Realizan estudios de huaca en Cieneguilla

Con la finalidad de obtener información acerca de la cronología, los momentos de ocupación y la función de la Zona Arqueológica Huaycán de Cieneguilla, el Qhapaq Ñan-Sede Nacional, por medio del Proyecto Integral Huaycán de Cieneguilla, inició los trabajos de excavación arqueológica y puesta en valor del monumento.

Esta temporada considera intervenciones tanto de investigación como de conservación arqueológica en cuatro de los seis sectores definidos para la zona arqueológica. Los sectores I, II, III y IV son considerados de filiación cultural tardía (Ychsma e Inca), y resultan ser las áreas con mayor evidencia arquitectónica del monumento.

Prioridad

De esta manera, la investigación arqueológica abarcará por primera vez la totalidad de los sectores tardíos que conforman el monumento, en contraposición a la atención privilegiada que desde los primeros reconocimientos desarrollados en la década de 1960 ha recibido la denominada área Nuclear (Sector II).

Esta situación no ha permitido que hasta la fecha se tenga una idea clara de la temporalidad y la función de otros sectores del asentamiento tardío.

Huaycán de Cieneguilla: Arqueología y gestión social del patrimonio

Vista de un muro con frisos del Conjunto Ornamentado. Este conmigo es uno de los mas importantes del sitio, porque presenta frisos que resaltan por su cantidad, calidad, disposición y variedad dentro del área nuclear.

Huaycán de Cieneguilla se ubica en el distrito de Cieneguilla, a una distancia aproximada de 1 hora desde la ciudad de Lima, en el kilómetro 27.5 de la carretera que conduce a Huarochiri. La zona arqueológica se encuentra en la vertiente desértica del valle medio de Lurin, colindando con los centros poblados de Huaycán de Cieneguilla y la Asociación Las Terrazas.

EL MONUMENTO EN LA HISTORIA
Huaycan de Cieneguilla fue uno de los principales centros urbanos del señorío Ychsma que se desarrolló entre los siglos X y XIV, el mismo que durante la dominación Inca (Siglo XV) se convirtió en un centro administrativo de mediana jerarquia integrado a la ruta transversal del Qhapaq Ñan que comunicaba las cabezas de provincia de Hatun Xauxa (Junin) y Pachacamác (Lima). El tramo Xauxa-Pachacamác habria sido utilizado para la peregrinación de la población desde el Santuario de Pachacamác hacia el Apu Parlaqaqa, y viceversa.

RECINTOS, PLAZAS Y TUMBAS
el área nuclear de Huaycán de Cieneguilla está organizada en unidades arquitectónicas entre las que destaca el Conjunto Las Ventanas, que cuenta con una plaza asociada a una plataforma con rampa de uso ceremonial. Se encuentra también el Conjunto Ornamentado, una edificación Ychsma decorada con frisos de motivos zoomorfos y geométricos. Finalmente, el Conjunto Hornacinas que cuenta con un espacio de carácter ceremonial decorado con frisos que representarían un calendario lunar. En este conjunto se registró una estructura funeraria conteniendo los restos óseos de seis individuos, una diversidad de objetos, y un envoltorio con fragmentos de quipus, que inplicarían que uno de estos personajes cumplió el rol de administrador Inca o Quipucamayoc.

PROYECTO INTEGRAL HUAYCAN DE CIENEGUILLA

Vista panorámica del sitio arqueológico Huaycán de Clenegulla localizado al pie de la quebrada Huaycán. en el margen Izquierdo del valle medio del río Lurín. Su área monumental se ubica a una altitud de 449 asno.. al inicio de la Chaupiyunga, zona ecológica de transición entre la costa y la sierra.

Desde el ano 2007, el Ministerio de Cultura a través de un proyecto integral del Qhapaq Ñan – Sede Nacional, desarrolla actividades centradas en la investigación y la conservación de la zona arqueológica, mediante un equipo inter-disciplinario que busca la incorporación de la población local, con fines de lograr su puesta en uso social.

