Ciudad y Territorio de los Andes

poniendo de una abundante y variada presencia de recursos marinos.[104]

Se ha sugerido que los asentamientos de cada una de estas zonas de importancia económica localizadas en el valle bajo y el litoral habría tenido como referente por lo menos un centro urbano: Playa Grande habría cumplido esta función para la población asentada en los sectores del litoral al norte del valle del Chillón; mientras que Cerro Culebra lo habría sido para los que se encontraban en su desembocadura y próximos al litoral; mientras que Copacabana y La Uva lo serían del sector agrícola de la margen derecha del valle bajo (Paredes 2000).

En estos asentamientos de aparente carácter urbano se registra la presencia de arquitectura monumental, como también de algunas estructuras menores de posible carácter público, lo que expresaría diferencias funcionales entre estas edificaciones y la existencia de ciertos niveles de especialización entre sus habitantes; mientras que la abundante presencia de estructuras habitacionales y de áreas de actividad domestica, darían indicios para suponer que en estos asentamientos se dio una importante concentración poblacional. De otro lado, estos centros urbanos principales nuclearían en su respectiva área de influencia a otros asentamientos menores, entre ellos establecimientos aldeanos o caseríos de agricultores y pescadores. Es relevante destacar que este patrón de asentamiento no se reproduce en el valle medio ni en la parte alta del mismo, donde estarían ausentes los centros urbanos o en todo caso los sitios con arquitectura monumental. Este fenómeno estaría señalando que durante la época Lima las elites del valle bajo del Chillón habrían tenido el predominio político en el territorio del valle, cuyo poder se habría sustentado en la gravitante importancia económica de las zonas agrícolas del valle bajo y del litoral (ibid.).

Sin embargo, como se apreciará de la descripción de los sitios principales, la diversidad manifiesta en las distintas formas de organización urbana de los asentamientos de este tipo y la ausencia de un sitio que sobresalga frente a los demás por su preeminente jerarquía, plantearía interrogantes acerca de la centralización del po-

der político en el valle. Al respecto es de notar que, si bien estos sitios comparten una serie de rasgos tanto en los materiales culturales asociados, como en las técnicas constructivas, también es apreciable la notable variación existente en el ordenamiento urbano y los ejes de orientación de las principales estructuras que los conforman, así como en los patrones arquitectónicos documentados en cada uno de los sitios.[105]

Cerro Culebra

Se trata del sitio más destacado, tanto por su extensión, como por la sobresaliente importancia del edificio principal que constituyó el núcleo del asentamiento. El sitio ocupa un área de unas 40 Ha y está localizado sobre una planicie ligeramente elevada sobre la margen derecha del río Chillón, en un tramo en que este se encañona a 1 km. de su desembocadura en el mar. El edificio principal está rodeado por otros menores al sureste y noreste cuya construcción se realizó con adobe, tapia y piedra canteada. En los alrededores del sitio también se registra una gran cantidad de restos de estructuras de aparente función doméstica, construidas mayormente con quincha y otros materiales perecederos (Paredes 1992, 2000).

El edificio principal está conformado por una pirámide de planta trapezoidal que alcanza en el eje mayor (orientado unos 45º al noroeste) 65 m de sureste a noroeste, mientras que en sus extremos tiene 40 y 30 m respectivamente. Adosada al norte y oeste de esta estructura piramidal, se desarrolla una plataforma sobre la que se encuentran vestigios de recintos. Esta edificación, a su vez, fue rodeada por muros de tapia que reproducen a una mayor escala la planta trapezoidal, ampliándola a 250 m en el eje principal de sureste a noroeste y a 160 y 125 m en sus extremos. Aparentemente el ingreso principal a este complejo se ubicaba en el lado suroeste del cercado trapezoidal, desde donde se accedía a un corredor orientado hacia el noreste que, luego de un quiebre en su trayecto, culminaba en una escalinata que permitía el ascenso hacia los niveles superiores de la pirámide (Paredes 1992: 54 y fig. 3).

