Sogay: Pueblo con tradición e historia

Sogay es quizá el Pueblo más atractivo de la zona de Yarabamba ( Departamento de Arequipa) y el que mejor conserva muestras de una arquitectura colonial mucho más adecuada a las condiciones climáticas y ambientales de la zona, pero la modernización está haciendo estragos y está dando paso a la delirante construcción de concreto y calamina. Es verdaderamente una pena perder todo el gran atractivo que presenta este Pueblo lleno de tradición e historia. (Cfr. revista Bienvenida Turismo Cultural del Perú en su edición dedicada a Arequipa el año 2005 en un artículo de Rafo León, llamado «Nuevas Rutas alrededor de la vieja Arequipa«).

Vía principal que nos traslada hacia Sogay.

Este Tradicional Pueblo está ubicado a 35 kms de la ciudad de Arequipa, a una altitud de 2600 m.s.n.m. (nivel de la plaza del pueblo). Por la importancia de sus suelos, como área de cultivo, siempre ha sido ocupado por el ser humano desde épocas pre-incas, como lo indican los restos en asentamientos aquí ubicados. Es el ícono más importante de la propuesta turística del distrito de Yarabamba y naturalmente de la «Ruta del Loncco Arequipeño».

Desde hace unos años se ha propuesto esta ruta cultural, económica, natural e histórica para el turismo doméstico, nacional y extranjero. Es sorprendente ir por la RUTA DEL LONCCO actualmente, porque uno puede ver a este personaje típico de la campiña arequipeña; cosa que ya no se puede ver quizá en algunos lugares donde supuestamente antes el Loncco pertenecía al paisaje. En La Ruta del Loncco se conserva esto, pero se conserva vivo. La Ruta del Loncco, en este caso, no solamente nos trae esa presencia viva de una cultura milenaria, también nos trae una esperanza viva de una cultura que puede ser más milenaria aún. Por eso la Ruta del Loncco, es uno de los patrimonios culturales, económicos, naturales e históricos de la región que necesita la protección y apoyo de todos los entes pertinentes. Aquí pues, en Sogay, resalta ese personaje de la campiña típico agricultor arequipeño, persistente y trabajador, personaje que nunca se rinde frente a las adversidades.

Río Sogay que aún conserva una rica y variada fauna. Aquí en la fotografía el pato zambullidor.

Sogay se encuentra configurado por un sistema de andenerías y pequeñas parcelas, que generan un microclima , propicio para diversos . Este lugar probablemente constituya el sitio paisajísticamente más bello de la campiña yarabambina, tanto por su configuración cuanto por su ubicación alta y expectante y con una vista incomparable hacia los recursos naturales, el Misti y el Chachani.

Se localiza en una lomada extensa donde habitan familias tradicionales de Arequipa, con viviendas de sillar acondicionadas, restos históricos y un lecho de río con amplia vegetación y que en su recorrido va tomando distintos nombres de acuerdo a los poblados que beneficia con sus , así río Sogay, Quequeña o Yarabamba. Nosotros le llamaremos RÍO SOGAY, ya que es el primer pueblo al que favorece en toda esta zona. El slogan de este pueblo tradicional, donde el tiempo parece haberse detenido, es «Sogay, Naturaleza en silencio». (Cfr. Revista «Mi Nombre es Arequipa» Nº 5).

Muestra de la andenería que circunda Sogay.

Sogay, que significa lugar de castigo, pertenecía al curacazgo de POCSI, ocupaba la cuenca del río Yarabamba y vertientes del Mollebaya es decir: Uzuña, Piaca, Pocsi, Polobaya y Mollebaya, incluyendo, Yarabamba y Quequeña. Entre sus atractivos (dentro del mismo pueblo) está la Arquitectura de las casas que lo conforman, la mayoría de ellas construidas a principios del siglo pasado; sus callecitas todas empedradas, sinuosas y en pendiente; la «Tanccana» o batán y su mano de piedra donde la gente del pueblo, antiguamente molía los granos de maíz, trigo, cebada y el famoso maíz germinado, para la no menos famosa «chicha».

Parte de la zona de Sogay, fotografía tomada desde Cerro Borracho.

Y ya en los alrededores, también están los Petroglifos ubicados camino al viejo molino, los restos de las bóvedas y las piedras de molienda de un molino colonial (1820); la andenería del lugar, que muchos la comparan como un pequeño anfiteatro parecido al Colca pero en menor escala, y, por último, las Cascadas ubicadas en el cerro Cambraca (Cfr. artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Muestra de el camino inca que unía todos estos pueblos, como Polobaya, Pocsi, Piaca, San José de Uzuña y otros; aquí la zona de Cambraca.

Sogay es, como estamos indicando, uno de los anexos que tiene un extraordinario potencial para presentar a sus visitantes. Adentrarse en Sogay, significa disfrutar de la experiencia única que combina lo tradicional y lo natural que le da un toque especial al pueblo; un pueblo tradicional donde el tiempo parece haberse detenido. Evidentemente para disfrutar está su paisaje, no por algo a Sogay se le considera como «naturaleza en silencio»; la distribuciónde las chacras, que nos regalan un inolvidable recorrido por sus verdes sembríos y zonas con presencia milenaria del ser humano que han dejado muestras de su exquisito arte en grandes moles de piedra (Petroglifos, los existentes pertenecen a la segunda modalidad, con referencia al arte rupestre).

