Un contexto del Horizonte Medio en Huaca Santa Rosa de Pucalá

La Tumba 21: Un contexto funerario del Horizonte Medio en Huaca Santa Rosa de Pucalá[1], Valle de Lambayeque

EDGAR BRACAMONTE[2]

RESUMEN

Las investigaciones arqueológicas en Huaca Santa Rosa, localizada en el extremo final del valle bajo de Lambayeque, Costa Norte del Perú, permitieron conocer la existencia de un asentamiento cuyo poder y prestigio perduró por más de 2500 años. Así mismo, se descubrió la presencia de una ocupación con materiales cerámicos de estilos asignados al Horizonte Medio, localizado cronológicamente entre los años 650 al 1050 d.C.

La Tumba 21 (HSR-T21) de Huaca Santa Rosa fue descubierta en la planicie 2, Sector I. Se trató del entierro de un adolescente en posición sentada con las extremidades inferiores flexionadas y recogidas hacia la caja torácica. Las extremidades superiores se hallan extendidas sobre las inferiores, el cuerpo estuvo orientado de este a oeste con la mirada al este. El personaje fue sepultado con siete vasijas de cerámica y una valva de Spondylus princeps depositada entre sus manos.

La presencia de objetos cerámicos del Horizonte Medio apertura investigaciones que permiten conocer el destino de las élites Mochicas de Sipán, su relación con el repentino crecimiento de la ciudad de Pampagrande y el surgimiento del estado Lambayeque entre Pátapo y Cerro Luya. Un rasgo importante del hallazgo fue su localización, en una capa donde la arquitectura estuvo cubierta por sedimentos de lluvia y se depositaron hasta 19 entierros de camélidos, nivel conocido como capa de las ofrendas.

INTRODUCCIÓN

La Arqueología en Lambayeque se viene desarrollando de manera intensiva, investigando yacimientos arqueológicos de diferentes períodos, permitiendo establecer un orden cronológico del desarrollo cultural de esta parte del Área Andina Central. Desde el año 2007, se ha podido conocer ocupaciones con rangos cronológicos que no se conocían hasta esa fecha, tal es caso de Ventarrón (Alva y Alva 2007, 2010, Alva en prensa) en la sección baja del valle de Lambayeque donde se identificó la ocupación con arquitectura monumental más antigua de la Región y el templo con arte mural de mayor antigüedad en los Andes Centrales, pertenecientes al Período Precerámico con 4,000 años a.C. Esta ocupación inicial abre nuevas vías para explicar el origen y desarrollo de las sociedades prehispánicas de los valles lambayecanos y, desde luego, de la costa norte peruana. Otro vacío que ha podido llenarse en los últimos tres años corresponde al final del Horizonte Temprano y el inicio de la sociedad Mochica, marcada en otros valles por la presencia de los estilos Virú, Salinar y Vicús. A tres kilómetros de Ventarrón y dos de Collud[3], localizamos el complejo arqueológico El Chorro donde se descubrió tumbas en fosa con ofrendas de cerámica de estilos correspondientes al Formativo Superior, según la cronología de Lumbreras, con marcados rasgos de estilo Vicús y Salinar (Alva y Bracamonte 2010).

En este afán de buscar evidencias de transformaciones socioculturales de un sociedad a otra, Huaca Santa Rosa aparece como un sitio clave para entender los mecanismos que rigieron el colapso Mochica y el surgimiento del Estado Lambayeque en el este valle norteño. Los estilos de cerámica local mezclada con tradiciones foráneas, tanto de la costa central como de la sierra norte y sur del Perú durante el Horizonte Medio son evidencias tangibles que estamos frente a un fenómeno de cambios en los patrones culturales que dieron origen a la Sociedad Lambayeque; entonces podremos intentar determinar relaciones entre la Leyenda de Naymlap como mito creador de los Lambayeque y los datos arqueológicos que explicarían como los Mochica bajo ciertas condiciones ambientales y culturales se transforman en una nueva entidad que adelante se denominará Lambayeque.

Con el presente artículo, pretendemos esbozar algunas características de la ocupación del Horizonte Medio en Huaca Santa Rosa, basándonos en el hallazgo de la Tumba 21 cuyas ofrendas de cerámica indican que estamos ante un contexto con materiales de estilo foráneo (Wari) y local (PostMochica), y que además se asocia a fragmentos de cerámica de estilo Cajamarca serrano, Cajamarca costeño, Wari polícromo local y el estilo impreso.

HUACA SANTA ROSA, CONTEXTO GEOGRÁFICO Y CULTURAL

En el valle de Lambayeque, Huaca Santa Rosa de Pucalá se localiza en el extremo final de la parte baja, en eje norte – sur con los promontorios rocosos aislados y las pequeñas cadenas montañosas que marcan el inicio de las estribaciones norteñas de la cordillera de los Andes (Fig. 1A).

El monumento arqueológico se localiza a 3,45 km. al noroeste de Huaca Rajada – Sipán y a 4,08 km. al sureste de Cerro Pátapo. Políticamente, el yacimiento se ubica en el distrito de Pucalá, provincia de Chiclayo en la Región Lambayeque.

Las excavaciones arqueológicas que desarrollamos actualmente son parte de un programa de investigaciones en el Valle de Lambayeque, que busca contextualizar los materiales cerámicos de diferentes estilos del Horizonte Medio que fueron identificados entre los años 2006 y 2008 (Bracamonte et. al. 2006, Pasapera 2008), además de los procesos de interacción interregional (Lambayeque – Cajamarca – Jequetepeque) durante el Horizonte Medio y sus implicancias.

A la fecha, hemos caracterizado de forma preliminar la secuencia ocupacional de Huaca Santa Rosa, encontrando una ocupación continua iniciada en el Horizonte Temprano y que se prolongaría hasta el Horizonte Tardío (Bracamonte 2011). Las ocupaciones se distribuyen entre las tres pirámides, dos plataformas, planicies y montículos sin arquitectura que componen el complejo arqueológico, dividido en tres sectores en relación con el uso del espacio.

FIG. 1. A) Mapa de ubicación de Huaca Santa Rosa de Pucalá en el valle de Lambayeque. B) Foto satelital del Sector I (área monumental) donde se localiza la Planicie 2. C) Plano del Sector I, tomado de Tschauner 2001.

A
B
C

La importancia del monumento se determinó por el uso intensivo y extensivo del área, obteniendo una secuencia perfectamente estratificada, donde las ocupaciones tempranas sólo han podido registrarse en los pozos de huaquero con más de 8 m. de profundidad. El continuo uso del espacio a lo largo de la historia ocupacional del sitio es un indicador de la importancia y rol que debió cumplir en el desarrollo sociocultural del valle; así mismo, nuestras excavaciones han reportado elementos significativos en las ocupaciones Mochica, Lambayeque, Chimú e Inca, relacionados con temas rituales y la presencia de una clase gobernante ocupando Santa Rosa determinada por templos, altares, recintos decorados con pintura mural y tumbas con interesantes ajuares funerarios donde se halló textiles polícromos, ofrendas de camélidos y objetos de madera.

LA PLANICIE 2

Huaca Santa Rosa de Pucalá es un complejo arqueológico que se compone de tres sectores diferenciados por la concentración de pirámides, plataformas y montículos sin arquitectura. El sector I, denominado Área monumental, se localiza en el extremo este del complejo y está compuesta por tres pirámides, dos plataformas y tres planicies (Fig. 1B y C). El Sector II se ubica en el lado norte del complejo, comprende la concentración de tres montículos compuestos por pequeñas plataformas hechas de adobes y adosadas a elevaciones artificiales sin arquitectura. El Sector III, al sur oeste del complejo, está compuesto por cuatro montículos artificiales configurados del mismo modo que los registrados en el Sector II.

La Planicie 2 se encuentra en el Sector I, al este de la pirámide central y al norte de la Plataforma E1 (Fig. 2). Actualmente está ocupada por algunos corrales y viviendas abandonadas de los pobladores del C.P. Santa Rosa (Fig. 1B). Tiene una extensión de 70 ml. de eje este – oeste y 85 ml. norte – sur.

Fig. 2. Planicie 2 localizada en el área monumental de Huaca Santa Rosa de Pucalá , al este de la pirámide central y al norte de la Plataforma E1. Actualmente está ocupada por algunos corrales y viviendas abandonadas de los pobladores del C.P. Santa Rosa.

