Hallazgos arqueológicos en Perú en el año 2023

Durante el 2023, el Perú ha sido escenario de numerosos hallazgos arqueológicos en diversas regiones del país. Estos descubrimientos han revelado aspectos sorprendentes de las antiguas culturas que habitaron nuestro territorio, y han generado orgullo y admiración tanto en la población peruana como en la comunidad científica internacional. A continuación, te mostramos algunos de los hallazgos más destacados del año.

Nuevos vestigios de la cultura Chancay, que dominó el norte chico
Templo en forma de U que ocupó la cultura Chancay en un periodo de tiempo. (Foto: Andina)

En febrero de este 2023, se anunció uno de los primeros hallazgos arqueológicos que causó asombro en el Perú y el mundo. Se trata de una estructura arquitectónica de más de 3.500 años de antigüedad, encontrada en Huaral, una provincia de Lima ubicada al norte del país.

Los arqueólogos la han clasificado como un templo ceremonial en forma de “U”, que corresponde al periodo Formativo andino. Esta estructura, compuesta por una pirámide central y dos edificios alargados, sería una de las más grandes de la costa central peruana.

El templo se ubica en la margen izquierda del valle bajo del río Chancay, en el distrito de Aucallama, de Huaral, y estuvo bajo el dominio de la cultura Chancay (1000-1470 d. C.) durante un tiempo. Sin embargo, aún se desconoce qué cultura preinca lo construyó y con qué propósito.

El Señor del Mar: Un hallazgo arqueológico que revela la historia de la cultura Chancay

En febrero de 2023, un equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) realizó un importante descubrimiento en el valle de Chancay, al norte de Lima. Se trata de la tumba de un personaje de élite llamado el Señor del Mar, que vivió entre los años 1200 y 1400 de nuestra era y que habría tenido el control de varios valles costeros.

El Señor del Mar fue enterrado con gran pompa en el cerro Macatón, donde se ubica un extenso cementerio de la cultura Chancay, una civilización que se desarrolló entre los años 1100 y 1470 d.C. y que luego fue anexada al imperio incaico. Su tumba, de unos seis metros de profundidad y siete de largo y ancho, conserva los restos del personaje protegidos por un gran fardo funerario y acompañados de otras cinco personas, que probablemente eran sus familiares, hijos o sirvientes sacrificados2. También se hallaron los restos de cuatro llamas, que fueron ofrendadas en honor al difunto.

Además, se encontraron cerca de 25 vasijas de cerámica que contenían ofrendas, principalmente de comida. Estas vasijas muestran la característica decoración de la cultura Chancay, basada en motivos geométricos, zoomorfos y antropomorfos, realizados con colores blanco y negro3. Según el doctor Pieter Van Dalen Luna, líder del equipo de arqueólogos de la UNMSM, el Señor del Mar tendría una fuerte relación con el mar, debido a su ubicación geográfica y a su actividad económica, que podría estar relacionada con la pesca o la recolección de mariscos1.

El hallazgo del Señor del Mar es un aporte valioso para la historia del Perú preincaico, ya que revela aspectos de la organización social, política y religiosa de la cultura Chancay, una de las más importantes de la costa central peruana. Asimismo, evidencia la complejidad y diversidad de las sociedades andinas, que no solo se limitaron a los Andes, sino que también se extendieron por el litoral.

“Esta es la tumba de mayores características y de mayor envergadura descubierta hasta ahora. Fue encontrada en una tumba de siete metros por lado y siete metros de profundidad, lo que nos hace ver que se trataba de un personaje de alto estatus”, refirió Van Dalen.

La escultura de la cruz andina más antigua de Sudamérica: un tesoro arqueológico en el valle de Chancay

En marzo de 2023, un equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) realizó un sorprendente hallazgo en el valle de Chancay, al norte de Lima. Se trata de un templo ceremonial de unos 4,000 años de antigüedad, que alberga en uno de sus muros una escultura de una cruz andina o “chacana”, que sería la más antigua de Sudamérica.

La chacana es un símbolo ancestral de las culturas originarias de los Andes, que representa la cosmovisión andina y el equilibrio entre el cielo, la tierra y el inframundo3. Tiene una forma de cruz cuadrada y escalonada, con 12 puntas y un centro circular3. Hasta ahora, los arqueólogos solo han excavado la mitad de la escultura, pero sospechan que la cruz estará completa y medirá unos dos metros de alto por uno y medio de ancho.

El templo donde se encontró la escultura forma parte del sitio arqueológico de Miraflores, que abarca unas 70 hectáreas y cuenta con una estructura piramidal y dos montículos alargados que crean una gran plaza central12. Según el doctor Pieter Van Dalen Luna, líder del equipo de arqueólogos de la UNMSM, el templo pertenecería al periodo formativo andino y sería uno de los más grandes, sino el más grande, de la costa central del Perú.

El hallazgo de la escultura de la chacana es un aporte invaluable para la historia y la cultura del Perú preincaico, ya que evidencia la presencia y la influencia de la cruz andina en la costa, y no solo en el altiplano, como se creía hasta ahora12. Además, sugiere que sus autores habrían sido parte de los aimaras, una cultura que reinó hace 3,000 o 4,000 años en la costa central del Perú y que luego migró hacia el altiplano, donde se asentó y se expandió.

Los entierros masivos en Amazonas: un testimonio de la diversidad cultural prehispánica

En mayo de 2023, la región Amazonas fue escenario de un importante hallazgo arqueológico. Un equipo de arqueólogos peruanos, financiado por el gobierno regional, encontró numerosos restos humanos en el sitio arqueológico Las Juntas, ubicado al oeste de la provincia de Bagua. Se trata de un entierro colectivo que pertenecería a la cultura Bagua, una de las civilizaciones más antiguas de la Amazonía peruana.

“Nos encontrábamos ya cerrando el proyecto de investigación arqueológica hasta que dimos con una abertura sellada. Excavando un poco descubrimos que se trataba de una tumba colectiva”, explicó el arqueólogo Daniel Castillo Benítez, encargado de los trabajos de excavación1. Según el especialista, el entierro data de entre los años 1300 y 200 a.C., y contiene los restos de alrededor de 50 personas, entre adultos y niños, que fueron depositados de forma aleatoria y sin ajuar funerario.

