La fruta peruana con más de 11.000 años, que el inca Atahualpa regaló a Francisco Pizarro

En Perú existe una fruta dulce que ha sido testigo de momentos históricos, como el recibimiento que Atahualpa ofreció a Francisco Pizarro. Se trata del pacay, un alimento que no solo formó parte de la dieta de los incas, sino también de culturas preincaicas. En la actualidad, se le atribuyen propiedades que ayudan a mantener una dieta orientada a la pérdida de peso.

El Pacay: Joya Ancestral del Perú que Conquistó Paladares y la Historia

En el corazón de los valles peruanos, donde la historia se entrelaza con la exuberante naturaleza, florece una fruta singular: el pacay (Inga feuillei). Con una historia que se remonta a más de 11,000 años, este fruto dulce y de vaina alargada no solo alimentó a las civilizaciones preincaicas y al poderoso Imperio Inca, sino que también fue testigo de momentos cumbre como el encuentro entre el Inca Atahualpa y el conquistador español Francisco Pizarro. Hoy, el pacay emerge no solo como un delicioso manjar, sino también como un valioso aliado para la salud, despertando el interés de científicos y nutricionistas.

Un Legado Grabado en la Historia y el Arte

Conocido con nombres tan evocadores como pacae o guaba a lo largo y ancho de Latinoamérica, el pacay es mucho más que un simple alimento. Su presencia en cerámicas prehispánicas, meticulosamente elaboradas por culturas como la Moche y la Chimú, revela la profunda reverencia que estas sociedades sentían por este fruto. Estas representaciones artísticas sugieren que el pacay no solo era parte de su dieta cotidiana, sino que también poseía un significado cultural y posiblemente ritual.

El Dr. Elmo León, con la autoridad que le confiere su labor en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, ilumina esta conexión ancestral: «El pacay era un componente vital de la alimentación prehispánica. Su valor trascendía lo nutricional; era un elemento presente en sus ceremonias, su arte y su comprensión del mundo natural. Culturas como los Moche y Chimú conocían sus propiedades y lo integraban de manera integral en su vida.»

El Pacay en el Cruce de Dos Mundos: Un Obsequio con Implicaciones

La anécdota del Inca Atahualpa ofreciendo una canasta de pacay a Francisco Pizarro, relatada por el propio hermano del conquistador, Pedro Pizarro, pinta una imagen fascinante del contexto histórico. En aquel momento de incertidumbre y negociación, un obsequio como el pacay no era trivial. Representaba la riqueza de la tierra, la generosidad del gobernante y quizás un intento de establecer lazos. Esta escena subraya el estatus del pacay como un bien preciado y un símbolo de cortesía en la corte inca.

Desvelando los Secretos de su Poder Nutritivo y Medicinal

Más allá de su rica historia, el pacay se revela como una fuente de beneficios para la salud que la ciencia moderna está comenzando a explorar en profundidad:

Un aliado natural para el control de peso: Con un bajo aporte calórico, el pacay se convierte en un snack ideal para quienes buscan mantener una figura saludable sin renunciar a un toque dulce. Su pulpa, suave y ligeramente fibrosa, proporciona una sensación de saciedad que puede ayudar a controlar el apetito entre comidas.
Fibra, la clave para una digestión saludable: El pacay es una fuente significativa de fibra, tanto soluble como insoluble. La fibra insoluble facilita el tránsito intestinal, previniendo el estreñimiento y promoviendo la regularidad. La fibra soluble, por su parte, contribuye a la sensación de plenitud y puede tener efectos beneficiosos en los niveles de colesterol y azúcar en sangre.
El poder curativo en sus hojas y corteza: La sabiduría ancestral peruana ha transmitido el uso medicinal de otras partes del pacay:

Infusión de hojas: Tradicionalmente utilizada para aliviar dolores de cabeza y reducir el estrés y la ansiedad. Investigaciones preliminares sugieren la presencia de compuestos con propiedades relajantes en sus hojas.
Decocción de la corteza: Apreciada por sus propiedades antiinflamatorias, utilizándose como un remedio natural para aliviar dolores articulares y reumáticos. Estudios fitoquímicos podrían revelar los compuestos responsables de esta acción.

El Pacay Hoy: Un Tesoro por Descubrir

Hoy en día, el pacay sigue siendo apreciado en los mercados locales peruanos por su sabor único y su versatilidad en la gastronomía. Se consume fresco, directamente de la vaina, revelando su dulzura característica. Sin embargo, su potencial va mucho más allá del consumo directo. Chefs innovadores están explorando su uso en postres, jugos e incluso platos salados, buscando resaltar su sabor distintivo.

El pacay representa un puente entre el pasado y el presente, una joya natural que encierra siglos de historia y un potencial prometedor para la salud y la gastronomía. A medida que la ciencia continúa desvelando sus secretos, esta fruta ancestral peruana está lista para conquistar nuevos paladares y reafirmar su lugar como un tesoro invaluable de la biodiversidad andina. Su historia es un recordatorio de la profunda conexión entre las culturas ancestrales y la naturaleza, y un llamado a valorar y preservar estos regalos de la tierra.

«Más golosina que sustento»: El Pacae, un Dulce Legado Milenario del Perú

«Es fruta más de golosina que de sustento; porque aunque se coma un hombre una canasta de pacaes, no se satisface ni le causa hastío». Con estas palabras, el cronista Bernabé Cobo describía a mediados del siglo XVI el peculiar encanto del pacae (Inga feuillei), una leguminosa cuyo dulce fruto ha acompañado la historia del Perú durante miles de años.

