Petroglifos de Toro Muerto: Un viaje al pasado en el corazón del Perú, investigando petroglifos precolombinos

Los Petroglifos de Toro Muerto se halla a tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima, en el Perú. También se puede llegar desde el Valle del Colca. Aquí se encuentran una serie de petroglifos conocidos con el nombre de Toro Muerto

Un tesoro arqueológico a las puertas de Arequipa: A tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima ee encuentra un oasis de historia y arte rupestre: los Petroglifos de Toro Muerto. Este impresionante sitio arqueológico, ubicado en el Valle del Majes, alberga una de las mayores concentraciones de petroglifos del mundo, con más de 6.000 bloques grabados en bajo relieve.

Un lienzo de piedra: Las extensas pampas de Toro Muerto se convierten en un lienzo natural donde se han plasmado figuras geométricas, antropomorfas, aves, cuadrúpedos, reptiles y una gran variedad de símbolos que aún intrigan a los investigadores. Estas enigmáticas imágenes, que se extienden por una superficie de 5 km² y se elevan entre los 400 y 800 metros sobre el nivel del mar, nos transportan a un pasado remoto, invitándonos a descifrar su significado y comprender la cosmovisión de las culturas que habitaron este territorio hace miles de años.

Un legado natural y cultural: La abundancia de piedras volcánicas en Toro Muerto se debe a la presencia de dos imponentes volcanes cercanos: el Chachani y el Coropuna. Estos colosos de la naturaleza han sido testigos silenciosos del desarrollo de las culturas andinas y han proporcionado el material perfecto para plasmar su arte y creencias en la piedra.

Un reconocimiento internacional: En el año 2019, los Petroglifos de Toro Muerto fueron inscritos en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la Convención de Unesco de 1972, un merecido reconocimiento a su valor histórico, cultural y científico. Este hito significa un paso importante para la conservación y puesta en valor de este tesoro arqueológico, un legado invaluable para las generaciones presentes y futuras.

Un destino imperdible para aventureros y amantes de la historia: Si buscas una experiencia única y enriquecedora, los Petroglifos de Toro Muerto son un destino imperdible. Recorre sus senderos, admira las enigmáticas figuras grabadas en la piedra y déjate transportar a un mundo de misterio y fascinación. Un viaje al pasado te espera en este oasis arqueológico, donde la historia se fusiona con la grandiosidad del paisaje andino.

Toro Muerto: Investigando petroglifos precolombinos

El sitio arqueológico de Toro Muerto, uno de los conjuntos de arte rupestre más grandes del mundo, se encuentra en un pequeño valle desértico al oeste de las estribaciones de los Andes. Gran parte de él está decorado con petroglifos (grabados rupestres) creados por representantes de varias culturas locales que, a lo largo de muchos siglos (probablemente desde principios de nuestra era hasta la época inca), llegaron a este sitio único para participar en ceremonias.

El yacimiento con petroglifos de Toro Muerto es uno de los sitios con arte rupestre más fascinantes del mundo. Ubicado en el valle de Majes, en el distrito de Uraca-Corire, región de Arequipa, en el sur del Perú.

Descubierto desde inicios de la década de los 50 del siglo anterior, Toro Muerto pasó a ser motivo de estudio por algunos investigadores peruanos y extranjeros, como:
Eloy Linares Málaga, Hans Disselhoff, Henry Reichlen, Antonio Núñez Jiménez, Pablo de la Vera, Muriel Pozzi-Escot, Daria Rosińska junto a Luis Díaz Rodríguez, y finalmente Karolina Juszczyk junto a Abraham Imbertis.

Todos con objetivos de estudio muy puntuales y que no abarcaron la inmensidad real del sitio con sus estudios. Por este motivo y entendiendo dicha problemática a partir del 2017 se crea el Proyecto de Investigación Arqueológica Toro Muerto – PIA TM proyecto binacional polaco-peruano, dirigido y liderado por el doctor Janusz Wołoszyn, arqueólogo y catedrático de la Universidad de Varsovia y la magíster Liz Gonzalez Ruiz, arqueóloga peruana, financiados por el Centro Nacional de Ciencias de Polonia.

«A nosotros nos llama Toro Muerto, quedarnos después de la primera etapa de investigación, que se hizo en el 2015-2016, Janusz y yo decidimos darle continuidad a esta investigación, manteniendo la metodología, pero también porque nos dimos cuenta de que si no terminábamos de hacer la catalogación, el sitio una vez más iba a quedar inconcluso«, manifiesta Liz Gonzales Ruiz.

