Categorías del patrimonio cultural

El Ministerio de Cultura del Perú tiene por misión la protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural de la nación. Se define a patrimoniocomo la herencia de cualquier bien, ya sea material o inmaterial, que nuestros antepasados han dejado a lo largo de la historia y que se transmite de generación en generación.

La Ley Nº 28296, llamada la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, define al patrimonio cultural de la siguiente manera:

“Se entiende por bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación a toda manifestación del quehacer humano –material o inmaterial- que por su importancia, valor y significado paleontológico, arqueológico, arquitectónico, histórico, artístico, militar, social, antropológico o intelectual, sea expresamente declarado como tal o sobre el que exista la presunción legal de serlo. Dichos bienes tienen la condición de propiedad pública o privada con las limitaciones que establece la presente Ley.”

Desde esta perspectiva, entendemos que patrimonio cultural es el legado constituido por bienes tangibles como los libros, las piezas artísticas y arquitectónicas; del mismo modo, comprende las distintas expresiones como la lengua, religión, valores, costumbres, celebraciones, hasta la danza y la música. Y lo más importante, es que se reconocen a estas manifestaciones culturales ya sean de las comunidades tradicionales, indígenas o afrodescendientes de nuestro país.

Categorías del patrimonio cultural:

  • Patrimonio material inmueble: se refiere a los bienes culturales que no pueden trasladarse y abarca tanto los sitios arqueológicos (huacas, cementerios, templos, cuevas, andenes) como las edificaciones coloniales y republicanas.
  • Patrimonio material mueble: incluye todos los bienes culturales que pueden trasladarse de un lugar a otro, es decir, objetos como pinturas, cerámicas, orfebrería, mobiliario, esculturas, monedas, libros, documentos y textiles, entre otros.
  • Patrimonio inmaterial: Se refiere a lo que llamamos cultura viva, como el folclor, la medicina tradicional, el arte popular, las leyendas, la cocina típica, las ceremonias y costumbres, etc. Se trata de los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, asociados a los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son propios, que son transmitidos de generación en generación, a menudo a viva voz o a través de demostraciones prácticas.
  • Patrimonio cultural subacuático: Son todos los vestigios de la existencia humana con carácter cultural, histórico y arqueológico, que han estado total o parcialmente sumergidos en el agua, en forma periódica o continua, por lo menos durante 100 años.
  • Patrimonio industrial: Se refiere a todos los bienes inmuebles y muebles adquiridos o producidos por una sociedad en relación a sus actividades industriales de adquisición, producción o transformación; a todos los productos generados a partir de estas actividades, y al material documental relacionado.
  • Patrimonio documental: Se refiere a la documentación que se conserva en archivos e instituciones similares. El patrimonio bibliográfico, a su vez, se refiere a los libros, periódicos, revistas y otro material impreso. Aunque en el sentido más estricto de la palabra se refiere a documentos y textos impresos sobre papel, con la nueva tecnología también consideramos como documentos las grabaciones, medios digitales, audiovisuales y otros.

(Ministerio de Cultura del Perú)

Argentina devuelve bienes culturales al Perú

Se repatriaran alrededor de 4,000 piezas mayoritariamente arqueológicas traficadas ilegalmente.

Aproximadamente 4,000 bienes culturales serán restituidos por Argentina a nuestro país, en lo que representa la repatriación más numerosa en nuestra historia de objetos traficados ilegalmente. Se trata de piezas mayoritariamente arqueológicas, pertenecientes a los procesos judiciales seguidos contra Janeir Aude y otros, Suárez, Croizat-Mercovan, Makarius y Paravano. Se incluye también un lote de monedas de valor histórico.

De estos, es particularmente relevante el denominado “Caso Janeir Aude”, el cual se inicia en noviembre del año 2000, cuando la Policía Nacional Aeronáutica de Argentina realizó cinco allanamientos a diferentes galerías y comercios de Buenos Aires, donde se incautaron más de 15,000 piezas, desmantelando una red de comercialización de objetos arqueológicos. Posteriormente nuevas investigaciones condujeron a otros allanamientos, llegando a ser alrededor de 22,833 los objetos incautados.

Los especialistas del Instituto de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INALP) de Buenos Aires advirtieron la presencia de gran cantidad de piezas de presunto origen peruano, notificando al entonces Instituto Nacional de Cultura del hecho. El año 2005 se realizó un primer peritaje, a cargo del Dr. Luis Guillermo Lumbreras. Dos años más tarde, se llevó a cabo un segundo peritaje, por parte de un equipo de arqueólogos de la Dirección de Defensa del ex INC.

El 4 de noviembre de 2011, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 3 de Argentina, luego de 10 años, sentenció el sobreseimiento de la acción penal y el decomiso y devolución al Perú de 3898 bienes culturales arqueológicos; sin embargo, por las innumerables apelaciones presentadas por los imputados, el proceso se dilató hasta el 28 de mayo de 2014, cuando la última sentencia judicial dispuso que se realice la entrega efectiva a la República del Perú. Debido a la cantidad de los bienes, el proceso de embalaje recién ha concluido a fines de noviembre pasado, faltando únicamente concretar la fecha de retorno a nuestro país.

El Ministerio de Cultura agradece la proactividad y cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores en la conclusión favorable de este caso, donde también intervinieron en nuestro favor profesionales e instituciones argentinas, entre los cuales es necesario mencionar al INALP, a la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos del Ministerio de Cultura de Argentina; a la División de Patrimonio Cultural de INTERPOL Argentina, y a los estudios de abogados que llevaron con éxito el proceso judicial.

Con drones se protege el patrimonio arqueológico del Perú

Perú, un país de gran patrimonio histórico, ha incorporado los drones a las clásicas herramientas de la arqueología para registrar y proteger sus sitios arqueológicos de daños climatológicos y humanos.

El uso de estas aeronaves ha permitido registrar hasta ahora 375 sitios arqueológicos, que representan el 63,5 % de los que se encuentran en Lima Metropolitana, en su mayoría perdidos entre edificios y avenidas de una ciudad de más de nueve millones de habitantes.

Mientras una aeronave no tripulada sobrevuela una pirámide trunca prehispánica, en el distrito de San Borja, el coordinador del área de fotogrametría del Ministerio de Cultura, Aldo Watanave, relata lo difícil que era elaborar un registro de sitios arqueológicos cuando no contaban con drones.

«Antes, para obtener las tomas desde el aire, debíamos consultar en los registros de fotografía aérea de los años cincuenta, sesenta y setenta; o debíamos esperar a que un satélite pasara por una zona determinada y tomara una fotografía», relató.

Recuerda también las largas horas que el equipo del Ministerio de Cultura invertía para obtener los mapas a escala y en tercera dimensión (3D) de un sitio arqueológico.

Casi tres años después del inicio del proyecto, ya son nueve los drones que se encuentran a disposición del equipo de arqueología para la labor de registro, que se hace todos los días.

La flota está conformada por cuatro drones octocopteros (de ocho hélices), destinados a realizar fotografías y otros cinco cuatricopteros (de cuatro hélices) para vídeo.

Con los drones, la labor se ha reducido, ahora solo basta con que un experto maneje el control del aparato y otro compañero controle su altura y velocidad mediante una pantalla.

Watanave señala que la forma tradicional para obtener un mapa antes llevaba de dos a tres días y ahora se puede hacer «en solo minutos».

Los octocopteros tienen una autonomía de vuelo de hasta un kilómetro de distancia alrededor del centro de comando y pueden permanecer en el aire hasta doce minutos, lo que les ha permitido fotografiar los numerosos sitios arqueológicos, conocidos como «huacas», que hay en Lima.

En Cajamarquilla, la ciudadela de barro más grande de la costa central peruana, que fue construida entre el 600 y 730 de nuestra era, los drones detectaron vertederos de basura a los lados del camino.

En la lucha por preservar la herencia arquitectónica, los aparatos también permiten detectar los daños ocasionados por personas que ingresan de forma ilegal a zonas arqueológicas y tomar medidas de prevención frente a los fenómenos climáticos como «El Niño».

«En el norte de Perú obtuvimos información sobre la conservación de sus sitios arqueológicos, (y) conseguimos datos de cómo se movería el agua en determinadas zonas de los complejos arqueológicos», explica Watanave.

Los registros fotográficos y vídeos capturados por los drones ofrecen, además, la oportunidad de redescubrir sitios arqueológicos muchas veces perdidos en medio de Lima.

Solo basta con ingresar a la web Drones en Arqueología del Ministerio de Cultura, en la que se presentan fotografías, vídeos interactivos y mapas en 3D para conocer de cerca la riqueza arquitectónica del antiguo Perú.

«Las personas siempre hablan de Machu Picchu, pero ahora, con esta información que está siendo recuperada, podemos mostrar que existen otros sitios arqueológicos en Perú, en los que se puede conocer los casi diez mil años de historia que tenemos», concluye el experto.

Perú es elegido miembro del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO

La política nacional sobre el patrimonio que efectúa el Ministerio de Cultura, unido a la política exterior del Perú en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), han sido reconocidos a nivel mundial con el nombramiento de nuestro país como uno de los 21 miembros del Comité del Patrimonio Mundial de la misma.

Durante la 19ª Asamblea General de Estados Partes en la Convención del Patrimonio Mundial, que se viene realizando del 19 al 21 de noviembre en París (Francia), los representantes de los 190 Estados Partes escogieron a nuestro país como uno de los doce nuevos miembros de este comité intergubernamental.

Perú es la única nación de habla hispana que junto a los países de Croacia, Filipinas, Finlandia, Jamaica, Kazajstán, Líbano, Polonia, Portugal, República de Corea, Turquía y Vietnam son los nuevos miembros electos de esta junta, cuyo mandato tendrá una duración de cuatro años.

Estos estados tendrán como funciones principales gestionar la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y velar por la aplicación de la Convención. Se suman a otras nueve naciones que son integrantes del comité y cuyos mandatos concluirán en el 2015: Argelia, Alemania, Colombia, India, Japón, Malasia, Qatar, Senegal y Serbia.

El Comité del Patrimonio Mundial de UNESCO se reúne una vez al año para examinar el estado de conservación de los sitios del patrimonio mundial e inscribir nuevos sitios en la lista, que en la actualidad cuenta con 981 sitios repartidos en 160 Estados Partes: 759 sitios culturales, 193 naturales y 29 mixtos.

Nuestro país ha logrado incluir 11 sitios dentro de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, el Sitio Arqueológico de Chavín, la Zona Arqueológica de Chan Chan, las Líneas y Geoglifos de Nasca y Pampas de Jumaná, la ciudad de Cuzco, el Centro Histórico de Lima y el Centro Histórico de la ciudad de Arequipa.

También, los sitios naturales y mixtos: Parque Nacional del Huascarán, el Parque Nacional del Manu, el Parque Nacional del Río Abiseo y el Santuario Histórico de Machu Picchu. Esta lista forma parte de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de UNESCO de 1972, de la cual el Perú es Estado Parte desde el año 1982.

Incautan más de 110 objetos prehispánicos de tiendas de ferias artesanales en Cusco

Más de 110 objetos líticos, cerámicos y tejidos convertidos en muñecas, pertenecientes a la época prehispánica, fueron decomisados en ferias artesanales ubicadas en el centro histórico de Cusco, se informó hoy.
La acción de control, que estuvo a cargo de la Policía Nacional, el Ministerio Público y la Dirección Regional de Cultura (DRC), se desarrolló en las ferias Plateros y Loreto.

El capitán Julio César Valiente, encargado de la División de Investigación Criminal de Cusco, señaló que el ingreso a dichos establecimientos se dio luego de evidenciar la venta de los bienes culturales.

Indicó que, de acuerdo a información de dos arqueólogos de la DRC y peritos, los objetos son de la época preincaica e incaica, bajo el siguiente detalle: 73 muñecas elaboradas con tejidos, 35 objetos líticos y cuatro cerámicos (de ellos tres queros o vasos ceremoniales).

Todos los objetos son materia de investigación para determinar su procedencia. En las próximas horas serán puestos a disposición de la DRC.

Tras la intervención se detuvo a Cecilio Puclla Achancaray (57), Yovana Guzmán Masías (29) y Delia Orcón Ochoa, investigados por presunto tráfico de bienes culturales.

 

Fuente: Andina

Formarán comité para defender el patrimonio histórico de Trujillo

La Dirección Regional de Cultura (DRC) La Libertad convocó hoy a instituciones públicas y privadas de la región para formar el Comité Multisectorial en Defensa del Patrimonio Histórico Monumental de Trujillo, que beberá elaborar un plan de acción para enfrentar el deterioro del centro histórico.
Teresita Bravo Malca, directora de la DRC, explicó que la idea de planificar acciones de corto y largo plazo busca evitar que más inmuebles de la zona histórica de la urbe norteña sigan colapsando como ha ocurrido en los últimos días.

“El problema es complejo, porque por un lado las casonas representan un peligro para la vida y, por otro, forman parte del legado que debemos conservar”, expresó.

“Además, pese a la sensibilización emprendida casa por casa, las familias que habitan estos antiguos inmuebles se resisten a deshabitarlos”, acotó.

Detalló que para este trabajo han sido convocados el gobierno regional de La Libertad, la municipalidad provincial de Trujillo, los bomberos, Defensa Civil, Defensoría del Pueblo y la Gobernación.

Además, la empresa pública de electrificación Hidrandina, el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de La Libertad (Sedalib), la Cámara de Comercio y Producción, los colegios profesiones de ingenieros y arquitectos, y especialistas de cuatro universidad locales.

La cita, programada para el lunes 12 de noviembre a las 16:00 horas, tendrá lugar en el local institucional de la DCR.

El último lunes, la pared de una antigua casona colapsó y atrapó a 11 personas en un inmueble contiguo. Tras las labores de rescate, pudieron ser rescatadas ilesas.

Según la subgerencia de Defensa Civil de Trujillo, 60 casonas están en peligro de caer; 30 de ellas, habitadas.

Gobierno peruano destaca a Policía Boliviana por recuperar pieza arqueológica que será devuelta el 6 de noviembre

 La embajadora de Perú en Bolivia, Silvia Alfaro, destacó a la Policía boliviana que recuperó una pieza arqueológica (momia) peruana que era trasladada por una mujer a Francia, contratada por un sujeto en la zona fronteriza de Desaguadero.

«En los próximos días el ministro de Culturas de Bolivia, Pablo Groux, visitará Lima el 6 de noviembre para hacer entrega de esa pieza que fue incautada en el Aeropuerto Internacional de El Alto por el trabajo eficaz de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen», explicó la diplomática peruana a la ABI.

A su juicio, esta es otra muestra clara de la cooperación entre Bolivia y Perú, para luchar contra el crimen transnacional que no distingue nacionalidades, fronteras, ni diferencias, pero impacta negativamente en los países de la región.

En esa dirección la Embajadora de Perú en Bolivia consideró que es necesario trabajar de manera articulada contra la delincuencia transnacional.

Destacó los lazos de amistad que unen a Bolivia y Perú, que se remontan al nacimiento de ambos países como estados soberanos.

Por su parte, el director de Patrimonio Cultural del Ministerio de Culturas, Marcos Michel, confirmó que el 6 de noviembre el titular de esa cartera de Estado, Pablo Groux, visitará Lima en el marco del convenio bilateral de tráfico ilícito de los objetos culturales, para entregar esa momia prehispánica. Informó que para verificar la autenticidad de esa pieza, se realizó un estudio científico por expertos, tanto de Bolivia como de Perú, que estableció que se trata de un objeto arqueológico, una momia, procedente de la costa peruana.

Las antiguas civilizaciones de indígenas que habitaron el altiplano de Bolivia y Perú antes de la colonia española solían enterrar a sus muertos en posición fetal, en las elevadas torres funerarias llamadas chullpas.

De acuerdo a los antecedentes, una mujer fue detenida el año pasado en el aeropuerto de El Alto cuando intentaba enviar en una caja por correo a Francia esa momia.

Contamos con una nueva arma para combatir el tráfico de nuestro patrimonio: la Lista Roja Peruana de Bienes Culturales en Peligro, que agrupará, en 17 categorías, aquellas piezas que corren el mayor riesgo de ser comercializadas ilegalmente. Ideada como un folleto, la lista se distribuirá a nivel mundial con el fifi n de disuadir eventuales compradores de estos objetos, así como para ayudar a las autoridades portuarias y aeroportuarias a identififi carlos.

La alta perfección y belleza en las formas, la variedad de iconografías o también las técnicas, únicas en su género, otorgan a las piezas de nuestro patrimonio cultural un incalculable valor no solo científi co e histórico, sino también, desafortunadamente, en el millonario mercado clandestino de arte. Por eso, no es de sorprender que nuestra riquezas arqueológicas y artísticas estén en la mira permanente de los trafi cantes de bienes.

Los esfuerzos por combatir este problema han involucrado no solo al Estado y a las autoridades sino también a diversos organismos, movilizados a través de importantes iniciativas. Una de las más resaltantes ha sido la elaboración de listas rojas de bienes en peligro, planteada por el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés), organismo consultor de la UNESCO, creado en 1946, y enfocado a la conservación del patrimonio cultural del mundo.

Una lista de este tipo busca determinar categorías específicas de patrimonio que son sistemáticamente saqueadas y para las que existe una demanda considerable en el mercado ilegal de antigüedades.

Las primeras se enfocaron en dos continentes de gran riqueza ancestral: África (2000) y Latinoamérica (2003). Tiempo después, se comenzó la creación de listas por países, y ya se han elaborado listas rojas para Irak (2003) y Afganistán (2006), zonas en confl icto donde el saqueo y robo de patrimonio son el pan de cada día. Ahora, el tercer país que contará con este catálogo será el Perú.

Cita en Lima Para preparar la Lista Peruana de Bienes Culturales en Peligro, el INC convocó en nuestra capital a un comité integrado por quince expertos nacionales e internacionales.

El grupo estuvo encabezado por el secretario general del ICOM, John Zvereff y por nuestra directora de Defensa del Patrimonio Histórico, Blanca Alva, e integrado por directores de museos del interior del país, así como especialistas procedentes de Estados Unidos, España, Suiza y Francia.

Fueron tres productivas jornadas, realizadas en el Museo de la Nación entre el 16 y 18 de enero, donde no faltaron los debates a la hora de decidir qué objetos debían incluirse. Finalmente, se llegó a un consenso y se determinaron 17 categorías de patrimonio prehispánico y colonial-republicano que son más susceptibles de ser trafi cadas ilegalmente.

Entre otros, se incluyeron tejidos, cerámica, metales, fósiles y fardos funerarios, además de pintura, escultura, documentos y numismática coloniales.

El secretario general del ICOM explicó que la lista no mostrará objetos robados, sino ilustraciones generales con sus respectivas características. Es decir, en la relación no fi gurarán todas las piezas de nuestro vasto patrimonio, sino ejemplos de ellas. Asimismo, se enumerarán las leyes nacionales, convenios bilaterales y convenciones internacionales que resguardan dichos bienes.

Uso práctico Precisamente porque pretende ser una herramienta práctica, la lista no será un voluminoso libro que de seguro iría a parar al anaquel de una biblioteca. Más bien, siguiendo el formato habitual establecido por ICOM, se editará como un folleto desplegable, que incluirá una fotografía y una breve descripción de cada pieza.

“De esa manera, podrá ser distribuida masivamente a nivel mundial a la UNESCO y a agentes relacionados a la lucha contra el tráfi co ilícito, como la INTERPOL, la Policía y aduanas. También será repartida a museos, universidades, casas de subastas y asociaciones de anticuarios. El mensaje es que si un comprador potencial, un agente de aduanas o la Policía encuentra un objeto que se parece a los reproducidos en la lista, actúe con sumo cuidado, ya que se puede estar comercializando ilícitamente”, resaltó Zvereff.

¿Qué tan efectiva puede llegar a ser una herramienta como esta? Zvereff comenta algunos ejemplos. “Aunque es complicado conocer con exactitud qué comercio ilícito se ha evitado, sabemos que, en febrero del año pasado, en Francia, se evitó la venta de 600 piezas del patrimonio de Nigeria, mientras que en España se detectó un lote similar que pertenecía a Irak. En ambos casos, las autoridades expresaron que su intervención se debió a las listas rojas”, resaltó.

Presentación internacional La edición fi nal de la lista se presentará, a más tardar, en octubre, no solo en Lima, sino también en Chiclayo y Puno.

Asimismo, se organizarán presentaciones en La Paz (Bolivia), Ginebra (Suiza), Madrid (España), Leiden (Holanda) y Washington (EEUU). El motivo es que dichas ciudades representan los principales puntos de tránsito y/o comercialización del patrimonio cultural de nuestro país.

Cabe anotar que la fi nanciación de la lista se realizó a través de la Ofi cina Cultural Educativa del Departamento de Estado de EEUU. El costo: aproximadamente 40.000 euros (más de 50.000 dólares) que incluyen su difusión.

Además de la edición impresa, también podrá ser vista en la página web del ICOM: http://icom.museum.

Azucena Tin

Dos mil años atrás, anónimos habitantes de la costa central edificaron con barro el centro religioso más importante de esta parte del mundo. Hoy el Santuario de Pachacamac atraviesa su hora crucial: el restablecimiento de un adecuado Museo de Sitio.  Las piezas que se presenta en este artículo nunca han sido mostradas al público.

A lo lejos, el santuario se divisa impreciso y muestra sus estructuras y piramides como si emergieran del desierto de Lurín, cargadas del mismo magnetismo que atraía a los antiguos peruanos. Dicen que en un zorros, peces y otros animales.  También cuentan que el lugar se llenó de la sangre de miles de individuos sacrificados como ofrendas para aquellas deidades avizoras.

La ciudadela de Pachacamac fue un enclave sagrado no sólo para los yungas o habitantes de la costa, sino para muchas culturas y sociedades prehispánicas. Fue erigido y concebido por los hombres de la cultura Lima como el gran centro de peregrinación, el aposento del oráculo, el hogar de aquel dios a quien se atribuía la capacidad de dar vida a todo lo existente. Las ceremonias realizadas en su honor se llevaron a cabo durante casi dos mil años.

Con el tiempo las edificaciones fueron consolidándose gracias al aporte de las culturas Wari, Ychma y, finalmente, Inca. A pesar de introducir sus propias deidades, estos pueblos jamás le dieron la espalda a la devoción por el Señor de los Temblores, Pachacamac, hacedor del universo. La grandeza arquitectónica de la reserva arqueológica más importante del litoral peruano, es un tema que se desplaza por el imaginario y se desarrolla en las páginas de los principales investigadores.

HOMBRES DE BARRO

La inquietud por saber qué anónimos personajes habitaron al pie de los grandiosos templos durante las épocas de peregrinación, fue una exigencia determinante para que, desde el año 2003, el Proyecto Arqueológico Pachacamac, que dirige el reconocido arqueólogo norteamericano Izumi Shimada, desentrañe los secretos que aún guarda el enigmático complejo. A Shimada también se le atribuyen exhaustivos estudios y reveladoras tesis sobre la cultura Lambayeque y Sicán.

“Nos interesa descubrir cuál fue la organización social de la población que llegó y cómo se mantuvieron en este sitio”, comenta.  “Estamos haciendo excavaciones en la Plaza de los Peregrinos –280 m de largo y 200 m de ancho– que es básicamente una construcción inca. Sin embargo, opinamos que esta plaza esconde gran cantidad de restos anteriores”.

De los avances de su metódico sondeo, se conjetura que el paisaje y funcionamiento del lugar fueron distintos antes de la llegada de los incas. La intención de Shimada y su equipo es complementar la actual visión que se tiene del lugar –reforzada por diversos documentos históricos.

“Nuestra hipótesis es que en el santuario se realizaban diversas actividades. Por un lado, se brindaban ofrendas, pero también existían talleres y viviendas”, señala. Estas conclusiones son refrendadas por esclarecedores hallazgos de objetos y elementos utilizados en la cotidianidad de los remotos habitantes: construcciones de quincha, gran cantidad de figurines –básicamente de estilo Chancay–, basura de todo tipo, restos humanos y de alimentos, pescados, semillas, piedras y cántaros que hoy se encuentran en un proceso de análisis químico.

Pero no es todo. También “hay una zona de cementerio y restos que indican que aquí se realizaban sacrificios. La idea que ahora tenemos de Pachacamac es mucho más compleja”, indica el arqueólogo. “Estamos investigando sobre la procedencia de los peregrinos que, aparentemente, llegaron de distintos lugares de la costa central para quedarse por un tiempo. También indagamos sobre la relación de los asentamientos con el Templo del Sol y otros lugares sagrados”.
Trabajo por delante, el proyecto arqueológico espera configurar plenamente el valor del santuario a la luz de sus próximos descubrimientos.

EL FUTURO DEL ORÁCULO

Hoy el complejo religioso tiene un lugar en la mente y en las agendas de trabajo de un grupo de profesionales y técnicos del INC, quienes velan por su protección y su futuro. El nuevo director del Museo de Sitio Pachacamac, Marcelo Saco, lo tiene clarísimo. La idea es consolidar al conjunto arqueológico como un foco que dinamice la zona. Ya se han puesto manos a la obra y las instancias involucradas comienzan a dar forma a lo que próximamente podría ser un eje cultural, turístico y económico.

“Lurín es uno de los valles de mayor impacto en el Perú. Está siendo urbanizado y pronto la ciudad se expandirá por aquí”, comenta Saco. “He ahí la importancia de empujar el proyecto del museo de sitio que, enmarcado en un adecuado plan de manejo, activaría el desarrollo ordenado del valle gracias a su potencial. Un museo en Pachacamac necesita un plan que proteja y ayude a recuperar el santuario, y que resguarde los sitios arqueológicos del valle medio y bajo de Lurín”.

Pocos saben que el futuro del sitio es materia de varias mesas de trabajo, las cuales reúnen a personal del INC y autoridades de la zona con el fin de establecer criterios, ubicar necesidades y recoger puntos de vista para elaborar el Plan de Manejo. Este es un requisito indispensable para que Pachacamac forme parte de la Lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO.

“La idea es implementar un plan operativo para administrar el complejo en las tareas de investigación, conservación, puesta en valor e interacción con el entorno”, explica Saco. Asimismo, “establecer lineamientos mediante los cuales sea sostenible una gestión eficiente en concordancia con el desarrollo local, regional y de los distritos implicados en la expansión turística y defensa del complejo”.

Por lo pronto, son puntas de lanza de la actual administración del conjunto arqueológico temas clave como: la protección de la zona intangible, la puesta en valor y preservación de los monumentos, así como el proceso de conservación y restauración de piezas invalorables –textiles, cerámica, material orgánico– que, después de muchos años, están en manos de un equipo técnico joven y entusiasta.

La nueva mirada y el interés del INC para consolidar el gran proyecto se manifiestan en la voluntad de remodelar los espacios de exhibición, la implementación de laboratorios, almacenes y gabinetes con las condiciones ambientales y de trabajo idóneas.

También se proyecta el establecimiento de una correcta señalética, el reforzamiento de la seguridad, el asesoramiento y la especialización en lenguas extranjeras para los guías, e incluso la apuesta por un proyecto de alumbrado.

El camino es largo. Varias instancias del INC (Dirección de Arqueología, Dirección de Museos, Dirección de Defensa del Patrimonio, Dirección de Sitios de Patrimonio de la Humanidad, Dirección de Paisaje Cultural) trabajan coordinadamente y en estrecha relación con la Dirección de Museos, que lleva la batuta del proyecto.

El objetivo es la creación de un soporte idóneo para la investigación –aún hay vetas no estudiadas en el sitio–, y el logro de convenios y beneficios a partir de la cooperación técnica. Se busca así una dinámica de servicio turístico que apelea las necesidades de todo tipo de visitantes –extranjeros, estudiantes, escolares, profesionales, etcétera–, que contemple la preservación de la reserva arqueológica, y la participación de la comunidad a través de gobiernos locales, empresas y comités populares, en el proceso de manejo sostenible.

Mientras tanto, la ciudadela permanece silente, sabia y sagrada, a la espera de su porvenir. A la espera de que la gente arribe de distintas partes del mundo para rendirle pleitesía y demostrarle su respeto. Centro de peregrinación también en el siglo XXI, Pachacamac ha despertado y está entre nosotros con nuevos bríos y más fuerza que nunca.

(José Carlos Picón)