En el recinto, que abarca unas 15 hectáreas, se descubrió también varias piezas de cerámica, que presentan motivos geométricos y zoomorfos, realizados con colores blanco y negro3. Estas piezas evidencian la influencia de otras culturas de la costa y de los Andes, como la Chavín, la Cupisnique y la Vicús, lo que demuestra la diversidad y el intercambio cultural que existió en la Amazonía prehispánica.

El hallazgo de los entierros masivos en Amazonas es un aporte valioso para la historia y la identidad de la región, ya que revela aspectos de la organización social, política y religiosa de la cultura Bagua, una de las más importantes de la Amazonía occidental. Asimismo, muestra la complejidad y riqueza de las sociedades amazónicas, que no solo se adaptaron al medio ambiente, sino que también se relacionaron con otras civilizaciones del Perú antiguo.

Rupac, el Machu Picchu de Lima: un testimonio de la cultura de los Atavillos

Rupac es un impresionante sitio arqueológico que se encuentra en la zona altoandina de la provincia de Huaral, al norte de Lima. Es considerado el Machu Picchu limeño, por su ubicación en la cima de una montaña escarpada y por su belleza arquitectónica. Sus edificios de piedra, de hasta diez metros de altura, se conservan intactos desde hace más de dos mil años12.

Este complejo data del año 1200 d.c. y pertenece a la cultura de los Atavillos, una cultura preincaica que se desarrolló en el valle Limeño3. Los Atavillos fueron una de las culturas más importantes de la provincia de Lima, que se originaron en la expansión wari – tiahuanaco y que luego se convirtieron en uno de los reinos o señoríos del periodo Intermedio Tardío, que precede a la época incaica4. Su objetivo era construir un sistema de defensa desde las alturas, aprovechando la visión estratégica del valle y la costa de Huaral2.

El hallazgo de Rupac ha cambiado la historia de la región, ya que ha revelado aspectos de la organización social, política y religiosa de la cultura de los Atavillos, así como su influencia e intercambio con otras culturas de la costa y de los Andes23. Rupac es un aporte invaluable para la historia y la identidad del Perú preincaico, que muestra la complejidad y riqueza de las sociedades andinas.

El fósil del animal más pesado de la Tierra se encontró en Perú

En agosto, en el desierto de Ocucaje, situado en la región de Ica, se descubrió el fósil del animal más pesado que haya existido en la Tierra: una gigantesca ballena llamada Perucetus colossus.

Este enorme cetáceo vivió hace unos 39 millones de años en lo que hoy es el territorio peruano y asombró al mundo con sus características. Según la prestigiosa revista científica Nature, medía 20 metros de largo y pesaba entre 85 y 340 toneladas, superando a cualquier dinosaurio. Cabe señalar que, actualmente, el animal más pesado que habita el planeta es la ballena azul, con 190 toneladas.

Los Caral demostraron su conocimiento de planificación urbana

Un hallazgo arqueológico realizado en setiembre evidenció el alto nivel de conocimiento arquitectónico de los Caral, la civilización más antigua y organizada de América, que se desarrolló en el valle de Supe, provincia de Barranca, región Lima.

En el asentamiento de El Molino, situado en el centro poblado homónimo, se encontraron varias maquetas a escala en buen estado de conservación.

“En la parte superior del edificio piramidal de El Molino, se halló, detrás del salón ceremonial, una maqueta que representa un centro urbano que pudo haber sido replicado tanto en este lugar como en otro, es decir, esta escala pudo haber sido ampliada a dimensiones mayores”, indicó el arqueólogo David Palomino Olivos a la Agencia Andina.

Hallan en Miraflores a ancestro peruano enterrado hace más de mil años

Los restos arqueológicos se hallaron en la Huaca Pucllana, un complejo de la cultura Lima construido con barro a mediados del año 500 d.C. en el actual distrito de Miraflores. El sitio consta de pirámides, plazas, patios y rampas.

En setiembre, se descubrió en este lugar la momia de un adulto de la cultura Ychsma, que ocupó la Huaca Pucllana y parte de la costa central del Perú entre los años 1000 y 1450 d.C.

El individuo estaba enterrado en una fosa circular simple, en posición sentada y flexionada. Junto a él había un ajuar funerario y vasijas de cerámica con decoración abstracta (negro, blanco y rojo).

Perú tiene la ciudad de adobe más antigua del mundo

Un análisis de fechado radiocarbónico a restos botánicos, de fauna y humanos hallados en el complejo monumental ‘Los Morteros’, en el valle de Chao de la región La Libertad, confirmó en octubre que Perú posee la ciudad de adobe más antigua del mundo, con al menos 6 mil años de antigüedad.

El recinto arquitectónico, hecho principalmente de barro y paja, alberga objetos de uso ceremonial que se han ido descubriendo con las excavaciones que se realizan en el lugar.

Sorprendente hallazgo en pampas de Nazca

A finales del 2022 se iniciaron unas excavaciones que permitieron descubrir en diciembre unos restos preincaicos en el sitio arqueológico de El Trigal III, en la zona de La Puntilla, ubicada en la provincia de Nazca, en la región Ica, al sur de Lima.

Se trata de “un gran complejo arquitectónico, compuesto por un edificio de dos pisos y un patio con depósitos de la época del Estado Wari”, según los arqueólogos de la Universitat Autònoma de Barcelona, que lideraron la investigación.

“Las paredes estaban revestidas de blanco y amarillo, según los restos que se encontraron adheridos a las piedras que formaban la estructura. En el piso inferior, el que se ha preservado, se hallaron indicios de actividades de preparación de alimentos y almacenamiento”, explicaron.

Lo que más llamó la atención de los arqueólogos fue que la cultura Wari se desarrolló en la sierra peruana, concretamente en la región de Ayacucho, a miles de kilómetros de Nazca, situada en la costa del país.