Vista parcial del paraje de La Piedra Grande y Los Uzuña.

Cuando hablamos de segunda modalidad en arte rupestre, naturalmente nos referimos a lo propuesto por el estudioso Dr. Eloy Linares Málaga. La propuesta de este insigne Yarabambino respecto al arte referido es que existen muestras de pictografías, petroglifos, geoglifos y arte mobiliar con tradición rupestre. Los visitantes que llegan a Sogay, recorren naturalmente su territorio, pero no tienen oportunidad de ir a las zonas de los petroglifos. Esto porque se desconoce o en su defecto, no se ha promovido debidamente la existencia de tales petroglifos para el turismo.

Petroglifo de la zona de los Uzuña: Detalle de una escena de caza.

Respecto a esto último, lo más representativo que tenemos son los petroglifos de «Los Uzuña», contiguo a la zona de la «Piedra Grande» (considerada como un símbolo de este Pueblo). El arte rupestre presenta motivos muy variados, antropomorfos, zoomorfos (camélidos en gran mayoría, escenas de caza de animales) y geométricos (líneas ondulantes). En gran parte se repiten lo encontrado en Alto San Antonio. El lugar escogido por los antiguos peruanos es de alguna manera estratégico para sus prácticas mágico religiosas.

Detalle del petroglifo de la zona de los Uzuña: Similar a lo que existe en la zona de la quebrada de Hualhuayo.

Debemos indicar que los petroglifos ocupan un sitio aparte en el arte precolombino y plantean dos problemas principales: el primero referente a su fechado, el segundo a su finalidad. A diferencia de los vestigios y cerámicos, los petroglifos están desprovistos, en la mayoría de los casos, de otro contexto arqueológico y no pueden ser relacionados con un período cultural preciso. Este grupo de Petroglifos estudiados por el Arqueólogo Eloy Linares Málaga, así como los ubicados en la lomada de Alto San Antonio, les da una antigüedad de 5,000 años A.C. (afirmación de este insigne investigador). Junto a este arte, se encontraron materiales líticos trabajados como puntas, raspadoras, raederas, machacadores y tajadores así como abundantes morteros y esquirlas que sirvieron como medios de producción para la caza de camélidos, roedores y cérvidos que alimentaron a los primeros grupostrashumantes que llegaron a toda esta zona de Sogay, San Antonio y otros del distrito de Yarabamba. Desgraciadamente todo este grupo de Petroglifos han sido depredados, algunos han sido destruidos por construcciones que allí se han hecho y en algunos casos, los mismos visitantes han fragmentado las piedras. Este importante sitio, como muchos otros en este Distrito, no es conservado como debiera ser. Aquí debemos hacer un «mea culpa» e iniciar una cruzada por facilitar la investigación, darles mayor difusión y poner en valor todo este preciado legado para el turismo.

Petroglifo ubicado en el Callejón, zona El Encanto.

Otra zona importante de petrograbados es «El Encanto», en los lugares denominados «la Ladera» y «el Callejón». En su gran mayoría se repite las representaciones de escenas de caza de camélidos, venados y figuras de diferente tipo, así zoomorfas como geométricas. En el Callejón notamos otras representaciones, como podemos visualizar en la fotografía que se acompaña. Como este arte está en los muros de la andenería existente, muchas piedras han desaparecido por los constantes deslizamientos que ha habido, tanto a consecuencia de las lluvias como por el mismo riego a que son sometidos estos terrenos de cultivo.

Detalle del petroglifo ubicado en la Ladera, zona del Encanto.

Paralón tampoco está exenta de restos arquelógicos y de arte rupestre. Es bueno indicar que toda esta zona es muy rica en andenería pre Inca, conserva en la parte superior canales y trazos de una pequeña urbe. Así mismo se ha podido verificar la presencia de petroglifos, con representaciones de animales y líneas ondulantes, diseminados en toda la zona.

Petroglifo ubicado en la zona de Paralón

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Al existir presencia de petrograbados similares a los de la zona de Alto San Antonio, más precísamente la existencia de TRIDIGITOS en las piedras (suponemos que hubo presencia de Nandús en todo este territorio), consideramos que Paralón, Quebrada de la Zorra y Hualhuayo pertenecen a un mismo gran territorio junto a Alto San Antonio.

Monografias.com
Petroglifo ubicado en la zona de Paralón. Representación de TRIDIGITOS.

Lo penoso es que la andenería existente ha sido, en parte, destruida por algunas ladrilleras informales que sustraen la materia prima para la confección de su producto, como son los ladrillos. Zona importante es también Cerro «Borracho», lugar estratégico donde se encuentra andenería pre inca y petroglifos, estos últimos figuran en la relación del Inventario Nacional de Arte Rupestre del Perú. Junto a este arte rupestre, existe también pequeñas terrazas y plataformas. Tampoco es ajeno comentar, que este sitio se presenta como estratégico para las prácticas mágico religiosas de los antiguos peruanos, que hicieron de este territorio parte de su ruta de transhumantes.

Petroglifo ubicado en la zona de Cerro Borracho. Estas representaciones nos recuerdan Alto San Antonio y la zona de Paralón.