Las excavaciones arqueológicas en esta área se plantearon para identificar la naturaleza de su ocupación y la procedencia de algunos fragmentos de estilo Mochica Tardío de línea fina registrados en la superficie del área. Tanto en las unidades 11 y 12 (Fig. 2) las evidencias arqueológicas nos han permitido conocer parte de la secuencia ocupacional de la Planicie 2, identificando que las capas más profundas con ocupación humana se localizan a 4,90 m. desde la superficie (Unidad 12), en lo que parece ser una formación geológica donde el primer poblador de Santa Rosa habría realizado actividades que aún deben ser explicadas con más excavaciones. En la capa 19 de la unidad 12, la más profunda excavada en la Planicie 2, se halló arena eólica que sería parte de la formación geológica del sitio, mezclada con grumos de barro de coloración marrón, restos malacológicos y fragmentos de cerámica diagnóstica, especialmente de uso doméstico. Esta capa midió 120 cm. pero no se conoce la real dimensión, pues no se concluyó su excavación.

Sobre la capa 19 de la unidad se registró una fuerte ocupación Mochica de la fase media con materiales cerámicos estilísticamente similares a los reportados en Sipán para su etapa de apogeo (200 – 500 d.C). Al parecer esta área estuvo ocupada ininterrumpidamente hasta la ocupación Lambayeque Medio y una de sus ocupaciones más complejas ocurrió durante el período estilístico conocido como Horizonte Medio (650 – 1050 d.C.), época a la que correspondería la Tumba 21 (Fig.3).

 

A

B

C

D

E

F

Grupo Fig. 3. Estratigrafía de la Unidad 12. La ocupación Lambayeque se identificó cerca de la superficie (A), mientras que la ocupación Mochica Tardío y del Horizonte Medio se halló bajo la ocupación Lambayeque (B y C). Subyacente a esta ocupación se halló arquitectura y cerámica Mochica Medio (E y F).

LA TUMBA 21 (HSR – T21)

En la unidad 11, ubicada al norte de la Planicie 2, se descubrieron dos tumbas en la capa 3, correspondiente al Horizonte Medio (Capa de las ofrendas). La Tumba 21 es más completa y corresponde a un adolescente sepultado en una fosa cuadrangular, mientras que la Tumba 20 no presenta fosa, se trata de un infante y su osamenta está incompleta. Ambas tumbas han sido cuidadosamente colocadas al interior del recinto 3 y se hallan asociadas a los entierros de camélidos de la capa de la ofrendas.

La Tumba 21 fue hallada en el lado sur del recinto 3, su intrusión rompe el muro 10. La fosa desde su aparición en la capa 3 estuvo cubierta por arcilla grumosa de color amarillo y fue hallada a una profundidad de 0,20 ml. en relación a la superficie del perfil oeste de la unidad 11 (parte central de la fosa). El contexto funerario estuvo localizado al sureste del entierro del camélido 8 y del conjunto de ofrendas 1, y al norte del entierro del camélido 10 (Fig. 8).

Fig. 4. Tumba 21 (HSR-T21) descubierta en la Planicie 2 del Complejo Arqueológico Huaca Santa Rosa de Pucalá. Presentaba una fosa cuadrangular y una ofrenda de camélido asociada y colocada hacia el lado suroeste.

 

Fig. 5. Primer grupo de vasijas dispuestas como ofrendas en la Tumba 21, estuvieron dispuestas al sureste de la osamenta.

 

Fig. 6. Segundo grupo de vasijas de la Tumba 21. La HSR-T21-C3 fue colocada cuidadosamente en el contexto con el rostro de la representación zoomorfa y la mirada al este.

Este particular contexto funerario es una fosa de forma cuadrangular, mide 1 m. de largo, 0,81 m. de ancho y 0,60 m. de altura. Está orientada de este a oeste y ha sido elaborada excavando directamente en el relleno del recinto 3, rompiendo el muro 10 que lo delimita por el lado sur (Fig. 4). La fosa estuvo rellena con arcilla preparada expresamente para este evento funerario y una mínima cantidad de tierra suelta, el color varía de amarillo a beige claro. Presenta textura compacta y ligeramente grumosa.

En la Tumba 21 se halló los restos de la osamenta de un adolescente, dispuestos en la parte central de la fosa. Estuvo en posición sentada con las extremidades inferiores flexionadas y recogidas hacia la caja torácica. Las extremidades superiores se hallan extendidas sobre las inferiores, el cuerpo estuvo orientado de este a oeste, con la mirada al este (Fig. 4 y 13).

El personaje de la Tumba 21 fue sepultado con siete vasijas y una valva de “mullu” (Spondylus princeps). Se descubrieron cuatro cántaros, dos botellas y un vaso (Fig. 5, 6 y 7).

  1. El Cántaro lenticular cara-gollete (HSR-T21-C1) fue hallado en el lado sur de la osamenta del personaje. Se trata de una vasija de cuerpo lenticular, gollete divergente y base plana. Fabricado en atmósfera oxidante, cocción irregular e incompleta y superficie color anaranjado. La vasija es moldeada y presenta bruñido como acabado superficial. Presenta decoración en alto relieve dispuesto en el gollete (cara – gollete), elaborado con el molde del mismo proceso de manufactura, se representa a una imagen zoomorfa de rasgos similares a las de un cánido con la boca entreabierta mostrando la dentadura. Los ojos se han representado por una ligera oquedad y una pequeña protuberancia. La parte lateral del gollete lleva dos protuberancias semilenticulares con perforación central que representarían las orejas de la imagen zoomorfa (Fig. 7). Un cántaro similar fue hallado en la Tumba M-U1242 de San José de Moro (Del Carpio y Delives 2004:131, 140; Castillo et al. 2008:60, fig.50).
  2. El Cántaro ovoide (HSR-T21-C2) se recuperó del lado sur de osamenta del personaje. Se trata de una vasija de cuerpo ovoide, gollete corto y divergente, borde divergente y labio plano. Elaborada con la técnica del modelado, en horno de atmósfera oxidante, la cocción es irregular y completa; la superficie es de color roja y alisada. El cántaro está decorado con aplicaciones de forma cónica con perforación basal, colocados en la parte superior del cuerpo (hombros de la vasija), cerca de la inflexión con el gollete (Fig. 7). Un cántaro de rasgos similares de recuperó en la Tumba M – U1407 de filiación Mochica Tardío en San José de Moro (Rengifo 2006), así como en dos tumbas de El Chorro en el Valle de Lambayeque (Alva y Bracamonte 2010).
  3. Cántaro lenticular cara-gollete (HSR-T21-C3), hallado en el lado sureste de la osamenta del personaje. Se trata de una vasija de cuerpo lenticular, gollete y borde recto, labio redondeado y base plana irregular. Elaborado con la técnica del moldeado, en atmósfera reductora de cocción irregular y completa; la superficie es de color gris oscuro y se encuentra bruñida. Presenta decoración incisa postcocción (grabado) y en alto relieve dispuesto en el gollete (cara – gollete), elaborado con el molde del mismo proceso de manufactura, se representa a una imagen zoomorfa, donde la representación de la nariz es de forma plana frontal mostrando los orificios nasales, recordando a las viejas representaciones de “murciélagos” de la fase Mochica Temprano (ver Donnan 2003:59, Lám.2.3a). Los ojos se han representado por oquedades colocadas a la altura de las comisuras. La parte lateral del gollete lleva dos protuberancias de forma triangular con perforación central que representarían las orejas de la representación zoomorfa (Fig. 7). Esta vasija tiene paralelos en diferentes contextos funerarios de Horizonte Medio 2 de San José de Moro, como la Tumba M – U615 (Castillo et al 2008), M – U1221 (Rengifo 2004), M – U1307 (Castillo y Rengifo 2006 y Rengifo 2006) y la Tumba M – U1316 (Castillo y Rengifo 2009), todas correspondientes al Período Transicional.
  4. Botella globular (HSR-T21-C4) hallada en el lado este de la osamenta del personaje. Se trata de una botella pequeña de cuerpo globular, cuello alto y recto, labio redondeado y base plana. Elaborado con la técnica del moldeado, en atmósfera reductora de cocción irregular y completa; la superficie es de color gris oscuro y se encuentra pulida. El cántaro está decorado con aplicaciones de forma circular con perforación central, colocados en la parte superior del cuerpo (hombros de la vasija), en el punto de inflexión con el gollete (Fig. 7). Piezas de este estilo fueron registradas en tumbas del Período Transicional en San José de Moro, como la M-U615 (Castillo et al. 2008), M-U409-C13 (Castillo 2003: 93 fig. 18.15) y MU1316 (Castillo y Rengifo 2006: 58, 61).
  5. Botella lenticular cara – gollete (HSR-T21-C5) localizada en el lado este de la osamenta del personaje. Se trata de una vasija de cuerpo lenticular, gollete y borde recto, labio redondeado y base plana irregular. Elaborado con la técnica del moldeado, en atmósfera reductora de cocción irregular y completa; la superficie es de color gris oscuro y se encuentra bruñida. Presenta decoración en alto relieve dispuesto en el gollete (cara – gollete), elaborado con el molde del mismo proceso de manufactura, se representa a una imagen antropomorfa, con las facciones definidas, simétricas y armónicamente estructuradas. Los ojos son círculos concéntricos en relieve, la boca una banda en bajo relieve, dando la apariencia de estar entreabierta. La parte lateral del gollete lleva dos protuberancias de forma semicircular con perforación central que representarían las orejas de la imagen antropomorfa (Fig. 7).
  6. Vaso (HSR-T21-C6) hallado en el lado este de la osamenta del personaje. Se trata de una vasija de paredes divergentes, labio redondeado y base plana irregular. Elaborado con la técnica del modelado, en atmósfera reductora de cocción irregular y completa; la superficie externa es de color gris oscuro y se encuentra bruñida, mientras que la superficie interna es de color gris claro y sólo presenta bruñido en el borde y la parte media de la vasija. Se identifica una gran cantidad de inclusiones de micas en la composición de la pasta. Presenta decoración en alto relieve consistente en una banda elevada en la parte superior del cuerpo (Fig. 7). Este tipo de vasijas es de estilo foráneo, tendría sus orígenes en la tradición Tiahuanaco (comparar con Millones – Fundación El Monte 2001: 359), apareciendo luego en el Horizonte Medio 1, especialmente en tumbas de gente que no pertenecería a la élite como la de Qori Huillca en Ayacucho (Ochatoma y Cabrera 2001:101). Las excavaciones en el sector ceremonial de Conchopata revelaron la presencia de vasijas rituales entre las que se encuentran vasos de diferentes estilos. “Su presencia no es frecuente en las unidades domésticas habiendo sido encontrados en contextos de tumbas y el área ceremonial en “D” (Ochatoma 2007:247). En esta zona de Conchopata se halló cuatro tipos de vasos, siendo el primer grupo el que presenta características similares a las descubiertas en el vaso HSR-T21-C6 de la Tumba 21 de Huaca Santa Rosa. En San José de Moro, Valle del Jequetepeque, se registraron vasos similares en las tumbas MU626-C6, M-U729-C2 como materiales pertenecientes a la fase Mochica Tardío C (Castillo 2000), así como en la Tumba M-U615 del Período Transicional (Castillo et al. 2008)
  7. El cántaro lenticular (HSR-T21-C7), estuvo ubicado al lado norte de la osamenta del personaje. Se trata de una vasija de cuerpo lenticular, gollete recto, borde divergente, labio redondeado y base plana. Fabricado en atmósfera reductora, cocción irregular y completa; la superficie es de color gris. La vasija es moldeada y presenta pulido como acabado superficial. Presenta decoración en alto relieve dispuesto en el gollete, consistente en un desnivel que marcarían la inflexión cuello – borde, dando la impresión de tratarse de una banda. El cántaro está decorado con aplicaciones de forma semicircular con perforación central, colocados en la parte superior del cuerpo (hombros de la vasija), cerca de la inflexión con el gollete.
    (Fig. 7)
  8. Valva de Spondylus (HSR-T21-Ml1) ubicada al centro de las extremidades inferiores, a la altura de los huesos de las manos (Fig.7).
    Fig. 7. Tumba 21 (HSR-T21). Conjunto de ofrendas de cerámica y una valva de mullu (Spondylus princeps) colocada entre sus manos.

