¿Existe o no existe una filosofía inca?

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Mejía Huamán (2005) nos narra el movimiento que generó el Doctor Humberto Vidal Unda en el Cusco, luego de su viaje a México en los sesentas:

En torno al tema, en 1965 la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, promovido por el Doctor. Humberto Vidal Unda, quien a su retorno de México y haciendo eco a la existencia de una Filosofía Azteca organizó un Coloquio sobre Cultura y Filosofía Incas. Fue ponente magistral el Doctor. Antero Peralta Vásquez. Para el Pensador arequipeño, existe filosofía inka, “tal como suena, i filosofía de primera mano: Una auténtica aspiración al saber universal, un efectivo saber de la razón humana que explica, para su gente y para su momento, la realidad total y el puesto del hombre en el cosmos”. Esta filosofía habría sido, una “cosmovisión arcaica”, que llegó a su apogeo en Tiawanako o Pachakamaq; “forma originaria de pensamiento… larva” de Filosofía. Saber mítico, religioso, mágico; intuición de “un saber del mundo” y de “la vida” en su totalidad. Esta filosofía habría explicado: “el origen del mundo, papel del hombre en el cosmos, normas de conducta individual y social, sentido del mundo, saber de la finalidad del universo, del hombre y de la historia”. Los pensadores habrían sido los hamawt’as. “Dado el nivel mental de la época, filosofía de buena ley”. El maestro arequipeño señala como fuentes para su estudio –aunque algunas dejan mucho que desear por el desconocimiento del quechua- las crónicas; los temas de religión y magia.

Asimismo, comenta en su obra que el mismo Doctor Francisco Miró Quesada Cantuarias que no es creyente de una filosofía andina, contagiado de estas aseveraciones, e inspirado en la fuerza colectiva de la comunidad de Marco en Jauja: (…) sostuvo la existencia de una Filosofía Sapiencial en la cultura indígena andina. A partir del III Congreso Nacional de Filosofía realizado en Trujillo, Va contando Mejía Huamán sobre los pensadores que opinan en pro de una filosofía inca, en 1991, el profesor Víctor E. Díaz Guzmán, escribe un pequeño libro titulado Filosofía en el Antiguo Perú; (1994). Víctor Mazzi Huaycucho, en la Presentación de una exposición sobre Juan Yunpa, hace mención a la existencia de una Filosofía inca; y que luego, Juvenal Pacheco Farfán escribe el libro La Filosofía Inka y su proyección al futuro (1995).

Que en el Primer Congreso Nacional de Filosofía, el Profesor Héctor Isaías Loayza Guerra, sustentó una ponencia intitulada Reflexiones Acerca de la Religión Indígena en el Perú, en el que hace referencia a la existencia de una filosofía incaica y trata específicamente de la filosofía religiosa incaica. En el III Congreso Nacional de Filosofía, que tuvo como cede la Universidad San Agustín de Arequipa; a su vez, en el V Congreso Nacional de Filosofía, llevado a cabo en la Universidad de Lima, en 1994, el profesor Martín Leonardo Chalco, sostuvo una ponencia intitulada “El problema de la filosofía del Inkario en relación al pensamiento actual”. Mejía Huamán en su obra se detiene a revisar las tres posiciones que le parecen las más relevantes, La de Víctor E. Diaz, Víctor Mazzi Huaycucho y Juvenal Pacheco Farfán.

1) Posición de Víctor E. Díaz. En 1991, el Profesor Víctor E Díaz Guzmán publicó un libro titulado Filosofía en el Antiguo Perú, en cuya Introducción sostiene:

Perú no escapa a esta concepción, nociones como urin y hanan están reflejando una realidad contradictoria, pero real y social. La naturaleza tiene causas y origen, la necesidad de existencia, de allí que las categorías y conceptos deben designar las peculiaridades de esta realidad.

Sabemos que es difícil hablar de una disciplina filosófica en el Perú antiguo (incanato) en sentido absoluto y con la perspectiva actual; en primer lugar por el desconocimiento de las ramas o especialidades que integran dicha disciplina, y, en segundo lugar, porque ‘las limitaciones culturales’ impidieron que las especulaciones llegaran a la alta comprensión de los fenómenos filosóficos” Trata temas como del hombre, la historia y la cultura; de las concepciones cosmogónicas; de las concepciones escatológicas, de Dios, y de la moral incaica.

