pero no en espíritu. El tener los cabellos canos, después de todo es una virtud, hace que uno sea especial y diferente a los demás, porque viene desde más atrás y cuenta historias a sus nietos colocándonos como verdadero héroe de la jornada y, ese no es mi caso, porque yo Rodolfo Manga Alosilla, dejo el testimonio gráfico de nuestro Qosqo convirtiendo mis apuntes en caricaturas, puntillismos y pinturas en este libro que se publica gracias a la generosidad del Instituto Nacional de Cultura y de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, por ello agradezco al Arquitecto Jorge Zegarra Balcázar, Director del INC; al Dr. Víctor Raúl Aguilar Callo, Rector de la UNSAAC y al Lic. Eleazar Crucinta Ugarte, Director del Consejo de Proyección Social.

Gratitud especial por su invalorable apoyo y colaboración a mis ex-compañeros de Proyección Social, Lic. Guadalupe Angulo Saldivar y al Prof. Hugo Bonet Rodríguez.

RODOLFO MANGA ALOSILLA


UNA OBRA NECESARIA

Instituto Nacional de Cultura – Cusco

Con gran satisfacción el INSTITUTO NACIONAL DE CULTURA, presenta el libro de Rodolfo Manga, el mismo que bajo el sugestivo título de “El artista hace lo que le dá la gana”, ve la luz con los mejores auspicios.

La caricatura, es sin duda una de las mejores expresiones del arte, porque requiere del ojo certero del artista para captar las expresiones corporales de la persona, a las cuales se le añade el matiz de sus rasgos más distintivos. El maestro de la caricatura en el Perú, Vinatea Reynoso, sembró una escuela que durante el siglo pasado, alcanzó notoriedad en diarios y revistas de la más diversa tendencia. Hoy, sin duda que la figura más descollante es “CARLÍN”, a quien la crítica conceptúa como el más logrado de sus exponentes.

En el Cusco, debemos mencionar a Hugo Vela y al “Chillico” (César Aguilar), que han cubierto muchas páginas del acontecer local y nacional, poniendo en relieve a los personajes más notorios de la política y del discurrir cotidiano.

La obra de Rodolfo Manga, es oportuna, pues llena un vacío en la difusión que deben alcanzar los artistas que cultivan el arte de la caricatura, que como en su caso requiere de una fuerte dosis de talento y de imaginación, para plasmar la figura del personaje escogido. Pero no sólo debe resaltar el talento del artista, como ocurre con la obra de Manga, sino que debe mediar el sentido del humor, del chascarro y del rasgo travieso que es propio del lápiz y del pincel del autor.

El Instituto Nacional de Cultura (INC), al presentar la obra de Rodolfo Manga, lo hace con la convicción de que en esta forma contribuye a que la obra de un artista cusqueño de primer nivel, no se pierda, sino que quede como testimonio de una época y de los personajes que lograron figuración, desde la óptica de la caricatura, que nunca debe ser entendida como la imagen distorsionadora de la persona, sino como una creación risueña del espíritu de nuestros tiempos.

Cusco, diciembre de 2009.

Jorge Zegarra Balcázar


EL MAESTRO RODOLFO MANGA ALOSILLA

Hugo Bonet Rodríguez

Anatole France dijo: “El artista debe mostrar todos los días lo bello de la vida, de lo contrario dudaríamos de él” y Rodolfo Manga Alosilla, en su trajín siempre nos muestra lo bello de la vida, tanto en sus obras de arte, como en sus ocurrencias a flor de labio con el respaldo de su innata autoridad de amigo que gusta de lo correcto, ajeno a la mentira y al engaño.

¿Quién no conoce a Rodolfo Manga y le dicen maestro por su gran sensibilidad y calidad humana? ¿Quién no ha recurrido a él para pedirle “gauchadita” relacionada con su oficio? ¿Qué poeta, qué narrador joven o viejo no ha llegado a él para que ilustre su publicación? ¿Cuántas carátulas de revistas no se deben a su pluma? ¿Y cuánto ha cobrado por sus servicios? Nada, absolutamente nada.

Rodolfo Manga en la época que laboró y aún antes en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, ha ilustrado casi todas las revistas científicas publicadas en el claustro. Gracias a él tenemos en la Biblioteca Central de la UNSAAC álbumes completos con variedades de plantas y otros especímenes estudiados por los docentes universitarios.