La única cantera inca en la costa peruana

La costa peruana alberga la primera y única cantera de piedra de la época incaica, descubierta en diciembre del año pasado. Según el Ministerio de Cultura, en este lugar los incas extraían, tallaban y pulían enormes bloques de roca para construir los impresionantes muros de sus ciudades, como El Huarco, en Cerro Azul, y Vilcahuasi, en San Luis, Cañete. La cantera, ubicada en los cerros de Quilmaná y Quinta Freno, está conectada por una red de caminos y senderos que facilitaban el transporte de este material a lo largo de la costa.

Mujer momificada hace 500 años en Puente Piedra

En el distrito de Puente Piedra, en Lima Norte, se realizó un sorprendente descubrimiento arqueológico: tres momias de la época incaica, enterradas hace más de 500 años en el complejo Huaca Tambo Inga. Este lugar fue un centro administrativo del señorío Collique, que luego fue conquistado por los Incas, quienes lo usaron para dominar toda la zona norte de Lima. Entre las momias, se encontró el cuerpo de una joven mujer, de entre 18 y 23 años, que pertenecía a una familia de alto estatus, ya que fue sepultada con vasijas, telas y collares dentro del complejo y no en los cementerios cercanos12. La arqueóloga Roxana Gómez Torres, directora del proyecto de investigación Tambo Inga, explicó a Infobae Perú los detalles de este importante hallazgo que revela más sobre la cultura y la historia de los antiguos peruanos.

Nuevos geoglifos en Nazca

Los misteriosos geoglifos de Nazca, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, siguen sorprendiendo al mundo con nuevos hallazgos. Recientemente, un equipo de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, liderado por el arqueólogo Johny Isla, descubrió 29 nuevos diseños en los distritos de El Ingenio y Changuillo, en la región Ica, al sur de Lima. Estos geoglifos, que datan de entre los siglos III y VII d.C., fueron trazados por las culturas Paracas y Nasca, que dominaron esta zona desértica antes de la llegada de los Incas. Los nuevos geoglifos representan figuras de felinos, aves, monos, serpientes y seres humanos, algunos de ellos con tocados y adornos. El trabajo de investigación, que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura, duró cuatro meses y se realizó mediante el uso de drones, fotografías aéreas y visitas de campo. Los investigadores creen que estos geoglifos tenían una función ritual y social, relacionada con la fertilidad, el agua y la astronomía

 

 

Las imágenes divinas en textiles de menores sacrificados, son inéditas en Perú

El hallazgo arqueológico de textiles que contienen imágenes de divinidades de la civilización Chimú, que cubrían a los menores que fueron sacrificados colectivamente hace 550 años, constituye un hecho inédito en el Perú, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, quien lidera el equipo encargado de esta investigación. ANDINA
El hallazgo arqueológico de textiles que contienen imágenes de divinidades de la civilización Chimú, que cubrían a los menores que fueron sacrificados colectivamente hace 550 años, constituye un hecho inédito en el Perú, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, quien lidera el equipo encargado de esta investigación.

El hallazgo arqueológico de textiles que contienen imágenes de divinidades de la civilización Chimú, que cubrían a los menores que fueron sacrificados colectivamente hace 550 años, constituye un hecho inédito en el Perú, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, quien lidera el equipo encargado de esta investigación.

“Esto es algo novedoso para los arqueólogos, y creo que para toda la comunidad, porque es la primera vez que encontramos divinidades de la civilización Chimú representados en los textiles que han sido encontrados arqueológicamente”, subrayó el también catedrático de la Universidad Nacional de Trujillo mientras muestra un ejemplar de uno de estos textiles en su gabinete de trabajo donde se analizan las osamentas y elementos descubiertos.

Refirió que si bien se conocen algunos ejemplares de textiles Chimú en colecciones privadas, no se había encontrado en un contexto arqueológico; es decir, como parte de un trabajo de investigación en campo. En esta ocasión las zonas de intervención son Huanchaquito-Las Llamas y Pampa La Cruz, separadas por un kilómetro y medio de distancia.

Respecto al textil que tiene como diseños a divinidades Chimú, Prieto comentó que se trata de un vestido que perteneció a una adolescente que habría tenido de 17 años.

Sostuvo que los análisis de las osamentas revelan que la causa de la muerte de esta adolescente fue un dislocamiento de cuello, como parte del ritual de ofrenda a los dioses, en las que también fueron inmolados otros 268 menores. Junto a ella fue descubierto la osamenta de un niño.

Otro textil con similares características, y que también fue usado por una menor, fue descubierto en la parte más elevada de la zona de intervención arqueológica. Para Prieto, ello significaría que la adolescente que vestía dicha prenda habría pertenecido a la élite gobernante y habría sido la persona de mayor importancia en el ritual masivo.

“Alrededor de esta menor giraban todas las ofrendas de los otros niños sacrificados”, remarcó.

Spondylus y otros objetos valiosos

Además de los restos óseos y textiles fueron encontrados diversos objetos considerados sagrados por las culturas prehispánicas, como Spondylus, un tipo de molusco que habita en el mar tropical de Ecuador.

“Hemos encontrado varios paquetes de Spondylus que provienen de Ecuador y que era un bien muy preciado por la civilización Chimú. La calidad de su conservación es bastante buena”, afirmó.

Gabriel Prieto también destacó el hallazgo de semillas de Ishpingo, un tipo de árbol amazónico peruano, que está presente en uno de los tocados que llevaban puesto algunos niños al momento de su sacrificio y que, a pesar de haber transcurrido 550 años, conservan su belleza.

Dicho tocado lleva también plumas de guacamayo, un ave que vive de forma silvestre en la Amazonía, y está elaborado con un telar de algodón nativo que al extenderse tiene una longitud de dos metros y ha sido colocado en tres paños.

“Tiene un penacho de plumas y unas fibras que, posiblemente, tengan origen amazónico dado que se ha detectado adherido a ella restos de una resina que pertenece a una palmera que solo crece en la Amazonía peruana. La información preliminar que podemos mostrar hasta ahora revela la fastuosidad de los Chimú, una de las sociedades prehispánicas más importantes de la costa peruana”, manifestó.

Dado que aún falta mucho por explorar en las zonas de trabajo arqueológico y de investigar en la medida que se van encontrando cada vez más objetos de estudio, Prieto consideró fundamental construir un museo de sitio y centro de investigación. Al respecto, se cuenta con un terreno de 2,800 metros cuadrados, ubicado al ingreso del distrito de Huanchaco, el cual fue donado por la municipalidad distrital.

