Los Estados Panandinos: Wari y Tiwanaku

Las excavaciones sistemáticas en estos dos sitios, Qonchopata y Maymi, nos hablan de una tecnología sencilla y de un aprovechamiento racional y eficiente de recursos y mano de obra en la producción alfarera.

Merece destacarse la destreza empleada en la fabricación de una vasija efigie de felino encontrada en Maymi. Esta vasija fue hecha ensamblando diferentes partes, cada una de ellas hecha en un molde distinto. Anders dice que esta técnica no está registrada en ningún caso en los períodos prehispánicos.

Fue usada también la técnica del modelado, la más común en todas las culturas, con hábil manejo del plato alfarero, conocido como tilla. La decoración se lograba pintando los motivos previamente a la cocción dando como resultado una cerámica polícroma, principalmente. Utilizaron pinceles hechos con cabellos humanos, con mangos de caña, y quizá también plumas y lana de camélidos.

La productividad fue, por su lado, muy elevada, de acuerdo con los trabajos en Qonchopata, donde el volumen de la fragmentería y los instrumentos de trabajo es considerable. Si bien la función de las vasijas está más o menos clara, no se conocen aún los sistemas de acopio de las materias primas, ni la distribución de las vasijas producidas en contextos estatales.

De hecho, las líneas de producción económica descritas líneas arriba no agotan la diversidad de bienes elaborados Sin embargo, son aquellas de las que se tiene mayor información sobre la base de las excavaciones realizadas. En la ciudad de Wari y en algunos centros provinciales se encuentran diferentes especímenes que señalan una producción diversificada, como cuchillos y puntas de obsidiana, pequeñas estatuillas de turquesa y monolitos, cuyas asociaciones merecen ser encontradas y exigen la realización de análisis técnicos y estilísticos para profundizar estas otras líneas de producción no doméstica en las que estaba directamente interesado el estado Wari.

Finalmente, otro rasgo distintivo de la economía política Wari fue el tributo laboral y la subvención estatal para la producción agrícola y manufacturera, rasgos de los cuales sabemos muy poco aún. Podría ser otra modalidad de producción complementaria, distinta a aquella controlada por el estado en los centros manufactureros que existieron en la ciudad de Wari, Qonchopata y quizá también en algunos otros centros administrativos. Parece ser que las aldeas wari, además de desarrollar su vida en los niveles de autosuficiencia, produjeron diferentes bienes como parte de la obligación que habrían tenido –no sabemos si toda la aldea o cada familia– como tributarios del estado; ello porque en muchas aldeas wari, sobre todo en la cuenca ayacuchana, se observan algunos indicadores que sugieren esta modalidad y podrían no ser de producción especializada. Los bienes que se observan parecen ser parte de los bienes que el estado recibía de determinadas aldeas. Futuras investigaciones nos aclararán esta probable nueva modalidad.

II  TIWANAKU
pricipales sitios tiwanacu
Principales sitios Tiwanaku. (Basado en Kolata 1993 y Moseley 1992).

Indudablemente, el altiplano peruano-boliviano ha sido uno de los escenarios más significativos donde se gestaron los procesos económicos, sociales e ideológicos más complejos, de profunda y dramática repercusión en las formaciones sociales andinas, desde los inicios de nuestra era hasta la época inkaica, en la cual los soberanos inkas reclamaban ser descendientes de fundadores procedentes de estas tierras cercanas al “ritisuyu” o región de nevados.

Con mucha razón Lumbreras definió este espacio como un área cultural separada de la andina central. El área centro sur irradió rasgos culturales que articularon procesos históricos incluso fuera de sus fronteras, y además en ella se domesticaron camélidos y plantas tuberosas y gramíneas de trascendencia económica y logística para los pueblos andinos.

La cuenca del lago Titicaca corresponde a un ecosistema frío, de puna húmeda, sobre los 3 800 msnm, de altiplanicies cubiertas de ichu, forraje que posibilita el pastoreo y el desarrollo de tierras aprovechables para la agricultura de altura. Fue ocupada desde tiempos precerámicos y es la cuenca donde surgió Tiwanaku, fenómeno cultural muy importante para explicar muchos eventos, sobre todo durante el Horizonte Medio, al norte de donde se desarrolló Wari. Sin lugar a dudas, A. Posnansky, W. Bennett y C. Ponce, después del pionero estudio de Stubel y Uhle, fueron quienes, en sus respectivas épocas, sentaron las bases para el conocimiento de la cultura Tiwanaku.

