Monumentos arqueológicos del Cusco estan proteguidos ante fenomeno del Niño

El titular de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, Ricardo Ruiz Caro, aseguró que todos los monumentos arqueológicos del ámbito de la región Cusco, como Machupicchu, Saqsaywaman, Ollantaytambo, Chinchero, Pisac, Tipón, Pikillaqta, Raqchi, Choquekirao, Vilcabamba y otros, se encuentran protegidos ante las situaciones de emergencia que se puedan registrar por el Fenómeno del Niño.

El funcionario señaló que anualmente se asigna un presupuesto aproximado de 25 millones de soles para los trabajos de limpieza, mantenimiento y conservación de los más de 200 lugares arqueológicos de Cusco, contando para ello con un promedio de 500 personas, entre obreros conservadores y profesionales arqueólogos que realizan esta labor.
«Adicionalmente hemos destinado un presupuesto de 2 millones de soles para trabajos de emergencia» agregó Ricardo Ruiz Caro, quien precisó que estas labores se realizan de manera permanente.

«Los sistemas de drenaje de los recintos, andenes y caminos inkas funcionan adecuadamente gracias a la labor de mantenimiento que se realiza y eso permitirá evitar situaciones de emergencia en caso que el Fenómeno del Niño provoque lluvias torrenciales» explicó el Director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco.
En el caso de los muros de piedra que no poseen techo o cubierta, el funcionario explicó que en la cabecera de muro se aplica una cubertina impermeable que impide la filtración del agua hacia el núcleo del muro. Esta cubertina es una mezcla de arcilla, arena y cal; en ocasiones se utiliza el zumo del cactu conocido como «gigantón» o «Jahuaccollay» que tiene gran propiedad aglutinante.

«También se han dado las directivas precisas para que el personal de todos los sitios, zonas y parques arqueológicos se mantengan en estado de alerta a fin de actuar en forma oportuna ante las situaciones de emergencia que se puedan presentar» concluyó Ricardo Ruiz Caro.

Ante la llegada de un nuevo evento de El Niño, el Ministerio de Cultura asumió un plan de trabajo para proteger 63 sitios ubicados entre Tumbes y Casma, como parte de una política inédita para la protección del patrimonio arqueológico del norte del país. Presentamos los puntos más resaltantes de este proyecto.

Escribe: Ricardo Morales Gamarra, Miembro de la Comisión Técnica ENSO/MC

Los eventos del Fenómeno de El Niño (El Niño Southern Oscilation-ENSO) no deberían definirse como circunstancias totalmente traumáticas por el hecho de haber alterado la economía, el orden geopolítico y la ideología de las antiguas sociedades, pues en los contextos arquitectónicos prehispánicos se evidencia el desarrollo de las sociedades norcosteñas y su capacidad de recuperación durante varias generaciones. Sin embargo, las alteraciones progresivas del cambio climático y los eventos naturales, sismos y eventos ENSO, han generado cambios brutales en el paisaje cultural y la irreversible pérdida de evidencias, y con ellas la información científica, como en el caso de Las Ventanas y otros sitios en el bosque de Pómac, en Lambayeque. Sin duda, a la natural fragilidad de un material tan deleznable como la tierra, se suma la fatiga causada por la permanente meteorización y las nuevas condiciones de vulnerabilidad, que la modernidad determina en el medio ambiente y en las comunidades vecinas.

Experiencias y aprendizajes La pasada centuria nos dejó la traumática lección de tres ENSO: 1925, 1982 y 1997. Los dos últimos aún vivos en el recuerdo de la mancomunidad norcosteña y de los conservadores comprometidos con el patrimonio arquitectónico que estuvimos en campo. Chan Chan y las huacas de Moche, referentes prehispánicos liberteños; Chotuna y Túcume, en Lambayeque; Narihualá en Piura y Cabeza de Vaca en Tumbes, forman parte de la dolorosa pérdida patrimonial.

PÉRDIDAS IRREPARABLES. Evento El Niño de 1998 causó daños a las estructuras arqueológicas en la Huaca El Taco, en Lambayeque.

En 1982-83 no hubo advertencia oficial de un impacto pluvial, de allí que los improvisados trabajos de protección bajo lluvia no contaran con la debida planificación y financiamiento. Las intensas lluvias y ríos arrasaban todos los intentos por conservar un contexto arqueológico en extrema vulnerabilidad. En 1997-98 fue diferente, la prevención funcionó y los resultados mejoraron, pero en función al esfuerzo personal de los arqueólogos responsables.

