El soberbio arte mochica, una muestra

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La exposición Moche y sus vecinos. Reconstruyendo identidades que se realizo en el Museo de Arte de Lima en Perú a mediados del año 2016, mostró la relación que entablaron los mochicas con las comunidades vecinas altoandinas. «Hubo convivencia, pero también disputas en torno al territorio y a los recursos», tal como lo explicó la conservadora Cecilia Pardo.»Se desarrolló un sistema de enfrentamientos ritualizados que permitió resolver las disputas intergrupales mediante el uso de violencia controlada. Antes que generar una guerra abierta, con una pérdida incalculable de vidas humanas, se optó por organizar duelos entre la élite guerrera de cada comunidad. Los ganadores no sólo podían sacrificar a los perdedores, sino también asegurarse los bienes en disputa», añade la conservadora.

La muestra que si usted no pudo visitarla, hoy se la mostramos en una breve colección de imagenes, reflejaron las relaciones de convivencia, conflicto y negociación entre los mochicas y sus comunidades vecinas altoandinas. Es el caso de los grupos que migraron desde las regiones de Recuay, Cajamarca o Huamachuco hasta las zonas de clima templado de los valles altos de Moche, Santa y Nepeña a comienzos del período Intermedio Temprano (100-300 d.C.) o aquellos que participaron en ceremonias en el valle de Jequetepeque en épocas posteriores (700-1000 d.C.). La muestra exhibío en total unas ochenta piezas que incluyeron vasijas de cerámica, monolitos y objetos de metal que pertenecen al arte mochica, recuay y cajamarquino. «Destacaría aquellas piezas que nos permiten reconstruir ciertos rituales vinculados a posibles alianzas entre los mochicas y sus vecinos altoandinos. Por ejemplo, un atuendo ritual con forma de felino, un conjunto de platos trípode cajamarquinos y un calero, un contenedor de cobre dorado para almacenar cal, que sirve para activar los alcaloides de la hoja de coca», detalla Pardo. «En el denominado Ritual de la Coca, el dios Ai-Apaec recibe diversos atuendos y parafernalia por parte de un grupo de oficiantes foráneos, permitiéndole integrarse al chacchado o masticación de la hoja de coca y recibir las primeras lluvias y la aparición de una gran serpiente bicéfala en el cielo», agrega la conservadora.

Fuente: Resumen del articulo publicado en National Geographic por ALEC FORSSMANN
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/el-museo-de-arte-de-lima-exhibe-el-soberbio-arte-mochica_10182/9

Arte Mochica, una muestra

Atuendo ceremonial
Atuendo ceremonial de estilo mochica (200-850 d.C.) de diversos materiales (oro, cobre, algodón, concha, pluma y resina) que lleva puesto el Ai-Apaec en la ceremonia del chacchado de coca.
MALI

La cultura Moche es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló entre los siglos II y VII en el valle del río Moche (actual provincia de Trujillo, en el departamento de La Libertad). Esta cultura se extendió hacia los valles de la costa norte del actual Perú.

Las sociedades moches hicieron grandes obras de ingeniería hidráulica: canales de riego y represas, lo que les permitió ampliar su frontera agrícola a gran escala.

Fueron grandes arquitectos; su materia prima fue el adobe. Construyeron complejos religiosos-administrativos de carácter monumental, conformados por palacios y templos o huacas (en forma de pirámide trunca), las cuales los recubrían de grandes murales en alto y bajo relieve, pintados con colores extraídos de la naturaleza, donde plasmaron sus dioses, mitos, leyendas y toda su cosmovisión cultural. Las más notables de estas construcciones son las llamadas Huacas del Sol y de la Luna, en el valle de Moche.

Fueron los mejores metalurgistas de su época; doraron el cobre mucho antes que en Europa; y conocieron una variedad de técnicas (laminado, martillado, alambrado, soldadura, etc.), fabricando herramientas, armas, atuendos, emblemas, ornamentos y toda su variada y rica parafernalia ritual.

Fueron grandes navegantes: construyeron caballitos de totora, los que hacían más pequeños para la pesca y más grandes para sus viajes hasta las costas ecuatoriales, desde donde traían la concha Spondyllus, sagrada para los moches, y en general, para el resto de las culturas costeñas del Antiguo Perú.

Políticamente, las sociedades moches ―de fuerte segmentación en clases sociales― se organizaban en reinos o señoríos confederados. Se ha podido conocer más sobre esta cultura gracias al descubrimiento de algunas tumbas intactas de sus gobernantes o señores, como la del Señor de Sipán y la Dama de Cao.

Son considerados los mejores ceramistas del Perú antiguo, gracias al fino y elaborado trabajo que realizaron en sus ceramios. En ellas representaron, tanto de manera escultórica como pictórica, a divinidades, hombres, animales y escenas significativas referidas a temas ceremoniales y mitos que reflejaban su concepción del mundo, destacándose la asombrosa expresividad, perfección y realismo con que los dotaban. De este arte sobresalen los huacos retratos y los huacos eróticos.

En esta muestra el MALI (Museo de Arte de Lima) explora un tema poco difundido: las relaciones de convivencia, conflicto y negociación entre los mochicas y sus comunidades vecinas altoandinas: