Machu Picchu no es la única ciudadela de Perú ni los incas lo hicieron todo

En coincidencia de eventos y opiniones vertidas recientemente acerca de las culturas precolombinas y su importancia en la cultura peruana, como por ejemplo las expresadas por el ilustre y recientemente fallecido arqueólogo peruano Santiago Uceda Castillo en la exposición “Perú antes de los incas” del Museo Quai-Branly-Jacques-Chirac, en París, Francia, que tiene la ambición de cambiar nuestra visión del Perú –la muestra estará hasta el 1ro de abril del 2018–, la versión digital del diario El País de España, ha publicado un artículo titulado «Los otros Machu Picchu «, el cual, y al igual que Uceda, describe la importancia de las culturas precolombinas en la formación y auge de la cultura Inca y ofrece alternativas interesantes e importantes de lugares arqueológicos que merecen la atención de los turistas e investigadores.

Los otros Machu Picchu

Ni Machu Picchu es la única ciudadela de Perú ni los incas lo hicieron todo. El país andino pone en valor otras construcciones grandiosas para diversificar el turismo. Aquí van tres de las mejores

Choquequirao
Hay dos errores recurrentes entre los viajeros a Perú. Creer que Machu Picchu es único. Y confundir la historia precolombina de Perú con la de los incas. El Imperio inca duró 100 años, desde 1438 hasta 1532, cuando Pizarro hizo preso a Atahualpa en Cajamarca. Imposible en tan corto periodo de tiempo aprender y desarrollar semejantes técnicas constructivas, agrícolas y de organización territorial como de las que hicieron gala los quechuas. En realidad los incas solo fueron la punta de un iceberg de más de 5.000 años de historia en los que sucesivos pueblos, desde los paracas a los huari, pasando por los mochicas, los chancas o los chimu fueron acumulando conocimientos y sabiduría para domesticar un territorio tan vasto. Los incas heredaron esos conocimientos y los mejoraron, pero digamos que el copyright no es completamente suyo. Por eso hay muchos machupicchus en Perú y no todos hechos por los incas. Estos son tres yacimientos arqueológicos de suma importancia que también deberías conocer:

Muralla de la ciudadela de Kuelap.
En marzo del año pasado el presidente Pedro Pablo Kuczynski inauguró el primer telecabina del país. La infraestructura -de 26 góndolas- permite a los visitantes acceder en 20 minutos a la ciudadela de Kuelap, ahorrando un viaje de 32 kilómetros por pistas de tierra que demoraba 90 minutos. Kuelap es la mayor ciudad conocida de la cultura chachapoyas, un pueblo que floreció en la ceja de selva en lo que hoy es el departamento de Amazonas, entre el siglo VIII y el XVI. Es decir, muchos antes de que aparecieran los incas. Fueron unos grandes maestros de la piedra y levantaron en un cerro de forma alargada a 3.000 metros de altitud, en el valle del río Utcubamba, afluente del Amazonas, la increíble ciudad-fortaleza de Kuelap. Nada más llegar impresiona la muralla de sillar de piedra caliza que rodea todo el conjunto. Tiene 20 metros de alta y se encuentra en buen estado de conservación. Tres estrechos pasadizos, por los que un hipotético ejército atacante hubiera tenido que pasar de uno en uno, dan acceso al interior.

Allí se despliegan las evidencias de más de 500 viviendas circulares, además de torreones, observatorios astronómicos, restos de viviendas de sacerdotes y nobles y el templo Mayor, en forma de cono truncado e invertido. Kuelap estuvo comida por la selva hasta 1843, cuando un funcionario enviado desde Lima se percató que aquella montaña de piedras era una construcción hecha por el ser humano.