CIRCUITO DE VISITAS
En Huaycán de Cieneguilla, el Qhapaq Ñan – Sede Nacional acondicionó un circuito de visitas que tiene como finalidad el uso público del monumento, a través del disfrute de la arquitectura prehispánica y su entorno. El circuito permite recorrer el área nuclear del asentamiento, que presenta las evidencias más sobresalientes de la arquitectura Inca, como son los vanos y las ventanas trapezoidales.

Vista del muro con frisos del Conjunto Hornacinas. Las formas circulares de estos frisos han sido interpretados como un calendario lunar

El sendero permite Ingresar al Conjunto Las Ventanas y al Conjunto Ornamentado. Durante el recorrido, el visitante transita por las calles, patios y recintos de estos conjuntos, experimentando de forma sensorial estos espacios, conociendo las características que convierten a Huaycán de Cieneguilla en el monumento más sobresaliente del valle medio de Lurín.

El circuito se inicia en el Centro de Visitantes, un espacio para la recepción de los visitantes, y que exhibe un conjunto de fotografías con las principales características de los tramos del Qhapaq Ñan, con énfasis en el tramo Xauxa – Pachacamác.

GESTIÓN PARTICIPATIVA

Vista del vano trapezoidal presente en el Conjunto Las Ventanas, edificación característica de la presencia inca en Huaycán de Cieneguilla

Nuestra perspectiva de puesta en uso social permite integrar a las comunidades de Huaycán y Las Terrazas, instituciones educativas, organizaciones de artesanos, grupos empresaria-les turísticos y Municipalidad de Cieneguilla, en la gestión del monumento. A través de la suscripción de convenios, acciones cívicas, talleres de capacitación, charlas informativas, eventos culturales, y la conformación de colectivos, como el Grupo Juvenil Vigía del Patrimonio y los Orientadores Culturales de la zona arqueológica; se consolida la participación ciudadana e incorporación del tema patrimonial en la agenda local, garantizando la preservación de la zona arqueológica como fuente de identidad local, activo de desarrollo y destino cultural del distrito.

Ministerio de Cultura del Perú
Revista Arkinka

Hallazgo singular de un grupo de quipus Inca en Huaycán de Cieneguilla, Costa Central de Perú

La presente es el documento de una charla que tuvo como objetivo informar los avances de investigación acerca del hallazgo de un grupo de quipus inca en la Zona Arqueológica Huaycán de Cieneguilla, recuperados mediante excavación en un contexto de tumba parcialmente saqueada, la cual fue intervenida como parte del PIA-2011 por el Proyecto Integral Huaycán de Cieneguilla, en el marco del Proyecto Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura.

Autor: Lic. Mario A. Ramos Vargas
Responsable del Componente de Investigación Proyecto Integral Huaycán de Cieneguilla
Proyecto Qhapaq Ñan
Sede Nacional Ministerio de Cultura

Huaycán de Cieneguilla como zona arqueológica es muy bien conocida en la literatura por ser un asentamiento de ocupación tardía, correspondiendo sus dos grandes ocupaciones a dos períodos distintos, primero al Intermedio Tardío (1000-1470 d.C.) como uno de principales centros urbanos establecidos por el Señorío Ychsma en el valle de Lurín, que además fue sede del curacazgo de Huaycán, uno de los cuatro existentes en el valle medio de este río (Cornejo 2000: 162) y luego al Horizonte Tardío (1470-1533 d.C.) durante la arremetida Inca en la Costa Central, siendo incorporado al Tawantinsuyo como parte de la Provincia Inca de Pachacamac, adquiriendo la categoría de centro administrativo local,integrado claro está al Qhapaq Ñan por medio de un camino transversal hacia la costa,que hoy se conoce como Tramo Xauxa-Pachacamac, que en buena parte de su recorrido ocupa la cuenca del río Lurín.