Fig. 275b. Cerro Culebra. Fotografía aérea del complejo arqueológico en el valle bajo del río Chillón, que en ese tramo corre encañonado antes de su desembocadura al mar (Servicio Aerofotográfico Nacional 1945; Agurto 1984).

El edificio principal presenta evidencias de 3 o 4 fases constructivas (Silva et al. 1988). La más temprana se caracterizaría por el empleo de adobes cúbicos, mientras que las subsiguientes que sellaron este primer edificio lo son por el empleo de la tapia. Precisamente, en uno de los muros de tapia correspondiente a la segunda fase de remodelación, se halló una pintura mural con un motivo decorativo entrelazado afiliado al estilo conocido como Playa Grande. La pintura mural descubierta por Stumer (1954) durante sus trabajos en el sitio tenía una extensión de unos 28 m de largo y presentaba 6 paneles organizados por temas iconográficos (Bonavia 1974). La Uva y Copacabana

Estos dos sitios se localizan en la margen derecha del valle bajo y estarían asociados al manejo de la amplia extensión de tierras agrícolas que dispone este sector del valle. En el caso de La Uva el asentamiento se ubica en una pequeña quebrada, ocupando un área de unas 15 Ha. y estaba conformado por 12 estructuras o montículos piramidales de los cuales dos parecen haber sido los principales. Los montículos presentan un patrón aglutinado y en ellos es dominante una orientación de 70º al noroeste. La construcción de estas estructuras se realizó mayormente con tapia y piedras canteadas (Paredes 2000: 141-143, fig. 5).

En el caso de Copacabana, el sector central donde se concentran las estructuras correspondiente al período, ocuparía unas 12 Ha. y en él destacan 8 edificaciones construidas sobre promontorios naturales. Estos promontorios se presentan como estribaciones del cerro Campana que domina este sector, por lo que la orientación del complejo y sus edificaciones, 35º al noroeste, pareciera resultar de la adaptación del asentamiento a las peculiares características topográficas de la localidad (ibid: fig. 6). En este caso las edificaciones habrían sido construidas con pequeños adobes de forma cúbica en las fases tempranas y luego con tapia. Existe también al este del sitio otro amplio sector de unas 30 Ha. con evidencias de edificaciones, montículos menores y restos de estructuras habitacionales, todas consistentemente asociadas a materiales culturales de la época Lima.

Si asumimos en conjunto la notable extensión de estos dos sectores, Copacabana se nos presenta sin lugar a dudas como uno de los asentamientos Lima más importante del valle de Chillón. Este hecho fue advertido tempranamente por Uhle (1970: 388), quien menciona a Copacabana entre los sitios principales de la región que presentaban grandes “colinas” hechas con pequeños adobes.

Fig. 276. Cerro Culebra. Reconstrucción planimétrica (Paredes 1992: fig. 3).

Playa Grande

Finalmente, entre los sitios intermedios asociados al manejo de los recursos del litoral destaca Playa Grande. Localizado en el moderno balneario de Santa Rosa, el sitio tiene una extensión de unas 30 Ha. si es que solamente se considera el área nuclear del asentamiento, donde se concentran los montículos mayores, pero que si hace extensiva a los alrededores que presentan restos de conchales y evidencias de ocupación doméstica podría haber alcanzado hasta 110 ha. De los siete montículos de planta rectangular que se registran en el centro del asentamiento, cuatro sobresalen por ser los de mayores dimensiones. Estos montículos comparten un eje de orientación 40º al noreste y se ordenan en el sitio de este a oeste, reportándose que fueron construidos tanto con pequeños adobes[106] como con piedra canteada (Tabio 1965, Paredes 2000).

Fig. 277. Plano del conjunto arqueológico de Playa Grande (Paredes 2000: fig. 3).