Tiwanaku y Wari, dos entidades políticas diferentes, pero al parecer de ancestros culturales comunes, tuvieron desarrollos coetáneos entre los 550 y 900 d.C.; ambas correspondientes a las etapas más complejas de los desarrollos en sus áreas respectivas. Tanto para Wari como para Tiwanaku, esta época representó la madurez del estado.

Algunos investigadores que han tratado el problema Tiwanaku indican su primogenitura de “estado imperial” sobre cualquier entidad, incluido Wari. A la fecha no hay suficientes evidencias para esta tipificación, habiéndose hecho algunas interpretaciones sesgadas de los pocos datos que existen. Tanto Wari como Tiwanaku tuvieron procesos paralelos y muchos rasgos similares en su gestación. Lo que sucede es que en el altiplano la lectura iconográfica señala una continuidad de los personajes y símbolos, desde la llegada del “Dios de las Varas”, en las épocas finales del Horizonte Temprano. Esto quiere decir que mil años antes de que apareciera repentinamente –con Wari– el mismo personaje en la región ayacuchana, los altiplánicos ya lo habían asimilado como un sistema religioso.

Cronológicamente, la época conocida como Tiwanaku III o Temprano correspondería a una formación preestatal, que territorialmente se limitaba a la parte sur del lago (cultura Qeya), con una duración aproximada de entre 400 a 500 años (0-550 d.C.). El Tiwanaku IV o Clásico correspondería a una formación estatal panandina contemporánea a Wari (550-900 d.C.), mientras el Tiwanaku V o Decadente correspondería a una época que va del 900 al 1200 d.C., cuando se produjo su colapso.

EL CENTRO RELIGIOSO DE TIWANAKU

En 1974, Lumbreras definió el sitio de Tiwanaku como un gran centro de culto, foco de peregrinaciones, desde donde se diseminó un movimiento religioso, según Menzel. Por otro lado, Kolata afirma que fue una “ciudad de patricios”, además de lugar símbolo de la autoridad religiosa y política; finalmente, Cook define Tiwanaku como una ciudad de sacerdotes y símbolo para la conversión.

Todos reconocen la naturaleza religiosa del sitio y, sin lugar a dudas, Tiwanaku refleja la herencia del viejo patrón religioso Chavín. La arquitectura religiosa del templo con los característicos patios hundidos, pirámides, cabezas clavas, presencia del “Dios de los Báculos”, etc. que se ven en Tiwanaku, ya se encontraba en Chavín, como nos recuerdan Rowe y Williams, entre otros.

Gracias a los hallazgos de Carwa y a las comparaciones de las estructuras formales de Chavín, Pukara y Tiwanaku, sabemos que al altiplano alcanzó un culto religioso de raigambre. Lo que aún no sabemos es cómo llegó y quiénes llevaron no sólo la imagen central o “Dios de las Varas”, sino también los conceptos, las formas y las técnicas para la construcción de los templos.

Si vemos el sitio de Tiwanaku desde una perspectiva analítica estaremos frente a una representación física, en una escala mayor, de lo que en sus tiempos fueron Pukara y tal vez Chiripa. Con Tiwanaku estamos no sólo frente a una continuidad religiosa, sino ante la presencia de patrones arquitectónicos, productivos, residenciales y de composición social que reflejan un mismo concepto y una modalidad operativa sagrada de profundas raíces en el altiplano.

El sitio de Tiwanaku se encuentra en el lado sur del lago Titicaca, a 3 840 msnm, con un promedio poblacional que según algunos no excedía los 20 mil habitantes y un área aproximada de 300 ha. A la fecha sabemos que se componía de un conjunto de sectores diferenciados entre sí, tanto por sus funciones como por su estructura formal. Cada uno de ellos es percibido como estructuras independientes, en algunos casos definidas como conjuntos amurallados, y en otros como montículos artificiales. Se sabe que Ti-

Los sectores monumentales son llamados hoy Kalasasaya, templete semisubterráneo, Akapana, Puma Punku, Kori Kala, Putuni y sitios de menor monumentalidad, como Chunchukala, Laka Kollu y La Karana. Como capital sagrada, articulaba –en el lado sur del lago– un conjunto de centros de segunda importancia como Lukurmata y Pajchiri, construidos siguiendo un mismo eje norte sur y con el mismo “sello” signado por las estructuras conocidas como Kalasasaya. En el lado norte del lago se han ubicado pequeños sitios Tiwanaku cuyas funciones aún no conocemos.

Los conjuntos monumentales reflejan una rígida planificación y una misma tecnología constructiva. La arquitectura se caracteriza por la presencia de formas y elementos repetitivos como plataformas, pirámides, patios hundidos o muros de cerramiento como los del Kalasasaya. Se emplea arcilla, grava, piedras labradas como sillares y adobes para armar los muros, utilizando en muchos casos clavijas de cobre para unir internamente los bloques de piedra. Destacan también las gárgolas y canales de diferentes dimensiones y tipos.

Akapana sobresale por su mayor dimensión y altura frente a los otros conjuntos y quizás haya sido el centro ceremonial más importante de Tiwanaku. Tiene 203 m de largo por 192 m de ancho y 16,50 m de altura. Investigaciones llevadas a cabo en la década de los 80 por Manzanilla y Kolata demostraron que se trata de un montículo artificial, construido sobre la base de 7 plataformas aterrazadas y superpuestas, cuyos muros tienen cada cierto tramo –a manera de enchapes o muros de revestimiento– piedras labradas como pilares, que funcionan como soportes estructurales. Levantamientos topográficos, magnéticos y electrónicos realizados

wanaku se construyó en diferentes etapas, aunque no está clara su secuencia constructiva.

Parte delantera de la Puerta del

Sol de Tiwanaku tal como lucía en el siglo XIX. La imagen procede de Die Ruinenstaette von Tiahuanaco de Alfons Stübel y Max Uhle (Leipzig, 1892). La “Deidad de los Báculos” que aparece en la parte central superior de la puerta se remonta al “Dios de las Varas” de la estela Raimondi de Chavín.

Ubicación de los principales sectores del centro religioso de Tiwanaku. (Tomado de Kolata 1993).

por instituciones bolivianas y mexicanas definieron que Akapana tiene una forma “semejante a la mitad de una cruz andina”. Su estructura formal está compuesta por un patio hundido, monolitos, colectores y canales de drenaje. Según el profesor Ponce, Akapana se construyó durante Tiwanaku III y continuó funcionando con algunos agregados durante Tiwanaku IV y V. Merece destacar que en la cima se encuentran un patio hundido, recintos probablemente residenciales de la elite sacerdotal, áreas de ofrendas –algunas de ellas anteriores a la época Clásica o IV–, restos de conchas marinas, metales y vasijas para la liturgia como vasos y sahumadores.

El otro sector monumental importante y más conocido es el llamado Kalasasaya, en el que actualmente se encuentra la famosa Portada del Sol, aunque algunos investigadores señalan que su sitio original habría sido Puma Punku, construido durante Tiwanaku IV. Kalasasaya es de forma rectangular, amurallado, de unos 130 por 120 m, y frente al acceso principal se ubica el templete semisubterráneo, otra de las estructuras sobresalientes del lugar.

Finalmente, Putuni destaca por su patio hundido, similar al de Wari, y por su palacio de cuartos multicolores, excavado por Kolata, al cual se accedía por una portada muy fina. Este palacio habría sido una lujosa residencia de la elite sacerdotal.

Pues bien, Tiwanaku probablemente haya sido el lugar sagrado donde se ubicaban los templos, realizaban sacrificios, depositaban ofrendas, residían linajudas elites sacerdotales, administradores, gentes al servicio de dioses y sacerdotes; emplazamiento de edificios donde se consolidaban las relaciones de dependencia a través de la hospitalidad y redistribución; y lugar de residencia-taller de grupos especializados en la manufactura de objetos suntuarios, como los alfareros de Chajijawira –sitio investigado por C. Rivera–, litoescultores y metalurgistas que trabajaban el oro, el cobre arsenical y el bronce.

SISTEMA DE CREENCIAS

La deidad principal de Tiwanaku es aquella conocida como la “Deidad de los Báculos”, que representaría a un dios celestial que podría ser el Tunupa de los aymaras tardíos, asociado al rayo y al trueno, según Conrad y Demarest. Otros investigadores ven en dicha imagen a la deidad solar, y otros más creen que sería la primigenia imagen de Wiracocha, tema que hemos referido al abordar la religión Wari. La representación más lograda aparece en la llamada Portada del Sol, donde la imagen principal aparece en alto relieve, rodeada de 3 hileras de seres alados en bajo relieve. De su cabeza salen cabellos a manera de rayos y es la misma figura que los wari captan, transforman y difunden.

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