Este equipo está conformado por una serie de investigadores con quienes se desarrollaron diferentes estudios basados principalmente en conocer la actividad social que ocupó el sitio antes y después de la ocupación hispana.

El objetivo inicial del equipo fue el de registrar  y redefinir la cantidad de rocas con petroglifos para catalogarlas. De esta manera se logra documentar 2.584 rocas, que en suma aproximada nos da como resultados 7.752 paneles, por lo tanto algo de cien mil petroglifos. Valores que aún se encuentran en revisión.

«Es interesante porque el mismo motivo se repite en tanta cantidad. Que la gente viene aquí, a ese sitio, bueno, a esta parte, solamente para grabar todo el tiempo los mismos motivos«, manifiesta Liz Gonzales Ruiz.

Gonzales nos explica el trabajo que se realiza:

«El siguiente objetivo, luego de la documentación, fueron las excavaciones iniciadas en el 2018 obteniendo por primera vez información significativa sobre el uso social del sitio. Ahora nos encontramos en el gabinete que pertenece al Proyecto de Investigación Arqueológica Toro Muerto. Desde el 2017 venimos recolectando material. Desde el 2018 hemos realizado una serie de excavaciones. Aquí les voy a mostrar algunas piezas.

Una de las piezas más interesantes o, en general, el tipo de fenómeno que nosotros hemos encontrado, es lo que se denomina «lajas pintadas». Como tiene tan rica información y como una gran parte de este sitio ya está destruida por los siglos que pasaron – a partir del siglo XVIII hasta ahora – realmente vale la pena proteger más este sitio e investigarlo también.

Con efectos que que ahora podemos obtener usando las cámaras digitales, drones, etcétera, etcétera. Por este motivo nuestro trabajo se hace cada vez más minucioso y se extienden nuestros objetivos haciendo uso de sistemas de información geográfica, en cooperación con instituciones como el Instituto Geográfico Nacional y CONIDA para el reconocimiento y levantamiento del terreno.

Paralelamente el análisis zooarqueológico, arqueobotánico, bioarqueológico, lítico y etnohistoriográfico se efectúa para armar las piezas de este gran rompecabezas junto al equipo profesional que nos acompaña. Sin embargo uno de nuestros últimos hallazgos es el de un ceque o alineación visible únicamente en los equinoccios de septiembre y marzo donde el Sol sale por detrás del nevado Chachani y se alinea con una de las rocas más importantes de Toro Muerto«.

Ubicado en un sector recientemente descubierto por los investigadores – el denominado Sector X – único lugar  donde se puede observar dicho nevado. Otros objetivos importantes fueron sumándose alñ trabajo como la participación de voluntarios peruanos y extranjeros, principalmente estudiantes de arqueología que deseaban formarse en los estudios de arte rupestre convirtiendo así nuestro proyecto en una escuela de campo.

A partir del 2020 nuestro equipo viene colaborando en los esfuerzos que reúne la Asociación de Gestión de Toro Muerto Rumbo a Patrimonio Mundial liderado por James Posso Sánchez y un importante círculo conformado por políticos, empresarios, emprendedores, académicos y sociedad civil.

De esta manera se trabaja para que Toro Muerto logre ser un patrimonio mundial ante la UNESCO.

El Proyecto de Investigación Arqueológica de Toro Muerto está financiado por el Centro Nacional de Ciencias (beca OPUS, UMO-2016/23/B/HS3/01882) y se lleva a cabo bajo la dirección de Janusz Z. Woloszyn de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia y la arqueóloga peruana Liz Gonzales Ruiz del Cuzco.

Galeria Fotográfica del sitio arqueológico Petroglifos de Toro Muerto


El inicio

El proyecto

Equipo de apoyo

Rumbo a ser Patrimonio Mundial

Fuente: https://archeowiesci.pl/en/toro-muerto-researching-pre-columbian-petroglyphs/
Faculty of Archaeology UW
ul. Krakowskie Przedmieście 26/28
00-927 Warszawa

Proyecto Arqueologico Toro Muerto – Perú : www.toromuerto.org

Sogay: Pueblo con tradición e historia

Sogay es quizá el Pueblo más atractivo de la zona de Yarabamba ( Departamento de Arequipa) y el que mejor conserva muestras de una arquitectura colonial mucho más adecuada a las condiciones climáticas y ambientales de la zona, pero la modernización está haciendo estragos y está dando paso a la delirante construcción de concreto y calamina. Es verdaderamente una pena perder todo el gran atractivo que presenta este Pueblo lleno de tradición e historia. (Cfr. revista Bienvenida Turismo Cultural del Perú en su edición dedicada a Arequipa el año 2005 en un artículo de Rafo León, llamado «Nuevas Rutas alrededor de la vieja Arequipa«).

Vía principal que nos traslada hacia Sogay.

Este Tradicional Pueblo está ubicado a 35 kms de la ciudad de Arequipa, a una altitud de 2600 m.s.n.m. (nivel de la plaza del pueblo). Por la importancia de sus suelos, como área de cultivo, siempre ha sido ocupado por el ser humano desde épocas pre-incas, como lo indican los restos en asentamientos aquí ubicados. Es el ícono más importante de la propuesta turística del distrito de Yarabamba y naturalmente de la «Ruta del Loncco Arequipeño».

Desde hace unos años se ha propuesto esta ruta cultural, económica, natural e histórica para el turismo doméstico, nacional y extranjero. Es sorprendente ir por la RUTA DEL LONCCO actualmente, porque uno puede ver a este personaje típico de la campiña arequipeña; cosa que ya no se puede ver quizá en algunos lugares donde supuestamente antes el Loncco pertenecía al paisaje. En La Ruta del Loncco se conserva esto, pero se conserva vivo. La Ruta del Loncco, en este caso, no solamente nos trae esa presencia viva de una cultura milenaria, también nos trae una esperanza viva de una cultura que puede ser más milenaria aún. Por eso la Ruta del Loncco, es uno de los patrimonios culturales, económicos, naturales e históricos de la región que necesita la protección y apoyo de todos los entes pertinentes. Aquí pues, en Sogay, resalta ese personaje de la campiña típico agricultor arequipeño, persistente y trabajador, personaje que nunca se rinde frente a las adversidades.

Río Sogay que aún conserva una rica y variada fauna. Aquí en la fotografía el pato zambullidor.

Sogay se encuentra configurado por un sistema de andenerías y pequeñas parcelas, que generan un microclima , propicio para diversos . Este lugar probablemente constituya el sitio paisajísticamente más bello de la campiña yarabambina, tanto por su configuración cuanto por su ubicación alta y expectante y con una vista incomparable hacia los recursos naturales, el Misti y el Chachani.

Se localiza en una lomada extensa donde habitan familias tradicionales de Arequipa, con viviendas de sillar acondicionadas, restos históricos y un lecho de río con amplia vegetación y que en su recorrido va tomando distintos nombres de acuerdo a los poblados que beneficia con sus , así río Sogay, Quequeña o Yarabamba. Nosotros le llamaremos RÍO SOGAY, ya que es el primer pueblo al que favorece en toda esta zona. El slogan de este pueblo tradicional, donde el tiempo parece haberse detenido, es «Sogay, Naturaleza en silencio». (Cfr. Revista «Mi Nombre es Arequipa» Nº 5).

Muestra de la andenería que circunda Sogay.

Sogay, que significa lugar de castigo, pertenecía al curacazgo de POCSI, ocupaba la cuenca del río Yarabamba y vertientes del Mollebaya es decir: Uzuña, Piaca, Pocsi, Polobaya y Mollebaya, incluyendo, Yarabamba y Quequeña. Entre sus atractivos (dentro del mismo pueblo) está la Arquitectura de las casas que lo conforman, la mayoría de ellas construidas a principios del siglo pasado; sus callecitas todas empedradas, sinuosas y en pendiente; la «Tanccana» o batán y su mano de piedra donde la gente del pueblo, antiguamente molía los granos de maíz, trigo, cebada y el famoso maíz germinado, para la no menos famosa «chicha».

Parte de la zona de Sogay, fotografía tomada desde Cerro Borracho.

Y ya en los alrededores, también están los Petroglifos ubicados camino al viejo molino, los restos de las bóvedas y las piedras de molienda de un molino colonial (1820); la andenería del lugar, que muchos la comparan como un pequeño anfiteatro parecido al Colca pero en menor escala, y, por último, las Cascadas ubicadas en el cerro Cambraca (Cfr. artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Muestra de el camino inca que unía todos estos pueblos, como Polobaya, Pocsi, Piaca, San José de Uzuña y otros; aquí la zona de Cambraca.