Debemos señalar también San Pablo. En toda la zona existen diferentes evidencias que indican que este lugar en la antigüedad era un gran centro de adoración, al cual viajaban desde distintas partes en un determinado momento del año; esto por las fosas encontradas en diferentes niveles con pagos que se hacía a la tierra. En este Cerro se conservan aún canales y una andenería en su declive y, en la cumbre, hay evidencias de tumbas y habitáculos con restos de cerámica fragmentada.

Andenería prehispánica en la zona de San Pablo. Lugar de rituales de Pagos a la Madre Tierra.

Los antiguos peruanos tuvieron un profundo respeto a las fuerzas de la naturaleza, a los apus (montañas), al sol, la luna, animales y en especial a la «pacha mama» o madre tierra como parte de su religiosidad; considerándola como «fuente de vida», hacedora de todo lo existente. Por ello construyeron lugares sagrados para rendir culto y celebrar lo místico en agradecimiento a Élla. A este ritual se le conoce con el nombre de «pago a la tierra«, actividad de reciprocidad entre el mundo material y el mundo espiritual, del ser humano y la naturaleza. Este ritual tenía como finalidad satisfacerla, nutrirla y ofrecerle los mejores alimentos para darle fuerza y energía, con el objeto que, en el futuro, les devuelva protección, , prosperidad y buenas cosechas. Se trata de una deidad que manifiesta la partición entre el dar y quitar, pues así como favorece y cuida, también castiga y reclama sacrificios. Es compasiva, pero también vengativa, caprichosa, arbitraria e impredecible.  Por ello es respetada y temida. San Pablo se convierte así como un lugar sagrado para este ritual, por ello se encuntran señales en todo su territorio de lo que aquí acontecía antiguamente.

Esto ha motivado que sujetos inescrupulosos estén depredando todo el lugar en busca de «tesoros», pensando que estos pagos son «tapados» (tesoros enterrados) y lo único que hacen es destruir todo aquello que se considera como un legado valioso de nuestros antepasados; arruinando la andenería y fragmentando la cerámica con el contenido de estos pagos.

Cerro San Pablo, por la búsqueda de los «tapados», se está depredando todo este lugar.

Por otro lado, en este Pueblo, tenemos: las cascadas que se encuentran en la zona de Cambraca, en el río Sogay. Este río, en su discurrir, forma caídas que han horadado las rocas, formando pozas muy profundas; y junto al paisaje agreste de los cerros que rodean el lugar, se convierten en centro de atención para los visitantes.

Cascadas formadas por el río Sogay, zona de Cambraca.

Sogay ahora ya no tiene esa originalidad y ha perdido parte de su historia gracias a la ineficacia de sus autoridades y al silencio de sus pobladores que no han sabido alzar su voz de protesta y defender las tradiciones y la Arquitectura del Pueblo.

Sogay, un pueblo con tradición e Historia y es uno de los lugares más preciados que Yarabamba presenta al turismo

Como podemos apreciar en las fotografías que acompaño, la arquitectura moderna se está trayendo abajo toda una tradición histórica en su construcción, y es precisamente esa originalidad la que convierte también a este Pueblo, en un gran atractivo para el turismo. Pero eso no es todo, gente del mismo pueblo, con la venia de las autoridades, construyeron casas de dos pisos con arcos truncados que podrían estar en cualquier sitio menos en este pueblo. A pesar de todo, esta zona resulta muy atrayente principalmente para el turismo ecológico y de aventura. En la es visitada no sólo por turistas nacionales o locales, sino también por un gran número de extranjeros. (Cfr. Artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Sogay desde la plaza principal

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Sogay es pues, un pueblo que merece toda nuestra atención y donde debemos tener mucho cuidado en combinar cultura y naturaleza; buscar el equilibrio entre la modernidad y la tradición cuando se trate de formular proyectos u otorgar licencias de construcción tanto a los pobladores del lugar, como aquellos que han adquirido propiedades en este Pueblo y, naturalmente, poner en valor todo el patrimonio que aquí existe.

 

 

 

Autor: Ismael Begazo Quenaya.

(Las fotos pertenecen al archivo del autor).

Pictografías en la Quebrada del Higuerón Valle Chicama, Perú

Resumen

Las Pictografías en la Quebrada del Higuerón son las primeras que se reportan para el valle Chicama, las imágenes manifiestan la dualidad de personajes así como ideografías cargadas de concepciones que fueron plasmadas en color rojo y negro. Su ubicación en las primeras estribaciones andinas y la costa, reviste de importancia para comprender concepciones que dejan entrever aspectos de origen simbólico y mitológico; probablemente manifiesta deidades masculinas o ancestros divinizados, así como una simbología ampliamente difundida en la parte norte de Perú.

Daniel S. Castillo Benites

INTRODUCCIÓN

La diversidad de sitios con Arte Rupestre en la cuenca del Chicama son abundantes, de tal manera que la existencia de geoglifos, promontorios y abrigos rocosos, conteniendo evidencias pictográficas constituyen parte de las evidencias arqueológicas aún desconocidas en nuestro medio.