Junto con Raúl Brozovich el maestro Manga fundó el Taller 82 de Artes Plásticas de la UNSAAC, taller que organizó múltiples exposiciones colectivas e individuales, en las que Manga mostró sus caricaturas, sus pinturas y sus trabajos en puntillismo. Algunos de ellos se publican en esta edición, gracias a una paciente búsqueda en colecciones particulares y algunas del archivo del autor.

El Maestro Rodolfo Manga Alosilla, ama la libertad y él siempre dice: “el artista hace lo que le dá la gana para ratificar la libertad del hombre en sus expresiones artísticas”; por eso sus trabajos viajan con personalidad propia, sin detenerse en tendencias de moda, porque él, plasma el mundo que lo rodea con la sangre del arte que circula en sus venas.


EL QOSQO EN LAS TINTAS DE RODOLFO MANGA

Ángel Avendaño Farfán

Siempre he creído que Rodolfo Manga pudo haber sido el ilustrador insuperable de los libros de José Uriel García, en especial: “La Ciudad de los Incas”, ese volumen fundador de la arqueología descriptiva del Cusco. Libro pionero, donde el estilo literario, a la par de la descripción cronográfica del yacimiento arqueológico, es un racconto multicromático de una ciudad de leyenda, encallada entre el mito y la incredulidad; una ciudad que no empieza en las manos de quienes la construyeron ni en los pasos de quienes la habitan, sino en las églogas y los rumbos de quienes la describen. Ciudad enigma que se convierte en la ternura de quienes la evocan.

Así como Honoré Daumier fue el gran ilustrador de “Les Fleurs du mal” de Charles Baudelaire, o Constantin Guys de los cuentos de Edgar Allan Poe, Manga pudo haber revivido ese sol de cinabrio que se refracta sobre los chapiteles de la única torre de la Recoleta. O, acaso, el escorzador de los rutilantes artesonados de las casonas coloniales cusqueñas. El lápiz de Manga estaba dotado —aún lo está— de una punta sutil para restituir todas las incertidumbres de las formas, todos los elementos sustantivos y accesorios de las cosas. Nadie tan minucioso ni veraz en los difuminos y naufragios de los ajimeces coloniales. Nadie con las manos de Rodolfo Manga Alosilla para medir los contornos de los olvidos y los recuerdos hace tiempo maduros.

Manga tiene el don del apunte a primera vista, esa cualidad eficaz de resumir una forma en un rasgo. La suya no es solo ejercicio de la representación de las cosas a través de las líneas; es, sobre todo, curiosidad espontánea para capturar una forma en un momento de intensa emoción. Es una suerte de explosión interna que pretende resumir la eternidad en un segundo. La necesidad compulsiva de perennizar algo que, siendo pasado, debe empezar a ser futuro en el papel.

El apunte no es sino el instante congelado en la ansiedad del artista: una suerte de clic a mano alzada. Obsesión lúcida y compulsiva de un miniaturista que no puede descuadrarse de lo que enfocan sus pupilas, so pena de caer en la nada del informalismo devorador.

El basamento del arte de Manga es el dibujo. Sin él, no se explicaría la verosimilitud de sus tintas, puntasecas y monocromías. Sus reproducciones de paisajes, casi fotográficas, evocan arquitecturas de ensueño encalladas en el tiempo imaginario de una remota arcadia. Las tintas de Manga convocan al pasado: son algo de nosotros que ya no es nada; sin embargo, nos descubrimos dentro de él. Tintas que giran en sus sombras hasta sedimentar las nociones de lo remoto en un tiempo desierto.

Acaso, esa capacidad de evocar una cierta lindura antañona y bucólica sea una de las características del arte de Rodolfo Manga. Artista que conserva, en lo más profundo de su ser, transparentes las cualidades del agua, que se prodiga a todos sin esperar nada de nadie. (Como evoca Jony González, compañera de Rodolfo Manga: su crítica de primera mano, su admiradora y confidente, perpetuada en la vastedad de su amor y en la verdad de sus juicios críticos. A la hora en que escribo este suelto, cinco y veinte del nuevo día, tal vez Jony González, desde un pisonay de tinta china, contempla llena de angustia el difícil atardecer de su artista. Porque siempre es difícil atravesar el último tramo de la vida totalmente solo, devorado sin pausa por los recuerdos).

