Martín Chambi, precursor de la fotografía latinoamericana

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El indigenismo integracionista ve a los retratados por Chambi como miembros de  “los pueblos indios [que] están marginados de la vida política, económica y cultural del país, por lo que hay que integrarlos a la vida y beneficios de la nación.” Para esta corriente, “el indio no está integrado en la cultura occidental y por tanto había que integrarlo, occidentalizarlo, de manera gradual pero segura.”

Para Andrés Aubry “el indigenismo no es sino una respuesta del sistema a una pregunta de blancos: ¿por qué los países pluriétnicos están atrasados? Encubre una hipótesis: el indígena es un freno al desarrollo. En vez de cuestionar la sociedad global y su modelo de desarrollo, desprecia la cultura indígena” (Aubry, 1982: 15).”

La promesa incumplida: demagogia y retórica del indigenismo

Pablo Thiago Rocca dice que “…el indigenismo cobijó, demasiadas veces, a la demagogia y a la retórica…”

Como política de estado, el indigenismo ni integró a estos pueblos ni los asimiló. Tampoco pudo encontrar soluciones de fondo a sus necesidades sociales, culturales y económicas ni transformó los prejuicios de los sectores criollos y mestizos de la sociedad. “Los críticos del indigenismo lo consideran como un instrumento al servicio de los estados nacionales para destruir la identidad de los pueblos indios e integrarlos en una cultura nacional homogénea.”

Arturo Warman nos recuerda “En el indigenismo, los indios son y han sido objeto de la discusión pero no participantes de la misma.”

Del prejuicio y la discriminación en algunos casos la actitud hacia los americanos originarios devino en una suerte de “discurso miserablista” donde el criollo y el mestizo, desde su pedestal cultural y económico se dignan a mirar a estos excluidos. La fotografía de nacionales y extranjeros atestigua, en no pocas ocasiones, esta mirada de cuestionable conmiseración. Se corre el riesgo de esconder la soberbia colonizadora que persiste en los grupos dominantes.

IV. Al rescate de la dignidad indígena. La mirada del fotógrafo indígena: ¿Cómo se ve a sí mismo? 


Martín Chambi ofrece la primera mirada de un indio hacia su pueblo. Sin embargo este no es un hecho menor. José Uriel García le critica que caiga  “en el romanticismo de turistas y fotógrafos extranjeros. […] …con emoción vernácula sabe recoger los legados de las culturas primitivas” ” La exigencia es que Chambi se convierta en activista. Sin embargo a la distancia, el volverse un fotógrafo del indigenismo, como movimiento, tal vez no hubiera logrado ningún cambio, así como la política estatal no pudo modificar nada sobre la situación indígena en Latinoamérica.

Pero Chambi resulta mucho más relevante, pues ofrece una mirada impoluta hacia los indígenas, desprovista de activismos estériles.

Para comprender mejor la visión sine macula de Chambi hacia su pueblo resulta de invaluable utilidad el trabajo de campo realizado por las investigadoras Karla Guajardo y Sarah Corona Berkin. La primera realizó un proyecto de documentación fotográfica realizada por jóvenes totonacos en la Sierra Norte de Puebla (México) y la segunda emprendió una labor similar con jóvenes wixáritari en el poblado de San Miguel Huaixtita (Jalisco, México). En ambos casos la premisa es concomitante: comparar la visión occidental del indígena contrastándola con la auto-visión de los indios mediante el uso de fotografías. El resultado nos dará una nueva manera de comprender las fotografías de Martín Chambi.

El caso totonaco

Martin_Chambi_52Karla Guajardo, impulsora de la investigación parte de una muy pertinente definición y diferenciación entre fotografía indígena (aquella realizada por los mismos indígenas sobre cualquier tema) y fotografía indigenista (imágenes producidas por una persona no perteneciente a una etnia sobre temas indígenas).

Guajardo analizó un corpus fotográfico de 240 imágenes realizadas en Huehuetla, población mexicana donde “el 77 por ciento de la población habla una lengua indígena, y el 30 es monolingüe.”

En esta demarcación

“los jóvenes totonacos han adoptado ciertos avances tecnológicos como radio, televisión, videocasetera, cámara fotográfica, de video e incluso Internet, para sus propios fines. Lo que hace interesante el ejercicio es que a pesar de adoptar ciertos estándares occidentales, la visión de su cotidianidad plasmada en fotografías no es similar a la de un occidental: demuestran tener su propia visión y estética de las cosas.