Así Huaycán de Cieneguilla como Zona Arqueológica, se ubica en la parte superior del vallebajo del río Lurín, a una altitud de 449 msnm, punto que vendría a ser el inicio de la chaupiyunga, una zona ecológica de transición entre la costa y la sierra que se encuentra entre los 500 y 2000 msnm (Feltham 2009), un espacio geográfico codiciado en tiempos prehispánicos por ser zona apta para el cultivo de la coca (Rostworowski 1973; Marcus ySilva 1988). El asentamiento se encuentra emplazado al pie de la quebrada Huaycán,ocupando ambas márgenes de la terraza aluvial, lo mismo que vino a suceder con el establecimiento moderno de dos poblaciones: Huaycán de Cieneguilla en su margenderecha y Las Terrazas en su margen izquierda, pertenecientes políticamente al distrito de Cieneguilla, en la provincia y departamento de Lima.

La Zona Arqueológica Huaycán de Cieneguilla presenta seis sectores diferenciados, cinco de los cuales (sectores I, II, III, IV y V) corresponden a su parte tardía, inicialmente identificada como PV48-57 (Patterson 1966; Feltham 1983; Guerrero 2001) y la otra sexta(Sector VI) definida originalmente como un sitio distinto (PV48-56) por ser de ocupación temprana (Patterson 1966; Feltham 1983 y Guerrero 2001).

El dominio inca en Huaycán de Cieneguilla se materializa claramente en la traza de dos delos doce conjuntos arquitectónicos identificados en el Sector II de su Área Nuclear:Conjunto G (Ventanas) y Conjunto H (Hornacinas)1, donde el primero de ellos contiene claros indicios del sello imperial en su arquitectura (vanos de forma trapezoidal), a diferencia del otro que no los presenta. Sin embargo, ambos parecen incluir el patrón dediseño urbano inca, caracterizándoseles como residencias de élite o palacios (Negro 1977; Eeckhout 1999), además de que su diseño y ejecución para cada uno se habría realizado como un solo proyecto constructivo (Negro 1977; Ruales y Las Casas 2008), levantados sobre arquitectura previa (Negro 1977; Ruales 2004; Ruales et al. 2014) y ubicados de manera prominente, sobre una zona elevada con una vista privilegiada. En ellos además,se hace distinguible un cambio en el sistema constructivo de los muros, reflejado en su aspecto ciclópeo, además de la introducción de nuevos elementos y materiales constructivos como por ejemplo el poyo escalonado y el adobe rectangular, respectivamente. Sin embargo, sólo el Conjunto G presenta la forma trapezoidal en algunas puertas y ventanas, aunque es del Conjunto H de donde procede el grupo de quipus.
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1 Los conjuntos mencionados consideran un espacio público-ceremonial principal de distinta tipología sobre el cual gira el resto de estructuras del edificio. Se tratan de recintos sobre elevados que configuran plataformas asociadas a un patio, donde un elemento característico define su tipo, la rampa acceso para el Conjunto G y el friso mural para el Conjunto H.

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Enfocándonos en el Conjunto H, la composición de este edificio muestra una delimitación clara, con un acceso único desde el exterior, cuyo desarrollo posterior nos conduce casi inmediatamente (indirecto) a un patio central con banquetas, flanqueado por dos plataformas elevadas (Este y Sur) y un muro con el friso de los “doce círculos lunares” (Negro 1977; Bueno 1993). Este patio es el espacio público por excelencia del conjunto y viene a articular a los demás recintos del conjunto.

Aquí el patio es el último espacio público, en ese sentido las plataformas que comparten una misma escalera, dan paso a recintos restringidos, controlándose el ingreso y la circulación. De estas dos, la plataforma Sur es la más significativa, ya que nos conduce a espacios habitacionales caracterizados así por el equipamiento que presentan (banquetas y poyos), que finalmente luego de atravesarlas llega al ‘recinto necrológico’, mientras que la plataforma Este nos comunica al ‘gran patio’ (Ruales y Las Casas 2008), el mayor del conjunto.

El ‘recinto necrológico’ (Negro 1977) se trata de un recinto amplio de forma trapezoidalque contiene tres cámaras funerarias contiguas -lamentablemente todas saqueadas-(tumbas H1-23A, H1-23B y H1-23C) y un pequeño espacio cercado con muros bajos y vano orientado a las tumbas, el cual se considera como una remodelación posterior al espacio original que fue un patio. El techo de las tumbas configura un segundo nivel asociado a dos frisos escalonados y serie de tres nichos, igual número de nichos también presente en el primer nivel del muro frontal de las tumbas.