ANDARES Y AVATARES

Rodolfo Manga Alosilla nació en Huayopata – La Convención, el 27 de junio de 1933. Sus padres fueron Fernando Manga y Laura Alosilla. Es el tercero de una familia de cuatro hermanos. Estudió primaria en la Escuela Humberto Luna del Cusco, al que el pueblo nombra simplemente como “Kuychipunku” (Puerta del arco iris). Todo secundaria los cursó en el Colegio Nacional de Ciencias. Sus primeras lecciones de arte los recibió del maestro Ángel Rozas, el primer y único pintor impresionistas de aquellos años, trabajador incansable y asombrado descubridor de los balcones del Cusco. Un enamorado de los peristilos y brocales de las casonas coloniales cusqueñas.

Manga llevó algunos cursos de arte en la Escuela Regional Diego Quispe Tito del Cusco, dirigida por Mariano Fuentes Lira. Fuentes Lira dirigió la ERBA durante treinta y cuatro años. Lapso en que inmoló su arte a sus afanes pedagógicos. Valió la pena el sacrificio. ¿Quién sabe? Los Apus lo dirán. Lo cierto es que Manga egresó de la ERBA, casi con los mismos caudales de oficio e entusiasmo con los que había ingresado.

Después de algunas ocupaciones ocasionales fue asimilado por el Departamento de Extensión Cultural de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, cuando dicha dependencia era encabezada por el poeta Luis Nieto Miranda. Desde ese puesto ilustró absolutamente todas las ediciones que llevan el sello de la San Antonio Abad. En paralelo, se dedicó a perfeccionar su talento como caricaturista: empeñado en expresar con el mínimo de línea el máximo de carga sicológica del caricaturizado. Porque de eso se trata, no de ridiculizar al personaje que se caricaturiza, sino de mostrarlo tal cual es en los entresijos más profundos de su psiquis. No se trata de dibujar figuras ridículas sino de retratar psicologías monstruosas. Manga exhibe en ese aspecto algunos de cal y otras de arena, pero tiene indudables aciertos que pasarán a la historia de la caricatura cusqueña, con muchísima suficiencia. Entre ellas las caricaturas del poeta Raúl Brozovich y Gustavo Pérez Ocampo y de los docentes universitarios: Luis Velazco Aragón, Enrique González Willis.

EN LA BALANZA DEL TIEMPO

“Primero es la forma después el volumen” decía Leonardo da Vinci. En efecto, a lo largo de la historia de la pintura, la forma es aquello que garantiza la identidad y permanencia de las cosas, tanto en la realidad real como en el elemento material de la pintura (tela, bastidor, pigmentos, aglutinantes y disolventes, etc. etc.). También se dice que es la manera en que está distribuida la materia en un cuerpo, el aspecto o apariencia de las cosas. Toda forma entraña la ocupación de un espacio. En filosofía “forma” es lo opuesto a materia: entrambos constituyen el ser.

A nosotros nos interesa la forma, desde el punto de vista pictórico: es decir, las formas de las cosas y el lugar que ocupan en un determinado espacio. Precisamente, el hallazgo y utilización de ese espacio en la tela, los conceptos de simetría, asimetría, perspectiva, equilibrio, ritmo, color, precisión, es lo que hace la obra de arte dentro del formalismo. El informalismo entraña los conceptos de color-color dentro de la valoración del cuadro, y demanda otro enfoque.

La obra de Rodolfo Manga, está situada dentro del más estricto realismo. Es un realismo monocromo regionalista. Su referente definidor está en el reconocimiento de la realidad, de la que toma su identidad y con la que se identifica plenamente. Sus propósitos son perpetuar determinadas expresiones arquitectónicas o bucólicas —inmediatas— que no solo entrañan un cierto grado de artesanía, sino un conocimiento previo o una evocación que terminan unismándolo con la obra de arte. Metiéndolo en la realidad cruda y escueta, cuya lectura no demanda ningún esfuerzo, porque esa realidad es la de todos los días. Un carpe diem cotidiano. Es un trasvase desnudo de convencionalismos y categorías. Un regodearse con lo más sólido y voluntarioso de lo ya conocido. Su encanto es su técnica acabada y el primor del dibujo.

Tampoco es puntillismo lo que se le atribuye a los dibujos de Manga. Toda vez que la técnica de Georges Seurat era un método de trabajo que utilizaba los contrastes de color entre lo que él denominaba zonas de sombra, colores adyacentes, color de luz, reflejos y color local; equilibrios entre verticales y horizontales basados en las definiciones de la línea áurea. Con todo, la obra de Rodolfo Manga es lo más cusqueño y sustantivo del dibujo artístico. Sus trabajos respiran serenidad, entre perspectivas donde la dicha iza sus banderas; donde no abdica la esperanza y donde el silencio es por sí el lenguaje de todos los recuerdos.

