UNT y Patronato Huacas Moche juntos en curso de tratamiento de frisos en adobe

Este martes 03 de agosto se realizó el Tercer Curso-Taller sobre conservación de superficies arquitectónicas prehispánicas en tierra, en el auditorio del Museo Huacas de Moche, organizado por la Universidad Nacional de Trujillo y el Patronato Huacas del Valle de Moche, con el financiamiento de la World Monuments Fund (New York).

Este evento congrego a destacados especialistas de diferentes profesiones como geología, arqueología, arte mural e iconografía, arquitectura, ingenierías civil, de materiales y química, conservación, historia, biología, entre otras, reconocidos profesionales de Colombia, México, Francia y Perú.

El responsable de la organización del curso, Mg. Ricardo Morales Gamarra declaró que se instruó y ejercito a los participantes en el manejo de la teoría y metodología, general y específica de la conservación de arquitectura y superficies prehispánicas de tierra, así como el estudio de las condiciones geológicas, suelos y meteorológicas, entre otras; en la práctica de las técnicas y materiales de la conservación preventiva, consolidación química, monitoreo y mantenimiento de estructuras y superficies arquitectónicas.

“Con las realización de este curso – taller se intenta cubrir un importante vacío en la atención al patrimonio arquitectónico prehispánico en tierra, pues, no se cuenta con el personal profesional, técnico, auxiliar, en suficiente cantidad y con nivel académico apropiado para atender un problema que se agudiza con el tiempo y que afecta principalmente las frágiles y fatigadas estructuras arquitectónicas en tierra policromada”, apuntó Morales Gamarra, también co-director del Proyecto Huaca de la Luna.

Es importante mencionar, que desde el año 1985 se han organizado diversos cursos referentes a este tema, pero recién en el 2004 se realizó el I Curso–taller sobre conservación de superficies arquitectónicas en tierra; el segundo se realizó en el año 2007; ambos con financiamiento de World Monuments Fund de New York, al igual que este tercer curso taller; evidenciando su continuidad y posicionamiento. Como que a nivel internacional es el evento de mayor interés en el campo de la conservación, arqueología y arquitectura.

“Demás de lo que della dizen, es de saber que hicieron en el camino de la sierra, en las cumbres mas altas, de donde más tierra se descubría, unas placetas altas, a un lado o a otro del camino, con sus gradas de cantería para subir a ellas, por aquellas sierras altas y baxas, nevadas y por nevar, que cierto es una hermosísima vista, porque de algunas partes, según la altura de las sierras por do va el camino, se descubren, cincuenta, sesenta, ochenta y cien leguas de tierra, de donde se ven puntas de sierras tan altas que parece que llegan al cielo y por el contrario, valles y quebradas tan hondas, que parece que van a parar al centro de la tierra…”.
Garcilaso de la Vega
(Comentarios Reales)

En el año 2003, se suscribió la Declaración Conjunta de Presidentes del Grupo de Río, que incluyó de manera novedosa y visionaria el compromiso del Perú, Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, de desarrollar conjuntamente el proyecto del “Qhapaq Ñan o Camino Principal Andino”.

Pocos podrían haber vislumbrado entonces la importancia del paso que se estaba dando para encontrar en las raíces mismas de nuestra identidad, el sustento de la integración entre nuestros pueblos.

Se encontró en la estructura vial denominada Qhapaq Ñan el símbolo más claro de cuán articulado podíamos concebir el ordenamiento de los pueblos andinos y cómo a partir de ese esquema, los pueblos contemporáneos encontramos ligazón, puntos de unión, pautas de entendimiento, criterios comunes y sobre todo, una red sobre la que podemos seguir tejiendo nuestros destinos.

El Qhapaq Ñan ha aportado desde ese momento una forma distinta de comprender nuestra historia y territorio dándole al Perú la justa oportunidad de posesionarse en el panorama de América Latina, como actor y gestor de actividades culturales futuras, basadas en los elementos fundamentales del pasado.

