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Max Uhle

Friedrich Maximiliano Uhle Lorenz (Dresden, Sajonia, Reino de Sajonia, 25 de marzo de 1856 – Loeben, Alta Silesia, Polonia,11 de mayo de 1944), conocido en el mundo de habla hispana como Federico Max Uhle, fue un arqueólogo alemán, cuyo trabajo en el Perú, Chile, Ecuador y Bolivia a finales del siglo XIX y principios del siglo XX tuvieron un impacto significativo en la práctica de la arqueología de América del Sur. Fue el iniciador de la arqueología científica en el Perú, revalorando y difundiendo para el mundo el pasado preincaico, hasta entonces tratado como un simple y breve preludio del imperio incaico. Fue el primero en aplicar el método estratigráfico en las excavaciones de Pachacámac en 1896 y el primero en notar que la iconografíaTiahuanaco se había difundido desde la zona del lago Titicaca hasta gran parte del actual territorio peruano, observación que dio origen a la teoría del imperio tiahuanacota (hoy sabemos que se trata en realidad del estilo cultural huari). Fue también el descubridor de la cultura moche (que denominó Proto-Chimú) y el autor del primer esbozo de una cronología que partía desde las más antiguas culturas preincaicas conocidas hasta la época inca. Es autor de la teoría inmigracionista del origen de la cultura andina, que sostenía que esta se originó de los aportes venidos de Mesoamérica (México y América central), teoría que fue refutada por Julio C. Tello, defensor del carácter autóctono de dicha cultura. Ha sido llamado el padre de la arqueología científica peruana.

Biografía

Fue hijo de Friedrich Ernst Uhle y Anna Kunigunde Lorenz. Al terminar sus estudios escolares, ingresó en 1875 a la Universidad de Leipzig. Tras hacer su servicio militar, cursó un año en la Universidad de Gottingen para volver luego a Leipzig, donde estudió filología y se graduó de doctor en 1880 con una tesis sobre la antigua gramática china.

Pasó luego al Museo de Etnología de su ciudad natal como asistente del director, donde laboró de 1881 a 1888. Pasó a desempeñar igual función en el Museo de Etnología de Berlín, dirigido a la sazón por Adolf Bastian y que se estaba convirtiendo por esos años en un centro de estudios americanistas. Actuó como secretario asistente en el VII Congreso Internacional de Americanistas, efectuado en Berlín en 1888.

Por esos años empezó su interés por el pasado arqueológico de Sudamérica. Este interés nació al apreciar en los museos alemanes las variadas muestras de arte peruano precolombino. Por entonces, muchos coleccionistas peruanos habían vendido sus valiosas colecciones de antigüedades en Europa, para librarlas de la rapiña de los chilenos durante la guerra del Pacífico. Un amigo cercano, Alphons Stübel, que en 1875 había excavado en la necrópolis precolombina de Ancón, en la costa peruana, orientó definitivamente a Uhle hacia la arqueología precolombina.

Auspiciado por el Museo Etnológico de Berlín y el gobierno alemán, en 1892 viajó a Sudamérica para estudiar el área de difusión de la cultura quechua en dicho continente. Desde la Argentina pasó a Bolivia, interesado en las ruinas de Tiahuanaco o Tiwanaku, aunque no logró la autorización necesaria para excavar allí. En ese mismo año publicó Las ruinas de Tiahuanaco en las tierras altas del Antiguo Perú, con el fotógrafo e ingeniero B. von Grumbkow. Esta extensa obra es considerada la primera de carácter científico sobre dicho sitio arqueológico. Aprovechó también para estudiar a los uros, de las riberas del lago Titicaca. Pasó luego al Perú, llegando al Cuzco. Como fruto de esta labor publicó años después el trabajo La esfera de influencia del país de los Incas.

