Perú: muchos sitios arqueológicos con potencial

El viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Luis Jaime Castillo Butters, explica la política de su despacho y el interés del sector Cultura en trabajar, codo a codo, con el Mincetur en la promoción de los sitios arqueológicos recién descubiertos.

Cuáles son las prioridades de su viceministerio para este año? –Dar mayor fuerza a las industrias culturales que forman nuestra identidad y cultura y que, además, sirven al desarrollo nacional mediante el turismo. Por ejemplo, al estar mejor pagados, los elencos nacionales se muestran más predispuestos a perfeccionarse.

Los resultados están a la vista: el concierto inaugural de la Orquesta Sinfónica nal fue espectacular, y el Elenco Nacional de Folclor inicia este año con Retablo de la Candelaria. En 2014, cerramos el año con una ceremonia con los elencos nacionales.

El Perú necesita un Fondo Nacional de las Artes para fomentarlas, para hacer concursos, premios. La tendencia natural sería la creación de ese fondo. Ese será el futuro.

–Otras capitales sudamericanas ofrecen exposiciones, festivales de cine y teatro como parte de su oferta turística, ¿podemos hacer lo mismo?

–Sucederá como con la comida peruana, que era solo para peruanos y ahora es para el mundo. Se descubrirá que no solo la comida, sino también nuestra danza y música son espectaculares. Este año fueron 8,000 personas a la fiesta de la Candelaria; pero deberían acudir 80,000. No obstante, debemos crecer en relación con la infraestructura turística.

–El fondo que menciona, ¿ayudará a convertirnos en destino artístico?
–Tenemos el proyecto de convertir este edificio (la sede del Ministerio de Cultura) en el centro cultu-ral de la Nación, pues está en un lugar privilegiado: el cruce de las avenidas Javier Prado y Aviación. Este edificio tiene ocho salas y dos teatros, a los que se suma la Biblioteca Nacional y el Gran Teatro Nacional.

Queremos un centro cultural flexible, con exposiciones que cambien de modo constante respecto a lo que ofrecen otros museos. Tenemos museos de historia y arqueología, pero no de arte contemporáneo, fotograía,
arte popular. Queremos una suerte de centro Pompidou, famoso por su arquitectura, moderno y sin colecciones, pero donde se hace toda la actividad cultural.

Ello será una razón más para que Lima sea ciudad destino. Hay otros atractivos, cuyo cuidado nos corresponden, pero cuya gestión es responsabilidad del Ministerio de Comercio Exterior
y Turismo. Hablamos del patrimonio histórico del centro de Lima y los grandes tesoros arqueológicos.
Otra propuesta es el Museo Nacional de Arqueología, un proyecto de cinco hectáreas que será uno de los más grandes del mundo. En realidad serán cuatro museos, uno breve, otro extenso, de niños y exhibiciones temporales, además, otro dedicado a textiles y metales.

–¿Cómo va ese proyecto?
–Muy avanzado. Estaría frente a Pachacámac, en un terreno sin restos arqueológicos. El proceso está en marcha, es viable y su construcciónse iniciará pronto.

–¿Qué otros sitios pueden potenciarse?
–Kuélap y su entorno, el valle de Utcubamba, con sitios como Karajía y San Jerónimo, en un entorno paisajístico increíble, con tumbas en los farallones, y que puede ser un destino de varios días.
La región Lambayeque tiene un potencial increíble, seis museos –los de Sipán, Bruning, Sicán y Túcume, entre otros– y más de 20 sitios donde se investiga, como Chornancap, Huaca Banderas, Morro de Eten y otros más avanzados, como Ventarrón.

El valle de Jequetepeque, con Cerro Chepén, San José de Moro, Pakatnamú, el Bosque de Cañoncillo. En Ayacucho, Wari, la capital de este imperio, una ciudad gigante donde el año pasado se descubrió otra ciudad construida
con piedra canteada, a ocho metros de profundidad, mejor y anterior al Cusco. Si se investigara y realizara
más excavaciones, toda esta zona tendría un potencial gigantesco. En la región Apurímac tenemos Sondor, una montaña transformada en pirámide. En Huancayo, Tunanmarca, Wariwilca y otras ciudadelas del valle de Jauja.
Esos son los sitios más llamativos, pero hay otros increíbles en Bagua, Ica, Paracas, Chincha, Nasca, en el
cañón del Colca.