Se intervino una de las tumbas, la H1-23A, por ser la que evidenciaba superficialmente la mayor cantidad de material cultural recuperable, a pesar de haber sido su arquitectura funeraria la más afectada por el vandalismo, presentando un forado hacia el frontis queda al patio.

La excavación de esta tumba implicó todo su interior hasta dar con el piso de la cámara funeraria. Se logró definir tres niveles de deposición de donde se recuperó los restos de un diverso contenido cultural que correspondería al fardo y parte del ajuar funerario.

El material óseo humano recuperado correspondería al parecer a tres individuos: dos adultos y un niño, cuyos sexos todavía no se han determinado al encontrase en estos momentos en pleno proceso de análisis. Asimismo, también fueron hallados ciertos materiales enteros a pesar del atentado que sufriera esta tumba, resaltando entre ellos los siguientes objetos: un pequeño quero inca hecho de madera y decorado con diseños geométricos incisos, un ejemplar completo de spondylus, tres mates con su interior rellenos de algodón, un conjunto de husos de madera, una diminuta espada de tejedor enmadera, y una pequeña olla de cerámica con diseños de serpiente en alto relieve conteniendo semillas en su interior.

Finalmente, por debajo de todos los materiales y en contacto con el piso se ubicó lo que parecía era la base del fardo (Bardales 2014: 47) y que luego durante su intervención fue definido como un fragmento o resto de fardo (Landa2013).

Durante el inventario de los materiales recuperados en las excavaciones de la temporada 2011, nos percatamos que la envoltura textil del fragmento de fardo al encontrarse roto exponía parte de su contenido, un conjunto de cuerdas con nudos de un probable ejemplar de quipu.

El trabajo posterior de desenfardelamiento a cargo de la conservadora de textiles Patricia Landa (2013), dejaría en evidencia que el contenido de este paquete funerario se encontraba aun intacto.

Todo el paquete consideró el registro de 24 elementos, entre ellos elementos de cobertura (amarre y envoltura) y relleno, además del propio contenido, que por su disposición parecen haber sido colocados siguiendo un orden. Dentro de la serie de objetos destacan un costurero con todos sus implementos, una valva de spondylus, bolsitas con contenido vegetal, restos de honda en fibra vegetal, y lo más sorprendente, un conjunto de quipus, donde cada uno se encontraba enrollado o envuelto, manera que era como se los guardaba (Arellano 1999: 230). El conjunto de estos últimos fueron encontrados en el fondo del paquete, habiendo sido colocados primeros, mientras que, a diferencia del cesto de costurero y el spondylus al ubicarse encima, son los que se colocaron al final.

Como ‘grupo o conjunto de quipus’ recuperados a partir del desenfardelamiento, se identificó de manera inicial nueve elementos de quipus (Landa 2013). Sin embargo, un registro preliminar especializado de estos quipus que se manejó de manera paralela al desenfardelamiento, determinó un total de 22 cordones principales, identificando siete piezas asociadas y/o articuladas a las nueve contabilizadas en principio, además de que uno de los especímenes se compone de siete piezas articuladas (Rojas et al. 2013).

El análisis preliminar de la colección de quipus de Huaycán de Cieneguilla contenida en el ‘fragmento de fardo’, permitió señalar que estos presentan atributos propios de la manufactura inca y el contenido son convenciones canónicas propias de esta época y sociedad (Rojas et al. 2013). Sin embargo, este se muestra singular al haber estado contenido en un paquete textil junto a otros materiales que podrían considerarse como ofrendas 2.

Esto mismo habría sucedido con dos de los tres individuos (dos adultos y un niño) depositados en esta tumba, que no necesariamente debieron ser colocados en un solo momento, sino que pudo ser progresivo en el tiempo (Bardales 2014: 48), y que de poder determinarse el personaje principal, que en este caso se trataría de un funcionario de élite, esto por el tipo de objetos asociados y por haber estado albergado en aquel lugar, en una zona de carácter privilegiado al interior del palacio.

