Análisis mecánico del adobe: El caso de Huaca de la Luna

Introducción:
El adobe es una forma tradicional de mampostería no reforzada que ha sido usada desde tiempos ancestrales. Sin embargo, las construcciones de adobe presentan elevada vulnerabilidad sísmica debido a su baja resistencia a tracción, a la elevada fuerza inercial movilizada y a su comportamiento frágil. En efecto, la observación post-sismo muestra que las construcciones de adobe sufren repetitivamente grandes daños, ej.. Teniendo en cuenta que los ensayos experimentales de mampostería son costosos, una buena forma de analizar su comportamiento es a través del modelamiento numérico. Sin embargo, una cantidad mínima de experimentos debe ser realizada para permitir la calibración y validación de los modelos. Por otro lado, la mampostería de adobe se caracteriza por presentar una elevada variabilidad en sus propiedades mecánicas, aspecto que tiene que ser considerado tanto en los experimentos como en la simulación numérica. En el caso de construcciones arqueológicas la variabilidad geométrica se incrementa, la cual puede ser original, o asociada a procesos de degradación del material por su exposición en el tiempo. Las construcciones masivas de adobe en Perú son un ejemplo evidente de esta variabilidad.

El presente artículo estudia la caracterización del material que constituye el sistema estructural de uno de los complejos arqueológicos de tierra más emblemáticos del Perú: La Huaca de la Luna . La Huaca se construyó entre los años 100 y 650 D.C. y se encuentra localizada en la costa norte del país, a 8 kilómetros del centro de la ciudad de Trujillo. Este sitio arqueológico fue uno de los templos más importantes de la cultura pre-i ca Mochica I-IX D.C.) [7] y es particularmente importante en la actualidad por su fachada decorada muy bien preservada y su sistema de construcción con templos superpuestos en sucesivos periodos.

Las construcciones patrimoniales de adobe en Perú, y en particular la Huaca de la Luna por su ubicación en la costa norte, están altamente expuestas a la acción de los sismos así como a fenómenos meteorológicos, ej. el Niño. Este estudio es parte de un análisis integral de la seguridad símica del monumento y contribuye con la caracterización del sistema de albañilería de adobe arqueológico. Asimismo, en este estudio se proponen propiedades mecánicas del sistema de albañilería que serán de utilidad para los futuros trabajos de análisis numérico predictivo en este monumento.

Titulo original del artículo:
Análisis mecánico de albañilería arqueológica de adobe bajo cargas de compresión uniaxial: El caso de Huaca de la Luna .
Autores
:
Eduardo Ramírez
Mijail Montesinos
Rui Marques
Ricardo Morales
Santiago Uceda
Paulo B. Lourenço
Rafael Aguilar

ABSTRACT

This article presents an experimental and numerical study for the mechanical characterization under uniaxial compressive loading of the adobe masonry of one of the most emblematic archaeological complex i Pe u, Huaca de la Lu a (100-650AD). Compression tests of prisms were carried out with original material brought to the laboratory. For measuring local deformations in the tests, displacement transducers were used which were complemented by a digital image correlation system which allowed a better understanding of the failure mechanism. The tests were then numerically simulated by modelling the masonry as a continuum media. Several approaches were considered concerning the geometrical modelling, namely 2D and 3D simplified models, and 3D refined models based on a photogrammetric reconstruction. The results showed a good approximation between the numerical prediction and the experimental response in all cases. However, the 3D models with irregular geometries seem to reproduce better the cracking pattern observed in the tests.

Keywords: archaeological constructions, adobe masonry, mechanical testing, digital image correlation, numerical modelling

 

ENSAYOS EXPERIMENTALES

La campaña experimental se desarrolló en el laboratorio de estructuras de la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP. La caracterización mecánica se realizó utilizando componentes originales de la mampostería de adobe en la Huaca de la Luna. Estos materiales fueron recolectados exclusivamente para el presente estudio durante un trabajo especial de excavación arqueológica, conforme se muestra en la Figura 1.

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a
b
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Figura 1. Vista general de Huaca de la Luna y sus paredes: (a) Fachada Norte, (b) bloques de adobe usados para la caracterización mecánica y (c) proceso de extracción del mortero.

Para la caracterización de la mampostería se construyeron 3 prismas de 210x320x770 mm3 siguiendo las recomendaciones establecidas en el RNE – E080 [8] y en HB 195-2002 [9]. En cada prisma se emplearon 5 unidades de adobe que se unieron con mortero de 2.5 cm de espesor aproximadamente. Debido a que los adobes originales de la Huaca presentan una gran variabilidad dimensional, los prismas que se construyeron en laboratorio presentaron una geometría irregular (ver Figura 2).

 

(a) Prisma #01 Prisma #02 Prisma #03
(b)
(c)

Figura 2. Preparación de los prismas para la caracterización mecánica: (a) colocación del mortero, (b) construcción de prisma de adobe y (c) aspecto de los prismas antes del ensayo.

El ensayo de compresión uniaxial se realizó por control de desplazamientos a una velocidad de 0.25 mm/min de forma tal que se alcance la falla en aproximadamente 30 minutos, conforme se sugiere en EN 1052-1[10]. Para evitar concentraciones de esfuerzos en la zona de contacto del equipo con el prisma se utilizó una capa de arena y una plancha de madera como material de transición [9]. Se midieron las deformaciones locales utilizando LVDTs fijados en las dos caras laterales de los prismas, como se puede observar en la Figura 3a-b. Adicionalmente, para el ensayo del tercer prisma se empleó un equipo de medición óptica de deformaciones a través de correlación de imagen digital (ARAMIS) con una precisión de hasta 0.005% [11]. Para este efecto, se analizó con este equipo una superficie de 200×160 mm2 pintada en una de las caras frontales (Figura 3c).

(a)
(b)
(c)

Figura 3. Instrumentación de prismas de adobe para el ensayo de compresión: (a) LVDTs en la cara frontal, (b) LVDTs en la cara posterior y (c) área con pintura en escala de grises para el análisis con el ARAMIS.

