Piden al PJ resolver el problema del tráfico de terrenos en Vichama

vichama-invasion-ilegalLa directora de la zona arqueológica Caral, Ruth Shady, pidió la ayuda del Poder Judicial para resolver el problema del tráfico de terrenos en el sitio arqueológico de Vichama, lo cual obstaculiza las investigaciones en este importante lugar.

“Los traficantes entran en lugares donde hay sitios arqueológicos y empiezan a lotizar y vender, acá había uno y se perdió parte de la trama urbana, hay alcaldes que entienden y tratan de reubicar, pero hay otros que no les interesa; también el Poder Judicial debe intervenir porque se ha conseguido que el Código Penal sancione a las autoridades que dejen destruir el patrimonio”, afirmó.

En declaraciones a la Agencia Andina, Shady informó que el procurador del Ministerio de Cultura apoya en este tema y se logró que la población ya no invada la zona circundante, e incluso se han comprometido a proteger el lugar.

Dijo que anteriormente no había un apoyo de las autoridades locales, incluso un alcalde construyó un tanque de agua sobre las pirámides más importantes de la zona arqueológicos de Vichama.

Informó que se habían hecho excavaciones sobre la pirámide para colocar tuberías de agua, las cuales estaban defectuosas y humedecieron toda la infraestructura, dañando gravemente el lugar.

“Cuando llegamos, invitados por otro alcalde, todo el edificio estaba destruido y humedecido porque se había desbordado el agua, tuvimos que hablar con el alcalde nuevo para que anulara la obra, pero el edificio no se podía intervenir, tuvimos que hacer drenes y esperar que se seque y esto demoró la excavación”, precisó.

Shady mencionó que la empresa privada, en este caso San Fernando, se comprometió a comprar un terreno para reubicar a las personas que ocuparon parte del sitio arqueológico.

Precisó que la población debe entender que no podrán tener servicios de luz, agua y desagüe, ya que esto destruiría la zona.

El sitio arqueológico de Vichama se encuentra en el distrito de Végueta, provincia de Huaura, departamento de Lima.

Incautan más de 110 objetos prehispánicos de tiendas de ferias artesanales en Cusco

Más de 110 objetos líticos, cerámicos y tejidos convertidos en muñecas, pertenecientes a la época prehispánica, fueron decomisados en ferias artesanales ubicadas en el centro histórico de Cusco, se informó hoy.
La acción de control, que estuvo a cargo de la Policía Nacional, el Ministerio Público y la Dirección Regional de Cultura (DRC), se desarrolló en las ferias Plateros y Loreto.

El capitán Julio César Valiente, encargado de la División de Investigación Criminal de Cusco, señaló que el ingreso a dichos establecimientos se dio luego de evidenciar la venta de los bienes culturales.

Indicó que, de acuerdo a información de dos arqueólogos de la DRC y peritos, los objetos son de la época preincaica e incaica, bajo el siguiente detalle: 73 muñecas elaboradas con tejidos, 35 objetos líticos y cuatro cerámicos (de ellos tres queros o vasos ceremoniales).

Todos los objetos son materia de investigación para determinar su procedencia. En las próximas horas serán puestos a disposición de la DRC.

Tras la intervención se detuvo a Cecilio Puclla Achancaray (57), Yovana Guzmán Masías (29) y Delia Orcón Ochoa, investigados por presunto tráfico de bienes culturales.

 

Fuente: Andina

La casa de subastas francesa Origine Expert  puso a la venta valiosas piezas de arte precolombino peruano;  piezas de oro y cerámica, según denunció el arqueólogo Jorge Aching Vasquez. Se espera que la Cancillería peruana y el Ministerio de Cultura  inicien las investigaciones y se logren repatriar estas piezas históricas que salieron de manera ilegal del país.

Las imágenes son solo un pequeño extracto de la gran cantidad de piezas ofertadas.

