El Museo Machu Picchu de la Casa Concha, Cusco

Es interesante observar que al mismo tiempo que se inicia este reclamo de una antigua colección en el exterior, no se implementan los mecanismos suficientes para proteger a los ya-cimientos arqueológicos dentro del Perú aún ante la inminencia de una etapa de obras de infraestructura para su desarrollo. Siendo un poco suspicaces, podría decirse que se usa el escándalo mediático provocado por el reclamo de la colección Bingham para solapar esta realidad.

VFH: Luego de este proceso largo, difícil y, a veces, tortuoso: écreen que el convenio entre Yale y la UNSAAC ha solucionado la controversia de manera productiva?
RB Y LS: Creemos que se ha solucionado positivamente. Aunque siempre hay gente que quiere tratar de sacarle provecho político al tema vendiendo un discurso chauvinista de “repatriación”, lo cual no aceptamos pues implica que la colección salió del Perú ilegalmente. Todos los documentos y memorándum de entendimiento con respecto a este tema usan el término “devolución”. Una diferencia sutil aunque importante de señalar.

VFH: El público en general no conoce con precisión los alcances del acuerdo de cooperación científica y técnica entre la Universidad de Yale y la UNSAAC, así como, los avances hechos hasta ahora para concretarlo y cuáles son los aspectos que resaltarían?
RB Y LS: Es lo más positivo de todo. El museo está abierto al público desde hace dos años. La mayor parte de la museografía de la exhibición fue traída a todo costo por Yale. Incluyó desde los textos, fotos, etc. hasta las luces, maniquíes y demás accesorios. Sólo ese traslado y la instalación de las salas de exhibición costaron más de un millón de dólares.

La restauración de la Casa Concha corrió a cargo del actual Ministerio de Cultura. En principio, la casa estaba siendo usada para un cuartel y luego se puso en venta, pero el gobierno de Valentín Paniagua la asigna a la UNSAAC. La casa fue dejada en muy mal estado por su inadecuado uso. La UNSAAC la alquila al entonces INC, que inicia su restauración y luego instala en ella algunas oficinas por algún tiempo. En ese trance, se inician las conversaciones entre Yale y la UNSAAC para viabilizar de la mejor forma los acuerdos por suscribirse.

La UNSAAC ofrece como sede para la colección Bingham tres posibilidades. La primera fue un terreno baldío ubicado por el estadio, es decir, no había nada construido. La segunda fue un terreno en el centro de la ciudad, con casas tugurizadas y a un alto precio, finalmente, la Casa Concha que estaba siendo terminada de restaurar.

Nosotros elegimos esta última opción cuando la visitamos, tanto por los valores estéticos de su arquitectura recién recuperada como por el compromiso de entregar la colección y su puesta en exhibición para el centenario del descubrimiento de Machu Picchu por Hiram Bingham.

VFH: Ahora bien, la Casa Concha es bastante grande y el museo funciona en el primer patio. ¿Qué funcionará en sus múltiples ambientes y patios?
RB Y L8: Además del museo con su exhibición permanente, aquí funcionará el Centro Internacional de Estudios de Machu Picchu y la Cultura Inca (CIEMPCI). La idea es que habrá ambientes para conservación, ambientes para estudiar las colecciones, para investigación, depósitos, un orquidiario, etc. El compromiso de la UN8AAC es destinar las instalaciones de esta casa para el uso exclusivo del museo y del CIEMPCI.

Figura 13. Tim Horseley y su equipo de GPR (Ground-penetrating radar) luego de una sesión de campo con los alumnos de la UNSAAC (Foto: Victor Falcón 2013)

VFH: ¿Qué otras actividades está impulsando la Universidad de Yale para cumplir con el acuerdo?
LS Y RB: Después de la fase de devolución de las colecciones se inicia la fase entrenamiento de los profesores y estudiantes de arqueología
de la UNSAAC. Esto se hace a partir de la preparación de becas que financian la venida tanto de especialistas como de los equipos necesarios para el curso o entrenamiento. Por ejemplo, esta temporada estamos trayendo a Tim Horseley quien enseñará a usar un georadar (GPR) a 17 personas: 13 son profesores de la UNSAAC, 2 son del Ministerio de Cultura y 2 alumnos son del pre-grado de arqueología (Figura 13). Luego, en este mismo año, vendrá George R. Miller de California State University para dictar un curso de zooarqueología. Queremos ofrecer especialidades que no se ofrecen ahora dentro del plan de estudios de arqueología de la UN8AAC. Desde luego, no queremos competir con los cursos ya establecidos. Por otro lado, estamos colocado bu-ses a disposición de alumnos de colegios del valle de Yucay para que los traigan al museo y les den una visita guiada.