Ante el pronóstico de un nuevo evento, el Ministerio de Cultura definió una política sectorial decisiva, oportuna e inédita, y por tanto pionera, mediante la cual se conformó la Comisión Técnica del Programa de Prevención ENSO. Desde entonces, esta institución asumió el reto y desarrolló un trabajo sostenido en corto tiempo –una prospección, evaluación y diagnóstico macro regional–, que permitió elaborar un plan de trabajo para proteger 63 sitios arqueológicos, ubicados entre Tumbes y Casma, incluidos 9 sitios en Piura que no estaban registrados. Este documento respondió a objetivos concretos, con base en un marco teórico, metodología, principios, técnicas y estrategias, producto de las citadas experiencias, adecuadas a las condiciones físico-mecánicas y sociales de un patrimonio en riesgo ante la amenaza natural.

Planeamiento y realidad

Como primer objetivo, el plan propuso caracterizar el estado actual del patrimonio. El trabajo de prospección arqueoconservadora en el campo consistió en observar y registrar las condiciones físico-mecánicas y sociales de los sitios, priorizando los de carácter emblemático, en uso social activo, en proceso de investigación y los expuestos al vandalismo. Cabeza de Vaca, Nariahualá, Túcume, Ventarrón, Sipán, Chan Chan y Sechín, entre otros, son los casos representativos.

Fue un trabajo duro y contra el reloj, enfrentando la falta de compromiso de funcionarios, autoridades y profesionales. Quizá no se entendió la magnitud de la tarea o no estábamos preparados para un manejo organizado a nivel macro regional. En principio, incluimos las responsabilidades del Estado en estos momentos de precrisis, en la intención de refrescar la memoria y sensibilidad de los funcionarios públicos con capacidad de decisión y compromiso. Se trata de no esperar el avance del fenómeno y no condicionar la atención presupuestal ante la importancia de
los traumas sociales que generan estas alteraciones.

En segundo lugar se presentó el planeamiento del Programa ENSO que es un avance sustancial con sus aciertos y errores, propios de la emergencia y el corto tiempo disponible. En este punto, como señala el investigador Herb Stovel, “la conservación efectiva demanda una colaboración completa con aquellos de otros campos; trabajar exclusivamente dentro de un marco de trabajo para el patrimonio cultural en riesgo demanda una colaboración plena y abierta con los funcionarios de respuesta ante emergencias” (Preparación ante riesgos: un manual para el manejo del patrimonio cultural mundial, ICCROM, 2003). Esta propuesta se organizó en tres etapas, una acción preventiva y previa al ENSO; otra durante el desarrollo de este, donde se evidenció la falta de profesionales y especialistas en la rama de conservación y el ámbito administrativo logístico de las instituciones responsables de esta tarea; y una tercera después del evento. En esta última se desarrollará un proceso de intensa evapotranspiración y salinización total de las estructuras, y una sensibilización ante la recurrente amenaza social de invasiones de las poblaciones colindantes, en busca de lugares altos por ser más seguros. Esta actividad deberá contar con un presupuesto ad hoc que se ajuste a la realidad del desastre y amenaza, que en este momento no se puede calcular ni prever.

Criterios técnicos

El Programa de Prevención ENSO busca priorizar la atención de los sitios emblemáticos en uso social y de investigación, con base en un plan de emergencia pragmático y puntual. En este punto se descarta la investigación arqueológica como actividad prioritaria, salvo que responda a situaciones especiales de rescate para facilitar la intervención conservadora. Por otro lado, se orienta a estandarizar el uso de materiales, técnicas y servicios para patologías afines. Igualmente, se trata de socializar las técnicas y materiales de comprobada eficacia en los últimos 20 años, aprovechando las experiencias registradas en los informes técnicos, información histórica, archivos y referencias bibliográficas y ejecutar un plan de monitoreo permanente.

Sin embargo, para finalizar, debemos indicar que no se puede hablar de una receta única para la intervención de todos los sitios, pues todos presentan características propias.

El Ministerio de Cultura se encuentra implementando un programa de prevención sin precedentes en el país para salvaguardar nuestro tan preciado patrimonio cultural y las edificaciones que erigieron los antiguos peruanos.

La iniciativa involucra 63 sitios arqueológicos en todo el norte del país y tiene un presupuesto de S/. 22 millones de soles, una cifra jamás antes vista para llevar a cabo acciones de prevención en los más importantes monumentos que se sitúan en esta zona.

“El programa se está ejecutando a lo largo de toda la costa norte y comprende las regiones de Áncash, La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes”, afirma la Directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, María Elena Córdova.

