Ciudad y Territorio de los Andes

El Sector Oeste está separado del anterior por una larga avenida que se conectaba con los caminos que ingresaban a la ciudad desde el norte y el sur. Se diferencia claramente de los dos sectores anteriores por cuanto presenta una gran explanada abierta, que estaba limitada en sus extremos norte y sur por grandes recintos con una modulación espacial cuadrangular. Por sus características espaciales y grandes dimensiones, que alcanzan 410 m de norte a sur y 180 m de este a oeste, esta explanada debe de haber correspondido funcionalmente a una gran plaza. La posibilidad de que esta explanada constituyera uno de los principales espacios públicos de la ciudad se refuerza si se considera también sus facilidades de acceso, así como su inmediata conexión con el Sector Central, donde tenían sede las principales edificaciones de la ciudad.

11 Es preciso notar que Topic (1991: 144) advierte que estas mediciones se estimaron a partir de las aerofotografías del sitio y podrían presentar algunas distorsiones. Aun si esto fuera así, es conveniente señalar que una desviación del alineamiento del 1.3 al 2.6% en los lados orientados de norte a sur y del 0.8 al 1.7% en los lados orientados de este a oeste, no sería de extrañar considerando que este trazo fue realizado sin instrumentos muy sofisticados.

Finalmente, se desarrolla un Sector Norte donde, además de la presencia de grandes recintos abiertos, destaca la concentración de estructuras organizadas rígidamente en hileras separadas por largos corredores. Las dimensiones relativamente menores de estas edificaciones y su ordenamiento llevaron anteriormente a sostener que se trataría de qollqas, es decir de un área de almacenamiento de la ciudad (Harth Terré 1959; Sanders 1973). Sin embargo, las excavaciones conducidas en algunas de estas estructuras del sector por McEwan (1991) y otros investigadores, registraron contextos con fogones, ollas con hollín y cerámica utilitaria, además de basura con restos de alimentación, lo que daría pie a sostener que en estas se desarrollaron actividades domésticas o, por lo menos, asociadas a la preparación y consumo de alimentos, descartándose así su función como depósitos.

De estas evidencias, tomaría fuerza la hipótesis de que este sector hubiera estado destinado a albergar gente, posiblemente de modo temporal. Si se examina la rígida organización de estos cuartos, se notará que están ordenados por hileras paralelas, de forma semejante a las celdas de una colmena, con las puertas enfrentadas a largos pasajes, y donde cada uno de estos conjuntos se encuentran segmentados al interior de complejos cercados que limitan drásticamente la circulación y expresan el rígido control de los pocos accesos. Las características de estos conjuntos arquitectónicos, llevan a suponer que la gente que los ocupó estuvo sujeta a un severo control y segregación en este sector de la ciudad. Lo que podría sugerir que pudieron haber sido destinados a acuartelar tropas, como también a albergar momentáneamente a poblaciones desplazadas de sus territorios o convocadas por el poder estatal para la realización de obras públicas de importancia. Al respecto, puede ser útil establecer posibles analogías con el sistema de los mitmaq establecido durante el Tawantinsuyu (Murra 1975, 1980, 2002; Rostworowski 1988), más si existe consenso en relación a que muchos de los sistemas desarrollados por los Inka tuvieron antecedentes previos en los Wari.

Las investigaciones conducidas en Pikillacta hasta el momento no han podido establecer con claridad cual pudo ser el sistema de depósitos que debió existir para sostenimiento no sólo de la población congregada en ella, sino también para la implementación de los sistemas de redistribución económica que sustentan el poder político de este tipo de estados, así como para los propios procesos productivos que se desarrollaban en la urbe. Una interesante propuesta al respecto ha sido formulada por Williams (2001: 90-94), sugiriendo que las kanchas que contaban con tres o cuatro crujías perimetrales y con un similar nivel de pisos podrían haber absuelto esta función de almacenamiento. Esta hipótesis se sustenta en la constatación de que la mayoría de los ambientes, al encontrarse en las crujías más alejadas de los patios y en los niveles más altos, no contaban con la iluminación y ventilación necesaria para resolver funciones habitacionales, mientras que estas condiciones si habrían sido adecuadas para su uso como depósitos. Abona a favor de esta hipótesis el hecho de que este tipo de kanchas se concentren alrededor de las plazas que se encuentran en el sector central, es decir en el sector neurálgico de la ciudad, y que estas kanchas integren grandes salas con nichos de aparente función administrativa y ceremonial.

