Culto al Sol/Culto al Gobernante Vivo:  Ollantaytambo y su señor, Inka Pachakuti Yupanki

El sítio arqueológico de Ollantaytambo es hoy más conocido por el Templo de los Seis Monolitos. Dedicado al Sol, este templo está situado en lo alto, sobre el pueblo de Ollantaytambo, en una extensión sureña del Cerro Bandolista. Labrados de riolita rojiza, los seis monolitos son lisos y pulidos; y reflejan la luz fuerte del Valle de Urubamba. Brillan como un faro y están visibles desde todas partes del valle. Como monumento al culto del estado inka, este templo revela la capacidad de la ideología religiosa a traducirse en la construcción monumental. Su edificación se inicia en la mitad del siglo XV, pero los Inkas no la llevaron a término. El edificio existe como pensamiento inacabado, una oportunidad para ver y contemplar la inteligencia de sus constructores.

Autor:Adam Herring

Aunque sea impresionante el templo de los seis monolitos, este edificio sólo es una parte de la infraestructura del sitio Inka. Este incluyó sistemas de andenes y almacenes agrícolas, canales y acequias, muros y cuartos de guardia, casas monumentales, templos y recintos sagrados. La ideología que organizó el plano del sitio fue igualmente complicada. Los inkas tuvieron como seres sagrados a los astros del cielo y fenómenos meteorológicos, a quienes tuvieron una mas alta estima, tanto como a la tierra. También, el culto del estado inka reconoció ancestros humanos–lideres míticos e históricos de la dinastía inka; estos seres sagrados también dieron forma al sitio monumental de Ollantaytambo.

Inca Pachacutec

Ningún dios fue más importante a los inkas como el sol; ningún ancestro fue más importante a Ollantaytambo como el emperador Pachakuti Inka Yupanki. Este gobernante inka fundó Ollantaytambo como propiedad real en su reino durante una carrera exitosa militar y administrativa. Pachakuti estableció otras haciendas reales en el valle del Río Vilcanota/Urubamba: Pisac y Machu Picchu, entre otras. Cada uno de estos sitios explota la topografía de su lugar, sus planos enfatizan elementos naturales del paisaje Andino, incorporando vistas dramáticas que dejan boquiabierto al visitante.

Los descendientes coloniales de Pachakuti recordaron que este emperador fue un gran arquitecto y planificador. Es posible que el interés constante por introducir en sus haciendas reales, la arquitectura monumental dentro del paisaje natural, refleje la mente osada de este gobernante. Documentos administrativos del virreinato nos informan que Pachakuti–«temblor,» o «el que reforma la tierra»–gobernó entre 1438 y 1471 como rey noveno de la dinastía inka. Las campañas militares de Pachakuti consolidaron el poder inkaico alrededor del Cusco, y ampliaron enormemente su ámbito territorial en los Andes. Estas conquistas elevaron el estado inka desde poder regional hasta imperio andino. Pachakuti también estableció reformas administrativas y religiosas, reorganizando y trasformando la sociedad inka. Como planificador, Pachakuti racionalizó la ciudad del Cusco, construyendo calles rectas y anchas. También a Pachakuti se le atribuye la reafirmación del culto estatal inka al sol. Como parte de su campaña de reorganización urbanística del Cusco, Pachakuti agrandó el Koricancha, el templo madre del estado dedicado al sol.

Muchos especialistas académicos comprenden a Pachakuti como un personaje mítico. Esta interpretación pone a Pachakuti como producto imaginativo de tendencias históricas, religiosas y sociales del ascenso imperial del estado inka. Sea protagonista histórico concreto o personificación mítica del estado, Pachakuti Inka Yupanki y sus reliquias comandaban la reverencia de la jerarquía Inka. En la memoria de los descendientes de Pachakuti, este rey perduraba como fundador y señor de una parentela noble inka, o panaqa. La panaqa de Pachakuti–que se llamaba Hatun Panaqa o Iñaca Panaqa. Esta y las otras nueve panaqas eran las estructuras básicas de organización social y privilegio político entre la élite inka. Las panaqas fueron fundadas por los reyes inkas. Al subir al trono real, el nuevo líder establecía una nueva panaqa. Cada panaqa fue un organismo social bien complejo, consistía en toda la descendencia familiar con sus criados y servidores, consejeros y sacerdotes. La panaqa soportaba y cultivaba la memoria y prestigio del inka. El inka se ocupaba de cuidar los derechos políticos de su panaqa. El garantizaba el acceso a las tierras, agua y tributo que mantenía la Panaqa. El inka cumplió estos deberes en vida como también después de su muerte física.