“Estos materiales merecen un espacio adecuado para que la población los pueda ver y apreciar, así como para continuar las investigaciones”, enfatizó.

El Niño Costero

Respecto a las causas de este homicidio ritual y sistemático, la hipótesis de Prieto sugiere que tendría relación con El Niño Costero, fenómeno climático que se manifiesta en el Perú y cuyo impacto negativo llega a alcanzar niveles de destrucción catastróficos.

Explica que el grosor del barro en el que fueron encontradas las osamentas revela la presencia de lluvias muy intensas. Y esa magnitud de precipitaciones pluviales en la árida costa solo se producen cuando acontece El Niño Costero en dimensiones extraordinarias, como la que azotó el Perú a inicios de 2017.

Para aplacar la “furia de los dioses”, el estado teocrático que tenía la civilización Chimú ejecutó un sacrificio masivo infantil y de animales, que fue el alto precio a pagar para no seguir sufriendo los estragos de la naturaleza que amenazaba la estabilidad del régimen y la sobrevivencia de la población.

Prieto sostiene que este alto número de niños y de animales habría sido la ofrenda más preciada porque representan el futuro de la sociedad y que se consideró necesaria en nombre del Estado para que cesen las torrenciales lluvias e inundaciones.

Las indagaciones tienen pendiente de absolver preguntas referidas a si las víctimas de este macabro rito prehispánico fueron forzadas a morir o si hubo algún tipo de condicionamiento que relajó su voluntad, como consumir alguna sustancia contenida en chicha o algún brebaje propio de esa época. Lo cierto es que se encontró en la zona huellas de pisadas que evidenciarían un traslado en procesión rumbo al punto de sacrificio.

La encomiable labor de los arqueólogos que lidera Gabriel Prieto, gracias al apoyo y difusión de National Geographic, provocó que la arqueología mundialvuelve a dirigir su mirada en el norte del Perú. Sorprendida con el nuevo hallazgo de 132 restos óseos de niños sacrificados hace 550 años en el litoral del distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo, en la región La Libertad.

Con este hallazgo suman, hasta ahora, 269 las víctimas del mayor sacrificio ritual de menores en la historia mundial. Y las investigaciones continúan.

Prieto y su equipo, que actualmente cuentan con el apoyo de National Geographic, podrán continuar este año esta fabulosa investigación arqueológica, con el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec).

Sin embargo, dado que aún falta mucho por investigar, Prieto seguirá postulando a fondos públicos y privados para cubrir los costos que demandan este tipo de estudios, cuyos extraordinarios logros primigenios han vuelto a colocar a la arqueología peruana en la palestra internacional.


Fuente: Andina

Album: Descubren en Perú el más grande sacrificio masivo de niños de América

Evidencias del más grande sacrificio masivo de niños de América – y probablemente de la historia mundial -, ha sido descubierto en la costa norte de Perú, según informaron arqueólogos de National Geographic.

Más de 140 niños y 200 llamas jóvenes parecen haber sido sacrificados en el marco de un ritual, en un evento que ocurrió hace unos 550 años en un acantilado azotado por el viento, con vista al océano Pacífico, a la sombra de lo que en ese entonces era la capital en crecimiento del Imperio Chimú.

Fuente: National Geographic, Andina

La tumba de un orfebre de la élite Sicán y otros hallazgos de la cultura Lambayeque

Botella funeraria del tipo Huaco Rey descubierta en la más que probable tumba de un orfebre que trabajó para las élites de Sicán. Foto: Go Matsumoto, Yamagata University

Go Matsumoto, de la Universidad de Yamagata en Japón, informa a este medio sobre dos nuevos hallazgos de la cultura de Lambayeque o Sicán, fechados aproximadamente entre el 950 y el 1100 d.C., en diferentes alturas de la Gran Plaza del Complejo Arqueológico de Sicán, en la costa norte de Perú.

Por un lado, los restos mortales de un mínimo de nueve individuos a unos cinco metros de profundidad y que, según el antropólogo físico Jordi Rivera, corresponden a hombres de entre 25 y 30 años de edad que fueron sepultados sin ajuar funerario y sin tratamientos especiales. «Algunos de ellos fueron desmembrados antes de ser enterrados o sus restos fueron perturbados después del enterramiento, pero sospechamos que fueron sacrificados durante algún tipo de actividad ritual», explica Matsumoto.

Por otro lado, los arqueólogos han excavado una tumba en el ámbito de lo que probablemente fue una forja, un taller donde se trabajaba el metal. La tumba, situada a 1,5 metros de profundidad de la superficie actual, contenía los restos mortales de un hombre de entre 25 y 30 años de edad en posición extendida y con la cabeza orientada hacia el sur, además de varios objetos metálicos, entre ellos un ornamento para la nariz, un tumi o cuchillo ceremonial en su mano derecha y 24 botellas funerarias.

«Dos cosas que han llamado nuestra atención: la posición y orientación del cuerpo, unas costumbres funerarias más propias de la cultura precedente, la cultura moche, lo que indica que la identidad cultural moche persistió durante los períodos de Sicán; y la extraordinaria cantidad de botellas funerarias, 11 de las cuales son del tipo Huaco Rey», expresa Matsumoto. Los arqueólogos consideran que el individuo enterrado fue un orfebre que trabajó para las élites de Sicán y por este motivo su cuerpo recibió un tratamiento especial después de la muerte.