En los ensayos se observa la aparición de grietas paralelas a la dirección de la carga. Se observó que las grietas aparecen primero en los extremos que están en contacto con los cabezales del equipo, lo cual es probablemente debido a que en esta zona se haya producido una concentración de esfuerzos, a pesar de la colocación de la capa de arena y plancha de madera. En la Figura 4 se observa la evolución de las grietas durante el ensayo de compresión en el prisma #3 (los números indican la secuencia de aparición). Las grietas se originan en la zona de contacto con el equipo (grietas 1, 2, 3 y 5). Una grieta en la zona central (grieta 4) empieza en la junta de mortero y luego se propaga a las unidades conforme avanza el ensayo. La grieta 6 se genera en una cara lateral del prisma y se propaga verticalmente. Luego, se siguen generando grietas en la junta de mortero (grieta 7). Debido al progreso de la grieta 4, se produce la grieta 8 que presenta una longitud considerable. No se logró registrar la aparición y evolución del resto de grietas debido a que cuando se alcanzó la carga máxima estas se propagaron súbitamente en todo el espécimen.

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Figura 4. Evolución de grietas en el prisma 03: (a) vista frontal, (b) vista posterior y (c-d) caras laterales.

 

El análisis de los resultados del ensayo con control óptico de deformaciones confirma lo observado y muestra que las grietas se originan en el mortero cuando el sistema aún presenta un comportamiento elástico y se encuentra aproximadamente al 20% de la carga máxima (Figura 4b). Por otro lado, la aparición de grietas en los adobes coincidió con el inicio de la etapa no lineal en el prisma, al 95% de la carga máxima aproximadamente (Figura 4c). Durante el transcurso de la etapa no lineal, las grietas se propagan tanto en el mortero como en el adobe (Figura 4d). Se observó además que existe una interacción entre mortero y adobe durante el ensayo que se manifiesta en que el mortero sufre grandes deformaciones longitudinales y transversales (similar a lo reportado en [12]). Las deformaciones transversales (perpendiculares a la carga) producen tracción en las unidades de adobe, dando origen a las grietas verticales. El proceso descrito de formación de grietas se puede observar en la Figura 5.

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Figura 5. Formación de grietas: (a) estado inicial, (b) primeras grietas en la junta de mortero,
(c) primera grieta en ladrillo de adobe y (d) propagación de las grietas durante la etapa no-lineal. (El color azul indica mínima deformación en el espécimen mientras que el rojo representa una grieta completamente abierta)

A partir del registro de la fuerza aplicada y de las deformaciones medidas mediante los LVDTs se obtuvieron las curvas esfuerzo deformación, que junto a la forma de falla de los prismas permiten evaluar el comportamiento a compresión uniaxial de la albañilería (Figura 6). El esfuerzo máximo a co p esió p o edio σmáx) fue de 0.36 MPa con un coeficiente de variación (CV) de 15%, y la deformación unitaria promedio para el esfuerzo máximo fue de 0.0035 mm/mm con un CV de 12%. Utilizando el criterio propuesto por [13] se obtuvo un módulo de elasticidad promedio (E) de 107 MPa con un CV de 28%. La relación entre el módulo de elasticidad y la resistencia a compresión E/σmáx de 297 se encuentra dentro del rango propuesto por Tomaževič [14], que varía entre 200 y 1000. No fue posible obtener la respuesta completa post-pico, debido a que cuando las grietas atravesaban la superficie de apoyo de los LVDTs lo que ocasionó su desprendimiento de los prismas. Los parámetros mecánicos obtenidos en los ensayos se muestran en la Tabla 1.

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Tabla 1. Propiedades mecánicas de los prismas de adobe
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Figura 6. Curvas esfuerzo-deformación del (a) prisma 01, (b)prisma 02, (c) prisma 03 y (d) envolvente

El análisis de los componentes de la albañilería a partir de las imágenes captadas por el equipo de video-correlación muestra que el mortero alcanza deformaciones hasta 12 veces más que el adobe, como se observa en la Figura 7b, lo que podría indicar que el comportamiento global del sistema depende fuertemente de la calidad del mortero. La influencia del mortero en el comportamiento resulta notoria al comparar la deformación medida en la albañilería con el LVDT y con el sistema de correlación de imagen digital, una vez que el LVDT cubre una menor extensión de mortero. La longitud inicial del LVDT era de 320 mm, a lo largo de la cual cerca del 80% era adobe y el resto mortero. En el caso de la longitud analizada con el ARAMIS (100 mm) el 70% aproximadamente era adobe. A pesar de la buena correspondencia de resultados, dicha diferencia podría ser el parámetro que genere que la curva de esfuerzo-deformación obtenida del ARAMIS tenga una menor pendiente y aparentemente mayores deformaciones, como se observa en la Figura 7. Aunque el comportamiento post-pico sea semejante, el mortero presenta mayores ductilidad y tasa de deformación plástica que las unidades de adobe. La ductilidad calculada en el mortero es igual a 2.08 mm, mientras que en el adobe es sólo de 0.08 mm, por otro lado, en la albañilería se estimó una ductilidad de 1.45 mm. El coeficiente de Poisson se calculó también en base a las mediciones realizadas con el equipo de correlación de imagen digital. En este caso se consideró estimar la componente horizontal de deformación a lo larga de una línea diagonal de forma tal que se consiga medir la deformación de la albañilería.

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Figura 7. Comportamiento de la albañilería y sus componentes bajo cargas de compresión: (a) desfase entre el sistema de correlación óptico y los LVDTs y (b) componentes de la albañilería durante el ensayo de compresión.

La influencia del mortero en el comportamiento resulta evidente al comparar los resultados experimentales obtenidos a partir de los LVDTs y del sistema ARAMIS, como se mencionó anteriormente. Además, es importante recordar que los LVDTs no lograron registrar el comportamiento post-pico completamente, lo que por un lado produce que el desfase mostrado en la Figura 7a sea aún más evidente, pero por otro lado indica también la utilidad del sistema de medición de deformaciones sin contacto.

 

MODELACIÓN NUMÉRICA

La modelación numérica se desarrolló considerando modelos continuos de elementos finitos y asumiendo un material homogéneo. El comportamiento del material se representó usando el modelo total strain crack model disponible en DIANA [15]. El comportamiento a compresión fue descrito por una tendencia parabólica, mientras que en tracción se consideró una ley de decrecimiento exponencial. Parte de las propiedades empleadas en el modelo se obtuvieron de los ensayos experimentales. Sin embargo, debido a que no se realizaron ensayos de tracción, fue necesario recurrir a la literatura cuando no se disponía de información experimental. Se asumió la resistencia a tracción ft como fc/10, según lo propuesto en [16, 17]. Para el cálculo de la energía de fractura en compresión se consideró un factor de ductilidad µ(relación entre energía de fractura y resistencia a la compresión) igual a 1.6 mm [18]: µfc = 0.576 N/mm. Para la energía de fractura en tracción se consideró µ igual a 0.029 mm de acuerdo a recomendaciones mostradas en [19].

Adicionalmente, se realizó un análisis paramétrico de las energías de fractura en compresión y tracción, para verificar que los valores empleados sean los más apropiados. Los valores de energía de fractura a compresión y tensión a emplear se seleccionaron considerando el criterio de obtener una respuesta más estable y con mayor similitud al comportamiento observado en los ensayos de compresión de prismas. Las propiedades utilizadas para la mampostería se resumen en la Tabla 2. La densidad utilizada fue la reportada en un informe técnico del proyecto arqueológico Huaca de la Luna [20]. Para el ajuste de la respuesta a compresión en función de la energía de fractura a tracción (Figura 8a), el mayor valor se tomó de Tarque [4]. En el resto de casos se tomaron los valores límites del rango propuesto por Angelillo [19] y su valor recomendado con base en la ductilidad de las unidades a tracción. En cuanto a la energía de fractura a compresión, el mayor valor corresponde a los datos experimentales en Almeida [21]. Los valores intermedios se encuentran al multiplicar la resistencia a compresión por un factor de ductilidad igual a 1.6 mm [18] y 1.0 mm [17]. Finalmente, el menor de los valores se determinó haciendo uso de la regresión lineal propuesta en [21], para la determinación de la energía de fractura a compresión con base en la resistencia a compresión.

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Figura 8. Comportamiento a compresión del prisma #2 con análisis paramétrico de la (a) energía de fractura de tensión y (b) energía de fractura a compresión
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Tabla 2. Propiedades del adobe usadas para los modelos numéricos

En el análisis se consideraron cuatro tipos de modelos: dos usando elementos tipo lámina y dos utilizando elementos sólidos. En el primer caso se utilizaron elementos tipo shell de 8 nodos en estado plano de esfuerzo, CQ16M [15]. Con referencia al prisma #1 en la Figura 7a, se construyó un primer modelo con elementos cuadriláteros regulares. Después, a partir de un modelo 3D del prisma obtenido mediante reconstrucción fotogramétrica (Figura 9b), se tomó una sección representativa del prisma para desarrollar un modelo con elementos lámina, ver Figura 7c. En una fase posterior se emplearon elementos sólidos con 20 nodos, CHX60 [15]. También en este caso, se modeló un prisma regular, y otro considerando el modelo obtenido de la reconstrucción fotogramétrica (Figura 9d). La Figura 10 muestra todos los modelos geométricos considerados. En ninguno de los casos se consideró modelar la interacción entre el prisma y el equipo de compresión, se restringieron los desplazamientos en la base del prisma.

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Figura 9. Generación de mallas: (a) fotografía del prisma #1, (b) modelo 3D obtenido de la reconstrucción fotogramétrica, (c) modelo de elementos finitos 2D y (d) modelo 3D usando elementos sólidos.

El ensayo de compresión fue simulado aplicando un desplazamiento en la extremidad superior del modelo. El método de solución utilizado fue el Newton-Raphson Modificado en conjugación con la técnica de line-search, de modo a obtener un compromiso entre la carga computacional y la precisión de los resultados. Los resultados de la simulación numérica de los ensayos de compresión se muestran en la Figura 11. Se observa, en general, una buena aproximación a la respuesta general de los varios prismas ensayados. Es evidente que al considerar una geometría más detallada con elementos sólidos se consiguen resultados más cercanos a los experimentales, en especial con respecto a la predicción del modo de falla. Por otro lado, el costo computacional al emplear elementos sólidos es mucho más alto comparativamente a los modelos 2D y la respuesta obtenida de ambos no difiere notablemente. Cuando se simplifica la geometría, la predicción sigue aproximando mínimamente la respuesta experimental (Figura 11 d).

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Figura 10. Modelos con elementos finitos: (a) 2D en estado plano de esfuerzo y (b) sólidos. (Prisma #1 al #3, y geometría simplificada, de izquierda a derecha en ambos casos)
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Figura 11. Diagramas esfuerzo-deformación de los prismas. Resultados experimentales y numéricos.

Las curvas obtenidas de las simulaciones numéricas presentan en general una buena aproximación en la parte lineal de la respuesta experimental. Sin embargo, las curvas no logran reproducir completamente la respuesta y denotan una falla abrupta tras alcanzar el pico, aunque el patrón de agrietamiento tenga en todos los casos bastante similitud a lo registrado en los ensayos (Figura 12a-

c). Por otro lado, para el prisma #3 se consiguió continuar el análisis aún después de la carga máxima, y se logró reproducir un mecanismo de falla muy similar al experimental (Figura 12d).

El patrón de agrietamiento se logró reproducir únicamente en los modelos con elementos sólidos. La formación de grietas se inicia debido a una concentración de esfuerzos en los extremos de los especímenes. Cuando la etapa lineal termina, se propagan grietas verticales desde los extremos hacia el centro del espécimen. Este comportamiento se debe principalmente a la energía de fractura de tensión. En el caso de los prismas #1 y #2, la formación de grietas se da desde el extremo superior hacia el centro, mientras que en el prisma #3 se inician en la base.

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Figura 12. Patrones de grietas obtenidos de los ensayos experimentales y modelos numéricos.
DISCUSIÓN

En la literatura se encuentra que las unidades de albañilería muestran una rigidez y resistencia mayor que la albañilería misma [21]. Esta característica se confirmó también durante el ensayo de compresión del prisma #3 mediante las lecturas con el equipo de correlación de imagen digital en donde es evidente que la deformación de las unidades es varias veces menor que la del sistema de mampostería. Esto demuestra que el mortero tiene una elevada influencia en el comportamiento de los prismas ante cargas de compresión. Un factor que posiblemente haya influenciado en el comportamiento del mortero es que fue re-moldeado con agua en laboratorio para la fabricación de los prismas. Es probable que por el proceso de fabricación (y un secado abrupto) el mortero haya perdido rigidez a comparación del que se encuentra en el centro arqueológico, el cual tiene un tiempo de curado de alrededor de 1500 años. Esta hipótesis podría explicar la razón por la que el valor del módulo de elasticidad encontrado es menor que el obtenido en [17] en el cual se realizaron ensayos de caracterización in-situ. A pesar de ello, el orden de magnitud de estos valores es semejante.