Explanada de Incamisana

Así como Pachakuti era terrateniente de numerosas propiedades, de la misma manera tuvo varias manifestaciones físicas. Como rey inka–o Sapa Inka, «Inka único,» «Lider sin igual»–Pachakuti tuvo un espíritu vital de múltiples aspectos. Su esencia existía en su cuerpo propio, pero ya residía en reliquias, imágenes y otros objetos materiales. Vivía entre sus sirvientes y descendientes en forma de momia (mallki), de «dobles» u «objetos-gemelos» (Wawki), y de otros objetos que encarnaban su esencia espiritual. El gemelo principal de Pachakuti era una estatua de oro del dios de trueno, llamado Chuki Illa o Inti Illapa. Esta estatua tradicionalmente moraba en un templo del actual San Blas en el Cusco, o en un edificio monumental junto a la actual Plaza de Armas de Cusco. Como no fue muy grande, esta efigie era muy portátil; viajaba a asistir a ceremonias por todas partes del imperio inka. Pachakuti tuvo otras representaciones. Estos eran fabricados de las partes mudadas de su cuerpo: uñas, piel, pelo. Estas estatuas también eran portátiles, y circulaban por el imperio como manifestaciones verdaderas–dobles o suplentes—del Rey. Después de la muerte física del rey, su espíritu sobrevivía en su momia/mallki, esta momia guardaba las tierras y propiedades del Pachakuti, y continuaba cuidando los intereses de su panaqa en los asuntos del estado inka. Después de la llegada de los Españoles, los descendientes de Pachakuti escondieron su mallki de los oficiales reales; la momia de Pachakuti fue descubierta sólo en 1559 por Polo de Ondegardo, corregidor del Cusco.

Como persona viva, objeto-gemelo, o momia, Pachakuti habitaba en Ollantaytambo todo el año, antes y después de su muerte. Sus reliquias se relacionaban con otros objetos sagrados y seres o instrumentos sagrados identificados con la dinastía inka, la panaqa, o el sitio local mismo. La población del sitio aumentaba o bajaba con la llegada o salida de la panaqa, que circulaba entre el Cusco y las propiedades reales establecidas durante el reino de Pachakuti. Como hacienda real, Ollantaytambo fue mantenida por comunidades de servidores que vivían en el sitio todo el año. Estos servidores permanentes– yanakonas–trabajaban como agricultores y chacareros, pero también como artesanos y albañiles. Documentos coloniales afirman que después de conquistar el área de Titicaca, Pachakuti reubicó una comunidad Qolla de esta región a Ollantaytambo. Aqui, los Qollas trabajaban como mamposteros, fabricando edificios monumentales por orden de su vencedor. Pachakuti siempre estaba en su residencia, paseando con sus criados entre las tierras, casas y templos del sitio.

Piedras labradas de Incamisana

Un sector del sitio tuvo relevancia en particular al culto del fundador Pachakuti, el Incamisana, ubicado al norte del entrada a la zona arqueológica, entre el Río Patakancha y el acantilado del Cerro Bandolista. Aqui, la momia de Pachakuti estaba guardada en un jardín sagrado, un templo al aire libre. En el Incamisana, Pachakuti daba su sanción al uso del sitio, aprobando la explotación de sus recursos ecológicos.

Ubicado contra la pared del acantilado, el sector Incamisana consiste en tierra aluvial. Esta zona está protegida de los vientos del valle principal. Acequias traen agua del río a sus fuentes y andenes bajos. Estos andenes están bordeados de caminitos o pasillos que conectan dieciséis fuentes de agua. En medio del sector se encuentra una roca sagrada: como «piedra-imagen,» su forma imita la silueta de las montañas ubicadas al norte del sitio. En la parte norte del sector se encuentran restos de casas pequeñas de piedra bien labrada: estas eran moradas y recintos sagrados. La pared del acantilado está labrada con canales de agua, gnomones, y nichos. Un gran peñasco al sur del área se extiende del acantilado: consiste en roca porphirítica de color verde botella. Aquí los incas insertaron bordes rectos y nichos rectangulares, puliendo la superficie de la roca hasta darla brillo de espejo.

El sector Incamisana se relaciona a otros complejos semejantes en la región del Cusco. El monumento denominado «La Piedra Cansada» del parque arqueológico de Sacsayhuaman incluye muchos elementos parecidos al Incamisana. Otra comparición se encuentra al sitio de Inkilltambo, un complejo cerca del Cusco colocado junto a la quebrada de Thanpumach’ay, y sujeto de la monografía de Germán Zecenarro Benavente. Y hay otras, en todos, los inkas alteraron peñascos o rocas vivas monumentales con vistas a ríos, acequias y campos agrícolas. En estos peñascos los inkas labraron nichos, pedestales, escaleras u otras formas cuadradas. Con estos conjuntos, los inkas crearon paisajes sagrados que unificaron el mundo geológico con la agricultura y sociedad.

