Las Obras de Pachacútec

Pachacútec
Pachacútec

Pachacútec fue ascendido como gobernante inca aproximadamente en 1438. expandió el territorio, reconstruyó el Coricancha, mandó construir Machu Picchu, reformó el gobierno e hizo cientos de obras arquitectónicas de gran importancia. Murió aproximadamente en 1471, dejando como sucesor a su hijo Túpac Inca Yupanqui. La ubicación de su cuerpo momificado todavía es un misterio. Es considerado el mejor gobernante inca. Una de las figuras más importantes de la historia del Perú.

En el año 1470 Pachacutec (Pacha Kutiq Inka Yupanki), soberano del Imperio incaico ordenó se preparasen treinta mil guerreros para conquistar los valles de la costa al mando de su hijo y sucesor Túpac Yupanqui; en Paramonga pelearon muchos días hasta que derrotaron a los Chimú

Conquistado el Reino Chimú, el Sapa Inca, Cápac inca o simplemente Inca, se dedicó a visitar todos los valles, haciendo construcciones e instruyendo a sus pobladores. Pachacútec, quien convirtió el estado inca de un curacazgo en el gran imperio Tahuantinsuyo, fue el primer demarcador del Imperio incaico: mandó que el imperio se dividiera en “guamanis”, de 10.000 familias cada uno. Los suyos se dividían en provincias llamadas “guamanis”, y estos a su vez se dividían en sayas o sectores. Existieron en cada guamani dos sayas: Hanansaya o parte alta y Hurinsaya o parte baja.Los centros urbanos o pueblos ubicados dentro de los guamanis no tenían la misma importancia sino que existía una jerarquía entre ellos.

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El Qoricancha. El Qoricancha fue un templo inca dedicado al culto al Sol sobre el cual los conquistadores construyeron el Convento de Santo Domingo.

En todas sus conquistas, los incas respetaron las tierras de los curaca (el curaca era el jefe político y administrativo del ayllu). Las tierras de las comunidades aldeanas y las nuevas anexadas por obras de irrigación, las dividió en “tupus”) y las repartió entre los runas, a razón de un tupu por familia. De acuerdo a las informaciones del Inca Garcilaso, un tupu era igual a una fanegada y media (2880 m²) y representaba una extensión de tierra donde se podía sembrar un quintal de maíz (46 kg). Según la opinión de Baudin, un tupu era el lote de terreno necesario para cultivar lo suficiente para una familia sin niños. Su extensión debía variar según la clase de tierra.

Pachacutec tuvo como esposa a la novena coya, Mama Anahuarque, natural del Ayllu Chocco y con ella tuvo a su heredero Inca Yupanqui. Reinó por casi 50 años y tuvo varias mujeres y muchos otros hijos. Además de la expansión del Imperio, Pachacútec Inca Yupanqui, durante los recorridos por su imperio, hizo o dispuso que se hagan las siguientes obras de infraestructura:

a) Templos del Sol en los principales poblados.
b) Casas de las Vírgenes del Sol.
c) Grandiosas fortalezas en lugares estratégicos para defender sus dominios.
d) Casas reales en los valles y en los sitios de bello paisaje y de clima benigno.
e) Casas reales o palacios en los caminos del Inca, edificaciones que mandó a construir mientras realizaba la visita.
f) Tambos o depósitos reales para abastecimiento de sus tropas y ayuda a los pueblos más necesitados, en casos de guerras o hecatombes naturales (diluvios, sequías, terremotos, llocllas, etc.).

Ademas de las obras de infraestructura realizadas por Pachacútec, dió otras importantes disposiciones sociales:

Machu Picchua) Todos los hijos le debían obediencia y servicio a sus padres hasta los 25 años.
b) En caso de no haber practicado el servinacuy, nadie se casase sin permiso de los padres. El servinacuy era una institución prematrimonial que se define como un periodo de prueba previo al matrimonio, en el que un hombre y una mujer podían convivir bajo un mismo techo, lo que incluía el poder tener relaciones sexuales premaritales con una cierta anticipación a celebrarse la boda.
c) En caso de haber hecho el servinacuy, y si ello resultase exitoso, podrían legalizar su matrimonio con la aprobación de los padres y legitimando a sus hijos.

Pachacútec Inca Yupanqui, impuso orden y tranquilidad en el Tawantinsuyu, mediante las siguientes leyes:

a) Cuando los súbditos y sus capitanes y curacas obedecen de buen ánimo al rey, entonces goza el reino de toda la paz y quietud.
b) El que mata a sus semejantes necesario es que muera. Por lo cual los reyes antiguos, progenitores nuestros, instituyeron que cualquier homicida fuese castigado con muerte violenta. Y nos lo confirmamos de nuevo.
c) En ninguna manera se deben permitir ladrones. Los cuales, pudiendo ganar hacienda con honesto trabajo y poseerla con buen derecho, quieren más haberla hurtando o robando. Por lo cual es muy justo que sea ahorcado el que fuere ladrón.
d) Cuando los súbditos obedecen lo que pueden, sin contradicción alguna, deben los reyes y gobernadores usar con ellos de liberalidad y clemencia. Más de otra manera, de rigor y justicia, pero siempre con prudencia.
e) Los jueces que reciben a escondidillas las dádivas de los negociantes y pleiteantes deben ser tenidos por ladrones y castigados con muerte. como tales.