Las curvas esfuerzo-deformación experimentales evidencian que para este tipo de mampostería la ubicación apropiada del sistema que mide las deformaciones locales es fundamental para una correcta caracterización. Como se observó, existe diferencia en las deformaciones medidas en diferentes posiciones, ya que el sistema está compuesto de materiales que tienen propiedades distintas. En este caso, para la comparación numérica se decidió utilizar las propiedades registradas por los LVDTs puesto que había más ensayos disponibles con este sistema y que las deformaciones registradas por dichos instrumentos corresponden a una longitud inicial que representa bien el sistema de albañilería.

Los resultados obtenidos de los modelos numéricos propuestos presentan aceptable correlación con los experimentales. En general, se consiguió aproximar el comportamiento a compresión de los prismas. Usando lo modelos sólidos se aproximó hasta el 88% de la carga máxima (prisma #2) y en el caso más desfavorable se llegó al 86% (prisma #1). Por otro lado, con los modelos geométricos más simples de elementos shell, se llegó al 99% de la carga máxima en el prisma #1 y al 85% en el prisma #3. Ambos modelos reproducen satisfactoriamente el comportamiento de los especímenes ensayados, en especial en la predicción del esfuerzo de rotura.

Con respecto a las deformaciones, se logró una aproximación aceptable, aunque no tan robusta como en el caso de los esfuerzos. El mejor resultado obtenido de los modelos 2D presenta un error de 7% (prisma #1) con respecto a la deformación correspondiente a la carga pico, mientras que en el caso menos favorable el error es de 39% (prisma #2). En cuanto a los modelos sólidos, se consiguieron resultados similares, siendo 4% el menor error (prisma #1) y 30% el mayor (prisma #3).

El análisis paramétrico de la energía de fractura en tracción y compresión permitió verificar los valores más adecuados para modelar el comportamiento a compresión de los prismas de adobe. En general, la variación de la energía de fractura a tracción no tuvo una gran influencia en la respuesta esfuerzo-deformación. Debido a esto, el criterio para la selección de este parámetro se basó en la aproximación de los mecanismos de falla (Figura 12) que diferían notablemente al variar esta propiedad. Por otro lado, la influencia de la energía de fractura en compresión es mayor. Cuando se emplearon valores en el rango más bajo presentado en [17, 21], no se consiguió reproducir el comportamiento no lineal adecuadamente y además el error en la predicción de la carga máxima de compresión fue mayor. Por el contrario, al adoptar una energía de fractura mayor a partir de Almeida [20], las incursiones en el régimen no lineal fueron mucho más extensas, siendo los niveles de deformaciones aparentemente excesivos, a excepción del prisma #1.

CONCLUSIONES

Mediante el análisis de deformaciones del prisma #3 en particular se determinó el proceso de formación de grietas durante el ensayo de compresión. Es notable resaltar que el mortero presenta agrietamiento a esfuerzos reducidos, mientras que el adobe inicia el agrietamiento cerca de la carga máxima. Estos resultados se pueden aplicar directamente en la inspección de construcciones similares a la Huaca de la Luna, que debido a sus dimensiones podrían alcanzar grandes esfuerzos de compresión. Se debe tener especial cuidado cuando se encuentren grietas en las unidades de adobe en zonas en que exista una gran concentración de esfuerzos de compresión, puesto que estas se podrían encontrar en un régimen inelástico cercano al colapso. Sin embargo, es necesario realizar una campaña experimental más extensa que incluya el análisis detallado de la formación de grietas para corroborar estas primeras observaciones.

Los modelos propuestos muestran una aceptable relación con los resultados experimentales. Las propiedades de resistencia y deformación en la rotura se aproximan bastante a los obtenidos en los ensayos, además que presentan un mecanismo de agrietamiento similar. Sin embargo, es necesario complementar la campaña experimental con una mayor cantidad de ensayos de caracterización, en especial de la interface unidad-mortero. Es posible que, mediante el uso de una aproximación de meso-modelación, se pueda reproducir la respuesta con mayor aproximación. También se debe prestar especial atención a los modelos de material escogidos, en particular al que gobierna el comportamiento a compresión. En la presente investigación no se profundizaron otros modelos, pero es posible que otros describan de mejor forma el comportamiento de la mampostería de adobe.

En general, los modelos con elementos en estado plano de esfuerzo llegaron a desarrollar un mayor esfuerzo resistente a compresión, posiblemente debido a que no se presentó la misma concentración de esfuerzos que en los modelos sólidos. Esto resulta más evidente al observar que existe una gran concentración de esfuerzos en los extremos de los prismas, que es por donde aparecen primero las grietas.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen a la Dirección de Gestión de la Investigación DGI PUCP por el financiamiento del proyecto de investigación 89-2014 dentro del cual se enmarca este trabajo. Se agradece también a CONCYTEC por el financiamiento de los alumnos de maestría (primer y segundo autor) a través de su programa de becas para estudios de posgrado. Finalmente, se agradece al Laboratorio de Estructuras y al Laboratorio de Materiales PUCP por la disponibilidad de sus instalaciones y equipos.

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thesis, University of Minho, Guimarães.

 

Análisis mecánico de albañilería arqueológica de adobe bajo cargas de
compresión uniaxial: El caso de Huaca de la Luna

Eduardo Ramírez 1, Mijail Montesinos1, Rui Marques 2, Ricardo Morales 3, Santiago Uceda3, Paulo B. Lourenço 2,
Rafael Aguilar 1
1 Department of Engineering, Civil Engineering Division. Pontificia Universidad Católica del Perú-PUCP (PERU)
{jeramirezc; mijail.montesinos; raguilar}@pucp.pe
2 Department of Civil Engineering. ISISE, University of Minho (PORTUGAL)
[email protected], [email protected]
3 Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Trujillo (PERU)
[email protected], [email protected]

La Coca en el Antiguo Perú

INTRODUCCIÓN.
La coca fue conocida y descrita por los primeros cronistas españoles, viajeros y botánicos por mas de trescientos años. Ellos han dado muchas referencias sobre usos, propiedades y efectos de la coca entre los pobladores del antiguo Perú.