En un lugar sagrado como el Incamisana, las tierras agrícolas eran dedicadas al cultivo de maíz o coca. Estas chacras eran funcionales pero también ceremoniales. Los ancestros guardaban estas tierras, mirando las chacras desde una posición elevada. Presidiendo el campo, el inka daba su permiso para ser cultivado. Esta práctica se refleja en comunidades tradicionales andinas, en donde las chacras están guardadas por huancas, o «guardianes.» Estos seres–muchas veces rocas o piedras grandes–están entendidos como los petrificados ancestros patrimoniales de la comunidad. Una porción de la cosecha del campo es guardada y sirve para la manutención del antepasado, a quien se le da comida y respecto. El antepasado garantiza el uso de la chacra a la comunidad; a cambio, él es alimentado por esfuerzos comunales. A la vez, la comunidad cultiva la tierra y la memoria ancestral. El peñasco grande del Incamisana se puede considerar como una de las tallas más elegantes del mundo Inka. Consiste en múltiples nichos y elementos rectangulares de nichos no terminados. Las formas rectilíneas se repiten por la superficie de la pared rocosa, como una resonancia de formas en piedra. Así la roca tallada no existe como elemento innoble o inerte. La roca cambia, respira, viva. El nicho principal está orientado al estenoreste, frente al sol naciente. De este pedestal elevado, el ser sagrado de Pachakuti miraba al sol joven del día, su patrón sobrenatural. Y en cambio, el nicho dio a la momia una vista del escenario de las chacras, un panorama de diligencia agrícola y ritual. La momia se sentaba dentro de la forma irregular del peñasco, pero ya enmarcado en la forma rectangular del nicho cuadrado. Elevado sobre las chacras, el ancestro/fundador/guardián estaba definido como presencia que vio y estaba visto.

Referencias:
Sobre la historia de Pachacuti Inka Yupanki, véase la obra de Maria Rostworowski de Diez Canseco, Historia del Tawantinsuyu (Lima, 1988).

Sobre los propiedades reales de Pachakuti Inka Yupanki, véase John Howland Rowe, «Machu Picchu a la luz de documentos de siglo XVI,» Histórica 14(1): 139-54.

Sobre el planeamiento y arquitectura de haciendas reales inkas, véase Susan Niles, The Shape of Inca History: Narrative and Architecture in an Andean Empire (Iowa City: University of Iowa Press, 1999).

Sobre el planeamiento y arquitectura de Ollantaytambo, véase Jean-Pierre Protzen, Inca Architecture and Construction at Ollantaytambo (Oxford: Oxford University Press, 1993), y en traducción española.

Sobre la historia de Ollantaytambo colonial, véase Luis Miguel Glave y María Isabel Remy, Estructura agraria y vida rural en una región andina: Ollantaytambo entre los siglos XVIXIX (Cusco: Archivos de Historia Andina 3. Centro de Estudios Rurales Andinos «Bartolomé de las Casas», 1983).

Sobre la arqueología de Ollantaytambo, véase las publicaciones de Arminda Gibaja Oviedo, e.g. «Excavaciones en Ollantaytambo, Cusco,» Gaceta Arqueológica Andina 3(9): 4-5. 4

Sobre los conjuntos monumental de la Quebrada Thanpumach’ay, véase Germán Zecenarro Benavente, Arquitectura arqueológica en la Quebrada de Thanpumach’ay (Cusco: Municipalidad del Cusco, 2001).

Sobre los ancestros en la tradición Andina, véase Frank Salomon, “The Beautiful Grandparents: Andean Ancestor Shrines and Mortuary Ritual as seen through Colonial Records,” in Tombs for the Living: Andean Mortuary Practices, ed. T. Dillehay (Washington, DC: Dumbarton Oaks, 1995), pp. 331-353.

Sobre los objetos gemelos del rey inka, véase Maarten Van der Guchte, “Sculpture and the concept of the double meaning among the Inca Kings,” RES 29/30 (1996): 256-69.

 

Culto al Agua en el Antiguo Peru:  Paccha talladas de Quenco, Tambomachay, Ollantaytambo

De un modo general, casi todos los lugares considerados como sagrados o como centros religiosos, presentan fuentes, cisternas, y los llamados «baños» destinados a la realización de ritos y ceremonias religiosas ejecutadas en sus inmediaciones. Ejemplos excelentes de estas obras monumentales ofrecen Machu Picchu, Ollantaytambo, Tambomachay, Wiñaywayna, Quenco -que puede ser considerado entre las mejores y muy semejante en contenido plástico y simbólico con el de San Agustín y Saywite-, y otros, que se ilustran en la lámina VII.

Estas obras destinadas simbólicamente a la mayor producción del agua, estaban relacionadas con otros monumentos de la cultura aborigen: como intihuatanas, cámaras subterráneas, mauoleos, capillas, etc. Esta asociación, principalmente con pequeñas columnas o intihuatanas, está revelando que se tenía especial cuidado con el cómputo del tiempo, con la periodicidad de de¬terminados fenómenos, que interesaban al agricultor.

Las propias cisternas de Pachacárnac con canales a diferentes niveles y con un colector común, que era la mítica laguna de Urpiwachak, vinculadas a edificios sagrados como el templo de la Luna, deben ser consideradas, como también el acueducto megalítico de Cumbemayo, como monumentos sagrados relacionados con estas viejas prácticas rituales.