Esta vaina prodigiosa, que en el siglo XVII evocaba comparaciones con la suave blancura del algodón por su pulpa, ha sido mucho más que un simple capricho para el paladar. El Dr. Elmo León, del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, destaca su rol crucial tanto en la época prehispánica como durante los turbulentos años de la Conquista.

La presencia ancestral del pacae en tierras peruanas se revela en hallazgos arqueológicos sorprendentes. En el valle de Zaña, Lambayeque, se descubrieron restos del fruto adheridos a molares humanos, datando de un periodo asombroso: entre 7,142 a.C. y 5,802 a.C. Este descubrimiento subraya la larga y profunda relación entre las antiguas civilizaciones peruanas y esta dulce legumbre.

Como una ventana a sus costumbres y su entorno, las culturas prehispánicas plasmaron su mundo en la alfarería. Los Mochica y Chimú no fueron la excepción, inmortalizando la distintiva forma del pacae en vasijas y botellas, testimonio de su importancia cultural y quizás también ritual.

El encuentro de los conquistadores españoles con el pacae también dejó huella en las crónicas. Francisco Pizarro se topó con estos frutos en la bahía de San Mateo (actual Trujillo) durante su expedición de 1531. Años después, el cronista Pedro Pizarro narró cómo el inca Atahualpa, en un gesto de bienvenida y quizás de diplomacia, envió una canasta repleta de pacaes como obsequio al fundador de Lima. Incluso se ha documentado su cultivo en la capital, aunque con un propósito diferente: aprovechar su madera como leña.

El pacae, conocido también con los nombres de pacay, guabo, guamo o inga, ha tejido una rica historia en el tapiz del Perú. Desde ser considerado un regalo regio y un manjar para incas y conquistadores, hasta convertirse en un fruto que hoy disfrutamos en nuestras mesas, su legado perdura.

DATOS CLAVE DEL PACAE:

Presencia Ancestral: Evidencias arqueológicas confirman su consumo en diversas culturas prehispánicas como Caral, Chimú, Moche, Lima, Wari e Inca.
Nombres Variados: Se le conoce por múltiples denominaciones a lo largo del territorio peruano y latinoamericano.
Características Físicas: Su vaina dura puede medir entre 3 y 5 centímetros de largo y presenta tonalidades que van del amarillo oscuro al verde. Su pulpa blanca, de textura suave y sabor dulce, destaca por su alto contenido de agua. La semilla es lisa, dura y de color negro.
El pacae, con su sabor delicado y su historia fascinante, continúa siendo un testimonio vivo del rico patrimonio natural y cultural del Perú.

Hallan cementerio de la élite Chimú en Conjunto Utzh An de Chan Chan

Arqueólogos descubren restos humanos de 25 individuos dentro del complejo arqueológico Chan Chan, ubicado en Trujillo, La Libertad. Foto: Vanessa GraosUna tumba con restos humanos de 25 individuos fue descubierta en la zona arqueológica de Chan Chan, ubicada en la provincia de Trujillo, región La Libertad, y reportada esta mañana por los arqueólogos responsables de este importante hallazgo.

Jorge Meneses Bartra, responsable del proyecto de investigación arqueológica, calificó de inusual este hallazgo por las características y ubicación del mismo, en una explanada del conjunto amurallado Utzh An (Gran Chimú).

“En su mayoría (los restos hallados son de) mujeres que tienen objetos dedicados a las actividades textiles, no más de 30 años, un par de infantes, un par de adolescentes, es una muestra poblacional muy específica. No es tan joven si tenemos en cuenta que el promedio de vida era de 40 años”, refirió.

Precisó que este hallazgo tuvo lugar hace tres semanas, en la cuarta temporada de trabajos de la muralla sur de Chan Chan. Cuando en un área de 10 metros cuadrados, se encontraron los restos óseos dispuestos en dos niveles del terraplén, acompañados de aproximadamente 70 vasijas y objetos relacionados al trabajo textil.

“El primer nivel, probablemente fue durante la época más temprana y han abierto nuevamente las tumbas para volver a colocar nuevos individuos. Todos los objetos que se han encontrado junto a ellos tienen que ver con la producción textil, probablemente estas personas en su época se dedicaron a ello”, acotó.

Por su parte, Sinthya Cueva, directora del Programa de Investigación Arqueológica de Chan Chan, confirmó que el hallazgo se efectuó hace tres semanas y se trataría de restos de personajes de la élite Chimú.

“Para nosotros es algo nuevo, porque a pesar de eso estamos encontrando individuos y no simples, sino de una categoría más relevante por la cantidad de objetos ofrendados junto a ellos. Es posible que estemos transitando sobre más restos”,
“Desde el 2020 hemos encontrado varios individuos desde la parte oeste y esperemos que en las próximas temporadas podamos continuar con el sector este. Por eso estamos planteando que todo este pampón pueda ser un cementerio prehispánico”, agregó.

La investigadora indicó que en la zona donde se produjo el hallazgo se encontraron los restos óseos dispuestos en dos niveles del terraplén, acompañados de aproximadamente 70 vasijas y objetos relacionados al trabajo textil como agujas de metal, cashuas y tizas.

“El primer nivel, probablemente fue durante la época más temprana y han abierto nuevamente las tumbas para volver a colocar nuevos individuos. Todos los objetos que se han encontrado junto a ellos tienen que ver con la producción textil, probablemente estas personas se dedicaron a ello”, explicó.