La coca es un arbusto de la familia de las Eritroxiláceas que crece tanto en la vertiente occidental como en la oriental de los Andes, desarrollándose en las zonas de valle medio y selva alta. Son dos especies las que eran consumidas desde la época prehispánica, la Erythroxylum novogranatense o coca costeña de hoja menuda, dulce y aromática, a la que actualmente se le denomina misgui coca. Y la otra selvática Erythroxylum coca, de hoja grande y de alto poder narcótico, que crece en las montañas de Vilcabamba, Huanuco y las Yungas de Bolivia. Su cultivo se extiende desde los 300 msnm hasta los 1200 msnm.

Estos dos tipos de coca son mencionados por Murúa aunque con diferentes nombres, como se deja ver siguiente cita:

» … la hoja de coca menuda que llamaban Tupu Coca que se da en los llanos; esta era tenida y estimada de todos y del Inga aceptada; de la cual usaba en su comer y la tenía en mucho, y la otra de hoja grande se cría en los andes que llamaban mumus coca desta comían los indios al cual repartía el inga entre otras mercedes».

La coca fué un cultígeno de enorme significado cultural para los pueblos andinos, pues su uso masticatorio ha persistido hasta nuestros días. El dato etnográfico nos ha permitido reconocer los accesorios que acompañan su consumo, como son la chuspa una bolsa pequeña en la que se llevaban las hojas de coca, el ishcupuru o «calero» que es el matecito en la que llevaban la calo llipta. El alfiler que humedecido con saliva sirve para introducir cal o ceniza a la boca. El chacchar consiste en colocar algunas hojas en la boca, masticándolas, agregándole luego algunas mas, hasta formar un bolo y añadiendo con un palillo o alfiler calo ceniza. El bolo dura en la boca aproximadamente una hora. Los efectos que produce en el consumidor es la resistencia ante el frío, cansancio y hambre.

Debemos decir que los datos arqueológicos son esporádicos y en su mayoría no se ha identificado que especie de coca es, pues a principios de este siglo solo se conocía del consumo de coca por la representación en la cerámica. Con respecto a los datos etnohistóricos son contradictorios, si bien nos da una visión acerca de como era la producción de coca, la mayoría de los cronistas recogieron la historia oficial Inca, mientras que en los documentos judiciales en los que intervienen las etnías sometidas al Estado Inca nos muestran un panorama distinto.

 

LA COCA EN EL ANTIGUO PERÚ – Revisión bibliográfica

Autor: Juan Castañeda Burga
Universidad Nacional de Trujillo
Facultad de Ciencias Sociales
Trujillo, abril 1992

 

» … tratar de quitar la coca, es querer que no haya Perú, .. «
Licenciado Juan de Matienzo, 1567 Gobierno del Peru.

 

EL DATO ARQUEOLÓGICO, REGISTRO A TRAVÉS DE LA SECUENCIA CULTURAL
Los hallazgos de coca son aún muy escasos si comparamos con la ocurrencia de otros cultígenos en el registro arqueológico. en muchos casos se ha inferido su consumo por los accesorios que acompañan dicha actividad, y por las representaciones en la cerámica.

Hasta el momento, la evidencia mas temprana de coca, en el área andina ha sido reportado por Mc Neish (1981:10), para el área de Ayacucho, en donde la ubica en la fase Chiwa (5000- 4000 a.C.), aclarando que no se trata de una agricultura intensiva, sino de pequeños horticultores de valle. En la vertiente occidental Dillehay et. al. (1989) han inferido de la existencia de coca, por la producción de cal en el sitio precerámico de Nanchoc (ca. 6000-4200 a.C), y por la ubicación de este sitio en la zona de valle medio de Zaña.

PERIODO INICIAL
Es a partir de este período donde aparecen hallazgos en el registro arqueológico de la costa, Cohen (1978;1981), informa de Erythroxylum.§.Q., en forma de bolos masticados, en el sitio El Tanque (Ancón) con fechado de 1750 a.C.; siendo un nuevo cultígeno que se agrega a la dieta del poblador de la costa central. El hallazgo de este cultígeno ha sido reportado por Patterson (1971) para esta misma zona.

Otro Dato para esta época es el que señala Lanning (1967;77), para Asia con un fechado de 1314± 100 a.c. en donde halló hojas de coca, calabazas con cal. Engel (1963:77), también afirma haber ubicado en Asia hojas parecidas a la coca en grandes depósitos de cal quemada.

HORIZONTE TEMPRANO
Hojas de ~ coca han sido reportadas en una tumba de la fase Paracas Cavernas (Bennett y Bird 1949:142) y también en un fardo de la fase Paracas Necrópolis (Towle 1961). Para el sitio de Puemape (Victor Vásquez como pero Febrero 1992), se ha reportado el hallazgo de hojas de coca en un entierro cupisnique, que corresponde a Erythroxylum sp.

INTERMEDIO TEMPRANO
En las representaciones escultóricas de la cerámica Moche es frecuente que aparezcan individuos masticando coca, llevando en sus manos una lagenaria, en la que se depositan la cal y en la otra la aguja , también una peque ña bolsa en la que colocaban las hojas de coca (Donnan 1978). Así mismo existe cerámica Moche con pictografías en donde podemos notar personajes ricamente ataviados, en actitud de estar chacchando (Donnan , ibid.). Igualmente en las representaciones de la cerámica Nazca muestran individuos en actitud de masticar coca (Yacovleff y Herrera : 1934). En el Museo Regional de lea, existe una colección de chuspas de manufactura Nazca de variada hechura, unas de plumas, otras de lana o algodón conteniendo en su mayoría hojas de coca (Rostoworowski 1977:172). Conocemos por el biólogo Victor Vásquez (com. pero Febrero 1992) de hallazgos de hojas de ~. novogranatense de un contexto funerario en el nivel Recuay del sitio V.S. 103-6 (valle de Santa).

HORIZONTE MEDIO
No existen mayores datos para este período, sólo una chuspa llena de ~ coca proveniente de una tumba de filiación Huari en Vista Alegre, valle de Ica (Towle : 1961).

