En el mes de mayo del 2018 se inicia una nueva investigación del sitio donde se hallaron restos de 140 niños, lo que es la continuación de los estudios en el sitio donde se realizó sacrificio infantil más grande del mundo
Asi se inició una nueva etapa en el trabajo de investigación arqueológica que se desarrolla en el sector Huanchaquito-Las Llamas, ubicado en la provincia de Trujillo, región La Libertad, donde se hallaron los restos de niños sacrificados hace 550 años.
Así lo informó el arqueólogo, investigador y catedrático de la Universidad Nacional de Trujillo, Gabriel Prieto, quien encabeza los trabajos en Huanchaquito-Las Llamas. Agregó que las labores se extenderán por cuatro meses.
En declaraciones a la Agencia Andina, Gabriel Prieto resaltó que la prestigiosa revista National Geographic financiará este periodo de excavación e investigación arqueológica en el sector Huanchaquito–Las Llamas.
En dicha zona se hallaron los restos de 140 niños sacrificados en la época del Reino Chimú. El descubrimiento es considerado el mayor sacrificio de niños registrado en América y probablemente de la historia mundial.
Prieto indicó que serán tres los investigadores, entre ellos posiblemente también participe el arqueólogo de la Universidad de Tulane, John Verano, quienes trabajarán en las excavaciones, con el apoyo de 16 auxiliares de campo para remover y retirar de la tierra.
“Este hallazgo ha puesto en los ojos del mundo a Huanchaquito y Trujillo, porque pese a que el lugar urbanísticamente no es muy atractivo, esconde una gran riqueza histórica, la cual queremos resaltar mediante estos trabajos de investigación, y agradecemos la beca que nos ha dado National Geographic”, indicó.
El arqueólogo nativo de Huanchaco adelantó que cuando se esté en la última etapa de los trabajos, un equipo de reporteros, investigadores y técnicos de National Geographic llegarán al lugar para hacer un documental del sitio.
“Hemos demostrado que, sin ser Machu Picchu, o sin tener los millones que tiene (el complejo arqueológico) Chan Chan, que es nuestro punto de referencia más próximo, hemos sabido resaltar la importancia del sitio e impactar al mundo con la arqueología peruana”, aseveró.
En otros frentes
Gabriel Prieto indicó que aún continúan los trabajos de rescate de restos arqueológicos en el sector Pampa La Cruz, impulsado por la Municipalidad Distrital de Huanchaco, a partir de un proyecto de agua y alcantarillado que se pondrá en la zona.
“Lo que se busca es preservar parte de la historia arqueológica y por eso se está trabajando en varios frentes, que nos permitirán tener una lectura mucho más amplia del sitio y su contexto”, concluyó.
Hoy se inicia una nueva etapa en el trabajo de investigación arqueológica que se desarrolla en el sector Huanchaquito-Las Llamas, ubicado en la provincia de Trujillo, región La Libertad, donde se hallaron los restos de 140 niños, sacrificados hace 550 años.
Así lo informó el arqueólogo, investigador y catedrático de la Universidad Nacional de Trujillo, Gabriel Prieto, quien encabeza los trabajos en Huanchaquito-Las Llamas. Agregó que las labores se extenderán por cuatro meses.
En declaraciones a la Agencia Andina, Gabriel Prieto resaltó que la prestigiosa revista National Geographic financiará este periodo de excavación e investigación arqueológica en el sector Huanchaquito–Las Llamas.
En dicha zona se hallaron los restos de 140 niños sacrificados en la época del Reino Chimú. El descubrimiento es considerado el mayor sacrificio de niños registrado en América y probablemente de la historia mundial.
Prieto indicó que serán tres los investigadores, entre ellos posiblemente también participe el arqueólogo de la Universidad de Tulane, John Verano, quienes trabajarán en las excavaciones, con el apoyo de 16 auxiliares de campo para remover y retirar de la tierra.
“Este hallazgo ha puesto en los ojos del mundo a Huanchaquito y Trujillo, porque pese a que el lugar urbanísticamente no es muy atractivo, esconde una gran riqueza histórica, la cual queremos resaltar mediante estos trabajos de investigación, y agradecemos la beca que nos ha dado National Geographic”, indicó.
El arqueólogo nativo de Huanchaco adelantó que cuando se esté en la última etapa de los trabajos, un equipo de reporteros, investigadores y técnicos de National Geographic llegarán al lugar para hacer un documental del sitio.
“Hemos demostrado que, sin ser Machu Picchu, o sin tener los millones que tiene (el complejo arqueológico) Chan Chan, que es nuestro punto de referencia más próximo, hemos sabido resaltar la importancia del sitio e impactar al mundo con la arqueología peruana”, aseveró.
