Winicunca: montaña de colores
Se miran, me miran; se ríen, me río… aunque se rían de mí, aunque no entienda sus bromas. Ellos hablan en quechua. Yo no; entonces, sonrío para no parecer un tonto o, mejor dicho, menos tonto en esta mañana en la que soy el perfecto hazmerreír. Lo reconozco. Lo sé. Lo comprendo. Por eso no […]