El Camino Principal Andino nos otorga la posibilidad de comprender y desarrollar formas armoniosas de entendimiento entre el hombre y la naturaleza, da ejemplos sensatos de manejo territorial y muestra de manera admirable la habilidad de los antiguos para dominar su espacio y hacer del Camino, la columna fundamental de los logros alcanzados en los aspectos social, político y económico.

A partir del año 2003, el Instituto Nacional de Cultura a través del Programa “Qhapaq Ñan – Camino Principal Andino” viene desarrollando un intenso y permanente trabajo tanto en la investigación de campo propiamente dicha como en las labores de gabinete en donde se procesa la información acopiada a lo largo de muchas horas, días y meses, caminando desde entonces, no menos de 14,781.068 Km.

Se ha logrado identificar monumentos arqueológicos y se ha establecido el sendero de la ruta troncal y de las vías transversales así como datos asociados al patrimonio inmaterial y riquezas paisajísticas.

Uno de los objetivos de mayor envergadura es reivindicar la presencia de los hombres en sus tierras ancestrales, recuperar la memoria de una manera de ser y de vernos, de valorarnos en tanto debemos respetarnos en la diversidad.

La labor del Programa Qhapaq Ñan se sustenta en propuestas técnicas que buscan involucrar a la población a fin de proteger y desarrollar potencialmente a los pueblos hacedores y herederos de la tradición andina.

Ello con el objetivo de generar formas sostenibles de desarrollo turístico y de mejor comprensión de los procesos particulares de cada comunidad o región.

En el Qhapaq Ñan, el principio del respeto al otro y de la comprobación de la similitud es asombroso. Investigadores de diversas especialidades y disciplinas, de variadas nacionalidades e intereses se enlazan en este esfuerzo por cimentar las bases de la historia. Desde el Instituto Nacional de Cultura, el Qhapaq Ñan va avanzando como quien pone, punto a punto, los hilos de un gran tejido en el que deben estar presentes y reconocerse todos los elementos que hacen de la diversidad cultural del Perú, la base fundamental de nuestra manera de ser.

Esa labor se teje también con el aporte de los diversos programas o comités nacionales de los seis países por donde el Camino Principal Andino también discurre y con quienes se viene realizando una labor intensa para unificar criterios técnicos; formas de registro y de manejo de la información, estando en capacidad de postular conjuntamente al Qhapaq Ñan para que en 2011, pueda ser reconocido por Unesco, como Patrimonio Cultural de la Humanidad; como testimonio de la obra de los hombres andinos que desde épocas inmemoriales hasta nuestros días, han trazado y andado ese camino, haciéndolo con la seguridad que es la vía que nos une, que nos integra y nos devuelve a la esencia de nuestros orígenes comunes.

No en vano, el cronista Pedro Cieza de León, en tiempos tan tempranos como 1553, señalaba: “… Una de las cosas que yo más me admiré, contemplando y notando las cosas deste reino, fue pensar cómo y de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como por él vemos y que fuerzas de hombres bastaran a los hacer y con que herramientas y instrumentos pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas, para hacerlos tan anchos y buenos como están; porque me parece que si el emperador quisiese mandar hacer otro camino real, como el que va del Quito a Cuzco o sale de Cuzco para ir a Chile…..” Para el Perú la importancia de este Programa es sustantiva, habiendo sido reconocido como actividad de interés nacional según Ley 28260 y, en cumplimiento de ello, el Instituto Nacional de Cultura integra a profesionales de diversas especialidades, a ciudadanos y trabajadores que en conjunto, hacen del trabajo en el Qhapaq Ñan una expresión de confianza en la grandeza del Perú y una forma de manifestar la esperanza de que sea este Qhapaq Ñan, el gran elemento unificador de los peruanos y una ruta para vislumbrar un futuro de integración.