 

(Andina)

Drones fotografían complejo arqueológico de San Jerónimo, en Amazonas

Unidades aéreas no tripuladas (drones) lograron fotografiar desde más de 150 metros de altura, los fardos funerarios del complejo arqueológico San Jerónimo, ubicado en la región Amazonas.

Expertos de la Dirección de Catastro y Saneamiento Físico Legal del Ministerio de Cultura llegaron hasta la provincia de Bongará para realizar los trabajos de investigación.

En este trabajo también se utilizó tecnología de punta, que incluyó GPS diferenciales para obtener las coordenadas exactas de ubicación, así como conocer el real tamaño de la extensión del complejo arqueológico.

Historia

El complejo arqueológico San Jerónimo fue descubierto el año 2011 y abarca dos grandes sectores, uno es un cerro empinado en cuyas paredes inaccesibles existen cavidades donde los antiguos pobladores colocaron sarcófagos. Los lugareños los denominan «Purunmachos», que sirven para depositar a sus muertos.

En esta zona también se ubicaron mausoleos o chullpas, lamentablemente gran parte de los contenidos han sido depredados o deteriorados.

En el segundo sector se registraron las áreas de uso agrícola y de vivienda, con las típicas casas circulares de la cultura Chachapoyas.

Los componentes del Complejo San Jerónimo representan una evidencia invaluable de tradición y culto a sus ancestros, y dominio del medio ambiente en el bosque nuboso de la amazonía peruana.

Este registro fotográfico es un primer paso para el saneamiento físico legal del monumento y la recopilación de información para desarrollar un proyecto de estudio y conservación, así como de un museo de sitio.

(La República)

En realidad, el Valle Sur no se encuentra en el Sur sino en el Este, en el llamado Coyasuyo, la larga ruta hacia el Altiplano y el lago Titicaca. En este valle, amplio y atravesado por el río Urubamba y las vías de tren que nos conducen a Puno, se ubican un conjunto de sitios y localidades de personalidad marcada y variopinta. Hay de todo: el pueblo del chicharrón, el de los brujos, el del pan, el del barroco andino… una serie interminable de temáticas para todos los gustos y para disfrutar de una experiencia diferente en el ombligo del mundo. La experiencia de descubrir sitios y lugares que muchas veces están fuera del circuito turístico convencional.

La salida del Cusco está marcada por dos importantes iglesias, San SebastiánSan Jerónimo, ubicadas en los barrios del mismo nombre. La primera, muy parecida a la Catedral cusqueña, fue fundada en 1560 como parroquia de indios y en su interior conserva hermosas pinturas de la escuela cusqueña. La segunda, también del siglo XVII, posee siete altares barrocos en su interior y se encuentra junto a una cruz con peana con varios petroglifos simbólicos y zoomórficos.

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Dejando San Jerónimo entramos en el valle propiamente dicho y, en concreto, en la localidad de Saylla, ubicada a 15 kilómetros del Cusco y conocida localmente como el pueblo del chicharrón. Todo huele a chancho porque en todos los rincones hay puestos donde comer tocto, ñutuchicharro o chicharrón porque, según los lugareños, la calidad del agua disponible hace que como el chancho de Saylla no haya ningún otro.

Panza llena, corazón contento. Si en Saylla saciamos nuestra hambre física, enHuasao, dos kilómetros después, nuestros apetitos espirituales. Huasao es el pueblo de los brujos, el lugar donde mayor números de curanderos, chamanes ypacos se concentran de todo el departamento. Sus callejuelas están llenas de avisos de lecturas de la hoja de coca, de pagos a la pachamama, de baños de florecimiento y de limpiezas espirituales. A veces los precios están fijados y otras veces, dependiendo del visitante, el curandero y el servicio requerido, se negocian in situ. Hay gente seria y hay mucho floro. Hay especialistas únicos en poder espiritual y hay otros que recién se inician en estas artes. Algunos anuncian, como una especie de postgrado curricular, sus experiencias y aprendizajes en una de las mecas del curanderismo peruano: Lambayeque.

valle sur 122.jpgPoco después, a 19 kilómetros del Cusco, se encuentra el desvío hacia el sitio arqueológico deTipón, el gran centro inca de culto al agua, ubicado a los pies del Pachatusan, el apu tutelar de la ciudad cusqueña. Tipón, desde donde tenemos alucinantes vistas del valle que venimos recorriendo, es una de las mejores muestras de la gran ingeniería hidráulica que practicaron los incas. La peculiaridad de este lugar, de enormes terrazas y donde también se encuentran petroglifos, es que siempre sale el mismo caudal de agua de cualquiera de sus fuentes.