En la caricatura es otra cosa. Toda caricatura tiene intención satírica: esto es, burlarse de una persona, divertirse a su costa, mostrarlo estrafalario, estrambótico, advertir en las singularidades que lo hacen risible, a partir de los cuales se esboza la caricatura. Deviene así en hazmerreír y figurón, definido en esa línea sutil entre la broma, el insulto o la agresión. Manga, en sus caricaturas, derrocha ironías de consumado Voltaire, esbozando apenas un rictus sardónico y acerado. Ah, la caricatura, ese arte de alegorías satírico‑morales que derrocharon El Bosco y Pieter Bruegel, el Viejo; o los de Grosz y Toulouse‑Lautrec; las de Juan Bravo Vizcarra y Hernán Velarde en nuestro medio. Con el agregado de que Rodolfo Manga ha simplificado la caricatura para hacerla más densa y profunda en su expresión. Caricaturas que parecen inocentes, pero que dan en el blanco y matan. Chayllan chay. Sayk’urapuni.

Limapi, chunka hoqniyuq p’unchawpi, hatun poqoy killapi. Iskay waranqa qanchisniyuq watapi.

 


DATOS EDITORIALES

RODOLFO MANGA
El artista hace lo que le dá la gana

© Rodolfo Manga Alosilla
C.H. Ingeniería I, C-202 – Teléfono 242166 – Móvil 984 756363 – Ciudad del Cusco

Ilustración de carátula: Alberto Andía
Maquetado: Fernando Oviedo Hinojosa
Editor: JL Editores, Av. Huayruropata 1223 – Teléf. 984 207291 – Cusco

Todos los derechos reservados

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Gran Pajatén al descubierto: Tecnología LiDAR revela una inmensa metrópoli oculta bajo la selva

Durante décadas, el Gran Pajatén ha sido el «Dorado» inaccesible de la arqueología peruana. Ubicado en el corazón del Parque Nacional del Río Abiseo, se pensaba que este sitio era un enclave ceremonial aislado y solitario entre la bruma. Sin embargo, una nueva investigación liderada por el World Monuments Fund (WMF) ha derrumbado esa hipótesis: el sitio es mucho más grande de lo que imaginábamos.

Gracias al uso de tecnología láser (LiDAR) y fotogrametría avanzada, se han identificado más de 100 nuevas estructuras arqueológicas que permanecían invisibles bajo la densa vegetación amazónica. Este hallazgo multiplica exponencialmente el tamaño conocido del sitio, pasando de las 26 estructuras registradas en la década de 1980 a un complejo urbano masivo que redefine nuestro entendimiento de la cultura Chachapoyas.

Por: Jaime Briceño

Durante bastante tiempo, el imaginario arqueológico peruano concibió al Gran Pajatén como un santuario solitario, una suerte de «isla de piedra» perdida en el mar verde del Parque Nacional del Río Abiseo, compuesta por apenas 26 estructuras circulares. Sin embargo, esta visión ha quedado obsoleta.

Una ambiciosa investigación multidisciplinaria liderada por el World Monuments Fund (WMF), ejecutada entre 2022 y 2024, ha confirmado mediante tecnología LiDAR que la selva ocultaba una compleja red urbana. Se han identificado más de 100 nuevas estructuras arqueológicas, un hallazgo que cuadruplica la extensión conocida del sitio y redefine nuestra comprensión sobre cómo la cultura Chachapoya dominó la Amazonía andina.

A continuación, desglosamos todos los detalles de esta expedición que combinó la ingeniería de punta con el respeto a los caminos ancestrales.

1. La Travesía: Cruzando la cordillera por el Qhapaq Ñan

Para entender la magnitud del hallazgo, primero hay que entender lo difícil que es llegar allí. Según detalla el informe de PuntoEdu (PUCP), el Gran Pajatén no es solo remoto geográficamente, es un desafío físico.

El equipo de investigadores no llegó en helicóptero directo a la zona. La logística implicó seguir las huellas de los propios Chachapoya e Incas:

El equipo tuvo que cruzar el abra que divide las cuencas hidrográficas del Pacífico y el Atlántico.

Caminaron por un antiguo ramal del Qhapaq Ñan, el sistema vial andino, que aún serpentea por estas montañas.

