Ciudad y Territorio de los Andes

El sector oriental se caracteriza por presentar pocas estructuras a nivel superficial, a excepción de una extensa plataforma rectangular de escasa altura (47), y otros pequeños montículos que contienen evidencias de pequeños cuartos con delgadas paredes de adobitos correspondientes a la precedente época Lima.

El sector central, se caracteriza por la profusión de montículos de distintas formas y tamaños. Los del extremo este del sector están alineados siguiendo el eje del complejo de Maranga, dominando la agrupación desde el sur la Huaca La Palma (48). Se trata de un montículo tronco piramidal de planta rectangular, con plataformas escalonadas y ascendentes hacia el sur. Las diferencias de nivel entre las plataformas son superadas por sendas rampas que se ubican en el eje de la pirámide. Estos rasgos resultarían semejantes a los que se describen como típicos de las edificaciones de Pachacamac durante éste período, definidas como ‘pirámides con rampa’. En la cima de la pirámide, donde se aprecian restos de recintos con muros de tapia, se encuentran evidencias de decoración mural en uno de los pequeños cuartos. Se trata de una trama de bandas diagonales en relieve que definen una serie de rombos en los que se inscriben figuras de aves marinas. Se trata al parecer de la representación de «piqueros» (sula variegata) en su característico vuelo en picada que realizan al pescar.

La pirámide de Huaca La Palma presenta la proyección de brazos hacia el este como hacia el oeste, que encerraban un gran patio rodeado por una serie de cuartos y algunos recintos en forma de U, de los cuales se puede apreciar por lo menos dos que se abren hacia el norte. El más occidental de estos luce restos de decoración en bajo relieve. El motivo básico del bajo relieve lo constituye una cruz escalonada, enmarcada por cuatro pequeños cuadrados. Este motivo se repite en una secuencia tanto horizontal como vertical, lográndose así un efectista tratamiento mural que exhibe tanto cruces escalonadas en plano como en bajo relieve. Un tratamiento decorativo similar parece haberse utilizado también en la decoración de otros

Fig. 61. Maranga Chayavilca: perspectiva reconstructiva del sector occidental del gran recinto amurallado (Canziani 1987: fig. 18).

edificios ubicados en las inmediaciones (Tello 1999: 93 y 95).

Al noroeste del sector central del gran recinto destaca una gran muralla (55 C) que se encuentra frente al acceso septentrional con la portada monumental (2). Esta tiene unos 280 ml. de longitud y mediante un trazo curvilíneo encierra un montículo de planta cuadrangular. Esta muralla se caracteriza especialmente por ser considerablemente más esbelta que las murallas del gran recinto, aun cuando tiene una altura mayor que la de estas. Está construida también en tapia, aunque exhibe singulares secciones poligonales, resultantes del vaciado alternado de sucesivas secciones trapezoidales de tapia.

El sector occidental, presenta edificios mejor conservados y una clara organización del espacio. El elemento articulador por excelencia de este sector lo constituye la muralla occidental del gran recinto (55 B), que ya hemos descrito, tanto como elemento de comunicación de los edificios entre sí, al conformar un pasaje epimural, como por el hecho de que algunos de estos edificios se encuentran adosados e integrados a ésta.

Este sector occidental está dividido y subdividido por recintos de trazo rectangular y trapezoidal por gruesos muros de tapia, como se puede apreciar en las aerofotos del 44 y en el plano elaborado por Tello (1999: 92), ya que posteriormente fueron destruidos, al igual que los edificios menores, salvándose tan sólo por su tamaño el edificio central (55), que denominamos “palacio inka « y el edificio norte (61). Examinando el ordenamiento espacial de este sector, se puede apreciar que responde a un planteamiento bastante preciso, que va más allá de la simple ortogonalidad en el trazo de los edificios y recintos, al observarse la existencia de determinadas proporciones y la recurrencia de determinadas dimensiones, lo que evidenciaría la planificación del conjunto.