Sogay es, como estamos indicando, uno de los anexos que tiene un extraordinario potencial para presentar a sus visitantes. Adentrarse en Sogay, significa disfrutar de la experiencia única que combina lo tradicional y lo natural que le da un toque especial al pueblo; un pueblo tradicional donde el tiempo parece haberse detenido. Evidentemente para disfrutar está su paisaje, no por algo a Sogay se le considera como «naturaleza en silencio»; la distribuciónde las chacras, que nos regalan un inolvidable recorrido por sus verdes sembríos y zonas con presencia milenaria del ser humano que han dejado muestras de su exquisito arte en grandes moles de piedra (Petroglifos, los existentes pertenecen a la segunda modalidad, con referencia al arte rupestre).

Vista parcial del paraje de La Piedra Grande y Los Uzuña.

Cuando hablamos de segunda modalidad en arte rupestre, naturalmente nos referimos a lo propuesto por el estudioso Dr. Eloy Linares Málaga. La propuesta de este insigne Yarabambino respecto al arte referido es que existen muestras de pictografías, petroglifos, geoglifos y arte mobiliar con tradición rupestre. Los visitantes que llegan a Sogay, recorren naturalmente su territorio, pero no tienen oportunidad de ir a las zonas de los petroglifos. Esto porque se desconoce o en su defecto, no se ha promovido debidamente la existencia de tales petroglifos para el turismo.

Petroglifo de la zona de los Uzuña: Detalle de una escena de caza.

Respecto a esto último, lo más representativo que tenemos son los petroglifos de «Los Uzuña», contiguo a la zona de la «Piedra Grande» (considerada como un símbolo de este Pueblo). El arte rupestre presenta motivos muy variados, antropomorfos, zoomorfos (camélidos en gran mayoría, escenas de caza de animales) y geométricos (líneas ondulantes). En gran parte se repiten lo encontrado en Alto San Antonio. El lugar escogido por los antiguos peruanos es de alguna manera estratégico para sus prácticas mágico religiosas.

Detalle del petroglifo de la zona de los Uzuña: Similar a lo que existe en la zona de la quebrada de Hualhuayo.

Debemos indicar que los petroglifos ocupan un sitio aparte en el arte precolombino y plantean dos problemas principales: el primero referente a su fechado, el segundo a su finalidad. A diferencia de los vestigios y cerámicos, los petroglifos están desprovistos, en la mayoría de los casos, de otro contexto arqueológico y no pueden ser relacionados con un período cultural preciso. Este grupo de Petroglifos estudiados por el Arqueólogo Eloy Linares Málaga, así como los ubicados en la lomada de Alto San Antonio, les da una antigüedad de 5,000 años A.C. (afirmación de este insigne investigador). Junto a este arte, se encontraron materiales líticos trabajados como puntas, raspadoras, raederas, machacadores y tajadores así como abundantes morteros y esquirlas que sirvieron como medios de producción para la caza de camélidos, roedores y cérvidos que alimentaron a los primeros grupostrashumantes que llegaron a toda esta zona de Sogay, San Antonio y otros del distrito de Yarabamba. Desgraciadamente todo este grupo de Petroglifos han sido depredados, algunos han sido destruidos por construcciones que allí se han hecho y en algunos casos, los mismos visitantes han fragmentado las piedras. Este importante sitio, como muchos otros en este Distrito, no es conservado como debiera ser. Aquí debemos hacer un «mea culpa» e iniciar una cruzada por facilitar la investigación, darles mayor difusión y poner en valor todo este preciado legado para el turismo.

Petroglifo ubicado en el Callejón, zona El Encanto.

Otra zona importante de petrograbados es «El Encanto», en los lugares denominados «la Ladera» y «el Callejón». En su gran mayoría se repite las representaciones de escenas de caza de camélidos, venados y figuras de diferente tipo, así zoomorfas como geométricas. En el Callejón notamos otras representaciones, como podemos visualizar en la fotografía que se acompaña. Como este arte está en los muros de la andenería existente, muchas piedras han desaparecido por los constantes deslizamientos que ha habido, tanto a consecuencia de las lluvias como por el mismo riego a que son sometidos estos terrenos de cultivo.

Detalle del petroglifo ubicado en la Ladera, zona del Encanto.

Paralón tampoco está exenta de restos arquelógicos y de arte rupestre. Es bueno indicar que toda esta zona es muy rica en andenería pre Inca, conserva en la parte superior canales y trazos de una pequeña urbe. Así mismo se ha podido verificar la presencia de petroglifos, con representaciones de animales y líneas ondulantes, diseminados en toda la zona.

Petroglifo ubicado en la zona de Paralón

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Al existir presencia de petrograbados similares a los de la zona de Alto San Antonio, más precísamente la existencia de TRIDIGITOS en las piedras (suponemos que hubo presencia de Nandús en todo este territorio), consideramos que Paralón, Quebrada de la Zorra y Hualhuayo pertenecen a un mismo gran territorio junto a Alto San Antonio.

Monografias.com
Petroglifo ubicado en la zona de Paralón. Representación de TRIDIGITOS.

Lo penoso es que la andenería existente ha sido, en parte, destruida por algunas ladrilleras informales que sustraen la materia prima para la confección de su producto, como son los ladrillos. Zona importante es también Cerro «Borracho», lugar estratégico donde se encuentra andenería pre inca y petroglifos, estos últimos figuran en la relación del Inventario Nacional de Arte Rupestre del Perú. Junto a este arte rupestre, existe también pequeñas terrazas y plataformas. Tampoco es ajeno comentar, que este sitio se presenta como estratégico para las prácticas mágico religiosas de los antiguos peruanos, que hicieron de este territorio parte de su ruta de transhumantes.

Petroglifo ubicado en la zona de Cerro Borracho. Estas representaciones nos recuerdan Alto San Antonio y la zona de Paralón.

Debemos señalar también San Pablo. En toda la zona existen diferentes evidencias que indican que este lugar en la antigüedad era un gran centro de adoración, al cual viajaban desde distintas partes en un determinado momento del año; esto por las fosas encontradas en diferentes niveles con pagos que se hacía a la tierra. En este Cerro se conservan aún canales y una andenería en su declive y, en la cumbre, hay evidencias de tumbas y habitáculos con restos de cerámica fragmentada.

Andenería prehispánica en la zona de San Pablo. Lugar de rituales de Pagos a la Madre Tierra.

Los antiguos peruanos tuvieron un profundo respeto a las fuerzas de la naturaleza, a los apus (montañas), al sol, la luna, animales y en especial a la «pacha mama» o madre tierra como parte de su religiosidad; considerándola como «fuente de vida», hacedora de todo lo existente. Por ello construyeron lugares sagrados para rendir culto y celebrar lo místico en agradecimiento a Élla. A este ritual se le conoce con el nombre de «pago a la tierra«, actividad de reciprocidad entre el mundo material y el mundo espiritual, del ser humano y la naturaleza. Este ritual tenía como finalidad satisfacerla, nutrirla y ofrecerle los mejores alimentos para darle fuerza y energía, con el objeto que, en el futuro, les devuelva protección, , prosperidad y buenas cosechas. Se trata de una deidad que manifiesta la partición entre el dar y quitar, pues así como favorece y cuida, también castiga y reclama sacrificios. Es compasiva, pero también vengativa, caprichosa, arbitraria e impredecible.  Por ello es respetada y temida. San Pablo se convierte así como un lugar sagrado para este ritual, por ello se encuntran señales en todo su territorio de lo que aquí acontecía antiguamente.

Esto ha motivado que sujetos inescrupulosos estén depredando todo el lugar en busca de «tesoros», pensando que estos pagos son «tapados» (tesoros enterrados) y lo único que hacen es destruir todo aquello que se considera como un legado valioso de nuestros antepasados; arruinando la andenería y fragmentando la cerámica con el contenido de estos pagos.

Cerro San Pablo, por la búsqueda de los «tapados», se está depredando todo este lugar.

Por otro lado, en este Pueblo, tenemos: las cascadas que se encuentran en la zona de Cambraca, en el río Sogay. Este río, en su discurrir, forma caídas que han horadado las rocas, formando pozas muy profundas; y junto al paisaje agreste de los cerros que rodean el lugar, se convierten en centro de atención para los visitantes.

Cascadas formadas por el río Sogay, zona de Cambraca.

Sogay ahora ya no tiene esa originalidad y ha perdido parte de su historia gracias a la ineficacia de sus autoridades y al silencio de sus pobladores que no han sabido alzar su voz de protesta y defender las tradiciones y la Arquitectura del Pueblo.

Sogay, un pueblo con tradición e Historia y es uno de los lugares más preciados que Yarabamba presenta al turismo

Como podemos apreciar en las fotografías que acompaño, la arquitectura moderna se está trayendo abajo toda una tradición histórica en su construcción, y es precisamente esa originalidad la que convierte también a este Pueblo, en un gran atractivo para el turismo. Pero eso no es todo, gente del mismo pueblo, con la venia de las autoridades, construyeron casas de dos pisos con arcos truncados que podrían estar en cualquier sitio menos en este pueblo. A pesar de todo, esta zona resulta muy atrayente principalmente para el turismo ecológico y de aventura. En la es visitada no sólo por turistas nacionales o locales, sino también por un gran número de extranjeros. (Cfr. Artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Sogay desde la plaza principal

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Sogay es pues, un pueblo que merece toda nuestra atención y donde debemos tener mucho cuidado en combinar cultura y naturaleza; buscar el equilibrio entre la modernidad y la tradición cuando se trate de formular proyectos u otorgar licencias de construcción tanto a los pobladores del lugar, como aquellos que han adquirido propiedades en este Pueblo y, naturalmente, poner en valor todo el patrimonio que aquí existe.

 

 

 

Autor: Ismael Begazo Quenaya.

(Las fotos pertenecen al archivo del autor).

Atentado a complejo de petroglifos más grande y rico del mundo: Toro Muerto, Arequipa, Perú

Candelaria es un pequeño y pobre poblado del distrito de Corire, en la provincia arequipeña de Castilla. A espaldas de este asentamiento humano, ubicado a cuatro horas de la ciudad de Arequipa, se encuentra el complejo de petroglifos más grande y rico del mundo, una de las primeras manifestaciones artísticas que dejó el primitivo peruano. El complejo está en una quebrada semiarenosa. Desde el tiempo de la colonia se le bautizó como Toro Muerto.

En Candelaria habita Carmen Meza, una madre que vive de una desabastecida tienda de abarrotes y golosinas. Su vida podría cambiar gracias al turismo que generarían los petroglifos de Toro Muerto, pero el desconocimiento generalizado sobre el valor de este parque histórico lo impide.

“Estoy en Candelaria hace 22 años y nunca visité a Toro Muerto”, confiesa mientras vende un par de gaseosas. La casa de Carmen está a menos de un kilómetro del complejo. “Las piedras no me llaman la atención. Mis hijos fueron porque el colegio los llevó”, sentencia con naturalidad. Este tipo de respuestas ingenuas se repiten entre los pobladores de Candelaria y Corire. Y contribuyen a la destrucción de los más de cuatro mil bloques grabados de Toro Muerto. Candelaria podría ser El Cairo en Arequipa. Los petroglifos de la capital egipcia no solo fueron estudiados, se constituyen en pieza clave de la oferta turística del país africano.

El arqueólogo Manuel Huanquiensaya una interesante teoría sobre la universalidad iconográfica de los petroglifos arequipeños. «Estamos frente a petroglifos con iconografía comparada con las figuras egipcias, el ideograma de China o los grabados de la ciudad árabe de Petra. Estamos frente a la expresión del hombre milenario del Perú y de América. Toro Muerto reúne la mayor cantidad de figuras fitomórficas, zoomórficas y antropomórficas del mundo», resalta.

DE LA LAVA DEL COROPUNA

El complejo arqueológico se extiende en una quebrada arenosa de 5 kilómetros bautizada como Pampa Blanca. El cerro Salitreras es el apu guardián de los petroglifos. El mayor periodo creativo de estos gráficos fue desarrollado en el año 1,500 antes de Cristo, al abrigo de la cultura Wari.

En su libro Prehistoria de Arequipa, el fallecido arqueólogo e investigador Eloy Linares Málaga sostenía que las piedras donde se grabaron las figuras provienen de una capa sillar formada con la erupción del volcán Coropuna, uno de los macizos más poderosos de la región Arequipa.

En el mismo complejo, el arqueólogo Arnaldo Ramos, de la Dirección Regional del Cultura (DCR) de Arequipa, señala que esta zona podría cambiar la vida de los pobladores de Corire si entendieran su potencialidad. “De una tienda pueden pasar a un restaurante, un hotel o un resort”, expresa mientras camina en la arena, corroborando la erosión del petroglifo codificado con el número 502.

AGRICULTURA AMENAZA

Sin embargo, la ignorancia descomunal del valor de Toro Muerto no es el único problema. Cultura constata que entre los 5 kilómetros de extensión del parque, la asociación de Irrigación Mariano Melgar – Toro Muerto invadió 10 hectáreas del parque arqueológico. Para ocupar esos territorios debían presentar el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (Cira) y notificar del área del uso. No lo hicieron.

La República presenció este acceso descontrolado de cultivos agrícolas en el predio histórico el martes pasado.

La directora regional de Cultura, Julia Barreda, y el arqueólogo de la institución, Arnaldo Ramos, también corroboraron la instalación de postes de energía eléctrica sin permiso, que abastecen con luz a las pequeñas viviendas que colindan con el área agrícola. Hace más de diez años se colocaron hitos para delimitar los cinco kilómetros del complejo.

Al costado de un hito, dos empleados de la Sociedad Eléctrica del Sur Oeste (Seal) trabajan en los postes. Estos eran acompañados de Manuel Luque, propietario de una extensión agrícola cercana a los petroglifos. Barreda y Ramos preguntaron a Luque si poseía Cira para sembrar cultivos e instalar postes de alumbrado dentro del complejo. El propietario que se presentó como notario público, respondió que aquella extensión para agricultura estaba autorizada desde 1997 por el entonces Instituto Nacional de Cultura. No habló sobre el Cira. Según Luque, los terrenos están registrados en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp). “El Estado declaró la existencia de indicios de restos arqueológicos en estos 5 kilómetros desde 1982. Esto era árido y hay un cambio ilegal en el uso del terreno”, le increpó el arqueólogo Arnaldo Ramos. Manuel Luque evidentemente acalorado le respondió que la declaratoria como patrimonio cultural de la nación a Toro Muerto se otorga a partir del 2000. “Hace 30 años que estos terrenos son cultivados. Yo los adquirí en el 2008 y tengo la posesión legal”, indicó. Al preguntársele si saldría de la extensión al comprobarse la existencia de vestigios históricos en su terreno, éste confesó que abandonaría el predio.

“Es muy probable que la actividad agrícola haya destruido y desaparecido lo que quedaba de restos en esa zona”, subraya Julia Barreda en medio del arenal, horas después del encuentro con Mario Luque.

SIGNIFICANCIA REGIONAL

¿Y qué significa Toro Muerto para la historia arequipeña? El arqueólogo Pablo De la Vera, en un texto alusivo a la Declaratoria de Toro Muerto como Patrimonio Cultural de la Nación, anota que la zona “es un nexo sagrado con el pasado (…) donde los sacerdotes de la cultura Wari realizaban rogativas a los dioses sobre sus anhelos y problemas”.

La existencia de Toro Muerto o Hatum Quillcapampa, como se le conoce en quechua, nunca estuvo desligada de la región Arequipa. Pablo De La Vera detalla que los primeros estudios de la zona se originaron a mediados del siglo XIX. El pionero fue el minerólogo arequipeño Manuel De Rivero y Ustariz, después intervino el médico Edmundo Escomel y monseñor Leonidas Bernedo. El descubrimiento científico lo realizó el historiador Eloy Linares Málaga, en 1951.

“Los hombres milenarios accedían a Toro Muerto por dos caminos preíncas. Uno que venía de Viraco a Camaná y el otro de Cotahuasi, Chuquibamba hasta Camaná. Viajaban para intercambiar productos. Cuando llegaban a la zona de Toro Muerto observaban el valle y graficaban lo que habían visto en el camino”, detalla el arqueólogo Arnaldo Ramos. Eso explica la existencia de grabados de felinos, unos frente a otros para luchar, zorros apareándose, llamas corriendo, líneas zigzagueantes que representan la lluvia y los surcos de agua. Hay camarones dibujados que alguna vez fueron confundidos con extraterrestres.

La funcionaria de la DRC remarca la tesis que Toro Muerto fue un templo de festejo. “Hay figuras de hombres bailando con túnica y sombreros ceremoniales. Este lugar es el centro de expresión más grande del planeta”, indica. El arqueólogo refiere que ancestralmente hubo un respeto entre los hombres antiguos por los grabados. “Los incas respetaron los grabados de los Wari. Si ellos querían hacer un gráfico, lo dibujaban al costado”, indica. Argumenta que el periodo de intervención artística se extendió hasta el año 1,500 de nuestra era”. En cambio, la brutalidad del hombre arequipeño contemporáneo, lo lleva a estampar el grosero alfabeto occidental con inscripciones tan banales como descontextualizadas sobre los míticos vestigios: “Te amo Memo” o “Aquí estuvo Ronald”.

Toro Muerto, abandonado e ignorado, es la demostración de la triste idiosincrasia depredadora del peruano sin conciencia.

