Geoglifos de cerro Campana serían únicos en Perú por su técnica constructiva

Los geoglifos hallados en el cerro Campana, en el departamento norteño de La Libertad, serían “únicos” en Perú por la técnica empleada en su construcción y por su preservación debido a factores biológicos, según estudios difundidos hoy por la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR).

Un informe preliminar de la APAR señala que las figuras antropomorfas y geométricas delineadas fueron construidas con tierra acumulada, arena y pequeñas piedras que forman un pequeño lomo convexo o relieve, técnica denominada aditiva.

Esta técnica se contrapone a la reductiva, registrada por la arqueología peruana en otras zonas del valle Moche y que consiste en el retiro de masa del suelo para exponer una superficie interior de otro color y generar la imagen por contraste (geoglifos de Santo Domingo).

Según el documento, la conservación de los geoglifos del cerro Campana se debe a que fueron cubiertos de manera natural por achupallas o tillandsias, plantas que crecen en los desiertos, bosques y montañas de Centroamérica y Sudamérica. Estas los protegieron de los vientos y demás agentes meteorológicos.

“Esta es una evidencia única en los Andes y, sin duda, encierra un cúmulo de información cultural de primer orden, que jamás hubiese llegado a nosotros de no ser por su extraordinaria preservación”, señala el estudio proporcionado a la Agencia Andina.

“Hoy muchas de las figuras aparecen enterradas por la acción eólica. Estas han sido ocupadas por colonias vivas de achupallas y no es posible retirar estas plantas sin destruir los geoglifos”, agrega.

El estudio de la APAR indica que los geoglifos antropomorfos han sido registrados en un radio de un kilómetro cuadrado sobre la pendiente de pequeñas colinas del cerro Campana, zona que las autoridades y especialistas buscan convertir en un área de conservación regional por su riqueza natural y arqueológica.

Los geoglifos forman pequeños grupos de dos, tres y hasta diez personajes encerrados en elipses y rectángulos.

“Todas las figuras de este tipo son representaciones antropomorfas esquemáticas, es decir seminaturalistas, y en algunos casos parecen describir determinadas posiciones anatómicas o un relativo dinamismo”, detalla.

Adicionalmente a los geoglifos se ha podido identificar otros materiales arqueológicos en superficie, especialmente cerámica, los que, al parecer, se encuentran desagregados entre ellos.

Para el presidente de APAR, Gori Echevarría López, el hallazgo de estos geoglifos tiene gran “valor científico” porque permitirá, a partir de su estudio, “comprender y entender el desarrollo cognitivo de los antiguos pobladores de los valles de Moche y Chicama”.

“A esto debemos sumarle el argumento trascendental de ser los primeros geoglifos registrados en el Perú, que han sido elaborados mediante tierra acumulada. El que estos materiales hayan llegado hasta hoy es de por sí sorprendente y debe ser una razón más que suficiente para resaltar la gran importancia de esta evidencia”, destacó.

El especialista advirtió que los geoglifos están en inminente peligro de desaparecer por la ampliación de la industria avícola, la expansión agroindustrial de los monocultivos, la huaquería (saqueo de material arqueológico) y el uso del área para la circulación de vehículos.

El director regional de Cultura de La Libertad, Enrique Sánchez Maura, por su parte, dijo que arqueólogos harán investigaciones y, a partir de los resultados, dispondrán de acciones de protección.

Señaló que su equipo de especialistas evaluará si los geoglifos tienen carácter arqueológico o son de factura moderna. “Eso tiene que evaluarse bien”, puntualizó.

El biólogo Carlos Quiroz dio cuenta en 2009 del descubrimiento de un geoglifo en la zona suroeste del cerro Campana al que denominó El candelabro y figuras que guardarían relación con los personajes ubicados en el frontis de la huaca El Brujo.

La zona está ubicada a 16 kilómetros de la ciudad de Trujillo y a cinco kilómetros de la línea de playa, entre los ríos Chicama y Moche. Forma parte del distrito trujillano de Huanchaco.

Declararán zona arqueológica, importante lugar donde hallaron restos óseos de la cultura Chimú en Huanchaco, La Libertad, Perú

Encuentran más restos óseos de menores y camélidos enterrados hace 800 años

Especialistas de la Dirección Regional de Cultura de La Libertad elaboran un proyecto que permitirá declarar como zona arqueológica, el lugar donde se hallaron los restos de niños y adolescentes, enterrados hace unos 800 años y correspondientes a la cultura Chimú, informó hoy su titular, Enrique Sánchez Maura. Dijo que se trata de un proyecto de emergencia, orientado a trabajar en la conservación y cuidado del lugar ubicado en la localidad de Huanchaquito, en el distrito trujillano de Huanchaco.

“Este sitio no estaba identificado como arqueológico, y ahora tendrá que hacerse una poligonal, así como la determinación de límites. Todo luego de que el Ministerio de Cultura apruebe nuestro proyecto”, refirió.

El viernes continuaron las labores de excavación y se hallaron más restos óseos de 20 menores (niños y jóvenes) y 40 camélidos, en los 120 metros cuadrados del área donde trabajan los especialistas, con ayuda de estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo.

El arqueólogo responsable, Gabriel Prieto, recalcó que la zona sería un lugar de ofrendas del periodo Chimú, por lo que descartó que se trate de un cementerio prehispánico por la posición de los cadáveres.

Tampoco se encontraron ofrendas de metal o en cerámica, y existe un patrón de la edad de los individuos, dijo.

Continuaran las labores de excavación en Las Llamas.

Prieto señaló que las labores arqueológicas se prolongarán por una semana para recuperar las osamentas y conservarlas en el almacén del Museo de Sitio de Chan Chan.

Destacó que algunos restos serán estudiados en laboratorio por el equipo de especialistas, a fin de determinar con mayor precisión sus características.

Estimó que habría restos en dos o tres hectáreas a la redonda del sitio donde se produjo el hallazgo.

 

Fuente: Andina

Importante Hallazgo de restos óseos de la cultura Chimú en Huanchaco, La Libertad, Perú

El viento dejó al descubierto los huesos hallados por pobladores de Las Llamas

Restos de al menos 12 niños y adolescentes, junto a los de 20 camélidos, enterrados hace unos 800 años y correspondientes a la cultura Chimú, fueron hallados en el distrito de Huanchaco, en La Libertad, informó hoy el arqueólogo Gabriel Prieto.Señaló que su equipo de trabajo llegó a la localidad de Huanchaquito para iniciar las labores de excavación de las osamentas que fueron encontrados en diferentes posiciones.

El especialista explicó  que estos individuos habrían sido sacrificados como parte de un rito muy parecido a la ceremonia incaica conocida como Capacocha, que consistía en ofrendar menores y auquénidos ante la inminente muerte o nacimiento de un emperador inca.

Adelantó que por las posiciones en las que fueron enterradas las personas, el lugar no sería un cementerio Chimú.

«Esta sociedad sepultaba a sus difuntos sentados o con el cuerpo flexionado; sin embargo, los restos fueron encontrados boca arriba, boca abajo y de costado», detalló.

Tampoco se encontraron ofrendas de cerámica o de metal, cuando en todos los entierros Chimú –por más modestos que hayan sido- las tenían, enfatizó.

Si bien el lugar no corresponde a la zona del complejo arqueológico de Chan Chan, por su cercanía con la ciudadela de barro hace presumir que para la sociedad Chimú esa fue un área ritual y de sacrificios.

“Esto último lo vinculamos con la presencia de arcilla en los estratos que indica que hubo lluvias. Probablemente, durante esa época, un fuerte fenómeno El Niño los sacudía y esta fue parte de su ofrenda para calma a la naturaleza”, anotó.

Agregó que en los cadáveres se han encontrado soguillas, lo que corrobora que estos no fueron entierros normales. Se presume que alrededor del área develada habría más cuerpos.

Prieto dijo que el jueves un grupo de estudiantes de arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) ayudará en el registro visual durante las excavaciones de los cuerpos.

Se coordina la presencia de antropólogos físicos de la Dirección Regional de Cultura – La Libertad para la excavación.

Aseguró que este sábado llegará un investigador francés para el estudio de los camélidos.

El equipo de Prieto realiza investigaciones arqueológicas en la aldea de pescadores Pampas de Gramalote habitada hace unos 4,000 años.

 

Fuente: Andina

Arqueólogos investigan milenaria aldea de pescadores hallada en distrito trujillano de Huanchaco

Un grupo de especialistas investiga la milenaria aldea de pescadores hallada dentro del complejo arqueológico de Pampas de Gramalote, ubicado en el distrito trujillano de Huanchaco, en La Libertad, en la cual se encontraron seis esqueletos humanos, cerámica, textiles y restos de moluscos.,
Gabriel Prieto, director del proyecto arqueológico, precisó que dos de los esqueletos corresponden a niños. Todos los cuerpos fueron encontrados en posición fetal y echados; además, envueltos hasta por tres capas de telares confeccionados con algodón de diversos colores.

“Un patrón en los cadáveres es que se les halló un erizo en la nuca y en sus alrededores conchas de almejas, elementos que serían parte de sus costumbres fúnebres”, señaló.

Las investigaciones preliminares han determinado que este complejo habitacional estaría formado por no más de 30 viviendas, construidas a base de piedras de playa y en forma circular. Su altura no superaba el metro y medio y los techos habrían sido estructurados de esteras y palos.