EI edificio norte (61), se trata de una estructura en la actualidad bastante destruida, conformada por una plataforma rectangular adosada exteriormente a la muralla occidental del gran recinto, y en la que aún se aprecian restos de muros de tapia, como de una rampa o escalinata que permitía el descenso al interior del recinto.

El edificio sur (54). también bastante destruido, se encuentra inscrito en un recinto cuadrangular. De planta básicamente rectangular, está construido sobre una plataforma cuyos muros al igual que los del edificio son de tapia. Este tiene dos grandes cuartos rectangulares con un corredor lateral y otros cuartos más pequeños al sur. y al oeste. Al norte presenta restos de lo que podría haber sido un pasaje epimural que lo comunicaba con la muralla occidental.

Fig. 62. Maranga Chayavilca: reconstrucción isométrica del “palacio Inka” (55) en la parte central del sector occidental del gran recinto amurallado (Canziani 1987: fig. 15).

Fig. 63. Maranga Chayavilca: vista del pasaje epimural sobre la muralla occidental a la altura del “palacio Inka” (55), al fondo el área disturbada por edificaciones modernas y a la derecha la silueta de la Huaca San Marcos (Canziani).

El edificio central (55), constituye sin lugar a dudas el más importante y mejor conservado del sector. Al parecer fue objeto de algunas ampliaciones y remodelaciones. Es posible que originalmente la parte principal del edificio estuviera conformada por un ambiente con planta en U y abierto hacia el norte con cuartos o corredores en tres de sus lados, el que estaba adosado a la muralla

Fig. 64. Maranga Chayavilca: plano del “palacio Inka” (55) (Canziani 1987: 16).

occidental mediante un patio o ambiente rectangular, que se comunicaba con una amplia terraza al norte del mismo. Algo notable es que el acceso a este ambiente se hacía trasponiendo un vano que presenta claras evidencias de haber sido de doble jamba, rasgo éste característico de la arquitectura inka. Si bien la altura de los muros que definen este vano alcanza hoy en día tan sólo los 60 cm, el trazo perfecto y simétrico del vano de doble jamba, permite asignar con seguridad este edificio al Horizonte Tardío, lo que estaría convalidado además por el hallazgo, durante la prospección, de algunos tiestos de cerámica inka en la superficie del sitio (Lumbreras 1983: com. pers.).

El edificio, como la terraza, han sido construidos sobre una plataforma, obtenida por medio de muros de contención de tapia y por el posterior relleno del volumen establecido entre estos y la muralla occidental, encontrándose el piso unos 2 m. por encima del nivel del terreno. La terraza, que se encuentra al mismo nivel que el pasaje epimural, se comunica con este por medio de un vano al norte de la misma. Mientras que una rampa orientada hacia el este, permite descender de la terraza hacia el interior del gran recinto. La zona sur del edificio se encuentra bastante destruida, sin embargo aún se conservan algunas estructuras construidas sobre pequeñas plataformas, cuyos muros alcanzan actualmente un nivel superior al de los parapetos del pasaje epimural. Algunos cuartos tienen evidencias de banquetas mientras que otros presentan hornacinas horizontales de forma rectangular, similares a las de otros sitios tardíos del valle del Rímac.

La zona norte del edificio, presenta un pequeño cuarto con ingreso laberíntico conectado con la terraza, como también un cuarto cuadrado de mayor tamaño rodeado de un corredor,[158] el que aparentemente fue construido posteriormente como lo indicarían las juntas de adosamiento y la concertación de las secciones de tapia que conforman los muros, y el hecho de que esta estructura, a diferencia del resto del edificio, haya sido construida directamente sobre el terreno y no sobre una plataforma. Este cuarto se comunicaba con el pasaje epimural por medio de un vano, descendiéndose a él por medio de una rampa desde una plataforma angosta en su lado sur.