Sinthya Cueva reveló por qué este hallazgo resulta inusual: “En un conjunto amurallado tenemos diferentes tipos de arquitectura, donde probablemente se desarrollaron diferentes tipos de actividades. Por ejemplo, tenemos una plaza, depósitos y esta área que es totalmente vacía en el sector sur, donde no se encuentra arquitectura y esto se repite en todos los conjuntos amurallados, no solamente en Utzh An, también en Tschudi, que está abierto al turismo”.

“En el sector sur no es usual encontrar arquitectura. Por este mismo hecho, no pensamos que podríamos encontrar este tipo de hallazgos con estas ofrendas tan importantes. Probablemente cuando se planificó este conjunto, este espacio era solamente para reunirse, originalmente el espacio no estaba diseñado para recibir contextos funerarios”, continuó.

Sostiene que Chan Chan era un sitio dirigido por la clase gobernante Chimú, quienes solían enterrarse en plataformas funerarias, en estructuras mayores. Pero cuando ellos fueron llevados por los incas hacia Cusco, la élite local continuó ocupando el complejo, pero ya no como el área para dirigir, aunque siguió siendo importante porque el pueblo venía y seguía enterrándose aquí porque quería estar cerca de sus ancestros, como en un mausoleo familiar.

“Por eso hay varios niveles, hemos encontrado en otros sectores hasta cuatro niveles de enterramiento, porque los mismos Chimú vinieron cada período a colocar ofrendas y a veces inhumar nuevos individuos. Es por eso que en esta área tan pequeña hemos encontrado hasta 25 individuos”, expresó.

“Aún seguimos excavando y es posible que la cifra aumente, esto será hasta un par de semanas más, luego vamos a proceder a la etapa de gabinete, donde analizaremos y conseguiremos mayores y más precisos, con una serie de datos complementarios”, dijo Jorge Meneses.

“Esperamos más de este hallazgo, nosotros como arqueólogos nos sentimos muy emocionados porque es muy poco usual encontrar tantas personas en un área tan pequeña”, añadió.

Jhon Juárez Urbina, director de la Dirección Desconcentrada de Cultura La Libertad recordó que este hallazgo se suma al de 2018, cuando en el muro norte se encontró el acceso principal al conjunto, con 19 estatuillas de madera con motivos antropomorfos y un corredor decorado.

“Realmente este sector nos está dando muchas satisfacciones en el campo de la investigación y contribuyendo al conocimiento de nuestros antepasados y fortaleciendo la identidad nacional de los peruanos”, enfatizó.

Dijo también que para su sector el descubrimiento es un aliciente para seguir invirtiendo en Chan Chan, donde este año se destinaron 650,000 soles, aproximadamente. “Es una muestra de que el presupuesto asignado por el estado está rindiendo sus frutos y nos permite conocer nuestro pasado milenario”.

Según la arqueóloga a cargo del programa de investigación, el proyecto empezó en 2017 y probablemente todavía se ejecutará hasta 3 años más, con el objetivo de recuperar todo el muro perimetral de Chan Chan, un conjunto amurallado de más de 400 metros cuadrados. “El objetivo es cercar y restaurar todo el muro perimétrico, que lo venimos haciendo por partes”.

Reubicaban a sus muertos
Para Sinthya Cueva García, directora del Programa de Investigación Arqueológica del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan, hay dos momentos de inhumación: el primero y más antiguo ocurrió cuando Utzh An, era vigente, en su ocupación original: los difuntos fueron depositados directamente. En el segundo momento, los restos funerarios fueron traídos de otro lugar para ser depositados en las mismas fosas del primer grupo de individuos. “Ello evidencia que los Chimús solían reubicar y manipular a sus difuntos”, enfatizó.

Objetos de textilería
En todos los casos el difunto fue enfardelado: al inicio envuelto con tejido de algodón, y sobre él se dispone un segundo envoltorio, esta vez de tejido vegetal. Se trata de mujeres cuyo cuerpo aparece sentado, con las piernas flexionadas; le acompañan elementos de metal (agujas), madera (callhuas, husos) y tiza, que las revela como personas dedicadas a la textilería. Junto al bulto funerario se dispone variadas formas de cerámica, algunas en miniatura, que a la fecha suman unas 49 informaron los arqueólogos.

Los investigadores develaron otro dato importante de este hallazgo, indican que la fosa ha sido sellada con material barroso que contenía fragmentaria de tinajas, que probablemente pudo funcionar como marcador de tumba. Por la disposición y postura de tales difuntos se tiene la impresión de una recreación de las actividades que desarrollaron en vida.

Continuarán investigando
El director del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan, Jhon Juárez Urbina, indicó que espera se pueda ampliar más adelante el área de excavación, debido a que existen razones suficientes para que los arqueólogos sostengan que nos encontramos ante un nuevo cementerio Chimú.

A estos contextos funerarios se suman 20 individuos adicionales, documentados en el año 2020, lo que a la fecha fácilmente supera la cifra de 40 individuos, cuyos restos fueron depositados en el sector sur de Utzh An.

Actualmente el proyecto Utzh An lleva su cuarto mes de ejecución, iniciando labores el 21 de julio y teniendo como fecha de cierre el 17 de diciembre, donde se vienen desarrollando actividades de investigación arqueológica y conservación con la participación de 48 colaboradores entre profesionales, técnicos y auxiliares. El presupuesto asignado para la temporada 2021 supera a los 629 mil soles.

En esta cuarta temporada, los investigadores del Ministerio de Cultura focalizan su labor en la conservación del muro perimetral de 380 metros de largo y corresponde a Utzh An el más grande de los nueve conjuntos amurallados de Chan Chan.