     

    LA TUMBA 21 Y LA SECUENCIA OCUPACIONAL DE LA PLANICIE 2 La excavación de las unidades 11 y 12 nos han permitido entender preliminarmente la secuencia ocupacional del área norte de la Planicie 2. Los contextos arquitectónicos y funerarios recuperados permitieron establecer las primeras características de la ocupación del Horizonte Medio como parte de la secuencia ocupacional de la Planicie 2, que se habría iniciado durante la fase Mochica Medio y habría finalizado con la ocupación Lambayeque.

    La Tumba 21 (HSR-T21), descubierta en la unidad 11, fue colocada en el interior del Recinto 3 pero de manera intrusiva, pues rompe el muro 10 (muro sur del recinto) y los pisos 2a y 2b correspondientes a un momento de ocupación previo al entierro de las tumbas 20 y 21 y los fenómenos de lluvia que sepultaron la capa 3 donde subyace la HSRT21 (Fig. 8)

    Fig. 8. Área norte de la Unidad 11. Se identificó unidades arquitectónicas y pisos deteriorados, así como una gran cantidad de entierros de camélidos, un conjunto de ofrendas de Spondylus trabajado y dos Tumbas (HSR-T20 y HSR-T21). A esta capa se le conoce como capa de las ofendas.

    TUMBA 21

    RECINTO 3

    Tomando como referencia la ubicación del contexto funerario, se puede entender los procesos de estratificación cultural de la Planicie 2, ubicando como primeras ocupaciones a la fase Mochica Medio, materializada por la presencia de arquitectura y objetos cerámicos, mientras que la ocupación Mochica Tardío estaría definiéndose por materiales cerámicos del particular estilo de Línea Fina. Entre esta ocupación y la capa 4 se halló un conjunto arquitectónico de singulares características constructivas para el valle de Lambayeque, se trata de arquitectura en tapial, que muestra marcadas diferencias a los tapiales Gallinazo e Inca. En este conjunto arquitectónico, al que venimos denominando el Templo del Tapial se identificaron recintos, corredores, escalinatas de acceso, hornacinas y un patio cuyas dimensiones y morfología aún falta determinar. La denominación de “templo” se debe a las escasas huellas de uso en los ambientes y el trabajo invertido en sepultar esta arquitectura con arcilla pura y bien elaborada (Fig. 9).

    Fig . 9. Área sur de la Unidad 11. Unidades arquitectónicas que componen el Templo del Tapial. Al norte se ubican las capas del Horizonte Medio donde fue hallada la Tumba 21. El edificio fue cubierto con arcilla fina y bien preparada, al parecer este evento tendría relación con el final del Intermedio Temprano y el Horizonte Medio.

    El Templo del Tapial fue cubierto al momento de la construcción de las unidades arquitectónicas ubicadas a la partir de la capa 4, lo que nos permite establecer un orden cronológico relativo de los acontecimientos de la Planicie 2. En esta secuencia tenemos a la Tumba 21 en la capa 3 cuyos materiales corresponden estilísticamente al Horizonte Medio 2, así tenemos que las vasijas más diagnósticas descubiertas (HSR-T21-C3, C4, C5 y C6) corresponden, según la cronología establecida para San José de Moro, al Período Transicional (800 – 950 d.C. aproximadamente) (Castillo et al. 2008), aunque algunas formas parecen tener paralelos durante el final de la Fase Mochica Tardío o lo que para San José de Moro se conoce como Mochica Tardío C o tercera fase (Castillo 2000, 2003; Gayoso 2004), este es el caso de la HSR-T21-C1, C2, C6 y C7 (Fig. 10, 11 y 12).

    A

    A

    B

    C

    D

    EFig. 10 . HSR-T21, ofrendas de cerámica recuperadas (A-D), nótese las similitudes con las vasijas halladas en la tumba de la textilera M-U1316 de San José de Moro (Castillo y Rengifo 2009), ubicadas en la imagen inferior (E).

    A

    A

    B

    C

    D

    D

    Fig. 11. HSR-T21, ofrendas de cerámica recuperadas (A y D), nótese las similitudes con las vasijas halladas en la tumba M-U615 de San José de Moro (Castillo et al. 2008) (C) y en Huaca Bandera en el valle de La Leche (B) (Curo et al. 2011).

    A

    B

    C

    D

    E

    F

    G

    H

    I

    Fig. 12. Diferentes muestras de keros con la clásica decoración de la banda en relieve en la parte superior del cuerpo. Esta tradición se habría iniciado en Tiahuanaco (A y B) y luego habría influenciado a los estilos Wari de inicios del Horizonte Medio (C) (Millon es –Fundación El Monte 2001). Este estilo se halló en la Tumba Wari del Horizonte Medio de Qori Huillca-Ayacucho (D) (Ochatoma y Cabrera 2001) y en los espacios ceremoniales de Conchopata (E) (Ochatoma 2007). En la Costa norte este estilo apareció en Huaca Bandera (F) (Curo et al. 2011) y San José de Moro (G) (Castillo et al. 2008), así como en la Tumba 21 de Huaca Santa Rosa (H). Este estilo de keros perdurará hasta la fase Lambayeque Medio incluso en soportes como el metal (I).