El periodista Gustavo Alvarez Sánchez (1974), pregonaba la necesidad de tomar conciencia y la importancia de inventariar o tener un mapa de Arte Rupestre para La Libertad, entendiéndose que el de cristalizarse constituiría un importante aporte para ubicar con exactitud la existencia de pictografías, petroglifos y geoglifos, los que ubicarían a La Libertad en el primer lugar en el norte del País (Alvarez 1974: 64).

El Dr. Jorge Zevallos (1990), teniendo en cuenta esta situación hizo una deferencia en lo significativo de esta formidable documentación prehistórica que alberga nuestra región; reconocía que era sumamente desconocida y apenas estaba iniciada. Sin embargo como investigador de trayectoria, preveía, que esta representaba por sí ya una necesidad imperante de estudio, básico en extremo para la problemática de la arqueología Nor Peruana (Zevallos 1990: 7).

A inicios de 1990 se recoge la primera información verbal de campesinos, referencias que fueron verificadas en zonas como: Cafetal, Playa Cuculí, en la Jurisdicción de Pampas de Jagüey, y otros lugares en Shimba, Colón, correspondientes para San Benito, lugares con petroglifos que fueron reportados preliminarmente en el Boletín de Lima (Castillo 1994: 27-31).

La presente investigación forma parte de la importancia de poder contar con un registro y documentación para la cuenca del Chicama; es parte de programa de registro fotográfico que fuera gestionado con el expediente 306-93 INCLL/21 abril de 1993. Lográndose la identificación de diversos sitios rupestres, muchos de ellos cargados con un universo de representaciones significativas para la comprensión de las antiguas culturas en esta parte norte del Perú. No se coloca la ubicación UTM, a fin de preservar estos lugares, y asegurar la conservación del sitio para futuros estudios, sin embargo ponemos a vuestro alcance los dibujos y fotografías como el resultado de esta labor pionera que a durado algo más de diez años, tiempo en que se ha venido verificando las referencias recogidas de pastores, docentes y campesinos, e incluso de cazadores de venados siendo estos últimos los que condujeran al lugar (Diario El comercio 1999 y La Industria 2000). Sin embargo a lo largo de la vertiente y colectores del río Chicama, se han compilado diversos lugares con vestigios rupestre sea petroglifos (Castillo 1997: 97), pictografías, geoglifos para la cuenca, publicación que aún se encuentra en prensa.

Figura Nº 1. Mapa del Valle Chicama y los sitios reportados para Quebrada del Higuerón.

El Sitio Arqueológico Se ubica en dirección Noreste del centro poblado de Mocan, entre los limites geográficos de la parte baja del valle Chicama y las primeras estribaciones andinas, perteneciendo a la Provincia de Ascope. Limitando por el Norte con la parte alta de la Quebrada de Cupisnique, por el Oeste con playa de Mocan, por el Sur y Este con los Cerros San Juan (Ver Figura Nº 1).

En los alrededores del lugar se evidencia huellas de una fuerte escorrentía de agua, lo cual ha dejado un terreno fuertemente marcado y árido, en la formación de caja de río e ingresando en la Quebrada del Higuerón; existen afloramientos de grandes bloques líticos, así como también denota la presencia de un drenaje interno de agua cuyo cause se pierde a unos 60 m. de la unión de los principales colectores. El lugar tiene una vegetación arbustiva que sobrepasa el 1.50 m. de altura observándose también la proliferación de sapotes (Capparis sp.), destacando la presencia de “Higuerones” (Ficus urbaniana), cuyas raíces cuelgan en uno de los principales acantilados.

La geomorfología del lugar esta compuesta a través de un conjunto de cerros poco accesibles encerrando una conformación de caja de río, en la cual destaca comparativamente una elevación central de menores proporciones en cuyas laderas opuestas se hallan las evidencias rupestres; la primera en un promontorio y la segunda en un abrigo rocoso.

Promontorio Rocoso Figura Nº 2. Personajes antropomorfos, contrastan en la dualidad de posición sus brazos como en la expresión de sus colores.

El promontorio rocoso se encuentra ubicado en un pie de monte cuyo flanco de orientación Norte se va estrechando de su parte alta (en donde da origen a la naciente de unas quebradas en ambos lados), en la cual sobresale un bloque lítico de forma triangular que fuera parte de un desprendimiento geológico, la roca alcanza los 4 m. de altura y 6 m. de ancho, en su parte central presenta un desprendimiento en la cual los grabados se encuentran sobre la superficie de la parte desprendida (la hendidura ha permitido la protección de los diseños). Las imágenes fueron elaboradas con pigmentos de color rojo carmín, y color negro, de una aparente consistencia ligeramente pastosa, contrastan con las rocas de origen granodioritas de color ciena natural. La temática de las evidencias rupestres muestran a dos personajes antropomorfos; ocupan la parte central de la mencionada hendidura a la vez circundada por dos grietas naturales, la presencia de caracoles de tierra (Sculatus sculatus) se hallan distribuidos en los rincones de la roca; afectando en algunas partes a las pinturas bicromas. Las representaciones antropomorfas muestran una plástica desplegada en la que se ha conjugando la combinación de colores y en la que sus autores consideraron de trascendental importancia hacer resaltar los contrastes, de esta manera la bicromía esta reflejada como detalle tanto en la conformación lineal de los personajes, donde el color que delimita la imagen es diferente en cada uno de ellos, contrastando con el relleno de sus cuerpos (Ver Figura Nº 2).

