Martín Chambi, precursor de la fotografía latinoamericana

Este artículo es publicado por el enorme interés que genera el icono de la fotografía latinoamericana indigenista; Martin Chambi, que desde en vida provocó la admiración de nacionales y extranjeros. Desde que me comunicaron el enlace y su inmediata lectura, debo reconocer que éste es uno de los mas cuidadosos y trabajados artículos que he leído sobre Chambi, quien no solo merece un permanente reconocimiento sino que el que lo haga un hermano latinoamericano me provoca un sentimiento de satisfacción enorme, por ello, no era justo el solo compartir un enlace. Disfruten su lectura y debemos agradecer a su autor. El editor.

Autor del artículo: Óscar Colorado Nates*

Del artículo de título original  “Martín Chambi: fotografía indígena vs. fotografía indigenista”, publicado originalmente en http://oscarenfotos.com/2013/09/01/martin-chambi-articulo/
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Desde su estudio en Cusco, Martín Chambi no solo capturó su realidad: se convirtió en un genuino generador de cultura mucho más allá de la anécdota de ser el primer fotógrafo indígena de la historia.

Martín Chambi  registró durante media centuria la arquitectura peruana, su sociedad plurivalente, los paisajes andinos y la majestuosa ciudadela inca de Machu Picchu. Su pericia técnica aparejada a un profundo sentido estético le llevaron a crear algunas de las imágenes más importantes de la fotografía latinoamericana del siglo XX.

“Físicamente, un ejemplar autóctono, menudo, de pómulos salientes, de mentón vigoroso, de cabellos abundantes y lacios. Espiritualmente, un hombre culto de temperamento artístico, sencillo y cordial, con la sencillez de las magnas piedras incaicas y la cordialidad de los soleados campos andinos.” Así describía José Uriel García al fotógrafo peruano Martín Chambi.

Primeros pasos fotográficos

Martín Jerónimo Chambi Jiménez nació en 1891 en Coaza, Provincia de Carabaya en el sureste peruano y al norte del célebre Lago Titicaca. Sus padres hablaban quechua y eran campesinos. Como la mayoría de los americanos originarios de los Andes centrales conformaban una familia trabajadora.

Martín comenzó a trabajar en las minas de oro en Carabaya a edad temprana. La pobreza no era la única razón por la cual el adolescente formaba parte de las cuadrillas de trabajo en la Santo Domingo Mining Co., pues ya en el Tahuantinsuyu, todo mundo estaba obligado a prestar su mita, o fuerza de trabajo, a favor del estado regido por el Sapa-Inca. Así es que hombres, mujeres y niños, según su capacidad, contribuían desde antiguo al bien común con su trabajo.

Hubo un hecho singular que transformó la vida de Martín Chambi: A los catorce años, en la mina se topó con la fotografía. Un ingeniero encargado de ladocumentación gráfica de los yacimientos  obtenía imágenes con un extraño y voluminoso artefacto. La cámara y el proceso fotográfico hechizaron al muchacho: eso era a lo que deseaba dedicarse para el resto de sus días.

Durante dos años recolectó pacientemente pepitas de oro que se depositaban debido a las lluvias en la boca de la mina y cuando tuvo un frasco lleno le pidió a su padre que le permitiera aprender fotografía; el oro serviría para pagar sus gastos como aprendiz.

Padre e hijo marcharon hacia Arequipa donde contactaron a Max T. Vargas, afamado fotógrafo local y caluroso ser humano quien hizo a un lado el frasco lleno de pepitas y recibió, con regocijo y de forma gratuita, al nuevo aprendiz. Chambi permaneció a su lado durante siete años.

En 1917 Martín emprende su propia andanza y abre su primer estudio en Sicuani, a medio camino entre el Lago Titicaca y la ciudad de Cusco.  Durante tres años se dedicó a realizar postales que vendía a 20 centavos y montó una galería donde comienzó a mostrar de un ladoretratos y del otro paisajes de corte pictorialista. El estudio se convirtió en punto de encuentro para los lugareños quienes se hacían un retrato y charlaban.

Sicuani se convirtió en una base temporal donde el fotógrafo no echó raíces. Su siguiente paso le llevó al centro mismo del imperio Inca: Cusco, el ombligo del mundo.

Todo parece indicar que Chambi nunca se alejó demasiado de su nueva ciudad pues no hay testimonios fotográficos de la ciudad capital, tierras extranjeras ni el mar.

