En Francia se subastan piezas arqueológicas de Perú pre-colombino

La empresa de subastas Drouot, localizada en el icónico Hôtel Drouot es un lugar de subastas líder en Francia, quienes el 27 de marzo del 2020 realizaron una subasta en la que incluyeron seis piezas arqueológicas peruanas  de arte precolombino. La subasta no tuvo pronunciamiento publico del gobierno peruano acerca de alguna acción para recuperar o impedir su venta o recuperación.

Existen muchas piezas de alto contenido artístico que han sido extraídos ilegalmente del Perú y que corresponden a varias épocas de nuestra historia, la mayoría de ellas fueron extraídas y sacadas fuera de contexto porque en su mayoría corresponden a saqueos  de sitios arqueológicos realizados por huaqueros.

El gobierno peruano debería ser mas activo y ejercer su soberanía sobre dichas piezas y solicitar su devolución o gestionar el retorno de las mismas.

Evidenciada la subasta, estas seis hermosas piezas ya deben haberse vendido y una vez mas habremos perdido el rastro de las mismas  lo cual dificulta su repatriación. Las piezas son cerámicas que pertenecen a las culturas Chavín, Chimú y Cupisnique.

Aquí te mostramos las piezas y la descripción consignada por la tienda en el catálogo publicado por la empresa de subastas.

 

Profanan funerario de Centro Arqueológico de Qotakalli

Un grupo de huaqueros atentó contra la zona arqueológica de Qotakalli, ubicada en el distrito de San Sebastián en Cusco, Peru, al extraer (huaqueo) ilegalmente bienes culturales de dicho centro a plena luz del día del último jueves.

Al promediar las 10:00 horas, según información extraoficial, un grupo de personas con herramientas llegó a la Asociación Pro Vivienda Buena Esperanza, Zona Arqueológica de Qotakalli, para extraer cerámicos y bienes culturales.

Personal de la Dirección de Cultura y la PNP constató en el lugar la presencia de un funerario prehispánico, donde se halló un objeto cerámico (Raqui) de 60 centímetros de altura.

El cerámico estaba fracturado y presentaba daños en un 50%. En su interior contenía arena rojiza, restos óseos y fragmentos de cerámica esparcidos a su alrededor, luego del saqueo.

Según vecinos aledaños al Centro Arqueológico de Qotakalli, el lugar durante la noche es peligroso debido a que personas de malvivir se alojan allí; en otros casos, grupos de jóvenes se dedican a la drogadicción o al pandillaje.

Asimismo, los vecinos piden presencia policial o vigilancia para resguardar la zona y evitar hechos similares.

Un grupo especial de agentes pertenecientes a la Sección de Investigación de Delitos contra el Patrimonio Cultural de la Policía Fiscal, junto a la Dirección de Cultura, investiga para identificar, ubicar y capturar a los responsables del hecho, quienes están no habidos.

Fuente: La República

Desde hace mucho tiempo existe la costumbre de huaquear durante la ´Semana Santa´ y el día preferido es Viernes Santo porque en el pueblo se piensa que ´Dios está muerto y no ve´.

El territorio de la región Lambayeque tiene cantidad de lugares arqueológicos, de los cuales más del 90 % han sido profanados por los infames huaqueros.

Las tumbas preferidas por los huaqueros son las de los Mochicas, Lambayeque, Chimú e incluso Incas. Esos tesoros escondidos en las tumbas, objetos de oro, chaquiras y cerámicas finas, son lo más apetecibles para los profanadores de tumbas, conocidos como “huaqueros”.

Emiliano Rubio Díaz en su artículo “Huaquero y arqueólogo” indica que en Perú, se le llama “huaquero” al buscador clandestino e ilegal de tesoros arqueológicos y que su nombre deriva del término “huaca”, que puede ser un edificio en ruinas o un cementerio.

Para el historiador Martín Cabrejos Fernández, profesor de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo, la palabra “huaquero” deriva del término quechua “wak’a” que significa sagrado y, aunque popularmente se usa para designar en nuestro tiempo a los enterramientos prehispánicos, una Wak’a podía ser una piedra, una cueva, un árbol, un cerro, un lago.

Los gentiles

Las huacas, según la tradición lambayecana, son edificaciones de los “gentiles”, es decir de las personas que vivieron antes de la cristianización española.

El gentil era idólatra porque adoraba muchos dioses y la idolatría no es admisible en la fe cristiana. Desde hace mucho tiempo existe la costumbre de huaquear durante la “Semana Santa” y el día preferido es Viernes Santo, porque en el pueblo se piensa que “Dios está muerto y no ve” y los restos de los “gentiles afloran cerca de la superficie para ser encontradas rápido”, y esa es la razón del huaqueo en tales fechas.