VFH: Bien, esas son actividades académicas para e12ü13 équé planes para el próximo año?
RB Y L8: Para el año entrante estamos pensando traer especialistas y/o equipos para Fluorescencia de Rayos X e isótopos estables. Básicamente arqueometría. Por otro lado, también tenemos planes para mejorar la exposición permanente. Por ejemplo, poner los textos también en que-chua, será uno de los pocos museos en el Cuzco -sino el único- con el runasimi presente en sus salas de exhibición, asimismo, creemos que será importante poner a disposición de quien lo desee o solicite un guiado en quechua. Aún falta pro-mocionar el museo y ampliar el horario de visitas y atención al público. El concepto clave es que el museo pueda generar fondos suficientes para sostener el centro cultural y de investigación.

La muestra permanente
El museo de Machu Picchu ocupa ambos pisos del primer patio de la Casa Concha. Abrió sus puertas el 10 de noviembre del año 2011 y casi un año después había alcanzado las 70 mil visitas (La República 2012). Fueron necesarios cinco barcos y dos aviones para traer los elementos de la museografía -desde los Estados Unidos- entre los que pueden contarse: maniquíes, dioramas”, vitrinas, gráficos, vídeos. Todo esto tuvo un costo de más de 1 millón de dólares y corrió por cuenta de la Universidad de Yale. La instalación, diseño y curaduría de la exhibición estuvieron a cargo del decano de la Facultad de Arquitectura de la UNSAAC Cayo García y Lucy Salazar (Burger y Salazar 2013).

Esta exhibición permanente está constituida por objetos provenientes de tres colecciones: 1) la colección Hiram Bingham de Machu Picchu, 2) la colección perteneciente a la UNSAAC y 3) la colección que surgió de la restauración de la Casa Concha. Esta combinación es con el fin de implementar un guión museográfico compren-sible y bien representado que se puso por obje-tivo ser la antesala a una visita bien informada a Machu Picchu.

Figura 14. Ubicación de Machu Picchu en la Cordillera de las Andes (rectángulo blanco). Corona el paisaje el nevado Verónica (Foto: Museo Machu Picchu de la Casa Concha – expedición Shippee-Johnson 1931). Figura 15. Harry Foot uno de los mejores amigos de Hiram Bingham e integrante de la expedición a Machu Picchu (Foto: Museo Machu Picchu de la Casa Concha).

Así, tenemos que la primera sala cuenta con fo-tos de la expedición de Robert Shippee y George Johnson (1931), por ejemplo uno de los primeros registros de Machu Picchu desde el aire (Figura 14). Gran parte del ambiente está ocupado por una representación de las “Excavaciones de un entierro en Machu Picchu” en donde se combina una gigantografía de color sepia que sirve de fondo a una escena recreada con maniquíes y una tumba debajo de una gran peña, todo en el mismo tono de color de modo que los personajes parecen salirse de la foto. En un segundo ambiente se muestran fotos coloreadas a mano de la expedición Bingham existentes en los archivos de la Universidad de Yale; este tipo de técnica fue un hito mundial en el avance hacia la foto en color que actualmente disfrutamos. Por ejemplo, una de ellas muestra al expedicionario Harry Foot -uno de los mejores amigos de Bingham-sosteniendo una redecilla para atrapar mariposas (Figura 15).