2) Posición de Víctor Mazzi Huaycucho. Mejia Huaman indica que en un pequeño libro titulado Presentación de Juan Yunpa, Mazzi defiende la existencia de una Filosofía inka y sostiene que no era una filosofía como se conoce en occidente, tuvo distinto significado y un entendimiento singular del universo. Mazzi agrega que el pensador no colocaba al hombre andino por encima del entorno cosmogónico, lo coloca en igualdad de condiciones como un miembro más de su existencia. En el capítulo Pensar y Filosofar, Mazzi sostiene que al no existir un estudio sistemático y riguroso del pensamiento andino no se aceptan las categorías del mismo, pero esto no quiere decir que no se haya generado.

Mejía Huamán (2005) indica que, mientras Juvenal Pacheco sostiene que había una filosofía a la que se puede tipificarse como idealista, paralela a la dialéctica, Mazzi sostiene que el pensamiento dialéctico estaba en formación: Existen indicios de un pensamiento dialéctico que estaba en formación, que entendió que el universo se movía, tenía dinámica propia (se alimentaba, crecía, engendraba y perecía); tuvo la certeza de un todo contradictorio, opuesto en el hanan y el urin (arriba y abajo), polaridad que a su vez se subdivide en otros opuestos como izquierda derecha (…) Desde luego, no era una filosofía tal como la que se conoce en occidente, tuvo distinta significación y un singular modelo de entendimiento del universo” (…) Filosofar para el indio no es una creencia, ni un proceso de intelectualización de la realidad. Más que un sistema de creencias es ante todo vivencia.

3). Posición de Juvenal Pacheco Farfán. En su libro La Filosofía Inka y su Proyección al Futuro, el profesor Juvenal Pacheco Farfán, manifiesta que en el Tawantinsuyo:

Se alcanzó a desarrollar una sociedad equilibrada, con producción excedentaria, donde se materializó el ideal del bienestar general. De donde podemos inferir que toda la organización socioeconómica, política y cultural, estaba sustentada en una Filosofía. (…) La filosofía, como elemento cultural se origina desde el momento en que el hombre alcanza dos categorías universales: ser social y ser racional”. De donde podemos inferir que toda la organización socioeconómica, política y cultural, estaba sustentada en una Filosofía.

Pacheco opina que, los incas, en muchos campos del saber, estuvieron alcanzando la explicación científica; sus conocimientos fueron frutos de la observación, experimentación, comparación y generalización, como es el caso de la ingeniería hidráulica, el mejoramiento genético, la arquitectura, la medicina, la farmacología y algunas leyes en el campo de lo que hoy podemos llamar la sociología y la planificación. En cambio sus reflexiones sobre el principio y fundamento de la realidad, sobre sus primeras y últimas causas, no fueron de carácter filosófico, ya que no pudieron desligarse de la explicación mítico-religiosa. Respecto a los inkas, puede hablarse de la existencia de una concepción del mundo o un pensamiento inka, más no así de una filosofía inka. Respecto al origen de la Filosofía Inka Pacheco Farfán sostiene: “…la filosofía, como elemento cultural se origina desde el momento en que el hombre alcanza dos categorías universales: ser social y ser racional” “…es producto resultante de mentes colectivas, conciencias sociales”. Sin duda, la filosofía es un elemento cultural, pero que, no necesariamente se origina cuando el hombre alcanza las categorías universales de “ser social y ser racional”.

El doctor Mejía Huamán se encargará en su libro de ensayos Hacia una filosofía andina de formular las críticas necesarias y a desvirtuar estas tres posiciones. Nosotros nos hemos limitado a exponer estas posiciones como parte de este subcapítulo. Lo que podemos agregar es que, definitivamente, no podemos tratar el pensamiento andino con los mismos esquemas del pensamiento griego, no cabría; pero eso tampoco implica la afirmación de que los incas hayan desarrollado un sistema de pensamiento, netamente lógico y abstracto. Lo que sí nos va quedando claro hasta ahora, es que los hatunruna, los cumunkuna los pobladores que desarrollaban sus labores en el campo, en el hilar, en la alfarería, en la artesanía o en la metalurgia, no pudieron desarrollar una filosofía como la griega u occidental, como veremos más adelante.