Vea en este enlace la numerosa cantidad de piezas de arte ofertadas: Origine Expert oferta ilegal

En Argentina confiscan una momia y tres calaveras de Cultura Paracas en un envío postal desde Bolivia

La Administración Federal de Ingresos Públicos de Argentina (AFIP) ha confiscado una momia completa y tres calaveras detectadas en un envío postal proveniente de Bolivia, según ha informado el diario argentino ‘La Nación’. El contenido había sido declarado como réplicas de cerámicas peruanas.

Según la misma fuente, se trataría de restos de la cultura Paracas (que surgió en el siglo VIII antes de Cristo y desapareció en el siglo III). Las piezas están siendo analizadas por investigadores del Instituto Nacional de Arqueología y Pensamiento Latinoamericano.

«Si bien el envío postal provenía de La Paz, Bolivia, y estaba consignado a nombre de un ciudadano argentino, los restos arqueológicos habrían sido extraídos del sur de Perú y tendrían como destino final museos europeos y coleccionistas privados, que buscan especialmente las piezas textiles que envuelven a los restos momificados», ha indicado la AFIP en un comunicado.

El material fue detectado por los agentes de la aduana que escaneaban los envíos postales en las oficinas que de Correos. El destinatario del envío quedó detenido a disposición del juzgado Penal y Económico.

EUROPA PRESS

Contamos con una nueva arma para combatir el tráfico de nuestro patrimonio: la Lista Roja Peruana de Bienes Culturales en Peligro, que agrupará, en 17 categorías, aquellas piezas que corren el mayor riesgo de ser comercializadas ilegalmente. Ideada como un folleto, la lista se distribuirá a nivel mundial con el fifi n de disuadir eventuales compradores de estos objetos, así como para ayudar a las autoridades portuarias y aeroportuarias a identififi carlos.

La alta perfección y belleza en las formas, la variedad de iconografías o también las técnicas, únicas en su género, otorgan a las piezas de nuestro patrimonio cultural un incalculable valor no solo científi co e histórico, sino también, desafortunadamente, en el millonario mercado clandestino de arte. Por eso, no es de sorprender que nuestra riquezas arqueológicas y artísticas estén en la mira permanente de los trafi cantes de bienes.

Los esfuerzos por combatir este problema han involucrado no solo al Estado y a las autoridades sino también a diversos organismos, movilizados a través de importantes iniciativas. Una de las más resaltantes ha sido la elaboración de listas rojas de bienes en peligro, planteada por el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés), organismo consultor de la UNESCO, creado en 1946, y enfocado a la conservación del patrimonio cultural del mundo.

Una lista de este tipo busca determinar categorías específicas de patrimonio que son sistemáticamente saqueadas y para las que existe una demanda considerable en el mercado ilegal de antigüedades.

Las primeras se enfocaron en dos continentes de gran riqueza ancestral: África (2000) y Latinoamérica (2003). Tiempo después, se comenzó la creación de listas por países, y ya se han elaborado listas rojas para Irak (2003) y Afganistán (2006), zonas en confl icto donde el saqueo y robo de patrimonio son el pan de cada día. Ahora, el tercer país que contará con este catálogo será el Perú.

Cita en Lima Para preparar la Lista Peruana de Bienes Culturales en Peligro, el INC convocó en nuestra capital a un comité integrado por quince expertos nacionales e internacionales.

El grupo estuvo encabezado por el secretario general del ICOM, John Zvereff y por nuestra directora de Defensa del Patrimonio Histórico, Blanca Alva, e integrado por directores de museos del interior del país, así como especialistas procedentes de Estados Unidos, España, Suiza y Francia.

Fueron tres productivas jornadas, realizadas en el Museo de la Nación entre el 16 y 18 de enero, donde no faltaron los debates a la hora de decidir qué objetos debían incluirse. Finalmente, se llegó a un consenso y se determinaron 17 categorías de patrimonio prehispánico y colonial-republicano que son más susceptibles de ser trafi cadas ilegalmente.

Entre otros, se incluyeron tejidos, cerámica, metales, fósiles y fardos funerarios, además de pintura, escultura, documentos y numismática coloniales.