El fotógrafo indígena utiliza la fotografía como medio de aprehensión para las cosas que gusta y pertenece, como objetos materiales y no materiales, personales o de la comunidad, como su casa, la iglesia, terrenos y animales.

Es más sensible a los colores del cielo, mostrando un gran aprecio a cualquier manifestación de la naturaleza. Es más perceptible a los más mínimos detalles. No presta atención a su ropa, a su arreglo y en raras ocasiones a su pose.”

Fotografías indígenas. Proyecto de Karla Guajardo: 
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El caso wixárika

foto9Sarah Corona Berkin explica las características comunes de la fotografía que representa a los indios por occidentales: “el indígena representa el personaje del indigente. En la fotografía ejecutada por fotógrafos no indígenas podemos reconocer una estética que pone en juego el disgusto y la repulsión con la belleza y lo sublime. […] El narcisismo del hombre moderno no le permite ver otra cosa que a sí mismo en todo lugar. El distinto asusta al fotógrafo no indígena.””
Resulta peculiar que los fotógrafos occidentales prefieren, hablando en un sentido de formalismo fotográfico, los llamados planos de expresióndonde descontextualizan espacialmente al indígena y se centran en alguna característica de su miseria. En cambio, los fotógrafos indígenas privilegian los planos de ubicación pues aparecen frecuentemente de cuerpo entero y dicen: “ « ..no me gustan las fotos donde no se entiende en dónde está, qué hace o por qué». Los cuerpos son jóvenes o viejos, hombres o mujeres y todos aparecen en tomas generales, con profundidad de campo y contexto presente.”

corona_berkin_3Al igual que con Martín Chambi “Las fotos no son robadas, son siempre posadas, cuerpo erguido, brazos a los lados, mirada de frente, el gesto serio ocupa el lugar de la sonrisa estridente de la foto occidental…”

Corona Berkin compara la imagen de la madre y sus hijos: “En las fotos no indígenas, la madre indígena, abnegada, pobre, sufrida, silenciosa, es embellecida por la luz, el ángulo, la toma. La madre indigente se vuelve etérea, sublime. En la interacción social, la madre pobre merece una mirada generosa.  […] La madre de los jóvenes indígenas es la madre propia, la que cocina, la que desea ser fotografiada, la que como los demás puede morir.”

Llama la atención la comparación fotográfica realizada por la investigadora. Sobre el dinero, en la figura 1 hay un aire de tristeza por la pobreza que contrasta con la figura 2 donde la mujer ríe en una tienda. En la fotografía 3 aparece el estereotipo de la madre abnegada y miserable reducida a la mendicidad mientras en la imagen 4 simplemente hay una mujer que trabaja desenfadada. Finalmente la última comparación nos habla con profundidad de las distintas miradas de occidentales e indígenas: basta contrastar las figuras 5 y 6. La última nos muestra a una niña feliz, sin adjetivos, tipismos ni prejuicios.

Chambi, fotógrafo indígena

Martin_Chambi_88Los encomiables trabajos de las dos investigadoras nos permiten revisar con más profundidad las fotografías de Chambi.

Martín no ha caído en la trampa activista que sugiere José Uriel García con sus maquinaciones intelectuales escindidas entre mundos occidentales e indígenas.

Chambi hace sus fotografías con la sencillez y el candor de los jóvenes totonacos y wixárikas. La única diferencia es que el peruano es un fotógrafo profesional, entrenado y con aptitudes estéticas evidentes; no se trata de un fotógrafo casual y sus fotos no son vernáculos y silvestres ejemplos de fotografía doméstica. En Chambi vemos fotografías profesionales y realizadas por un inca; imágenes donde el autor siempre ha sido parte de la escena y no un curioso mirón externo.

Martin_Chambi_75Martín Chambi nos desvela un propósito indígena de revaloración y memoria, y no indigenista de condolencia y miseria.