Se trasladó a Filadelfia, Estados Unidos, contratado por la Universidad de Pennsylvania, donde trabajó durante varios años. Allí se casó con Charlotte Grosse. Patrocinado por la Sociedad de Exploración Americana en Filadelfia preparó un nuevo viaje al Perú. También disfrutó del patrocinio de la señora Phoebe Hearst, la madre de William Randolph Hearst. En 1896 arribó a Lima, la capital del Perú. Su primera tarea fue remitir una relación acerca de su viaje a Bolivia y Perú, acompañando, además, un informe sobre el idioma de los uros (Bolivia), el cual fue publicado en el periódico Globus de Braunschweig, Alemania.

Llevó a cabo excavaciones en Pachacámac, en el valle de Lurín, al sur de Lima, donde usó por primera vez en América el método estratigráfico, técnica que permite evaluar la antigüedad de unos restos con relación a otros sobre la base de su posición en los estratos analizados. Luego de un largo trabajo volvió a Filadelfia para dar cuenta de sus resultados. Sobre estos estudios publicó en 1903 la magnífica obra titulada Pachacámac, que fue muy elogiado y todavía se utiliza como texto básico para el estudio de la arqueología sudamericana. Fue el primero en afirmar la expansión de la cultura tiahuanaco en territorio peruano, al observar en la cerámica, textiles y otros artefactos hallados en la costa peruana, diseños propios de dicha cultura, que hoy sabemos que en realidad se trata del estilo de la cultura huari. Recuperó miles de artefactos que incluyen cerámica, conchas, textiles, metales, objetos de madera y otros materiales vegetales y objetos construidos con materiales de origen animal como plumas, huesos y piel. Se concentró en la datación de estos artefactos, y estableció un sistema basado principalmente en el diseño textil.

En 1898 retornó con una misión de la Universidad de California y para completar su visión de las culturas prehispánicas se consagró a explorar diversas ruinas de la costa peruana. Excavó en la huaca de la Luna (costa norte), aislando el estilo Moche, al que denominó Proto-Chimú. Los artefactos que encontró en el valle de Moche fueron fechados en base a la posición secuencial de estilos de cerámica inca. Esta datación temprana fue luego ampliada por el arqueólogo estadounidense Alfred Kroeber (su discípulo en Berkeley) y es uno de los puntos clave en la comprensión de la cronología preincaica en el Perú.

Luego subió a la sierra norte y excavó en Marcahuamachuco, Wiracochapampa y Cerro Amaru. En 1900, en el diario trujillano La Industria, dio a conocer una primera secuencia cultural a partir de sus excavaciones en Moche: Proto-Chimú, Tiahuanaco, Chimú e Inca. Posteriormente excavó en Chincha, Pueblo Nuevo y Tambo Colorado.

Retornó en 1901 a los Estados Unidos, llevándose todo el material acopiado, que hoy se encuentra en Berkeley. Se dedicó a la enseñanza de la arqueología americana en la Universidad de California y gracias al renovado apoyo de esta volvió por tercera vez al Perú en 1903. Esta vez excavó en los conchales de Ancón, Cerro Trinidad, Huaral Viejo, Supe, San Nicolás, descubriendo el estilo Blanco sobre Rojo en la cerámica. Años después publicó obras referentes a sus estudios en el Perú, entre ellas: Las ruinas de Moche (1913), Cronología sobre las antiguas culturas de Ica (1914) y The Nazca Pottery of Ancient Perú (1914).

En 1906 fue nombrado director de la sección Arqueológica del Museo Histórico de Lima. En 1912, disgustado por ciertas cuestiones surgidas con el gobierno peruano por el puesto que desempeñaba, se trasladó a Chile, en donde fue nombrado Director del Museo Arqueológico y Antropológico. Se dedicó a hacer excavaciones en el norte de Chile, (antiguo sur peruano), en Tacna, Arica, Pisagua y Calama. En 1917 fue el primero en describir científicamente las momias de Chinchorro. Los resultados de su labor los publicó en Los aborígenes de Arica (1917) y Arqueología de Arica y Tacna (1919).

