Los vestigios arqueológicos de Poro Poro

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Piedras talladas de mayor magnitud y de las pocas que quedan en dicho caserío.

“El molino”
Se encuentra ubicada en la parte baja del caserío de Poro Poro, sobre las faldas del río San Lorenzo estando en pocos metros del caserío, se piensa que hubieron restos humanos dentro de esta capa de piedra. El sitio llamado Molino por los lugareños en alusión a una losa con perforación central, expuesta y fuera de contexto considerada por ellos como una solera de moler.

Dicho molino un canal subterráneo detectado en la parte delantera y lateral del edificio. Este ha sido condicionado mediante losas laterales colocadas verticalmente sobre un arreglo horizontal previo de otros que establecen el piso del ducto, presenta un perfecto acabado con ligero amuescamiento angular en uno de sus extremos, el ducto o canal subterráneo tiene una longitud de 18 m., de largo por 25 cm., de ancho; pensándose que pertenecía a los chavines por la misma que al final del canal había una piedra grabada representada a su Dios.

Esta piedra llamada el Molino tiene una superficie plana de 2 m. de largo por 1.40 m., de ancho y su orificio tiene una longitud de 15 cm., de espesor.

“El calvario”

Comprende una colina alargada de aproximadamente 90 X 40 m.; con un eje imaginario orientado al sur y ubicada al pie del farallón denominado El Calvario, donde el Sr. Pedersen registró las pictografías Chavinoides mencionadas.

A primera vista presenta cierta impresión artificial proporcionada por dos terraplenes delanteros y una sucesión de planos, en estos últimos se distingue una serie de muros sencillos (de dos caras) y en las áreas adyacentes, restos de parámetros grandes bloques tallados.

En los alrededores encontramos también algunos restos de tallas monolíticas inconclusas y bloques en proceso de devastación o corte. Una de las grabaciones a alto relieve tenemos de la guitarra.

“El Púlpito”
Se observa en este icono la valiosidad de esta piedra lítica tallada y bien pulimentada. Se encuentra aproximadamente a 1.2 Km., en dirección norte del CASERÍO DE Poro Poro , y una altitud aproximada de 2650 m.sn.m..

Comprende una angosta meseta limitada por pendientes donde se ubican tres interesantes tallas monolíticas y restos de edificaciones.

La talla principal fue ejecutada por un gran bloque errático de aproximadamente 7,50 m., de altura; 6,70 de largo y 8 m., de ancho que emergiendo en la media pendiente, resulta destacadamente visible en esta sección del yacimiento, su curvada cara frontal no evidencia modificaciones importantes, sin embargo en la parte alta y posterior se labraron tres amplios escalones angulares de alineamiento variado y alturas decrecientes hacia arriba, el tallado desbasto considerablemente la roca original, manteniendo los bordes laterales a manera de resguardos y en el sector delantero una especie de antepecho de 95 cm., de altura que proporciona la impresión total del Púlpito, su estratégica ubicación permite vincularla a funciones directrices en el planeamiento y actividades supuestamente desarrolladas en el lugar, considerando que hacia la parte baja existe una posible plaza insinuada por una extensión libre, dominable desde el Púlpito.

Algunos metros delante de esta talla y al comenzar la pendiente, antecede una impresionante escalera monolítica de cinco peldaños y más de cinco m. de ancho. Sus escalones mantienen un alineamiento regular y solo cortos resguardos al lado izquierdo, el último plano es bastante amplio, termina en contrahuella curva y presenta una fila delantera de cuatro pozos cóncavos-circulares de escasa profundidad.
Inmediatamente adyacentes al norte se encuentra la tercera talla de planta semicircular que ostenta tres pozos cóncavos-elípticos dispuestos en ángulo frente a una pequeña plataforma rectangular de 105 X 156 cm., y 10 cm., de altura, conteniendo al centro un pozo circular de 86 X 86 cm., de diámetro, fue confeccionada también mediante la desastación laboriosa de un bloque de aproximadamente 5 X 4m.

“El mirador”

El mirador se encuentra en la parte más alta y al sur este del caserío de Poro Poro, según averiguaciones se cree que en esta zona se construyeron las casas de habitación donde encontramos el hallazgo de una piedra de forma rectangular grabada con una especie humana y un ave que se aprecia muy claro que está degollando al ser humano y otros monolitos.

Se puede señalar que existió el poder religioso, quizá reglas, leyes para cumplir a favor de los sacerdotes ya que eran ellos quienes tenían el poder en ese entonces.

Según versiones se piensa que en tiempos de escasez todos los habitantes de esta zona estuvieron obligados a dar un tributo a sus dioses, quienes no cumplían con ellos iban a ser devorados por su Dios de esta manera.

Iconografía de Piedra tallada con dicha aves devorando un humano.
Medidas: alto 1m., y ancho 40 cm.

De igual forma en el mirador a pocos metros de su llegada en el lugar de Ambato – La Libertad se pudo encontrar otro tipo de piedra tallada conocida por los lugareños de esta zona como la Piedra de Fierro, porqué este nombre?, por la misma razón de que lo han oído escuchar un sonido como timbre o sonido de un teléfono, tiene las siguientes medidas:
Alto 2,0 m., y de Ancho 40 cm., y de un espesor de 30 cm.

El material de las construcciones

Como se puede ha podido apreciar, en los diferentes restos arqueológicos existentes, anteriormente descritos poseen similitudes generales y considerable inversión de obra arquitectónica. Los bloques destinados a los parámetros fueron obtenidos en la formación denudada del farallón y en menor proporción de rocas erráticas dispersas en el área. Al sureste del templo I, hemos encontrado definidos indicios de la posible cantera principal donde los agrietamientos naturales debieron permitir el uso de cuñas para desprender grandes núcleos, percutados en el lugar hasta conseguir cierta regularidad volumétrica que facilitará su desplazamiento hasta las edificaciones donde recibieron el acabado final.

Los cortes mencionados, con herramientas duras y filudas y también a la pulimentación de superficies. El transporte de los bloques fueron facilitados por la pendiente del terreno, en muchos casos se observa la tendencia a preparar núcleos de lados redondos que pueden rodar muy cómodamente.

En tal sentido, el problema debió resistir en el control de su desplazamiento, también debemos tomar en cuenta posible usos de troncos, a modo de polines y palancas y de cuerdas con mayor dureza para el arrastre. En los filos de algunos bloques terminados hemos encontrado gruesas incisiones oblicuas que evidentemente sirvieron para esta finalidad.

El acabado junto a las edificaciones, dejó abundantes desechos de roca menuda, empleada para nivelar el terreno y consolidar el cimiento de los muro.

Su montaje final debió realizarse simultáneamente al relleno posterior de los parámetros. La notoria persistencia y dispersión de tallas inconclusas parecen indicar la planificación de edificios no terminadas y a la vez las piedras incompletas.

 

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