En el 2018, se registró en este conjunto amurallado, el hallazgo de 19 esculturas de madera antropomorfas y un corredor decorado con relieves de barro que fueron destacados por la prestigiosa revista National Geographic e incluidos en su lista de los 10 hallazgos arqueológicos extraordinarios del 2018.

Fuente: Andina

Museo Max Uhle de Sechín reabrirá sus puertas este fin de mes

El museo Regional de Casma Max Uhle, ubicado en el sitio arqueológico de Sechín, en Ancash, está siendo remodelado. Su reapertura está programada para fines de julio de este año.

De acuerdo a Marcela Olivas Weston, responsable de la dirección desconcentrada de Cultura de Ancash, se trata de poner al día la museografía del lugar. Esta no había sido modificada desde 1984, año en que fue inaugurado el museo Max Uhle.

La funcionaria explicó a la Agencia Andina que se ha privilegiado para esta renovación un estilo más moderno de exposición que permita al visitante entender el valor de las numerosas piezas que se exhiben.

Por ejemplo, se señalizará en el suelo las épocas a las que corresponden los objetos expuestos, haciendo más lúdico el recorrido.

El museo alberga cerámicas de las culturas Chavín, Wari y Chimú, entre otras. Éstas se desarrollaron en el valle de Casma y alrededores.

Cabe señalar que este museo ha recibido en custodia hace poco piezas rescatadas de la huaca Manchán. Como se sabe, este complejo arqueológico será afectado por la ampliación de la carretera Panamericana Norte.

Varios de los objetos salvados corresponden a la cultura Casma.

Descubren restos de niños sacrificados hace 550 años en La Libertad

El que es considerado el mayor sacrificio masivo de niños en América y probablemente de la historia mundial, acontecido hace 550 años, ha sido descubierto por arqueólogos de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Tulane, en la provincia de Trujillo, región La Libertad.

En un reciente artículo en la edición web de National Geographic, escrito por Kristin Romey, editora y escritora que cubre arqueología y paleontología para esa prestigiosa publicación científica, se da cuenta que se trata de más de 140 niños y 200 llamas jóvenes que parecen haber sido sacrificados ritualmente en un evento que tuvo lugar en un acantilado azotado por el viento frente al Océano Pacífico, muy cerca de Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América y capital del imperio Chimú, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Las investigaciones científicas del equipo internacional e interdisciplinario, dirigido por Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Universidad de Tulane, están en curso. El trabajo es apoyado por subvenciones de la National Geographic Society.

Romey afirma que mientras que los incidentes de sacrificio humano entre los aztecas, mayas e incas han sido registrados en crónicas españolas de la era colonial y documentados en modernas excavaciones científicas, el descubrimiento de un evento de sacrificio de niños a gran escala en la poco conocida civilización Chimú precolombina carece de precedentes no solo en las Américas, sino en todo el mundo.

Conservados en arena seca durante más de 500 años, más de una docena de niños fueron revelados en el transcurso de un día por los arqueólogos. La mayoría de las víctimas rituales tenían entre ocho y 12 años cuando murieron.

Un final trágico

El sitio de sacrificio, formalmente conocido como Huanchaquito-Las Llamas, está ubicado en un acantilado a aproximadamente 300 metros del mar, en medio de una creciente expansión de compuestos residenciales de bloques de hormigón en el norteño distrito de Huanchaco, en la provincia de Trujillo, capital de la región La Libertad, al norte del Perú.

A menos de un kilómetro y medio al este del sitio se encuentra Chan Chan, antiguo centro administrativo de la civilización Chimú, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y más allá de sus muros, la moderna capital provincial de Trujillo.

Huanchaquito-Las Llamas (generalmente referido por los investigadores como «Las Llamas») fue noticia por primera vez en 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas durante una excavación de emergencia dirigida por el coautor del estudio, Gabriel Prieto, arqueólogo y nativo de Huanchaco, quien estaba excavando un templo de 3,500 años de antigüedad en el camino desde el sitio de sacrificio cuando los residentes locales lo alertaron sobre los restos humanos que se erosionan en las dunas costeras cercanas.

Para cuando las excavaciones concluyeron en Las Llamas en 2016, se habían descubierto más de 140 conjuntos de restos de niños y 200 llamas juveniles en el sitio. La cuerda y los textiles encontrados en los entierros son de fechado radiocarbono entre 1400 y 1450.

Historias futuras para víctimas pasadas

El equipo científico que investiga los sacrificios de Las Llamas está emprendiendo ahora el arduo trabajo de desentrañar las historias de vida de las víctimas, como quiénes fueron y de dónde pueden haber venido.

Aunque es difícil determinar sexo basado en restos óseos a una edad tan joven, el análisis preliminar de ADN indica que tanto niños como niñas fueron víctimas, y el análisis isotópico indica que no todos fueron extraídos de las poblaciones locales, sino que provenían probablemente de diferentes grupos étnicos y regiones del Imperio Chimú.

Desde el descubrimiento en Las Llamas, el equipo de investigación ha descubierto evidencias arqueológicas en torno a Huanchaco de sitios similares de sacrificios de niños y llamas similares y contemporáneos, que son objeto de investigación científica en curso con el apoyo de la National Geographic Society.

Hallan 47 entierros de más de 2,500 años en Huanchaco, Trujillo, La Libertad

Un equipo de arqueólogos halló 47 entierros y más de 50 esqueletos humanos que registran una antigüedad de hasta más de 2,500 años en el sector Lomas La Cruz, distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo, región La Libertad, se informó hoy.