En otros frentes
Gabriel Prieto indicó que aún continúan los trabajos de rescate de restos arqueológicos en el sector Pampa La Cruz, impulsado por la Municipalidad Distrital de Huanchaco, a partir de un proyecto de agua y alcantarillado que se pondrá en la zona.
“Lo que se busca es preservar parte de la historia arqueológica y por eso se está trabajando en varios frentes, que nos permitirán tener una lectura mucho más amplia del sitio y su contexto”, concluyó.
El que es considerado el mayor sacrificio masivo de niños en América y probablemente de la historia mundial, acontecido hace 550 años, ha sido descubierto por arqueólogos de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Tulane, en la provincia de Trujillo, región La Libertad.
En un reciente artículo en la edición web de National Geographic, escrito por Kristin Romey, editora y escritora que cubre arqueología y paleontología para esa prestigiosa publicación científica, se da cuenta que se trata de más de 140 niños y 200 llamas jóvenes que parecen haber sido sacrificados ritualmente en un evento que tuvo lugar en un acantilado azotado por el viento frente al Océano Pacífico, muy cerca de Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América y capital del imperio Chimú, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Las investigaciones científicas del equipo internacional e interdisciplinario, dirigido por Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Universidad de Tulane, están en curso. El trabajo es apoyado por subvenciones de la National Geographic Society.
Romey afirma que mientras que los incidentes de sacrificio humano entre los aztecas, mayas e incas han sido registrados en crónicas españolas de la era colonial y documentados en modernas excavaciones científicas, el descubrimiento de un evento de sacrificio de niños a gran escala en la poco conocida civilización Chimú precolombina carece de precedentes no solo en las Américas, sino en todo el mundo.
Conservados en arena seca durante más de 500 años, más de una docena de niños fueron revelados en el transcurso de un día por los arqueólogos. La mayoría de las víctimas rituales tenían entre ocho y 12 años cuando murieron.
Un final trágico
El sitio de sacrificio, formalmente conocido como Huanchaquito-Las Llamas, está ubicado en un acantilado a aproximadamente 300 metros del mar, en medio de una creciente expansión de compuestos residenciales de bloques de hormigón en el norteño distrito de Huanchaco, en la provincia de Trujillo, capital de la región La Libertad, al norte del Perú.
A menos de un kilómetro y medio al este del sitio se encuentra Chan Chan, antiguo centro administrativo de la civilización Chimú, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y más allá de sus muros, la moderna capital provincial de Trujillo.
Huanchaquito-Las Llamas (generalmente referido por los investigadores como «Las Llamas») fue noticia por primera vez en 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas durante una excavación de emergencia dirigida por el coautor del estudio, Gabriel Prieto, arqueólogo y nativo de Huanchaco, quien estaba excavando un templo de 3,500 años de antigüedad en el camino desde el sitio de sacrificio cuando los residentes locales lo alertaron sobre los restos humanos que se erosionan en las dunas costeras cercanas.
Para cuando las excavaciones concluyeron en Las Llamas en 2016, se habían descubierto más de 140 conjuntos de restos de niños y 200 llamas juveniles en el sitio. La cuerda y los textiles encontrados en los entierros son de fechado radiocarbono entre 1400 y 1450.
Historias futuras para víctimas pasadas
El equipo científico que investiga los sacrificios de Las Llamas está emprendiendo ahora el arduo trabajo de desentrañar las historias de vida de las víctimas, como quiénes fueron y de dónde pueden haber venido.
Aunque es difícil determinar sexo basado en restos óseos a una edad tan joven, el análisis preliminar de ADN indica que tanto niños como niñas fueron víctimas, y el análisis isotópico indica que no todos fueron extraídos de las poblaciones locales, sino que provenían probablemente de diferentes grupos étnicos y regiones del Imperio Chimú.
Desde el descubrimiento en Las Llamas, el equipo de investigación ha descubierto evidencias arqueológicas en torno a Huanchaco de sitios similares de sacrificios de niños y llamas similares y contemporáneos, que son objeto de investigación científica en curso con el apoyo de la National Geographic Society.
El mayor sacrificio humano y animal, que se ha encontrado en el Perú, fue descubierto recientemente en un pequeño pueblo de pescadores.
¿Por qué el pueblo Chimú del antiguo Perú ofrecio lo más valioso que tenian?.
