Culto al Agua en el Antiguo Peru:  Paccha talladas de Quenco, Tambomachay, Ollantaytambo

De un modo general, casi todos los lugares considerados como sagrados o como centros religiosos, presentan fuentes, cisternas, y los llamados «baños» destinados a la realización de ritos y ceremonias religiosas ejecutadas en sus inmediaciones. Ejemplos excelentes de estas obras monumentales ofrecen Machu Picchu, Ollantaytambo, Tambomachay, Wiñaywayna, Quenco -que puede ser considerado entre las mejores y muy semejante en contenido plástico y simbólico con el de San Agustín y Saywite-, y otros, que se ilustran en la lámina VII.

Estas obras destinadas simbólicamente a la mayor producción del agua, estaban relacionadas con otros monumentos de la cultura aborigen: como intihuatanas, cámaras subterráneas, mauoleos, capillas, etc. Esta asociación, principalmente con pequeñas columnas o intihuatanas, está revelando que se tenía especial cuidado con el cómputo del tiempo, con la periodicidad de de¬terminados fenómenos, que interesaban al agricultor.

Las propias cisternas de Pachacárnac con canales a diferentes niveles y con un colector común, que era la mítica laguna de Urpiwachak, vinculadas a edificios sagrados como el templo de la Luna, deben ser consideradas, como también el acueducto megalítico de Cumbemayo, como monumentos sagrados relacionados con estas viejas prácticas rituales.

Por otro lado, ciertas aldeas antiguas, emplazadas en faldas de elevados cerros, estaban provistas de un sistema de represas, canales, y acueductos que conducían el agua hasta los niveles más bajos, manteniendo florecientes campos de cultivo. A veces se hicieron obras hidráulicas gigantescas, como la de establecer un canal ciñendo el propio nevado como en el de Koriyokpa, gracias al cual las aguas del deshielo han sido aprovechadas abundantemente, tanto en la antigüedad como en el presente. Se hallan, en las alturas de la margen izquierda del río Rímac, contigua a la población de Matucana. En esos sitios existían capillas y adoratorios para el culto. Se debe al dibujante del museo, don Pablo Carrera, una exploración cuidadosa del lugar en 1944, así como un dibujo panorámico de este importante sistema hidráulico, uno de cuyos aspectos parciales se muestra en la lámina IX.

 

 

 

En cabecera de valles de Lambayeque existirían santuarios de culto al agua

Sobre las cabeceras de los valles de la región Lambayeque se encontrarían santuarios o centros ceremoniales del culto al agua a los que les llamamos “Santuarios menores”, estimó el director del Museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva.

Agregó que estos santuarios menores tienen una larga historia que comenzaron como parajes sagrados y que fueron evolucionando para convertirse en centros ceremoniales de cada valle.

“Estos centros ceremoniales son diferentes, no son exactamente semejantes en sus funciones, no obstante comparten algunas rasgos arquitectónicos”, afirmó Alva en diálogo con la Agencia Andina.

El investigador puntualizó que los santuarios mayores son Pacopampa y Kuntur Wasi, que se ubican como inicio de la vertiente oriental y occidental de los Andes y están sobre los ríos que aportan aguas al Marañón. “Ambos santuarios se ubican en la región Cajamarca”, acotó.

Mencionó que el culto al agua nace como resultado de la intensificación de la agricultura en la costa. “Los pueblos de la costa reciben el agua de la parte alta y tienen que cambiar del culto al fuego que había en Ventarrón en la época pasada, al culto al agua (…) se da un cambio muy drástico en este concepto religioso”, aseveró.

Alva sostuvo que en la actualidad se mantiene de alguna manera el culto al agua, como ocurre en el caso de pago de tributo por el agua, “hay una vinculación muy estrecha en lo que se llama ahora las comisiones de regantes”, afirmó.

El reconocido investigador manifestó que aún queda mucho por investigar en estos monumentos arqueológicos porque solo se conocen sus características muy superficiales como por ejemplo Poro Poro, Sangana y Congona. “Estos monumentos están apenas investigados donde sólo se ha realizado un reconocimiento”, advirtió.

Destacó que desde épocas muy antiguas había que tener algún tipo de retribución por el uso de agua a niveles simbólicos y también nos da la enseñanza que se tiene que cuidar el acuífero.

El arqueólogo participó como expositor con su ponencia «Santuarios del culto al agua durante el Formativo» en el II Simposio Internacional Arqueología, Arquitectura y Museos que se realiza en el auditorio del Colegio San José de Chiclayo, organizado por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. El certamen científico culmina este viernes 12.

 

(Andina)