Fig. 318. Pikillacta: Vista hacia el noreste de la Calle 5 y las murallas que delimitan el Sector Central (derecha) del Sector Norte (izquierda) de la ciudad (Canziani).

Fig. 319. Pikillacta: plano del Sector Norte de la ciudad (McEwan 1991: fig. 24).

En cuanto a las tipologías arquitectónicas presentes en la estructura modular de las kanchas de la ciudad de Pikillacta, McEwan (1991: fig. 5) registra el despliegue de una serie de variantes, que parten desde el elemental cercado cuadrangular (tipo D), a la subsecuente definición de diferentes configuraciones que se obtienen con la disposición de las crujías en todo el perímetro (tipo C); en dos o más crujías paralelas (tipo A); o en sólo 3 de sus lados (tipo B) a las que se integra en un extremo una sala con esquinas redondeadas (E). Estas diferentes configuraciones modulares demuestran, como se ha ya señalado, la capacidad de la estructura de la trama urbana de las ciudades Wari de irse adecuando a las diferentes funciones que debían de absolverse, más allá de las que podrían haber sido preestablecidas en el momento de la fundación de la ciudad.

Finalmente, en cuanto a los servicios urbanos, además de los sistemas de alcantarillado reportados recurrentemente en la mayoría de los asentamientos wari, en el caso de Pikillacta destaca el hallazgo de una enorme acumulación de basura, en la esquina de uno de los grandes canchones que bordean el lado sur del núcleo de la ciudad (McEwan 1991: 110-111). Este dato contrasta con la evidencia de otros ambientes de la ciudad que se encuentran limpios y sin asociación con desperdicios, permitiendo suponer que debió existir un sistema para mantener la limpieza de la ciudad y sus recintos, para luego disponer los residuos en espacios especialmente destinados para tal fin. De

Fig. 320. Pikillacta: esquema de los distintos módulos arquitectónicos que podían desarrollarse al interior de las kancha y sus posibles variantes

(McEwan 1991: fig. 4 y 5).

comprobarse la presencia de este tipo de servicios, tendríamos valiosos elementos adicionales para el conocimiento del modo de vida urbano que se desarrollaba en las ciudades andinas de la época.

La ciudad de Viracochapampa en la región de Huamachuco

En los territorios de la sierra norte comprometidos por la expansión Wari, se encuentra otra importante ciudad emplazada estratégicamente por este estado en la región de Huamachuco. Viracochapampa concita un alto grado de interés, ya que su planta manifiesta claramente que fue concebida de acuerdo a un diseño planificado, en el que se aplicaron esencialmente los mismos criterios establecidos en el modelo de ordenamiento urbano presente en Pikillacta.

La ciudad fue ubicada en la serranía de Huamachuco por encima de los 3,000 msnm y se encuentra relativamente próxima al sitio de Marca Huamachuco, un importante asentamiento regional que registra ocupación desde finales del período Intermedio Temprano y que muestra evidencias de haber coexistido con la presencia Wari en la región (Topic 1991: fig. 1).

Viracochapampa se asienta sobre un llano y en conexión con un camino que transitaba de sur a norte por esta región cordillerana. La planta de la ciudad es definidamente cuadrangular, aún cuando una medición más precisa indicaría que presenta una cierta deformación trapezoidal,11 que parece resultado de la adaptación a ciertos accidentes topográficos. De esta manera, el lado norte mediría 566 m mientras que el sur 581 m y el lado este 564 m mientras que el oeste 574 m (ibid: 144), resultando un área de cerca de 33 Ha. Este dato nos permite notar que la planta de Viracochapampa presentaba una extensión 30% menor que el área nuclear de Pikillacta.