La etapa final requirió un ascenso extenuante de siete horas entre la densa vegetación del bosque de neblina hasta alcanzar los muros.

Esta dificultad de acceso ha sido, históricamente, el mejor guardián del sitio, protegiéndolo del saqueo masivo pero también manteniéndolo oculto a la ciencia integral… hasta ahora.

2. Antecedentes: Los pioneros peruanos (1960-1980)

Es vital reconocer que este descubrimiento se apoya en hombros de gigantes. La Agencia Andina ofrece una cronología precisa que reivindica el esfuerzo nacional:

El hallazgo civil (Años 60): El sitio no fue «descubierto» por académicos extranjeros, sino por pobladores de la provincia de Pataz (La Libertad). Fue el alcalde de dicha localidad, Carlos Torrealva, quien lideró una audaz expedición con machete en mano, enfrentando condiciones climáticas adversas para revelar las ruinas al Perú y al mundo.

La primera intervención oficial (1965): El arquitecto Víctor Pimentel dirigió la primera expedición científica del Estado, enfocándose en la limpieza y el desbroce de la vegetación que devoraba las piedras.

Las excavaciones de Bonavia: Poco después, el renombrado arqueólogo Duccio Bonavia realizó las primeras excavaciones sistemáticas, definiendo la cronología inicial.

El estancamiento (Años 80): Hacia la década de 1980, se había logrado documentar y consolidar las famosas 26 estructuras del sector principal (datadas en el siglo XIV). Paralelamente, el Dr. Federico Kauffmann Doig investigaba los mausoleos cercanos de Los Pinchudos, pero la densa selva impidió ver la conexión entre ambos sitios.

3. El Salto Tecnológico: «Sin LiDAR, hubiéramos visto solo diez más»

La selva alta es engañosa. Uno puede estar parado a dos metros de un muro monumental y no verlo por la espesura del follaje. Aquí es donde entra la tecnología de 2025.

El proyecto utilizó LiDAR (Light Detection and Ranging), un sistema que dispara pulsos láser desde el aire (drones) y escáneres terrestres. Estos pulsos penetran los huecos entre las hojas, rebotan en el suelo y regresan al sensor, permitiendo «borrar» digitalmente los árboles y revelar la topografía exacta del terreno.

Juan Pablo de la Puente Brunke, director ejecutivo de WMF Perú, explicó a la PUCP la importancia crítica de esta herramienta:

«Gracias a la exploración arqueológica tradicional más el registro LiDAR, se ha identificado que hay más de 100 estructuras. Sin la nueva tecnología, habríamos avanzado diez o veinte estructuras, nada más, pero el LiDAR te permite ver a través de la cobertura vegetal».

El resultado es un nuevo mapa donde aparecen terrazas, muros de contención y, lo más importante, caminos prehispánicos que conectan el Gran Pajatén con asentamientos vecinos como La Playa y Papayas. Esto confirma que no era un sitio aislado, sino el nodo central de una red sociopolítica articulada.

4. Una expedición sostenible: «Cirugía fina» en la selva

Un aspecto que destaca PuntoEdu y que diferencia a esta expedición de las del siglo XX es su enfoque ambiental. Trabajar en el Parque Nacional del Río Abiseo (Patrimonio Mundial Mixto de la UNESCO) exigía un impacto cero.

Energía Limpia: Todo el campamento y los equipos tecnológicos operaron exclusivamente con energía solar, evitando el ruido y la contaminación de generadores a combustible.

Corredores Biológicos: El equipo incluyó no solo arqueólogos e ingenieros, sino también botánicos y especialistas ambientales. Ellos diseñaron las rutas de tránsito del personal para asegurar que no se cortaran ni interfirieran los corredores naturales por donde transita la fauna local (como el oso de anteojos o el mono choro de cola amarilla).

Intervención mínima: Se trató de una operación de «cirugía fina», removiendo vegetación solo donde era estrictamente necesario para la conservación, manteniendo el equilibrio del ecosistema.

5. Arquitectura y Conservación: Salvando la Estructura 1

Más allá del escaneo digital, el equipo realizó intervenciones físicas urgentes, especialmente en la icónica Estructura 1, famosa por sus frisos de piedra pizarra y arenisca con motivos antropomorfos (los «Pinchudos») y geométricos.

Según detalla Andina, el desafío era estabilizar un edificio sometido a lluvia perpetua. El equipo de conservación, liderado por el Dr. Ricardo Morales Gamarra, realizó:

Limpieza controlada: Retiro manual de raíces leñosas que estaban desplazando las piedras.