Por otro lado, ciertas aldeas antiguas, emplazadas en faldas de elevados cerros, estaban provistas de un sistema de represas, canales, y acueductos que conducían el agua hasta los niveles más bajos, manteniendo florecientes campos de cultivo. A veces se hicieron obras hidráulicas gigantescas, como la de establecer un canal ciñendo el propio nevado como en el de Koriyokpa, gracias al cual las aguas del deshielo han sido aprovechadas abundantemente, tanto en la antigüedad como en el presente. Se hallan, en las alturas de la margen izquierda del río Rímac, contigua a la población de Matucana. En esos sitios existían capillas y adoratorios para el culto. Se debe al dibujante del museo, don Pablo Carrera, una exploración cuidadosa del lugar en 1944, así como un dibujo panorámico de este importante sistema hidráulico, uno de cuyos aspectos parciales se muestra en la lámina IX.

 

 

 

Hallan parte de altar inca en ribera del río Vilcanota en Ollantaytambo

altar-inca-rio-vilcanota-ollantaytambo-1Parte de un altar de origen Inca fue hallado en la ribera del río Vilcanota por obreros conservadores de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco y trabajadores de la Municipalidad Distrital de Ollantaytambo, se informó.

El hallazgo se produjo cuando los citados trabajadores realizaban una jornada de limpieza en el río Vilcanota. Esta pieza arqueológica se creía destruida cuando se realizaron los trabajos de la Vía de Evitamiento del distrito de Ollantaytambo en el 2014.

El altar inca, que presenta finos labrados y horadaciones, fue recuperado en un 35 por ciento, sus dimensiones son de 2.50 metros de largo por 1 metro de ancho, tiene un peso aproximado de 20 toneladas y se espera que cuando concluyan los trabajos de descolmatación del río pueda ser recuperado en su integridad.

Así lo informó el coordinador del Parque Arqueológico de Ollantaytambo, Oscar Montufar, quien precisó que el altar fue encontrado a la orilla del río cubierto de tierra, malezas y escombros que arrastra la corriente del Vilcanota.

altar-inca-rio-vilcanota-ollantaytambo“Ahora tenemos que recuperarlo en su integridad y reubicarlo. Se trata de un valioso testimonio histórico de culto al agua, que fuera registrado en la década del 80 por el historiador Víctor Angles Vargas”, afirmó el coordinador del Parque Arqueológico de Ollantaytambo.

Se contempla la posibilidad de colocar el altar inca en la Plaza de Armas del distrito de Ollantaytambo porque existe el apoyo del alcalde, Elvis Flores Farfán; sin embargo, también se estudia la alternativa de ubicarlo al interior del Parque Arqueológico de Ollantaytambo para no descontextualizarlo.

La valiosa pieza inca, será sometida a un proceso de limpieza y otros protocolos, para estabilizarla y consolidarla, para el efecto, se contará con el personal altamente especializado del Laboratorio Físico Químico de la institución cultural.

Por su parte, el director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, Vidal Pino Zambrano, felicitó al equipo de trabajadores, liderado por Oscar Montufar; y de la Municipalidad Distrital de Ollantaytambo por esta labor de recuperación y protección de este importante legado patrimonial.

 

(Andina)

Descubren nuevo recinto ceremonial y andenería inca en Ollantaytambo


Durante los trabajos de mantenimiento y conservación que realiza el personal de vigilantes y obreros conservadores del Parque Arqueológico de Ollantaytambo se evidenció un conjunto de andenes, una colca y un recinto ceremonial en el sitio arqueológico de Peñas, ubicado al costado de la vía que conduce hacia el Abra Málaga y Quillabamba.

El coordinador de dicho parque, arqueólogo Oscar Montúfar, informó que el hallazgo se registró en una zona rocosa, que estaba totalmente cubierta por abundante vegetación. «Los andenes están construidos en un espacio de 5 hectáreas aproximadamente, presentan alturas y longitudes diferentes, cuentan con escaleras voladizas llamadas «sarunas» por los incas y escalinatas empotradas que permiten circular de un andén a otro», citó.

De igual modo se evidenció un recinto de piedra adosado a una enorme roca, que habría sido construido con fines ceremoniales, algunos contextos funerarios en abrigos rocosos y una colca, (depósito de alimentos) que presenta notable deterioro, pues habría sido afectada durante los trabajos de construcción de la carretera Cusco-Quillabamba, ejecutada en 1933.

Se presume que los andenes fueron construidos para contener el eventual deslizamiento de las enormes rocas, para ampliar las tierras agrícolas y para usos ceremoniales.

«Hemos realizado el corte y retiro de abundante vegetación de la zona y ahora procederemos a realizar el registro correspondiente. Posteriormente se elaborará un proyecto de emergencia para realizar trabajos de conservación de este sitio arqueológico cuya existencia se desconocía hasta ahora. En el futuro será parte del circuito turístico de andenes y colcas del sector de Peñas» señaló el arqueólogo Oscar Montúfar.