Martín anda siempre con “Un pie aquí y otro allá. Así podríamos describir la trayectoria artística de Chambi, siempre a caballo entre dos mundos. Entre el mundo urbano y el de paisajes y arquitectura milenaria. Entre dos lenguas: el español y el quechua, la materna. Entre dos clases: la burguesía de los potentados y pudientes, deseosos de ser inmortalizados por su ojo, y los criados y obreros, que él de forma gratuita inmortaliza. Entre los colonos blancos, que codician sus imágenes, y los indios y mestizos, cuya imagen él codicia. Entre los poderosos y los grupos más desfavorecidos y marginados de aldeas remotas y primitivas.”

Chambi en busca de la identidad perdida

Martín Chambi abandonó el hogar en su juventud, y con él dejó a un lado su lengua, vestido, costumbres, conversaciones. En más de un sentido debió asumir una nueva investidura, la de aprendiz de fotógrafo para desprenderse de su originario ropaje de campesino.

autorretrato en tren
Martín Chambi. Autorretrato.

Las fotografías de Chambi no son solamente un retrato de una sociedad, ora mestiza, ora indígena. Sus autorretratos son una indagatoria acerca de su propia identidad y origen. “El constante interés de Chambi en retratarse, tanto dentro como fuera del estudio, parece reflejar una permanente conciencia de su propio proceso de aculturación, así como su confianza y placer en representarse visualmente a lo largo de los años.”

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Martín Chambi. Autorretrato.

Cuando Martín busca a los suyos con su cámara, se escudriña a sí mismo. Y es que no hay que olvidar que la fotografía también puede servir para “generar discusiones sobre nuestra identidad.”

Chambi y sus retratados indígenas son el “yo”, el “nosotros”. Si para el occidental “El indio es el otro, la alteridad por excelencia”[83]  para Martín se convierte en lo contrario. Para él el occidental es “el otro”, “la persona culturalmente diferente a nosotros.” Los papeles se han invertido.

Playing 'Sapo', Chicheria on Pumacurco Street, Cuzco, 1932.Sarah Corona Berkin nos recuerda que “…la única lucha contra la mirada hegemónica es la expresión de la propia imagen; que las miradas favorecen la comprensión de sí mismo y permiten entender quién soy «yo» y quién eres «tú»; que facilitan las ocasiones de interacción social y que modifican los rituales de interacción entre los muchos otros que todos somos.”

Si José Uriel García le exigía a Chambi una actitud más comprometida, ignoraba que el fotógrafo hacía algo mucho más profundo que un mero discurso efectista. José Ros Izquierdo explica que para el comunicador “Afianzar la cultura propia significa difundirla, expandirla, hacerla patente incluso a aquéllos que pretenden ignorarla y acallarla.”[86]

Martin_Chambi_71Chambi se convierte en un comunicador de la raza, un mensajero de sus hermanos y en tal sentido, efectivamente, al difundir su cultura la afianza, la expande. Ante quienes desean permanecer ciegos, él crea imágenes de tal belleza que no pueden, simplemente, ser ignoradas.

El propio Ros Izquierdo clama hoy:  “…se requiere de comunicadores propios, nacidos en el mundo indígena e insertos en su problemática.”[87] Eso era, y sigue siendo a través de su fotografía, Martín Chambi, un comunicador “desde adentro.”

De los pocos testimonios textuales de Chambi, se rescatan estas palabras suyas:

“He leído que en Chile se piensa que los Indios no tienen cultura, que son intelectual y artísticamente inferiores en comparación a los blancos y los europeos. Más elocuente que mi opinión, en todo caso, son los testimonios gráficos. Es mi esperanza que un atestado imparcial y objetivo examinará esta evidencia. Siento que soy un representativo de mi raza; mi gente habla a través de mis fotografías.”[88]

V. El final

La época de oro de Chambi se da en la década de 1930 y decae para 1950 junto con el histórico terremoto que ocurre en Cusco. Martín parece derrumbarse junto con los campanarios de las iglesias.

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Aunque sigue haciendo fotografías, paulatinamente se apaga. Logra reconocimiento y exposiciones en vida pero su vida modesta no le abandona. “Chambi antes de su muerte alcanza a reunir a sus hijos para decirles que a pesar de que no les dejaba ninguna riqueza, había una mina en su archivo que ellos deberían cuidar muy bien.”

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Martín Chambi murió en su estudio de la calle Márquez de Cusco en 1973.

La obra del fotógrafo es reconocida mundialmente a partir de la exposición que realiza el MoMA en Nueva York en 1979: Todo parte del interés del fotógrafo Edward Ranney (Estados Unidos, 1942).

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