Cada año, la tecnología utilizada por los arqueólogos para localizar los sitios se vuelve más sofisticada. Las imágenes de satélite, Google Earth, y un radar de penetración de tierra se combinan con métodos más tradicionales, como las encuestas de superficie y las trincheras de prueba para determinar cómo y dónde los arqueólogos deben excavar. Pero a veces una de las mejores fuentes de información sobre un área, y que con frecuencia se pasa por alto, es el conocimiento de la población local que vive allí y cuyas familias han estado allí durante generaciones. Tal es el caso de un sitio en la pequeña ciudad costera peruana de Huanchaquito que ha llegado a ser denominado por los lugareños como Las Llamas. Es un sitio que tiene mucho que contar sobre la cultura andina Chimú y sus prácticas religiosas y de sacrificios.
Llama sacrificada
El arqueólogo Oscar Gabriel Prieto se crió en la ciudad de Huanchaco, al lado de Huanchaquito. Allí, desde que él tenía seis años, caminaba alrededor de los sitios de la zona. Recientemente ha vuelto a excavar Pampa Gramalote, un pequeño pueblo de pescadores que data de entre 2000 y 1200 aC. Mientras trabajaba allí un día de agosto de 2011, Prieto fue abordado por un residente de Huanchaquito que le preguntó si él era un arqueólogo. Cuando Prieto respondió que sí, el hombre dijo: «Entonces tienes que venir conmigo. A tan sólo 300 metros de aquí, hay otra zona llena de huesos humanos, incluidos cráneos. Sé que estas cosas son importantes.»
El sitio situado al lado de Huanchaquito.
Juntos caminaron hasta el sitio y allí Prieto vio una serie de cráneos humanos dispersos y huesos de animales. Nadie, salvo los habitantes del pueblo, jamás antes habían visto o sabian sobre el sitio. Los fuertes vientos del invierno peruano había hecho volar la arena de la superficie y ello habia expuesto los restos. Después de llamar a las autoridades arqueológicas locales y contratar los servicios de varios de sus alumnos de las Pampas Gramalote, Prieto rápidamente se puso a trabajar. En menos de cinco horas, el equipo había expuesto 20 cuerpos humanos y los muy bien conservados restos de 30 camélidos, que incluye llamas y alpacas. «De inmediato me di cuenta de la magnitud del descubrimiento», dice Prieto. Poco después, añadió a su equipo un ilustrador profesional, un zooarqueólogo, y un antropólogo físico, así como pudo reunir las herramientas necesarias, como carretillas, cajas de cartón, palas, un poco de fondos de la ciudad, y una carpa para cubrir el sitio. Durante las próximas dos semanas, bajo la atenta mirada de los habitantes de Huanchaquito, Prieto excavó un total de 43 esqueletos humanos y 76 de llamas. Él había descubierto el mayor sacrificio humano y animal, que se ha encontrado en el Perú.
El arqueólogo Oscar Gabriel Prieto
El descubrimiento atrajo inmediatamente a la televisión nacional e internacional, el periódico, y la cobertura de Internet, que a su vez, atrajo a los saqueadores que llegaron al lugar disfrazados de turistas. Para proteger tanto a Prieto y al equipo de excavación, el alcalde de Huanchaco envió a miembros de la policía local a velar por el sitio de día y de noche. «El Perú en agosto es muy frío, ventoso y con niebla», dice Prieto. «Estoy muy agradecido a ellos.»
Para preservar los restos y protegerlos de los saqueadores, Prieto trasladó los esqueletos al Museo de Chan Chan, donde el equipo comenzó a estudiar de inmediato. Hasta el momento, se han analizado los huesos de 15 niños de entre seis y ocho años, y de 12 y 15, años de edad, cada uno de los cuales habían sido asesinados con una barra fuerte a través del esternón. Sus costillares rotos sugieren que sus pechos se había abierto y retirado sus corazones.
El esqueleto de un niño con una caja torácica rota
En lugar de sentir rechazo por la forma violenta de la muerte de los niños y los animales, Prieto cree que el trabajo de un arqueólogo es averiguar porqué y como sucedió estas cosas en el pasado y lo que significaba en términos de la situación política, social y económica en ese momento. «No hay duda en mi mente», dice Prieto, «que estos niños, y las llamas, fueron sacrificados como parte de un ritual de ofrecimiento que data de aproximadamente de entre 1200 a 1400 aC., cuando el reino Chimú dominaba esta parte de la costa norte de Perú.»
En el apogeo de su cultura, los Chimú tenían un estado sofisticado que controlaba un territorio de unos 550 kilómetros cuadrados entre lo que hoy es la frontera de Perú y Ecuador en el norte y el valle de Supe en la costa norte-central del Perú. Los Chimú fueron bien conocidos por su habilidad en la construcción de extensos campos agrícolas irrigados por complejos sistemas hidráulicos, así como por ser maestros de la orfebrería y los textiles y la fabricación de cerámica. La capital del antiguo reino Chimú fue la ciudad de Chan Chan, que fue probablemente la ciudad pre-hispánica mas grande de América del Sur que abarcó unos siete kilómetros cuadrados. Chan Chan se encuentra a sólo una milla y media de Huanchaquito.