Estas tumbas, en las cuales también se encontraron cerámica, utensilios de pesca, spondylus, entre otros objetos que, según los investigadores, están asociados a las culturas Salinar (400 a.C. al 300 d.C.) Virú (150 a.c. al 500 d.c.), y Chimú (1200 d.C. 1400 d.C.).

El arqueólogo Víctor Campaña León informó que dentro de los entierros destacan el de una persona adulta, el cual había sido enterrado con ocho vasijas escultóricas, que está asociado a la cultura Virú y representa un grado de importancia dentro del contexto.

Asimismo, el hallazgo de la tumba de un niño asociado a la cultura Chimú, que había sido enterrado con 49 spondylus, algo sin precedentes, puesto que ni en Chan Chan se han encontrado tantos de estos moluscos asociados a un solo entierro.

Campaña indicó que estos entierros dentro de un corredor formado por muros de piedra grandes, que permite determinar la importancia del sitio, asimismo debajo de ello hay otras arquitecturas que por ahora se van a dejar intacto.

Estas excavaciones forman parte del Proyecto de Rescate Arqueológico La Lomas 2017–2018, impulsado por la Municipalidad Distrital de Huanchaco, a fin de ejecutar en la zona un proyecto de agua potable y alcantarillado.

Las excavaciones iniciaron el 23 de octubre del 2017 y terminarán el 23 de junio del año en curso, en el cual se excavarán un total de 6,444 metros cuadrados, de las cuales ya se han excavado el 49 por ciento.

“Las excavaciones y los hallazgos en realidad no están dando muchas luces, especialmente la parte de investigación, porque pocos son los sitios que se excavan en esa magnitud, máximo, más de 3,000 metros cuadrados, pero aquí se hará casi el doble, y sin duda nos dará grandes respuestas sobre lo que pasó aquí”, indicó el arqueólogo e investigador de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Yale, Gabriel Prieto Burméster.

Meta de museo

Prieto sugirió que Huanchaco debe tener un museo donde poder exhibir a los huanchaqueros, trujillanos y todos los peruanos los hallazgos, para que puedan entender la importancia de las culturas que se desarrollaron en la costa norte del Perú.

Ante ello, el alcalde de Huanchaco, José Ruiz Vega, indicó que se va a gestionar un proyecto de la construcción de un museo para que el próximo alcalde pueda ejecutarse y sugirió la explanada papal, donde el papa Francisco celebró la Santa Misa.

Ruiz indicó que el presupuesto para la ejecución del proyecto de rescate asciende a 650,356.34 soles.

“Hay alrededor de 3,000 familias las que viven actualmente en este sector y no podemos sacarlas por estar asentadas en sitio arqueológico, por lo que pedimos al Ministerio de Cultura hacer este trabajo de rescate, a fin de que se puedan preservar las piezas”, indicó.

En Perú, no solo hubo Incas

Doctor Santiago Uceda Castillo, Coordinador de la exposición «Perú antes de los incas» en Paris, Francia.

El Musée du Quai-Branly-Jacques-Chirac de Francia dedica una exposición a las culturas altamente estructuradas que precedieron a los Incas en este país de los Andes y del que nuestro hoy extinto y admirado Santiago Uceda Castillo fuera el coordinador, siendo ésta su ultima actividad cultural. La muestra estará hasta el 1ro de abril del 2018 y el objetivo es mostrar a la comunidad europea la importancia de las culturas pre-incas.

Perú antes de los incas

Museo Quai-Branly-Jacques-Chirac

En el imaginario colectivo, Perú se resume con demasiada frecuencia en Machu-Pichu. Porque esta antigua ciudad encaramada, desde el siglo XV, en un promontorio rocoso en la vertiente oriental de los Andes centrales simboliza la civilización inca (contemporánea del Renacimiento en Francia) que los codiciosos conquistadores españoles encontraron -y destruyeron- después de su llegada Cusco. En realidad, desde el siglo octavo antes de Cristo hasta la llegada de los incas en la costa norte del país, en 1470 DC, Perú ha albergado otras culturas, muy estructuradas.

Al exponerlos, a través de casi 300 objetos de una gran calidad estética, provenientes de 6 museos peruanos, la exposición «Perú antes de los incas» del Museo Quai-Branly-Jacques-Chirac, en París, Francia tiene la ambición de » cambiar nuestra visión del Perú, insiste su comisionado, el profesor Santiago Uceda Castillo.

El más antiguo es la sociedad cupisnique. El de los Mochicas (aún llamados Moches) siguió, luego, la sociedad Lambayeque; finalmente, justo antes de los Incas, la sociedad Chimú se vio particularmente ilustrada por las mejoras genéticas en las plantas para aumentar la producción agrícola.

Bella pieza moche encontrada en Huaca de la Luna, Trujillo, Perú

Exhumando cerámicas, esculturas, joyas, en oro, plata y cobre, emblemas, muebles funerarios, adornos personales encontrados en palacios, residencias de la clase dominante, tumbas reales, excavaciones arqueológicas a gran escala llevadas a cabo durante treinta años, especialmente en los sitios de Las Huacas, cerca de Trujillo y Lambayeque, hizo posible comprender mejor cómo operaban estas culturas. Gracias a una red de canales de riego, pudieron regar los valles bastante secos y desérticos donde vivían.