Huaqueros fueron los que en 1936 encontraron el Tumi de Oro o Cuchillo de Íllimo en el complejo arqueológico Huaca de la Cruz, que hoy es conocido como Santuario Histórico del Bosque de Pómac. Huaqueros fueron los que en 1989  descubrieron el lugar donde había tumbas de la élite Mochica y de donde saldría el famoso Señor de Sipán.

Desde décadas atrás, las tumbas prehispánicas tienen una cita silenciosa con la Semana Santa y hoy la policía con su patrullaje evita que ese encuentro se dé y se profanen tumbas, que se rompan vestigios que los arqueólogos desenterrarán con paciencia milenaria.

Las personas que sean sorprendidas profanando los complejos arqueológicos en la región Lambayeque podrán ser sancionadas con hasta seis años de cárcel, advirtió el arqueólogo Carlos Wester la Torre, quien resaltó el apoyo de los vecinos a los sitios arqueológicos, quienes alertan de la presencia de los huaqueros.

Por su parte, el director de la Unidad Ejecutora Naylamp, Carlos Aguilar Calderón, indicó que piquetes de trabajadores del Proyecto Naylamp, policías y guardianes voluntarios están realizando desde temprano, varios operativos en diversas partes de la región.

Indicó que se busca por un lado combatir el huaqueo que recrudece Jueves y Viernes Santo, así como detectar posibles invasiones a zonas arqueológicas.

EL HUAQUEO

huaqueo o huaquería es la excavación clandestina en sitios arqueológicos con el propósito de extraer bienes culturales. Se trata de una actividad ilegal y altamente destructiva. La ley señala que los bienes culturales no descubiertos, integran el Patrimonio Cultural de la Nación, y los que fueran descubiertos en predios de propiedad privada, son propiedad del Estado, pues se busca proteger el pasado común de todos los peruanos. Los huaqueros nos roban trozos que son episodios de nuestro pasado.

A lo largo de miles de años, se desarrollaron y evolucionaron en el Perú diversos pueblos que enfrentaron de varias maneras el reto de la existencia y la supervivencia. Estos pueblos no tuvieron escritura y lo único que nos habla de ellos y de cómo eran son los objetos que elaboraron, las obras que edificaron y los lugares en donde vivieron.

Los arqueólogos investigan estos sitios con sumo cuidado, pues solo se pueden excavar por una vez. Y esto debe ser bien hecho, porque después de la primera excavación toda la información que obtenemos del lugar queda alterada para siempre.

Por ello es muy importante conservar y documentar el contexto, es decir, hacer croquis y dibujos que reflejen la ubicación y posición de cada objeto (inorgánico u orgánico) dentro del conjunto general, así como la relación de todo lo existente entre sí. Los arqueólogos trabajan las excavaciones, según los contextos, por capas o estratos que nos enseñan la manera cómo fue ocupado un sitio y lo que allí sucedió, apuntando, fotografiando y describiendo minuciosamente todo lo hallado. Hasta el fragmento más pequeño, sea de material inorgánico u orgánico, puede ser muy importante, la pieza del rompecabezas que faltaba. Se necesita recuperar todos los datos e informaciones que nos ayudan a interpretar cómo vivieron, cómo se relacionaron entre sí y cómo murieron las personas que habitaron nuestra tierra, siglos atrás.

Los huaqueros destruyen toda esta valiosa información, pues solo les importa el valor monetario de las piezas que encuentran y venden; lo que les parece inútil lo botan y destruyen. Debemos tener en cuenta que cuando un objeto está enterrado y es sacado de pronto a la superficie, el medio ambiente empieza a afectarlo de inmediato; primero lo hace en forma invisible pero, con el pasar del tiempo, los daños empiezan a notarse y se van agravando. Por eso los arqueólogos someten cada pieza que sacan a un tratamiento de conservación. Los huaqueros, en cambio, no piensan en el futuro de la pieza; sólo les interesa venderla al mejor postor.

Por increíble que parezca, sin embargo, el beneficio económico que obtienen por las piezas huaqueadas es mínimo; ningún huaquero se hace rico, pues las ganancias son exclusivas de los intermediarios. Los pueblos y comunidades donde se encuentran estos sitios arqueológicos, en cambio, se empobrecen por la destrucción de su historia y los habitantes pierden la posibilidad de que su patrimonio, bien conservado, pueda convertirse en una fuente de ingresos futuros a través del desarrollo del turismo cultural, por ejemplo; mientras tanto, los objetos huaqueados se dispersan en colecciones del Perú y del extranjero.