 

(Diario Correo)

El autocar sube pegado a la ladera a través de una zigzagueante carretera. Si uno se asoma a la ventana y mira hacia abajo, verá al fondo del precipicio cómo el río Urubamba se va haciendo más pequeño en cada vuelta.

Es el último tramo de un viaje de cuatro horas en bus y tren que empezó en Cusco con las primeras luces del día. También es el más emocionante, porque la belleza del paisaje, cubierto de vegetación por la temporada de lluvias, parece un anticipo de lo que aguarda al viajero en lo alto de la montaña.

A los 20 minutos de ascenso se asoman los primeros vestigios de Machu Picchu, la ciudad perdida de los incas. Luego de pasar el control, se atraviesa un pasadizo y ante los ojos del visitante se abre de golpe la famosa postal, las ruinas con el Huayna Picchu detrás.

Turistas en Machu Picchu.

Durante un tiempo se creyó que el conjunto había sido un santuario dedicado al Sol, pero hoy la mayoría de arqueólogos coinciden en que se trató de una ciudad. En la parte alta vivía el emperador con su corte y en la parte baja, el pueblo. Los hombres se adiestraban en el manejo de las armas y las mujeres, en el arte de los tejidos y otras labores dom%C

Ollantaytambo, la Ciudad Inca Viviente en el Valle Sagrado de los Incas

El Parque Arqueológico de Ollantaytambo forma parte del Valle Sagrado de los Incas. Tiene 34 mil 800 hectáreas de terreno y se divide en dos sectores: el Qosqo Ayllu y Araqama Ayllu. Este centro arqueológico destaca no solo por sus monolíticas construcciones en piedra, sino por conservar el antiguo trazo inca.

El Parque Arqueológico de Ollantaytambo es un complejo que integra un pueblo y monolíticas construcciones de factura inca en 34 mil 800 hectáreas de terreno, el cual está ubicado en la provincia de Urubamba, en la región Cusco, y forma parte del Valle Sagrado de los Incas, según refiere la arqueóloga Arminda Gibaja Oviedo.

Este se divide en dos sectores: el Qosqo Ayllu, o el pueblo habitado actualmente por lugareños, inmigrantes y extranjeros; y el Araqama Ayllu, donde se encuentra la fortaleza propiamente dicha con edificaciones importantes de la civilización del Tahuantinsuyo.

Qosqo Ayllu

Concita especial atención de estudiosos, la antigua configuración urbanística inca que conserva hasta la fecha este pueblo, especialmente en el sector denominado como Qosqo Ayllu. Aquí, cuando uno visita pareciera que el tiempo se hubiera detenido porque uno encuentra las típicas “canchas”, espacios abiertos a modo de patios, donde antiguamente las familias realizaban labores de textilería.

En el denominado Qosqo Ayllu también se puede ver callecitas de piedra longitudinales y transversales, canales de agua y muros silenciosos que al mirarlos te invitan a descubrir los pasos de una admirada cultura que dominó las obras hidráulicas, la ingeniería y la arquitectura de manera tan diestra.

En su planificación se observa la distribución de los espacios para las diferentes funciones que debían desempeñar un complejo arquitectónico, entre los que destacan las áreas urbanas, con todos sus servicios como calles, plazas, sitios religiosos, distribución de líquido elemento a través de fuentes ornamentales, canales, reservorios, murallas; además de los centros agrícolas, depósitos, cementerios, canteras y otros. Por esta razón, el pueblo de Ollantaytambo, es considerada en el Perú y el mundo “Ciudad Inca Viviente”.

César Barrios, poblador del distrito de Ollantaytambo, nos comenta que “cuando uno sube a la fortaleza y mira con mucho detenimiento el pueblo, se configura una mazorca de maíz por esto se dice que el pueblo habría sido construido en su homenaje. Además se indica que este lugar fue un templo de adoración al agua”.

Araqama Ayllu

El otro conjunto urbano es el de Araqama Ayllu que se ubica al sur oeste del mismo pueblo. El ingreso a la fortaleza propiamente dicha se realiza por una puerta de nombre Punku-punku, hecha de roca y doble jamba imperial. Ahí se encontraba un sector ceremonial que estaba dedicado al culto de «Unu» o el “Agua”, por eso en este centro arqueológico se encuentran una serie de fuentes. La que más destaca es el Baño de la Ñusta, una impresionante fuente labrada en una sola pieza de granito.

Aqui también se encuentra el Templo del Sol, compuesta por seis rocas gigantescas, el mismo que estaba en proceso de construcción a la llegada de los primeros españoles en 1534, según los historiadores.

La Intihuatana de Ollantaytambo es una especie de reloj solar que está situado encima del Templo del Sol, casi al borde del precipicio, y fue utilizado como observatorio astronómico, pues es un eje alrededor del cual el sol fija sus posiciones durante el transcurso del año para así proceder con su agricultura.

Complementan el parque arqueológico, las terrazas agrícolas dispuestas en distintas cotas y articuladas con caminos, senderos, un complejo sistema hidráulico, así como los depósitos o Qolqas en el cerro Pinkuyllo.