A veces decorados con bajorrelieves y frescos de impresionantes dimensiones, los templos, especialmente el de Huaca de la Luna, también revelaron las ceremonias y rituales que se practicaban allí, incluidos los sacrificios humanos relacionados con el culto de la fertilidad agrícola y social. En ese momento se honraba a todo tipo de deidades, representadas como felinos, ciervos, arañas, búhos, etc., en botellas de barro con agarradera para el cuello. Más tarde, las deidades marinas, la luna, las estrellas, los pájaros predominarán, incluso con un dios mitad hombre, mitad pájaro: Naylamp. Por otro lado, los huacos retratos, en cerámica, son los de grandes dignatarios mochicas.

«En el Perú antiguo, los grandes señores tenían poder político y social» , insiste el profesor Uceda. Los jefes, pero también los guerreros y los sacerdotes tenían la capacidad de gobernar, dictar normas, llevar a cabo un trabajo importante, organizar y controlar la «fuerza de trabajo» de las grandes comunidades. Las mujeres disfrutaron de un gran poder, tanto religioso como político, como lo demuestran los hallazgos encontrados recientemente en San José de Moro o en la tumba de Huaca Cao Viejo. A pesar de la falta de escritura, todos estos rastros de estas culturas, muestran un retrato mucho más sofisticado de lo que se pensaba hasta hace poco.

Gracias a los logros de las culturas preincas es que los Incas pudieron lograr la magnitud del imperio que fueron, asevera el prominente investigador, quien informa que poner esta exposición llevo desde su concepción, cuatro años.

A continuación las entrevistas brindadas en Paris, Francia, del renombrado, hoy extinto, arqueólogo Santiago Uceda Castillo:

 

 

Reportan hallazgo de 17 entierros Chimú-Inca en huaca Chornancap en Lambayeque

hallazgo-chimu-en-chornancapUn total de 17 entierros fueron descubiertos en la huaca Chornancap, cerca de la ciudad de Lambayeque, tras una serie de excavaciones que permitieron encontrar también piezas de cerámica y diversas ofrendas, se informó.

Arqueólogos de la Universidad Pedro Ruiz Gallo, informaron que también se encontraron sacrificios humanos, donde hay una tumba de un personaje principal con diversos tipos de ceramios.

Los arqueólogos revelaron que este personaje tendría alguna jerarquía ya que tiene dos vasijas que resaltan, las cuales corresponde a una forma de cabeza con una protuberancia en el mentón.

Con esta evidencia se supone que corresponde a una persona que se dedicaba al chacchado de coca, mientras que otra vasija es de un personaje que lleva coca a la espalda.

Indicaron que los entierros corresponden a hombres y mujeres, e incluso se encontraron niños de dos años que fueron mutilados a la altura de sus extremidades inferiores, y que habrían sido parte de las ofrendas humanas para estos 17 sepulcros.

Se informó que las excavaciones seguirán, pues se esperan más resultados con las investigaciones que se vienen llevando a cabo en el lugar.

Museo Chornancap albergará “entierros” Chimú-Inca hallados en huaca

El Museo de Sitio de Chotuna – Chornancap de Lambayeque será el recinto que albergará a los personajes y ofrendas que forman parte del cementerio de la cultura Chimú – Inca, descubierto por un grupo de arqueólogos en la huaca Chornancap.

El director de las excavaciones, arqueólogo, Carlos Wester La Torre, detalló que los sacrificios humanos, cerámicos y otras piezas de madera y metal que datan del siglo XV, serán sometidos a un proceso de conservación y luego estarán listos para su exposición.

Wester La Torre manifestó que el descubrimiento constituye un gran aporte para la cultura. No obstante, destacó uno de los contextos funerarios, el cual se encontraba rodeado de vasijas polícromas así como de dos niños con los pies amputados.

“No esperamos este descubrimiento. Todos los sacrificios se encuentran extendidos en posición de cúbito dorsal y tienen ofrendas. Hay una gran organización, con un modelo preestablecido (…) Todo esto nos permite confirmar que hay una continuidad del uso de los escenarios como lugares sagrados de las culturas”, expresó.

El arqueólogo refirió que los trabajos continuarán hasta diciembre y no se descarta la posibilidad de encontrar nuevos entierros en esta zona arqueológica, donde también fue hallado la sacerdotisa de Chornancap.

Los nuevos descubrimientos en Huaca Toledo – Chan Chan

La investigación de la Huaca Toledo, ubicada al este del área central del Complejo Arqueológico de Chan Chan, marca un hito en la historia de los estudios arqueológicos realizados en este sitio, desde fines de la década del sesenta, y demuestra cuán valioso es ampliar la investigación científica más allá de los conjuntos amurallados para tener una información coherente de la funciónde los diversos componentes arquitectónicos de la sede del Reino del Chimor, entidad sujeta al Señor Chimo, cuyo territorio comprendió entre Tumbes y Carabayllo.

La Huaca Toledo es un edificio escalonado de más de veinte metros de altura y noventa metros por lado, construido con un sistema diferente al de otros sitios ceremoniales de la costa norte, ya que su núcleo está formado por celdas de piedra y gravilla, enchapadocon adobes para obtener escalones finamente enlucidos, aparentemente sin mayor decoración.

El sistema de acceso a la cima del templo, mediante una escalinata ubicada en su esquina noroeste, construida con muros de adobe y rellenos de tierra y piedra, constituye también un hallazgo importante, siendo sus muros laterales de forma escalonada. En el espacio que rodea a la pirámide se han identificado muros con banquetas que delimitan patios en los que se habría congregado a los participantes de las actividades o ceremonias vinculadas al templo.