    Los materiales registrados como ofrendas en la Tumba 21 corresponden a vasijas de calidad intermedia[4], y que han sido comúnmente utilizadas en actos rituales como el caso de la HSR-T21-C3 y C6. El patrón de enterramiento constituye una forma atípica para el Horizonte Medio 2 (Fig. 13), si tomamos como referencia los entierros de San José de

    Moro, “…la posición flexionada sentada, típica de la tradición serrana, tampoco fue asimilada en San José de Moro sino hasta el periodo Lambayeque. La posición extendida dorsal y la orientación en el eje noreste-suroeste siguió predominando en San José de Moro durante el periodo Transicional.” (Rucabado 2008:375-376). Los estudios de las tumbas Lambayeque de San José de Moro determinaron que “La posición flexionada, principal característica de las tumbas de los tipos B y C, se observa en San José de Moro por primera vez durante el periodo Lambayeque. Casi el total de los contextos funerarios que comparten esta característica pertenecen a la fase Lambayeque Medio.” (Bernuy 2008:61).

    La Tumba 21, entonces, muestra un patrón funerario que va a popularizarse durante el Intermedio Tardío, constituyéndose hasta el momento en el antecedente más próximo de este patrón que se habría iniciado, al menos en Huaca Santa Rosa, durante el Horizonte Medio 2. La cerámica hallada nos revela el estatus del individuo sepultado, colocándolo en un nivel intermedio, en relación a la calidad de objetos y principalmente por la presencia del vaso de estilo Wari monocromo, cuya presencia sólo se da en actividades rituales, y al parecer en este tipo de contextos reemplazaría a los keros polícromos tan cotizados en el área andina y cuyo acceso debió ser contralado por las élites gobernantes (Fig. 12). Quizá sea particular encontrar este contexto funerario asociado a eventos intensos de lluvia que habrían erosionado la arquitectura donde fue depositada y también la de cobertura, sugiriendo que el suceso funerario ocurrió durante tiempos de anomalías climáticas relacionadas con eventos pluviales intensos, quizá un fenómeno El Niño. Aún es necesario analizar los demás materiales asociados y las mismas osamentas para determinar las causas de la muerte y otros rasgos del individuo, teniendo en cuenta que se trata de un personaje adolescente no mayor de 15 años aproximadamente.

    Después de los eventos pluviales y el entierro de la Tumba 21, el área fue reacondicionada, construyendo nuevamente muros delimitatorios asociados a fragmentería de cerámica doméstica de estilo Lambayeque. Aún es necesario excavar otras áreas en la Planicie 2 para caracterizar la ocupación Lambayeque, pues esta ha sido severamente afectada por actividad antrópica.

    EL HORIZONTE MEDIO EN HUACA SANTA ROSA DE PUCALÁ

    Las investigaciones arqueológicas relacionadas con el Período estilístico conocido como Horizonte Medio en la Costa Norte del Perú han ido en aumento, esto se debe al interés generado por entender los procesos de colapso de la sociedad Mochica y el surgimiento de Lambayeque. Los trabajos de investigación en San José de Moro y Cerro Chepén (Valle del Jequetepeque) aperturaron nuevos horizontes para comprender los procesos socioculturales y políticos que se desarrollaron durante el colapso de la élite gobernante Mochica (Rucabado y Castillo 2003; Castillo 2003), además se ha recopilado valiosa información sobre la presencia de materiales cerámicos de otras latitudes como los estilos Nievería, Atarco, Viñaque, Pachacámac y Cajamarca (Castillo 2000, Rosas 2007).Estos materiales cerámicos, vinculados con las vasijas descubiertas en la Tumba 21 de Huaca Santa Rosa corresponderían al Horizonte Medio 1 y 2, momento en que aparentemente decae el poder político Mochica.

    En el valle de Lambayeque, la presencia de materiales del Horizonte Medio 2 de rasgos similares a los documentados en el Valle de Jequetepeque, son escasos. En Pampa Grande solamente se identificó materiales de estilo Mochica Tardío (Shimada 1994; Castillo 2000; Rojas et al. 2006; Wester et al. 2006), mientras que en Sipán, recientemente se han descubierto elementos cerámicos de estilos Mochica Tardío (Chero 2007, 2008, 2010), con características semejantes a las que Castillo (2000) clasifica como el primer momento de la Fase Mochica Tardío A, etapa en la que se inician los cambios en la entidad gobernante e introducen nuevas tendencias morfológicas en la producción de bienes suntuarios, desde luego con el régimen y pervivencia de las tendencias precedentes. En Sipán aún es necesario determinar la naturaleza de la ocupación Mochica Tardío identificada en el sector II y IV del Complejo (Bracamonte 2008), donde se reconoció conjuntos residenciales similares a los investigados en Pampa Grande (Rojas et al. 2006; Wester et al. 2006) y cerámica doméstica de estilos Mochica Tardío y Cajamarca Costeño.

    Fig. 13. Reconstrucción hipotética (explosivo) de la forma de enterramiento de la Tumba 21 de Huaca Santa Rosa de Pucalá. (Dibujo Percy Fiestas)

     

    Fig. 14. Estilos de cerámica hallados en la Unidad 11, asociados a las capas donde se recuperó la Tumba 21. A) Cántaros Mochica Tardío, B) Botellas Mochica Tardío, C) Asa de botella Mochica V, D) fragmentos decorados de estilo impreso, E) Estilos Cajamarca cursivo y cursivo floral y F) fragmento de vaso Wari de manufactura local.

    Mientras las evidencias de Pampa Grande y Sipán reflejan los procesos de transformación estilística Mochica en Lambayeque, lo hallado en Santa Rosa de Pucalá nos muestra, además de este fenómeno, la aparición de materiales Lambayeque junto a vasijas de clara influencia Wari y reminiscencias Mochica en contextos como rellenos de unidades arquitectónicas, áreas de ocupación doméstica y un contexto funerario (Tumba 21).

    Aún es prematuro determinar el rol que jugó Santa Rosa en el proceso de transformación de las entidades gobernantes Mochicas hacia el Estado Lambayeque en este valle norteño, pero queda claro que los mecanismos de legitimación del poder por parte de las Élites Mochicas, así como las estrategias de integración entre la costa y la sierra vecina fueron productivos no sólo en el Valle del Jequetepeque, sino también en el Valle de Lambayeque. Es necesario ahora determinar rutas de interacción ideológica y económica, tanto al sur como al norte con el vecino valle de La Leche, donde se ha descubierto recientemente un Centro ceremonial del Horizonte Medio con presencia de materiales Mochica Tardío (polícromo) y del Período Transicional (Curo et al. 2011). La presencia de la Tumba 21 y de abundantes fragmentos de cerámica de estilo Mochica Tardío, Cajamarca serrano, Cajamarca costeño, Wari, Wari local, nievería, impreso y Lambayeque Temprano (Fig. 14), no sólo llena un vacío cronológico en el valle de Lambayeque, también deja muchas interrogantes sobre las relaciones intravalle e intervalle; ¿acaso Santa Rosa de Pucalá es sólo el punto de convergencia de grupos culturales dueños de diferentes estilos durante el Horizonte Medio?, de ser así, ¿qué factores determinaron el papel que desempeñaría Santa Rosa en los procesos de transformación de entidades políticas y religiosas Mochica a Lambayeque?. Quizá una de las mayores discusiones que debemos plantear con estos hallazgos es la relación Sipán – Pampa Grande – Santa Rosa, buscando aclarar si el poder y prestigio de Pampa grande y su monumental arquitectura Mochica Tardío se habrían trasladado a Santa Rosa al consumarse el colapso Mochica durante el Horizonte Medio 2 o quizá Santa Rosa, por su larga secuencia ocupacional de más de 2,500 años, compitió por el liderazgo en el valle y durante el Horizonte Medio se convirtió en el único centro de poder por encima de Pampa Grande y la otrora pujante urbe de Sipán. Estas respuestas se podrán encontrar a medida que las investigaciones en Santa Rosa logren determinar la naturaleza de la ocupación del Horizonte Medio, caracterizarla y desde luego entender si estamos ante un desarrollo con mucha fuerza local o sujeto a muchas y muy marcadas influencias foráneas.