 

Fuente: National Geographic

1. Enero 2013: Hallan una tumba con restos óseos de la época preínca en Salapunku del Parque Arqueológico de Machupicchu.
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=salapunku
2. Febrero de 2013: Hallazgo de tumbas de la cultura Lima en la Videna de San Luis (Lima).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=videna
3. Mayo de 2013: Hallazgo de tumbas en la huaca del Sol de la cultura Mochica (La Libertad).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=huaca+del+sol
4. Junio de 2013: Hallazgo de tumbas de la cultura Wari en Huarmey (Ancash).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=wari
5. Julio de 2013: Hallazgo de la tumba de una sacerdotiza mochica en la huaca San José de Moro (La Libertad).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=san+jose+de+moro
6. Agosto de 2013: Hallazgo de figuras de felinos en la huaca de la Luna de la cultura Mochica (La Libertad).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=huaca+de+la+luna
7. Agosto de 2013: Hallazgo de dos cabezas clavas en el templo de Chavín (Ancash).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=chavin
8. Agosto de 2013: Hallazgo de un ídolo (un batracio) de la cultura Caral en Vichama (Lima).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=vichama
9. Agosto de 2013: Hallazgo de momias humanas de la cultura Inca en Moqi (Tacna).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=moqi
10. Setiembre de 2013: Hallazgo de un monolito de la cultura Cajamarca en el templo de Pacopampa (Cajamarca).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=pacopampa
11. Octubre de 2013: Hallazgo de un templo de la cultura Chavín en Congona (Lambayeque).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=congona
12. Octubre de 2013: Hallazgo de tumbas de la cultura Wari en la huaca Pucllana (Lima).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=huaca+pucllana
13. Noviembre de 2013: Hallazgo de tumbas de perros en la Huaca Maranga (Lima).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=maranga
14. Diciembre de 2013: Hallazgo de tumbas de la cultura Chimú con influencia inca en Nepeña (Ancash).
Leer mas en: http://www.arqueologiadelperu.com/?s=chimu

NUEVAS INVESTIGACIONES Y DESCUBRIMIENTOS EN ESTUDIOS DE ARTE RUPESTRE PERUANO
Estudios de Arte Rupestre
Noticias del mundo 2
Editado por
Paul G. Bahn y Angelo Fossati
2003
Dr.Jean Guffroy

Investigaciones en el pasado Diseños Geometricos
Con la excepción de algunos sitios famosos (Toquepala, Toro Muerto…), los cuáles son frecuentemente mencionados en libros sobre arqueología Sudamericana, el arte rupestre que existe en el Perú permanece pobremente conocido para los poco especialistas. Y todavía ambos: el número de sitios ya descubiertos (varios centenares), y su distribución en las tres grandes zonas ecológicas (La costa, Andes, bosque tropical) y sobre una línea de tiempo (probablemente más de 6000 años) indica su importancia en el contexto cultural andino.

La tradición más temprana conocida al presente, donde el estilo es figurativo, solo han sido identificados en los departamentos del sur del país (Moquegua, Tacna, Puno y Arequipa). En el sitio de Toquepala (Muelle 1969, Ravines 1986), el mejor estudiado hasta ahora, estas imágenes en la roca parecen estar asociadas con ocupaciones que datan entre 4500 a.C. y 3500 A.C. Las pinturas, generalmente hechas con pigmentos de rojo oscuro, representan escenas de cacería con camélidos en movimiento, los animales están reclinados o heridos por proyectiles, y diseños antropomorfos cogiendo armas en sus manos. El estilo de estas pinturas y el tema descrito los asocia claramente a una tradición andina cuya distribución cubre los territorios actuales de Bolivia y Argentina tan lejos como La Patagonia. Una de las principales peculiaridades de las tradiciones y manifestaciones norteñas es la ausencia de manos pintadas en negativo que son muy abundantes en el sur.

El vínculo que existe entre las pinturas de Perú sureño y los de Patagonia, apartados por centenares de kilómetros, es confirmado por la similitud de las evoluciones que tuvieron lugar en las dos regiones, posiblemente durante el 4º milenio A.C. La mayoría de las escenas pintadas representan animales estáticos, a menudo preñados, algunas veces acompañado por seres antropomorfos pequeños. Los sitios contienen figuras de este estilo extendido en el centro del Perú. Donde uno encuentra los sitios más representativos conocidos al presente (Cuchimachay, Chuquichaca…). La naturaleza exacta de las relaciones mencionadas, sobre un período de varios milenios, por los grupos de cazadores recolectores que se establecieron en diferentes partes de los Andes sureños, permanece en una de las fundamentales preguntas por resolverse.

En el mismo Período, en una región vecina de los Andes centrales (departamentos de Huanuco, Pasco y Junín), desarrollo una tradición algo diferente, con más descripciones esquemáticas (estilo semi naturalista). El tema de cacería permanece predominante (con la apariencia de diseños de cérvidos), pero la frecuencia de signos y figuras geométricas es claramente superior en las tradiciones precedentes. Las figuras continuaron pintándose, dentro de refugios o en paredes, durante los siguientes períodos prehispánicos y hasta la conquista española. Las pinturas ahora representan seres sobrenaturales; diseños antropomorfos llevando a cabo diversas actividades, así como también una gran variedad de animales y signos geométricos. Estos temas están próximos a esos dibujados en el período de las piedras grabadas, pero también algunas veces sobre otras superficies (pinturas al fresco, cerámica, textiles.), La distribución de las dos formas de representación en el arte rupestre parece corresponder a tradiciones culturales específicas que se expresó en un predominio de grabados en la zona costera y una presencia más notable de pinturas en los altos Andinos y en el lado amazónico.