En 1919 se trasladó al Ecuador, donde realizó estudios en Azuay, Loja, Cañar, Tumibamba y otros lugares. Allí se quedó hasta 1933, año en el que regresó a su patria, con una rica documentación acumulada a lo largo de cuatro décadas de incesante trabajo y con una visión completa de las culturas andinas. Acometió entonces la ardua tarea de elaborar una síntesis de sus investigaciones.

En 1939 regresó a Lima para participar en el XXVII Congreso Internacional de Americanistas, donde presentó sus importantes trabajos sobre Procedencia y origen de las antiguas civilizaciones americanas y La marcha de las civilizaciones. Por un tiempo volvió a radicar en el Perú, cuando en Europa se desencadenaba la Segunda Guerra Mundial y el Perú se alineaba junto a los aliados contra las potencias del Eje. Ello motivo a que fuera deportado, junto con otros alemanes. Su muerte acaeció en Loeben, en la Alta Silesia.

Principales obras

Die Ruinen von Tiahuanaco (1892), en colaboración con Alphons Stübel.
Pachacámac (1903).
La esfera de influencia del país de los incas (1908).
Las relaciones prehistóricas entre el Perú y la Argentina (1912).
Los orígenes de los incas (1912).
Die Ruinen von Moche (1913).
Die Muschelhügel von Ancón (1913).
Las fortalezas incaicas de Incallacta y Machupicchu (1917)
La arqueología de Arica y Tacna (1919).
Fundamentos étnicos y arqueológicos de Arica y Tacna (1922).
Los principios de las antiguas civilizaciones peruanas (1920).
Los principios de las civilizaciones en la sierra peruana (1920).
Las antiguas civilizaciones del Perú frente a la arqueología e historia del continente americano (1935).

John Rowe publicó en 1954, con auspicio de la Universidad de California, Berkeley y Los Ángeles, el libro titulado: Max Uhle, 1856-1944. A memoir of the Father of Peruvian Archaeology.. Este libro otorga información acerca de la vida y obra del sabio alemán, valora sus aportes teóricos e intelectuales relacionados con sus investigaciones arqueológicas y etnológicas en el antiguo territorio del Tahuantinsuyu (Perú, Chile, Argentina, Ecuador y Bolivia).




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Teoria Inmigracionista: De Origen Mesoamericano

Orígenes de la Civilización Peruana
Teoria Inmigracionista
De Origen Mesoamericano

Sustentado por Max Uhle (1856 – 1944),  “Pionero de la arqueología peruana.”
El Precursor de esta teoría fue don Antonio Raymondi (1824-1890).
Max Uhle sostuvo que el origen de la civilización se remitía a influencias culturales irradiadas de Mesoamérica de la cultura Maya.
La cultura se irradió a partir de la costa, expandiéndose a la sierra y demás lugares.
Pruebas: Semejanza en la cerámica peruana y mexicana
Consideraba a la cultura Mochica como la más remota expresión de la civilización peruana.

Max Uhle

Friedrich Maximiliano Uhle Lorenz (Dresden, Sajonia, Reino de Sajonia, 25 de marzo de 1856 – Loeben, Alta Silesia, Polonia, 11 de mayo de 1944), conocido en el mundo de habla hispana como Federico Max Uhle, fue unarqueólogo alemán, cuyo trabajo en el Perú, Chile, Ecuador y Bolivia a finales del siglo XIX y principios del siglo XX tuvieron un impacto significativo en la práctica de la arqueología de América del Sur. Fue el iniciador de la arqueología científica en el Perú, revalorando y difundiendo para el mundo el pasado preincaico, hasta entonces tratado como un simple y breve preludio del imperio incaico. Fue el primero en aplicar el método estratigráfico en las excavaciones de Pachacámac en 1896 y el primero en notar que la iconografía Tiahuanaco se había difundido desde la zona del lago Titicacahasta gran parte del actual territorio peruano, observación que dio origen a la teoría del imperio tiahuanacota (hoy sabemos que se trata en realidad del estilo cultural huari). Fue también el descubridor de la cultura moche (que denominó Proto-Chimú) y el autor del primer esbozo de una cronología que partía desde las más antiguas culturas preincaicas conocidas hasta la época inca. Es autor de la teoría inmigracionista del origen de la cultura andina, que sostenía que esta se originó de los aportes venidos de Mesoamérica (México y América central), teoría que fue refutada por Julio C. Tello, defensor del carácter autóctono de dicha cultura. Ha sido llamado el padre de la arqueología científica peruana.