Pachacútec escogió inicialmente a Amaru Inca Yupanqui como sucesor, pero éste era muy pacífico y bondadoso, lo llamaban «el Bueno». Se cuenta que cuando lo mandaron (prácticamente obligaron) a combatir contra los guaraníes fue derrotado. Tales actitudes hicieron cambiar de opinión a Pachacútec nombrando a su hijo: Túpac Yupanqui como su sucesor. Cuando Pachacútec estaba ya muy anciano le dejó asumir casi todo el poder (co-gobierno). Otras fuentes dicen que tras morir Pachacútec fue sucedido por Amaru Inca pero su corto gobierno fue agitado por el hambre y la peste; una expedición enviada al Antisuyo logró el descubrimiento del río Amarumayo (Madre de Dios), pero excitó la rebeldía de las collas; y sus vacilaciones para enfrentar la guerra aconsejaron su deposición. La debilidad de su carácter y la falta de dotes para el mando, cualidad esencial en el Imperio, dio lugar a un golpe de Estado por el Cuerpo Consultivo de Los Suyuyuc Apus proclamando en su reemplazo a su hermano Tupác Yupanqui. A ella accedió el mismo Amaru Yupanqui, después de oír al Huíllac-Umu y los orejones, y conservó una posición honrosa en el Imperio.

Cusco – Historia y Aspectos Culturales

plaza-armas-cusco-plazaCusco, la cuna del Imperio Incaico, tiene una vasta historia difícil de resumir en pocas palabras. Esta reseña no pretende ser exhaustiva ni completa, solo una pincelada de todo un mundo fascinante, que ha sido reconocido internacionalmente en diversas ocasiones.

En 1933 la ciudad del Cusco fue declarada Capital Arqueológica de América del Sur, en 1978 Herencia Cultural del Mundo, y en 1993 Patrimonio Común de la Humanidad. Del mismo modo, el Santuario Histórico de Machu Picchu fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1983 y últimamente, en el año 2007 como una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo, habiendo recibido cien millones de votos de participantes de todo el mundo.

Los primeros asentamientos humanos en el territorio del Cusco datan de los años 12000 a 5 000 antes de Cristo. Esta etapa pre cerámica dejó para la historia, a través de la pintura rupestre, el testimonio de grupos humanos dedicados al pastoreo y aprovechamiento de auquénidos.

Los grupos étnicos pre inca que se asentaron en Cusco prosperaron gracias a una agricultura más consolidada, así como a valores culturales que posteriormente influirían en el grupo quechua que migró al Cusco. La etnia más estudiada, gracias a los restos arqueológicos y a la tradición oral recogida por los cronistas, es la de los Ayarmaca.

El origen del Imperio Incaico, preservado gracias a las leyendas sobre Manco Capac, el primer Inca y los Hermanos Ayar, se ubica en el siglo XIII d.C. Luego de dos siglos de luchar por su consolidación en el Cusco, se inicia la gran expansión del Imperio, con el Inca Pachacutec (noveno Inca). Se conformó un ejército conquistador poderoso que amplió los límites geográficos hasta lo que hoyes parte del territorio de Colombia, Chile, Bolivia, Argentina, imponiendo una organización y valores sociales que enfatizaban el trabajo obligatorio y la convivencia basada en la solidaridad y la reciprocidad, un solo idioma y una sola religión.

Fue Pachacutec quien diseñó el perímetro de la ciudad sagrada de Cusco en forma de Puma sentado en cuclillas, en donde Sacsayhuaman era la cabeza, denotando liderazgo y gobierno. El corazón era el centro ceremonial donde se celebraba la Fiesta del Sol y hoy en día es la Plaza de Armas; la actual calle Pumakurku era la columna vertebral del felino, por donde transitaban los pobladores de la ciudad y la cola del puma terminaba en el cruce de dos ríos en donde actualmente se erige la estatua de Pachacutec.

Casi cien años después, Francisco Pizarro funda la ciudad del Cusco el 23 de marzo de 1534 a la usanza española. Según los cronistas se encontró una ciudad con unas 100 mil viviendas, por lo cual los historiadores calculan entre 125 mil y 300 mil habitantes incluyendo el ámbito rural de la ciudad.

