Los bienes que conforman el patrimonio cultural del Perú representan su memoria colectiva y son símbolo de la identidad y la razón de ser de nuestra Nación. Su misma riqueza los ha hecho objeto de una continua depredación que ha conllevado la perdida de innumerables contextos, tanto de carácter arqueológico como etnológico e histórico; impidiendo así el acceso al conocimiento de nuestro legado cultural.

¿Cómo prever, controlar e impedir la exportación, importación y comercialización ilícitas de estos bienes? Es un reto que el Instituto Nacional de Cultura asume cotidianamente con todo el empeño y compromiso del que es capaz, aún sabiendo desde un principio que se trata de una tarea inmensa y de una lucha difícil de ganar.

La Dirección de Defensa del Patrimonio Histórico es el órgano del INC a cargo de este reto. Creada a mediados del año 2003, es tal vez la Dirección más multidisciplinaria del instituto, contando entre su personal con abogados, historiadores, arqueólogos, profesores, comunicadores e ingenieros. Asimismo, interactuamos continuamente con otros órganos del INC y con instituciones y organizaciones responsables de la protección del patrimonio cultural (Ministerio de Relaciones Exteriores, Policía Nacional, INTERPOL, Aduanas, Serpost, Fuerzas Armadas, Ministerio Público, Procuraduría del Sector Educación, y sector aeroportuario) y tenemos varios centenares de entusiastas voluntarios reclutados en el Programa “Defensores del Patrimonio Cultural”.

Esta multidisciplinariedad e interacción son claves para combatir el tráfi co ilícito de bienes culturales, específi camente para la prevención, el control y la represión de las actividades que componen este delito: la exportación, importación y comercialización ilegales.

Las principales fuentes del tráfi co son las excavaciones clandestinas y los robos y hurtos cometidos contra recintos religiosos, museos y particulares. Las iglesias en el interior del país, y los sitios arqueológicos son especialmente vulnerables. Nos resulta imposible vigilar día y noche los más de 10.000 monumentos arqueológicos e históricos identifi cados hasta la fecha. Por lo tanto, alentamos la participación activa y responsable de los pobladores y autoridades locales en la protección de monumentos.

La Subdirección de Participación Ciudadana está encargada de este proceso. Con la cooperación de profesionales de las Direcciones de Arqueología, de Museos, de Fomento de las Artes y de Patrimonio Histórico Colonial y Republicano, lleva a cabo talleres de sensibilización y concientización, habiendo logrado efectuar, durante el 2006, 263 actividades; 18 de estas se han dirigido al personal de instituciones directamente vinculadas al control del tráfi co ilícito, capacitando a más de 700 funcionarios en la identifi cación de bienes culturales y en la tipifi cación de los delitos cometidos contra los mismos.

Esta capacitación ha dado resultados, incrementándose el celo de las autoridades competentes para el control de la salida de bienes culturales, habiendo interceptado, durante los últimos dos años, 55 intentos de exportación no autorizada. En este proceso interviene la Ofi cina de Recuperaciones, la cual realiza las inspecciones solicitadas por los funcionarios aduaneros y policiales y recomienda la incautación de los bienes que pertenecen al patrimonio cultural de la Nación. De la OR depende asimismo el Módulo del Aeropuerto Jorge Chávez que verifi ca los equipajes de mano de los viajeros. Cabe mencionar que este Módulo es pionero en su género y, como tal, la actual gestión le está dando un apoyo especial debido a la labor fundamental que cumple.

La OR también se ocupa de identifi car y procesar los pedidos de restitución de bienes peruanos ubicados en el extranjero.

La cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la ofi cina de la INTERPOL en el Perú es fundamental en este aspecto. Es increíble la cantidad de objetos presuntamente arqueológicos (ceramios, textiles y metales principalmente) e históricos (en especial pinturas y tallas coloniales) que se ofertan a diario en Internet. Aunque la mayoría son de dudosa autenticidad, eventualmente es posible identifi car, con cierta certeza, objetos que pertenecen a nuestro patrimonio cultural.

En otros casos, los funcionarios aduaneros o policiales en diversos países detectan lotes o piezas aisladas que igualmente son nuestros. Gracias a la labor coordinada con nuestra Cancillería e INTERPOL tenemos en trámite pedidos de restitución en Estados Unidos, Dinamarca, Alemania, Argentina, Uruguay, España y Bélgica. Hace solo unos meses se repatrió un tocado moche desde Inglaterra.

Con la Cancillería estamos desarrollando una estrategia enfocada en la concertación de Convenios Bilaterales cuya base es la exigencia, para el ingreso a otro país, de la documentación autorizando la salida del bien cultural. Esto representa una gran ventaja para el Perú, dado que estamos imposibilitados materialmente de presentar un documento formal de registro de los bienes arqueológicos huaqueados, cuya existencia nos es desconocida precisamente por su procedencia clandestina. A este respecto son particularmente importantes, por tratarse de dos países “importadores” de bienes culturales, el convenio que hemos fi rmado recientemente con Suiza así como la solicitud de renovación del Memorándum de Entendimiento con los Estados Unidos.

Cabe también mencionar a este respecto la elaboración de una Lista Roja de Bienes Culturales en peligro, dedicada exclusivamente al Perú. Que el Consejo Internacional de Museos-ICOM haya elegido nuestro país para elaborar la primera Lista de un país del continente americano demuestra tanto la importancia de nuestro patrimonio cultural como el reconocimiento a los esfuerzos dedicados por el Perú a su protección.

La Subdirección de Defensa Judicial del Patrimonio Histórico brinda la asesoría legal necesaria para los pedidos de restitución y apoya al Ministerio Público, a la Procuraduría del Sector y a la Policía Nacional en las acciones judiciales e investigaciones policiales contra los autores de atentados contra el Patrimonio Cultural. Si bien nuestras leyes tipifi can los delitos y establecen sanciones, distan mucho de aplicarse efectivamente y hasta ahora no tenemos sentencias que sean lo sufi cientemente disuasivas como para suponer la represión del tráfi co ilícito. La SDDJPH está, por lo tanto, abocada a la tarea de recopilar y procesar fundamentos y pruebas que permitan revertir la situación. Un logro importante ha sido obtener la designación de un Procurador Ad Hoc para los casos que involucran atentados contra el Patrimonio Cultural, lo cual permitirá una mayor dedicación a este tema.

Simultáneamente se ha obtenido del Ministerio del Interior el destaque en la Dirección de Defensa del patrimonio Histórico, en forma permanente, de un Ofi cial de la Policía Nacional, encargado de coordinar acciones conjuntas entre el INC y la PNP.

En un futuro esperamos poder lograr la creación de un cuerpo policial especial para la protección de nuestra herencia cultural, similar a los que existen en Italia y Francia.

El tráfi co ilícito de bienes culturales no es reciente ni exclusivo problema del Perú. Con toda probabilidad, tardará en desaparecer, alimentado como está por la existencia de una demanda nacional e internacional. La principal arma para combatirlo es asumir en lo personal y en lo colectivo un compromiso para la protección y conservación de estos bienes culturales como fundamento de nuestra identidad como país; esta es la creencia y la razón de ser de la Dirección de Defensa del Patrimonio Histórico.

El registro colonial del Cusco

El inventario fotográfico del patrimonio cultural es esencial para proteger las obras artísticas del robo, deterioro y daño. La cooperación del Arzobispado y del INC, dio origen al catálogo e inventario de las iglesias del Cusco.

Información que ingresa al Sistema Nacional de Registro.

Desde principios de los ochenta, la Dirección Regional de Cultura – Cusco, del INC, ha venido realizando inventarios fotográficos en unas 124 iglesias del Cusco, registrando y fotografiando aproximadamente 9 mil 800 obras.

Existe también aproximadamente unas mil 500 obras de unas 16 iglesias adicionales que fueron inventariadas por la Fundación Internacional para la Investigación del Arte (International Foundation for Art Research) en los años 1983-1984.

La Dirección Regional de Cultura – Cusco estima que un 70 a 90 por ciento del contenido de las iglesias en la zona del Cusco ha sido fotografiado y documentado.

El Arzobispado y la Dirección Regional de Cultura – Cusco dan ahora pasos importantes en conjunto para actualizar y hacer accesibles estos inventarios. Equipos de catalogadores de ambas instituciones han visitado desde marzo de 2006 hasta septiembre de 2008, aproximadamente 114 de las 122 iglesias antes inventariadas fuera de la ciudad de Cusco, habiendo tomado nota de las obras que faltan y de las obras que no fueron catalogadas previamente.

Asimismo, volvieron a fotografiar las obras que carecen de fotografía adecuada o en colores; y actualizaron y completaron la información. Hasta septiembre de 2008, han sido catalogadas 9 mil 800 obras, de las cuales muchas no habían sido registradas en los inventarios anteriores, y se ha determinado que faltan unas 720 obras, presuntamente robadas o sustraídas sin autorización.

El trabajo continúa a un ritmo de unas tres iglesias por mes, y debe estar terminado en este año.

Los datos están siendo digitalizados y las imágenes escaneadas por el Arzobispado a medida que se procede con la revisión de las iglesias.

El Arzobispado está desarrollando un software especial para archivar y acceder a dichos datos.