Para la región La Libertad se han priorizado 13 sitios arqueológicos: Chan Chan, las huacas del Sol y la Luna, El Brujo, Chikitoy Viejo, Faña, Farfán, Galindo, Huaca de los Reyes, Tomaval, Huancaco, Mocollope, San José de Moro y Pacatnamú. “En estas zonas arqueológicas se han llevado a cabo labores de limpieza de las áreas arqueológicas, retiro de maleza y basura, adecuaciones de drenaje para evitar inundaciones y se realizaron barridos de canales”, indica Córdova.

Además de estas acciones preventivas, la directora de la DDC de La Libertad precisa que también se están realizando trabajos complejos que requieren un gran apoyo logístico, como el cambio de coberturas en las huacas moche del Sol y de la Luna. “Estamos trabajando en el cambio de anclajes para colocar nuevas coberturas en el mismo altar, por ello nuestros especialistas realizan las labores con mucho cuidado y tomando todas las previsiones a fin de no afectar la estructura”, refirió.

En estas labores de prevención está involucradocmás de 500 trabajadores, entre especialistas, arqueólogos, conservadores, arquitectos, ingenieros hidráulicos, topógrafos y personal auxiliar de campo, que están comprometidos en finalizar esta gran encomienda a la perfección.

El Ministerio de Cultura utilizó herramientas de alta tecnología para la identificación de áreas vulnerables en las principales zonas monumentales en esta región. En la etapa de evaluación se usaron drones, los cuales facilitaron las labores de documentación, ahorrando recursos y tiempo a los especialistas.

Cabe destacar que por primera vez el Estado toma en cuenta la salvaguardia de los monumentos arqueológicos en los planes de prevención ante el arribo del evento de El Niño.

Sitios arqueológicos de la costa norte del Perú se encuentran protegidos ante el evento de El Niño

proteccion-chan-chan-el-ninoDesde setiembre del 2014 a la fecha, el Ministerio de Cultura viene ejecutando labores de prevención en 63 sitios arqueológicos de la costa norte del país, a fin de evitar su destrucción debido a las fuertes lluvias e inundaciones que afectan las frágiles estructuras de tierra. El recubrimiento de áreas monumentales en peligro, la instalación de cubiertas y drenes han sido las principales intervenciones de protección ambiental.
Ante la amenaza de un gradual incremento en la magnitud del evento de El Niño, el Ministerio de Cultura elaboró un inédito plan de trabajo que expresa la política sectorial para la conservación preventiva de los 63 sitios patrimoniales ubicados entre Tumbes y Casma, invirtiendo un presupuesto de S/. 22’570,709.00 millones de soles asignados por el Ministerio de Economía y Finanzas. Para tal efecto, se conformó la Comisión Técnica del Programa de Prevención ENSO, que elaboró y ejecutó un plan de prospección, documentación, evaluación, diagnóstico y presupuesto referencial.

En esta propuesta preventiva se priorizaron los monumentos emblemáticos y en uso turístico, como Sechín (Áncash), Chan Chan (La Libertad), Chotuna, Huaca Rajada y Túcume (Lambayeque), Narihualá (Piura) y Cabeza de Vaca (Tumbes), por ser los más expuestos al impacto ambiental y de la visita.

Asimismo, se implementó un innovador proceso de estudios de ingeniería hidráulica en los sitios ubicados en las laderas de los cerros, a fin de determinar el caudal, comportamiento e impacto de las escorrentías que bajan por las quebradas. En esta etapa de la evaluación se usaron drones que facilitaron las labores de documentación, registro y análisis, ahorrando recursos y tiempo a los especialistas.

Esta intervención macrorregional ha significado un impacto económico directo, como fuentes de trabajo que han beneficiado a 2,840 trabajadores, entre arqueólogos, conservadores, arquitectos, ingenieros civiles e hidráulicos, topógrafos y personal auxiliar de campo. Impactos indirectos en las comunidades locales a través de servicios básicos como alimentación, albergue y movilidad, entre otros, así como la compra de herramientas, materiales y servicios que favoreció el flujo económico del mercado local.

El programa de prevención ENSO 2014-15 ha demostrado como una innovadora y responsable política sectorial, en el marco de criterios claves como eficiencia, racionalidad y transparencia, logrando resultados positivos en la conservación del patrimonio cultural de la Nación y en la consolidación de un sentimiento y compromiso de defensa de las comunidades adyacentes a los sitios arqueológicos intervenidos.