Como región, el Cusco sustentaba su economía en el aprovechamiento de los auquénidos, así como en la agricultura que los Incas perfeccionaron con grandes obras de irrigación y la construcción de andenes.

Arte Mendivil

La nomenclatura quechua de los oficios indica la variedad de ocupaciones, como por ejemplo, Ckori-Camayoc, minero; Coca-Camayoc, sembrador de coca; Uchu-Camayoc, sembrador de ají; Quero-Camayoc, carpintero; Awa Compic-Camayoc, fabricante de ropa; Somac-Camayoc, ollero; entre muchas otras denominaciones.

Durante la colonia, la región se caracterizó por la producción y comercialización de textiles. Era el paso obligado de la comercialización entre Lima y Buenos Aires, desde donde se importaban bienes de Europa; de la plata proveniente de la Mina de Potosí, descubierta por un cusqueño de apellido Hualca; y del mercurio de las minas de Huancavelica que iban hacia Potosí para el tratamiento de los minerales.

La región era la principal productora de alimentos que sostenía ese auge económico, así como proveedora de infraestructura de hospedaje y arrieraje para el intenso comercio. Proveían, entre muchos otros productos, cacao, carne salada, pinturas religiosas, coca, maíz y tejidos, requeridos por los pueblos en la ruta hacia Buenos Aires y las minas del Alto Perú. También brindaban seguridad para el traslado de valores, alimentación para los viajeros en las llamadas fondas además de administrar el transporte.

Con la creación del Virreynato de Río de la Plata en 1776, todo este auge productivo y de comercio decae significativamente, a lo que se agrega excesos en los tributos exigidos por los españoles.

La primera etapa de la vida republicana en el Cusco empieza sobre una base económica ya debilitada, que se agudiza con la creación de la República de Bolivia y el auge de Arequipa como centro comercial del sur que importaba textiles ingleses a menor precio lo cual hace quebrar la producción textil del Cusco. Influyen también en la crisis económica, una menor producción de coca en Kosñipata y la carga tributaria por la deuda de la guerra de independencia, entre otros factores.

A partir de 1830, Cusco empieza un auge económico con la exportación de lana de ovino y fibra de alpaca a Europa, a través de Arequipa. La modernización productiva ingresa al Cusco, y al país, con la primera planta textil instalada en Lucre’ en 1861, siendo la primera del país y en 1872 se instala la primera cervecería, revolucionando la siembra de la cebada. En total fueron seis cerveceras que conformaron posteriormente la Cervecera del Sur.

Inti Raymi

La construcción de líneas ferroviarias favorece el auge económico, aunque, debido a la Guerra del Pacífico se atrasa su llegada al Cusco hasta 1908, en el tramo desde Puno. Nótese que Arequipa contaba ya con ferrocarril desde 1873. En 1880, la exportación de bienes se empieza a realizar a través de casas comerciales. También es la época en que se inicia el boom del caucho que duraría hasta 1912, participando Cusco por el paso obligado de este producto desde Madre de Dios.

En 1920 el Gobierno expide una Ley que obliga a los varones de 18 a 20 y de 50 a 60 años de edad, a trabajar en la construcción y reparación de caminos, originándose así una significativa apertura para el incremento de la producción y comercialización de productos de la selva y ceja de selva del Cusco y de Madre de Dios como té, café, cacao, madera, coca y castañas, lo que da lugar a su vez a la industrialización de algunos de ellos como es el caso del chocolate.

Hacia 1925, la ciudad del Cusco era la más moderna del sur del Perú, cosmopolita por su ambiente cultural y relaciones con los mercados extranjeros, manteniéndose al tanto de las noticias culturales del mundo, a través de Buenos Aires y Europa.

Entre los muchos personajes del Cusco destacan Clorinda MaUo de Turner, escritora cusqueña que iniciara el género de la novela indigenista hacia fines del siglo XIX, contemporánea de Luis E. Valcárcel, connotado historiador y antropólogo.

Las expresiones artísticas tan arraigadas desde tiempos inmemoriales se encuentran actualmente en la imaginería cusqueña, con la Escuela Mendívil liderando un estilo único, las pinturas de la Escuela Cusqueña que aún representan la fusión de dos mundos, la confección de textiles artísticos, entre muchas otras manifestaciones del arte en la región. Como Capital Histórica del Perú (Constitución Peruana, 1993), el Cusco concentra los más renombrados atractivos turísticos del país. Machu Picchu fue descubierto en 1911 y desde entonces no ha dejado de ser visitada por miles de turistas.

Sin embargo, la región del Cusco atesora otras ciudadelas inca, referidas por los cronistas, aun por desarrollarse como es el caso de Choquequirao, conocida como la ‘hermana sagrada de Machu Picchu’ y cuya puesta en valor está calculada a finalizarse en el año 2011. Con 1810 hectáreas de extensión, esta ciudad inca fue el último bastión de la resistencia de Manco Inca contra los españoles.