PERIODO INTERMEDIO TARDIO
Para este período se conoce de la existencia de chuspas correspondientes a la cultura lea, que se encuentran depositadas en el Museo Regional de Ica. Se ha recuperado hojas de coca del componente mortuorio del sitio de Estuquiña, valle de Moquegua Clark y Williams 1990), que están distribuidas en todo el sitio; lo mismo en una chuspa de un fardo Chiribaya del sitio el Algarrobal, valle de Moquegua (Mujica 1990).

PERIODO HORIZONTE TARDIO
Es en este período donde tenemos mayores datos, pues se ha recuperado ~ novogranatense, de contextos funerarios (Castro y Ravines 1981:172), en Ancón. Cortes realizados por Uhle (1903) en el Templo del Sol permitieron recuperar momias Inca y el ajuar funerario presentaba chuspas de coca y llipta. De otro lado, en excavaciones hechas por el centro administrativo Inca de Huancayo alto, al oeste de Quivi, Dillehay (1979), ha recuperado hojas de ~ novogranatense junto a frutas secas y pájaros secos, típicos de la ecozona Chaupiyunga. La coca es frecuentemente representado en el arte incaico; la forma de sus hojas fueron incorporadas a la iconografía que decora su cerámica. Existen idolillos de metal que presenta la protuberancia en la cara en actitud de chacchar (fig.). Reconocimientos arqueológicos hechos por Dillehay en el valle de Chillón y Hyslop en el sur del Perú ha mostrado habilitación de grandes terrazas agrícolas en la zona chupiyunga que al parecer estuvieron destinados al cultivo de coca y otros productos típicos de esta zona. Yacovleff también menciona de la existencia de cuentas de collar hechas de piedra que imitan a la semilla de la coca.

A partir de los datos que tenemos se puede suponer que hubo al parecer dos centros tempranos de domesticación de coca que fueron las zonas de valle medio costeño y selva alta. Se hace indispensable, el análisis microhistológico de las evidencias de coca arqueo lógica, ya que es la forma mas segura de identificar con precisión a la especie e incluso la variedad, lo que proporciona un dato importante para discernir la «coca costeña» (~ novogranatense) de la » coca selvática» fi. coca), y permitiría poner en evidencia los probables contactos culturales entre las dos zonas.

EL DATO HISTORICO
El cultivo de la coca era un proceso complicado pues primero la preparaban en almácigo y después era transportada al campo destinado que eran llamados cachas de malque (Matienzo 1967;167), para luego aproximadamente de año, a año y medio trasponerla a manera de viñas; en un año podían haber tres cosechas. Después de cada cosecha se labraba el terreno a fin de mantenerlo limpio.

El personal que laboraba en los campos no era mas de 40, controlados por un oficial del inca denominado cocacamayocy se encargaban de 1 labrado, que era real izado en 24 dí as, también trabajaban en hacer los cestos que eran «largos y angostos» (Acosta:1940), en los que se depositaban la coca.

En algunos documentos estos cestos aparecen con el nombre de «Petacas». La coca cosechada era puesta a secar, de modo que cuando era recogida debía de estar verde y seca. Desde las yungas caravanas de «carneros de la tierra» llevaban mi les de cestos de coca hacia los andes (ibid), y eran almacenadas en collcas (Guaman Poma :1936). Por el clima frío podía conservarse hasta por 2 años (Matienzo: 1967).

LOS COCALES DE LA VERTIENTE OCCIDENTAL
La chaupiyunga es una zona propicia para el cultivo de la coca, a través de testimonios, documentos judiciales y administrativos conocemos de la existencia de cocales, en esta franja ecológica longitudinal de la costa. La especie (.E. novogranatense), que cultivaba en esta área fue preferida de la variedad que crecia en la vertiente oriental de los Andes. Un mito del origen de la coca recogido en la sierra de Lima (Duviols 1973:34), refiere que la coca apareció en la vertiente occidental del Pacífico, en este relato la coca es descrita como alimento exclusivo del sol, lo cual nos indica la importancia religiosa de este cultígeno.

Un documento importante es el pleito entre las etnías del valle alto Chillón, a través de esta fuente conocemos que la coca era cultivada en Quive desde antes de la invasión Inca, además era un producto de trueque entre costeños y serranos.

El curaca de Quive estaba sujeto al señor de Collique, en la costa del valle de Chillón, posteriormente por presión mi 1 i tar de los canteños una parte de los cocales fue concedida a estos grupos serranos. Esto debido a que los campos de cultivo de esta ecozona eran regados por el río Quive (Arahuay) el cual tenía su nacimiento en territorio canteño, mas tarde otra etnía los Chacalla, sujetos a los Yauyos de Huarochirí, tuvieron acceso a los cocales por lo menos dos generaciones antes de los incas (Rostwowski 1967-8:14,21). De tal manera que al momento de la conquista Inca, los collique ya no tenían el monopolio de los cocales.

La zona de Quivi fue conquistada por Topa Inca Yupanqui , quien confiscó coya, debemos notar aquí que muchas emperatrices o coyas, llevaron al honorífico nombre de Coca, Mama Coca fue la compañera de May t a Capac (Espinoza 1987: 118), estos cocales confiscados fueron trabajados por mitmaq de Chacal la; entre 150 y 200 familias fueron distribuidas en la zona, ellos fueron considerados súbditos fieles (Netherly:1988) y aseguraron 1 a produce ión de coca a 1 Es t ado Inca, si rvi eron también como una guarnición mi 1 i t a r , teniendo bajo su vigilancia a los costeños de Quivi, Collique y a los serranos canteños. Durante el reinado de Huayna Capac fue expropiada en Qu i v i una nueva parcela de coca que pertenecía a los canteños.

La cosecha era de algunos 150-60 costales, de los cuales 4 ó 5 fueron otorgados a los señores Chacal la, junto a la coca se cultivó frutas como guayaba (Psidium guayava) y pacae (Inga feullei) y ají (Capsicum ~.).

