Ciudad y Territorio de los Andes

Recientemente hemos hallado —en algunos cortes que se ubican estratigráficamente en el basamento de los rellenos constructivos de La Cumbeuna consistente deposición de cerámica del más puro estilo Paracas Cavernas, lo que estaría confirmando esta hipótesis. Este importante hallazgo podría estar indicando no solamente que este santuario y sus dioses tendrían profundas raíces en la historia del valle, si no también que desde épocas tan tempranas como Paracas este sector del valle concentró uno de los principales núcleos de desarrollo urbano.[164]

Tambo de Mora

Este complejo urbano se ubica unos 400 m al sur oeste de La Centinela y debió tener una extensión de unos 500 m de norte a sur y 400 de este a oeste, cubriendo un área de por lo menos 20 ha. El área monumental del complejo se concentra —al igual que en La Centinela— en el sector sur

oeste del sitio, donde se presenta una gran edificación del tipo Huaca, que alcanza unos 200 m de este a oeste por 130 m. de norte sur. La planta presenta una disposición en forma de “U” abierta hacia el sur, que encierra dos grandes patios o terrazas escalonadas, limitadas por grandes murallones de tapial. Estas grandes terrazas separan el ala este de la oeste, que en ambos casos presentan recintos sobre plataformas escalonadas que culminan en prominencias tanto al norte como al sur. El cuerpo central, que conecta las alas laterales y cierra al norte el gran atrio constituido por los patios escalonados, presenta recintos de menor elevación y sistemas de corredores, escalinatas y accesos que servían para el ingreso desde el lado norte del edificio. La disposición arquitectónica de este sector del complejo de Tambo de Mora es tan lograda como impactante, motivando un sugerente apunte de Middendorf (1973: 105) quien visitó el sitio en 1887.

Fig. 92. Complejo San Pedro: croquis realizado en base a las aerofotografías y al levantamiento de campo (Canziani).

Las excavaciones desarrolladas por el Proyecto Arqueológico Chincha, en los campos de cultivo que han cubierto el sector noroeste del complejo, han revelado una densa trama urbana con superposiciones arquitectónicas correspondientes a las épocas Chincha y Chincha-Inka. En los recintos descubiertos se han hallado contextos tanto domésticos, como otros relacionados aparentemente con actividades productivas. Mientras tanto, las excavaciones realizadas en las plataformas ubicadas en el flanco oeste del conjunto monumental, han revelado la existencia de talleres relacionados con la presencia de orfebres.

De esta manera, las excavaciones arqueológicas desarrolladas en Tambo de Mora, han proporcionando datos claves para la comprensión de las características urbanas y del modo de vida de la población de este tipo de sitios y, en especial, de la actividad y rol de los especialistas. A este propósito, cabe resaltar que son múltiples las referencias etnohistóricas acerca de la importante presencia de expertos plateros en la sociedad Chincha. Por lo tanto, este último hallazgo es de trascendental relevancia al darnos a conocer la estrecha relación de dependencia que estos especialistas habrían tenido con relación a la elite y que se expresa de modo patente con la propia inclusión de sus áreas de actividad en la zona nuclear y monumental de este centro urbano.

San Pedro

Este complejo se ubica en el extremo sur del valle bajo, en la zona de Lurinchincha, y comprende 2 sectores separados unos 200 m. entre sí: el primero al oeste, donde se encuentra La Centinela de San Pedro; y el segundo al este que comprende 8 montículos distribuidos irregularmente en dirección este-oeste. La extensión total del complejo es de unos 1,200 m. ocupando una área de aproximadamente 60 a 70 ha.

La Huaca «A», que es conocida como La Centinela de San Pedro, está en el extremo oeste del sitio. Tiene una planta cuadrangular de 85 x 85 m., sus lados están perfectamente orientados con los ejes cardinales y presenta una forma de pirámide escalonada con plataformas hechas con grandes muros de tapia, en los que se aprecia en ciertos sectores la inclusión de adobes rectangulares de gran tamaño. Los lados oeste, sur y este presentan grandes muros de contención y evidencias de plataformas escalonadas. El lado norte, que es el más bajo, parece corresponder a una terraza baja que pudo funcionar como una plaza elevada. Se aprecia el desarrollo de terrazas ascendentes hacia el sur y oeste, donde se encuentra la parte más alta de la huaca que alcanza unos 20 m. de altura.