Estructuras con planta en U

En su visita al sitio Middendorf advirtió la presencia de edificios construidos siguiendo un mismo patrón, consistente en un recinto central con un vano en el lado sur y abierto hacia el norte, con corredores o cuartos en los tres lados restantes. El examen de las aerofotos del 44 nos permitió localizar estas estructuras con planta en U, de las que hoy en día quedan escasos vestigios. Entre estas destaca un edificio ubicado al norte del camino a La Palma y al oeste del sector centra! del gran recinto, compuesto por un cuarto central de planta cuadrada, limitado en tres de sus lados por un doble muro que forma un corredor, mientras que es abierto hacia el lado norte.

Fig. 65. Maranga Chayavilca: fotografía de una posible estructura palaciega con decoración en relieve (Middendorf 1973)

Al sur del camino a La Palma tenemos otros dos edificios que responden al mismo patrón. Uno bastante similar al descrito anteriormente aunque de menores dimensiones, y otro adosado a la muralla más meridional del gran recinto. Los restos de este edificio con planta en U mostrarían mayor complejidad que los anteriores, tanto por su adosamiento a la muralla en su lado sur, como por la presencia de cuartos que rodean al recinto central. Pensamos que puede tratarse del mismo edificio que Middendorf denomina como (C). Las fotografías muestran la rica decoración mural que poseía este importante edificio. Lamentablemente, además de un croquis elaborado por el mismo Middendorf, estos serían los únicos testimonios existentes ya que el edificio aparece en las aerofotos del 64 totalmente arrasado, lo que constituiría un

Fig. 66. Maranga Chayavilca: reconstrucción hipotética de una posible estructura palaciega con decoración en relieve (Canziani 1987: 19).

caso más de vandalismo y de incuria frente a nuestro patrimonio arqueológico.[159] La morfología de este edificio, como el extraordinario decorado de los paramentos de sus espacios centrales, indicarían que podría tratarse, al igual que en los otros casos, de un edificio de tipo administrativo o residencial de elite con funciones de representatividad.

La función de las estructuras presentes dentro del gran recinto de lo que fue Maranga Chayavilca constituye una interrogante difícil de despejar, mas aún tomando nota de la bárbara destrucción de que ha sido objeto. Es mayormente en el sector occidental, dadas las características de las estructuras arquitectónicas allí presentes, donde es posible plantear algunas hipótesis acerca de su posible función y organización. De acuerdo a estas evidencias, el sector occidental del gran recinto se habría constituido en un centro administrativo y residencial de elite, con edificios de planta en U y grandes edificios de tipo palaciego que se encontraban inscritos o asociados a grandes recintos. La importancia de este sector está corroborada por su conexión directa con el sistema de caminos principales que comunicaban el sitio con las distintas zonas del valle, siendo además este el punto de convergencia de estas vías de comunicación. De lo que se puede inferir que sus habitantes dispusieron de medios eficientes para el control del territorio y de la poblacion, como de los diversos productos y recursos existentes. Aparentemente, la sede residencial de los curacas o señores que dominaban esta zona del valle, se encontraba en este sector del gran recinto.

Algunos alcances desde la etnohistoria apuntalarían esta hipótesis. Según documentos posteriores a la conquista española, en 1534 Francisco Pizarro, a solicitud de Nicolás de Ribera, le encomienda «el principal Chayavilca señor del pueblo de Maranga con todos sus indios e principales e pueblos sujetos al dicho cacique» (Rostworowski 1978: 197). En el año de 1549 se produce la Visita a Maranga, la que se lleva a cabo en el tambo de Mayacatama, encontrándose «el cacique principal don Antonio Marca Tanta (quien) trajo consigo a sus tres principales y declaró no tener más porque se habían muerto» (Rostworowski, 1977: 220). Estos datos nos informan que además del curaca, en el señorío había otros principales que, aunque en posición subordinada, compartían el gobierno del curacazgo. Uno de los personajes que acompañaban al curaca es presentado como Yanachuqui, el principal de los pescadores, lo que, como señala Rostworowski, implicaría que la población estaba organizada por especialistas, a la cabeza de los cuales se encontraba un señor principal. Otro de los acompañantes del curaca es presentado como principal de los mitmaq mochicas establecidos en el señorío.

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