Sobre la base de esta información, que da cuenta de la importante extensión del sitio y de la probable presencia de algún tipo de arquitectura pública, puede suponerse que Playa Grande haya constituido un complejo urbano de carácter intermedio, que habría servido de núcleo de referencia para los demás asentamientos ubicados en este sector del litoral al norte del valle del Chillón —entre ellos los sitios documentados en Ancón (Tabio 1965)— al mismo tiempo que debió estar interrelacionado con los sitios del valle bajo del Chillón,[107] y quizás supeditado a uno de mayor jerarquía como Cerro Culebra. Sin embargo, es evidente también que los pobladores de Playa Grande y los sitios de Ancón estuvieron en contacto frecuente con quienes moraban en el valle de Chancay, contando con la ventaja de ser los lugares más próximos a los valles del norte de la región. Al examinar esta perspectiva y las condiciones de la ruta debemos hacerlo en el contexto histórico de la época, considerando que en la antigüedad el cerro de Pasamayo, conocido también como Cerro de La Arena, contaba con amplias zonas de Lomas (Rostworowski 1981), las cuales no solamente debieron de facilitar el tránsito en este tramo mayormente desértico, sino que ellas mismas debieron ser meta frecuente para la apropiación de ciertos recursos propios de su ecología por parte de los pobladores que habitaban al sur o al norte de las mismas.

La ocupación Lima en el valle del Rimac

El valle del Rimac es el mayor de los tres valles (Chillón, Rimac y Lurín) que integran el complejo agrícola de la comarca de Lima, según ONERN (19XX) este valle disponía en sus sectores bajo y medio bajo de unas 00,000 ha. de tierras agrícolas. Podríamos tener una aproximación a la extensión agrícola que habría alcanzado el valle del Rimac en la época Lima sobre la base de la localización de sus principales asentamientos ur-

banos,[108] cuales son: Maranga, Pucllana, Vista Alegre (Catalina Huanca) y Cajamarquilla.[109] La localización de estos sitios demostraría que además de una notable extensión agrícola en el valle bajo, también se habría ocupado y manejado durante el período buena parte del valle medio bajo.

Al respecto, se ha sostenido que en esta época se habría producido una sustancial ampliación de las tierras bajo cultivo y que la localización de Maranga y Pucllana estaría asociada a dos canales principales que culminarían su trayecto en la cercanía de estos complejos (Patterson y Lanning 1970: 399-400), lo que permitiría suponer que su emplazamiento en el valle pudo también estar relacionado con el manejo y administración de las correspondientes zonas de riego. De otro lado, ya antes Uhle [1910] (1970: 388-389) había planteado la acertada deducción de que las monumentales edificaciones piramidales Lima, no podrían haber sido ejecutadas sino por una población ya densa gracias a una activa agricultura.

Fig. 278. El valle del Rímac con los principales sitios de la época Lima y su asociación con el sistema de canales de irrigación (Canziani).

Efectivamente, si observamos los antiguos planos de Lima e inclusive los correspondientes a la expansión de la ciudad en el valle del Rimac durante las primeras décadas del siglo XX (Gunter 1983), se puede constatar que el canal principal llamado Río Huatica permitía irrigar una importante porción de la margen izquierda (sur) del valle bajo, constituyendo posiblemente en aquella época el canal con el curso más alto en este sector antes de que se emprendiera la construcción del gran canal llamado Río Surco, aparentemente más tardío. El canal de Huatica debió tener su bocatoma en el río Rímac, a la altura de lo que es hoy el distrito de El Agustino, para luego atravesar el centro histórico de la ciudad, y los actuales distritos de La Victoria, Lince, San Isidro y Miraflores. El curso del canal de Huatica debió tener su trayecto final al oeste de la Huaca Pucllana y se puede suponer que desaguaba sus excedentes al mar en lo que hoy es la Bajada Balta de Miraflores,

con un trayecto total de más de 10 km desde su bocatoma. Es interesante notar que el curso del canal de Huatica bordeaba también el flanco oeste de las Huacas de Limatambo, totalmente destruidas entre los años 30 y 40,[110] y que estaban ubicadas en Lince donde hoy se encuentra la Gran Unidad Escolar Melitón Carbajal, y que si bien presentaban estructuras tardías de adobones y en sus secciones inferiores muros de adobes rectangulares (Tello 1999: 77-79), por su especial emplazamiento bien pudo haber tenido edificaciones tempranas asociadas al desarrollo y manejo del canal de Huatica durante la época Lima.

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