Choquequirao en quechua significa «cuna de oro».
Le llaman la hermana de Machu Picchu, y de hecho no está muy lejos de esta. Es de origen inca y se eleva en otra montaña selvática del departamento de Cusco, a 169 kilómetros de la capital. Choquequirao, que en quechua significa «cuna de oro», fue un centro cultural y religioso. Probablemente más importante que Machu Picchu, solo que esta última está ahora excavada, accesible y puesta en valor, mientras que muchos secretos de Choquequirao están aún bajo la maleza. Y más importante aún: no hay carretera para llegar a ella; la única manera es a pie o en mula, salvando 63 kilómetros (entre ida y vuelta) desde la aldea de Cachora, un pueblito colonial de casas de adobe en la cuenca del río Apurimac. Esa inaccesibilidad ha mantenido a Choquequirao al margen del frenesí del turismo y hace de su visita una verdadera aventura, solo para viajeros con ganas de salir de rutas trilladas. Funcionó como una especie de puesto avanzado entre la selva amazónica y la capital del imperio, Cusco.

Se le considera también uno de los últimos bastiones de resistencia de los fieles a Manco Inca cuando los españoles sitiaron y tomaron Cusco en 1535. Quedan evidencias de lugares de culto, del complejo sistema de riego, de viviendas para sus casi 10.000 habitantes y, como en Machu Picchu, de los andenes que servía para cultivar y como soporte de las edificaciones.

Templo Mayor de Chavín de Huantar
Mil doscientos años antes de Cristo —contemporáneo por tanto de la Babilonia asiria y el Egipto faraónico—, creció en los Andes peruanos una civilización considerada la madre de todas las demás: Chavín. Su poder se extendía desde Lambayeque al norte, hasta Ayacucho e Ica, al sur (un territorio de más de 1.500 kilómetros de longitud).

El Lanzón, ídolo tallado en piedra en el interior de Chavín.
Las ruinas de lo que fue su capital pueden visitar aún en las cercanías de Chavín de Huantar, un pueblito encantador de la provincia de Huari, departamento de Áncash, en la vertiente este de la cordillera Blanca de los Andes, a 86 kilómetros de Huaraz. Para llegar hay que salvar el paso de Ka­huish, el segundo túnel de montaña más alto del mundo, situado a 4.516 metros de altitud. El yacimiento arqueológico no es tan espectacular como Kuelap o Choquequirao, pero lo que impresiona es su edad y la calidad de las estructuras. Se aprecia muy bien la gran plaza principal del conjunto y buena parte del templo Mayor, además de otras edificaciones menores.

Al excavar el templo Mayor apareció un ídolo de cinco metros de altura tallado en piedra – el Lanzón- que una vez acabados los trabajos se dejó en el mismo lugar en el que sus constructores lo colocaron hace ya más de 3.200 años. Chavín de Huantar no está construido en un valle de suelos fértiles por lo que se cree que tuvo una función de centro ceremonial y de peregrinación. Otra visita inexcusable a ese otro Perú arqueológico que va más allá de Machu Picchu y los incas.

Fuente: El Pais – Blog de Viajes por Paco Nada
https://elpais.com/elpais/2018/02/15/paco_nadal/1518714483_305254.html

Consorcio a cargo de obra en Miraflores: «estructura revelada no es colonial ni prehispánica»

El Consorcio de Estacionamientos Miraflores aclaró que la estructura encontrada en la calle Lima y Virgen la Milagrosa no es un vestigio arqueológico y corresponde a una etapa reciente de la historia del distrito que data de los años 1870 a 1890.

“Los trabajos han develado un sistema de agua y desagüe (…). Cabe indicar que una sección de este mismo sistema sigue siendo utilizado como desagüe”, señala la empresa, de acuerdo a su reporte de investigación. También señalan que se encontró «cimientos de las casas edificadas en la calle Lima entre 1910 a 1940»

La respuesta se da luego que en redes sociales se difundió una foto de la obra en la que aparecen unas estructuras que podrían ser un resto arqueológico. “A la fecha no se ha encontrado nada de la época colonial ni prehispánica”, señala el comunicado.