Tecnología de materiales: Se desarrolló una mezcla de arcilla y aglomerantes compatible con la original. Aquí fue clave la participación de artesanos de las comunidades locales, cuyo conocimiento tradicional se fusionó con la ciencia para crear morteros que resistan la humedad sin dañar la autenticidad del monumento.

Reforzamiento estructural: Se aseguraron las escaleras de acceso y los muros perimetrales que estaban en peligro de colapso inminente.

Conclusión: Un nuevo capítulo

Este hallazgo de 2025 nos obliga a reescribir los libros de historia. El Gran Pajatén ya no es esa «ciudad perdida» solitaria. Es una metrópoli que demuestra la capacidad de los Chachapoya para urbanizar y administrar uno de los terrenos más agrestes del planeta.

Aunque el acceso turístico sigue siendo restringido para proteger este frágil patrimonio mixto, la documentación digital obtenida permitirá, muy pronto, que el mundo recorra virtualmente esta maravilla sin romper una sola rama.

¿Se puede visitar?

Aunque el hallazgo es monumental, el acceso turístico sigue siendo restringido. El Parque Nacional del Río Abiseo es un Patrimonio Mundial Mixto de la UNESCO (natural y cultural) extremadamente frágil. La buena noticia es que toda esta documentación digital servirá para crear experiencias inmersivas y visitas virtuales que pronto estarán disponibles, permitiéndonos caminar por esta metrópoli de la selva sin dañar ni un solo musgo.

El Gran Pajatén ha despertado de su sueño de siglos, y tal parece que tiene mucho más que contarnos.


Fuentes consultadas:

Fuentes Consultadas para este Informe:

World Monuments Fund (WMF): «Discovery of Over 100 Archaeological Structures At Gran Pajatén» (Press Release, Mayo 2025).

PuntoEdu PUCP: «Descubrimiento en el Gran Pajatén: 100 nuevas estructuras…» (Información logística, ambiental y declaraciones).

Agencia Andina: «El Gran Pajatén: ¿Cómo se dieron los nuevos hallazgos…?» (Contexto histórico detallado y expediciones previas).

National Geographic Historia: Contexto cultural de los Chachapoya.

Galeria fotográfica y video del Gran Pajatén

 

 

Descubren nuevos geoglifos y líneas en Nasca

Dos personajes con tocado y animales
Figuras de la cultura de Paracas: dos personajes con tocado y animales. En San Ignacio, en la provincia de Palpa.
Foto: Diego Ochoa

Arqueólogos peruanos, con apoyo de especialistas de Estados Unidos, descubrieron nuevos geoglifos y líneas en el desierto de Nasca, en la región Ica, revela un reportaje elaborado por el periodista Michael Greshko y publicado por la revista National Geographic.

Grabado en el alto desierto del sur de Perú hace más de un milenio, las enigmáticas líneas de Nasca siguen capturando nuestra imaginación. Más de mil de estos geoglifos (literalmente, ‘dibujos de tierra’) se extienden por el suelo arenoso de la provincia de Nasca, restos de prácticas rituales poco entendidas que pueden haber estado conectadas con la lluvia vivificante.

Ahora, arqueólogos peruanos armados con drones han descubierto más de 50 nuevos ejemplos de estos misteriosos monumentos desérticos en la provincia adyacente de Palpa, trazados sobre la superficie de la tierra en líneas casi demasiado finas para verse con el ojo humano. Además, los arqueólogos encuestaron geoglifos localmente conocidos con drones por primera vez, trazándolos en mapas con detalles nunca antes vistos.

Algunas de las líneas recién descubiertas pertenecen a la cultura Nasca, que dominó el área desde el año 200 hasta el 700 dC Sin embargo, los arqueólogos sospechan que las culturas anteriores de Paracas y Topará tallaron muchas de las imágenes recién descubiertas entre 500 a. C. y 200 d.

A diferencia de las icónicas líneas de Nasca, la mayoría de las cuales solo son visibles desde arriba, los antiguos glifos de Paracas fueron colocados en las laderas, haciéndolos visibles en los pueblos de abajo. Las dos culturas también persiguieron diferentes temas artísticos: las líneas de Nasca a menudo consisten en líneas o polígonos, pero muchas de las nuevas figuras de Paracas representan a los humanos.