¿Que hacer?

• Identificar los sitios y zonas arqueológicas, especialmente aquellos lugares ubicados en espacios apartados. Estar conscientes de la presencia de extraños o de cualquier movimiento excesivo y sospechoso dentro o alrededor de los mismos.

• Denunciar inmediatamente cualquier huaqueo o intento de huaqueo ante la Policía Nacional, el Ministerio de Cultura, las Direcciones regionales de Cultura, el municipio y los medios de comunicación. El huaqueo está prohibido y el Código Penal establece penas para la persona que depreda el patrimonio cultural de 3 a 6 años de cárcel, mientras que para aquel que lo organiza, promueve o financia, puede ser de 3 a 8 años de prisión.

• Procurar que se tomen fotografías o videos de la zona huaqueada lo antes posible, buscando siempre la asesoría de los especialistas del Ministerio de Cultura o consultando a la autoridad competente.

• Recoger los despojos abandonados por los huaqueros es una tarea que corresponde al personal del Ministerio de Cultura. Si éste no se hiciera presente a la brevedad posible, una persona con autoridad debe recogerlos, tomar nota de qué son, cuántos son y tratar de describir lo más exactamente que pueda, dónde y cómo fueron hallados, incluso hacer un croquis o dibujo simple a mano. Luego deberán guardarse en un lugar seguro hasta que sean entregados al Ministerio.

• Debemos recordar que el medio ambiente es dañino para objetos que han llevado largo tiempo enterrados y tratar, por ello, de guardarlos en lugares secos y ventilados hasta que sean entregados a la autoridad competente encargada de custodiarlos.

• Algunas localidades tienen la falsa creencia de que en Viernes Santo “afloran” tesoros de la tierra. Este mito no tiene ninguna base y es un mero pretexto para el huaqueo. En todo caso, los responsables de sitios arqueológicos o monumentos deben estar más alertas en esa fecha y, además, difundir la falsedad del mito.

Huaqueros destruyeron cementerio de la cultura Lambayeque

Un grupo de cinco huaqueros destruyó unas 25 tumbas de un cementerio de la cultura Lambayeque ubicada en el sector Las Compuertas del distrito de Nueva Arica, a una hora y media al sureste de Chiclayo.

El hecho fue detectado como parte de las operaciones que los responsables de los museos de Lambayeque y la Unidad Ejecutora Naylamp realizan para contrarrestar la profanación de tumbas durante la Semana Santa.

Los huaqueros fueron detectados por los arqueólogos y la policía en el cerro Campana cerca de las 5 de la tarde de ayer cuando extraían chaquiras, vasijas y otras ofrendas que los antiguos Lambayeque colocaron a sus difuntos. Al verse descubiertos por las autoridades,los profanadores huyeron por el cerro dejando parte de los objetos culturales, herramientas y dos motocicletas.

El arqueólogo Edgar Bracamonte calificó como muy severa la afectación realizada por los delincuentes, quienes desde la noche anterior empezaron a dañar las estructuras del cementerio preinca.

Estimó que durante los dos días de huaqueo, el grupo hizo unos 25 pozos para extraer cerámica, telares y otros elementos que formaron parte de contextos funerarios. La policía de Nueva Arica está en la identificación de los responsables.

PRESENCIA DESDE EL 2011

Por su parte, el jefe de la Unidad Ejecutora Naylamp, Carlos Aguilar Calderón, alertó que en ese sector de Nueva Arica se ha detectado desde el 2011 la presencia de bandas de huaqueros.

El funcionario reveló que la profanación de tumbas ha disminuido, pero ahora los monumentos arqueológicos están siendo afectados por las invasiones y por empresas que los utilizan como canteras.

Dos de los sitios que presentan estos problemas son la Huaca Quiroz en el distrito de La Victoria y otro complejo arqueológico ubicado en el valle del Alto Zaña en la provincia de Cayaltí.

“En algunos casos se utiliza maquinaria pesada para nivelar los terrenos intangibles donde se procede a instalar campos de cultivos e incluso proyectos de vivienda”, dijo.

Los trabajos contra la huaquería se intensificarán hoy Jueves Santo, porque en Lambayeque existe la creencia que las tumbas quedan ´libres’ de cualquier maldición para que las personas puedan saquearlas libremente, lo cual es un argumento de los profanadores para robar los tesoros culturales.

Fuente: El Comercio