     

    AGRADECIMIENTOS:

    Deseo expresar mi gratitud al Dr. Walter Alva por su constante asesoramiento, del mismo modo a Bruno Alva y Ceyra Pasapera por sus revisiones y sugerencias; a Julio Rucabado por los comentarios sobre algunas vasijas de la Tumba 21. También expreso mi agradecimiento a Mayra Medina quien estuvo a cargo de las excavaciones en la Tumba 21 y la Unidad 11, apoyada por Hoover Rojas y Doris Rodriguez, estudiantes de Arqueología de Universidad

    Nacional de Trujillo. También agradezco a Leslie Cochayalle, Percy Fiestas, Luis Saavedra y Rosendo Domínguez quienes colaboraron en la revisión del material, los gráficos y la búsqueda de bibliografía.

     

    UNIDAD EJECTURORA 005 NAYLAMP – LAMBAYEQUE
    MUSEO TUMBAS REALES DE SIPÁN
    PROGRAMA ARQUEOLÓGICO VALLE DE LAMBAYEQUE

    La Tumba 21: Un contexto funerario del
    Horizonte Medio en Huaca Santa Rosa de
    Pucalá, Valle de Lambayeque

    EDGAR BRACAMONTE LÉVANO

    Ponencia presentada al XVII Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina y
    Amazónica “Alfredo Torero Fernández de Córdova” realizado del 22 al 27 de agosto de
    2011.

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    1. Huaca Santa Rosa de Pucalá forma parte del Programa Arqueológico Valle de Lambayeque que también involucra a Cerro Pátapo y Cerro El Combo.
    2. Director del Programa Arqueológico Valle de Lambayeque. Arqueólogo del Museo Tumbas Reales de Sipán de Lambayeque
    3. Collud – Zarpán es un complejo arqueológico ubicado en la sección baja del valle de Lambayeque y está formado por una extensa plataforma de aproximadamente 500 ml por 300 ml, donde destacan tres grandes estructuras piramidales de filiación Lambayeque construídas sobre la ocupación del Período Formativo (1200-100 a.C.).
    4. La calidad intermedia se le denomina a las vasijas que no son finas ni de calidad burda (Castillo 2003:91)
Hallan 47 entierros de más de 2,500 años en Huanchaco, Trujillo, La Libertad

Un equipo de arqueólogos halló 47 entierros y más de 50 esqueletos humanos que registran una antigüedad de hasta más de 2,500 años en el sector Lomas La Cruz, distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo, región La Libertad, se informó hoy.

Estas tumbas, en las cuales también se encontraron cerámica, utensilios de pesca, spondylus, entre otros objetos que, según los investigadores, están asociados a las culturas Salinar (400 a.C. al 300 d.C.) Virú (150 a.c. al 500 d.c.), y Chimú (1200 d.C. 1400 d.C.).

El arqueólogo Víctor Campaña León informó que dentro de los entierros destacan el de una persona adulta, el cual había sido enterrado con ocho vasijas escultóricas, que está asociado a la cultura Virú y representa un grado de importancia dentro del contexto.

Asimismo, el hallazgo de la tumba de un niño asociado a la cultura Chimú, que había sido enterrado con 49 spondylus, algo sin precedentes, puesto que ni en Chan Chan se han encontrado tantos de estos moluscos asociados a un solo entierro.

Campaña indicó que estos entierros dentro de un corredor formado por muros de piedra grandes, que permite determinar la importancia del sitio, asimismo debajo de ello hay otras arquitecturas que por ahora se van a dejar intacto.

Estas excavaciones forman parte del Proyecto de Rescate Arqueológico La Lomas 2017–2018, impulsado por la Municipalidad Distrital de Huanchaco, a fin de ejecutar en la zona un proyecto de agua potable y alcantarillado.

Las excavaciones iniciaron el 23 de octubre del 2017 y terminarán el 23 de junio del año en curso, en el cual se excavarán un total de 6,444 metros cuadrados, de las cuales ya se han excavado el 49 por ciento.

“Las excavaciones y los hallazgos en realidad no están dando muchas luces, especialmente la parte de investigación, porque pocos son los sitios que se excavan en esa magnitud, máximo, más de 3,000 metros cuadrados, pero aquí se hará casi el doble, y sin duda nos dará grandes respuestas sobre lo que pasó aquí”, indicó el arqueólogo e investigador de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Yale, Gabriel Prieto Burméster.

Meta de museo

Prieto sugirió que Huanchaco debe tener un museo donde poder exhibir a los huanchaqueros, trujillanos y todos los peruanos los hallazgos, para que puedan entender la importancia de las culturas que se desarrollaron en la costa norte del Perú.

Ante ello, el alcalde de Huanchaco, José Ruiz Vega, indicó que se va a gestionar un proyecto de la construcción de un museo para que el próximo alcalde pueda ejecutarse y sugirió la explanada papal, donde el papa Francisco celebró la Santa Misa.

Ruiz indicó que el presupuesto para la ejecución del proyecto de rescate asciende a 650,356.34 soles.

“Hay alrededor de 3,000 familias las que viven actualmente en este sector y no podemos sacarlas por estar asentadas en sitio arqueológico, por lo que pedimos al Ministerio de Cultura hacer este trabajo de rescate, a fin de que se puedan preservar las piezas”, indicó.

Teorías Autoctonistas: de Origen Costeño

Orígenes de la Civilización Peruana
Teorías Autoctonistas
De Origen Costeño
Sustentado por Rafael Larco Hoyle (1901 – 1966). Sustenta que el origen de la civilización peruana está en la costa, en Cupisnique (La Libertad), desde allí se habría difundido a la región andina. Se apoyó en la mayor antigüedad de Cupisnique sobre Chavín, contradiciendo las tesis de Julio C. Tello.

Rafael Larco Hoyle
Rafael Carlos Víctor Constante Larco Hoyle (Hacienda Chiclín, Trujillo, 18 de mayo de 1901 – Lima, 23 de octubre de 1966) fue un arqueólogo,investigador, escritor, ingeniero agrícola e historiador peruano. Hizo contribuciones fundamentales para el conocimiento de diversas culturas preincaicas del norte del Perú. Fundó el Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera en 1926.

Larco Hoyle se dedicó a explorar los diversos parajes del Valle de Virú y Quebrada de Cupisnique, labor en la que sería acompañado por sus hermanos Constante y Javier Larco Hoyle, por su esposa, su hija y por su amigo Enrique Jacobs. De esas investigaciones se registró información sobre la asociación de áreas de sepulcros. Fue en el Valle de Virú donde en1933 descubrió la primera tumba conteniendo vasos cuya característica principal era la pintura negativa, identificándola como la Cultura Virú. En el mismo valle de Virú descubrió la Cultura Cupisnique en 1940.

Asimismo, estudió la Cultura Mochica localizada en el Valle Moche, que había sido descubierta por Max Uhle en 1909 (bajo la denominación de pre-Chimú), convirtiéndose entonces en uno de sus principales intereses. Para 1948, ya había estudiado a profundidad la cerámica de Mochica clasificándola en cinco fases, tomando como base ciertos criterios de forma y dimensiones de los picos, asas estribo y cuerpo, así como las decoraciones.

En 1941, en Pampas Jaguey identificó la Cultura Salinar, en la parte alta del valle de Chicama. A partir del estudio de los conjuntos funerarios postuló que Salinar marcaba la transición entre Cupisnique y el advenimiento de la Cultura Moche.

En 1953, debido a las exigencias del negocio azucarero, tuvo que instalarse en Lima, donde se asoció a otras especulaciones (Banco Comercial, Rayón Peruana S. A., Filamentos Sintéticos S. A., etc.). Trasladó entonces, con mucho cuidado, el museo Larco Herrera a dicha ciudad, para lo cual acondicionó una casona en el distrito de Pueblo Libre. Este Museo constituye una de las más valiosas riquezas culturales del Perú.

En el campo de la investigación arqueológica, la obra de Rafael Larco Hoyle ha sido de fundamental importancia, equiparable a la de otro gran arqueólogo peruano, Julio César Tello. De hecho, ambos deberían compartir el título de fundadores de la arqueología peruana.