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Max Uhle (1856 – 1944)

Friedrich Maximiliano Uhle Lorenz (Dresde, 25 de marzo de 1856 — Loben, 11 de mayo de 1944) fue un arqueólogo alemán, cuyos trabajos, a comienzos del siglo XX, tuvieron un gran impacto en el desarrollo de la arqueología en Sudamérica.

Max Uhle nació en Dresde, Alemania, ingresó del colegio en 1875 y en el verano siguiente ingresó a cursar estudios en la Universidad de Leipzig. En el otoño cumplió un año de servicio militar, el cual moldeó y cuadró su carácter. En 1876 estudió en la Universidad de Göttingen por un año. Hacia 1877 regresa a Leipzig, donde permaneció hasta graduarse de doctor en filosofía en 1880. Este grado fue en la especialidad lingüística , adoptando como tema de tesis la Gramática Medieval China. John H. Rowe (1954) ha señalado que el tema giró mayormente en tomo al interés de ciertos profesores consejeros más que en la preferencia de estudiantes, pues Uhle nunca más volvió a tratar el tema.

En el año de 1888 Uhle dejó el Museo de Dresden para convertirse en asistente del Museo de Berlín, donde conoce y se interesa por los materiales arqueológicos sudamericanos, pues este museo conserva en sus depósitos las colecciones de los geólogos Reiss y Stübel; dicho museo funcionaba bajo la dirección de Adolf Bastian. Uhle permaneció cuatro años en Berlín (1888-1891), acrecentando sus estudios al revisar los materiales andinos que poseía este museo, en donde concluye un artículo sobre Tiahuanaco.

Durante la convocatoria al VII Congreso Internacional de Americanistas, realizado en Berlín, 1888, fue designado Secretario Asistente; en el evento alterna con Luschan, Seler, Steinen y otros prestigiosos internacionalistas de su época. Max Uhle fue encargado de preparar la presentación del Congreso y el libro correspondiente de ponencias y trabajos. Vuelto a Alemania, Adolph Bastian (1826-1905) fundador del Museo de Berlín, tiene el acierto de comisionar a Uhle para viajar a América del Sur con la misión de investigar la difusión de la cultura quechua y los derroteros de los Incas. Es el descubridor de la cultura Moche y Nazca.

Viaje a Sudamerica

Max Uhle se traslada a Bélgica y se embarca para América del Sur en el Puerto de Amberes el 14 de noviembre de 1892, rumbo a Buenos Aires, a cuyo puerto arriba el mismo año con 36 años de edad; luego de su corta estadía en la ciudad bonaerense, pasó al Cuzco, siguiendo, en cierto modo, el área de influencia de la cultura incaica. Los años 1892-1893 los dedicó a visitar sitios arqueológicos de Bolivia.

En los años de trabajo en el Museo de Berlín Uhle tuvo la oportunidad de observar y estudiar materiales Tiwanaku en las colecciones del Museo, cuyos objetos culturales despertaron su interés, por ello intenta trabajar en este gran sitio originario, pero la situación política demasiado inestable en el país altiplánico, le impide cristalizar su proyecto.

Contratado y apoyado por la Universidad de Pensilvania en 1895, prepara el viaje a Lima, ciudad a la que arriba en 1896; su primera tarea es remitir una relación acerca de su viaje a Bolivia y Perú, acompañando, además, un informe sobre el idioma de los Uros (Bolivia), el cual fue publicado en el periódico Globus de Braunschweig, Alemania.