El archivo digitalizado permitirá una determinación actualizada de las obras de las iglesias inventariadas, simplificando así en gran medida la tarea permanente de adelantarse a futuras sustracciones y de informar o reportar nuevos robos cuando ellos ocurran.

¿CÓMO TRABAJA? Las fotografías, denuncias policiales y otros datos sobre las 720 piezas que faltan, además de otros casos de robo, deben ser proporcionadas inmediatamente a la Policía Nacional y a INTERPOL, organización internacional para la cooperación policial.

Para que se use esta información en forma eficiente, se debe mantener las relaciones estrechas de trabajo entre el Instituto Nacional de Cultura, el Arzobispado y la Policía Nacional e internacional para acelerar la transmisión de información y seguimiento rápido y eficaz.

El sistema tiene que funcionar al nivel internacional, dado que la mayor parte de los robos descubiertos en la actualización de los inventarios anteriores ha tenido lugar hace algún tiempo.

Puede ser tarde para encontrar a los ladrones, por lo que es necesario buscar las obras en las colecciones de arte o en las ventas de este mercado, principalmente fuera del Perú.

En años recientes, afortunadamente para la protección del patrimonio del Perú, el mercado de arte en el mundo desarrollado ha reconocido que el robo de obras artísticas es un problema importante y ha impuesto a los vendedores de estas obras la responsabilidad de determinar la legitimidad de la procedencia u origen de cada creación.

El comerciante o el comprador de arte que no realiza esfuerzos razonables para determinar si una obra ha sido robada no es considerado negociante de buena fe, ni puede ganar ante el reclamo del dueño original. Además, puede ser acusado y ser responsable de comerciar con bienes robados.

Por eso, si se puede establecer una forma para que los comerciantes, las casas de remates y las ferias de arte internacional legítimo puedan verificar la legitimidad de las obras coloniales que posean o que estén vendiendo, con relación a la información contenida en el inventario del Cusco; estarán obligados a hacerlo.

El resultado podría ser que: (a) las obras inventariadas que hubieran sido robadas o sustraídas de iglesias del Cusco puedan ser identificadas y su reventa impedida en los mercados de más altos precios; (b) las ventas de este tipo de arte sean desalentadas y estigmatizadas; (c) se establezca una presión para que también se compruebe el origen o procedencia de estas obras en mercados menos regulados; (d) algunas obras puedan ser recuperadas; y, más importante aún, (e) se reduzca el incentivo económico para los robos, y por ello el número de robos.

Este efecto solo será logrado como parte de un esfuerzo exhaustivo para proteger a las iglesias, que eduque e involucre al público en general, incluyendo en particular a los sacerdotes miembros de órdenes religiosas y a las comunidades locales, y que tenga el apoyo activo de la policía para prevenir e interceptar los robos. Al centro de cualquier esfuerzo para defender el patrimonio cultural de la nación está el fortalecimiento de la concientización de la comunidad y el desarrollo de una conciencia nacional que rechace el robo y reconozca que el patrimonio cultural es también propiedad comunal.

El apoyo de la comunidad será más fuerte si se pueden impedir ventas y recuperar obras en los mercados internacionales. Por eso el inventario también contribuye al desarrollo de la conciencia colectiva. Así como el voto para elegir a Machu Picchu como una de las maravillas del mundo fortalece el orgullo de la cultura peruana, también lo hará el establecer una barrera digital efectiva contra la venta de obras inventariadas de las iglesias del Cusco. Además, el inventario puede ser utilizado directamente para mostrar a cada comunidad lo que su iglesia contiene, organizar esfuerzos para su defensa patrimonial, e incrementar su sentido de propiedad, a la vez que proporciona información útil para el turismo y la investigación académica.

Para lograr los beneficios del inventario, entonces, es imprescindible que quienes lo manejan continúen compartiendo esa información y trabajen en equipo con otros, sean de su propia organización, elementos especializados de la policía, la comunidad, o las organizaciones internacionales que respaldan la recuperación. Compartir no es siempre fácil para el catalogador, no sólo por la necesidad de asegurar que el inventario no llegue a ser un catálogo para los ladrones, sino también por el deseo natural de mantener el control sobre el inventario.

El catalogador debe compararse a un padre que quiere proteger, preparar y enseñar a su hijo: en un momento dado tiene que soltarlo, aún si no está completamente formado, y dejar que se comunique y funcione en el mundo. El registro colonial del Cusco ha gozado de un nacimiento y una juventud exitosos.

Ahora, como otros registros semejantes, tiene que pasar por la próxima etapa, de maduración e independencia, para llegar a ser un arma fuerte y eficaz para la defensa del patrimonio cultural del Perú.

Frederic J. Truslow Institute for Latin American Art Documentation