Obra

Estilo y características

Martín Chambi no era un fotógrafo más. Pronto destacó como el mejor de Cusco. “Su destreza técnica era insuperable”[10] apunta Erika Billeter. No solamente era un artista dotado, también tenía una facilidad natural con la gente de todas clases sociales y razas. Su curiosidad y buenos modos le ganaron rápidamente la confianza de sus retratados.

Los elogios comenzaron a lloverle. Luis Nieto lo llama  “Poeta de la luz [y] corazón de bandolero con pies de chasqui que siempre quiere irse…”

En el diario La Prensa se le atribuye ser “El mejor fotógrafo andino” y en ese mismo año, 1927, La Crónica declara:  “Chambi, como artista, es mucha cosa”.

Sin embargo los elogios no eran ni locales ni temporales. Llegaría el día en que el mítico Museum of Modern Art de Nueva York calificaría su fotografía La boda de don Julio Gadea, prefecto de Cusco (1930) como “una de las más grandes del siglo XX.”

La Boda de don Julio Gadea, prefecto de Cusco (1930)

Formatos

Las fotografías de Chambi, sin importar su tema o género, tienen una cuidadosa composición, una atención inusual a la luz y una exposición precisa.

Martín tuvo una característica compartida por algunos de los más importantes fotógrafos de la historia como Walker Evans,Richard Avedon, August Sander,Eugène Atget o Ansel Adams: favorecía el uso de negativos de placa en formato grande.

Empleó cámaras Kodak que usaban placas de 18 x 24 cms y de 13 x 18 cms así como una ICA AKT de 10 x 15 cms. El negativo grande es una incomparable fuente de información fotográfica. Hacia el final de su carrera también trabajó en formatos más pequeños como el negativo de 6 x 6 en una Rolleiflex y el 35mm con una Leica.

El grueso de la producción del fotógrafo se realizó en cámaras de gran formato. “Chambi recorrió incansablemente el país de los incas a lomos de mula, en circunstancias difíciles, llevando consigo su enorme e inmanejable cámara.”

Además de la incomparable calidad obtenida con estos formatos, hay una segunda característica que se desprende de esta elección formal: las fotos de Chambi no suelen ser instantáneas. Requiere de tiempo para colocar el trípode de madera, su cámara es un monstruo imposible de esconder, ha de arreglar cuidadosamente la escena, encuadrar y enfocar cubierto por una tela negra observando el cristal esmerilado, colocar el chasís con la placa sensible, elegir abertura del diafragma y tiempo de obturación para finalmente presionar el botón de disparo. Es un proceso ritual que no deja lugar a la improvisación.

Lo anterior no es mera anécdota. Al observar las fotografías de Chambi es necesario tomar en consideración que hizo contacto con sus retratados aún en aquellas imágenes que parecen totalmente casuales y sin posar y que invirtió en cada toma tanta paciencia como pericia. Casi parecería hacer eco en su parsimonioso trabajo a las palabras que acompañaban constantemente a Don Manuel Álvarez Bravo: “Hay tiempo, hay tiempo…”

La luz

“Durante sus años de formación en los estudios Vargas, de Arequipa, [Chambi] debió dedicar la máxima atención a la iluminación, puesto que Max T. Vargas, fundador de la dinastía en Arequipa, consideraba que eso era lo más importante en fotografía.”

En la obra de Martín pueden apreciarse numerosos autorretratos que cumplían varias funciones, como veremos adelante, entre ellas “investigar y efectuar pruebas con la iluminación…”

Chambi amaba y admiraba la obra de Rembrandt, de quien apreciaba particularmente la maestría en el uso de la luz.

En la fotografía titulada “Martín Chambi trabajando en su estudio (Cusco, 1935)” puede apreciarse el  ventanal con generosas cortinas que actuaban como enormes difusores.  Este arreglo recuerda, en parte, a los primeros estudios fotográficos decimonónicos donde se empleaba luz natural que se regulaba a voluntad con tragaluces construidos ex profeso.

Explica Víctor, hijo del fotógrafo, que “Martín Chambi fue uno de los creadores de su luz. Experimentó de forma revolucionaria con la intensidad de la luz… En el estudio retrataba con Available Light y de esa forma conseguía una orientación cuádruple de la luz. Realizó muchos autorretratos. Le servían para su investigación experimental y la comprobación de las nuevas posibilidades de la dirección de la luz. También se dejó guiar por el modelo artístico de Rembrandt, apoyándose en los magistrales juegos de luces y sombras de este autor. Martín Chambi fue un conglomerado de talento natural, empeño y perseverancia. Fue un observador genial de la expresión y la luz.”

Tipología

El trabajo fotográfico de Martín Chambi puede dividirse,grosso modo en dos vertientes principales: comerciales y personales.

Retoque alta resolución copia Martín chambí para exposición.Jorge Heredia explica que “A la primera correspondería su trabajo en estudio, cuantitativamente el mayor, que son básicamente retratos; también se incluirían aquí sus retratos por encargo fuera de estudio y en exteriores, y sus grandes retratos grupales. A la segunda se le ha adscrito principalmente su trabajo de registro antropológico, básicamente retratos de la etnia andina y registro de tradiciones locales; también dentro de esta veta estarían sus numerosas vistas urbanas del Cuzco y sus vistas de restos arqueológicos. Esta parte de su obra a pesar de ser cuantitativamente menor se distingue por haber sido realizada con notable persistencia y continuidad. Si bien más difíciles de ubicar, el registro de eventos de corte histórico, como el de los signos de advenimiento de la modernidad, y también los paisajes de corte pictorialista que presentaba en sus exposiciones en vida, estarían en un plano intermedio entre ambas categorías.”

Comercial

Chambi se convirtió en el fotógrafo predilecto de Cusco.  “Indios, mestizos, blancos, todos posan ante él. Su primer empeño eran los indios, con quienes se sentía unidos por lazos de sangre y cuyas vidas parecían ser para él el motivo fotográfico más importante.”

Desde los comerciantes, clérigos y hasta el prefecto, todos confiaban su imagen el habilidoso fotógrafo.

Martin_Chambi_oenf_18 Fotografía realizada en el estudio del autor. Martin_Chambi_oenf_19
Martin_Chambi_26 Martin_Chambi_19 Martin_Chambi_32
Martin_Chambi_68 Martin_Chambi_oenf_1

Personal

Chambi comienza a desmarcarse del resto de sus colegas con el abundante trabajo que realiza para sí mismo, donde escoge sus motivos fotográficos sin esperar nada a cambio.

Martin_Chambi_oenf_14 Martin_Chambi_4 Martin_Chambi_oenf_13
Martin_Chambi_oenf_6 Martin_Chambi_oenf_31 Martin_Chambi_oenf_25
Martin_Chambi_oenf_38 Martin_Chambi_oenf_26

Sale a las calles de la ciudad para capturar escenas y vistas inusitadas: “Sus fotos de detalles y de perspectivas de la arquitectura de Cuzco constituyen una novedad absoluta, no sólo en la historia de la fotografía peruana, sino de toda América Latina.”[25]

Poco a poco sus trabajos personales comienzan a convertirse en “…la expresión única de un profundo reconocimiento hacia su país y hacia sus gentes, con las que a causa de sus orígenes indios se sentía vinculado íntimamente.”

En sus fotografías retrata personajes locales, agricultores, pastores. Ninguno de ellos podía pagar una fotografía del llamado “Nadar de Cusco”, y sin embargo el artista les obsequiaba copias de las imágenes que les hacía. “Regalaba tantas fotografías como las que vendía y éstas apenas cubrían los costos de la elaborada manufactura.”

Martín Chambi nunca se convirtió en un hombre de negocios, a pesar de poder haberlo sido. Estaba más interesado en los aspectos artísticos y podríamos aventurarnos a decir que hasta antropológicos que en los económicos. Ni siquiera pudo alcanzar el sueño relativamente modesto de contar con casa propia.

Martin_Chambi_9Desprendida de sus labores personales, apareció una faceta peculiar: la de documentalista. “Chambi puede ser tomado como un fotógrafo documental al pie de la letra, pero también puede acercársele a cierto formalismo entre las sempiternas disquisiciones del arte entre forma y contenido, y sin duda es fácil verlo como llano producto artístico sin más consideración, a la manera que también el pictorialismo hizo de él en su época.”

Como apunta Diego Salazar: “Chambi utilizó su cámara para dejar constancia de un mundo –el Perú andino, indígena y rural.”[30]  Y es que hay en Martín “Un afán por […] contar las cosas como son, pero no sin cierta conciencia de su propio oficio, de su labor detrás de la cámara –y, a veces, luego en el estudio–, a la hora de retratar y «construir» esa realidad.”

Martin_Chambi_27

Vale la pena recordar que John Szarkowski, célebre curador de fotografía del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York planteó que la fotografía podía ser entendida comoventana y como espejo.[32] Estas metáforas aluden a que una fotografía es un asomarse al mundo, un ser testigo (ventana) pero también un reflejo del espíritu del fotógrafo (espejo).

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