Los arqueólogos trabajan en Las Llamas
A pesar que los hallazgos en Las Llamas son más amplios que los de cualquier otro sacrificio andino identificado, este tipo de evento ritual no es único en el corazón de la civilización Chimú, según Prieto. En 1968, como parte de un proyecto de estudio de gran tamaño que estudió por primera vez la zona, el arqueólogo Christopher Donnan descubrio evidencias de un evento similar junto a la iglesia de la época colonial de Huanchaco. Allí encontró a 17 niños y 20 llamas, y llegó a la conclusión de que habían sido deliberadamente sacrificados y enterrados juntos como parte de un ritual religioso Chimú. De acuerdo con Prieto, los niños y los animales habían sido parte de las ofrendas rituales desde los inicios de las sociedades complejas en los Andes Centrales. Aunque en Las Llamas Prieto ha encontrado sólo camélidos, en muchos otros sitios arqueólogicos han encontrado restos de loros, aves marinas, monos, cobayas y perros. Sin embargo, la magnitud del descubrimiento en Las Llamas sugiere a Prieto que el sacrificio se hizo con algún propósito extraordinario.
Los restos de un niño sacrificado y una llama enterrados juntos
«Este fue un ritual muy costoso», dice Prieto, «y literalmente, fue sacrificado el futuro de la sociedad.»
Tanto los niños y las llamas, que también eran jóvenes y eran una fuente importante de alimentos, lana, y el transporte a través del territorio de gran Chimú, representan la riqueza de esta sociedad. Son los más preciosos dones que se pueden dar a la naturaleza y los elementos a cambio del don de la vida. «Prieto cree que el sacrificio era parte de una ofrenda ritual realizado en el océano durante una crisis climática que afectó negativamente a los Chimú y su economía. «Creo que estaban tratando de satisfacer al océano durante un evento de lluvia de gran alcance, ofreciendo lo mejor de su civilización.»
Las fuertes lluvias son muy inusuales en la costa peruana, y cuando se producen, se considera un fenómeno llamado El Niño. Este aumento cíclico en la temperatura del agua de la superficie del océano podría haber causado lluvias prolongadas que podrían haber dañado la pesca y la agricultura de la que los Chimú dependían para su forma de vida. Prieto encontró una gruesa capa de sedimento que deja en claro que las fuertes lluvias cayeron justo antes del sacrificio, así como durante el ritual. Tanto Donnan y Prieto creen que el otro sitio de sacrificio, descubierto originalmente en 1968, está relacionado con el mismo evento.
Un niño enterrado solo
PRIETO está en el proceso de creación de un mapa digital del sitio, de la orientación, disposición, y la distribución de los niños y las llamas con el fin de entender cómo fue organizado el sacrificio. Por ejemplo, algunos niños fueron enterrados junto a las llamas, algunos de ellas con las llamas en la parte superior, y algunas otras con las llamas por debajo. En otros casos, las llamas fueron enterrados por separado. Prieto ha establecido que los enterramientos se han organizado a lo largo de este a oeste y de los ejes norte-sur, a pesar de la importancia de estos modelos, todavía no está claro. En el futuro, el equipo llevará a cabo el análisis de los huesos y los dientes infantiles para determinar su sexo, a que tipo de dieta tuvieron acceso, si pertenecieran al mismo grupo genético o incluso la misma familia, y si fueran locales o vinieron de otra región. A Prieto también le gustaría saber si las llamas eran locales, o traídas desde otro lugar, y si los camélidos son exclusivamente llamas, o si algunas podrían ser alpacas. Hay poca evidencia de la presencia de alpacas en la costa norte peruana, y las alpacas fueron considerados más valiosas que las llamas. Pruebas especializadas de cabello de los niños determinará si fueron envenenados antes de que se sacrificaron y qué tipo de veneno podrían haber utilizado.
En el verano de 2012 el equipo de Prieto volverá a Las Llamas en busca de más restos de niños y llamas. Mientras tanto, el sitio está constantemente controlada por los guardias locales y la policía. Prieto y su equipo están siempre caminando alrededor de la zona para mantenerlo a salvo de los saqueadores y otros peligros.
En muchos sentidos fue casualidad que Prieto, un lugareño, fuera el arqueólogo llevado al sitio. «Siempre me ha fascinado», dice, «por cómo la gente reaccionó a situaciones especificas y cómo trató de explicar el cosmos. Los Chimú, cuya existencia estaba amenazada por las fuerzas de la naturaleza fuera de su control, optaron por sacrificar las cosas más valiosas que tenían.»
Principales Culturas
COSTA NORTE
CHIMU
Un Camino Ceremonial Chimú
Son numerosas las referencias sobre caminos que describen los cronistas, viajeros, etc.; quienes en su mayoría los asocian al período Inca. En la Costa Norte son muy pocos los trabajos realizados por medio de la investigación arqueológica, y los realizados se han basado principalmente de fuentes etnohistóricas, referencias de viajeros, personas del lugar y por medio de la prospección.
Kosok (1978: 617), afirma: «… en la costa peruana, la construcción de caminos y de sistemas de comunicación entre los valles tuvo un papel fundamental; porque fue solamente por medio de estos delgados hilos de adobe y piedra que los distintos valles, económica y físicamente separados, pudieron ser reunidos. Desde un punto de vista económico, los caminos fueron el medio para transportar los tributos hacia el centro político, reforzando así su poder e influencia. Pero, lo más importante fue que constituían los únicos medios físicos para mantener la administración política y militar de los valles conquistados (desde el centro mismo del poder)».
Rodríguez Suy Suy (1970), nos dice que el desarrollo agrícola, la formación de sectores agrícolas con sus centros de población compacta y el intercambio regional de productos alcanzado hasta el período Chimú, requirió de caminos debidamente estructurados que garantizaran el rápido desplazamiento del hombre y sus animales de carga. Además, le permitió el cuidado inmediato a sus cultivos y rápido acarreo de sus cosechas. Garantizó igualmente, su relación con los valles vecinos y zona andina; así como debió significar también el mejor instrumento político-administrativo para el gobierno central de la época correspondiente.
Muchos son los autores que hablan sobre una continuidad de los caminos desde las fases tempranas hasta las más tardías. Presentamos aquí planteamientos de algunos autores sobre la continuidad de caminos en la Costa Norte.
Rodríguez Suy Suy (1972: 10), menciona que la construcción de los caminos o comienzos de su construcción, debió ocurrir en las fases tempranas del Formativo temprano, alcanzando su estructuración más completa en el Horizonte Medio. Esto último, debido al mayor desarrollo político-administrativo, económico y social experimentados, luego se reutilizaron durante el Intermedio Tardío y Horizonte Tardío.
Para Ravines (1978: 68), el camino no es un fenómeno característico del Estado Inca, y su desarrollo es notable en la Costa Norte en la época Moche, y los Chimú trazaron importantes obras viales en el desierto, los caminos Inca han adquirido notoriedad no sólo por ser los mejores conservados, sino porque representan la síntesis de la tecnología vial andina.
En cambio Kosok (1978: 619), nos dice que es muy probable que los Chimú hayan construido sobre los caminos pre-Chimú existentes y que los Incas hayan mejorado los caminos Chimú.
En tanto, Beck (1979), encontró 150 trechos que son preincaicos, algunos de los cuales se remontan por lo menos hasta el período Chavín.
Por su parte Hyslop (1992: 130), dice que algunos caminos utilizados por el Tawantinsuyu son evidentemente más antiguos. La arteria principal de la Costa Norte del Perú es un claro ejemplo. Este camino parece haber tenido un uso ininterrumpido durante siglos antes de los Inkas, uso que se prolonga hasta bien entrada la época Colonial.
En esta gran gama vial, se puede apreciar los caminos ceremoniales que es materia del presente estudio. Beck (1979), al respecto dice que la interpretación de un camino como ceremonial reside en su localización o técnica de construcción, que sugieren que no fue usado para el comercio o para viajar entre centros poblados.
El camino Prehispánico en estudio pertenece al Período Chimú. Hasta donde ha sido posible documentar, su recorrido se extiende desde el mar, pasa por las ciudadelas Laberinto, Velarde por su lado Oeste; sigue en línea recta hasta la muralla Norte de Chan Chan donde voltea en ángulo recto al Este y luego de un corto recorrido de aproximadamente 300 m. dobla en ángulo recto hacia el Norte hasta alcanzar la prolongación del canal Vichansao que se forma de la unión del canal Intervalles La Cumbre y el Vichansao en las faldas del Cerro Cabras.
La dirección del camino hacia las fuentes de agua (mar y canal) y su asociación con la ciudad de Chan Chan sede política, administrativo, económica y religiosa ; nos indica que su construcción por su localización no fue ejecutado para cumplir actividades económicas o administrativas ; sino que estuvo dirigido a realizar actividades de carácter ceremonial.
Rodríguez Suy Suy (1971: 104), realizó un trabajo etnográfico sobre el camino en estudio, sobre el cual nos dice: «… sale casi paralelo al muro exterior de la ciudadela Laberinto llegando hasta muy cerca de la orilla del mar, los más ancianos de Moche y Huanchaco, lo reconocen hasta ahora como «Camino del Rey», los muros que lo limitan son de adobe (ahora destruidos por el salitre) sobre alto cimiento de piedra. El muro del lado Sur, muestra vestigios de haber sido mas alto que el del lado Norte, seguramente también para protección de los vientos».
Rodríguez Suy Suy nos sigue diciendo que los pescadores de Huanchaco lo llaman «Camino del Rey», agregando que: «… por ese camino salía el Rey a la orilla del mar». Averiguando entre los mismos pescadores la práctica de alguna costumbre relacionada con el mar, obtuvimos de los más ancianos la siguiente información: «Nuestros abuelos y nuestros padres, todavía han conservado la costumbre de echar brasas a las olas del mar al mismo tiempo que rezaban algunas oraciones (católicas), con el objeto de ahuyentar la espesa neblina y cualquier tempestad que pudiera poner en peligro la vida de sus parientes que se encontraban pescando o viajando en alta mar. Es una costumbre que hoy se está perdiendo».
Probablemente, esta versión representa una remota y débil supervivencia del gran ceremonial que al Rey Chimú le tocó cumplir en la orilla del mar para fines similares. Entonces, el Rey Chimú debió concurrir en procesional desfile conforme a su alta investidura, razón por la cual llega hasta nuestros días el recuerdo de que por ese camino iba el Rey al mar, los motivos marinos representados en la ciudadela Tschudi y otras como Rivero y Laberinto, bien podrían corresponder a ese ritual (1971: 104-105).
En tanto, para el período Formativo, Bischof (1988) documenta para las Haldas y Culebras, un sistema integral de instalaciones para actos rituales orientados hacia el mar.
También se observa en Morro de Eten, sitio Formativo estudiado por Walter Alva, Carlos Elera y José Carcelén, donde un camino conduce perpendicularmente al acantilado después de cruzar el único cerro de la región situado cerca del mar (citado por Bischof, 1988).
Rodríguez Suy Suy menciona varios caminos ceremoniales que llegan a las playas; el de Huaca La Cruz en Huanchaco que llega a la playa del actual caserío de Huanchaquito, rica -como hasta hoy- en abundante y variados peces de escama y mariscos, y los caminos de Alto de Moche, que unen a la planicie que hay entre las Huacas del Sol y de la Luna, con las playas de Salaverry y Uripe (1970: 22).
Asimismo, Rodríguez Suy Suy para el camino que se une al Vichansao, nos informa que está relacionado con la llegada de las aguas de avenida en verano y a los trabajos de cultivo intensivo que se practicaba en las hoy desérticas tierras de Pampa La Esperanza «Entonces el «Rey Chimú» debió concurrir también en procesional desfile por este camino hasta el punto en que se unen los canales para recibir las aguas». Una supervivencia de aquella ceremonia, podría estar representada por la procesión del «Señor de la Sangre» (San Isidro Labrador, Señor Crucificado y Virgen María) que ahora sólo en casos de sequía se celebra en Moche. En tales circunstancias los agricultores de Moche sacan esta procesión siguiendo el camino que va a los templos del Sol y de la Luna. Llegada la procesión a un punto predeterminado sobre la «acequia del pueblo» fuera de la zona urbana, el sacerdote, vestido con sus ornamentos sagrados, invoca a Dios por la venida del agua y luego tomando la pala de San Isidro, da unas lampadas en la acequia, después de la cual regresan a la Iglesia. Según la creencia de los agricultores, después de esta ceremonia el agua no se hace esperar más tiempo. La posible ceremonia de este segundo camino, pudo estar relacionada también con los trabajos de limpieza y conservación de los canales. Una supervivencia de estos trabajos puede ser la habida en Moche y Virú hasta 1920 más o menos, en un ambiente de gran colorido tradicional. En Virú por ejemplo, los trabajos de limpia constituían una verdadera fiesta: trabajaban, comían, bebían y bailaban. El «Jefe de limpia «ricamente ataviado (collares, pulseras y brazaletes de oro), seguido de su «corte» inspeccionaba los trabajos, después de concluidos, continuaban en gran fiesta comunal …» (1971: 105-106).
Otro ejemplo de estas ceremonias que podemos citar es el que se realiza en el valle de Ica, en donde desde tiempos ancestrales se realiza en el canal La Achirana para su mantenimiento y limpieza anual. Además de los trabajos permanentes de reparación y mantenimiento que se hacían durante todo el año en el mes de octubre, se realizaba anualmente la limpieza del cauce y estos trabajos eran previos a la llegada del «agua de avenida».
«… El agua venía los primeros días de noviembre y diciembre y allí comenzaban a repicar todas las campanas con gusto. Se hacía la fiesta el día que se terminaba la limpieza. Había muchos paisanitos que habían venido de Tate, tenían su guitarra, tocaban … era una alegría máxima, por cuanto habían terminado el cauce» (Mauricio Pacco, N. 1899, Parcona en María Teresa Ore, 1986: 81).
Teresa Valiente (1986: 89), nos informa que para la fiesta del agua que se realiza en Puquio (Ayacucho) diversos autores están de acuerdo en que se trata de un ritual de fertilidad en relación directa con el ciclo agrícola en Puquio, este vínculo se expresa en la limpieza comunal de los canales de irrigación y en el cultivo inmediato de la michka.
Ana M. Soldi (1980: 21), se refiere al agua diciendo: «No es de extrañar entonces que, además de las medidas de carácter técnico y administrativo tomadas para asegurar el abastecimiento de sus campos, los antiguos habitantes de la costa y de la sierra hayan acudido a expedientes mágicos religiosos para intentar de resolver sus problemas».
Rodríguez Suy Suy en relación al camino de estudio le atribuye una función ceremonial basado en la pesca y agricultura respectivamente, debido a la dirección que ambos siguen y al testimonio actual de los pobladores de Huanchaco y agricultores de Moche (1971: 104).
Los datos etnográficos referidos al culto del agua registrados en los valles de Moche, Ica y otros lugares antes mencionados nos proporcionan valiosa información, sobre las ceremonias que se realizan y que serían una continuidad de aquellas ejecutadas por sus antepasados.
Ahora haremos una comparación con la red vial que parte en Batán Grande (río La Leche), donde comenzó la expedición de Hyslop y Urrutia (1980) hasta la ciudad de Trujillo (Plano 4). En este caso sólo trataremos el tramo correspondiente al valle de Chicama y Moche.
Se siguió la ruta antigua entre Chicama y Moche, en donde se encuentra el camino que pasa por las huacas Chiquitoy Viejo y Colorado a 4 km. al Sur-Este de la Hacienda Cartavio en Chicama. El camino se pierde en el desierto entre Chicama y Moche, pero reaparece entrando en Moche unos 6 km. al Norte de Huanchaco. Su ancho es de aproximadamente 29 m. Tiene una orientación de 325º y se conecta en línea recta con el sector de camino observado cerca a las Huacas Chiquitoy Viejo y Colorado (orientación 325º).
En el trayecto del camino (Moche-Chicama), se pasa por varios centros poblados y puede ser transitado por el común de las personas, en comparación al camino en estudio que no pasa por centros poblados y está relacionado específicamente al mar y al canal; y no es transitado libremente por el común de las personas.
Otro punto es la técnica y materiales de construcción. Hyslop y Urrutia (1980) nos informan que en general el camino fue mejor construido cerca de las entradas de los valles. Las paredes que lo bordean son de barro o de piedra y a veces de los dos. Se diferencia del camino ceremonial de estudio por la técnica y materiales empleados en su construcción. La técnica de construcción del camino ceremonial, a partir de la mitad con dirección al canal consistió en grandes piedras en su base, rellenado de pequeñas piedras y adobes en su parte superior pero a partir de la mitad con dirección a la muralla de Chan Chan, los muros se elaboraron con cimientos de piedra y adobes dispuestos en hileras de soga y cabeza. Asimismo el piso se ha encontrado relativamente limpio y en la parte central del camino el piso no se encuentra, producto del post abandono de éste.
Otro punto sería la utilización de adobes en el camino. En Chan Chan se encuentran tres tipos principales de restos arquitectónicos: la arquitectura monumental, la arquitectura intermedia y los SIAR (cuartos pequeños irregulares y aglutinados). La arquitectura monumental y la intermedia presentan como material principal de construcción los adobes, en cambio los SIAR son cuartos de arquitectura rústica. En general, sus muros están hechos con cantos rodados, y rara vez pasan los 50 cm. de alto. Estos muros sirvieron como bases a estructuras de estera y palos. Ocasionalmente los pisos y paredes tuvieron un enlucido de barro, aunque lo característico es que fueran de tierra compactada, humedecida (Topic, 1977; en Topic, 1980).
Este es otro motivo para postular el carácter ceremonial del camino, ya que en los tres tipos de arquitectura de Chan Chan, los SIAR no presentan adobes a diferencia del camino que sí lo presenta. Esta característica nos estaría indicando el uso restringido para un grupo reducido conformado por la élite.