El secretario general del ICOM explicó que la lista no mostrará objetos robados, sino ilustraciones generales con sus respectivas características. Es decir, en la relación no fi gurarán todas las piezas de nuestro vasto patrimonio, sino ejemplos de ellas. Asimismo, se enumerarán las leyes nacionales, convenios bilaterales y convenciones internacionales que resguardan dichos bienes.

Uso práctico Precisamente porque pretende ser una herramienta práctica, la lista no será un voluminoso libro que de seguro iría a parar al anaquel de una biblioteca. Más bien, siguiendo el formato habitual establecido por ICOM, se editará como un folleto desplegable, que incluirá una fotografía y una breve descripción de cada pieza.

“De esa manera, podrá ser distribuida masivamente a nivel mundial a la UNESCO y a agentes relacionados a la lucha contra el tráfi co ilícito, como la INTERPOL, la Policía y aduanas. También será repartida a museos, universidades, casas de subastas y asociaciones de anticuarios. El mensaje es que si un comprador potencial, un agente de aduanas o la Policía encuentra un objeto que se parece a los reproducidos en la lista, actúe con sumo cuidado, ya que se puede estar comercializando ilícitamente”, resaltó Zvereff.

¿Qué tan efectiva puede llegar a ser una herramienta como esta? Zvereff comenta algunos ejemplos. “Aunque es complicado conocer con exactitud qué comercio ilícito se ha evitado, sabemos que, en febrero del año pasado, en Francia, se evitó la venta de 600 piezas del patrimonio de Nigeria, mientras que en España se detectó un lote similar que pertenecía a Irak. En ambos casos, las autoridades expresaron que su intervención se debió a las listas rojas”, resaltó.

Presentación internacional La edición fi nal de la lista se presentará, a más tardar, en octubre, no solo en Lima, sino también en Chiclayo y Puno.

Asimismo, se organizarán presentaciones en La Paz (Bolivia), Ginebra (Suiza), Madrid (España), Leiden (Holanda) y Washington (EEUU). El motivo es que dichas ciudades representan los principales puntos de tránsito y/o comercialización del patrimonio cultural de nuestro país.

Cabe anotar que la fi nanciación de la lista se realizó a través de la Ofi cina Cultural Educativa del Departamento de Estado de EEUU. El costo: aproximadamente 40.000 euros (más de 50.000 dólares) que incluyen su difusión.

Además de la edición impresa, también podrá ser vista en la página web del ICOM: http://icom.museum.

Azucena Tin

De un sótano con deshumidificador a tesoro del Estado

Dormitó durante una década al abrigo de un deshumidificador en los bajos de un chalé a las afueras de Santiago, sin más atención que la que le procuró por su propia cuenta el dueño de una empresa de mudanzas. Ningún otro cuidado para una colección precolombina de más de 1.000 piezas, única en el mundo, tasada en más de 72 millones de euros. Hasta allí la habían trasladado en 2007 los camiones de transporte encargados de retirar el tesoro amerindio expuesto durante meses en dos museos de la ciudad entre abundante aparato mediático.

Hasta que en 2007 un juzgado peruano envió una comisión rogatoria a Santiago para solicitar la devolución de parte de ese patrimonio que consideraba fruto del expolio del Cerro de La Mina, una pirámide mochica del siglo I.

Entonces trascendió la otra cara de Leonard Patterson: de mecenas desinteresado para la Xunta de Fraga que patrocinó su exposición e incluso intentó hacerse con la muestra, a presunto traficante de arte perseguido por la policía de medio mundo y desde ese mismo momento también por la fiscalía especializada en patrimonio del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Intervino la Brigada de Patrimonio del Cuerpo Nacional de Policía, que a petición del fiscal Antonio Roma, inventarió la colección. Al entrar en los sótanos de Mudanzas Boquete, los agentes no tardaron en distinguir vasos mayas, máscaras olmecas, y distintas piezas de oro moche junto a atavíos funerarios de valor incalculable e incensarios aztecas. Las mismas que diez años antes habían lucido lustrosas para componer la exposición El espíritu de la América Prehispánica: 3.000 años de cultura, prolijo repaso de las distintas etapas del imperio precolombino.

