Los setenta y tres entierros intactos con máscaras talladas descubiertas en Pachacámac

En Pachacámac, en noviembre del 2023, se descubrieron setenta y tres entierros intactos en fardos, algunos con máscaras talladas. El sitio del hallazgo es un extenso complejo de cementerios de diferentes épocas al pie del Templo Pintado. Cerca también se descubrió un bastón de madera con imágenes de dignatarios del Imperio Wari.

Los entierros datan de la segunda mitad del Horizonte Medio, es decir, la época del Imperio Wari. Los fardos funerarios se depositaban inicialmente de forma individual y posteriormente también en grupos. El estado de conservación de la mayoría de ellos es espectacular.

Máscara de madera tallada en la llamada “falsa cabeza” de una tumba funeraria, Pachacámac, Perú
© Programa de Arqueología de la PUCP “Valle de Pachacámac”, publicado bajo CC BY-SA 4.0
73 entierros intactos debajo del muro inca

Estos setenta y tres entierros intactos en fardos funerarios datan del período de expansión del Imperio Wari prehistórico, es decir, alrededor del 800-1100 d.C. Entre ellos destacan los enterramientos de individuos de ambos sexos con máscaras de madera tallada y cerámica, sobre las llamadas “cabezas falsas” . El descubrimiento fue realizado por un equipo de arqueólogos de la Pontificia Universidad Católica del Perú , dirigidos por el profesor Krzysztof Makowski en Pachacámac, al sur de Lima (Perú).

El profesor Krzysztof Makowski y una de las momias
© M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA 4.0

El sitio de Pachacámac es un famoso templo del período Inca y oráculo de una deidad cuyo nombre, Pacha Kamaq (Pachakamak, en quechua ), significa ‘el que da vida a la tierra’. El sitio exacto del hallazgo es un extenso complejo de cementerios de diferentes épocas, al pie del Templo Pintado. El complejo de cementerios ya fue descubierto a finales del siglo XIX por Max Uhle , considerado un pionero de la arqueología científica en los Andes. Fue Uhle quien atribuyó el culto del templo a una deidad llamada Pacha Kamaq . Uhle no publicó sus hallazgos, aparte de descripciones generales del plano del sitio, la arquitectura, las excavaciones y la estratigrafía. El cementerio sufrió una destrucción sistemática tanto antes como después del trabajo de campo de Uhle. La primera fue por la campaña de erradicación de las creencias paganas llevada a cabo durante la época colonial ( extirpación de idolatrías ). Luego, lamentablemente, por ladrones de tumbas. Se puede suponer que sólo un pequeño porcentaje de las tumbas que excavó estaban bien conservadas. De ahí la singularidad del descubrimiento actual.

Detalle de tela decorativa en el interior del fardo de una de las momias
© M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA 4.0

La investigación del profesor Makowski y sus colegas Cynthia Vargas, Doménico Villavicencio y Ana Fernández se centró deliberadamente en una zona donde se había derrumbado un alto muro que data de los períodos inca y colonial. Se suponía que las pilas de ladrillos de adobe habrían dificultado el acceso de los ladrones a las tumbas. Esto resultó ser correcto. El descubrimiento de un conjunto bien conservado de entierros individuales y grupales data precisamente de la segunda mitad del Horizonte Medio .

Detalle de tela decorativa en el interior del fardo de una de las momias
© M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA 4.0

Esto es crucial para establecer qué papel en el desarrollo cultural de los Andes prehispánicos puede atribuirse a la presunta conquista del Imperio Wari , junto con su capital en Ayacucho , y su historia posterior hasta su colapso final en 1000-1100 d.C. Es muy importante poder comparar los resultados de esta investigación con otro sitio extremadamente importante en la costa del mismo período, el Castillo de Huarmey, también estudiado por estudiosos polacos, colegas y antiguos alumnos del profesor Makowski, a saber, el profesor Miłosz Giersz y Patrycja Prządka-Giersz, PhD.

El profesor Krzysztof Makowski y su equipo – Cynthia Vargas, Domenico Villavicencio, Ana Fernández y Christopher Beltran – durante la documentación de una de las momias © M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA
Bastón de madera decorado con la imagen de dignatarios.

Hasta ahora, los hallazgos del profesor Makowski y su equipo no respaldan la hipótesis de los libros de texto sobre la historia de Pachacámac. Parece que Pachacámac no funcionó continuamente como ciudad sagrada y centro de culto desde la construcción del Templo Viejo de la cultura Lima hasta la conquista española. El sitio tiene un plano y carácter diferente durante el período del Imperio Wari. Se convirtió en un establecimiento monumental digno de su función de oráculo y uno de los tres templos más importantes de los Andes centrales sólo después de su incorporación al Imperio Inca. Pachacámac durante el período Wari, por otro lado, no fue monumental. A pesar de más de un siglo de investigaciones, aún no se ha encontrado evidencia que respalde la hipótesis de que las cerámicas, textiles y otros objetos con una compleja iconografía de deidades imperiales conocidas de Huari, la capital del imperio Wari, de Conchopata (Ayacucho) y de Tiahuanaco, la capital del Reino de Tiahuanaco, se produjeron en este sitio . La población que surgió en relación con la conquista de la costa central peruana alrededor del 800 d.C. y el abandono de los templos y otros centros de poder de la cultura Lima, que datan alrededor del 300 al 800 d.C., utilizó cerámica asociada a las tradiciones ayacuchanas, pero también vasijas caracterizadas por influencias de la costa norte peruana.

Algunas de las lozas encontradas en tumbas. Son evidentes las influencias de los Andes del sur y la costa norte del Perú
© M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA 4.0

Los ritos funerarios también cambiaron por completo. La iconografía del famoso ídolo, que probablemente fue el principal objeto de culto en Pachacámac durante el período Wari, indica fuertes vínculos con las creencias de la costa norte. El descubrimiento de dos investigadores, también realizado por un equipo dirigido por el profesor Makowski, confirma estas conclusiones. El bastón estaba tallado en madera y decorado con imágenes de dos dignatarios con tocados tipo Tiwanaku. Los bastones fueron encontrados en un estrato de asentamiento contemporáneo al cementerio y a poca distancia del mismo. Fueron ubicados en un depósito votivo cubierto por una capa de fragmentos de la concha tropical Spondydus princeps, importada de Ecuador. El estilo de este bastón es comparable a la famosa imagen de culto conocida como el ‘ídolo de Pachacámac’. Esta talla de madera representa dos deidades de pie sobre un pedestal alto. Cada uno de ellos mira al otro como el Jano romano, pero las dos figuras están claramente unidas espalda con espalda y cada una tiene un carácter diferente, es decir, un aspecto celestial versus un aspecto telúrico, y posiblemente también sean de sexos diferentes. Estilísticamente, el ídolo se acerca más a la iconografía conocida del Castillo de Huarmey, entre otros lugares, que a la de los centros religiosos Wari de Ayacucho.

Bastón tallado en madera con representaciones de dos dignatarios del Imperio Wari (800-1.100 d.C.) depositado en un depósito votivo cubierto con una capa de fragmentos de la concha tropical Spondydus princeps, importada de Ecuador
© M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA 4.0
Hurin (Luren) Pacha , o el mundo de los antepasados ​​peruanos

Los resultados de las investigaciones hasta la fecha indican que durante el período del Imperio Wari, específicamente entre el 800 y el 1100 d.C., Pachacámac tenía el carácter de un asentamiento, con una plataforma ceremonial. Esta plataforma actualmente se encuentra oculta bajo los escombros y terrazas del Templo Pintado de la época Inca. El cementerio descubierto por las excavaciones del profesor Makowski no tiene el carácter de una necrópolis de élite como sugiere Uhle. Es más bien comparable al sitio de Ancón , que fue lugar de enterramiento de los pescadores, de la parte de la costa entre los valles de Chancay y Chillón tanto durante el Imperio Wari como en épocas posteriores.

Un par de jarras en miniatura, con la imagen de un antepasado (?), encontradas como parte de una tumba
© M.Giersz, ed. K. Kowalewski, publicado bajo CC BY-SA 4.0

Debido al estado de conservación y a la precisión de la documentación del contexto de los hallazgos en el momento de la excavación, así como a los análisis de laboratorio, los conjuntos funerarios descubiertos son una verdadera mina de oro de información sobre la posición social de hombres, mujeres y niños según vínculos de parentesco, cuidado de inválidos, indicadores de guerra y violencia doméstica. Diecinueve de los conjuntos de objetos encontrados, con su parte inferior conservada y una estructura intacta, pudieron ser trasladados íntegramente al laboratorio para documentarlos tridimensionalmente mediante tomografía computarizada sin necesidad de abrirlos. Sus contenidos serán analizados en una pantalla de ordenador por los bioarqueólogos, el profesor Dr. Andrew Nelson y la Dra. Lucía Watson.

Excavaciones de un complejo funerario grupal en cámaras del cementerio de Pachacamac 1: tres fardos funerarios
© Programa de Arqueología PUCP “Valle de Pachacámac”, ed. M. Giersz, publicado bajo CC BY-SA 4.0

En los Andes prehispánicos nadie moría. Todos estaban predestinados a seguir viviendo en el mundo paralelo de los ancestros (hurin pacha)

– explica el profesor Makowski –

La condición era que los familiares cumplieran con su deber y prepararan al difunto para seguir viviendo. La prevalencia de los fardos en los cementerios de la costa peruana en el período tardío (800 – 1531/32), y a inicios del período colonial, en el caso de entierros de todos los grupos etarios de ambos sexos, es evidencia de que este deber de garantizar la continuidad vida tras vida de los antepasados ​​inmediatos se tomaba muy en serio. Después de todo, son los muertos quienes regresan cada año a la tierra y cuidan la cosecha; de ellos depende también la abundancia de agua que baja desde las montañas hasta las costas desérticas llenando los canales de riego.