El único método que nos ha permitido fechar el camino fue por medio de los adobes; dando como resultado en la tipología de Kolata ser la mayoría del tipo plano, con algunas excepciones de extremos cuadrados. Kolata (1980: 132) nos dice: «son planos, cuando proporcionalmente son más anchos que altos».
Entonces postulamos que el camino fue construido en la primera fase constructiva de Chan Chan; y por la presencia de adobes de extremos cuadrados, nos estaría indicando que en la segunda fase de construcción de Chan Chan, el camino tuvo un permanente mantenimiento e importancia.
Beck (1979), explica que se han encontrado 150 adobes a lo largo del camino y recuperados en una excavación de T. Pozorski para el Programa Riego Antiguo y determinaron que casi todos los adobes medidos fueron planos con algunos pocos de extremos cuadrados; por lo tanto, los muros son tempranos en la secuencia de adobes de Kolata.
En la trinchera 6, en la parte exterior del Muro Oeste se encontró un entierro disturbado, en el cual se pudo recuperar algunos restos óseos los cuales fueron analizados dándonos como resultado la determinación del sexo el cual fue un individuo masculino, y la determinación de la edad que corresponde a un individuo juvenil con una edad probable de 16-17 años; estos restos se encuentran asociados con una ofrenda de cerámica que corresponde al Período Chimú Medio (Segundo Vásquez comunicación personal, 1998); ésto nos estaría indicando que el camino ceremonial tuvo vigencia en el período Chimú Medio, y posiblemente siguió siendo utilizado en el período Chimú Tardío hasta la llegada de las huestes Incaicas en el año de 1460-1470.
La información reciente del Proyecto Riego Antiguo, es que el canal La Cumbre y la extensión del sistema del canal a Pampa Huanchaco es anterior a la inundación y por lo tanto anterior al camino. El camino puede no haber sido construido para conmemorar la apertura del canal pero puede haber sido construido para conmemorar la reconstrucción del sistema hidráulico después de la inundación (Beck, 1979). Esto nos plantea que el canal es mucho más temprano que el camino; al respecto Deza et. al. (1997: 21) en su primera conclusión dice: «Pampa Esperanza parte alta y el canal Vichansao fueron utilizados para la producción agrícola desde la ocupación Moche, fase IV».
Este dato de que el canal Vichansao fue utilizado en la fase IV de Moche, nos daría la certeza para afirmar que el Canal que tenemos en la parte inferior debajo del piso de la trinchera 1, corresponde al período Moche, en sus últimas fases. Además se encontró sobre el nivel del Canal un fragmento de cocción oxidante, de pasta fina que posiblemente correspondería al período Moche. En esta trinchera se registró el mayor porcentaje los restos arqueozoológicos (invertebrado), los cuales están relacionados con la presencia del canal. El análisis de la totalidad de los restos arqueozoológicos son irrelevantes para el cumplimiento de nuestros objetivos
En síntesis, por la técnica constructiva (pisos relativamente limpios, adobe y enlucido) que se observa en el camino prehispánico, hacen notable la diferencia con otros caminos que presentan elementos de construcción formal sin enlucido, y otros que consisten de simples hileras de piedra y en algunos casos unidas con barro.
Por otra parte, la presencia de los pisos relativamente limpios nos induce a pensar que este camino tuvo un constante mantenimiento.
Así mismo, el hallazgo en la Trinchera 1 de coprolitos de camélido asociados al piso, nos permite deducir que estos transportaban algún tipo de ofrendas o posiblemente como parte de ellas en la realización de las ceremonias.
También es necesario mencionar que la mayor presencia de adobes desde la parte media del camino hasta la muralla Norte de Chan Chan esta relacionado con las construcciones arquitectónicas de la élite, lo que nos sugiere el uso especializado que tuvo el camino.
Otro punto sería la presencia del entierro con cerámica fina del estilo Chimú asociado al camino, lo que explicaría la importancia que cumplió.
Finalmente la unión del camino que conecta las dos fuentes de agua (mar y canal), que según los datos etnográficos estarían relacionados con ceremonias que todavía superviven. Estas ceremonias estuvieron relacionadas con el aspecto ideológico (ceremonia al mar y al canal) de la población que habitaban en la ciudad de Chan Chan.
Por todas las evidencias antes expuestas este camino cumplió una función ceremonial y por la presencia de adobes planos su construcción se remonta a la primera fase constructiva de Chan Chan; y la presencia de adobes de extremos cuadrados nos estaría indicando que el camino mantuvo su importancia durante la segunda fase constructiva de Chan Chan.