También indica que el sistema de desagüe hallado fue hecho en ladrillo rústico con tuberías de concreto prefabricado y tarrajeo de cemento.

En tanto, reiteró que el objetivo es registrar todos los elementos que por su antigüedad e importancia pudieran ser considerados Patrimonio Cultural de la Nación, y por lo tanto estar protegidos por la ley.

Vale recordar que los trabajos que viene realizando el municipio distrital en los alrededores del Parque Kennedy son preparatorios para la construcción de estacionamientos subterráneos.

Mientras tanto, el Ministerio de Cultura no ha emitido ningún comunicado respecto de este hallazgo.

 

Fuente: El Comercio

Vecinos informan de extrañas construcciones en las obras del Parque Kennedy en Miraflores

La imagen sorprendió a los usuarios de redes sociales, quienes se preguntaban qué podrían ser estas extrañas construcciones captadas en las obras de los estacionamientos subterráneos del Parque Kennedy en Miraflores.

Algunos creyeron que se trataba de canales de regadío coloniales, o algún otro tipo de vestigio arqueológico que debía ser preservado, y pidieron explicaciones a la Municipalidad de Miraflores.

De inmediato, a través de su cuenta de Twitter, la comuna aseguró no son restos arquitectónicos, sino la técnica que emplean los mismo obreros para realizar los trabajos de construcción en la zona, y señaló que se hace bajo la supervisión del Ministerio de Cultura.

Se espera el pronunciamiento del Ministerio de Cultura acerca de la veracidad de lo expresado por la comuna miraflorina y si se han constatado esas construcciones.

Importante Hallazgo: Descubren tumba de jerarca de Cultura Lambayeque en huaca Chotuna-Chornancap, Perú

La tumba de un personaje de élite de la cultura Sicán de unos 1,200 años de antigüedad fue descubierta en la huaca Chotuna-Chornancap, a 10 kilómetros de la ciudad de Lambayeque, tras varios años de paciente búsqueda, informaron hoy especialistas.

El jefe del proyecto Chotuna-Chornancap, Carlos Wester La Torre, explicó que los restos del jerarca de la cultura Sicán o Lambayeque fueron encontrados en la zona sur de la huaca, a cuatro metros de profundidad, en posición decúbito ventral y con ofrendas de cerámica a ambos lados.

Precisó que inicialmente apareció una corona y una máscara de ojos alados, de los cuales se desprenden adornos semejantes a gruesas lágrimas.

Luego se halló un collar de discos, cuchillos ceremoniales, dos acompañantes adultos, ofrendas de cerámica y objetos metálicos. Además, un pectoral con 21 cascabeles de cobre y un bastón de cobre y plata, elemento que confirma que fue un jerarca.

Wester La Torre y los arqueólogos Fausto Saldaña y Samuel Castillo recordaron que desde hace cinco años buscaban esta tumba, tras encontrar en la zona norte de Chotuna frisos en alto relieve, pinturas murales, un trono ceremonial, un pequeño templo y varios entierros de personajes secundarios con ofrendas de cerámica, metales y conchas spondyllus.

Debido al criterio de la dualidad propio de la cultura Lambayeque, los estudiosos pensaron que si en el norte estaba el trono, en el sur debía estar la última morada del personaje que lo usó.

Wester La Torre dijo sentir orgullo por el descubrimiento de este personaje de élite y que tiene una relación directa con la leyenda de Naylamp.

Manifestó que los ornamentos y ofrendas que aparecerán en adelante tendrán «gran valor y serán ricos en información», porque permitirán conocer el proceso funerario y reconstruir la vida de un personaje que habría liderado un señorío que formó parte de la cultura Lambayeque y que tuvo como eje las pirámides del santuario histórico Bosque de Pómac.

La presencia en la zona de fina cerámica Cajamarca podría entenderse como «los vínculos de naturaleza familiar, matrimonial o intercambio de recursos que el personaje habría tenido con otros grupos de la macrorregión norte».

En julio pasado, un equipo de arqueólogos del proyecto  Chotuna-Chornancap halló la tumba de un joven personaje de élite denominado El Sacrificador, que tendría ascendencia en la sociedad de las culturas Lambayeque y Chimú.

En la huaca Norte de Chornancap se hallaron más de 50 objetos sobre sacrificios humanos, reafirmando que la zona es un «gran centro ceremonial» y en ella hubo un especialista en los rituales al agua y a la fertilidad, que incluían sacrificios humanos.

Desde 2007, el Ministerio de Cultura, a través de la Unidad Ejecutora Naylamp, ha invertido en el proyecto Chotuna-Chornancap aproximadamente cuatro millones de nuevos soles en trabajos científicos en dicho sitio arqueológico.

Arte Rupestre
ALTO DE LA GUITARRA
CUENCA DEL RIO MOCHE

El «Alto de la Guitarra» se encuentra ubicado en la margen izquierda de la cuenca del río Moche, al fondo de una amplia y árida quebrada fósil del mismo nombre, dista unas 4 horas de camino desde Cerro Blanco, comprensión de Quirihuac (aproximadamente a 30 km de la ciudad de Trujillo, Región La Libertad, Perú, Sudamérica).

En la conjunción de las faldas de dos cerros, a manera de una explanada, distribuidas al azar, se encuentran numerosas piedras de gran tamaño, de superficie más o menos lisa, en las cuales se encuentran esculpidas o grabadas diversas figuras como: reptiles, aves, mamíferos, antropomorfos, figuras geometricas. Se encuentran agrupadas por grupos de representación esquematica, naturales y complejas, huellas que perennizaron la actividad humana de la cultura Cuspisnique (fecha antes de Cristo 1800 a.C.), tambien los hay culturas posteriores que florecieron en esta parte de la costa norperuana y ocuparon los valle Moche y Virú, ambas cuencas unidas por gran camino que aùn existe en la actualidad.

Representacion aves

Existen representaciones antropomorfas, personajes de perfil, así como guerreros ataviados sosteniendo cabezas trofeos, el reconocido ojo Chavín también esta presente; la asociación de estructuras arquitectónicas las cuales condujeron a varios autores sostener que estas tenían la función ceremonial y que probablemente se realizaban allí ritos; de ser así las futuras investigaciones permitirán reconstruir la relación contemporaneidad y presencia de grupos del Formativo asentados en el valle Moche, así como las constantes representaciones que estos dejaron teniéndose en cuenta los motivos; hombre, felino y ave representaciones de estructura simbólica en la base religiosa.

Rocas de Gran tamaño

Las enigmáticas representaciones de huellas de pies grabados como quien asciende una enorme roca, nos versan de una vieja tradición representada con algunas variantes en diversos lugares del Perú; una de ellas es la piedra de San Bartolo de Ascope en el Valle de Chicama. Probablemente hubo narraciones, leyendas de héroes, deidades que reforzaron la superestructura social, permitiendo modelar la conducta de un pueblo hacia el dominio de la agreste naturaleza.

Representación antropomorfa

Otro petroglifo que llama la atención al visitante es la representación de un personaje con cabeza felinica y cola de pez el cual tiene en la mano derecha sujeta un pez, a sido relacionado a la filiación chavín, la peculiaridad de estos grabados ha permitido que varios autores lo traten en sus comparaciones, así mismo los guerreros y/o danzantes de estas manera el sitio es importante en la arqueología peruana ya que existen fecundos e innovadores diseños que dejara el antiguo indígena también existen gran variedad de círculos concéntricos, círculos radiados a manera de rueda, diversas figuras geométricas, así como la cadena trófica; nos revela la presencia de pequeños roedores especies hoy desaparecidas, comparable con otros lugares de nuestra región, la confección de un registro de los diversos sitios permitirá conocer las formas coincidentes e imitativas de yacimientos importantes así como aquellos lugares con escasas evidencias pero con similitud de diseños.