Los antiguos peruanos crearon geoglifos como las líneas de Nazca colocando piedras para definir los bordes de las líneas y, a continuación, raspando la capa superior de tierra entre los bordes para revelar el suelo de un color más claro. FOTO POR FERNANDO G. BAPTISTA/NGM STAFF

“La mayoría de estas figuras son guerreros”, afirma el arqueólogo peruano Luis Jaime Castillo Butters , co-descubridor de los nuevos glifos. “Estos podían ser vistos desde cierta distancia, por lo que la gente los había visto, pero con el tiempo, fueron completamente borrados”.

Una vista desde el cielo y el espacio

Los nuevos geoglifos añaden datos cruciales sobre la cultura Paracas, así como la misteriosa cultura Topará, que marcó la transición entre los Paracas y los Nasca. Siglos antes de que se hicieran las famosas líneas de Nasca, la gente en la región estaba experimentando con la fabricación de geoglifos masivos.

«Esto significa que es una tradición de más de mil años que precede a los famosos geoglifos de la cultura Nasca, lo que abre la puerta a nuevas hipótesis sobre su función y significado», afirma el arqueólogo del Ministerio de Cultura, Johny Isla, jefe restaurador y protector de las Líneas de Nasca.

Irónicamente, el descubrimiento de los nuevos geoglifos solo fue posible debido a las amenazas a líneas previamente conocidas de Nasca.

En diciembre de 2014, el grupo ecologista Greenpeace organizó una protesta a escasos metros del famoso «colibrí» de Nasca, dañando el área. En el furor resultante, Perú recibió una subvención de los EE. UU. para ayudar a contratar a Isla y su equipo de restauración.

El trabajo de Isla es extraordinariamente difícil, y aún más difícil debido a los mapas irregulares. De los 100,000 sitios arqueológicos estimados en Perú, el arqueólogo Jaime Castillo, dice que solo unos 5,000 han sido debidamente documentados sobre el terreno. Incluso menos han sido mapeados desde el aire.

Castillo, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú y ex viceministro de Patrimonio Cultural, ha defendido durante mucho tiempo el uso de drones y otras técnicas de cartografía aérea para catalogar sitios arqueológicos. Ahora, Isla y Castillo tienen mucha más información para trabajar, gracias a National Geographic Explorer y a la “arqueóloga espacial” Sarah Parcak.

Después de ganar el Premio TED en 2016, Parcak fundó la iniciativa GlobalXplorer, que capacita a científicos ciudadanos para analizar imágenes satelitales de sitios arqueológicos y signos de saqueo. El primer proyecto de la plataforma invitó a voluntarios a mirar fotos satelitales de Perú.

“Cuando pensábamos en los países a los que iríamos … tenía que ser un país que todos en el mundo supieran que era importante, donde el Ministerio de Cultura estaría abierto a nuevas tecnologías, y donde la mayoría de los sitios estarían fuera a la vista y bastante fácil de detectar «, aseveró Parcak, arqueóloga de la Universidad de Alabama en Birmingham. “Perú definitivamente se ajusta a la ley”, subrayó.

Ocultos a plena vista

Una vez que los voluntarios de GlobalXplorer marcaron objetivos potenciales en los datos satelitales que podrían ser posibles sitios arqueológicos o casos de saqueo, Parcak luego entregó las ubicaciones objetivo a los arqueólogos peruanos. Con el apoyo de la Iniciativa de Preservación Sostenible, Castillo y tres de sus estudiantes se embarcaron en una expedición de verificación en el terreno financiada por la National Geographic Society.

Cuando el equipo de Castillo visitó las provincias de Nasca y Palpa en diciembre de 2017, no encontraron mucha evidencia de nuevos saqueos en los objetivos de GlobalXplorer. En su lugar, encontraron sitios de saqueos de décadas de antigüedad y la invasión alimentada por las florecientes minas de oro ilegales de la región.

Pero cuando los investigadores fotografiaron los sitios desde arriba con drones, encontraron algo nuevo e inesperado. Las imágenes de alta resolución contenían indicios de docenas de geoglifos antiguos, tallados en la corteza del desierto.

¿Cómo podrían ocultarse tantos geoglifos a la vista? Con el tiempo, muchas de las líneas y figuras se han reducido a débiles depresiones en el suelo, visibles solo en escaneos tridimensionales del terreno capturados por la perspectiva del ojo de águila proporcionada por los drones. Y a pesar del imponente poder de vigilancia de los satélites, no pueden ver todo.