  • Descubrió y estudió varios yacimientos arqueológicos, como Cupisnique, Queneto, Salinar, Virú, Pacopampa y Barbacoa, estudios que fueron de fundamental importancia para fijar la secuencia cronológica de las culturas peruanas
  • Demostró que la construcción del santuario de Chavín de Huántar, considerado como la cuna de la civilización andina por Tello, fue posterior a otros restos arquitectónicos de la costa, como el de Punkurí, y a la cultura Cupisnique. Llegó incluso a sostener que la alta cultura peruana se había originado en la costa norte y que de allí se había irradiado a la sierra, lo que contrariaba los postulados de Tello, considerado entonces la autoridad máxima en la materia.
  • Ahondó la investigación hacia períodos anteriores a la utilización de la cerámica (precerámico), hurgando las huellas de los recolectores y cazadores paleolíticos. Fue el primero en estudiar las puntas líticas de Paiján, encontradas profusamente en los alrededores de la localidad de dicho nombre.
  • Prestó preferente atención a la evolución de las culturas del norte peruano, especialmente la Mochica, identificando sus diversos períodos de manera científica, a base de los estilos y la técnica estudiados en la cerámica. Su estudio abarca desde el Precerámico hasta la irrupción incaica, pasando por las culturas Cupisnique, Salinar, Mochica y Chimú, entre otras.
  • Expuso la posibilidad de que existiera entre los mochicas un sistema primitivo de escritura sobre pallares.
El templo de Pucalá y los grafitis de los antiguos lambayecanos

Está demostrado que el territorio de la actual región Lambayeque tiene un sinnúmero de lugares que están a la espera de que se realicen labores de excavaciones arqueológicas para dejar ver los tesoros que albergan.

En el sector Huaca Santa Rosa, en el distrito chiclayano de Pucalá, los arqueólogos desenterraron en el 2011, un total de 23 tumbas que son parte de un centro ceremonial de más de 3,500 años de antigüedad. Se sospecha que el monumento cumplió una importante función en el valle, pues se observa secuencia cultural de pueblos que datan desde los Mochica, Lambayeque, Chimú hasta el periodo Inca.

Entre los rellenos arquitectónicos de los años 200 al 500 d.C., se identificó fragmentería de cerámica Cupisnique y Salinar, así como restos de antiguas construcciones del Período Formativo, cuyos adobes cilíndricos son característicos.

Este año, los arqueólogos del Museo Tumbas Reales de Sipán dirigidos por Edgar Bracamonte Lévano y asesorados por el doctor Walter Alva, culminaron los trabajos de análisis en gabinete de una construcción de adobe decorada con pintura de diferentes colores y enigmáticos grafitis.

Los restos de esta construcción de abobe fueron descubiertos en el 2011, año en que se selló para su posterior investigación.

Con paciente labor, los trabajo de análisis y develación de los componentes iconográficos revelan el alto grado artístico de quienes lo construyeron, pues usaron el dibujo, el grafitis y la pintura para expresar sus ideas mágico religiosas en las paredes del templo Mochica.

El templo tiene forma de una C y mide 20 metros de largo por cuatro de ancho. Además, está sobre una plataforma con rampa para acceder al área donde estaba una hornacina que usaban para colorar a sus ídolos u ofrendas. Todas sus paredes estuvieron pintadas de colores amarillo, rojo, negro y blanco alternadas en los diferentes paramentos.

Raíces Wari

Los arqueólogos han identificado unos 30 dibujos grabados directamente en las paredes y restos de pintura mural. Los grafitis representan sacerdotes portando copas, jefes militares, prisioneros atados con sogas, diseños de felinos, personajes parados sobre muros con almenas, rostros humanos y algunos diseños abstractos.

Walter Alva indica que los grafitis, si bien tienen elementos culturales de los Mochicas, la arquitectura corresponde a un patrón de la época de expansión Wari (Horizonte Medio), lo que permitiría reiniciar el debate de las relaciones Mochica, Wari y Cajamarca, pues en Santa Rosa de han descubierto muchos objetos y contextos de estas culturas, en especial Wari.

 

(RPP)

Sitios Sacros
CERRO ORIFICO – UN SITIO CEREMONIAL EN LAS ALTURAS

Vista desde lado Sur

Uno de los antiguos centros ceremoniales cuya antigüedad data del Formativo Inicial, se encuentra ubicado en la cima del cerro Orifíco; localizado en la Hoja «16 F» de la Carta Geográfica Nacional, teniendo una Longitud Oeste 78º 58´45» y Latitud Sur 7º 39´ 30», alcanza una altura de 1,000 metros sobre el nivel del mar. Su localización obedecio a que es apreciable en las fotos aéreas, despertando interés a que ocupación pertenecía.

Sobre las cimas de los cerros perduran diversas evidencias de lo que fuera una de las primeras civilizaciones (Formativo Inicial), que se desarrollo en la cuenca Media del río Chicama ; actualmente el lugar espera futuras investigaciones para poder entender que sucedía con las sociedades en estos periodos tempranos y sus diversas reocupaciones temporarles en el lugar.

Preliminarmente se conoce que esta parte del valle fue ocupada desde el Paijanense (10,000 a.C.), así lo manifiestan las evidencias Líticas para la zona de Chala, adyacente al río Quirripano (Briceño 1994). También tenemos; que en los alrededores y en ambas márgenes en las cercanías del mencionado cerro, existen amplios cementerios, los mismos que han sido brutalmente saqueados; la fragmentaría en superficie permite identificar a filiaciones culturales como: Cupisnique, Salinar, Virú, Moche y Chimú.

Vista tomada desde el lado Nor este

Los Cupisnique se desarrollaron dentro del área comprendida entre los valles de Santa y Lambayeque y sus antecedentes se encontrarían en la parte baja así como en las cabeceras de los valles costeños. Esta denominación se le debe a Larco, quien excavó en los cementerios prehispánicos de Palenque, Barbacoa y Sausal, elaborando la primera secuencia de cronológica de esta cultura. Las características de la cerámica son las botellas globulares con cuellos alargados, ollas y jarras. También describe las peculiares de las botellas escultóricas de asa estribo, que se caracterizan por ser de color negro, marrón oscuro o rojo y por tener la superficie alisada o finamente pulida, existiendo también vasijas con decoración policroma, y representaciones escultóricas, incisas.

El origen de los Cupisnique, todavía sigue en proceso de investigación, lo cierto es que aparece mucho antes que Chavín de Huántar y, por lo tanto, tiene elementos singulares que los caracteriza, los mismos que debieron formarse a través de intercambios que posteriormente les permitió desarrollarse con su propio estilo y luego extenderse a los demás valles y partes bajas de la costa.

El autor

Por la arquitectura de plataformas abiertas en Cerro Orifíco, deducimos que está cumplió funciones públicas, testimoniando que las sociedades andinas alcanzaron un alto grado de desarrollo local para el Formativo Inicial resultado de una economía agrícola, basada en sistemas de irrigación presentes en ellugar, sistema que les permitió un adelanto tecnológico; un rápido aumento en la producción de alimentos y el crecimiento de la población asentadas en aldeas alrededor de un centro de importancia ceremonial.

En cuanto a construcciones pertenecientes a este periodo; solo se describían unas pircas en la zona de los cementerios, los cuales Larco, reporta para Barbacoa y Sausal. Cerro Orifíco es importante dentro de la arqueología regional porque presenta toda una secuencia cronológica que aún se espera develar con futuros estudios. La arquitectura pública existente en la cima del cerro son: plataformas abiertas de forma cuadrada, tal como lo describiera Rogger Ravines para lo que es la tradición derivadas del Formativo en el ámbito geográfico de Jequetepeque.

Esta tiene una orientación 40 grados al Oeste del Norte magnético, edificada sobre la base de piedras las mismas que sirvieron como soporte ganando espacio espacio a la declinación rocosa de origen natural. Una de las plataformas tiene 30 mts. de ancho por 23 mts. de largo, también es apreciable una delimitación de piedras colocadas formando un cuadrado perfecto de 15 mts. en cuya simetría se unen a una banqueta del frontis que asciende al segundo nivel, contandose con la presencia de una escalera empotrada que une ambos niveles.

Arquitectura circular al costado de la plataforma

Indudablemente que este tipo de arquitectura abierta tiene relación con algunas manifestaciones agrícolas en esta parte en donde existen varias tomas de aguas y el aprovechamiento conducida a través de canales abiertos.

La Cuenca Media del río Chicama, alberga numerosos vestigios arqueológicos; gran parte de ellos aún desconocidos y no registrados, muchos de estos lugares aún guardan información de nuestro legado prehispanico; en su mayoría se encuentran en abandono y en algunos casos a punto de desaparecer .