Siendo así, el personaje principal que albergara esta tumba se habría desempeñado como un funcionario estatal o curaca al servicio del Tawantinsuyo, inclinándonos por la segunda opción, pese a que no hayamos encontrado los restos de ciertos artículos (orejeras,ornamentos de oro y el banquillo de madera llamado tiyana)3 que puedan indicar su relación directa con la nobleza hereditaria provincial (Frame 2004) pero sí por la presencia de una pieza diplomática de prestigio, lo cual constituye el kero , que lo habría recibido en vida y que en otros casos en contextos funerarios, al acompañar a los muertos indica el rango y la posición que había tenido en vida (Ziółkowski 1979), porque como es sabido, al igual que muchos señores nativos de la era toledana, en la revisita de 1588 practicada en Sisicaya, en el valle de Lurín, el curaca del lugar, don Diego Chauca Guamán aparece también interpretando los datos contenidos en los quipus para que sean vertidos en el registro alfabético de los escribanos españoles (Salomon y Grosboll 2009), por tanto es muy posible que el personaje principal aludido se haya tratado más bien de un curaca que habría usado quipus, esto según conforme con la lista de otras personas (astrólogos, curacas 4, enviados del Inca, gobernadores, jueces, administradores de tambos y otra serie de contadores locales que tenían que ver con la economía y producción del lugar(ganadería y agricultura) que las habrían usado (Arellano 1999).

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2 Algo similar sucedía con el contexto de quipu de Pachacamac, donde a manera de ofrenda (Ministerio de Cultura 2012: 21), se encontró durante la apertura y extracción de los quipus, en el fondo del paquete, un fragmento de liso (palito) y muestras de dos tipos de molusco: spondylus y caracol marino (Bueno 1990:100).
3 Cabe mencionar, aunque no se haya recuperado algún ejemplar de orejera, el fragmento de vasija escultórica con el personaje antropomorfo que lleva una honda sobre la cabeza a manera de tocado, el cual aparece asociado al contexto funerario, también porta orejeras. Como es bien sabido la clase alta del estado cusqueño era llamada incas u “orejones del Cusco” (Pärssinen 2003: 157), esto último por las llamativas orejeras portantes
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Pero esta última apreciación no niega del todo la inexistencia de un quipucamayoc en el asentamiento de Huaycán de cieneguilla, como veremos a continuación. Como es sabido el quipu era el principal y eficaz instrumento utilizado en el mantenimiento de registros en el Tawantinsuyo, y los quipucamayos los especialistas en su manejo para la fijación de la información. Como funcionarios estaban organizados en varios niveles, por lo tanto había una jerarquía entre ellos (Guaman Poma 1980 [1615]; Urton 2011b), de acuerdo posiblemente a la jerarquía administrativa inca (Arellano 1999: 255). Como lo sugirió Gary Urton (2011b: 132-133), los funcionarios eran enviados desde los centros administrativos estatales con la misión de recolectar información sobre la población de cada comunidad.

Esta información era tomada de los quipus de los registradores locales, la que a su vez era ingresada en la contabilidad oficial de los quipus de funcionarios administrativos de rango superior en centros administrativos estatales. La totalidad de esta información finalmente llegaba a la capital inca en Cusco. En ese sentido los quipus encontrados en Huaycán de Cieneguilla representarían documentos de recolecta local, al contener posiblemente sólo información en torno a su área de influencia. En ese sentido, Huaycán de Cieneguilla debió contar con sus propios quipucamayocs dentro de la estructura social bipartita en la organización espacial inca del núcleo del asentamiento, un alto (Hanan) Huaycán representado por el Conjunto G y un bajo (Hurin) Huaycán representado por el Conjunto H.Lo singular de este contexto funerario lo representa el costurero con todos sus implementos, evidencia que podría dar respuesta a preguntas anteriormente planteadas,de si el mismo quipucamayoc (especialista en quipu) se fabricaba su propio instrumento que le serviría para el registro (Arellano 1999: 257).