Los restantes montículos que se encuentran hacia el Este presentan características similares y se encuentran bastante erosionados, en algunos casos se aprecian restos de estructuras y muros de contención de tapia, algunos de grandes dimensiones.

Fig. 93. La Centinela de San Pedro (A): vista desde el sur este, al fondo el mar (Canziani).

Ranchería

Aproximadamente 750 m al norte de la Hacienda Lurín Chincha. Este complejo se desarrolla de norte a sur, paralelo al litoral y está rodeado de campos de cultivo. Actualmente la mayoría de los montículos están ocupados por casas y construcciones modernas. Se trata de un conglomerado de montículos bastante erosionados que presentan restos de estructuras hechas de tapia. El planeamiento presenta una aparente distribución irre-

Fig. 94. La Centinela de San Pedro: gran muro de tapia, con inclusión de adobes, en la esquina sur este del monumento (Canziani).

Fig. 95. Complejo Ranchería: vista aérea panorámica desde el norte, al fondo La Centinela de San Pedro (Canziani).

Fig. 96. Complejo Ranchería: croquis realizado en base a las aerofotografías y al levantamiento de campo (Canziani).

gular de los montículos, si bien estos se encuentran concentrados a lo largo de un eje norte-sur. El complejo se ubica en una suerte de franja entre dos caminos paralelos: el primero, al este del sitio, corre de norte a sur y conecta La Centinela de Tambo de Mora con La Centinela de San Pedro; el segundo, al oeste y con la misma orientación que el anterior, flanquea y atraviesa parcialmente el complejo, asociándose directamente con algunos de los montículos. La extensión del complejo es de unos 900 m de norte a sur y unos 500 m de este a oeste, ocupando un área aproximada de 45 ha.

Las Huacas

Este extenso complejo urbano se encuentra en una posición central en el valle medio y está localizado entre los ríos Chico y Matagente. Tiene una extensión de unos 1,500 m de este a oeste y de unos 700 m de norte a sur, cubriendo un área de aproximadamente 105 ha. Sin embargo, hay que señalar que este caso —al igual que en Ranchería y San Pedro— los montículos se presentan en un patrón algo disperso y no queda claro si es que las áreas hoy bajo cultivo que los separan estuvieron ocupadas por estructuras menores, como sucede en el caso de La Centinela y Tambo de Mora. Asentamientos intermedios y menores

Fig. 97. Dos Huacas: vista panorámica desde el sur este del sitio (Canziani).

Además de los centros urbanos principales, existen una serie de asentamientos intermedios y otros de menor escala dominados por conjuntos de edificaciones de carácter monumental. Dentro del primer caso, correspondiente a centros urbanos de menor jerarquía, tendríamos sitios bastante extensos como Litardo (80). Este sitio se localiza en el valle bajo y en una posición central con relación a este sector demarcado por el curso de los dos ríos. Por el oeste el sitio estaba conectado con el antiguo camino que de La Centinela de Tambo de Mora se dirigía hacia La Centinela de San Pedro. El asentamiento está compuesto por un extenso conjunto de huacas construidas con muros de tapial. El sitio tiene una orientación este-oeste, con unos 600 m de largo y unos 300 m de norte a sur, con un área de 18 ha. Presenta un planeamiento en el cual se aprecia el ordenamiento de una serie de complejos entre los que destaca el conjunto “C” que presenta características monumentales, con grandes plataformas, patios, corredores y recintos delimitados por gruesos y altos muros de tapial, algunos de los cuales alcanzan los 2.20 m de grosor, otros presentan la técnica del adobón y constituyen muros de contención de altas plataformas, llegando a alcanzar entre 6 y 8 m de altura. Este parece el conjunto de mayor importancia dadas las características de su arquitectura y la presencia de frisos que decoraban algunos de sus muros.