En el primer personaje antropomorfo, prevalecen detalles como son la distribución de círculos concéntricos, probablemente como rezagos a una de las características zoomorfas y decorativas que evocan al felino que fue ampliamente difundido durante el Período Formativo (1200 a.C.-100 d.C.). Los círculos concéntricos fueron delineados en color negro y se encuentran distribuidos en la parte superior del cuerpo del personaje. Presenta los brazos flexionados en actitud litúrgica que le dan singularidad relacionándola con otras representaciones ampliamente difundidas en los andes. El motivo antropomorfo alcanza los 75 cm de altura y tiene un probable tocado de 5 puntas, así como algunos detalles alrededor de los ojos y nariz, presentando rezagos de líneas que tienen perdida en color negro. En la parte inferior de la cara, es notoria la ausencia de color dejando adrede aparentemente para darle mas vistosidad a la fisonomía, en la que se ha variado a través de líneas cortas de color rojo que no llegan a unirse a la boca de rectangular.

Respecto al segundo personaje, tiene menor proporción con relación al primero, usaron el color rojo para la delineación de la imagen, entre tanto que el empleo del color negro se utilizo para el relleno del cuerpo, existiendo rastros de perdida de este último color, sumándose también rezagos en uno de las partes de la cabeza. Otro detalle peculiar es la representación abstracta situada a la altura del pecho del personaje ostenta motivos geométricos, entre ellos una línea recta, un espiral en forma de “3” invertida y unida en su parte inferior con un espiral invertido a modo de “S”, el motivo tiene cierta similitud con un petroglifo observado en Playa Cuculí. Si embargo en el extremo opuesto, evoca un diseño frontal de apariencia zoomorfa, al cual coronan su parte superior cinco triángulos. A ello cabe mencionar la posición de los brazos; en lo que seria la palma de la mano uno de ellos delinea un diseño cuadrado unido en su centro, observada también en las dos manos del personaje principal. Finalmente la observación en superficie adyacente al lugar y no muy distante, fue notoria la presencia de dos ambientes pequeños cuadrados presentes en la pendiente vecina, dos de estos ambientes en mejores condiciones anteceden el ascenso hacia las pictografías, en cuya ladera se suman una considerable cantidad de pequeños tiestos de cerámica y fragmentos identificables a cuellos cortos expandidos también se observo algunos que tendrían una referencia cultural de influencia serrana (pequeños fragmentos de caolín, pintado de rojo oscuro en una parte de la superficie externa de grano fino muestra una mala cocción, además otros fragmentos en color marrón de grano un poco mas grueso) presentes en el Período Formativo (Ver Figuras Nº 10 y 12).

Abrigo Rocoso Fue ubicado con orientación Noreste a unos 900 m. donde se unen los riachuelos, el abrigo se encuentra situado en la ladera norte, en uno de los colectores que conforman la caja de río. En el área sobresale una enorme roca de granodiorita, en cuya parte baja se plasmaron pictografías, el abrigo se encuentra limitando en su parte Sur con un acantilado que alcanza los 10 metros de altura. En lo que respecta al espacio interno con relación al techo del abrigo alcanza una altura de 2.80 m. y el piso actual exhibe 1.60 m. la extensión de la ladera original, debido a que fue cortada verticalmente por un afluente actualmente seco, allí el acantilado tiene un desvío ligeramente con dirección Sur, se observó que a unos escasos 100 metros en el recorrido afloraba agua que va a unirse con el otro colector. En el interior del abrigo rocoso las presencia de pictografías se encuentran plasmadas en el techo como en el panel principal, el mismo que se encuentra dividido por algunas grietas naturales de la roca. Una descripción de derecha a izquierda de estas representaciones serian: 1. Parte derecha: cuatro formas romboidales en color rojo, una gran “S” invertida de líneas dobles anchas, se suman la asociación de puntos aparentemente ordenados, así también un par de círculos concéntricos de igual color, es observable una cara antropomorfa donde se ha combinado con el color negro en los ojos, boca y parte superior de la cabeza; bajo esta una conformación de línea doble delgada no muy apreciable en su forma total, debido a que la roca a sufrido excoriaciones (Ver Figuras Nº 3 y 4).

Figura Nº3. Rombos en color rojo

Figura Nº 4. Motivos presentes también en petroglifos

2. Parte centro: fue apreciable el diseño de cuatro círculos dobles concéntricos distribuidos ordenadamente de arriba, abajo y los costados, los mismos que están unidos por líneas dobles elaborados en color rojo oscuro, es notorio que hubo superposición de dibujos, debido a que se cuenta la presencia casi triangular y a manera de media luna, sumándose otras formas a maneras de círculos en color negro (Ver Figura Nº 5).

Figura Nº 5. Representación geométrica de círculos dobles concéntricos unidos bajo ello diseños triangulares en color negro sumándose motivos de círculos concéntricos en el mismo color.

3. Avanzando hacia la izquierda: se cuenta con la presencia de un motivo zoomorfo de una serpiente en perfil plasmada en color rojo (aparentemente similares a los de la cultura Moche), en el extremo final del panel se cuenta con formas de círculos concéntricos. Además se ha alternando el color negro para delinear un círculo concéntrico y el relleno en color rojo, otra presenta una coloración inversa siendo esta en forma de “U” teniendo el delineado en color rojo y relleno de la imagen en color negro (Ver Figura Nº 6).

Figura Nº 6. Serpiente en perfil, similar a las representadas en la cerámica moche.

4. En la parte baja del panel principal, a unos escasos 40 cm. respecto a lo que sería el piso natural (sobre una saliente de la misma roca), se plasmo la combinación de pinturas cuyo trazo tienen una modalidad geométrica a manera líneas quebradas o “zigzagueantes”, las que fueron distribuidas paralelamente en su elaboración alternado los colores rojo y negro.

Se notó que en la superficie del piso del abrigo rocoso, la existencia de algunos rasgos de ceniza y carbones (Ver Figura Nº 7).

Figura Nº 7. Motivos semejantes a los encontrados en el desierto de Cupisnique.

5. Finalmente en lo que respecta a la parte superior del techo del abrigo rocoso, se cuenta con las representaciones geométricas de círculos concéntricos elaborados básicamente en color rojo, existen también otros diseños de una aparente conformación lineal que probablemente evoquen alguna representación zoomorfa elaborada en color negro (Ver Figura Nº 8).

Figura Nº 8. Motivos plasmados en la parte del techo del abrigo rocoso.

Cabe destacar que en la parte externa como a unos 20 metros más abajo del abrigo, siguiendo un pequeño sendero se llega a un terreno de suave inclinación, cuya superficie rocosa y adyacente a la vegetación se observó que persistía la presencia de cuellos cortos expandidos semejantes al primer lugar (Ver Fig. Nº 13). El lugar presenta una superficie de concentración cuyos tiestos de cerámica por su tamaño, algunos fragmentos fueron identificados a la cultura Salinar, Moche y Chimú (Ver Fig. Nº 9 y 14).

Interpretación Las pictografías de quebrada el Higuerón, son las primeras que se reportan para la parte baja del valle Chicama, muestran una plástica desplegada en la que se han conjugando la bicromía de colores en algunos casos. Sin embargo las evidencias pictográficas por encontrarse estratégicamente ubicadas dentro de una conformación de una caja de río y estar exteriormente rodeada en su ingreso por una densa ocupación de sitios Paijanense (10,000 a.C.), es probable que este reducto fuese sagrado en el Período Formativo y estuviera relacionado con el culto al afloramiento de las fuentes de agua (Del Carpio et.al 2001: 95).

La ocupación de los primeros emigrantes que llegaran al Chicama y su modalidad ocupacional probablemente fue muy similar a las que ocurrieran en otras latitudes del territorio, donde la actividad de subsistencia de los cazadores-recolectores fue sumamente dura, cuya economía les obligaba a tener continuos desplazamientos para la adquisición de los recursos inmediatos que la madre naturaleza les otorgaba, el reconocimiento y su amplio radio de movilización entre montes, bosques de algarrobos, zapotes, espinos, así como los recursos que les brindaban la vegetación de lomas y su diversidad en alimento de origen animal; consideraron de suma importancia la trayectoria de los ríos, arroyos y fuentes que bajaban de las estribaciones andinas; gestando inconscientemente la asociación ideológica muy estrecha entre la relación del cerro y la planicie del valle, de allí que su mundo cosmogónico perpetuaría la organización de diversos espacios sagrados. Adoptaron las impresiones captadas de su medio, siendo la observación uno de los elementos innatos que les permitió asimilar contrastes de la naturaleza e incorporarlos sustancialmente en la trayectoria de su vida. Rick (1983), precisa que en el proceso ocupacional del Precerámico costeño existen evidencias de una fauna propia y de un hábitat mucho más húmedo que el desierto actual, dejando abierta la posibilidad de que hubiera existido permanentes riachuelos; validándose en la cita de Lemon y Churcher, quienes consideraban que se había dado un proceso de sequía progresiva e indicando textualmente que: «Es probable que debido al efecto de la corriente de Humboltdt, los llanos costeros fueron básicamente secos, pero la región interior gozaba de un clima más húmedo que hoy, abasteciendo con más agua a los riachuelos que iban hacia el oeste (1961: 420)” (Rick 1983:54).

Los contrastes de la madre naturaleza, entre ellas eclipses, movimientos telúricos así como las consecuencias hidroclimáticas, otorgaron conceptos que fueron incorporados sustancialmente en el inconsciente colectivo, siendo el inicio de una producción de símbolos y formas, singularidades gestadas dentro de la expresión, concepción y cosmovisión, formando parte del conjunto de elementos integradores de las antiguas sociedades, trayendo consigo concepciones utilitarias que agrandaron el espíritu de sus hombres, consolidando su reverencial sentido por la vida y naturaleza.

Por su parte Núñez plantea que las pictografías son una de las manifestaciones relevantes de los primitivos cazadores-recolectores, aunque por tradición se encuentra también entre las sociedades agrícolas (Núñez 1986:8).

Rick sugiere que el arte rupestre no fue realizado en el contexto de la vida cotidiana, sino mas bien en lugares alejados y que solo estaba restringido a ciertos miembros del grupo (Rick 2000:16).