Cusco se caracteriza por la riqueza y diversidad de sus tradiciones. Destacan el baile de los Chunchos, los QoIlas, el Carnaval Cusqueño, la Danza de los Doctorcitos, la Danza de los Negritos, la Contradanza, la Saqra K’achampa y el Panadero, entre otras.

Desde 1944 se lleva a cabo la Fiesta del Sol o Inti Raymi en la Fortaleza de Sacsayhuamán. Es una representación de la ceremonia religiosa inca que se realizaba cada solsticio de invierno en honor al dios Sol. Basada en las crónicas de Garcilazo de la Vega, su fastuosidad hace honor a la capital

del Imperio, puesto que no era el único lugar en el que se realizaba sino también en todos los pueblos andinos con sus respectivas autoridades locales. Actualmente la fecha de esta Fiesta es el 24 de junio de cada año.

Festividad Virgen del Carmen, Paucartambo

La Fiesta de la Virgen del Carmen o Mamacha Carmen se celebra cada 16 de julio en Paucartambo. Las comparsas de diablos, los huaca huaca que parodian las corridas de toros, los sicllas, entre otros numerosos grupos, danzan durante tres días seguidos, hasta que finaliza la fiesta con la bendición de la Virgen. La Fiesta de Corpus Christi adquiere también características peculiares en Cusco por el sincretismo de las dos culturas. Consiste en la procesión de quince santos y vírgenes de los distintos distritos que van a «saludar» al cuerpo de Cristo en La Catedral, representado por la hostia consagrada que se guarda en la fabulosa custodia de oro macizo de 26 kilos y 1,20 metros de alto.

También es imponente la procesión del Señor de los Temblores, Patrón del Cusco que, según la tradición oral, detuvo el terremoto del año 1650. El Cristo está ricamente adornado, los clavos de sus manos y pies son de oro puro, con incrustaciones de piedras preciosas. Tenía una corona de oro con piedras que pesaba 1,3 kilos, robada en la década de los ochenta.

El Cusco de hoyes un mundo diverso y de contrastes entre lo moderno y tradicional, entre lo urbano y rural. Existe una oferta hotelera y de restaurantes para cada presupuesto y por ello Cusco atrae a grandes, jóvenes y niños. Asimismo, ofrece al mundo no sólo la actual maravilla el Santuario Histórico de Machu Picchu, sino también Choquequirao, Ollantaytambo, Pisa e, Sacsayhuamán; el valle del Urubamba y los volcanes Salkantay y Ausangate; iglesias, casonas y museos; paisajes hermosos, diversidad biológica, deportes de aventura, artesanía, además de su rico chocolate y exquisitos potajes como el puchero, el pepián de cuy, el queso kapiche, chicharrón con mote, humitas, tamales y el adobo, entre otros.

 

Fuente: Revista BCR

 

María Rostworowski Tovar de Diez Canseco

María Rostworowski de Diez Canseco
(1915 – 2016)

María Rostworowski Tovar de Diez Canseco (Barranco, Lima, 8 de agosto de 1915 – Lima, 6 de marzo de 2016​) fue una historiadora e investigadora social del Perú, hija del aristócrata polaco Jan Jacek Rostworowski agrónomo y poeta proveniente de la nobleza polaca y de la puneña Rita Ana Tovar del Valle, hija de una familia de hacendados de Puno, y nieta de Agustín Tovar Aguilar, senador y ministro de Estado.

Jan Jacek Rostworowski, su padre, era una persona muy inquieta, por lo que en busca de nuevas experiencias pasó un tiempo en Haití. Allí contrajo paludismo y a causa de ello perdió el oído. Se sometió a una curación en Suiza y logró recuperarse. En París sus amigos, los Darcourt, lo invitaron a viajar al Perú con ellos, cosa que aceptó. Acá conoció a Rita Tovar, contrajo matrimonio y se estableció en el Perú por un tiempo. La familia se trasladó a Europa cuando la pequeña María tenía cinco años. La familia vivió en Polonia dos años, luego se trasladó a Francia, donde se instaló en una hacienda en el campo. María Rostworowski se educó con institutrices hasta los trece años de edad, cuando fue enviada a un internado en Inglaterra, y luego a Bruselas. En Polonia se casó en primeras nupcias con  Zygmunt Broel-Plater. En 1935 retornó al Perú y fue aquí donde nació su hija Cristina. Su padre compró una hacienda en Huánuco, donde María vivió tres años y donde tuvo la oportunidad de conocer el Perú profundo. Se divorció y casó en segundas nupcias con Alejandro Diez Canseco.