Los restos arqueológicos de esta cultura se encuentran esparcidos en una superficie considerable del camino de la parte alta, expuestos a las inclemencias meteorológicas, especialmente del sol, viento y lluvias; poniendo en peligro los grabados por la constantes erosiones naturales y humanas. El medio ambiente reinante es sumamente árido durante el año; las quebradas, laderas y terrenos ondulantes, están cubiertas de herbazales y flora xerofítica, secuencia de las tórridas lluvias del reciente fenómeno de El Niño.

Representación personaje

Estos testimonios, grabados en piedras visuales se constituyen un genero especifico dentro de la arqueología; un verdadero registro histórico, sus posibilidades de información van mas allá de los restos materiales.

Indicamos algunos antecedentes del lugar: don Manuel Acosta Gutierres, extinto campesino de origen huamachuquino que vivió en el lugar de cerro Blanco, fue guía para muchos visitantes, proporcionó las primeras informaciones verbales, las cuales fueron expuestas al mundo científico destacando entre ellos Hans Horkheimer, Luis Torres Alva, entonces Inspector del Instituto Nacional de Cultura de La Libertad, quien expuso en el «II Congreso del Hombre y la Cultura Andina» (1974). En 1985, el Sr. Torres condujo al Alto de La Guitarra al Embajador Cubano Antonio Nuñez Jiménez, quien incluye calcos de los grabados pétreos en su libro «Petroglifos del Perú».

Según versiones del trujillano Alvaro Trelles (comunicación verbal de mayo de 1997), el renombrado periodista y fotógrafo Gustavo Álvarez Sánchez, en la década del 70, entre otros aspectos de interés arqueológico, publicó en el diario La Industria de Trujillo varios artículos relacionados con el arte rupestre del departamento de La Libertad, incluyendo los grabados del Alto de la Guitarra.

Representación antropomorfa

Para entender las culturas que ocuparon el Alto de la Guitarra es necesario comprenderlas dentro de un desarrollo propio y autogenerado de lo que fue la matriz para alcanzar la alta cultura; indudablemente, esto va mas allá de ser simples representaciones simbólicas, decorativas o artísticas; los aspectos temáticos nos conducen a penetrar en la nebulosa que cubrió el pensamiento social de aquel entonces, lo cual es muy difícil de descifrar.

La variedad de seres representados en las piedras y los misterios que los grabados encierran, constituyen un «lugar sagrado» de petroglifos con testimonios de los seres a quienes rendian culto o adoraban. Las representaciones lineales de diversos figuras zoomorfas y antropomorfas supera los restos materiales, puesto que tras ella está el pensamiento del hombre, su vida espiritual, su visión general del entorno, la relación con la vida, la muerte, sus deidades, y otros grados de simbolización ideológica.

Representación antropomorfa

Las evidencias en el Alto de la Guitarra se hallan asociados a caminos, estructuras arquitectónicas acentuando su procedimiento y elaboración: en su mayoría estos petrograbados están tallados con la técnica superficial, otros están realizados con la técnica del raspado superficial, hay un mínimo que presenta otra modalidad de elaboración. Actualmente las rocas tienen una pátina de color rojo intenso que de alguna forma está deteriorando las lineas talladas.

El acceso al lugar es difícil, tanto por la topografía accidentada del terreno como por lo lejos del centro poblado «Cerro Blanco»; sin embargo, por la plástica de sus diseños consideramos que constituye un poderoso atractivo turístico de carácter especializado y una fuente de investigación arqueológica que ayude a desentrañar los mensajes y misterios Cupisniques, así como para aumentar el bagaje de conocimientos de la culturas de la costa norte del Perú.
Textos: Daniel Castillo Benitez