De las investigaciones de Chauchat en parte alta de la quebrada de Cupisnique se reporta la presencia de un abrigo rocoso, conteniendo pinturas esquemáticas de color rojo y negro, los cuales tienen cierta semejanza zigzagueante, pero debido a la ausencia de tiestos de cerámica en el piso consideraron la posibilidad que se trate de pinturas Paijanense (Chauchat et.tal 1988: 81, citado por Guffroy 1999: 64).

Si bien es cierto no se puede reconstruir los aspectos ideológicos de las sociedades tempranas y poder ordenar las concepciones que la condujeron a plasmarla, sea en forma particular o dentro de la complejidad y multilaridad ideológica. Se tiene conocimiento que para el Arcaico Tardío (2200–1800 a.C.) en Huaca Prieta se produjo tejidos elaborados y otros artefactos portátiles adornados con lo que podrían ser figuras míticas o deidades, las cuales incluyen los tres elementos básicos de la naturaleza, entre ellos seres pertenecientes al elemento agua (peces, cangrejos); elemento aire (cóndores, loros y otras aves); y al elemento tierra (humanos, felinos y serpientes), los cuales evidencian una probable actividad ritual para esa época (Pozorski 1994:48).

Las representaciones antropomorfas de quebrada el Higuerón, evocan a una simbología pertenecientes al Período Formativo dejan entrever aspectos de origen simbólico y mitológico, los cuales probablemente dieran origen a deidades masculinas o ancestros divinizados que se difundieran en la parte norte de Perú, relacionadas a las nacientes y fuentes de aguas. Las pictografías de personajes antropomorfos, fueron plasmados con colores opuestos tanto en el cuerpo como para delinear la silueta, obedeciendo probablemente a una concepción diferencial que se ve reflejada en la posición de los brazos y la simbología incorporada en sus cuerpo.

Burger sostiene que el “dualismo dinámico” o “oposición complementaria” formó parte del “ceremonial Andino” considera que sus raíces alcanzan al ceremonial de Chavín, en donde la noción de oposición dual no solo influyo en la forma en que ellos pensaron acerca de sus deidades y de su manera de obrar en el universo, sino también en sus acciones para adorarlos, destaca la posición de la deidad plasmada en el lanzón de Chavín, donde el brazo derecho esta levantado, mientras que el brazo izquierdo cuelga hacia abajo (Burger 1994:98). Finalmente la presencia de algunas estructuras temporales presentes en el lugar con recurrencia de cerámica que datan del mismo Período, permite inferir que existía un cierto control que antecedía al culto, de la misma manera ocurre como antesala con el abrigo rocoso, donde unos metros mas abajo y mucho antes en un claro de roca a modo de planicie, se concentran tiestos de cerámica identificadas tanto para el Período Formativo como para el Período de Desarrollos Regionales (100 –800 d.C.), estos tiestos permiten mantener la hipótesis de trabajo que estarían relacionados a la representación de una serpiente en perfil, semejantes a las representadas en la iconografía en la cultura Moche. La presencia de fragmentos identificados a la fase Chimú Temprano, observadas en la lomas cercanas a la unión de los colectores versan la importancia del lugar dentro de la cosmovisión de los pueblos asentados en esta parte del territorio y su larga trayectoria del culto al agua.

AGRADECIMIENTOS

Deseo expresar mi gratitud a los señores Pedro Alva, José Durán, Marco Miyahara, Gonzalo Lozada y Guillermo Muñoz, con quienes iniciáramos una larga caminata a través de las pampas áridas de Mocán en 1999, haciendo realidad la verificación del dato que había venido siguiendo por más de cinco años.

ANEXOS

Figura Nº 9. Vista panorámica del Abrigo Rocoso y a unos 20 metros antes una planicie como antesala al lugar en donde se ubicaron tiestos ceramográficos.

Figura Nº 10. Cuellos cortos y expandidos sin decoración, ubicados en la ladera del ascenso al promontorio rocoso (pictografías de personajes antropomorfos), asociados a pequeños ambientes de forma casi cuadrada.
Figura Nº 11. Cuellos cortos ubicados en la parte baja al promontorio rocoso. Figura Nº 12. Base plana ubicada un poco mas distante a los pequeños ambientes de forma casi cuadrada. Presenta orificios laterales.
Figura Nº 13. Cuellos hallado en la planicie a unos 20 metros antes del abrigo rocoso. Figura Nº 14. Cuello identificado con coloración amarillenta en la parte externa e interna del cuello pertenecientes a la cultura Salinar.

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Arte Rupestre
QUEBRADA EL HIGUERON
CUENCA DEL RIO CHICAMA

Diseños Geometricos

El sitio conocido como «El Higuerón» se encuentra en dirección noreste con referencia al centro poblado de Mocan; hallándose dentro de los limites de la parte baja del valle Chicama y las primeras estribaciones andinas, geográficamente pertenece a la provincia de Ascope. Limita por el Norte, con la parte alta de la quebrada de Cupisnique, por el Suroeste con playa de Mocan, por el Este con los Cerros San Juan.