Inspirada por la lectura del libro «Los Incas del Perú» de Clemente Markham, y con el apoyo de su marido, decidió investigar sobre Pachacutec. Su formación fue autodidacta, aunque estuvo estrechamente vinculada a la Universidad de San Marcos donde asistió como alumna libre a las clases que le interesaban, es decir a las de Julio C. Tello, Luis Eduardo Valcárcel y Raúl Porras Barrenechea. Fue Porras quien la instruyó en la metodología del historiador, le dio indicaciones y apoyó en las diferentes etapas de sus investigaciones. Fruto de su primera investigación fue el libro Pachacutec Inca Yupanqui (1953). La obra debió haber obtenido el premio Garcilaso de la Vega de la Casa de la Cultura el año de su publicación, pero el gobierno de Odría desconoció el fallo del jurado y le concedió el premio a otro investigador.

Luego de enviudar en 1961, María tuvo que dejar la investigación por un tiempo y dedicarse  a administrar la ladrillera que heredó de su esposo por un tiempo. Entre 1964 y 1968, durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry, trabajó como agregada cultural en la Embajada del Perú en España. Entre 1973 y 1974 trabajó haciendo investigación en el Museo de la Cultura Peruana. En 1974 viajó con una beca para trabajar    en el Archivo General de Indias de Sevilla. Fue directora del Museo Nacional de Historia entre 1975 y 1980, tiempo en que también se dedicó a la investigación.

Fue cofundadora del Instituto de Estudios Peruanos y su investigadora principal desde 1980. Ha sido presidenta de la Asociación Peruana de Etnohistoria, fundada en 1979. Es miembro de la Academia Nacional de Historia desde 1979.

Entre los muchos grados y reconocimientos obtenidos podemos mencionar los siguientes: las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta en 1990; condecoración del gobierno polaco en el año 2008; Medalla de Honor del Congreso de la República del Perú en el 2009; Orden al Mérito en el Grado de Gran Cruz de la Municipalidad de Lima; y los doctorados Honoris Causa otorgados por: la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1994; la Universidad de San Marcos en el 2008; y la Universidad de Varsovia en el 2010.

La obra de María Rostworowski transformó la visión de la historia del Perú prehispánico y contribuyó a su comprensión. La realizó a pesar de diversas trabas y prejuicios con los que se topó en su trabajo por ser mujer, autodidacta y ocuparse de un área en gran medida despreciada e inexplorada hasta aquel entonces. Investigó las sociedades precolombinas de la costa peruana, un campo poco estudiado hasta ese entonces. Presentó una hipótesis alternativa a la de María Reiche sobre las líneas de Nazca, viéndolas no como un calendario, sino como una creación mágico-religiosa. A lo largo de su trabajo buscó siempre descubrir la lógica andina detrás de los hechos y no aquella que nos fue transmitida a través de la visión tergiversada de los cronistas españoles. En su obra Pachacutec Inca Yupanqui (1953) resaltó la importancia que tuvo Pachacutec en la construcción y expansión del Tahuantinsuyo. Su libro Historia del Tahuantinsuyo (1988), es la obra de ciencias sociales más vendida de la historia del Perú. Debemos recalcar que este libro fue publicado en Polonia en la traducción de Miłosz Giersz i Patrycja Prządka.

Su esposo el conde Zygmunt Broel-Plater, fue hijo del conde Edward Cezar Marian Broel-Plater y de la condesa Janina Tyszkiewicz-Łohojska. Tuvieron una hija, Krystyna Broel-Plater Rostworowski. Después de divorciarse, se casó con el empresario Alejandro Diez-Canseco Coronel-Zegarra, hijo de Manuel Diez-Canseco y de Romaña y pariente de los Condes de Alastaya. Diez-Canseco, que sería Secretario General Departamental de Acción Popular,​ tuvo una gran influencia en su vocación de historiadora. Luego de la súbita muerte de su esposo, en marzo de 1961, se trasladó al Leprosorio de San Pablo (Loreto), dirigido por el alemán Maxime Kuczynski-Godard, para trabajar como misionera, después de navegar durante un día por el río Amazonas. El Primer Gobierno de Fernando Belaúnde Terry la designó Agregada Cultural en la Embajada del Perú en España (1964-1968).

Rostworowski fue alumna libre de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y se consideraba una sanmarquina. En San Marcos, sus dos grandes maestros fueron Raúl Porras Barrenechea, quien la introdujo a los procedimientos historiográficos y al análisis de las fuentes históricas (en especial, las crónicas), y el antropólogo norteamericano John Murra, gracias a quien Rostworowski se adentró al estudio de la etnohistoria. En la universidad también tuvo contacto con otros maestros: Julio C. Tello, Luis Valcárcel y Luis Jaime Cisneros. Estrechamente vinculada al Instituto de Estudios Peruanos6​ desde su fundación, María Rostworowski editó bajo su auspicio numerosas obras, entre las cuales se encuentra Historia del Tahuantinsuyo, el libro de ciencias sociales más vendido en toda la historia peruana.