Si bien se presume que la ciudad no fue del todo terminada y que por lo tanto algunas zonas de esta presentan escasos vestigios arquitectónicos, se puede apreciar claramente que, a semejanza de Pikillacta, la planta cuadrangular de la ciudad fue subdividida en 3 sectores, y al igual que en ésta, el Sector Oeste presenta un ancho algo menor que los otros dos sectores y está separado de estos por una avenida que atravesaba la ciudad de norte a sur, a partir de las correspondientes portadas que le conectaban con el sistema de caminos. Sobre la base de analogías con Pikillacta, se puede presumir que este Sector Oeste, además de la presencia de algunos recintos y edificaciones, estuviera destinado a alojar una gran plaza o explanada.

Fig. 321. Viracochapampa: plano general de la ciudad (Topic 1991: fig. 2).

El Sector Central, también aquí concentra la más alta densidad de construcciones, lo que expresa que estaba proyectado para reunir las más importantes edificaciones de la ciudad. La plaza central de este sector tiene también una posición central con relación a la planta de la ciudad. En los lados norte y sur de la plaza se construyeron dos grandes edificios de planta rectangular, con esquinas redondeadas y nichos en su interior. Este ordenamiento asemeja al de la plaza secundaria (33-2B) del sector central de Pikillacta (MacEwan 1991: plano 2). Sin embargo, las demás construcciones que delimitan la plaza presentan algunas importantes variantes. Entre estas destaca un edificio con nichos al centro del lado este, y que presenta dos ambientes adosados a ambos extremos. Mientras que al centro del lado oeste de la plaza, se desarrolló un montículo rectangular, de unos 2 a 3 m de alto, y cuyo eje de orientación este oeste coincide con el eje principal de la ciudad en esta dirección (Topic 1991: 146-147, fig. 2).

El Sector Central, donde se aprecia que se concentró el mayor esfuerzo de los constructores y que conserva la mayor parte de sus edificaciones, permite observar el desarrollo de la trama urbana en cuadrícula, generada por la definición de unidades modulares o kanchas de planta cuadrangular o rectangular. La mayoría de estas presenta la configuración de los módulos definidos como tipo «B» por McEwan (1991: fig. 4), donde destaca un edificio rectangular dispuesto a un lado del recinto, contrapuesto a edificaciones en galería que se desarrollan en el perímetro de los otros tres lados. De esta configuración resulta al centro del recinto un espacio abierto a modo de patio. En Viracochapampa los edificios rectangulares que se ubican en este tipo de kanchas se caracterizan por presentar una planta con esquinas redondeadas y nichos en su interior. Es de notar que las kanchas del tipo «B» que se encuentran al sur de la plaza central, presentan un mayor tamaño en todos sus componentes, mientras que las esquinas de sus edificios en galería presentan los singulares muros en diagonal, tan característicos de la edilicia wari.

El Sector Este presenta escasas evidencias de edificación, más allá de advertirse que tuvo prácticamente las mismas dimensiones y extensión del sector central. En todo caso, sí se aprecia que se dispuso su subdivisión en tres subsectores, y que en el que está ubicado al sur se erigieron algunas kanchas en las que se edificaron dos de los clásicos

Fig. 322. Viracochapampa: plano del conjunto con las Unidades A, que presentan un ordenamiento arquitectónico similar a las kanchas del tipo “B” de McEwan (1991: fig. 4 y 5), en las que destacan las grandes salas con nichos (Topic 1991: fig. 3).

edificios de planta rectangular, esquinas redondeadas y nichos en su interior.

Se encuentran en Viracochapampa una serie de rasgos arquitectónicos que son compartidos con otros sitios principales Wari. Entre estos podemos mencionar las técnicas constructivas de los muros a doble cara, con profundos cimientos y evidencias de haber sido parte de edificaciones de dos o más niveles de altura, mediante el empleo de ménsulas corridas, recesos formando gradas en los muros, o mediante nichos, que tuvieron en uno u otro caso la función de soportar o alojar las vigas de los entrepisos. Además de otros elementos arquitectónicos característicos, como los nichos de planta trapezoidal con el frente restringido hacia el paramento, así como la presencia de pequeños nichos a los lados de las jambas de las puertas, posiblemente destinados a facilitar algún sistema de cerramiento. También están presentes en la ciudad de Viracochapampa algunas evidencias de la implementación de los servicios urbanos propios de los principales asentamientos Wari, como es el caso de canales subterráneos destinados a la provisión o al drenaje del agua (ibid.: 144-151).

image_pdfimage_print

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: