Gran Pajatén al descubierto: Tecnología LiDAR revela una inmensa metrópoli oculta bajo la selva

Durante décadas, el Gran Pajatén ha sido el «Dorado» inaccesible de la arqueología peruana. Ubicado en el corazón del Parque Nacional del Río Abiseo, se pensaba que este sitio era un enclave ceremonial aislado y solitario entre la bruma. Sin embargo, una nueva investigación liderada por el World Monuments Fund (WMF) ha derrumbado esa hipótesis: el sitio es mucho más grande de lo que imaginábamos.

Gracias al uso de tecnología láser (LiDAR) y fotogrametría avanzada, se han identificado más de 100 nuevas estructuras arqueológicas que permanecían invisibles bajo la densa vegetación amazónica. Este hallazgo multiplica exponencialmente el tamaño conocido del sitio, pasando de las 26 estructuras registradas en la década de 1980 a un complejo urbano masivo que redefine nuestro entendimiento de la cultura Chachapoyas.

Por: Jaime Briceño

Durante bastante tiempo, el imaginario arqueológico peruano concibió al Gran Pajatén como un santuario solitario, una suerte de «isla de piedra» perdida en el mar verde del Parque Nacional del Río Abiseo, compuesta por apenas 26 estructuras circulares. Sin embargo, esta visión ha quedado obsoleta.

Una ambiciosa investigación multidisciplinaria liderada por el World Monuments Fund (WMF), ejecutada entre 2022 y 2024, ha confirmado mediante tecnología LiDAR que la selva ocultaba una compleja red urbana. Se han identificado más de 100 nuevas estructuras arqueológicas, un hallazgo que cuadruplica la extensión conocida del sitio y redefine nuestra comprensión sobre cómo la cultura Chachapoya dominó la Amazonía andina.

A continuación, desglosamos todos los detalles de esta expedición que combinó la ingeniería de punta con el respeto a los caminos ancestrales.

1. La Travesía: Cruzando la cordillera por el Qhapaq Ñan

Para entender la magnitud del hallazgo, primero hay que entender lo difícil que es llegar allí. Según detalla el informe de PuntoEdu (PUCP), el Gran Pajatén no es solo remoto geográficamente, es un desafío físico.

El equipo de investigadores no llegó en helicóptero directo a la zona. La logística implicó seguir las huellas de los propios Chachapoya e Incas:

El equipo tuvo que cruzar el abra que divide las cuencas hidrográficas del Pacífico y el Atlántico.

Caminaron por un antiguo ramal del Qhapaq Ñan, el sistema vial andino, que aún serpentea por estas montañas.

La etapa final requirió un ascenso extenuante de siete horas entre la densa vegetación del bosque de neblina hasta alcanzar los muros.

Esta dificultad de acceso ha sido, históricamente, el mejor guardián del sitio, protegiéndolo del saqueo masivo pero también manteniéndolo oculto a la ciencia integral… hasta ahora.

2. Antecedentes: Los pioneros peruanos (1960-1980)

Es vital reconocer que este descubrimiento se apoya en hombros de gigantes. La Agencia Andina ofrece una cronología precisa que reivindica el esfuerzo nacional:

El hallazgo civil (Años 60): El sitio no fue «descubierto» por académicos extranjeros, sino por pobladores de la provincia de Pataz (La Libertad). Fue el alcalde de dicha localidad, Carlos Torrealva, quien lideró una audaz expedición con machete en mano, enfrentando condiciones climáticas adversas para revelar las ruinas al Perú y al mundo.

La primera intervención oficial (1965): El arquitecto Víctor Pimentel dirigió la primera expedición científica del Estado, enfocándose en la limpieza y el desbroce de la vegetación que devoraba las piedras.

Las excavaciones de Bonavia: Poco después, el renombrado arqueólogo Duccio Bonavia realizó las primeras excavaciones sistemáticas, definiendo la cronología inicial.

El estancamiento (Años 80): Hacia la década de 1980, se había logrado documentar y consolidar las famosas 26 estructuras del sector principal (datadas en el siglo XIV). Paralelamente, el Dr. Federico Kauffmann Doig investigaba los mausoleos cercanos de Los Pinchudos, pero la densa selva impidió ver la conexión entre ambos sitios.

3. El Salto Tecnológico: «Sin LiDAR, hubiéramos visto solo diez más»

La selva alta es engañosa. Uno puede estar parado a dos metros de un muro monumental y no verlo por la espesura del follaje. Aquí es donde entra la tecnología de 2025.

El proyecto utilizó LiDAR (Light Detection and Ranging), un sistema que dispara pulsos láser desde el aire (drones) y escáneres terrestres. Estos pulsos penetran los huecos entre las hojas, rebotan en el suelo y regresan al sensor, permitiendo «borrar» digitalmente los árboles y revelar la topografía exacta del terreno.

Juan Pablo de la Puente Brunke, director ejecutivo de WMF Perú, explicó a la PUCP la importancia crítica de esta herramienta:

«Gracias a la exploración arqueológica tradicional más el registro LiDAR, se ha identificado que hay más de 100 estructuras. Sin la nueva tecnología, habríamos avanzado diez o veinte estructuras, nada más, pero el LiDAR te permite ver a través de la cobertura vegetal».

El resultado es un nuevo mapa donde aparecen terrazas, muros de contención y, lo más importante, caminos prehispánicos que conectan el Gran Pajatén con asentamientos vecinos como La Playa y Papayas. Esto confirma que no era un sitio aislado, sino el nodo central de una red sociopolítica articulada.

4. Una expedición sostenible: «Cirugía fina» en la selva

Un aspecto que destaca PuntoEdu y que diferencia a esta expedición de las del siglo XX es su enfoque ambiental. Trabajar en el Parque Nacional del Río Abiseo (Patrimonio Mundial Mixto de la UNESCO) exigía un impacto cero.

Energía Limpia: Todo el campamento y los equipos tecnológicos operaron exclusivamente con energía solar, evitando el ruido y la contaminación de generadores a combustible.

Corredores Biológicos: El equipo incluyó no solo arqueólogos e ingenieros, sino también botánicos y especialistas ambientales. Ellos diseñaron las rutas de tránsito del personal para asegurar que no se cortaran ni interfirieran los corredores naturales por donde transita la fauna local (como el oso de anteojos o el mono choro de cola amarilla).

Intervención mínima: Se trató de una operación de «cirugía fina», removiendo vegetación solo donde era estrictamente necesario para la conservación, manteniendo el equilibrio del ecosistema.

5. Arquitectura y Conservación: Salvando la Estructura 1

Más allá del escaneo digital, el equipo realizó intervenciones físicas urgentes, especialmente en la icónica Estructura 1, famosa por sus frisos de piedra pizarra y arenisca con motivos antropomorfos (los «Pinchudos») y geométricos.

Según detalla Andina, el desafío era estabilizar un edificio sometido a lluvia perpetua. El equipo de conservación, liderado por el Dr. Ricardo Morales Gamarra, realizó:

Limpieza controlada: Retiro manual de raíces leñosas que estaban desplazando las piedras.

Tecnología de materiales: Se desarrolló una mezcla de arcilla y aglomerantes compatible con la original. Aquí fue clave la participación de artesanos de las comunidades locales, cuyo conocimiento tradicional se fusionó con la ciencia para crear morteros que resistan la humedad sin dañar la autenticidad del monumento.

Reforzamiento estructural: Se aseguraron las escaleras de acceso y los muros perimetrales que estaban en peligro de colapso inminente.

Conclusión: Un nuevo capítulo

Este hallazgo de 2025 nos obliga a reescribir los libros de historia. El Gran Pajatén ya no es esa «ciudad perdida» solitaria. Es una metrópoli que demuestra la capacidad de los Chachapoya para urbanizar y administrar uno de los terrenos más agrestes del planeta.

Aunque el acceso turístico sigue siendo restringido para proteger este frágil patrimonio mixto, la documentación digital obtenida permitirá, muy pronto, que el mundo recorra virtualmente esta maravilla sin romper una sola rama.

¿Se puede visitar?

Aunque el hallazgo es monumental, el acceso turístico sigue siendo restringido. El Parque Nacional del Río Abiseo es un Patrimonio Mundial Mixto de la UNESCO (natural y cultural) extremadamente frágil. La buena noticia es que toda esta documentación digital servirá para crear experiencias inmersivas y visitas virtuales que pronto estarán disponibles, permitiéndonos caminar por esta metrópoli de la selva sin dañar ni un solo musgo.

El Gran Pajatén ha despertado de su sueño de siglos, y tal parece que tiene mucho más que contarnos.


Fuentes consultadas:

Fuentes Consultadas para este Informe:

World Monuments Fund (WMF): «Discovery of Over 100 Archaeological Structures At Gran Pajatén» (Press Release, Mayo 2025).

PuntoEdu PUCP: «Descubrimiento en el Gran Pajatén: 100 nuevas estructuras…» (Información logística, ambiental y declaraciones).

Agencia Andina: «El Gran Pajatén: ¿Cómo se dieron los nuevos hallazgos…?» (Contexto histórico detallado y expediciones previas).

National Geographic Historia: Contexto cultural de los Chachapoya.

Galeria fotográfica y video del Gran Pajatén

 

 

El Qhapaq Ñan  y Waru Waru seleccionados para la Watch de la World Monuments Fund

La convocatoria para esta edición atrajo más de 200 nominaciones de todo el mundo.

El Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino declarado Patrimonio Mundial, que tiene su origen en el Perú y se extiende a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, ha sido incluido entre los 25 sitios culturales seleccionados para el Watch 2025.

La candidatura de la gran Red Vial Inca fue presentada en un trabajo conjunto de los seis países que integran el Qhapaq Ñan, destacando este camino como una red integradora que conecta comunidades en América del Sur, facilitando su comunicación, comercio e intercambio cultural.

Este sistema único atraviesa diversos ecosistemas, con altitudes que alcanzan los 6700 metros sobre el nivel del mar, consolidándose como una de las obras de infraestructura más extensas y diversas del mundo.

Asimismo, los campos agrícolas Waru Waru de Puno, también han sido seleccionados para el programa 2025 de la World Monuments Fund (WMF). Los Waru Waru de Puno es un sistema agrícola ancestral que combina ingeniería tradicional y adaptación humana a las llanuras aluviales del lago Titicaca.

Este sistema no solo representa una impresionante proeza de innovación, sino que también ofrece soluciones hacia la resiliencia y la seguridad alimentaria en el contexto del cambio climático.

Esta postulación fue presentada por la Asociación Aymara Suma Yapu, liderada por mujeres indígenas y la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, con el objetivo de buscar estrategias proactivas y cooperativas para proteger el patrimonio cultural preservando nuestra historia y narrativa colectiva

En esta ocasión, por primera vez, se incluyó en el Watch 2025, al satélite natural de la tierra (Luna), destacando su importancia de reconocer y preservar los artefactos que testimonian los primeros pasos de la humanidad más allá de la Tierra.

“La inclusión de la Luna refleja la necesidad urgente de estrategias proactivas y cooperativas para proteger el patrimonio cultural, tanto en nuestro planeta como más allá, preservando nuestra narrativa colectiva”, señaló Bénédicte de Montlaur, presidenta y directora ejecutiva de WMF.

El Watch de la World Monuments Fund (WMF) es un programa de defensa basado en nominaciones, que destaca a 25 sitios culturales de todo el mundo –entre ellos dos del Perú en esta nueva nominación- que enfrentan desafíos críticos como el cambio climático, el turismo descontrolado, los conflictos armados y los fenómenos naturales.

La convocatoria para esta edición atrajo más de 200 nominaciones de todo el mundo, las cuales fueron sometidas a una rigurosa revisión por un panel independiente de expertos internacionales en patrimonio cultural.

El Dato

  • Hasta la fecha, el WMF ha contribuido con más de 120 millones de dólares a proyectos en casi 350 sitios del Watch, y la visibilidad proporcionada por el programa ha ayudado a comunidades locales a recaudar 300 millones de dólares adicionales de otras fuentes.
Directivos y benefactores de World Monuments Fund conocieron maravillas de huaca de La Luna

Directivos y benefactores de World Monuments Fund (WMF) conocieron las maravillas de la antigua huaca de La Luna, pirámide de adobe localizada en el distrito trujillano de Moche, en La Libertad, se informó hoy.
El codirector del proyecto arqueológico Huacas del Sol y La Luna, Ricardo Morales, detalló que la comitiva estuvo encabezada por la presidenta de la WMF, Bonnie Burnham; y la representante peruana de la organización, Marcela Pérez de Cuellar.

Ellas llegaron acompañadas por un grupo de benefactores de WMF a nivel mundial que financian proyectos de investigación y conservación arqueológica en diferentes países. Huaca de La Luna es uno de los sitios beneficiados desde 2002.

Morales recordó que, a la fecha, WMF ha invertido 1’800.000 dólares, una de las inversiones más importantes hechas por la institución en Latinoamérica. A esta inversión se suman a otras destinadas por otra fundación y una universidad.

Durante la visita, Pérez de Cuellar manifestó que huaca de la Luna es un modelo que demuestra cómo las disciplinas de la arqueología, la conservación y el turismo pueden integrarse de forma sostenible.

“Es un orgullo ver cómo se ha convertido en el eje de desarrollo del pueblo del valle de Moche y, por ahora, como un referente turístico a nivel regional, nacional e internacional”, refirió.

Se conoció que los visitantes aprovecharon para conocer otros atractivos de la región como los complejos arqueológicos de Chan Chan y el Brujo.  En los próximos días cumplirán otras actividades al interior del país.

UNT y Patronato Huacas Moche juntos en curso de tratamiento de frisos en adobe

Este martes 03 de agosto se realizó el Tercer Curso-Taller sobre conservación de superficies arquitectónicas prehispánicas en tierra, en el auditorio del Museo Huacas de Moche, organizado por la Universidad Nacional de Trujillo y el Patronato Huacas del Valle de Moche, con el financiamiento de la World Monuments Fund (New York).

Este evento congrego a destacados especialistas de diferentes profesiones como geología, arqueología, arte mural e iconografía, arquitectura, ingenierías civil, de materiales y química, conservación, historia, biología, entre otras, reconocidos profesionales de Colombia, México, Francia y Perú.

El responsable de la organización del curso, Mg. Ricardo Morales Gamarra declaró que se instruó y ejercito a los participantes en el manejo de la teoría y metodología, general y específica de la conservación de arquitectura y superficies prehispánicas de tierra, así como el estudio de las condiciones geológicas, suelos y meteorológicas, entre otras; en la práctica de las técnicas y materiales de la conservación preventiva, consolidación química, monitoreo y mantenimiento de estructuras y superficies arquitectónicas.

“Con las realización de este curso – taller se intenta cubrir un importante vacío en la atención al patrimonio arquitectónico prehispánico en tierra, pues, no se cuenta con el personal profesional, técnico, auxiliar, en suficiente cantidad y con nivel académico apropiado para atender un problema que se agudiza con el tiempo y que afecta principalmente las frágiles y fatigadas estructuras arquitectónicas en tierra policromada”, apuntó Morales Gamarra, también co-director del Proyecto Huaca de la Luna.

Es importante mencionar, que desde el año 1985 se han organizado diversos cursos referentes a este tema, pero recién en el 2004 se realizó el I Curso–taller sobre conservación de superficies arquitectónicas en tierra; el segundo se realizó en el año 2007; ambos con financiamiento de World Monuments Fund de New York, al igual que este tercer curso taller; evidenciando su continuidad y posicionamiento. Como que a nivel internacional es el evento de mayor interés en el campo de la conservación, arqueología y arquitectura.