En los alrededores del lugar presenta huellas de cause de escorrentías lo cual ha dejado un terreno fuertemente marcado, existiendo la presencia de afloramientos de grandes bloques líticos, así también se denota la presencia de un drenaje interno de agua cuyo cause se pierde a unos 60 mts. de la unión de los principales afluentes. Se suma a ello la presencia de una vegetación arbustiva y herbáceos que sobre pasa el 1.50 mts. de altura observándose también la proliferación de sapotes, entre otros destaca la presencia de «Higuerones» (Ficus urbaniana), cuyas raíces cuelgan en uno de los acantilados.

La geomorfología del lugar; a través de un conjunto de cerros poco accesibles encierra una conformación de caja de río, en la que destaca comparativamente una elevación central de menores proporciones, en cuyas laderas opuestas se hallan las evidencias rupestres, una para cada vertiente; la primera en un promontorio y la segunda en un abrigo rocoso.

Una de las pictografías se encuentran plasmadas en la hendidura del mencionado roca de forma piramidal cuyas medidas son aproximadamente de 4 mts. de altura por unos 6 mts. de ancho, presentando en su base (frontis) algunos adosamientos de piedras ligeramente labradas. Las imágenes rupestres, fueron elaborado con pigmentos de color bicromos entre ellos el rojo carmín, y color negro, de una probable consistencia ligeramente pastosa, contrastanto con la roca que presenta un color ciena natural y propias de las rocas de origen graniodioritas. Las evidencias muestran a dos personajes antropomorfos; los mismos que ocupan la parte central de la mencionada abertura y esta a la vez circundada por dos grietas naturales de rocas, sumándose la presencia de caracoles de tierra (Sculatus sculatus) distribuidos en los rincones de la hendidura; la cual han afectado en algunas partes a las pinturas bicromas.

Pictografías del Higuerón Otro conjunto de pictografias se encuentran en el interior de un abrigo rocoso, e incluyen su presencia también en el techo, así como en el panel principal, entre las representaciones destacan el diseño de cuatro círculos dobles concéntricos, distribuidos ordenadamente; arriba, abajo y los costados los mismos que están unidos por líneas dobles, todos ellos en color rojo oscuro, es probable que hubo superposición de dibujos, con los de color negro, elaborados a manera de media luna y de formas triangulares, sumándose otras formas a maneras de círculos.

Avanzando hacia la izquierda, existe la presencia de un motivo de una serpiente plasmada en perfil, hecha en color rojo, En la parte final hay formas de círculos concéntricos, en cual se han conjugado, el color negro, para delinear (el circulo y el punto) y el color rojo (relleno de la figura), con las mismas características, hay otras en forma de «U» de coloración inversa (delineado de color rojo y el relleno en color negro).

Finalmente en la parte baja del panel principal, a unos 40 cmts. de altura cerca al piso, sobre una saliente de la roca; existen pinturas bicromas como líneas quebradas, en las cuales se han alternado el color rojo y el color negro.

Textos: Daniel Castillo Benitez

Arte Rupestre
ANTECEDENTES

En lo que respecta a estas evidencias dentro de la región la Libertad, se tiene conocimiento que por los años de 1974, el periodista Gustavo Álvarez Sánchez, pregonaba la necesidad de tomar conciencia y la importancia de inventariar o tener un mapa de Arte Rupestre para La Libertad, entendiendo que el de cristalizarse constituiría un importante aporte para ubicar con exactitud la existencia de pictografías, petroglifos y geoglifos, los que ubicarían a La Libertad en el primer lugar en el norte del país (Álvarez 1974: 64).

El Dr. Jorge Zevallos (1990), teniendo en cuenta esta situación hace una deferencia en lo significativo de esta formidable documentación prehistórica que alberga nuestra región; reconocía que era sumamente desconocida y apenas estaba iniciada. Sin embargo como investigador de trayectoria, preveía, que esta representaba por sí ya una necesidad imperante de estudio, básico en extremo para la problemática de la arqueología Nor Peruana (Zevallos 1990: 7).

Dentro de los reportes que se cuentan para la región, globalmente se conocían evidencias de petroglifos de algunos lugares en la cuenca del Jequetepeque, el Alto de la Guitarra (cuenca del Moche), y uno que otro lugar de la cuenca del Chicama. Actualmente es la provincia de Ascope, la que presenta un inventario casi completo de sus restos arqueológicos. Destacan investigadores como: Disselhoff (1955), Núñez (1986), Ravines (1986,1991), Gálvez (1989-1992), Rodríguez (1991), Castillo (1994).

Pictografías del Higuerón Hasta hace algunos años no sé tenia conocimiento sobre la existencia de abrigos u promontorios rocosos conteniendo evidencias pictográficas; estas referencias significativas fueron recogidas de las versiones y comentarios verbales de pastores, campesinos, cazadores; existiendo contados lugares con muestras de pinturas dentro de la cuenca del río Chicama, la misma que se fue verificando su existencia de cada lugar.

En lo que respecta a geoglifos, la presencia los hay a modalidad lineal, círculos concéntricos y otras formas las cuales todavía constituyen parte de las evidencias arqueológicas aún desconocidas en nuestro medio y mayormente se encuentra en la franja costera y fronteriza con las primeras estribaciones, muchas veces adyacentes a lugares que tienen presencia con petroglifos.

Textos: Daniel Castillo Benitez