Actualmente, se ha realizado el primer hallazgo científico de fragmentos de relieves pintados en ocre y negro en un patio vecino a la Huaca Toledo. Estos elementos iconográficos reafirman la importancia del ambiente del cual proceden, así como, el carácterexcepcional de este templo en relación a los conjuntos amurallados de Chan Chan.

Prácticas mortuorias en Chayhuac An

El hallazgo de nueve adultos y un infante que fueron enterrados dentro del conjunto amurallado Chayhuac An, brinda información científica inédita acerca de los acontecimientos posteriores al abandono de este ambiente arquitectónico -localizado al sureste del área central de Chan Chan- considerado el conjunto más antiguo del complejo arqueológico.

El área de enterramientos ocupa la parte sur de Chayhuac An, próxima a su muralla oeste, donde se documentaron, en el año 2015, varias fosas en las que fueron inhumados un conjunto de cadáveres que usualmente se hallaban a escasos centímetros de la superficie actual. Estos fueron enterrados en momentos distintos, lo que revela el uso continuo del sector para fines mortuorios.

Los cadáveres se encontraron tanto extendidos como flexionados, con ofrendas y sin arreglos particulares.
Pero en los casos más elaborados, los difuntos estaban envueltos en textiles y petates y fueron colocados en fosas circulares junto a cántaros, botellas y ollas de la fase Chimú Tardío (1300 – 1470/1475 d. C.).

Los primeros análisis de los restos óseos han permitido identificar a tres mujeres adultas de 35 a 50 años de edad y a un infante de 3 a 9 meses. Las mujeres presentan lesiones causadas antes de su deceso, posiblemente accidentales. Sus cráneos tienen deformación por aplanamiento fronto-occipital, rasgo que podría ser un indicador del grupo social al que pertenecían o del estatus que tuvieron en vida.

De mantenerse esta tendencia de género en los individuos restantes, estaríamos ante una interesante perspectiva de investigación acerca de la dedicación de un sector protegido por las murallas del conjunto para el enterramiento selectivo de mujeres que vivieron en una etapa tardía de Chan Chan. Ellas no habrían pertenecido a la élite primigenia, conforme lo demuestran las ofrendas de recipientes domésticos que fueron sometidos a un uso intenso antes de su destino final.

A estas evidencias, se suman restos óseos que son interesantes en el análisis de antropología física para verificar si los individuos a quienes corresponden fueron inhumados cuando sus esqueletos estaban desarticulados o si éstos fueron alterados después de su entierro por predadores y/o carroñeros; teniendo en cuenta que algunos cadáveres fueron sepultados cerca de la superficie del suelo.

Antes del inicio de las investigaciones, sólo existían escasas descripciones y referencias históricas sobre el saqueo colonial de la Huaca Toledo, en tanto que no había antecedente científico alguno sobre las prácticas mortuorias tardías en Chayhuac An.

La recuperación de información valiosa e inédita sobre la arquitectura ceremonial en la Huaca Toledo y las prácticas mortuorias posteriores al abandono del conjunto Chayhuac An -el más antiguo de Chan Chan- es posible gracias al trabajo interdisciplinario emprendido por el Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan, adscrito al Ministerio de Cultura, en el marco del primer programa de investigación, conservación y puesta en valor emprendido en el sitio desde el año 2015. Esto permitirá la continuación de esta labor científica, garantizando mayores aportes al conocimiento de la sede del Reino del Chimor y a la arqueología andina en general.

Escriben:
César Gálvez Mora
Dirección Desconcentrada de Cultura La Libertad
Nadia Gamarra Carranza
Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan

Fuente: Ministerio de Cultura del Perú

Hallan templos, taller de orfebreria y 14 tumbas pertenecientes a culturas Mochica, Chimú y Lambayeque

Un total de 14 tumbas pertenecientes a las culturas Mochica, Chimú y Lambayeque fueron descubiertas hasta el momento en el complejo arqueológico El Triunfo, ubicado en el distrito chiclayano de Pomalca, en la región Lambayeque, informó el arqueólogo residente de este sitio monumental, Edgar Bracamonte.

Precisó que tras cuatro semanas de investigación se descubrió un templo Mochica en todas su fases, así como un cementerio de la época Lambayeque, además de capas de ocupación aparentemente domésticas en periodo formativo.

Resaltó que se ha encontrado toda la historia cultural del valle Lambayeque que se resume en los hallazgos citados.

Añadió que se encontraron diferentes ocupaciones que explican todo el proceso del desarrollo cultural de este valle lambayecano. “Hasta el momento tenemos 14 tumbas descubiertas, de ellas una pertenece a la cultura Chimú, otra a la Mochica y las restantes pertenecerían a la cultura Lambayeque”, aseguró.

Bracamonte refirió que, además, se han hallado 8 vasijas de las tres culturas citadas. “Se trata de vasijas completas, a parte de una gran e importante colección de fragmentería en cerámica de todos los periodos culturales, especialmente de la época formativa”, anotó.

Destacó que han descubierto en todas las tumbas Lambayeque objetos de metal, especialmente cobre y cobre-dorado. “Nos llamó mucho la atención el caso de dos tumbas que tenían un ornamento de oro y otro de plata. Se trata de un individuo que tenía un objeto de oro y la persona de sexo femenino con un elemento de plata, unos colgantes que aparentemente tienen formas de pinzas”, señaló.