Ciertas figuras grabadas, como los petroglifos en el sitio de Jaqui Withy en el valle de Salcedo (Puno), estudiado por Bustinza Chipana (ninguna fecha) pudieron haber sido hechas durante el pre ceramico (¿alrededor de 5000 A.C.?). Sin embargo, estas figuras, las cuáles son comparables en algunos aspectos a las pinturas de los Andes sureños. Permanecen aislados, en nuestro estado presente de conocimiento. La tradición más antigua identificada claramente, la cual esta presenta en varias docenas de sitios, aparece algunos milenios más tarde, en otra región: Los valles de costa de norte de Perú. Estos petroglifos están actualmente atribuidos para el período Formativo (2 º milenio A.C.), Las figuras de este grupo A, frecuentemente de gran tamaño, son encontradas en un sector relativamente restringido de la costa norte que es propia del área cultural Cupisnique. Una primera difusión de las tradiciones hacia el norte (al menos hasta la provincia Ecuatoriana de Loja) y hacia el sur (Costa central peruana), posiblemente ocurrió al final del período Formativo (Siglo 3 y 2 A.C.). Esta difusión debió de ser acompañada por un cambio en el estatus, expresado, entre otras formas, por la aparición de algunos grandes sitios conteniendo varios centenares de piedras grabadas. Las figuras de este período (grupo B) (siglo 2 a.C.). En particular, uno ve una mayor diversidad de animales representados (insectos, peces, aves, serpientes, arañas, mamíferos, pequeños…) así como también símbolos y motivos geométricos. Las figuras, frecuentemente de tamaño pequeño, son a menudo asociadas cada uno con otro por medio de líneas grabadas con motivos complejos que son difíciles de descifrar. En los sitios más grandes, que están constituidos por templos al aire libre (Gruffoy 1980-1981), las piedras grabadas parecen ser distribuidas por el tema y son a menudo asociadas con rocas presentando grandes superficies planas cubiertas con cúpulas y surcos pulidos, los cuales pudieron haber sido usados en prácticas de sacrificio y adivinamiento. La distribución de los sitios más grandes, en su mayoría localizados en la zona ecológica de Chaupi Yunga (4000 – 1500 m.s.n.m.), sugiere una asociación cercana con rutas de comunicaciones, corrientes de agua y zonas de cultivos de coca (Gruffroy 1999). Estos sitios de arte rupestre están presentes en casi todos los valles costeros del norte y el centro del país, algunas veces en forma de algunas aisladas rocas grabadas, pero más a menudo acompañadas por un sitio predominante por sitios más pequeños en relativa proximidad.

La última fase de desarrollo de arte grabado pre colombino concierne a las regiones del sur del Perú, indudablemente después del 7º siglo D.C. Los sitios ahora comprenden generalmente un número relativamente grande de rocas grabadas, y pueden ser realmente gigantescos, como en Toro Muerto con sus más de 5000 bloques grabados y hasta 150 dibujos en la misma superficie. Las figuras de este estilo en su mayor parte representando animales (camélidos, serpientes de felinos, aves), signos y humanos en diversas posturas. El esquema, en la yuxtaposición y las superimposiciones, les da un aspecto pictográfico peculiar. Sin embargo los temas bosquejados todavía exhiben algunas similitudes principales con el de los estilos anteriores. Los sitios de este período son a menudo utilizados – al menos parcialmente – como cementerios. Aunque la conquista fue la responsable de la virtual desaparición de tradiciones culturales locales, ambos la frecuentación conocida de ciertos sitios y la presencia de glifos en fachadas de las iglesias presencian una supervivencia de estas prácticas – quizá con objetivos particulares – durante el Período colonial.

Estas imágenes en la roca han sido el tema, desde el siglo 16, de referencias y númerosas menciones , entre los cuales las más notables de estas hechas por viajeros y científicos del último siglo como P. Desjardins, T. Huchinnson, E. Middenforff, A. Raimondi, G. Squier o C. Wiener. En el siglo 20, más de cincuenta artículos fueron asignados al tema. Entre el más reciente y el más notable, se puede mencionar el trabajo de Bonavia en Cuchimachay (1968,1972 en cooperación con Ravines); De Bueno en las pinturas y tallas del río Chinchipe (1982, en colaboraciones con Lozano); De Cardich (1962, 1964) en la zona de Lauricocha; De Linares Malaga (1960, 1973, 1978) en Toro Muerto; De Pimentel (1986) en los petroglifos del río Jequetepeque; Ravines en Las Pinturas de Toquepala, Caru y Diablomachay (1986 en cooperación con Muelle) (1967) (1969);Así como también mi trabajo de los petroglifos del sitio de Checta (Gruffoy 1979, 1987).

Sin embargo, la mayor parte de esta investigación ha sido limitada más o menos por las descripciones detalladas de un sitio o la colección de sitios, sin consideración de más preguntas generales que el del significado y función de estas descripciones. Las contribuciones más interesantes, de este punto de vista, son los de Cardich (1964), Muelle (1969) y Ravines (1967,1969) de lo que concierne a pinturas. Y los de Krickeberg (1949), Linares Malaga (1966) y yo (1980-81, 1987) en sitios de petroglifos. Una mención muy especial debe estar hecha del considerable trabajo ejecutado por Núñez Jiménez (1986) que hizo una visita detallada de más de setenta sitios de petroglifos distribuidos sobre todo el territorio entero, y registrado miles de petroglifos a través del esbozo y la fotografía. A través de la abundancia y la calidad de sus ilustraciones, este estudio es una fuente indispensable para cualquier investigador interesado en el tema. Recientemente (1999), y con base en una recopilación de anteriores trabajos, he publicado el primer libro que trata de establecer una síntesis de todo el arte rupestre presente en el actual territorio Peruano.

Nuevas investigaciones y descubrimientos
La información presentada aquí compromete a algunos de los recientes descubrimientos casuales, y algunos programas de investigación de temas y sitios específicos, o algunos ejemplos de valorizaciones y publicación. Estos datos tienen una distribución muy irregular, en términos de geografía (el predominio de investigación en la costa del norte), y cronología (ningún nuevo dato concerniente al arte primario de pintura del sur del país). Sin embargo, porque actualmente no vivo en Perú, es posible que algunos descubrimientos recientes, los cuáles no están a menudo ampliamente difundidos, no sean conocidos por mí, las disculpas pertinentes anticipadas para los lectores y los investigadores.

La Costa Norte
Es en esta región, y mejor dicho en los valles de los ríos Chicama y Moche, ya rico arte rupestre, que han sido anunciados el máximo número de recientes descubrimientos (Fig. 1).

La Quebrada «El Higueron» Diseños Geometricos
Uno de los conjuntos de grabados y pintura rupestre más importantes registrado en los últimos cinco años, fueron descubiertas por un grupo de cazadores en un lugar llamado la Quebrada «El Higuerón», ubicado en el valle del río Chicama, a 15 Km. del pueblo de Pampas de Mocan (provincia de Ascope). Este sitio es actualmente estudiado por Daniel Castillo Benites (Universidad Nacional de Trujillo) quien ha publicado una breve descripción del sitio (2000). Mientras la presencia de petroglifos no es sorprendente en esta región, donde ya varios sitios se han registrado (La Laguna, San Bartolo, Chuquillanqui, Pampas de Jaguay), la existencia de pinturas rupestres, con una iconografía muy peculiar, constituye algunos nuevos datos de gran interés.