Dentro del segundo caso, tendríamos asentamientos que —mas que centros urbanos menores— aparentemente habrían correspondido a los “palacios” o mansiones de la elite rural chinchana. Entre este tipo de sitios, tendríamos casos como Huaca Grande (105), Huacarones (91), Larán Salitral (97), Huaca Fundación (98), Dos Huacas (77), etc. Este último tipo de asentamiento presenta como una constante casi general un planeamiento dual, en el cual se observa — dentro de múltiples variantes— la presencia de dos estructuras del tipo Huaca, que dominan con su volumen y altura al resto de las edificaciones. Aparentemente, este tipo de edificaciones respondió a fines residenciales, dado que presentan recintos cuya forma y distribución, además de la existencia de ciertos elementos —como es el caso de hornacinas— y la existencia de contextos propios de actividades domésticas, sugieren este tipo de función. Además, la asociación de este tipo de edificaciones con patios, grandes terrazas, así como el carácter monumental de las edificaciones, estarían dando señas acerca de su posible calidad de palacios o residencias de elite, donde habrían morado los miembros de alto rango de la sociedad chinchana.

Sin embargo, no es de descartar que algunas de estas edificaciones integrara a su vez y en menor escala, funciones de tipo administrativo, productivo o, inclusive, de carácter ceremonial. Pero aún no es posible resolver estas interrogantes, dado que las investigaciones arqueológicas sobre este tipo de sitios son todavía muy limitadas. Los sitios habitacionales

Con relación a esta clase de sitios, se puede afirmar que son relativamente escasos los centros poblados con concentraciones de tipo aldeano.

Uno de los pocos casos representativos de este tipo es el sitio La Calera (166) que se ubica en la margen derecha del valle medio alto, sobre el lecho de una quebrada lateral y que presenta una extensa concentración de estructuras de aparente carácter doméstico, cuyos muros están construidos con la técnica de pirca.

Otra concentración habitacional, pero con una organización mas bien de tipo lineal, se excavó en el sitio denominado Lo Demás, sobre una plataforma natural que corre paralela al mar al Norte de La Cumbe. En este lugar Sandweiss (1922) documentó la presencia de pescadores que aparentemente estuvieron especializados en este tipo de actividad, proporcionando valiosas evidencias que confirmarían lo señalado en el documento Aviso, cuando se dice que “…éstos estaban poblados desde dos leguas antes de llegar a Chincha hasta es otra parte de Lurinchincha, que hay de una parte a otra cinco leguas; y parecía la población de esta gente una hermosa y larga calle…” (Rostworowski 2004: 253).

Otras concentraciones habitacionales asentadas sobre terrazas se registran también en los sitios Pampa de la Pelota (126) y Casagrande (42), pero en estos casos asociadas a la arquitectura pública de dos de los más importantes complejos administrativos.

De otro lado, esta clase de sitios habitacionales parecería mas bien estar ampliamente representado por una gran cantidad de pequeños montículos de tierra o cantos rodados, que se encuentran dispersos entre los campos de cultivo y que frecuentemente presentan restos de recintos de muros de tapia. Estos sitios parecen corresponder a viviendas aisladas o “estancias”, correspondientes a los pobladores dedicados a las labores agrícolas, que fueron construidas con la técnica del tapial o con materiales perecederos como la quincha. Los complejos administrativos

Esta clase de asentamientos está representada por complejos de diferente tamaño, forma y materiales de construcción, pero que tienen en común presentar rasgos que evidencian formas aparentemente planificadas, que presentan un cercado de planta rectangular o trapezoidal, cuyo interior está divido en sectores y subsectores. Algunos de estos sitios recuerdan el planeamiento de complejos administrativos del período Wari y no sería de extrañar que representen rezagos de la influencia de este estado expansivo sobre el valle de Chincha durante el Horizonte Medio (ca. 600 — 1000 d.C.).

Fig. 97 A. Santo Domingo: Recintos interiores y corredores laberínticos del complejo administrativo, reutilizado como cementerio en tiempos modernos (Canziani).

La ubicación de estos complejos de aparente función administrativa, generalmente es estratégica, tanto por su conexión con el sistema de caminos, la localización en los límites del valle o en las zonas de conexión con las rutas hacia otras regiones. Este tipo de sitios puede presentarse tanto aislado y tener una limitada extensión, como es el caso de Dios te Ama (143) y Santo Domingo (43). Estos dos sitios se caracterizan por estar ubicados en el sector Sur Este del valle, en el límite entre el desierto y las tierras agrícolas del valle y están próximos o directamente asociados a los dos caminos que salen del valle en dirección sureste.

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