Lo más antiguo que se ha encontrado -dijo el arqueólogo-estaría fechado para el periodo formativo entre 1000 a 1,200 años antes de cristo, probablemente seguimos excavando y podemos descubrir otras evidencias, pero eso es lo más profundo que hemos hallado hasta ahora.

“Tenemos la evidencia de todas las fases Mochica y podemos entender cómo va el proceso de desarrollo cultural Mochica, sumando las evidencias halladas en otros asentamientos como el caso de Sipán, Pampagrande, Santa Rosa de Pucalá, Ventarrón y Collud, donde se tiene algunos datos; lo que nos va a permitir tener un mejor panorama de la arqueología Mochica en el valle”, puntualizó.

Mencionó que se tiene programado continuar con la excavación un par de semanas más. “Se espera conseguir un mayor fondo económico para proseguir las excavaciones y seguir desentrañando el misterio de la ocupación Mochica en este valle”, acotó, agregando que próximamente se procederá a cubrir este sitio, tras la finalización de las excavaciones hasta la espera de una nueva investigación.

Orígenes de cultura Mochica

Por su parte, el director del Museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, resaltó que a través de esta iniciativa continúan con el proyecto de encontrar los orígenes de la cultura Mochica y su evolución en el valle de Lambayeque.
Advirtió que se está investigando el complejo arqueológico El triunfo, dado los antecedentes de que allí se encontró mucha cerámica de las diversas épocas de la cultura Mochica.

“Después de 4 semanas de investigación hemos podido encontrar que aquí en este conjunto de estructuras de adobe y montículos se encuentra escrita la historia de todo el valle, es decir 3,800 años de historia en un solo espacio. Lo que se ve es una arquitectura de adobe que es la parte principal, pertenece a la cultura Mochica y dentro de esta se ha podido determinar las tres fases de este pueblo: tardía, media e inicial», detalló.

Agregó que después de los Mochicas llegaron los Lambayeque, colocaron sus tumbas, hicieron unas remodelaciones arquitectónicas y finalmente los Chimú también enterraron a sus muertos y se tiene incluso la presencia Chimú-Inca.

Alva destacó que la sorpresa que se llevaron es que debajo de lo Mochica hay una capa de arena, donde se encuentra la ocupación de las culturas formativas conocidas como la época de influencia Chavín, Cupisnique y también se está encontrando una secuencia de ocupaciones.

“Lo más importante para los arqueólogos es conocer las estratificación de la ocupación sucesiva que nos permita reconstruir los cambios dentro de esa cultura. En el caso de la época Mochica se encontró también hornos de fundición en las tres épocas, estos serían los hornos de fundición de cobre más antiguo que se conocen hasta hoy, y corresponderían a la época temprana del siglo III o II de nuestra era, diferentes a los que se conocían hasta ahora en la cultura Lambayeque”, subrayó.

Asimismo, dio a conocer que igualmente se han encontrado algunos entierros: uno con una pinza y colgajo de oro y otro con una pinza semejante de plata.

“Estamos frente a un monumento que va a permitir como las páginas de un libro, encontrar el orden y la secuencia de las culturas del valle de Lambayeque”, insistió.

Mencionó que este proyecto está rescatando, de igual modo, la parte académica, pues se está incorporando estudiantes para que realicen prácticas desde los primeros años y organizando a la población para la protección de su monumento.

“Se ha presentado una respuesta inmediata y ya tenemos un comité de los pobladores, para que no se repita la nefasta época del huaqueo, donde se profanaban estos sitios para destruir nuestra historia”, enfatizó.

Finalmente, recordó que este monumento fue saqueado hace 10 años, donde probablemente ocurrió lo mismo con las tumbas más ricas, «pero lo más valioso de lo que estamos encontrando es la historia del valle en este pequeño monumento», concluyó.

Samanco: La música de los muertos

En 2013, mientras trabajaba en la excavación de un pueblo antiguo en el norte de Perú, un grupo de arqueólogos hizo un descubrimiento sorprendente: una tumba con varias cámaras que contenían los restos de por lo menos cuatro músicos nobles y de tejedores pertenecientes a la cultura chimú.

Dos sacrificios humanos acompañaban a los distinguidos ocupantes de la tumba hacia la eternidad. El sitio de Samanco se extiende por unas 30 hectáreas en el valle del río Nepeña. La mayor parte de las ruinas pertenece a una pequeña comunidad comerciante que floreció entre los años 800 y 200 a.C. Sin embargo, entre las estructuras primitivas de roca, los arqueólogos descubrieron una tumba de adobe de tres metros de profundidad que data del siglo XV o XVI d.C. En aquel entonces, los chimú se encontraban entre los muchos pueblos conquistados que conformaban el vasto imperio inca.

«Esta es una de las pocas tumbas chimú-incas que se han descubierto- dice el arqueólogo en jefe, Matthew Helmer, becario de National Geographic Society-. Revela detalles interesantes sobre el mundo costero andino justo antes del contacto europeo».

La tumba fue saqueada durante la colonia española, pero permanecieron intactas dos cámaras laterales que contenían figurillas de madera, botellas silbato de doble cámara, cuchillos de cobre, collares, telas y recipientes de cerámica.

En la fotografía: Figurillas poco comunes, de madera de algarrobo, con los rostros pintados de cinabrio y cobre. Cada una de ellas sostiene una flauta. Fueron encontradas en la cámara principal y podrían representar a una deidad musical.

(Tu suscripción le permite a National Geographic Society financiar este y otros proyectos de exploración e investigación)

Autor: Matthew Helmer Fecha: 2015-04-29

Fotografía: Matthew Helmer