Este importante centro político administrativo, religioso y de control fue edificado aprovechado con la presencia de dos importantes ríos, como el Vilcanota y el Patacancha, los mismos que se constituyeron importantes fuentes de acopio hídrico.

A toda esta importante evidencia prehispánica se le debe añadir la ocupación de Transición o Neo Inca (1532 a 1570) a lo que se le llama la arquitectura de Manco Inca, hijo de Huayna Cápac, y quien desde Ollantaytambo y con el objetivo de querer recuperar el trono imperial hizo retroceder al grupo dirigido por Hernando Pizarro, ganando en la batalla.

Arminda Gibaja indica que Ollantaytambo no solo se constituye en un lugar atractivo para el turismo, sino que es un pueblo ancestral vivo, donde uno no solo puede observar las diversas manifestaciones culturales, sino a las herederas del arte textil con iconografía inca, ellas se encuentran aún en las comunidades de Patacancha, Huilloq y Qelqanqa.

La historiadora nos invita a conocerlas y a la vez visitar el Parque Arqueológico de Ollantayyambo con el fin de seguir descifrando sus misterios.

 

Fuente: RPP

Descubren siete restos prehispánicos en Ollantaytambo (parque arqueológico de Machu Picchu)

Siete restos funerarios pre incas, pertenecientes a individuos de la cultura Killke, fueron descubiertos por técnicos de la Dirección Regional de Cultura de Cusco, en el kilometro 83 de la vía Cusco-Ollantaytambo-Machu Picchu.

La zona de trabajo se ubica en alrededores del nevado más conocido como La Verónica.

De acuerdo a la versión del arqueólogo Francisco Huarcaya Quispe, integrante del Proyecto Especial de Investigación de Salapunku, se sabe que los restos pertenecen a individuos de 28 a 30 años,  que habitaron en el parque arqueológico de Machu Picchu, 700 años antes de que se asentara la civilización inca.

El investigador, asimismo, dijo que los contextos funerarios corresponderían a siete artesanos de la cultura Killke porque junto a ellos se hallaron restos de arcilla y cerámicas ( fueron descubiertos en el conjunto de Salapunku, que forma parte del parque arqueológico de Machu Picchu.)

El hallazgo se produjo cuando especialistas de la Dirección Regional de Cultura (DRC) de Cusco realizaban trabajos de investigación en el sector Hatunkacca, en las faldas del nevado La Verónica, a 2,631 metros sobre el nivel del mar, en la provincia cusqueña de Urubamba.

Francisco Huarcaya Quispe, arqueólogo y director del proyecto de investigación, explicó a la Agencia Andina que tres de los entierros están “abiertos” y se observan cráneos, costillas y, huesos largos, algunos desarticulados. Los otros cuatro continúan sellados y se presume que los restos corresponden a pobladores cuyas edades oscilaban entre los 28 y 40 años.

Precisó que junto a las osamentas se hallaronfragmentos de cerámica, huesos de camélidos y cuyes, restos de maíz quemado y herramientas líticas empleadas para la caza de venados, vicuñas y aves como la perdiz.

Los contextos tienen base y estructura circulares, son de 50 centímetros de diámetro por 80 de profundidad,según el especialista, quien indicó que por datos históricos se sabe que la cultura Killque (750 d.C.) hacía este tipo de entierros, bajo la idea de que volverían al lugar donde nacieron.

Actualmente el personal de la DRC realiza labores de exhumación. Los restos serán trasladados al gabinete de antropología para practicarles análisis que permitan determinar el sexo, la edad y las patologías que padecieron los antiguos pobladores.

El director regional de Cultura, David Ugarte Vega-Centeno, destacó la importancia de este descubrimiento y aseguró que su sector impulsará la investigación con mayor presupuesto y el fortalecimiento del Plan Maestro de Machu Picchu.

 

Fuente: RPP, Peru21

Santuario Histórico de Machu Picchu

Fecha de Inscripción: 09/12/1983
7ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, Florencia,
05 – 09 / 12 / 1983
Bien mixto natural y cultural

Descripción

El Santuario Histórico de Machu Picchu está ubicado en el departamento del Cusco, provincia de Urubamba, distrito de Machu Picchu, abarca un área de 32,592 hectáreas. Se ubica entre los ríos Cusichaca y Aobamba, ambos tributarios del Río Vilcanota. Adicionalmente a la Ciudadela Inca de Machu Picchu, el Santuario alberga casi 200 sitios arqueológicos, incluyendo andenes, centros ceremoniales, caminos, canales, etc.

Está considerado como la creación urbana más asombrosa del Imperio de los Incas y uno de los sitios patrimoniales más importantes del mundo. Está enclavado en lo alto de una montaña, a 2,430 msnm, en plena selva tropical, ofreciendo un paisaje espectacular con una importante diversidad biológica endémica de flora y fauna.

