Los buenos siempre mueren primero
Corría la década de 1980 cuando mi equipo de investigación decidió abrir un espacio norteño en nuestro trabajo de campo, que en general estaba dedicado al Cusco y Ayacucho. Convencimos sin esfuerzo a los habituales financiadores y, atraídos por las noticias de la fiesta dedicada a la Virgen de la Puerta, nos dirigimos a Otuzco, […]