Antes de llegar a Tipón hay una pequeña joya que rara vez se visita: el Palacio del Conde Valle Umbroso, sede del Proyecto Qapaq Ñan y del Ministerio de Cultura para la restauración de las obras de arte de las más de 700 iglesias que hay en el departamento del Cusco. El Palacio data del siglo XVII, está construido en piedra y era el lugar de descanso del Conde y de los señores que llegaban de Sicuani y de Lampa. En él funcionaba un obraje donde se elaboran finísimos textiles. Ahora, en cambio, solicitando la autorización del caso, es posible ver enormes salas repletas de cuadros coloniales y esculturas, creando atmósferas surrealistas donde las imágenes de santos y vírgenes parecieran estar bailando.

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Volvemos a la comida. Esta vez nos encontramos en el mayor centro productor de pan de todo el Ande: Oropesa. Si en Saylla todo olía a chancho, en este lugar, ubicado a 23 kilómetros del Cusco y fundado por el virrey Francisco de Toledo, todo huele a pan. En principio no hay visitas organizadas sino que, lo bueno, es tomar la iniciativa, ir a alguno de los cientos de hornos que existen, conversar con la familia respectiva e introducirse y probar alguna de las ricas variedades de pan que preparan. La fiesta del pan, el Tanta Raymi, se celebra el segundo domingo de octubre. Al final de la degustación podemos visitar la iglesia de la Plaza de Armas con su púlpito barroco y sus pinturas murales, o disfrutar de la escultura que se encuentra en dicha Plaza: un homenaje de un señor alcalde a la mujer campesina… una mujer que agarra la mano de un niño. El homenaje es completo porque el niño es el alcalde cuando era pequeño y la señora campesina su propia madre.

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Después de recorrer una larga recta llegamos a un punto de intersección que nos sigue mostrando la variedad que posee este Valle Sur. Por un lado nos conectamos con la carretera que va al valle Sagrado y que sale a la altura de Pisaq, atravesando localidades como Huambutío y San Salvador, donde se encuentra el Santuario del Señor de Huanca. Por otro lado hay un desvío que nos lleva a Lucre, pasando junto a la hermosa laguna de Huacarpay, paraíso de aves y campo. Y finalmente, también cruzamos el inicio de un gigantesco parque arqueológico, Piquillaqta.

En Lucre, a 26 kilómetros del Cusco, quizá se encuentren los mejores dulces, postres y derivados lácteos del departamento. El sitio en cuestión se llama Dulce Nevada. Es un pequeño ambiente cuyas paredes están repletas de vaquitas de todos los tamaños y colores que, según la dueña, provienen de todas partes del mundo, ‘de los que países que, mi esposo y yo, hemos visitado’. Detrás de este ambiente, se abre un espacio al aire libre donde las vacas verdaderas se encuentran pastando en sus establos. Lucre tiene otras suculencias.

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En este pequeño pueblito, ubicado en un estrecho valle, se encuentra una de las fábricas de tejidos más importantes que ha funcionado en el Cusco. Todo se mantiene igual a 1861, el año en que se construyó, después de cargar cada una de las piezas y materiales que formaban la fábrica, a hombros de varios miles de mulas, desde la costa arequipeña hasta el Cusco. En principio no hay visitas a la fábrica, es cuestión de presentarse, pedir permiso y entrar a este lugar fantasmal donde permanecen igual, que hace 250 años, hasta sus hilos colgando de las máquinas de coser. El sitio es realmente único y merecería desarrollarlo para ofrecer una especie de experiencia de ‘turismo industrial’ que en Perú tendría mucho por recoger.

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Piquillaqta, a su vez, es el templo wari más importante del Cusco. Este gran complejo arqueológico incluye más de 800 construcciones entre habitaciones, plazas, depósitos, terrazas o canales, hechos con piedra y barro. Se accede a la altura del kilómetro 1002 hacia Puno, aproximadamente a 30 kilómetros de la capital cusqueña. Poco después de Piquillaqta, en la parte más alta de este recorrido, podemos observar una especie de enorme portón de piedra pulida, ya arquitectura inca, llamado Rumicolca. Desde este sitio comenzamos un suave descenso que nos lleva a las otras singularidades del Valle Sur.