Los aportes de Rostworowski en la historiografía y en las historias peruanas son múltiples. En su primer libro, Pachacútec inca Yupanqui (1953), rescata la importancia de este gobernante inca en la construcción del Tahuantinsuyo. Son importantes también sus estudios consagrados a las sociedades precolombinas de la costa peruana, un campo poco estudiado hasta entonces (Curacas y sucesiones: costa norte, 1961). Otras obras estarán orientadas a campos tan diversos como los estudios de género (La mujer en la época prehispánica, 1986) o la permanencia y cristianización de cultos precolombinos (Pachacamac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria, 1992).

En 1979 fue nombrada miembro de número de la Academia Nacional de la Historia, de la que fue además Vicepresidente. Asimismo, fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia (España) y de la Academia Nacional de la Historia (República Argentina). Perteneció al Instituto Raúl Porras Barrenechea (Lima) y al Institute of Andean Studies (Berkeley, California). La Sociedad Geográfica de Lima la incorporó como miembro honorario. Presidió la Asociación Peruana de Etnohistoria, fundada en Lima en 1979, a iniciativa de Fernando Silva Santisteban. Para llevar adelante sus proyectos de investigación, recibió el apoyo de las fundaciones Wenner-Gren, Ford, Guggenheim y Volkswagen, del Fomciencias y del Concytec.

También fue directora del Museo Nacional de Historia (1975-1980). En 1969, trabajó en el diario Correo, que en ese entonces dirigía Roberto Ramírez del Villar. De 1973 a 1974 tuvo una plaza de investigadora en el Museo de la Cultura Peruana. En 1983 publicó lo que ella consideraba su «obra mayor»: Estructuras andinas del poder: ideología religiosa y política.

Libros
Pachacutec inca Yupanqui (1953)
Curacas y sucesiones: costa norte (1961)
Los ascendientes de Pumacahua (1963)
Etnia y sociedad: costa peruana prehispánica (1977 y 1989)
Señoríos indígenas de Lima y Canta (1978)
Recursos naturales renovables y pesca: siglos XVI y XVII (1981)
Estructuras andinas del poder: ideología religiosa y política (1983)
La mujer en la época prehispánica (1986)
Entre el mito y la historia: psicoanálisis y pasado andino, con Max Hernández, Moisés Lemlij, Luis Millones y Alberto Péndola, (1987)
Conflicts over Coca Fields in XVI century Perú (1988)
Historia del Tahuantinsuyu (1.ª edición: 1988); (2.ª edición 2001); (3.ª edición 2014).
Doña Francisca Pizarro: una ilustre mestiza (1534-1598) (1989)
Pachacámac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria (1992)
Las visitas a Cajamarca. 1571-72/1578. Documentos (1992, 2 tomos, con Pilar Remy)
Ensayos de historia andina (1993 y 1998)
La mujer en el Perú prehispánico (1995)
Kon, el dios volador y el pequeño Naycashca, con ilustraciones de Claudine Gaime, (1995)
La muerte del sol y otros cuentos del Antiguo Perú (1996)
El origen de los hombres y otros cuentos del Antiguo Perú (1996)
María Fernanda Alvarado Ágreda(1996)
Pachacútec y la leyenda de los chancas (1997)
El señorío de Pachacámac (1999).
Historia de los Incas (Lima: Editorial PROLIBRO, Editorial Bruño, 1999)
Los Incas (Lima: Fundación Telefónica, 2000) (en CD-ROM).
Incas Enciclopedia temática del Perú. Edición de El Comercio, Lima (2004) ISBN 9972-752-00-3 de la Colección; ISBN 9972-752-01-1 del Libro; 120 mil ejemplares
Obras completas(2005)

Artículos en revistas especializadas
Allpanchis Phuturinqa («Las macroetnías en el ámbito andino»)
Boletín de Lima («Mitos andinos relacionados con el origen de las subsistencias»)
Boletín del Seminario de Arqueología IRA-PUCP («Breve ensayo sobre el señorío de Ychma o Ychima» y » Urpay Huáchac y el ‘símbolo del mar’ «)
Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima («El enfrentamiento entre Huáscar y Atahualpa»)
Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines («El señorío de Changuco – costa norte»)
Cahiers du Monde Hispanique et Luso-Brésilien («Visitas de indios en el siglo XVI»)
Fanal («El apogeo del Imperio»)
Journal de la Société des Américanistes («Orden religioso de los dibujos y rayas de Nazca»)
Journal of the Steward Anthropological Society («Analysis of Historical Information in the Royal Commentaries»)
Latin American Indian Literatures Journal («El dios Con y el misterio de la pampa de Nazca»)
Revista del Archivo Nacional («Nuevos aportes para el estudio de la medición de tierras en el Virreinato e Incario»)
Revista del Museo Nacional («Nuevos datos sobre tenencia de tierras reales en el Incario» y » Etnohistoria de un valle costeño durante el Tahuantinsuyu»)
Southwestern Journal of Anthropology («Succession, Cooption to Kingship and Royal Incest among the Inca»)