En el Perú Max Uhle inicia sus trabajos arqueológicos en Ancón y Pachacámac el mismo año de su llegada; el trabajo de campo en este último famoso sitio arqueológico lo alterna con reconocimientos y visitas cortas a otras zonas arqueológicas de los valles del Chillón, Rímac y Pachacámac (Lurín), que en los años finales del siglo XIX y principios del siglo XX se irán extendiendo con mayor amplitud a otros territorios del país.

Investigación

Escribe el Dr. Eloy Linares Málaga (1964:23): “Su fama de arqueólogo crece; por eso la Universidad de California le encarga nuevas exploraciones en el norte del Perú. Uhle recorre los valles de Moche, Chicama, Jequetepeque, Virú y Santa; excava cerca de las huacas del Sol y La Luna; visita la ciudad de Chanchán y las ruinas de Marcahuamachuco”.

Los años 1898 y 1899 viaja a los EE.UU. por dos años y regresa al Perú, ahora patrocinado por la Universidad de California. Con renovados recursos e interés trabaja el año 1900 en varios sitios del valle de Lima (Rinconada de Ate, Trapiche, Nievería, Cajamarquila, Zavala, San Isidro (Gualamarca), Armatambo, etc.). Viaja al norte para realizar excavaciones en los monumentos del Sol y La Luna en Moche; en 1901 publica un artículo en la Industria de Trujillo sobre Moche.

Del norte pasa al sur del país donde explora los sitios arqueológicos de La Centinela y Tambo de Mora, los montículos de Hoja Redonda y Alvarado (Chincha), explora sectores del litoral de la Península de Paracas (Cerro Tres Cruces), por la quebrada de Pisco reconoce Tambo Colorado y llega hasta Huaytará y, finalmente, en este viaje recorre Chulpaca y Ocucaje en Ica.

Los años 1902 y 1903 regresa nuevamente a los EE.UU. para dictar cátedra en la Universidad de California, en cuya estadía aprovecha para ejecutar excavaciones en montículos cercanos a Berkeley (Emerville). En la segunda mitad de 1903 y parte de 1904 se encuentra trabajando nuevamente en Ancón contando con los auspicios económicos de la señora P.A. Hearst, desde cuya bahía decide avanzar a explorar sitios en el valle de Chancay (Puerto de Chancay y Cerro Trinidad) y los sitios de Aspero y Puerto Supe. Los conchales que exploró en Puerto Supe han desaparecido en la actualidad bajo obras modernas. De regreso a Lima explora los cementerios de la Isla San Lorenzo.

El año 1905 emprende nuevas exploraciones y reconocimientos en Puno, Cusco, Arequipa, Chala, Chaviña y Acari (Conventillo, Warato y Lomas), Nazca y Palpa (Kakatilla, La Mancha, Poroma, Tambo del Perro, Estaquería y Nanaska).

El gobierno del presidente José Pardo y Barreda expide un Decreto Supremo el 6 de mayo de 1905, autorizando la organización y funcionamiento del Museo de Historia Nacional bajo la dependencia del Instituto Histórico del Perú. Gracias a esta medida se inaugura dicho museo el 28 de julio de 1906, contando con la dirección del Dr. Max Uhle, contratado por seis años.

EI flamante director del Museo de Historia Nacional inicia sus labores inmediatamente y con mucho apego a las antigüedades arqueológicas del país. Para incrementar los materiales arqueológicos del Museo reinicia excavaciones en los sitios de Lima y alrededores; excava en los, cementerios, antes explorados, de la Isla San Lorenzo; excava un cementerio arqueológico en Bellavista, Callao y explora la extensa zona arqueológica de Makatampu, situada entre la avenida Colonial y Argentina, ahora completamente desaparecida. AI mismo tiempo recepciona e integra o compra colecciones de personajes limeños y familias interesadas en fomentar y apoyar el, funcionamiento del Museo Nacional. Uhle entonces trabaja fichando, identificando, organizando y agrupando cronológica y estilísticamente los materiales y datos en el Museo para montar las exhibiciones del Ministerio de Justicia y de la Sociedad Geográfica de Lima. Entre 1908 y 1910 lo encontramos nuevamente en el campo: está excavando en los grandes montículos de Arámburu y Concha, de la zona arqueológica ubicada en la actual Ciudad Universitaria de San Marcos.