De acuerdo con la descripción dada por Castillo Benites (Ibíd.), las pinturas están distribuidas en áreas rocosas que están relativamente distantes una de cada otra. La densa vegetación es de tipo estepario espinoso. En un promontorio hay dibujos de dos seres antropomorfos con atributos sobrenaturales, de diferentes tamaños, con un contorno muy peculiar: La cabeza cuadrangular con rasgos aparentemente felinicos coronado por una cresta, brazos levantados, abdomen distendido, pene y testículos colgando, rodilla abultadas en las articulaciones, pies dibujados de perfil (Fig.2) Sus contornos son muy similares, pero no obstante los dos personajes son realmente diferentes en el tratamiento del dibujo. En uno de los personajes antropomorfos, aquel de 75 cm. de altura, los contornos así como también algunos elementos de la cara están pintados en negro mientras que el cuerpo esta cubierto en rojo oscuro. Su torso está cubierto en círculos punteados que parecen bosquejar un felino. Estos mismos motivos, pero más pequeños, acentuado sus hombros y el contorno de su extremidad superior asimétrica, que parece el tentáculo de un pulpo. El contorno y las características de la cara del segundo personaje, mas pequeño están pintados en rojo claro, mientras que el interior del cuerpo no parece haber sido pintado. Diversos signos, los cuáles son indescifrables en la foto publicada (Ibíd.), fueron pintados en rojo sobre el torso.

El segundo sitio es un gran abrigo rocoso en el cual los motivos geométrico estan pintados en negro y rojo, arriba en el cielo raso. De acuerdo con la descripción de Castillo Benites (Ibíd.). El panel principal esta hecho por cuatro círculos concéntricos enlazados por una doble línea tangencial. Hay también otros motivos como líneas en zig zag pintadas en negro y rojo. Así como también algunos rastros de ocupación cercana que datan de varias fases del Período Formativo (primer milenio A.C.) Han sido también descubiertos. Según Castillo Benites, algunos de estos vestigios proporcionan evidencia de la llegada de tradiciones culturales de los alto Andinas.

En mi opinión, ambos la iconografía y el contexto de estas pinturas los vincula muy claramente al arte rupestre del sitio de Monte Calvario, localizados en el valle alto del río Zaña, uno de los sitios que hasta ahora había constituido el único ejemplo claramente identificado de arte rupestre del Período Formativo (Gruffroy 199:55-58). En las paredes de este sitio esta bosquejado un conjunto de personajes con estilo del Chavin Clásico, asociado con personajes zoomorfos (Felinos y probables batracios) en un estilo cercano al tardío de la Cultura Recuay (Mejia Xesspe 1972). Algunos petroglifos de estilo Chavín, así como también un importante centro ceremonial ocupado para una larga parte del período Formativo, han sido también descubiertos cercanamente. Aunque los personajes bosquejados en los dos sitios son algo diferentes, en ambos casos nos encontramos con bosquejos policromados de personajes sobrenaturales con características felinicas. Las figuras de la quebrada El Higuerón que, de acuerdo con la cronología relativa, podría ser más reciente, se muestra muy lejano respecto a los cánones clásicos del estilo Chavin, especialmente en el tratamiento del contorno, pero los rasgos faciales y el dibujo de los pies permanecen comparables. También pienso que es significante los motivos de ocelotes que aparecen sobre el torso del personaje principal, en el valle de Chicama son similares a aquellos dibujados sobre los pequeños felinos del Valle de Zaña. Estos dos sitios están localizados en sectores que, durante parte del Período Formativo, pertenecieron a la misma zona de influencia cultural Cupisnique, y experimentaron una similar historia de desarrollo. Sin embargo, sus peculiares características iconográficas parecen dar soporte a la atribución que estas pinturas para la fase final de este Período fue marcado por la transición de la cultura del Horizonte Temprano (Siglo 5-3 a.C.). Este comienzo, del Intermedio Temprano (Siglo 3 – 1 a.C.). Esta atribución, que nos sugiere Monte Calvario por la yuxtaposición de pinturas de los dos estilos (Cupisnique/Chavín y Recuay), parece justificada, en el valle de Chicama, por la naturaleza compuesta en las figuras antropomorfas. Este período (Siglo 3- 2 A.C.) corresponde a todo lo largo del territorio para el momento de rompimiento y evolución, asociado con principales movimientos de personas. Fue en este mismo contexto cultural que el arte grabado en las rocas -el cual se levanta el área cultural Cupisnique-experimento su principal difusión, fuera de la Costa Norte. Teniendo en consideración la cronología de las ocupaciones humanas en el valle Chicama, estas pinturas podrían ser conectadas específicamente con la llegada de los portadores de la tradición cerámica Salinar, la cual reemplaza la tradición tardía Cupisnique, al conservar algunos temas iconográficos. Las relaciones de esta región con los Andes en el departamento vecino de Cajamarca (Tradición Layson) son importantes en este Período.

Quebrada de Cupisnique
Un descubrimiento ligeramente anterior (Chauchat et.al 1998), hecho en la parte baja del valle de Chicama, podría posiblemente formar parte de la misma tradición. Es un refugio rocoso considerablemente grande (10 m x 6m x 3.5 m), localizado en la parte alta de la quebrada de Cupisnique, cerca del lugar llamado Quebrada Honda (PV22 – 164). Las pinturas en rojo y gris/negro representan motivos geométricos, y especialmente paralelos, líneas en zig zag y ondulantes. La presencia de algunas piezas líticas sobre el piso del refugio y pequeñas muescas de molino, así como también la ausencia de material cerámico, permitió a los autores (Ibíd.:159) asociar- hipotéticamente- estas pinturas a la cultura del Paijanense Pre ceramico. Este conjunto, sobre un estudio inicial, me parece (Guffroy 1999:64) muy cerca a los estilos de pinturas y grabados tardíos, los cuales son particulares en los de Andes de Cajamarca (Algodonal, Callapuma, Cumbemayo). El parecido de estas figuras con el motivo geométrico de La Quebrada de El Higueron, así como también su relativa proximidad geográfica, sugiere aún más algunas filiaciones culturales precisas, y parecen posiblemente de origen andino, datando para el primer comienzo del Intermedio Temprano.