Piñipampa, cuyo significado en castellano viene a ser la ‘pampa de las pulgas’, es una localidad, levantada en una gran hondonada junto al río Urubamba, ubicada a unos 34 kilómetros del Cusco. Piñipampa es el gran centro productor de tejas de todo el sur andino, que se distribuyen en el departamento cusqueño, Arequipa, Puno y Apurímac. Como en algunos destinos anteriores, en Piñipampa no hay nada organizado en torno al turismo, pero podemos caminar entre sus calles e introducirnos en el mundo de las arcillas y arenas de la mano de una familia local.

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Donde sí está organizada una buena experiencia turística es en la llamada Ruta del Barroco Andino, una de las mejores expresiones de arte barroco en el Perú y que incluye a las iglesias de Andahuaylillas, Huaro y Caninunca, ubicadas en un tramo de unos tres kilómetros, a unos 40 de la ciudad imperial. Las impresionantes pinturas de estos templos muestran el mestizaje de las cultura europea y mestiza en los procesos de evangelización del siglo XVI, además, en su interior, podemos contemplar órganos, cuadros de la escuela cusqueña, hermosos altares con pan de oro y, en el caso de Andahuaylillas, un baptisterio donde se repite la fórmula bautismal en quechua, aymara, puquina, latín y griego. En esta iglesia, también, se compuso la primera música polifónica barroca de todo América, el Hanaq Pacha Kusikuyin. La Ruta del Barroco Andino no tiene pérdida, en la contemplación de este temprano arte podemos observar la tremenda ironía con que los artistas plasmaban la nueva religión que llegó a este continente: entre símbolos católicos se recogen milenarios símbolos andinos, y los primeros que caen a los fuegos eternos son los obispos y explotadores de los pobres.

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Además, en la plaza principal de Andahuaylillas, junto a la iglesia, se encuentra un pequeño ambiente con varios puestos artesanos y un taller de joyería donde se pueden comprar trabajos muy interesantes. También hay un local perteneciente a la fundación Q’ewar en el que se ofrecen buenos tejidos y muñecas de trapo elaborados por las comunidades a las que apoya. A su vez, en Huaro se encuentra el museo Waka, un centro donde se recoge una gran colección de trabajos líticos, petroglifos, pequeñas esculturas, pinturas rupestres e instrumentos. Conversar con su director es toda una experiencia, para él, la ciudad del Cusco, la más antigua del planeta con 15 años, fue fundada por los Atlantes.

Desde el templo de Caninunca se observa la laguna de Urcos. En ella podemos ver pequeñas barcas con, normalmente, parejas remando en torno a un chorro enorme que sale del centro del espejo de agua. La laguna nos introduce en Urcos, el gran centro comercial de las comunidades ubicadas en la parte alta y del valle de Ocongate. En sus mercados podemos encontrar de todo un poco, podemos comer también ricos quesos, chicharrón, cancacho y panes. En sus paredes y afiches veremos algo que nos remite a toda esta zona: los Pabluchos, los personajes emblemáticos de la gran peregrinación del Qoyllorrity. Un poco más delante de Urcos, en Muñapata, se encuentra el desvío hacia los tramos 2 y 3 de la Interoceánica Sur que nos lleva a Puerto Maldonado y a Brasil. Un mundo apasionante del que escribiremos largo.

Por hoy lo dejamos aquí, sabiendo que quedan en el tintero muchos otros lugares en esta ruta por la que hemos viajado: Checacupe, Chuquinahuana, Tinta, Raqchi, Sicuani, La Raya… que veremos en otras oportunidades. Que este escrito sirva como una pequeña guía práctica para todos aquellos que viajan al Cusco y quieren descubrir cosas nuevas… y no tan nuevas.

Buen viaje para todos.

Más información

Tipón
• Entrada: 20 soles. Se incluye en el Boleto Turístico.
• Horario: de lunes a domingo de 7 am a 6 pm.

Palacio del Conde de Valle Umbroso
• Permisos: Sede del Ministerio de Cultura. Calle San Bernardo s/n. Cusco.
• Horario: de lunes a viernes de 8 am a 4 pm.

Lucre
• Dulce Nevada: calle 27 de Noviembre, frente a la Plaza de Armas.

Ruta del Barroco Andino
• Entrada: 6 soles Andahuayillas, 4 soles Huaro y 2 soles Canincunca. Toda la ruta cuesta 10 soles.
• Horario: 7:30 – 12:00 y 1:00 – 5 pm.

Alojamiento
• San Jerónimo: Poqen Kanchay
• Saylla: Villa Pachatusan
• Huasao: Niños Hotel Hacienda
• Andahuaylillas: La Casa del Sol

 

Fuente: El Comercio