El profesor Magister Oscar A. Agrada Espinoza, (2012) en su artículo publicado en internet No sólo existe una Filosofía Eurocentrista, sustenta que sí hubo filosofía en el Antiguo Perú, como también la hubo en la China de La Dinastía Tang (Lao Tsé, Confucio), o en la Grecia de Sócrates. Indica que más allá de una visión occidental Eurocentrista, hubo racionalidad en la cosmovisión andina. Una nítida concepción del mundo como sustento filosófico. Una manera de comprender la realidad en su conjunto. Agrada encuentra por ejemplo “El Mito de las Cavernas” de Platón en una conversación sencilla con los “taitas” (señores del ande) o los Apus Wiracochas sobre el “maimantan inti” (de donde es el sol), “maimantataj runa” (de dónde es el hombre). Agrada Espinoza afirma que la Filosofía Inca, no sólo es un ejercicio teórico abstracto alejado de la realidad social. En el mundo andino, su filosofía, se sintetizó en el concepto de que las cosas inanimadas y animadas tenían vida, y todos saben comer, beber y comunicarse entre sí: el hombre con las montañas, con los ríos, etc.

Defiende el profesor Agrada la posición referente a que existieron en el tahuantinsuyu hombres dedicados al saber y a la reflexión como praxis permanente. La existencia de estos sabios dedicados al conocimiento, como lo testimonia el cronista español Martín de Murúa así: “y tenían juntamente estos Ingas unos médicos o filósofos adivinos que se dicen Guacácue, los cuales andaban desnudos por los lugares más apartados y sombríos desta región… sin reposo ni sosiego se daban a la adivinanza o filosofía”.

La filosofía de los Amautas también está en Garcilaso. En el mundo tawantinsuyano, el hombre era sólo un ser más de todo lo existente, no era lo central; por ello, se dedicaron a la búsqueda incansable de la armonía entre todos los entes vivientes, por ejemplo no ensuciar el río y los mares, agradecer a la Mamapacha por las abundantes cosechas que sustentan la vida, agradecer al Sol por su luz y calor de todos los días, etc. El filosofar servía para la acción práctica de la comunidad imperial.

De otro lado, afirma Agrada que, es probable la versión de algunos cronistas que sostienen que los Amautas o la administración incásica hayan destruido toda evidencia de una forma de escritura como el Kelljay. Hasta hoy los hombres del ande, las masas campesinas refieren en el idioma quechua: “Papay kelljaycapuay” que quiere decir: “Señor escríbemelo”. O el “Tukuymikuyun” (Todo se mueve) que nos recuerda al griego Heráclito. Agrada infiere entonces que, no puede afirmarse en estos tiempos que los Incas no hayan tenido una forma de escritura o un pensamiento dialéctico. Afirma que los Amautas fueron sabios, filósofos y maestros. Ellos, tuvieron que haber sistematizado una concepción del mundo, una manera de pensar y reflexionar sobre la vida; sobre cómo debía funcionar la extraordinaria maquinaria estatal y administrativa. Cómo debía funcionar a la perfección el control social y el colectivismo clasista a través de hábiles principios éticos-filosóficos como el “Ama Llulla”, “Ama Sua” y el “Ama Kella”.

El profesor Agrada considera que el hombre andino filosofaba y estaba en lo racional de acuerdo a su tiempo y desarrollo. Y que ya se había iniciado la dura lucha entre el materialismo e idealismo en la filosofía y esta guiaba a las otras disciplinas del saber humano como las ciencias, el arte, la pedagogía (yachachisun), etc. Que en el mundo andino, la filosofía, la religión y las ciencias tienen que conducirte a la práctica económica, política y social, de otra forma no se concibe estas disciplinas del saber. Para ésta filosofía nada está separado, todo está interrelacionado. Hay contradicciones en el Hanan (arriba), Hurin (abajo); pero también hay unidad y lucha de contrarios. Agrega Agrada que la filosofía Andina o Inca, no es un racionalismo puro, por cuanto la masa incásica, sabe desde hace miles de años que la razón separa y la vida une. Se nutre y se sigue nutriendo del mito. Es una racionalidad concreta donde el pensamiento no sustituye a la vida. Se hace filosofía desde el ámbito de la cultura materna a través de sus códigos lingüísticos y culturales. Un caso excepcional son sus Kipus, como lengua visible y sus conocimientos acerca de la ciencia de su tiempo, como la Matemática (Aritmética, Método de Comparación. y Geometría), La Física (Palanca, Equilibrio, Principio de los Vasos Comunicantes, Mecánica y Dinámica), Astronomía (La Vía Láctea y el Zodiaco), Medicina (El Hampi Camayoc o médico que conocía las bondades de la medicina natural, y la curación de la sífilis, trepanaciones craneanas); los Incas también tuvieron conocimiento acerca de la Botánica, la Química, Geografía y Ecología, Economía, Ciencias Sociales, Lingüística, Pedagogía, Derecho, máquinas como la chaquitajlla. No eran pues “salvajes”, como arguyen los invasores. Eran civilizaciónes con una visión científica y filosófica.

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