ENFOQUE

Julia Barreda
Jefa de la Dirección de Cultura.

Se protege más lo colonial que preínca.

El patrimonio existente en Toro Muerto es una pieza viva de la existencia del hombre prehispánico en el sur. Sobre este punto, es válido señalar que la Ciudad Blanca ha protegido más los monumentos coloniales que las zonas preíncas.

Para conservar a Toro Muerto, la Dirección Regional de Cultura de Arequipa ha pedido la contratación de dos motos y cuatro guardianes para controlar la zona. Actualmente hay un vigilante y una bicicleta. También estamos estudiando la posibilidad de instalar cámaras de vigilancia en zonas estratégicas, pues muchas veces se han registrado robos y cortes de las piedras por los petroglifos.

Por otro lado, el departamento de Arqueología baraja la posibilidad de cercar la zona. Hay dos formas. Una podría ser tender una malla metálica que sería camuflada con plantaciones de árboles no mayores a un metro de altura. Otra es la excavación de dos metros en el perímetro. Eso está en estudio.

Al ingreso también se contempla instalar un pequeño museo de sitio para mostrar el área y detallar las zonas a visitar.

Es hora que recuperemos esto importante espacio patrimonial. Toro Muerto es la conexión con los hombres milenarios que transitaron por la costa y vivieron los valles interandinos de América Latina.

 

Fuente: La Republica

Petroglifos con 10 mil años de antigüedad en Cajamarca, Perú

A 120 kilómetros de la ciudad de Chiclayo, en dirección este, se encuentra el apacible distrito de La Florida, provincia de San Miguel (Cajamarca) y a 10 kilómetros de él, el cerro El Palmo, donde existe petroglifos con unos 10 mil años de antigüedad y que según los paleontólogos y arqueólogos que han visitado la zona es una muestra de que hubo población en la época Neolítica.

El joven estudiante de periodismo Víctor Raúl Espinoza y el presidente de la Asociación Peruana de Arte Rupestre, arqueólogo Gori Tumi Chevarría López, recorrieron días atrás la zona para graficar la mayor cantidad de petroglifos posibles e impulsar ante las autoridades del Ministerio de Cultura, la puesta en valor del lugar.

El dios Águila

Entre todos los grabados resaltan las del águila en todos sus tamaños y formas, animal que quizá fue consideraban una deidad. En las figuras también se pueden apreciar escenas de la vida diaria de los pobladores que habitaron la zona, especies de flora y fauna, incluso en el mismo cerro El Palmo con sus inigualables palmeras.

Pilcas o cercos de piedras

La zona es rocosa, por lo que los antepasados hicieron pilcas o cercos de piedras, parecidos a los andenes incaicos, cuyos restos aún se conservan en medio de la vegetación.

Se han encontrado restos de construcciones cerca al lugar, además de túneles y cavernas, que aún no han sido explorados ni estudiados, por lo que se tiene la convicción de que deben haber entierros con cerámica y objetos líticos.

Los arqueólogos que han tenido la ocasión de ver las construcciones esbozan la idea de que se trataría de una cultura contemporánea con la Cupisnique.

Pobladores piden proteger a los petroglifos de La Florida

Pobladores del distrito de La Florida, provincia de San Miguel (Cajamarca), hicieron un llamado a las autoridades del Ministerio de Cultura para que se interesen en la protección, conservación y puesta en valor de los petroglifos que están en el cerro El Palmo, en la parte alta de la cuenca del valle de Zaña, porque se están deteriorando.

El arqueólogo Gori Echevarria López, presidente de la Asociación Peruana de Arte Rupestre, señaló que estas figuras datan de los años 2000 A.C. hasta los 500 D.C. desarrollándose varias etapas a lo largo del tiempo, según se producía la ocupación de la zona.

“Podemos identificar figuras Pre-Chavín, Chavín y Post-Chavín. Se pueden apreciar escenas de la vida diaria de los antepasados, representaciones de sus creencias, especies de flora y fauna e inclusive el cerro El Palmo con sus inigualables palmeras milenarias que adornan este mirador natural”, señaló.

Víctor Espinoza, poblador de la zona que acompañó al arqueólogo en su recorrido, dijo que no solo el distrito de La Florida sino también sus vecinos de Niepos, Nanchoc- así como los distritos lambayecanos de Nueva Arica y Oyotún- tienen muchas zonas con petroglifos por lo que la zona debe ser declarada como reserva cultural.