Tenemos conocimiento de cocales en Collambay, en el valle de Sinsicap (Netherlyibid) , los datos se hallan en los títulos para la formación de la Hacienda Collambay, fechado en 1562, estas tierras fueron concedidas al Encomendero de Huamachuco, Don Juan de Sandoval, trata de 3 campos amurallados con tapia, denominados Yapón, Arensa y Guancha, ubicados en los 800 msnm. Según Netherly (ibid), los pequeños grupos étnicos en el valle Sinsicap parecen haber estado sujetos al curaca de Mochal en el valle de Moche y este a su vez al curaca de Huamachuco. El Estado Inca confiscó los 3 campos: Yapón y Guancha fueron asignadas al Inca y Arensa a la madre del Inca. Estas tierras producían coca y ají. Es interesante notar el amurallamiento de los cocales y que no es típico en los campos de cultivo alrededor de Chan Chan. Un testigo dijo que los muros de Yapón fueron edificados por hombres traídos de Túcume, quienes retornaron a su lugar de origen cuando finalizaron su labor. La justifición de amurallamiento de los cocales fue el prevenir que los zorros penetren y orinen los sembríos. Netherly (ibid) considera que el amurallamiento de los cocales realizado por trabajadores desde tan lejos como Túcume, fue una exhibición de poder del Inca en una zona hostil.

Este hecho al parecer fue un acto punitivo por la lealtad de los tucumanos al estado Chimor.
Aquí se repite el modelo de asignar los cocales costeños como tierras personales del Inca y sus familiares cercanos. En Quive hubo tierras asignadas a la Coya esposa del Inca, mientras en collambay estuvieron asignadas a la madre del Inca. Por otro lado los cocales ya no eran administrados desde la costa sino por provincias serranas adyacentes, por ejemplo en Quivi, por los Yauyos y en Collambay desde Huamachuco.

Existe un documento de causa criminal seguido por Don Francisco Tomavilca, principal del repartimiento de Piscas (sierra de Lima) contra don Alfonso Pariasca cacique principal, por matar a su hermano menor de 12 años y haberle tomado tres chacras de coca. También existen referencias de cocales en las alturas de Ica en las cuales (según la fuente documental citado por Rostworowski: 1977), existían 8 fanegadas de coca que habían sido del Inca.

Son reportados cocales Inca en la chaupiyunga sur entre 110 y Ar i ca, 1 a prov i si ó n de 1 marqués Pi zarro, conced i endo a Lu c a s Martínez la encomienda de Tarapacá (1541), menciona «destos dichos valles que tienen estancias de coca, ají, grama i otras cosas» (Barriga: 1940).

LOS COCALES DE LA VERTIENTE ORIENTAL
Asimismo en la vertiente oriental de los Andes denominada Pallayunga (Matienzo 1967:171), hubo plantaciones de coca. La visita de Chucuito (Diez de San Miguel :1967), registra que los Lupaqas, poseían tierras en las Yungas de Larecaja (actual Bolivia), distante a 60 leguas, antes de la conquista Inca. Según la fuente los productores de coca podían coger para sí la mitad de la cosecha para su uso individual. Después de la ocupac i ó n inca los Lupaqa no perd i eron e 1 acceso a dichas tierras. El mismo caso sucede en Huanuco (Iñigo Ortiz de Zuñiga:1972), donde los chupaichos tenían cocales en la selva alta y eran compartidos con los yacha.
Evaluando estas fuentes podemos decir, que la coca en su totalidad no estuvo bajo el estanco del estado Inca, como lo afirman algunos cronistas, sino que las etnias conquistadas continuaron usufructuando dichas tierras en esa franja ecológica. Según Espinoza (1988), los incas acostumbraban a conceder parcelas de coca a los curacas que ellos consideraban fieles.

Pero el estado imperial no consintió que su uso fuera indiscriminado, el Padre Acosta dice» … en tiempo de los reyes ingas, no era lícito a los plebeyos usar la coca sin licencia del inga y su gobernador» (Libro IV, cap. XXII). Esto se deja percibir cuando el Oidor Hernando de Santillan (1968) se lamenta al escribir » … después que los españoles entraron en la tierra, todos tomaron granjería de tratar en ella … y tomaron chacaras en los Andes, unos de las del inga, y después que se acabaron todos, pedían a los cabildos … y han desmontado grande tierra y puesto la coca, … «. El licenciado Matienzo (1967) dice que la coca era destinada solamente a los principales, mas no a la gleba «sino cuando los querían hacer algdn regalo». Aunque en la guerra era destinado al ejército para darles mayor resistencia en las grandes caminatas, al frío y hambre.

LA COCA Y EL CULTO RELIGIOSO
La coca siempre estuvo presente en el culto religioso de la vida cotidiana, inclusive llegó a ser venerada como divinidad por los indios en la región Antisuyo: «acimismo adoran los arboles de la coca que comen ellos y aci les llaman cocamama y lo bezan luego 10 mete en la boca … » (Guaman Poma 1936). La coca era usada en ritos con motivo de la limpieza de las acequias, de la siembra, de las primeras chacras y de la cosecha «juntaban ofrenda dichos ministros de llamas, cuyes y coca … » (Idolatrias 6, en Marzal 1988:243). Así mismo al empezar a construir una casa y también al techarla quemaban sebo de llama, coca y cuyes, esto lo hacían «para que no se pierda y acabe la dicha casa» (Duviols: 1986). También los ritos curativo eran importantes, ya que la enfermedad podía ser atribuida al enojo de sus dioses (Marzal 1988:260); o a los enemigos de la persona que enfermaba, recurrían a curanderos que utilizaban la coca como parte del proceso de tratamiento » … y así mismo les hacían soplar un poco de coca al sol, ofreciéndosela y pidiéndole salud y los mismo a otros dioses» (Cobo 1964 11:229).

Por esta razón los extirpadores de idolatrías a fines del siglo XVI veían en ella un elemento de retroceso en la evangelización, los padres agustinos dicen que » … con estas yerbas hacen grandes maldades y sacrificios, y se hallan gran cantidad de e 11 a en 1 as huacas … save e 1 señor cuantas idolatrías y hechicerías se quitaría si no las habiese … la más delicada y encubierta manera de idolatrar es con ella, pues quemándola pues dicen que aquel humo sube hasta el cielo de Ataguju y le da olor … » (Relación de Idolatrías en Huamachuco, el subrayado es nuestro).