Cecilia Bákula Budge

Los comités nacionales del Programa Qhapaq Ñan de cada país vienen realizando una labor intensa para unificar criterios técnicos, así como formas de registro y manejo de la información, a fin de alcanzar el ansiado reconocimiento.

El Qhapaq Ñan – Camino Principal Andino, constituye el más grande proyecto político integrador de la región andina, compuesto por un complejo sistema de comunicación que articulaba todo el Tawantinsuyu en sus dimensiones sociales, culturales, administrativas y territoriales, asentándose sobre la base de una extensa red de caminos longitudinales y transversales, que permitían la conexión de la población con su entorno.

Esta inmensa red de caminos que supera los 23,000 Km. solo en nuestro territorio, es asociada a diversos sitios arqueológicos cuyas estructuras evidencian la conectividad y organización de los incas.

El Qhapaq Ñan vincula el pasado con el presente y continúa siendo patrimonio vivo, manteniendo su vigencia física y funcional. Asimismo, conecta territorios con características comunes y singulares que superan los límites administrativos tradicionales.

En la actualidad, esta red articula los territorios de seis países de la región andina: Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, los que suscribieron en marzo de 2002, durante la Reunión del Patrimonio Mundial en Montevideo (Uruguay), y por iniciativa de la representación peruana, un acta de compromiso para promover acciones conjuntas a favor del Qhapaq Ñan.

Igualmente, en mayo del mismo año el gobierno peruano propuso inscribir al Qhapaq Ñan en la lista tentativa del Patrimonio Mundial, iniciativa que fue respaldada por los países mencionados.

El Instituto Nacional de Cultura (INC) ejecuta desde ese año el Programa Qhapaq Ñan, el cual desarrolla acciones de identificación, registro, investigación, conservación y puesta en valor de dicha red vial. Ello permite que hoy podamos entender mejor el enorme valor patrimonial de este bien y la importancia de promover su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Desde el inicio del programa se han llevado a cabo una serie de reuniones técnicas para definir los lineamientos metodológicos para el registro del Qhapaq Ñan en los países miembros del proyecto. La Reunión de Expertos Técnicos del Proceso de Nominación del Qhapaq Ñan a la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, realizada en noviembre de 2006 en Pasto (Colombia), fue una cita importante, en el que se acordó la selección de tramos posibles a ser nominados y su registro en materia arqueológica, etnográfica y ambiental-geológica. Para ello se elaboraron fichas de registro de información en campo, cuya estructura base fue tomada de la experiencia peruana.

A partir de esa reunión, el INC, a través del Programa Qhapaq Ñan, constituyó un equipo técnico nacional conformado por profesionales de distintos ámbitos, en Cusco y Lima. Cada cual estaba integrado por dos arqueólogos, dos antropólogos, un geógrafo y un biólogo. Este equipo definió los tramos nacionales y binacionales que formarían parte del expediente de nominación, según criterios técnicos. Así, se definieron seis tramos en total, cuatro nacionales y dos binacionales. Estos tramos evidencian la conectividad del sistema vial inca en el territorio nacional, partiendo de Cusco, a lo largo del gran camino de la sierra, hacia el resto del territorio nacional.

Inmediatamente se procedió al registro de los tramos seleccionados, tarea concluida en el Perú al 100%. La justificación integrada de cada tramo se realizó de acuerdo a criterios de excepcionalidad, singularidad y continuidad histórica.

De esta forma, el Programa Qhapaq Ñan de Perú ha cumplido con los compromisos asumidos en las reuniones internacionales, al culminar el registro de sus seis tramos, en todos sus componentes. Cabe destacar que en nuestro territorio se presenta más del 70% de evidencias físicas del camino.

La Declaratoria del Qhapaq Ñan como Patrimonio Mundial permitirá mostrar al mundo un bien con enormes valores culturales, que aún se mantiene vigente y que consolida una alternativa de desarrollo para todas las comunidades de su entorno.