Si bien el contexto funerario de Huaycán de Cieneguilla, corresponde a tres individuos (dos adultos y un niño) -esperando poder determinar el sexo de estos a partir del análisis bioarqueológico que en estos momentos se realiza- sin haber podido determinar el personaje principal, a pesar que lo estamos interpretando como un curaca, la existencia del otro individuo adulto podría corresponder al supuesto quipucamayoc o tratarse de un asistente en la confección de los cordones para los quipus. De ser el primer caso, el curaca habría sido enterrado con propio quipucamayoc.

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4 Se sabe que existían depósitos de quipus en las casas de los curacas o nobles indígenas a partir de la Visita hecha a la provincia de Chucuito (Arellano 1999: 230).
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Finalmente quedan muchas preguntas por responder, las que serán aclaradas de algún modo a partir de los resultados de los análisis bioarqueológicos y textiles (costurero) que se vienen realizando en estos momentos. Sin embargo, el sólo hecho del descubrimiento de este conjunto de quipus en Huaycán de Cieneguilla confirma el rol privilegiado que los incas le dieron a este asentamiento preexistente. La marcada extensión y complejidad interna frente a otros asentamientos del valle de Lurín resaltan a primera vista. La importancia de este asentamiento en la región parece haber estado presente en las dos épocas en que fue ocupada, así lo parece evidenciar su Área Nuclear, con la presencia de conjuntos arquitectónicos que incluyen espacios públicos-ceremoniales de variada tipología jerarquizados espacialmente. Sin embargo, la ubicación estratégica de su emplazamiento sería advertido por los incas, al controlar posibles rutas de comunicación (Ruales et al. 2013), cualidad que primaría en su elección como centro administrativo local, el cual debió ejercer hegemonía sobre asentamientos próximos de menor jerarquía como Molle, Panquilma y Rio Seco, pero a su vez supeditado supeditado a Pachacamac, capital provincial Inca.

* Paper presented at the 55 th Annual Meeting of the Institute of Andean Studies, Berkeley.
10 de enero del 2015

Principales sitios arqueológicos de Lima

El Ministerio de Cultura ha identificado 217 sitios arqueológicos en Lima. Muchos de ellos sobreviven a pesar del crecimiento urbano, recordándonos la grandeza de nuestro pasado y la importancia de su recuperación y puesta en valor.

Algunos sitios arqueológicos destacados de la ciudad de Lima y alrededores son:

Garagay.
Templo en “U” del periodo Formativo (1800-800 a.C.) conformado por una pirámide central y dos brazos laterales asimétricos. En el atrio de la parte superior del montículo se diseñaron frisos con imágenes modeladas sobre una pared pintada con colores diversos. Allí se representaron figuras estilizadas, como cabezas antropomóricas vistas de perfil, con rasgos felinos similares a los de Chavín.

El templo de Garagay es contemporáneo a Chuquitanta, Infantas y Cieneguilla, entre otros. En la actualidad el INC ejecuta un proyecto que tiene como objetivo la recuperación integral del complejo arqueológico.
Ubicación: Cruce de las avenidas Universitaria y Angélica Gamarra, San Martín de Porres. Lima 31 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9933 anexo 280.

Huallamarca.
Fue escenario religioso y administrativo de las culturas Lima, Ichma e Inca. Está conformado por una pirámide de tres cuerpos escalonados, con perfiles inclinados y acceso central a modo de rampa. Para su construcción se utilizaron adobitos.

El sitio de Huallamarca es contemporáneo a los complejos arqueológicos de Maranga, Pucllana y Pachacamac.

Ubicación: Calle Nicolás de Rivera 201, San Isidro. Lima 27 – Perú.
Teléfono: (511) 222-4124.

Huantille.
Templo del intermedio Tardío perteneciente al señorío Ichma (900-1532 d.C.) que mantiene su importancia hasta la llegada de los europeos. El cuerpo del templo está conformado por una estructura piramidal construida mediante un sistema de terraplenes, todos edificados con gruesos muros de tapia. Destacan en Huantille los corredores, banquetas y pintura de color blanco, así como frisos polícromos representando aves y diseños escalonados.

Huantille se encuentra vinculado a Mateo Salado y al complejo arqueológico Maranga en San Miguel. Desde el año 2006 se viene efectuando un proyecto de recuperación integral gracia a un convenio suscrito con la Municipalidad de Magdalena del Mar.

Ubicación: Cruce de Av. Castilla y 28 de Julio, Magdalena del Mar. Lima 17 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9933 anexo 280.

Huaycán de Cieneguilla.
Centro administrativo de origen inca conformado por un conjunto de recintos de planta rectangular unido por un sistema de pasajes y vanos. Los muros son de piedra y barro aunque revestidos por sólidas capas de arcilla. En el sector mejor conservado se observa no sólo frisos sino corredores y almacenes a desnivel.
El sitio está relacionado con Paquilma, Las Palmas y Tijerales. Desde el año 2007 se viene realizando trabajos de investigación y puesta en valor de la zona a través del programa Qhapaq Ñan, contando con la activa participación de los pobladores del lugar.
Ubicación: Av. Huaycán s/n, Cieneguilla. Lima 40 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9887.

Mateo Salado.
El complejo arqueológico Mateo salado, constituido por cinco pirámides monumentales, conformaba uno de los asentamientos administrativo-religiosos más importantes de la época prehispánica en la costa central peruana. Cronológicamente pertenece al Intermedio Tardío (1000 d.C. -1470 d.C.) y al Horizonte Tardío (1470 d.C.-1532), siendo evidente que estuvo unido con el conjunto arqueológico Maranga a través de un estrecho camino amurallado.

El nombre Mateo Salado procede de un personaje, Mateo Salade (1528-1573), un inmigrante francés que habitaba en los predios de lo que hoy es la huaca y que, en su época, fue procesado por supuestos actos de herejía por la Inquisición. El Ministerio de Cultura actualmente ejecuta un proyecto de investigación y puesta en valor.
Ubicación: Ubicado en el límite de los distritos de Lima, Breña y Pueblo Libre. Entre las avenidas Tingo María y Mariano Conejo. Plaza de la Bandera, Pueblo Libre. Lima 21 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9887.

Pachacamac.
El complejo arqueológico de Pachacamac, candidato a convertirse en patrimonio cultural de la humanidad, es uno de los más importantes centros ceremoniales de la costa central peruana. La construcción del santuario, efectuada ente los siglos IV y V d.C., se atribuye a los arquitectos de la cultura Lima, quienes construyeron también el templo de Urpiwachak dentro de la zona.

En Pachacamac es evidente la influencia de las culturas Wari e Ichma en el llamado templo Pintado así como la inca en el Templo del Sol, el Acllawasi, la Plaza de los Peregrinos, entre otros importantes edificios. Pachacamac cuenta con un museo de sitio y áreas naturales protegidas (bosque de algarrobos y una laguna). Actualmente el Ministerio de Cultura prepara un plan de manejo para la conservación sostenible del santuario.
Ubicación: Km. 31.5 de la antigua Panamericana Sur, Pachacamac. Lima 19 – Perú.
Teléfono: (511) 430-0168.

Paraíso.
Es uno de los templos pioneros de la costa central con planta en forma de “U” del Arcaico Tardío (2000 a.C.). Paraíso, también denominado Chuquitanta, consta de ocho unidades arquitectónicas, constituyendo uno de los complejos arqueológicos más importantes de la franja costera central peruana.

Con un edificio principal formado por una construcción piramidal hecha de piedras canteadas, los especialistas aseguran que Paraíso es contemporáneo de Caral. Desde el año 2007 se viene realizando trabajos de mantenimiento y protección de la zona con el apoyo de la comunidad Kapaq Sumaq Ayllu de San Martín de Porres.

Ubicación: Ex hacienda Chuquitanta, San Martín de Porres. Lima 31 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9887.