La coca también acompañaba en la inhumación de los cadáveres y esto es corroborado por el dato arqueológico. Guaman Poma es el único cronista que describe el uso de hojas de coca en los entierros introduciéndola en la boca de los cadáveres, también indica que los criados que acompañaban al Inca en su muerte era sacrificados por ahogamiento al soplarles coca molida hecha polvo por la boca.

Como existían tierras dedicadas al culto es obvio que muchas de ellas eran destinadas al cultivo de la coca, Villagómez (1919) dice que » … y las mas cogidas de las c h á c r a s , que llaman de las huacas que para este efecto cultivan … y tienen indios que la guardan, y cogen la coca y lo llevan a los ministros de la huacas a sus tiempos, porque es universal ofrenda a todas las huacas, y en todas las ocasiones … «.

RESUMEN
Esta revisión bibliográfica es un intento de sintetizar la información disponible acerca del cultivo y producción de coca en el antiguo Perú. En la parte arqueológica será necesario mayores investigaciones para una mejor precisión de fechados cronológicos absolutos, así como de estudios histológicos para clasificación toxonómica.
Las propiedades alcaloides de la coca se conocen desde épocas muy tempranas (4000 a. C.), existiendo al parecer dos centros de domesticación de este cultígeno el valle medio costeño (chaupiyunga) y la selva alta (pallayunga).

El carácter sacro de las hojas de coca esta demostrado arqueo lógicamente por 1 a ocurrencia de 1 as mismas en los contextos funerarios y religiosos (Huacas). Existe además numerosa información histórica de como era utilizada en el culto. Al producirse la conquista la mayoría de los cocales pasaron a ser propiedad personal del Inca, los campos ubicados en la Chaupiyunga fueron administrados desde las provincias serranas hasta el momento de la invasión española.

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Complejo Arqueológico de Ollape

Este Complejo Arqueológico se encuentra ubicado en el distrito de la Jalca, dentro de la provincia de Chachapoyas, en la región de Amazonas. Se trata de las ruinas de un centro poblado pre-inca, un vestigio más en la zona de la arquitectura del pueblo de los Chachapoyas que ocuparan el sitio entre los años 1100 y 1300 d.C.

Las ruinas tienen una antigüedad de entre 900 y 700 años más o menos. Estas ocupan un total de aproximadamente cinco hectáreas y comprenden un promedio de al menos 120 estructuras arquitectónicas en su complejo. Las edificaciones de este poblado (aunque algunos dicen que se trata de un centro ceremonial) se caracterizan, como gran parte de las edificaciones Chachapoyas, por presentar forma circular y estar hechas a base de piedras unidas gracias al uso de argamasa de barro. El motivo de la forma circular de las edificaciones Chachapoyas aún es causa de estudio de los arqueólogos aunque podría deberse a algún tipo de creencia astronómica.

Las estructuras circulares que comprende el Complejo de Ollape están decoradas, según el uso arquitectónico-ornamental Chachapoyas; en estos observamos la presencia de diversos frisos de formas geométricas; es importante observar en ellos aquellos de formar romboide y en zigzag que se encuentran separados por una línea horizontal.

Estos motivos ornamentales son constantes en las edificaciones de este pueblo pre-incaico y se cree que podrían significar, principalmente, el culto a los diferentes animales que los poblados de Chachapoyas manifestaran, entre ellos el puma, aludido a través de aquellos frisos y pinturas que presentaban formas de rombo (que más en específico representara al ojo del animal) y el zigzag en alusión directa a la serpiente. En estas construcciones también observamos la presencia de hornacinas a base de piedras calizas y argamasa de barro, la presencia de hornacinas resulta interesante en muchas de las edificaciones Chachapoyas ya que en ellas se han solido encontrar restos de huesos humanos, aunque no hay afirmaciones de que se hallaran también como parte de las edificaciones de este complejo

Quien visite el Complejo Arqueológico de Ollape, podrá observar a su alrededor, la presencia de diferentes cultivos agrícolas además de la vegetación típica del lugar, misma que vieran también los Chachapoyas de la época y que fuera alguna de las causas a la vez la elección de su ubicación. Para llegar a este Complejo se estima un aproximado de treinta minutos si se viene desde la ciudad misma de Jalca. Se recomienda al viajero, por lo inconstante del clima amazónico que la visita a estos lugares sea hecha durante los meses de clima seco, esto es entre mayo y octubre para evitar contratiempos en sus paseos a causa de las lluvias torrenciales que puedan darse.

Ubicación:

Región Amazonas
Provincia Chachapoyas
Distrito La Jalca
Latitud -6.4833
Longitud -77.757
Altitud 3425 msnm

Discover mummified pre-inca baby at Puruchuco-Huaquerone in Peru

More than 1,000 years ago this pre-Inca baby was laid to rest on a barren Peruvian hillside.

It was among dozens of well-preserved mummified skeletons found by archaeologists on the outskirts of the capital city of Lima.

The discovery was made by experts who were hired by the Government to search the hillside for any remains prior to the building of a new road.

Three days into the project the archaeologist came across the cemetery, according to National Geographic News.

‘By now we have over 40 [mummy bundles] and the number increases every day.’ Guillermo Cock, a Lima-based archaeologist, reportedly told the website.

‘Given the proximity to the city and the tradition of looting in the area, we are really surprised that this is mostly undisturbed, mostly intact, mostly unlooted.
‘Only a few bundles have suffered damage by human action.’

In total the team located around 26 tombs, containing both children and adults.

The latest discovery was made close to Puruchuco-Huaquerones – the largest Inca cemetery ever excavated.

In the last 60 years researchers have examined just 10 per cent of the historic site.
So far they have uncovered 2,000 mummies, ceramics and hundreds of pieces of textile, silver, copper and gold.

The latest finds have been moved to a site museum before the local government move ahead with the building of the new highway.

Here archaeologist have been carefully examining the well-preserved remains.
In recent years thousands of mummies have been uncovered in Peru by archaeologists
One of the most famous to ever be uncovered was ‘Juanita the Ice Maiden’, a girl preserved in ice on a mountain.

WHERE WAS IT FOUND?
The newfound site is on the northwestern edge the largest Inca cemetery ever excavated, Puruchuco-Huaquerones.
In the last 60 years researchers have examined just 10 per cent of the historic site.
So far they have uncovered 2,000 mummies, ceramics and hundreds of pieces of textile, silver, copper and gold.

 

(Dailymail UK,La Vanguardia)