Quebrada de Alto de las Guitarras Kaulique, Fernández-Davila Lopez, McKay Fulle y Santa Cruz Gamarra (2000) recientemente han anunciado el comienzo de algunas investigaciones muy interesante en el sitio de petroglifos de Alto de las Guitarras, ubicado en la misma región como los sitios precedentes, entre el valle de los ríos Moche y Virú. La metodología de trabajo que ellos propone para aplicar, basado en los conceptos de «arqueología del paisaje», parece suficientemente exhaustiva y rigurosa para proveer provechosa información acerca de este sitio, el cual es uno de los sitios mas importantes de petroglifos en el Perú. En particular, uno podría esperanzarse en tener un mejor entendimiento de la utilización del sitio, y el destacamento del agrupamiento temático. Este acercamiento, comparable para el que utilizamos en el sitio de Checta, debería poder especificar las características de los «templos al aire libre».

Uno de los puntos centrales de interés en el sitio de «Alto de Las Guitarras» consistió en la aparente longevidad de su utilización, el único ejemplo correctamente documentado de este tipo. Además que estas figuras que representan el Período Formativo, ejecutadas durante el primer milenio AC, uno puede reconocer petrología de un posterior Período: Moche, Chimú y aún quizás Inca – Chimú. Este es también el más antiguo de los grandes sitios de petroglifos (más de 100 piedras grabadas) registrados en Perú, y su estudio adecuado puede traer nueva información acerca de los usos y funciones de tales sitios. Otro punto interesante es su ubicación geográfica y ecológica, la proximidad de algunas antiguas rutas de comunicación, y la existencia de otros sitios de petroglifos en relativa proximidad.

El Norte – La Región Amazónica
La región de Jaén
Los sitios de Arte Rupestre existentes en las cuestas orientales de los Andes permanecen generalmente muy pobremente conocidos. Posturas y problemas específicos de interpretación. La existencia de conjuntos principales de arte rupestre en la provincia de San Ignacio (Dep. de Cajamarca), y particularmente más en la cuenca del río Chinchipe, ya han sido señalados por numerosos autores. Un nuevo descubrimiento parece haber sido hecho por Wilmer Mondragon (Universidad Nacional de Trujillo), cerca del pueblo de Jaén, en la rivera del río Marañon. A pesar de la ubicación imprecisa que se me ha sido reportada, las fotos que he visto muestran la existencia de varios paneles de pinturas hasta ahora desconocidas. Las figuras, pintadas en varias sombras de rojo, representan contornos humanos que generalmente tienen sus piernas y brazos extendidos; seres antropomorfos con características sobrenaturales; algunos animales, así como también signos geométricos. Este conjunto parece estilísticamente ser copiado en la región (Quebrada Gramalote, El Faical, Shipal) pero con algunas notables peculiaridades iconográficas (Bueno Mendoza y Lozano 1982), particularmente en el diseño de seres sobrenaturales (Fig.3)

La Región Central
El valle del río Lurín
En el transcurso de su investigación en el valle del río Lurín, Eeckhout (1997) reportó la presencia en dos sitios de piedras grabadas cubiertas con marcas de tacitas, ya conocido por el nombre de Antapucro (Núñez Jimenez 1986:2, 17-22), las piedras con cúpulas ocupan una posición ligeramente fuera del centro en relación a los petroglifos y son asociadas con algunas plataformas pequeñas. Algunos restos de cerámica, fechados para el Período Intermedio Temprano, están presentes sobre las piedras grabadas. Algunas rocas inscritas con tacitas han sido encontradas en la morada del sitio de Chaymayaca, ubicada en la margen opuesta. Este extenso asentamiento parece haber sido ocupado desde el Horizonte Medio hasta el Período Inca.

Estos petroglifos recuerdan aquellos grabados en el valle del río Chillón, en el sitio de Checta (Guffroy 1999:126-128), y probablemente perteneciendo al mismo conjunto estilístico (Grupo B).Uno de los elementos importantes reportados por Feckhout (Ibíd.:549) es la presencia, en el sitio de Chaymayaca, de plataformas que parecen haber estado dedicadas para la quema de hojas de coca, utilizadas como ofrendas para el dios Pariacaca. El también nos recuerda la existencia de un camino conectando los valles de los ríos Lurín y Rimac pasando por el sitio de Cocacharca (literalmente: campo de coca). En lo referente al texto de Francisco de Avila, el supone que la ofrenda de hojas de coca recientemente maduras proveídas en algunas ocasiones por personas de diferentes valles para encontrarse en Chaymarca, donde ceremonias importantes tomaban lugar. Aquí encontramos tres de los factores que son frecuentemente más asociados con los petroglifos de la región de la costa peruana: La proximidad (a) a un rio, (b) de una ruta de comunicacion, y (c) zonas de cultivo de coca. Estos datos también confirman la importancia de rocas con marcas de tacitas en prácticas rituales asociadas con el uso de estos sitios. También debemos mencionar la reciente publicación de un artículo por Rick (2000) acerca del arte rupestre de los Andes Peruanos, en el cual, entre otras cosas, él nos recuerda acerca de dos proposiciones concernientes a la ubicación de pinturas que parecen ser significantes en relación a su uso; la ubicación de una gran cantidad de sitios a una altitud cerca a los 4000 m. así como también su asidua asociación con refugios pocos profundos; la presencia de pinturas en cuevas profundas permanece muy raras.

La región sureña
La región de Arequipa

CIARQ (El Centro de Investigaciones Arqueológicas de Arequipa) ha anunciado el lanzamiento de un programa de investigación en la relación entre petroglifos y los antiguos caminos pre hispánicos. Esta asociación parece significante en ciertos sitios de la región, como Cullebrillas, La Caldera y Mollebaya. Este programa de investigación puede ser consultado en la Internet (http://angelfire.com/peCIARQ).

Para concluir este rápido panorama, nos gustaría expresar la esperanza que estos recientes descubrimientos y estos programas de investigación dirigidos a un tema o sitios específicos, anuncien un desarrollo absolutamente necesario y un renacimiento del campo de estudios concernientes al Arte Rupestre Peruano.

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Traducción : Víctor Corcuera C.