Pucllana.
Fue centro de desarrollo de la cultura Lima, cuya zona de influencia comprendió los valles de Chancay, Chillón, Rímac y Lurín. Construida mediante la técnica de los adobitos, tuvo fines administrativos y ceremoniales, distinguiéndose dos zonas en su espacio: en la primera destaca una estructura piramidal de 23 metros de altura, utilizada para el culto a las deidades; y en la segunda, un área supuestamente urbanizada, es posible apreciar plazas, rampas, patios y recintos donde se almacenaban productos de consumo masivo.
Pucllana es contemporánea a Maranga, Cajamarquilla y Pachacamac. Cuenta con un museo de sitio, donde se organizan talleres de promoción cultural. Desde 1980, en virtud a un convenio, conjunto con la Municipalidad de Miraflores se viene realizando un proyecto arqueológico de investigación, conservación y puesta en valor del sitio.
Ubicación: Calle General Borgoño cdra. 8 s/n. Lima 18 – Perú.
Teléfono: (511) 445-8695.

Puruchuco.
Se trata de la residencia del señor de un pequeño curacazgo que gobernó un área determinada de la margen izquierda del río Rímac poco antes del establecimiento de los incas en el valle. Resalta la presencia del palacio residencial de planta cuadrangular asociado a un conjunto de recintos, patios y corredores coherentemente articulados en su interior.

Muy cerca al sitio se encuentra Huaquerones, el cementerio más grande del valle y el que mayor grado de enterramiento concentró durante un mismo periodo (1480-1535), habiéndose registrado más de 2.200 momias incas. Puruchuco es contemporáneo a Pachacamac y Huaycán de Cieneguilla y cuenta con el museo de sitio Arturo Jiménez Borja.

Ubicación: Carretera Central km. 4.5, Ate Vitarte. Lima 03 – Perú
Teléfono: (511) 494-2641.

San Borja.
Es un centro religioso y administrativo menor en el valle bajo del Rímac, cuya evidencia científica actual es conocida como complejo arqueológico de Limatambo. El sitio está conformado por una pirámide trunca de perfiles escalonados y una planta ligeramente trapezoidal construida en base a una serie de recintos con rellenos.

En el interior destaca la presencia de recintos, patios unidos por un sistema de pasajes, escalinatas y vanos. San Borja presenta evidencia de ocupación humana desde el intermedio Tardío hasta, incluso, bien entrada la Colonia.

Ubicación: Esquina de las avenidas Canadá y De la Arqueología, San Borja. Lima 41 – Perú.
Teléfono: (511) 476 – 9933 anexo 280

San Juan de Pariachi.
Centro administrativo inca conformado por un conjunto de recintos de planta rectangular y unido por un sistema de pasajes y vanos. Los recintos están agrupados por una serie de muros de tapia y adobes, presentando muchos de ellos un enlucido de barro.

A este sitio se le relaciona con Puruchuco y Pachacamac.  Actualmente el Ministerio de Cultura realiza un proyecto de investigación que incluye la preservación del sitio arqueológico.

Ubicación: Carretera Central km. 12.7, Ate Vitarte. Lima 03 – Perú.
Teléfono: (511) 429-2641.

Santa Catalina.
Centro religioso y administrativo desarrollado entre los periodos conocidos como Intermedio tardío y Horizonte Tardío. Está conformado por una estructura central construida sobre una plataforma de tapia y adobe con rellenos provenientes de edificios de la época Lima y bloques de tapia.

Destaca en Santa Catalina la presencia de un conjunto de pasajes que comunican a recintos rectangulares, una columna cilíndrica hecha con adobes circulares y frisos. Cuenta con un museo de sitio. El Ministerio de Cultura vela por su preservación en coordinación con la Municipalidad de La Victoria.

Ubicación: Calle Pascual Saco Oliveros cdra. 8 s/n, La Victoria. Lima 13 – Perú.
Teléfono: (511) 330-3737

Qhapaq Ñan: Huaycán de Cieneguilla, una de las rutas trasversales del camino inca

El Proyecto Qhapaq Ñan es un trabajo que viene realizando el Ministerio de Cultura del Perú para revalorar la zona y así postularla como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El presupuesto destinado este año para el proyecto es de 9 millones de soles, con ello, se buscará incentivar la promoción y cuidado de las zonas arqueológicas.

Una de las zonas en la que se viene trabajando es, precisamente, Huaycán de Cieneguilla, perteneciente al tramo Jauja-Pachacamac, una de las rutas trasversales del Qhapaq Ñan.

 

Fuente:RPP