“Cada vivienda albergaba entre ocho y diez personas por lo que partiendo del número y el tamaño de éstas hemos calculado que entre 200 y 400 personas vivieron en el sitio 1,800 años antes de Cristo. Es decir, mucho antes que en Chan Chan y las huacas de Sol y La Luna existan”, precisó.

Hombres de mar
Sobre el modo de vida de esta población, dijo que por su cercanía al mar se dedicaron a la pesca. Entre los hallazgos se encontraron los restos óseos de varios peces como tollos, rayas, corvinas, zucos, bagres y pampanitos.

Estas especies –apuntó– viven mar adentro, por lo que los pescadores tuvieron que realizar la extracción con ayuda de alguna embarcación.

Los estudios de las osamentas determinaron que los esqueletos adultos masculinos presentan desgaste en la zona del omóplato y las rodillas, por lo que se presume que las embarcaciones pesqueras, hoy conocidas como caballitos de totora, datan de esa época.

A esto se suma el hallazgo de fragmentos de redes y anzuelos que los antiguos pobladores utilizaban para pescar.

No obstante, Prieto sostuvo que hay indicios de que estas poblaciones también explotaban los recursos de lo que hoy se conoce como cerro Campana y los bosques secos en donde siglos después se construiría la ciudadela de barro de Chan Chan.

“Tenían una vida bastante dura. Era gente que tenía que proveerse de alimentos constantemente. Los pobladores pasaban gran parte del tiempo en el mar y al mismo tiempo eran agricultores. Sabemos que cultivaron el zapallo, la calabaza, recolectaron algodón y lo intercambiaron probablemente con otros poblados del interior”, puntualizó.

Investigaciones
Los estudios continuarán durante agosto con las pruebas de laboratorio que se realizarán a lo encontrado en la aldea, destacando además de los restos óseos las cerámicas y textiles.

Durante las excavaciones participaron cinco trabajadores sociales de campo, cinco estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo, dos voluntarias de la Universidad de Taiwán, un voluntario de los Estados Unidos, tres alumnos de la Universidad de Yale, una experta en restos de peces y un experto en malacología (parte de la zoología que trata de los moluscos).

Las excavaciones en el sitio se iniciaron en la década del 70 a cargo de especialistas de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Milenaria aldea Pampas de Gramalote extraía productos del cerro Campana de Trujillo

Los pobladores de la milenaria aldea Pampas de Gramalote extraían del cerro Campana el principal producto que utilizaban para encender los fogones en los que cocinaban sus alimentos, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, director del proyecto de investigación en esta zona descubierta décadas atrás frente a las playas del distrito trujillano de Huanchaco.

De dicha loma, ubicada a varios kilómetros del asentamiento poblacional ocupado hace más de 3,500 años, extraían las achupallas o tillandsias, plantas que crecen, principalmente, en los desiertos, bosques y montañas de Centroamérica y Sudamérica, explicó.

Lo importante de esto es que la población explotaba responsablemente los recursos de la loma, pues los tallos que se hallaron tenían diámetros constantes y los ejemplares cortados eran sólo de adultos, indicó.

Con respecto a los hábitos alimenticios de esta población, descartó que únicamente se basara en la pesca al hallar, durante las excavaciones, restos de pallares, maní, zapallos, ajíes, tubérculos, paltas, lúcumas y pacaes.

“Si bien estos productos pudieron haber sido obtenidos en intercambio con otros pobladores que residían en aldeas contemporáneas en el valle medio de Moche o con los residentes del centro ceremonial contemporáneo de Caballo Muerto, es posible que los pobladores de Pampas Gramalote hayan sembrado sus propios alimentos”, afirmó.

Para ello, sostuvo, habrían aprovechado las aguas subterráneas que hoy siguen utilizando los pescadores para la siembra de totora, tomates, calabazas, zapallos y otros.

“Este modelo nos está permitiendo ver un panorama más amplio y más dinámico, en el cual los pescadores no eran especialistas enfocados sólo en el mar, sino también que se diversificaron en varias actividades de subsistencia para tener acceso a una buena dieta y a un mejor nivel de vida, tomando ventaja de los recursos que los rodeaban”, expresó.

Señaló a la Agencia Andina que las investigaciones también permitieron determinar que algunas tradiciones que existieron hace más de tres milenios aún se conservan.

Ejemplo de ello son las botellas hechas con calabaza llamadas masqueros, que los pescadores de hoy emplean para llevar chicha o infusiones para la faena en alta mar, lo cual fue probado al encontrar algunos restos de artefactos similares en las zonas de excavación.

Este complejo habitacional estaría formado por no más de 30 viviendas de forma circular, construidas a base de piedra de playa. La altura de cada predio no superaba el metro y medio y los techos habrían sido estructurados de palos y esteras.