La conservación del patrimonio Cultural en nuestro medio requiere de mayor cuidado y la urgente creación de una conciencia de identidad con nuestro pasado. Muchos sitios arqueológicos diariamente vienen siendo saqueados; los esfuerzos de investigadores y arqueólogos son minúsculos ante el galopante saqueo de nuestras riquezas.

Daniel Castillo B.
Oct. 1994

Cultura Salinar

Principales Culturas
Costa Norte
CULTURA SALINAR

Cerámica Salinar
Cultura Salinar
Cultura Salinar

La cultura Salinar fue descrita por primera vez por Larco (1944), quien basado en la parafernalia de tumbas procedentes de las cercanías de la jurisdicción de Pampas de Jagüey. Dentro de su propia terminología, la definió para el final de la época “Evolutiva”, indicando, superposiciones estatrigráficas de una clara secuencia Cupisnique, Salinar Moche.

Al referirse a esta conformación social Larco manifiesta: «La Cultura Salinar que me cupo descubrir en el valle de Chicama muy cerca de los cementerios de la cultura Cupisnique. Pronto encontramos superposición de tumbas Salinar sobre Cupisnique y Mochica sobre Salinar, estableciendo la secuencia cronológica de estas culturas» (Larco 1996 : 85).

El autor atribuye la identificación basado en el aspecto estilístico que presenta la cerámica Salinar, teniendo en cuenta también los factores de enterramiento; observó una reducción a los intereses cultistas y un mayor incentivo por el arte, cronológicamente se le asigna en el siglo V al II antes de Cristo. (Idem.)

La carencia de estudios sobre la sociedad Salinar en el valle Chicama, exigen un entendimiento global de su manifestación cultural y material y a partir de ésta, su cultura espiritual, siendo necesario explicar su organización social a partir de la evidencia arquitectónicas en otros valles.

Desde épocas tempranas ya observamos un manejo del espacio, adecuándolo para el control social, así lo afirman las evidencias que antecedieron a los Salinar en esta parte del valle. Cerro Orifico el cual muestra parte de este proceso anterior conocido como Cupisnique en la cual ya hay una centralización política religiosa; la presencia de una plataformas escalonada de arquitectura abierta y el aglutinamiento de viviendas alrededor de este, nos estarían indicando la integración bajo un ceremonialismo y una fuerte tendencia política de organización de una clase social reguladora y conductora de la producción.

Russell y Leonard (1992) reportan en el reconocimiento arqueológico para la parte baja del Chicama; cambios en la cerámica y en el patrón de asentamientos humanos sitios como Sausal, Cerro Piedra Molino. Las ocupaciones se ubican en la sección alta de las cimas y pendientes empinadas notando que en la parte baja para el Cerro Lescano, Cerro Facalá, Cruz La Botija y Mocollope; es notable también la escasez de cerámica de los tipos tempranos Puerto Moorín / Salinar en esta sección del área estudiada.

En nuestro afán de comparar más sitios del Formativo Superior nos dieron referencias del sitio el Higuerón en la parte baja del Chicama y las primeras estribaciones andinas, verificamos la existencia de la ocupación Salinar, asociada a estructuras cuadrangulares en la cima de las lomas; identificándose un fragmento en superficie de origen serrana. También presenta fragmentaria de bordes de ollas de cuello corto. En lugar, probablemente tenga mucha significación por hallarse pictografías en abrigos rocosos.

Con respecto a la cerámica Salinar, en este periodo existe una cierta homogeinidad estilística en un amplio espacio geográfico que muchos arqueólogos empiezan a enunciar la existencia de un horizonte al que conocemos como «Blanco sobre rojo». Dicho concepto establece una correlación correcta con los grupos tradicionales regionales como, el estilo Salinar, el estilo Puerto Moorín, estilo Vicus Blanco sobre rojo (Piura), Patazca (Casma), Huaraz blanco sobre rojo (Ancash), San Blas (Huanuco), Baño de Boza (Costa central). Tam (1986: 44).

«La cerámica Salinar, presenta otros problemas de índole territorial, en diferentes puntos andinos hasta ahora desconocidos e insospechables, ya que esta cerámica Blanco sobre Rojo no tiene prácticamente un lugar de origen, en esta tradición se presenta y manifiesta con sus mismas características en diferentes regiones del Perú sobre todo en la costa Norte, central, Sur. Debemos tomar en cuenta lo siguiente:

«La decoración que da el nombre al estilo, Blanco sobre Rojo, permite establecer relaciones con varias regiones del Perú, pero principalmente con los Huaráz y Patazca en Ancash, con los de Garbanzal en Tumbes, de los Baños de Boza y Cerro Trinidad de la Costa Central entre las más próximas, las mismas que, en algún momento, según arqueólogos como Willey (1948), constituyeron un «Horizonte Estilístico», toda vez que se presentan coetáneas y con una extensa trama de relaciones interregionales. Como no hay un antecedente de la técnica decorativa usada por los Salinar dentro del área de su localización, hay que investigar fuera de su territorio. En tal sentido, existen referencias en el Norte andino, con una antigüedad mayor y secuencia organizada coherentemente. Dada la semejanza existente entre Salinar y los estilos de desarrollo regional del Ecuador, habría que incrementar más los estudios de relaciones, pero no solamente en la costa, sino también hacia el interior, toda vez que hay evidencias de cerámica Blanco sobre Rojo en Huancabamba, Jaén y Bagua, otra ruta de penetración y de relaciones entre el litoral y valles interandinos»(Mattos, 1980:381).

Para un mejor entendimiento del proceso Social Salinar, se ha considerado buscar una explicación de su organización y modo de vida a partir de las evidencias presentes u de los resultados de estudios en otros valles.

VALLE DE MOCHE De las investigaciones realizadas por Moseley y Mackey, en la década de los 70. Sus prospecciones en el Valle de Moche, permitió registrar un importante complejo arquitectónico, ubicado en Cerro Arena. Las investigaciones iniciales para este lugar, fueron emprendidas por Mujica, quien estableció los límites y excavó más de 20 estructuras en Cerro Arena confirmo la existencia de una densa población. Aunque no encontró evidencias que el sitio mantuvo un efectivo control político sobre todo el valle; no por ello resta su importancia con relación con otros lugares mas pequeños establecidos en el valle Moche (Mujica 1975).

La complejidad y diversidad de la arquitectura recuperadas por Mujica animaron a Moseley a dar orden para realizar investigaciones mucho más extensas durante los años de 1974; trabajos que fueron desarrollados por Brennan. En las investigaciones de Brennan (1978-1980) proporcionaron la existencia de alrededor de 2,000 estructuras construidas en piedra en un área de 2 km. 2 ,las mismas que presentaban una variedad de clases de arquitectura, tanto residencial y no residencial; diferentemente distribuidas en base a la actividad desplegada y al grupo de arquitectura especializada asociadas con el control corporativo, ubicadas en un área estratégicas de zona de ruta de comunicación entre la costa y la sierra. Brennan (1980) categorizó la arquitectura en ambientes tipos estructuras empleando un criterio formal y funcional. Dividió en 5 variantes y 3 tipos (Brennan 1978 :307).

La arquitectura se presentaba diferenciada en cuanto a dimensiones, calidad, organización interna y materiales asociados; estas diferencias indicaron la presencia de arquitectura residencial y no residencial (sectores de habitación, centros ceremoniales, centros administrativos, etc.) que se distribuían basándose en la actividad realizada. Se la categorizó en 5 variantes de recintos :

Variante A:
Grandes cuartos residenciales, de planta rectangular, con muros de piedra muy bien construidos y acabados, enlucidos con arcilla fina, los recintos habitacionales en cantidades moderadas evidencian una función residencial.

Variante B:
Éstos son cuartos pequeños, no rectangulares, y a menudo crudamente construidos y acabados, presentan coberturas de material orgánico. Los recintos presentan piedras de molienda, con improntas en el suelo que sirvieron para ubicar los depósitos, banquetas con rellenos de tierra, y cantidades de cerámicas, comida, y otros desechos domésticos que atestan su uso residencial.

Variante C:
Pequeños cuartos de planta rectangular de fino acabado, de probable función “administrativa”.

Variante D:
Recintos grandes, de planta rectangular, bien construidos; sin embargo no presentan un buen acabado. Sirvieron para una variedad de funciones especializadas; como cocinas y otros como habitaciones, quizás para las familias de bajo estatus.