Envidias e indisposiciones ajenas a su voluntad hicieron que se alejara del Museo; de esta manera el Dr. Uhle hace entrega del patrimonio arqueológico del Museo Nacional consistente en 9.271 especímenes a la Comisión del gobierno presidida por el Dr. Carlos Wiesse el 29 de diciembre de 1911.

Invitado por la Universidad de Chile, viaja a este país, donde permanece hasta 1919, a partir del cual se traslada al Ecuador por invitaci6n de Jacinto Jijón y Caamaño. EI año 1933 regresa a Alemania y lo acoge el Instituto Iberoamericano de Berlín, donde redacta artículos, procesa datos y arregla documentos relacionados con cuarenta años de trabajos (Linares Wlaga 1964: 34).

Por iniciativa del Dr. Luis E. Valcárcel, la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos organizó un Jubileo en su honor (1935), donde participaron instituciones y autores de países europeos y americanos. En su discurso, Valcárcel expresó que: “Este homenaje significa también que la conciencia del Perú no olvida ni podrá olvidar jamás a cuantos abrazan la ingrata tarea de investigador incomprendido y de continuo calumniado y sabe reconocer el mérito por encima de todo”. La Revista del Museo Nacional, tomo IV, Nº1, publicó por medio de la pluma del Dr. Valcárcel el merecido Jubileo.

El año 1936 el Museo Nacional de Cultura Peruana, dirigido por el Dr. Luis E. Valcárcel, en nombre del Ministerio de Educación Pública, le rinde en vida un justo homenaje.

El XXVII Congreso Internacional de Americanistas de 1939 fue celebrado en Lima y México para el estudio comparativo de las civilizaciones de Anahuac y los Andes, además de sus posibles interconexiones e interrelaciones mutuas. El Perú lo invita a participar en las sesiones del Congreso, en las cuales expuso dos ponencias: “Procedencia y Origen de las Antiguas Civilizaciones Americanas” y “La Marcha de las Civilizaciones”, en las que se admira su experiencia en el tratamiento de los temas. El Perú lo condecoró con la Orden del Sol.

Retorno al Perú

El Dr. Max Uhle retorna al Perú en 1940, el mismo año en que el Perú le declara la guerra a Alemania, en el marco de la segunda Guerra Mundial. El Dr. Jorge C. Muelle, considerado el más técnico de los arqueólogos peruanos, recordaba que el sabio alemán fue detenido junto con otros alemanes en el Hotel Los Ángeles de la comarca de Chosica. El Dr. Eloy Linares Málaga (Linares Málaga 1964: 35) concluye: “Fue así que la segunda conflagración mundial oscureció su vida y no se llegó a saber de él hasta mediados de mayo del año 1944, cuando el cable anunciaba la desaparición del sabio a la avanzada edad de 88 años”.

En Estados Unidos varias universidades norteamericanas y sus museos han ido publicando las colecciones de Uhle depositadas en sus fondos museales.

El Dr. John H. Rowe publicó en 1954, por la Universidad de California, Berkeley y Los Ángeles, el libro titulado: Max Uhle, 1856-1944. A memoir of the Father of Peruvian Archaeology. University of California Publications in American Archaeology and Ethnology. Vol. 46, Nº1, 134 pp. Este libro condensa datos del autor, otorga información acerca de la obra de Uhle, valora sus aportes teóricos e intelectuales al ponderar sus investigaciones arqueológicas y etnológicas en el antiguo territorio del Tawantinsuyu (Chile, Argentina, Ecuador y Bolivia) y no solamente el Perú; aportó además, para el tiempo de publicación del libro, la bibliografía más completa sobre el sabio alemán.

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