Excavaciones de un complejo funerario colectivo en cámaras del cementerio de Pachacamac 1: marquesinas parcialmente levantadas
© Programa de Arqueología PUCP “Valle de Pachacámac”, ed. M. Giersz, publicado bajo CC BY-SA 4.0

 

Fuente: https://archeowiesci.pl/
from article:  Seventy-three intact burials with carved masks discovered at Pachacámac

Hallan catorce momias preincas en Perú; entre ellos a seis niños víctimas de sacrificios

Arqueólogos realizan excavaciones en el complejo urbano de barro de Cajamarquilla, en la periferia de Lima, el 13 de febrero de 2022. (Foto: Guadalupe Pardo/AFP)
Un equipo de arqueólogos peruanos ha descubierto catorce momias preincas en el complejo de Cajamarquilla, al este de Lima. Seis de ellas son niños y se cree que tienen entre 800 y 1000 años. Otras dos eran mujeres y el resto hombres.

Todas ellas estaban envueltas en fardos funerarios confeccionados con algodón e iban acompañadas de otros objetos como vasijas de cerámica y calabazas. Algo habitual, pues se creía que tenían que ir preparados a otra vida.

«Las sociedades andinas creían que después de fallecer, las personas no desaparecían. La muerte no era un final sino un comienzo, una transición a un mundo paralelo», ha explicado el arqueólogo Pieter Van Dalen Luna, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, al respecto.

Por su parte, Yomira Huamán, quien también forma parte de la investigación, ha explicado a la prensa que se cree que todos ellos murieron fruto de un sacrificio, muy probablemente en honor a una figura dentro de la élite local. Una conclusión a la que llegan después de hallar hace unos meses el sepulcro de otra momia en la misma zona.

De este modo, se cree que con estas muertes, el objetivo era acompañar a esta personalidad en el más allá.

Hallan momias de seis niños víctimas de sacrificios en Perú

Arqueólogos peruanos encontraron seis momias preincas de infantes, de entre 1.000 y 1.200 años de antigüedad, que fueron sepultados en aparente sacrificio junto a un personaje social importante del milenario complejo urbano de barro de Cajamarquilla, en la periferia de Lima.

«Se han encontrado los restos de seis niños envueltos en fardos funerarios cerca a la tumba de un personaje de la élite (de la época)», cuya momia ya había sido hallada el pasado noviembre, dijo el domingo a la AFP el arqueólogo Pieter Van Dalen, responsable del proyecto Cajamarquilla.

«Los niños, según nuestra hipótesis de trabajo, habrían sido sacrificados para que acompañen a la momia en el camino hacia el mundo de los muertos», subraya Van Dalen.

Junto a las momias de los seis niños, también encontraron restos óseos de siete adultos que a diferencia de los infantes no estaban envueltos en fardos.

El hallazgo elevó a 14 el total de restos que los investigadores de la Universidad de San Marcos han ido descubriendo desde noviembre de 2021.

«Los niños podrían ser familiares cercanos y fueron colocados al interior de envoltorios funerarios compuestos de tejidos colocados en diversas partes de la entrada de la tumba de la momia (del personaje), uno encima del otro», detalló el investigador.

«La antigüedad de estas momias sería entre el año 800 al año 1000 después de Cristo», refirió.

En el lugar se encontraron además restos óseos de auquénidos, como llamas.

«Señor de Cajamarquilla»

El descubrimiento ocurrió cerca de la cámara funeraria de unos tres metros de largo y a una profundidad de 1,40 metros, donde en noviembre se encontró la momia de quien ahora se presume sería una persona importante.

Ese personaje «logró estatus económico y social, (y fue) una autoridad posiblemente política» y podríamos incluso llamarlo «Señor de Cajamarquilla».

La momia hallada a fines de noviembre de 2021 es de una persona de sexo masculino que tenía posiblemente entre 18 y 22 años en el momento de su muerte. Lucía el rostro cubierto por sus manos y estaba amarrada con soguillas.

Cajamarquilla «era un centro urbano donde se desarrollaban múltiples funciones», con sectores «administrativos, domésticos, residenciales», abundó Van Dalen.

Cajamarquilla es considerada una ciudad prehispánica de barro que pudo haber albergado entre 10.000 y 20.000 personas en un total de 167 hectáreas.

Se construyó hacia el año 200 antes de Cristo y estuvo ocupada hasta el año 1500.

La urbe se localiza a 24 km al este de Lima y es uno de los complejos arqueológicos más grandes de la capital peruana, una metrópolis que hoy tiene 10 millones de habitantes.

La adaptacion de los antiguos peruanos al clima de altura en los Andes

Resumen:
La población de las tierras altas andinas por encima de los 2500 m de altitud fue un proceso complejo que incluyó adaptaciones culturales, biológicas y genéticas. El estudio en idioma ingles, presenta una serie de tiempo de genomas enteros antiguos de los Andes del Perú, que se remontan a 7000 años calendario antes del presente (BP), y los compara con 42 nuevos conjuntos de datos de variación genética en todo el genoma de poblaciones de tierras altas y bajas. El estudio infiere tres características significativas: una división entre poblaciones de baja y alta elevación que ocurrió entre 9200 y 8200 BP; un colapso de la población después del contacto europeo que es significativamente más grave en las tierras bajas de América del Sur que en las poblaciones de las tierras altas; y evidencia de selección positiva en loci genéticos relacionados con la digestión del almidón y la resistencia plausible de patógenos después del contacto europeo. No encontramos señales de barrido selectivo relacionadas con componentes conocidos de la respuesta de hipoxia humana, lo que puede sugerir modos más complejos de adaptación genética a gran altitud.

Las Respuestas
La respuesta se encontró en genes de momias milenarias, que se compararon con genes de ciudadanos actuales. Un corazón más fuerte y la fácil digestión de carbohidratos son algunas de las adaptaciones que tuvo el poblador andino.

Hace más de 8700 años atrás una porción de pobladores nómades que se localizaban en la costa peruana decidió irse a la región andina, quizá el área más hostil para sobrevivir por altitud extrema, poco oxígeno, escasos alimentos y alta cantidad de radiación producto de los rayos ultravioleta. ¿Cómo pudo el ser humano de esa época sobrevivir en un clima tan adverso sin la tecnología actual?

La respuesta está en el proceso de adaptación genética de los pobladores. Así lo comprobó la nueva investigación publicada en la revista Science Advances, elaborada por científicos provenientes de Estados Unidos y de Europa.

Los investigadores buscaron en el ADN, es decir, en el genoma de momias que datan de hace 6.800 años hasta 1.800 años atrás. La carga genética que obtuvieron la compararon luego con el ADN de ciudadanos andinos actuales provenientes del Altiplano peruano-boliviano y del norte de Chile.

Entre los hallazgos más importantes que los investigadores encontraron en los genes fueron que el humano de la altura desarrolló una musculatura especial del corazón. Tenía fibras cardíacas eficientes que permitieron que el corazón bombee con intensidad más sangre.

También hallaron genes que comprobaron que la población de los Andes tuvo una digestión más fácil de carbohidratos. “Esto tiene que ver porque el andino domesticó la papa y sobrevivió básicamente gracias el consumo de carbohidratos en su dieta)”, explicó el Consejero Médico de RPP Noticias, Elmer Huerta.

Otro descubrimiento importante de la investigación fue que las personas que se separaron del grupo humano que vivía en la costa peruana fueron hacia los Andes hace 8750 años atrás.

Elmer Huerta contó que en el Tíbet también se hizo un estudio similar por la adaptación a la altura de los pobladores. “En ese caso ellos tienen genes que les permiten vivir con menos hemoglobina, la cual se encarga de llevar el oxígeno a los tejidos. Los investigadores esperaban encontrar eso en el Perú, pero no, evolucionaron de forma diferente con el desarrollo de fibras cardíacas eficientes”, señaló.

Un dato extra que se descubrió luego que se analizaron los genes de las momias andinas fue que hubo una respuesta inmunológica al virus de la viruela, el cual fue traído por los españoles. “Eso demuestra el contacto con los españoles que les dieron estos genes para su futura protección”, finalizó el consejero.

Leer aqui el documento original en ingles

Fuente: RPP, ScienceMag.org

La Señora de Cao estuvo presente en el Noveno Congreso Internacional de Momias

 

Las momias están entre nosotros, pero no como una amenaza, sino aportando información valiosa a la ciencia y fortaleciendo la identidad de los pueblos. Del 10 al 13 de agosto, Lima fue sede de un congreso mundial de expertos en estos cuerpos que aún hablan desde el más allá.

Desde 1997 no existe en Leymebamba ningún vecino, dirigente o autoridad política que haya hecho más por este distrito que las 219 momias de la cultura Chachapoya-Inca que ese año fueron rescatadas de la Laguna de los Cóndores. Un pueblo dedicado a la ganadería y agricultura local se ha transformado en un punto vital de la ruta turística de la provincia de Chachapoyas, en la región Amazonas.

Según la bioarqueóloga Sonia Guillén, quien las trasladó a Leymebamba y creó un museo para ellas, las momias han impulsado los negocios vinculados con la boyante actividad turística en la zona, pero también han fortalecido el orgullo de la población, que se sabe heredera de una cultura guerrera.

Son verdaderos agentes de cambio, para hablar en términos organizacionales, y participan activamente en su comunidad. Por ello se permite que los turistas que llegan al Museo de Leymebamba las contemplen sin vidrios de por medio. Están en estantes, envueltas en tules usados para darles estabilidad, pero que también les insuflan dramatismo a sus gestos y a la postura en la que fueron momificadas. La exquisitez del arte mortuorio inca en su máxima expresión.