Premios y reconocimientos
Condecoración Orden El Sol del Perú, en el grado de Comendador (2001).
Condecoración de la Orden de las Palmas Magisteriales, en el grado de Amauta (1990)
Premio Nacional de Historia Inca Garcilaso (1953) [aprobado, pero no entregado; se lo dieron a otra persona, por razones políticas]
Premio Howard F. Cline for American History / Honorable Mention (1981)
Premio ‘Juan Mejía Baca al autor’ (1993)
Medalla y diploma de la ciudad de Lima (1994)
Premio ‘Sigillo D’Oro’ del Centro Internacional de Etnohistoria (Palermo-Italia, 1996)
Premio Southern-Perú (2001) y Medalla José de la Riva-Agüero y Osma a la creatividad humana, otorgado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, a propuesta del Instituto de Estudios Peruanos y de la Fundación Telefónica del Perú

Doctor honoris causa:
Pontificia Universidad Católica del Perú (1996)
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (1991)
Universidad Femenina del Sagrado Corazón (1996)
Universidad Nacional de Trujillo (1997)
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (2008)
Universidad de Varsovia (2010)
Profesora honoraria de la Universidad Católica de Santa María (Arequipa) 1996
En 1997, la Biblioteca Nacional del Perú colocó su retrato en la Galería de Intelectuales.

Las edificaciones fueron dedicadas a la agricultura y al culto a la luna. Se construyeron respetando el trazo de la montaña. Las serpientes venenosas y rocas escarpadas caracterizan el lugar.

Las crónicas coloniales no mencionan a Inkaraqay. Los especialistas del Ministerio de Cultura de Cusco (antes Instituto Nacional de Cultura) no encuentran referencias escritas sobre este sitio inca, que hasta hace muy poco yacía oculto en el lado desconocido de la montaña Huayna Picchu.

Para llegar a la nueva zona descubierta hay que abordar el tren que sale de Aguas Calientes hacia Hidroeléctrica de Machu Picchu. En pleno camino hay que pedirle al maquinista que pare en el kilómetro 117 de esta vía férrea, a solo 20 minutos de la partida. Luego hay que cruzar el río Vilcanota sobre un precario puente de madera y afinar la vista en dirección a las laderas empinadas.

Inkaraqay se presenta como una fortaleza colgante, pues sus muros y terrazas bordean los abismales farallones que se alzan desde la base del valle. Es un emplazamiento inca, de 4.500 metros cuadrados, dedicado a la agricultura y al culto a la luna*.

El sitio lo integran cinco niveles de terrazas agrícolas, una plataforma para rituales, un observatorio con perspectiva a la cima de la montaña Yananti y un muro inca que se extiende hasta el Templo de la Luna, a medio camino de la cima de Huayna Picchu.

“La arquitectura de andenes es superior aquí que en el mismo Machu Picchu”, dice Piedad Champi, arqueóloga residente. Lo dice por los canales de agua que aparecen y desaparecen entre las terrazas. También por las escalinatas con peldaños que sobresalen hasta 70 centímetros de los muros.

“Este era uno de los sectores de donde proveían de alimentos que se consumían en Machu Picchu. Está conectado con ese centro a través de escalinatas que van al Templo de la Luna y luego van por Huayna Picchu”, sostiene Champi y con esto rebate una de las hipótesis entorno a Machu Picchu: que era la hacienda aislada de Pachacútec.

EL CAMINO

Seguir la ruta que propone Champi requiere olvidarse del vértigo para vencer una escalera infinita y escarpada por siete horas. En ciertos tramos el camino se suspende y hay que seguir a través de sogas sujetas a rocas y de escaleras de madera. Un guía, un machete y antiofídicos (tratamiento contra mordeduras de serpientes) son necesarios, aunque los últimos escasean entre quienes ahora realizan los trabajos de limpieza y restauración. “A mi abuelo le ha picado la jergona varias veces. A mí no me pican; ya me conocen”, dice Hebert, uno de los colaboradores, con una sonrisa que deja al descubierto residuos de haber chacchado coca.

Su abuelo, don Germán Echegaray, vive desde hace 70 años en las tierras donde se asienta Inkaraqay. Allí cultivó paltas, café y frutas que vendía en Cusco. Él cuenta que en la década del 40 limpió la maleza que cubría el sitio. “Solo quería aprovechar los andenes para mis cultivos. Además, yo no descubrí nada, porque antes ya habían pasado por acá los madereros”, dice.