El sitio está conformado por recintos, plazas, templos, mausoleos, cuartos para almacenar alimentos, canales de piedra y escalinatas y andenes, que se distribuyen sobre la topografía de la montaña trabajada de un modo inigualablemente en su diseño urbano. El monumento, construido en el siglo XV (1438-1493), sirvió al mismo tiempo, como centro de culto y de observación astronómica, y como hacienda de la familia real del Inca Pachacutec.

El Santuario Histórico Machupicchu fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1983 bajo los siguientes Criterios C y N de la Convención:

Machu Picchu, Cultura Inca - Arqueologia del Peru
Machu Picchu, Cultura Inca – Arqueologia del Peru

Criterios culturales:

(I) El trabajo de la montaña, al pie del Huayna Picchu, es un logro artístico único y una absoluta pieza maestra de la arquitectura.

(II) El aporte de Machupicchu, junto con Cusco y otros sitios arqueológicos del valle de Urubamba (Ollantaytambo, Runcuracay, Sayacmarca, Phutupatamarca, Wiñay Wayna, Intipuku)  son un testimonio único de la civilización Inca.

Criterios naturales:

(I) Ejemplo representativo de procesos ecológicos y biológicos en curso en la evolución y el desarrollo de los ecosistemas y las comunidades de vegetales y animales terrestres.

(II) Representación de fenómenos naturales y áreas de belleza natural e importancia estética excepcional.

Importancia

El conjunto del territorio del Santurio Histórico Machu Picchu está lleno de significado cultural sagrado. Sus diversos sitios, complejos, monumentos y ciudadelas están entrelazados entre sí y con su entorno natural. No es posible reducir el carácter arqueológico de Machu Picchu a la Ciudad Inca. Todo el espacio es cultural – sagrado y se relaciona uno con el otro, incluyendo en su significado al ambiente natural en que está construido. Existen solo 23 sitios en el mundo y seis en Sudamérica, que expresan esta simbiosis naturaleza – espacio construido, y Machu Picchu es el principal de América.

Con sus 32,592 hectáreas, el Santuario Histórico de Machu Picchu es apenas un 0,025% de la superficie del Perú (1.29 millones de Km2) pero contiene aproximadamente el 10% de la fauna y 22% de la flora del Perú. Sobresale por ser una de las pocas regiones de montaña que cuentan con abundante información disponible sobre la flora y fauna local. Se han contabilizado 401 especies de aves, 19 de reptiles, 10 de anfibios, 13 de peces, 300 mariposas diurnas y 400 nocturnas; registra 309 especies de orquídeas del total de 1,625 especies existentes en el país, estimándose que existen 200 especies adicionales no registradas. Estas y otras características excepcionales hicieron que el año 1983 el Santuario Histórico de Machu Picchu sea inscrito por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.

Riesgos y amenazas

Agentes naturales

  1. Machu Picchu se ubica en el piso ecológico de ceja de selva, las constantes lluvias de la zona hacen que la vegetación crezca con mucha rapidez, y al ser cortados crecen o retoñan más fuertes.
  2. Para preservar limpio el monumento, el personal del sitio arqueológico tiene que eliminar constantemente la vegetación en los diferentes sectores y con mayor incidencia en las áreas abiertas y los andenes. Dicho trabajo se efectúa al menos tres veces al año.
  3. Las continuas lluvias deterioran las cubiertas de los muros, infiltrándose por el mortero y debilitando el aglutinante para filtrarse en la estructura misma de los muros, lo que ocasiona el colapso de los mismos, ya sea en el paramento interior, en el exterior o en la estructura de los muros en general.

Agentes humanos y sociales

  1. La presencia de turistas en exceso, sobrepasando la capacidad de carga del monumento, y la falta de señalización adecuada para el desplazamiento de los visitantes, origina que muchos recintos aún no intervenidos por arqueólogos y conservadores, corran el riesgo de deteriorarse.

Implementación de las recomendaciones de UNESCO

Las recomendaciones emitidas por la Misión de Monitoreo Reactivo UNESCO/ICOMOS/IUCN efectuado en el 2007 al Santuario Histórico Machu Picchu y adoptadas por el Comité del Patrimonio Mundial-UNESCO en su Decisión 31 COM 7B.45 tuvieron una atención prioritaria por parte de la Unidad de Gestión del Santuario Histórico Machu Picchu, cuya Presidencia fue asumida por el Instituto Nacional de Cultura en julio 2007 por el período de un año.