“Si la población conoce a las momias, se identifica con ellas. Son más que restos orgánicos, son nuestros ancestros y su historia y costumbres tienen mucho que ver con quiénes somos ahora”, dice esta infatigable mujer que dirige el Centro Mallqui, a cargo de la custodia de las momias de Chiribaya (Ilo) y Leymebamba, y que también ha estudiado otras momias célebres, como la Dama de Ampato y la de Santo Toribio de Mogrovejo.

CITA DE EXPERTOS

Por estos días, Guillén estuvo ultimando detalles del Noveno Congreso Internacional de Estudios sobre Momias. Es la primera vez que Perú será sede de esta reunión de especialistas, entre los cuales figuran eminencias como la egiptóloga Salima Ikram, quien disertó sobre las momias de animales de la tierra de Ramsés.

Desde su descubrimiento en el 2006, el estudio de la momia de la Señora de Cao, gobernante de los mochicas, sigue fascinando a quienes hurgan en su historia. Por ello, la dignataria también tuvo voz en este encuentro a través del arqueólogo Régulo Franco, director del Complejo Arqueológico El Brujo, quien descubrió su tumba.

“El estado de conservación del cuerpo es extraordinario, por lo que sigue brindando información valiosa sobre su rol como gobernante mochica. No existe mujer como ella en la América precolombina”, sostiene el arqueólogo, quien disertó sobre el impacto social de su descubrimiento.

La dignataria moche continúa influyendo en los territorios que gobernó en el siglo IV d.C. Hay curanderos provenientes de diversos puntos del país que llegan a El Brujo para rezarle a la Señora de Cao y dejarle ofrendas de incienso y flores.

“Ella fue mucho más que la idea de gobernante que tenemos hoy en día. Era una semidivinidad y tenía el poder para curar”, señala el arqueólogo. En sus antebrazos y manos tiene tatuajes de serpientes y arañas, ambos vinculados con el culto a la tierra y el agua, así como otros elementos asociados al plano cosmológico. A decir de Franco, esto refuerza la tesis de que le interesaba el mundo espiritual y sabía de curanderismo.

El arqueólogo busca que perdure la influencia de la Señora de Cao en la zona, por lo que quiere formar una ruta mística que integre este legado histórico con las creencias mágico-religiosas que perduran hasta hoy.

Régulo Franco, junto a Arabel Fernandez, arqueóloga residente del Complejo Arqueológico El Brujo, representaron al Perú en este congreso, exponiendo sobre los hallazgos encontrados a través de la Señora de Cao.

(Somos)

A fines de este año se conocerán resultados de ADN de momias halladas en la Huaca Pucllana

Para fines del presente año se conocerán los resultados de las pruebas de ADN practicadas en Australia a los huesos de distintas momias halladas en fardos ceremoniales en la gran pirámide de la huaca Pucllana, en Miraflores.
Así lo adelantó la arqueóloga y directora del Proyecto Arqueológico Huaca Pucllana, Isabel Flores, quien indicó que los restos óseos de niños y adultos enviados pertenecen a entierros de las culturas Wari y Lima encontradas en la famosa huaca.

Explicó que estos análisis permitirán conocer si hubo o no relaciones de parentesco entre el personaje de élite momificado, al que le acompañaban en sus entierros la momia de un segundo personaje y niños o bebés sacrificados.

Flores subrayó que se enviaron los huesos a Australia porque es uno de los países donde tienen la tecnología más avanzada para el estudio de ADN con restos humanos antiguos.

Sobre la gran pirámide de Pucllana, donde se hacían actividades ceremoniales, se sabe que originalmente midió 25 metros de altura y actualmente tiene 20 metros.

En ella se han hallado siete plataformas con sus respectivos entierros de altas personalidades individuales, que pertenecen a las culturas Lima, Wari e Ischma.

Flores, quien estudia Pucllana desde 1980, agregó que los restos enviados a Australia pertenecen básicamente a las plataformas cuarta y quinta de la gran pirámide, «sitios muy frecuentes que utilizaron los Wari».

Hay presencia de los Lima en huaca Pucllana, entre los 400 y 700 de nuestra era, y se ubicaron entierros de los personajes de élite del imperio Wari (800-1,200 DC), de alrededor del 850 de nuestra era.

Flores tiene la teoría que la conquista Wari a los Lima fue pacífica porque en huaca Pucllana no se han encontrado armas.

«Los Wari, que eran un pueblo guerrero, se imponen, rompen los muros de la gran pirámide para enterrar a sus personajes de alta jerarquía. Ellos trajeron su cerámica, textiles y sus patrones religiosos, mientras que de los Lima aprendieron a pescar», agrega.

La huaca Pucllana fue un centro ceremonial-administrativo, cuya población vivió básicamente de los recursos que les daba el mar y por ello tenía carácter sagrado.

En las excavaciones se han encontrado aletas y dientes de tiburón, que servían para representarlo en sus ceremonias.

Los pescadores eran muy apreciados y también las tejedoras. Los habitantes que vivían en los alrededores de la huaca eran en su mayoría artesanos. Consumían 18 especies de pescados, mariscos; y de la agricultura, cultivaban frutales como chirimoyas, guayabas, pacaes.

Andina

Momias de Puruchuco: el legado de los incas

“La historia del Imperio de los Incas es uno de los legados más extraordinarios que nos dejaron nuestros antepasados. Insoluble y fascinante misterio que ha intrigado nuestra imaginación por años; ahora, gracias a importantes hallazgos se ha podido desentrañar y entender. Espectaculares ciudadelas, hermosos objetos hechos en oro y plata, coloridos y delicados textiles, elaborados cerámicos, y lo más significativo de toda esta herencia: las momias incas”.

La National Geographic Society sorprendió al mundo con el anuncio del descubrimiento de más de 2.200 momias incas en la zona de Huaquerones-Puruchuco, zona arqueológica que constituye uno de los mayores cementerios prehispánicos y que gracias a sus importantes vestigios, darán un nuevo giro al estudio de los incas y la historia del Perú.

Las cálidas arenas del desierto costeño protegieron del paso del tiempo y del avance de la civilización moderna, una inmensa área que, durante el apogeo del imperio, fue centro de importante desarrollo inca. Gracias a la acertada labor del arqueólogo peruano Guillermo Cock y su equipo de arqueólogas peruanas, se pudieron rescatar un aproximado de 2.200 a 2.400 momias incas y otros importantes vestigios que se hallaban en peligro de destrucción, bajo el asentamiento humano Tupac Amaru, distrito de Ate-Vitarte, en la ciudad de Lima.

El maravilloso mundo de los incas, dice la leyenda, nace bajo el amparo del dios Sol, cuando emergieron sus hijos Manco Cápac y Mama Ocllo del sagrado lago Titicaca, para fundar el Imperio de los Incas o Imperio del Tawantinsuyo en la ciudad del Cusco. A partir de ese entonces empieza uno de los capítulos más grandiosos de la historia del Perú.

Los incas se caracterizaron por ser valientes guerreros y por alcanzar un admirable desarrollo en casi todos los campos: arquitectura, medicina, agricultura, orfebrería, textilería, administración, astronomía, entre otros. Poco a poco fueron extendiendo sus dominios, llegando a colonizar nuevas y lejanas civilizaciones, tomando lo mejor de cada una.

Los poderosos incas ensancharon los límites del imperio por el norte hasta Colombia, por el sur hasta Chile y Argentina, por el este hasta la Amazonía y por el oeste, el Océano Pacífico. Ellos creían que las dimensiones del mundo se limitaban a las fronteras del Tawantinsuyo, y que su centro era el Cusco, lugar donde residía el Inca y la élite local o Panacas.

Vasto territorio conectado por una asombrosa y extensa red de caminos que constituía la línea vital para le reino y abarcaba más de 20.000 km. Es así como el Inca llegaba a todos los rincones del imperio, pues estos caminos eran vigilados y controlados permanentemente y se llevaba registro de todo lo que transitaba por estos, mediante los Quipus.

Gracias a esta red de vías los poblados más lejanos se conectaban con la ciudad imperial; sitios tan remotos como Lima (ubicada en la costa central) y dentro de ella, Puruchuco.

Años antes del apogeo de los incas, existieron comunidades locales que se instalaron en la zona de Puruchuco (Intermedio Temprano – Horizonte Medio) y construyeron en el lugar terrazas, paredes y recintos. Años después llegaron los incas, ocuparon estas tierras, y utilizaron estas estructuras para fines distintos.

Puruchuco, que en lengua quechua quiere decir “Casco Emplumado”, es una inmensa zona que alberga entre sus límites un gran Palacio Inca ya conocido desde 1956, y el recientemente descubierto cementerio inca, gracias al hallazgo de las famosas momias incas.

El imponente Palacio Inca construido en base de adobe fue erigido en las faldas del Cerro León. Este laberíntico Palacio bien podría haber sido una casa señorial, un centro burocrático o la sede de un funcionario (o grupo de ellos) que se dedicó a administrar la Mita, es decir, el trabajo obligatorio en beneficio del imperio. Su gran patio habría servido como espacio para el intercambio, redistribución y control de los productos, así como para la difusión de noticias entre las comunidades aledañas a Puruchuco.

Pero la mayor importancia de Puruchuco reside en su carácter sagrado. En efecto, en un área del sitio (Quebrada de Huaquerones) hubo un gran cementerio inca, el segundo más grande del Perú, de más de ocho hectáreas de extensión. Aproximadamente, por el año de 1480, los incas reutilizaron las estructuras dejadas por sus antiguos residentes y seleccionaron esta zona como la privilegiada para despertar en la otra vida, ya que recibiría los restos de los artesanos textiles, el oficio de mayor estatus en el Tawantinsuyo.

Es por ello que los cuerpos eran enterrados con sus mejores prendas textiles, las más vistosas y elaboradas, además de todas sus herramientas de tejido y materia prima junto con una serie de ofrendas como cerámicas, animales, pieles y alimentos, es decir, todo aquello que necesitarían para continuar con su labor en la próxima vida.

Es así que, por más de 50 años, Puruchuco sería el cementerio especializado en recibir los restos de gente de diversos centros poblados prehispánicos, dedicados a la actividad textil; gente de distintos estratos económicos y sociales fueron enterrados de acuerdo al estatus y posición que ocupaban en sociedad.

Se trataba de una población normal, sana y bien nutrida, con evidencias de las comunes enfermedades endémicas (como parasitosis estomacal, producto quizá de la contaminación del agua), pero es a partir de 1530 que una rara enfermedad empezó a cobrar las vidas de muchas personas, incluyendo la del propio Inca Huayna Cápac; esto sería el inicio del fin del glorioso imperio del Tawantinsuyo.

Huayna Cápac, el gran conquistador de tierras, se encontraba en la ciudadela de Tumibamba, (al norte de Quito, Ecuador) cuando decide regresar a la ciudad imperial. Fatalmente, durante el trayecto, es atacado por una enfermedad desconocida hasta entonces: la viruela, y muere trágicamente antes de llegar a su destino. Para ese entonces, los temibles españoles ya se encontraban en Centroamérica esparciendo a su paso, todo tipo de pestes europeas.

Muerto el Inca, en el Cusco se desata una guerra civil entre los dos herederos del inca, sus hijos Huáscar y Atahualpa, reclamando el trono dejado por su padre que, luego de una cruenta lucha por el poder, Atahualpa vence victoriosamente. En ese entonces, un pequeño grupo de españoles se acercaba peligrosamente al centro del imperio, a través de los caminos del inca.

Para los pobladores del imperio, comunidad que se desarrolló aislada del resto del mundo, les resultó aterradora la imagen de Francisco Pizarro, líder de los conquistadores españoles, ataviado en un brillante traje de metal y montado sobre una extraña bestia cuyos cascos hacían eco al caminar.

No les tomó mucho esfuerzo reducir a gran parte de la población inca, incluso al propio Atahualpa. En un breve periodo de tiempo la historia de la más poderosa y próspera civilización prehispánica cambió dramáticamente: se explotaron indiscriminadamente los recursos naturales, se despojaron de sus bienes a los indígenas, se destruyeron sus construcciones, sus tierras; se impusieron ideologías y nuevas creencias religiosas, pero lo más grave fue la esclavización de su gente.

A partir de este episodio al que conocemos como La Conquista, siguieron hambruna, miseria y muerte. Hombres, mujeres y especialmente, niños, fueron víctimas no sólo de enfermedades sino de desnutrición, como le ocurrió a La Señorita.

En el cementerio de Puruchuco se encontró una momia a la que se ha denominado La Señorita, una mujer de aproximadamente 20 años, que se encontró acompañada de dos pequeños niños, que se presume podrían ser sus hijos. La Señorita habría muerto entre 1540 y 1550, luego de ocurrida la conquista española. Ella fue hallada en posición horizontal, distinta a la usual posición fetal con la que los incas solían enterrar a sus muertos, por lo que se cree que La Señorita fue bautizada y sepultada en un camposanto. Sin embargo, su familia robaría su cadáver y la enterraría secretamente junto con sus antepasados. Debido a la rigidez del cuerpo, les sería imposible colocarla en posición fetal.

Observada detenidamente, La Señorita presenta signos de enfermedad y uno de los niños encontrados junto a ella, muestra desnutrición aguda.

Se sabe que La Señorita perteneció a la nobleza inca, pues poseía elaborados tejidos que pertenecen a la clase social alta.

“Las momias son cápsulas de tiempo que brindan información a través de sus restos humanos”
(Johan Reinhard)

En 1999, el arqueólogo Guillermo Cock y su equipo realizaron los primeros trabajos de evaluación de la zona de Puruchuco, y en el 2000 se empezaron con las excavaciones que culminaron a fines del año pasado, con financiación de la National Geographic Society,. En total, se rescataron 1.286 fardos funerarios y entre 2.200 y 2.400 individuos y otros importantes objetos de este gran cementerio que constituye el de mayor enterramiento en un solo periodo (1480-1535).

Su trascendencia reside en el hecho que no existe una muestra tan grande y representativa de un mismo periodo de tiempo como la hallada en Puruchuco, pues se han encontrado individuos de todos los grupos sociales y edades, lo cual proporciona un importante panorama al pasado, de cómo pudo haber funcionado la sociedad inca.

La mayoría de herramientas, materia prima y otros vestigios rescatados, están relacionados a la actividad textil, por lo que se cree, según el Dr. Cock, que fue un cementerio exclusivamente para artesanos tejedores. Y es que el tejido cumplía una función ideológica dentro del proceso de reciprocidad asimétrica en el imperio, es decir, de superior a vasallo. El tejido era un elemento de mucho valor, mantenía la cohesión en la estructura social: el superior recompensaba al vasallo con un tejido. La actividad textil fue la mejor considerada, al punto de que se destinó un cementerio exclusivo para sus artesanos.

Las momias rescatadas tenían entre sus posesiones tejidos, cerámicos y vasijas, que presentan una serie de símbolos y diseños propios de los incas, que se repiten en la gran mayoría de objetos encontrados en Puruchuco, y también en otros centros urbanos prehispánicos de la costa peruana.

El Dr. Cock explica que esto indicaría que los incas iniciaron exitosamente un proceso de aculturación masiva, logrando en la población un alto grado de aceptación de las ideologías y cosmovisión inca, que se refleja en la difusión de los estilos artísticos.

Esta hipótesis, de ser cierta, cambiaría radicalmente la creencia de que los incas imponían su cultura a otras comunidades locales, y que fue esta la razón para su aceptación y cohesión. Pero estos nuevos descubrimientos cambiarían esta perspectiva y nos ponen ante otra posible realidad: un fenómeno de integración se habría estado forjando en toda la costa: el sentido de nación. Los incas desarrollaron el principio de identidad, reconociéndose primero como miembros de una familia, luego como parte de un grupo étnico y finalmente, como parte integrante de una nación, la nación de los incas.

Entre los fardos encontrados, destacan dos por ser únicos en su tipo. “El Rey del Algodón” fue un noble inca de jerarquía importante, pues estaba acompañado de hermosos textiles, tocado de plumas y conchas spondylus, que evidenciaban su estatus en la sociedad inca. Lo más impresionante de este noble inca es que estaba recubierto por varias capas de algodón sin procesar, aproximadamente 300 libras. También se encontraron junto con él, los restos de un niño y 70 de sus pertenencias, que incluye comida, cerámicas, pieles de animales y maíz.

Los fardos con “Falsas Cabezas” son enormes fardos en cuya parte superior se ha colocado un bulto relleno de algodón simulando una cabeza humana, y en su interior contiene varios individuos colocados en posición fetal. Los fardos con Falsas Cabezas están acompañados por los más finos objetos, tanto dentro como fuera de él. Existen cinco tipos de fardos con Falsas Cabezas y todos fueron sepultados con otros fardos de diferentes tamaños, en áreas especialmente seleccionadas y preparadas para ceremonias rituales de entierro.

Las Falsas Cabezas fue una tradición antigua practicada en la costa peruana, que data del Horizonte Medio (650-1100 d.C.); costumbre dejada de lado de manera abrupta. Más adelante, en 1956 se encontró una Falsa Cabeza durante las excavaciones hechas en el Palacio Puruchuco. En la actualidad, se han rescatado 52 Falsas Cabezas, que se espera nos revelen cómo fue que volvió a usarse esta costumbre de entierro, durante el imperio.

Guillermo Cock, la ardua labor con el estudio e investigación de las momias y objetos rescatados, con la finalidad de obtener respuestas a importantes interrogantes: entender cómo funcionó el imperio de los incas, cómo se desarrolló la expansión de esta cultura, y entender el proceso de la conquista española.

Luego de la excavación y tarea de salvataje, se procedió a organizar la colección; entre 10.000 y 10.500 paquetes que corresponden a 60.000 ó 70.000 objetos que fueron trasladados al laboratorio del Dr. Cock. Esta paciente tarea se culminó entre agosto y noviembre del año pasado, y se tiene ya un inventario de todo lo rescatado.

En seguida, Guillermo Cock y su equipo arqueóologos peruanos y de cinco antropólogos físicos procedieron a abrir tres de los fardos, utilizando para ello los fondos otorgados por la National Geographic Society. Estos científicos están estudiando diferentes áreas de biología esquelética, buscando determinar quiénes eran, su edad, sexo, crecimiento y desarrollo, su nutrición, enfermedades, causas de muerte, relación genética entre los individuos, y hasta el tipo de trabajo que realizaban. Esta información se obtendrá de las marcas que dejan los músculos en los huesos.

A partir de estos datos, se podrán formular hipótesis sobre las condiciones sociales, políticas, económicas y hasta religiosas. En pocas palabras, es como armar un gran rompecabezas, cuyo resultado final o primeras conclusiones se podrán vislumbrar luego de cinco u ocho años de paciente labor investigativa.

Mas aún, esta situación se agrava debido a que no existen los suficientes recursos económicos para el estudio de tanto material, puesto que abrir un solo fardo cuesta mucho dinero.

El plan de trabajo del Dr. Cock y su equipo para este año incluye el mejoramiento del inventario; la conservación de los objetos y algunos análisis preliminares. Más adelante, se prevé construir en el Museo de Sitio de Puruchuco, ubicado cerca del Palacio Puruchuco, un área especial que tenga la capacidad de alojar la gran cantidad de material rescatado en forma adecuada para poder ser exhibido.

 

 

 

Texto: Viviana Villavicencio
peruhotel.com 

Fotos: National Geographic