Pedro, el único hijo varón de Germán, apoyó hace 30 años la primera iniciativa del entonces Instituto Nacional de Cultura por promover el sitio arqueológico. El proyecto quedó en nada y Pedro volvió a la agricultura, pero la inquietud renació en su sobrino Hebert. Ahora, a sus 26 años, Hebert se ha unido a las filas de los restauradores del ministerio. Es el que más conoce la zona, junto a sus perros Chocolate y Piraña. “Hay 16 tipos de culebras, pero solo la jergona es mortal. También hay gallitos de las rocas, sihuayros y osos de anteojos. Y al menos diez tipos de orquídeas endémicas”, ilustra. La información es corroborada por el biólogo del ministerio, Julio Ochoa.

Inkaraqay, junto al sitio denominado Andenes Orientales (en el lado este de la montaña Machu Picchu) serán integrados al circuito turístico del Parque Arqueológico. Así lo informó el jefe del parque, Fernando Astete. “Andenes será parte del circuito el próximo año. En el caso de Inkaraqay tomará más tiempo”, agregó.

PRECISIONES

El santuario y el parque

1. El Santuario Histórico de Machu Picchu tiene 32 mil hectáreas y fue creado para proteger áreas naturales de gran importancia para el ecosistema, así como varios sitios arqueológicos.

2. El Parque Arqueológico de Machu Picchu, en tanto, ocupa 11 hectáreas. Allí se ubican la ciudadela y sus anexos.

3. El historiador Julio C. Tello no llegó a conocer el sitio de Inkaraqay. Él llegó hasta la zona conocida como Wiñay Wayna. Ese sitio arqueológico está ubicado en el Camino Inca que lleva hasta la ciudadela.

REACCIONES

“Es necesario un plan de manejo”

“Es indispensable que se hagan más investigaciones arqueológicas, pero estas deben contar con un plan de manejo que debe considerar desde estudios hasta la recepción de los visitantes.

Este proyecto es importante para descargar la afluencia turística que tiene Machu Picchu.

Se debe hacer un esfuerzo para que los turistas tengan una buena guía en el lugar, no solo por su bienestar sino del patrimonio. El Ministerio de Cultura tiene la tarea de construir y diseñar estos trabajos en todo el país. Mariana Mould de Pease.

Arqueólogos trabajan en adecuar a turismo zona de ruinas cerca a Machu Picchu

Arqueólogos peruanos trabajan en el acondicionamiento de una nueva zona de restos incas en las inmediaciones de la ciudadela de Machu Picchu, con el objetivo de que los turistas accedan a ella, informó el diario local El Comercio.

Bautizado como Inkaraqay y situado en la ladera opuesta del Huayna Picchu, la montaña que se eleva sobre Machu Picchu, el sitio arqueológico es una fortaleza colgante de 4.500 metros cuadrados que servía, según los estudios, como despensa de la ciudadela inca.

Compuesto por cinco niveles de terrazas agrícolas, una plataforma para rituales, un observatorio y un gran muro inca, Inkaraqay vive actualmente un proceso de limpieza de maleza, restauración que aún tardará unos cuatro años para ponerse al servicio del turismo.

«Este era uno de los sectores de donde proveían de alimentos que se consumían en Machu Picchu. Está conectado con ese centro a través de escalinatas que van al Templo de la Luna y luego van por Huayna Picchu», explicó la arqueóloga residente Piedad Champi.

Champi agregó que «la arquitectura de andenes es superior aquí que en el mismo Machu Picchu», en referencia a la gran red de canales de agua que aparecen y desaparecen entre las terrazas que se levantan en la ladera.

En la actualidad, para llegar hasta la nueva zona arqueológica es necesario tomar el tren que parte de Aguas Calientes, el pueblo desde donde se accede en autobús a Machu Picchu, hacia la central hidroeléctrica cercana.

Tras 20 minutos de viaje en dicho tren, es necesario descender del mismo y cruzar el río Vilcanota a través de un puente de madera, tras lo que sólo resta una caminata de 20 minutos por una complicada senda en la que, según aseguran los lugareños, abunda fauna como los osos de anteojos y 16 tipos de culebras.

«A mi abuelo le ha picado la (culebra) jergona varias veces. A mí no me pican; ya me conocen», dijo a El Comercio Herbert Echegaray, uno de los colaboradores en el proceso de limpieza del sitio arqueológico.

Según contó Echagaray, su abuelo ya trató hace 40 años de limpiar la misma zona, aunque su objetivo era aprovechar los andenes para sus cultivos. Según el ministerio de Cultura de Perú, Inkaraqay será integrado junto a la también cercana zona conocida como «Andenes Orientales» al circuito turístico del Parque Arqueológico de Machu Picchu.

«Andenes será parte del circuito el próximo año. En el caso de Inkaraqay tomará más tiempo», señaló el director del parque Fernando Astete.

El Comercio/EFE