Una treintena de objetos fueron devueltos a Lima en septiembre de 2007, después de que el propio Patterson, que se presentó en Santiago como propietario de la muestra, accediese a la petición del juzgado peruano. A cambio, el Gobierno de aquel país se comprometió a pagar la custodia de esa parte de la colección, más de 250.000 euros, según fuentes cercanas al caso.

Países como Panamá, México, Guatemala, Argentina, Costa Rica o El Salvador siguieron el mismo camino y las comisiones rogatorias cayeron en cascada sobre la mesa del juez decano de Santiago, Javier Míguez, encargado de instruir este caso. Tanta parafernalia procesal no evitó en abril de 2008 que un operario con acento extranjero apilase todo el flamante legado arqueológico y pusiera rumbo con su camión hacia tierras alemanas tras abonar la correspondiente factura al almacén.

La colaboración de las polícías española y germana logró inmovilizar la colección semanas después en Múnich. El fiscal comprobó entonces que ni Patterson, ni ninguna otra persona, había obtenido permiso del Ministerio de Cultura español para exportar la colección y tiró del hilo: según la ley española de Patrimonio Histórico, tras diez años de permanencia en el país, las piezas pasan a ser propiedad del Estado.

El pasado 18 de junio, tres años después de comenzar la investigación, el ministerio público pidió la apertura de juicio oral contra Leonard Patterson y elevó sus conclusiones. El fiscal le acusa de un delito de contratabando, «por haber dado órdenes» para sacar la colección del país, y pide para el acusado una pena de dos años de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de 60 millones de euros, con una responsabilidad subsidiaria de seis meses para el caso de impago.

En su escrito, el ministerio público solicita además el comiso de las piezas «que habrán de adjudicarse al Estado español de acuerdo con los artículos 5 y de la Ley Orgánica reguladora del delito de contrabando y 26 de la Ley del Patrimonio Histórico español». También se dirige a la Brigada de Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía para que, a través de la Interpol, identifique a los agentes de la policía germana que propone como testigos para la vista. Además propone escuchar el testimonio del propietario de Mudanzas Boquete para que refrende ante el juez si el transportista que se llevó la colección lo hizo para cumplir el encargo del propio Patterson.

Un nuncio, dos Nobel y una perito

Más que un sumario, el caso que instruye el juzgado de Santiago es propio de una novela de John Le Carré. El principal protagonista, Leonard Patterson, único acusado en esta trama, ex diplomático de carrera, que se casó con ocho mujeres distintas a lo largo de su vida ha sido investigado por la policía de medio mundo. En México por tráfico arqueológico y en Suiza por importar animales protegidos.La Unidad de Arte y Antigüedades de Scotland Yard lo relaciona con una de las joyas de la cultura precolombina: el tocado moche que fue hallado en casa de uno de sus abogados. La pieza, de oro laminado y lapislázuli, desapareció de la vivienda del coleccionista peruano Raúl Apesteguía el día en que fue brutalmente asesinado en enero de 1996. Por qué apareció en la residencia londinense del letrado de Patterson es algo que no ha sido aclarado. La primera denuncia contra él partió de un agente doble, Van Rijn, traficante arrepentido que llegó a colaborar con la policía.

Para que la colección de Patterson aterrizase en Santiago tuvo que mediar ante la Xunta y el Ayuntamiento de Santiago el entonces nuncio del Papa en España, Mario Tagliaferri. Cuando por fin se exhibió, el propio Patterson teatralizó su discurso a y confesó que fueron «los muros de Santiago» los que le llevaron a exhibirla «por primera y única vez». Entre el público aplaudían dos premios Nobel, Oscar Arias y la líder indigenista Rigoberta Menchú.

El diario El Comercio de Perú revelaría años más tarde que no era el altruismo lo que lo movía. Según este periódico, Patterson intentó vender la muestra a la Xunta por 18 millones de euros. La operación la frustró una perito en arqueología cuando advirtió sobre el origen ilícito de las piezas.