En el transcurso del  período (julio 2007-julio2008) se realizaron y obtuvieron importantes avances y logros en la implementación de las recomendaciones, siendo los más significativos, los siguientes:

  1. Reactivación de la Unidad de Gestión del Santuario Histórico Machupicchu, en julio 2007 luego de más de dos años de inactividad y fortalecimiento de la gestión intersectorial del Santuario lo que permitió abrir espacios de concertación con los sectores públicos y privados a favor de la protección y salvaguarda del Santuario Histórico Machu Picchu creando consensos sobre la gestión y conservación de sus valores universales excepcionales.
  2. Estrategia para el control del acceso oeste al Santuario Histórico Machu Picchu: i) Plan de Urgencia Machu Picchu-Implementación de una estrategia de manejo de visitantes en la ciudadela Machu Picchu para anticipar el incremento de turismo como consecuencia de su declaración como una de las siete maravillas del mundo; ii) formulación del Reglamento para el Uso Controlado de la Carretera Santa Teresa – Collpani – Central Hidroeléctrica; iii) cierre de la boletería de ferrocarriles ubicada en la Central Hidroeléctrica Machu Picchu; iv) restricción del ingreso de buses al Santuario; entre otros.
  3. Concertación y establecimiento del compromiso de la Municipalidad del distrito Machu Picchu para la actualización del Plan de Ordenamiento Urbano del Pueblo Aguas Calientes. Implementación de la Oficina de Planificación Urbana.
  4. Descolmatación del río Aguas Calientes.
  5. Cartilla de Riesgos y Zonas de Seguridad para visitantes, operadores y la comunidad de Aguas Calientes a fin de informar sobre los riesgos de la pernoctación en el pueblo.
  6. Formulación de los Términos de Referencia para los estudios:
    1. Plan de Uso Público (Estudio de Capacidad de carga y Límite de Cambio Aceptable del Santuario Histórico de Machu Picchu; Plan de Uso Turístico; Reglamento de Ordenamiento del Transporte de Buses en el Santuario Histórico Machu Picchu;
    2. Plan de Prevención de Riesgos: Estudios de impacto ambiental respecto a los medios de transporte (helicópteros, tren, buses) en el Santuario Histórico de Machu Picchu.
    3. Plan Maestro del Santuario Histórico Machu Picchu (Actualización).
  7. Implementación del Plan Integral de Prevención de Incendios para el Santuario Histórico de Machu Picchu.
  8. Establecimiento de los compromisos de las autoridades locales para el manejo y eliminación de desechos sólidos del Santuario Histórico de Machu Picchu. Adquisición de terreno para uso como relleno sanitario de la jurisdicción por la Municipalidad de Urubamba.
  9. Jornadas, charlas y talleres de sensibilización para las comunidades del Santuario Histórico Machu Picchu.
  10. Investigación, conservación y puesta en valor de áreas no intervenidas de la ciudadela Machu Picchu y de los sitios arqueológicos del Santuario Histórico de Machu Picchu, para salvaguardar el patrimonio y diversificar los lugares de visita turística y se controle y evite el congestionamiento por un eventual incremento de visitantes.

Estos avances fueron ampliamente reconocidos por el Comité del Patrimonio Mundial-UNESCO en su 32° Sesión 2008 Quebec-Canadá, quién decidió no inscribir al Santuario Histórico Machu Picchu en la Lista en Peligro, y aplicar el mecanismo de Monitoreo Reforzado para colaborar estrechamente con el Estado Parte en la implementación de las recomendaciones para el 2010.

CUSCO | Los continuos hallazgos de restos líticos, en Huaro , un pueblito situado a tan sólo cuatro kilómetros de Andahuaylillas, en la provincia de Urcos, demostrarían que la historia que conocemos de nuestros antepasados ,Los Incas , va mucho más allá de lo que imaginamos, pues no solo éstos serían los protagonistas de la historia peruana y autores de las grandes construcciones que hasta hoy causan asombro por la forma en que fueron erigidas, como Sacsayhuamán y Ollantaytambo, donde encontramos piedras gigantes y perfectamente cortadas.
Según el antropólogo Renato Dávila Riquelme, gracias a estos hallazgos líticos, descubrieron que Cusco -como civilización- es mucho antes de lo que se creía, ya que tendría una antigüedad de hasta 15 mil años; y que nuestros antepasados conocían la rueda y que hasta utilizaron maquinarias y técnicas desconocidas para manipular a su antojo al duro elemento que hasta ahora resulta difícil manejar.
Estos petroglificos que dicho sea de paso son muy parecidos a los de la cultura Maya y de la Cultura Egipcia demostrarían que los antepasados de Los Incas tenían conocimiento de la escritura, pues los trazos realizados en las piedras a pesar de ser abstractos tienen mensajes metafísicos, de dualidades, de equilibrio, de fecundación y sabiduría, que por lo general lo representan con la serpiente, agregó el estudioso que día a día observaba los trazos grabados en material lítico y que especula cosas y trata de demostrar con pruebas otras teorías que existen sobre los orígenes del imperio Inca que a su entender solo es parte de una gran dinastía.
Los petroglificos elaborados cuidadosamente en sillares, con figuras abstractas como serpientes, espirales, etc., posiblemente al ser elaboradas y talladas, buscaban dejar rastros de su ciencia, cultura y organización social y religiosa además de mostrar la visión del cosmos y la vida que tenían en ese entonces.
Lo único cierto es que el hallazgo y estudio de estos restos líticos podrían aclarar los grandes misterios del imperio Preinca e Inca y tal vez revelar cosas que muchos desconoce sobre una de las culturas con mayor expansión en el continente americano.