El satélite más poderoso que utiliza GlobalXplorer puede ver un objeto de un pie de ancho desde 383 millas sobre la superficie de la Tierra. Eso es el equivalente a ver un solo cabello humano a más de 650 pies de distancia. Pero las líneas que trazan los geoglifos recién descubiertos son de apenas unos centímetros, demasiado finas para ser detectadas desde el espacio.

Los drones de vuelo bajo que operan a altitudes de 200 pies o menos, en contraste, pueden detectar objetos de menos de media pulgada de ancho. “La resolución [de la cámara de drones] es increíblemente alta”, dice Castillo.

Más para descubrir, más para proteger

Ahora que los investigadores han documentado las nuevas líneas, están ansiosos por protegerlas. Los nuevos geoglifos están dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco que abarca las líneas de Nasca y Palpa, y según Isla, no están bajo amenaza inmediata.

Sin embargo, las líneas recién descubiertas aún no se han registrado en el Ministerio de Cultura del Perú. El codescubridor de las líneas, Fabrizio Serván, un estudiante de la Pontificia Universidad Católica del Perú, dice que actualmente se están redactando los mapas y dibujos necesarios.

Quizás las líneas pronto tendrán compañía. Los usuarios de GlobalXplorer han marcado cientos de sitios potenciales nuevos que los arqueólogos peruanos continuarán probando en el terreno este otoño e invierno.

“Los datos y la información obtenidos con el proyecto GlobalXplorer son extraordinarios en calidad y cantidad, y sobre todo en un período de tiempo relativamente corto”, subraya Isla. “Esto nos pone a la vanguardia en el registro de sitios arqueológicos y geoglifos en particular”, agrega.

“Damos la información a los expertos locales: este es su patrimonio cultural, son los interesados. Estamos proporcionando un recurso”, indica Parcak.

En el futuro, Parcak y Castillo afirman que los datos de GlobalXplorer pueden ayudar a proteger los sitios arqueológicos de invasiones urbanas y rurales no planificadas, que, más allá del saqueo y el ocasional camionero errante, son con mucho la mayor amenaza que enfrentan los geoglifos peruanos.

Castillo describe la usurpación continua como «tráfico de tierras»: un esfuerzo sofisticado dentro del Perú para forjar escrituras y construir viviendas ilegales por acre, borrando el patrimonio cultural del país en el proceso.

“No estamos luchando contra un saqueador con su pala, huyendo cuando suena un silbato; estamos luchando contra un ejército de abogados. Esta es una batalla constante, por lo que el trabajo que estamos haciendo -la documentación de los sitios, las referencias geográficas- es la mejor protección que podemos ofrecer a los sitios”, manifiesta.

Líneas de Palpa, en Perú: figuras de guerreros y otros nuevos geoglifos

Algunas de las nuevas líneas descubiertas pertenecen a la cultura nazca, pero la mayoría de las nuevas imágenes pertenece a las anteriores culturas de Paracas y Topará.

 

Fuente: Andina, National Geographic
Fotos: Luis Jaime Castillo Butters, Diego Ochoa

Gamonal (El Huayco Amarillo), belleza natural en Nasca, Ica

El Huayco Amarillo, conocido localmente como Gamonal, nace en la cuenca del río Nasca, serpentea el gran desierto de Ica para luego desembocar en el río del mismo nombre. 

Partiendo desde el fundo Samaca, propiedad de Alberto Benavides, en donde se pueden comer unos ricos pallares, se puede llegar a El Huayco Amarillo a pie, en carro o incluso en bicicleta.

El Huayco Amarillo tiene una belleza sobrecogedora, especialmente un kilómetro antes de que desemboque en el río Ica. Allí ha erosionado la tierra hasta crear una quebrada muy peculiar que llega a tener aproximadamente 150 metros de profundidad por 20 de ancho. La humedad que se mantiene en las partes más profundas y cercanas al río facilitan el crecimiento de algunas plantas, incluso se pueden ver hermosas flores como el cahuato que se asemeja a la flor de la cantuta. También habitan pequeños roedores y lagartijas que son depredados por zorros y halcones que anidan en las paredes del Huayco.

Al ver la belleza de este lugar, quien diría que en algún momento este Huayco causó pavor en las gentes que lo vieron pasar arrasando y comiendo todo a su paso como un Dios de Chocolate. Pero, como diría José María Arguedas «¿quién mete a un huayco en un molde?».

 

Textos y Fotos: Ernesto Benavides
Fuente: Revista Rumbos de Sol y Piedra (www.rumbosdelperu.com)