Variante E:
Cuartos pequeños se registran solos o aglutinados como estructuras separadas. Están cuidadosamente edificados y varían de pequeños a medianos, de planta rectangular. Ellos normalmente no contienen evidencia alguna de uso residencial, y sus funciones son inciertas.

A todo ello Brennan (1982) sugiere, el alto rango en el tamaño y calidad de la evidencia arquitectónica, particularmente las estructuras residenciales, indican una amplia gama de compleja diversidad en los niveles sociales entre su población. Similarmente, el diverso pero bien definido y especializado carácter de los varios tipos arquitectónicos de los sitios de elite, sugiere una especialización altamente desarrollada de actividades políticas y económicas.

Examinar la magnitud de la centralización y especialización más allá de la evidente filiación Salinar de Cerro Arena, obliga a prestar más atención a lo que se conoce del carácter y distribución de los asentamientos de la fase Salinar en otras partes del Valle de Moche y en los valles vecinos. y 3 tipos principales de componentes de estructuras arquitectónicas (I, II y III) :

El tipo I son los más elaborados, están conformados por una variedad de complejos arquitectónicos donde se desarrollaron actividades domésticas residenciales y no residenciales; todos los complejos presentan un área residencial central que se conforma de dos o tres cuartos juntos y un grupo de cuartos no residenciales y plazas alineadas de diversas formas. Todo el complejo posee invariablemente una sola entrada localizada a una buena distancia del componente no doméstico y proveyendo un fácil control de acceso.

El tipo II se utilizó como viviendas para la población, posee formas simples, ovaladas y muy escasamente contiene habitaciones no residenciales. (Bawden:) “… en base a la forma y el acceso al movimiento y almacenaje de valiosos bienes pudieron muy bien estar asociados con las variantes de las estructuras [tipo I] de la variedad A…” (Brennan 1980:12-13)

El tipo III
El sitio cubre aproximadamente 2.5 Km. de una cima inmediata, y la llanura intermedia. Contiene un mínimo de 200 estructuras de piedra. Esto es notable por su gran diversidad en tamaño, calidad de construcción, acabado, y distribución interna, que van de una estructura simple, a estructuras de veinte o más cuartos. El tamaño junto con lo predominante del sitio por su carácter residencial, hacen de Cerro Arena, por lo menos parcialmente, el núcleo residencial más temprano del valle de Moche y probablemente de la costa Norte (Brennan 1982:248)

En los últimos años S. Bourget y algunos estudiantes de practicas finales de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo efectuaron excavaciones en el flanco Norte y el sector central de Cerro Blanco, un promontorio rocoso, ubicado a escasos 3 km. de Cerro Arena.

Bourget (etal. al 1994), reporta un conjunto de estructuras de mampostería de piedra, de planta rectangular y muestras de enlucido con arcilla fina, según el autor estas evidencias están en relación con las del tipo I de la clasificación de Brennan, de los restos de una cubierta incinerada que recubría una estructura principal, y de un fogón ubicado en la parte interior de un recinto del sector Norte, se obtuvieron muestras que arrojaron las siguientes fechas de 2130 B.P y 2270 B.P, datos confirmados por la ubicación cronológica y relacionada al desarrollo del la cultura Salinar.

VALLE DE VIRU
Por los años de 1933, Larco localizó los primeros cementerios Salinar al Este del Puerto de Guañape en el valle de Virú. En este mismo valle, Willey en 1953 determinó la más fuerte concentración de sitios Salinar (Fase Puerto Moorín) llamado así por Strong y Evans.

Willey (1953 sostuvo que la mayor concentración de sitios Salinar (Puerto Moorín) Estaban asentados cerca de Huacapongo, un valle estrecho en la que localizo una población de alta densidad en un área relativamente pequeña sin descartar que hubo una considerable población en la parte baja del valle, las mismas que se encontraban esparcidas en una área mucho mayor.

En cuanto a la categoría de sitios que presentaban características fortificadas, Willey supuso que eran sitios defensivos en la parte alta eran para repeler posibles ataques de las poblaciones de la sierra; los reductos con las mismas características presentes en una parte baja les permitía tener una protección a un segmento de la población. Razón que les indujo a sostener que no existió unidad política en el valle (Willey 1953: 92-100).

West también estudio los sitios de la cultura Puerto Moorín (Salinar) (ca. 200 BC-100 A:D) y su ecología cultural (West 1971a, 1971b 1979, 1980; West y Whitaker 1979). Aunque West mantuvo el descubrimiento de 250 nuevas ocupaciones, éstas no fueron publicadas. West no podía redefinir el entendimiento de la fase que se mantenía evasiva. Fuera de los trabajos de West el único proyecto notable fue el de los Topic, basado en un reconocimiento de sitios fortificados en el valle (Lange Topic y Topic 1981, Lange Topic et. Al 1981; Topic y Lange Topic 1983, y Topic y Topic 1887). Su estudio revela que ningún sitio fortificado existió antes del periodo Puerto Moorín.

Mujica, propone : la integración no fue homogénea para los valles de Chicama, Moche y Virú; presentarían diferencias significativas en sus patrones de establecimiento y en sus estilos cerámicos, los cuales podrían reflejar que se trata de tres grupos culturales distintos, pero interrelacionados (Mujica 1984 : 12).

En los valles de Chicama , Moche y Virú, el estilo marcó una transición entre el Cupisnique y el advenimiento de la cultura Moche (Brennan 1988:148) después de esta época los estudios sobre el periodo Salinar son pocos numerosos y dan una visión muy localizada. Según Brennan, los sitios situados a lo largo de Virú se localizarían sobre un camino prehispánico permitiendo unir los valles de Virú y de Moche:

«Finalmente, un examen de la distribución del Salinar conocido en el valle de Moche concerniente a ésos sabidos del valle -vecino – del Virú levanta la posibilidad de integración del multi-valle en, base económica, si no también política en esto temprana la fecha «(Brennan 1984:12).

VALLE JEQUETEPEQUE
Durante un programa de reconocimiento en el valle de Jequetepeque a fines de la temporada 1981 y comienzos de 1982, los arqueólogos Hecker (1992:67), descubren en forma casual un entierro en la zona desértica de la región de Tecapa, excavando un contexto funerario de un individuo adulto, en posición extendida, que intuye unos 15 cm. sobre la superficie natural, el cráneo estaba orientado hacia el sudoeste, y presentando como elementos ofrendatarios una vasija globular de base plana y golletes cilíndricos con asa puente, de superficie pulida y coloración rojo ladrillo, decorada con motivos incisos en forma de ángulos y pintadas con color crema.

Hecker (1996:413-432), también reporta en esta región el hallazgo de abundante fragmentería Salinar, en su artículo presenta una variada muestra de cerámica, que evidencia diversas técnicas de elaboración y función, se observa cerámica de pasta y superficie fina con decoración incisa, botellas escultóricas y globulares, con motivos geométricos, y regiones punteadas, algunos presentan pintura blanca sobre la superficie roja, en otros casos con apéndices ornamentales de motivos zoomorfos.

El Proyecto Poemape dirigido por el arqueólogo Carlos Elera (1997:194), reporta : La ocupación Salinar ocurre después de un fuerte evento ENSO, sustentado en la muestra orgánica con la presencia de bioindicadores como son moluscos de manglares, crustáceos y peces tropicales, diferenciándose de la muestra registrada para la ocupación anterior (Cupisnique); esta ocupación se distribuye en las casi 20 hectáreas del sitio con asentamientos domésticos y cementerios, siendo la ocupación cultural más predominante que habitó en Puémape. El mismo autor (Com. per. vía E-mail), en su trabajo de campo en relación a estructuras Salinar se adscriben más bien a casas construidas de material perecedero (esteras, caña brava, posible sauce, etc.). Generalmente tanto los restos alimenticios, tiestos, asociados así como el arreglo de grandes cántaros son comunes.»

Otro rasgo importante es la superposición de estructuras domésticas sobre una capa de arena eólica que cubre gran parte del conjunto ceremonial Cupisnique y los cementerios aledaños, donde se aprecia una intrusión hasta intencional que afectó los contextos Cupisnique. Asimismo se debe considerar las técnicas constructivas utilizadas en la arquitectura de elite Salinar en Cerro Arena, también se evidencia en las estructuras Cupisnique tardío en sitios como Puémape y Morro Etén. Algunos rasgos de las técnicas decorativas en la cerámica como los motivos incididos, puntuados, en relieve, etc.; constituyen elementos culturales que evidencian a decir de Elera, una “Cupisniquización” de la cultura Salinar.