Figura 16. Maqueta de Machu Picchu y vídeo explicativo en el Museo Machu Picchu de la Casa Concha (Foto: Victor Falcón 2013)

El plano levantado de Machu Picchu -que finaliza esta sección- es importante pues muestra lo que los expedicionarios registraron en el año en que se produjo la primera limpieza del sitio arqueológico (1912). Richard Burger nos explica que una de las principales preocupaciones de Bingham era hacer registros detallados y meticulosos del sitio Inca por lo que no dudó en despejar del bosque a la urbe, lo cual demandó varios meses de intenso trabajo. Asimismo, nos indica que el plano exhibido es una síntesis de muchos otros planos -abundantes en detalles que se encuentran en los archivos de la Universidad de Yale; como señala, ésta es una documentación sumamente importante si tenemos en cuenta las intervenciones de restauración que ha sufrido -y sufre- Machu Picchu hasta el presente. Posteriormente, una gran maqueta a escala del sitio arqueológico se explica a través de un vídeo en donde se van narrando las características urbanísticas de Machu Picchu, a medida que avanza la narración se ilumina sincronizadamente el sector correspondiente en la maqueta, de modo que el visitante puede observarlo en su contexto espacial y urbanístico total (Figura 16).

Figuras 17. Caja lítica con decoraciones geométricas debajo del borde (Fotos: Victor Falcón 2013). Figuras 18. Cuchillo de metal, una de las piezas preferidas de Bingham. (Fotos: Victor Falcón 2013).

De esta manera, se introduce al despliegue de la exhibición de la colección Bingham de Machu Picchu propiamente dicha en las sucesivas salas, alternándose con vídeos, fotos y textos bilingües (castellano-inglésj-‘. Surgen objetos que guardan especiales anécdotas como, por ejemplo, una cajita lítica negra con diseños geométricos en la que – nos cuenta Burger- John H. Rowe creía se recogía el corazón de las llamas sacrificadas al Sol; o el pequeño cuchillo metálico que muestra sobre su lomo un gracioso pescador atrapando un pez, que era la pieza de toda la colección que más le gustaba a Bingham (Figuras 17 y 18).

El segundo nivel del museo guarda aún numerosas sorpresas de la colección Bingham, entre ellas un singular y sobrio vaso de cerámica (sanu) sostenida por un brazo -también de cerámica- y una gama de vajilla inca de formato más bien pequeño. Mención aparte merece una pieza de extraordinaria factura, que correspondía a una vasija de forma rectangular que muestra en su pared interior dos personajes incaicos pintados, un cazador de aves con su boleadora y un pescador que, curiosamente, sostiene un pez que al parecer ha extraído de un estanque artificial, insinuando la existencia de la piscicultura en aquellos tiempos. Esta pieza de cerámica fue encontrada durante las excavaciones en el marco de la restauración de la Casa Concha.

Figura 19. Inca sentado en una tiana, vistiendo el clásico uncu ajedrezado blanco y negro y la mascaypacha cayendo sobre su frente. Acorde a su jerarquía porta orejeras, pulsera y ojotas de oro (Foto: Victor Falcón 2013).

Volviendo al primer nivel y poco antes de salir del museo se muestra una recreación de un Inca sentado en una nana de madera, recibiendo una rendición de cuentas de un quipucamayoc y con un servidor ofreciéndole chicha en un vaso de oro (aquilla). Todo ha sido reproducido -con gran fidelidad- de objetos reales, desde la tiana hasta la indumentaria pasando por las ojotas de oro para el Inca y de fibras vegetales para los funcionarios reales. La escena se completa con sonidos de animales y ruidos del ambiente en Machu Picchu, los que sirven de fondo a voces que -en quechua- dialogan entre sí; como anécdota nos contaron que una de las voces es la del arqueólogo peruano radicado en los Estados Unidos Sergio Chávez (Figura 19).

De cara al futuro
Las circunstancias de la gestación del Museo Machu Picchu de la Casa Concha son inéditas en el Perú pues no registran antecedentes similares para el nacimiento de una institución de su tipo exhibiendo estas particularidades históricas, académicas y políticas. De hecho, el lugar de procedencia de la colección es un referente turístico mundial y la carta de presentación preferida del Perú. Su imagen ha sido profusamente utilizada para publicidad tanto a nivel nacional como internacional y en torno a su usufructo se movilizan importantes circuitos económicos y comerciales. Podría considerarse el objetivo de la mayor parte de los proyectos de recuperación de patrimonio cultural arqueológico en diversas comunidades del interior que cifran sus esperanzas de desarrollo con un éxito económico como el alcanzado por Machu Picchu, constituyéndose así en una especie de paradigma -indiscutido e indiscutible- de gestión cultural.

image_pdfimage_print
Páginas en este artículo: 1 2 3

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: