Ciudad y Territorio de los Andes

nista a una formación social que conocemos como Lima o Maranga.

El impulso que alcanza el urbanismo en esta época y los patrones de asentamiento, permiten algunas inferencias que señalarían una importante expansión de los sistemas de irrigación, que interesan mayormente los sectores medios y bajos de los valles, proporcionando una amplia extensión de tierras agrícolas como base del desarrollo económico. Unido a la elevación de la capacidad de producción agraria, se habría dado una mayor apropiación de los ricos recursos marítimos presentes en el litoral de la Costa Central. Adicionalmente, la producción manufacturera habría compartido con otras regiones de los Andes Centrales una sustantiva elevación de nivel.

Si bien los estudios desarrollados en la Costa Central por lo general no se condicen -en cuanto a número y nivel de profundidad- con la importancia de los sitios arqueológicos correspondientes a este período, intentaremos reseñar la información disponible para presentar un cuadro que ilustre someramente el proceso que en ella se desarrollaba y nos permita establecer las conexiones comparativas del caso con las regiones al norte y al sur de la comarca de Lima.

Desde las primeras informaciones arqueológicas acerca de este período (Middendorf [1874] 1973, Uhle [1903] 2003, [1910] 1970 a las que le siguieron otras posteriores (Jijón y Caamaño 1949, Stumer 1954, Patterson y Lanning 1964, 1969, Patterson 1966) aflora una realidad compleja en la que se advierte ciertas diferenciaciones entre valle y valle o entre grupos de valles. Si bien estas diferenciaciones han sido advertidas casi exclusivamente con relación a los rasgos estilísticos de la cerámica y sus respectivas fases, podremos constatar más adelante que estas variaciones son también extensivas al ordenamiento de los asentamientos de aparente carácter urbano y a las propias características de la arquitectura monumental que se desarrolla en ellos. Estas diferenciaciones urbanísticas y arquitectónicas no solamente son evidentes entre valle y valle, sino inclusive entre sitios de un mismo valle. Sin embargo, dado lo limitado de la información disponible, no estamos en grado de conocer si estas variaciones son fruto de diferencias funcionales o

si también son producto de aspectos temporales. La interpretación de esta interesante problemática, con información relativamente dispersa y ante la ausencia de estudios que presenten con cierta profundidad un marco general de la situación, es sumamente difícil y hace extrañar la cantidad y consistencia de los estudios disponibles para la Costa Norte. Esto es especialmente cierto cuando se trata de abordar la problemática relativa a las características que habría asumido el posible desarrollo de una entidad estatal Lima en la Costa

Central.[102]

Entre los sitios más importantes del período destacan Cerro Trinidad en el valle bajo de Chancay, testimoniando que el desarrollo de la sociedad Lima también interesó algunos de los valles inmediatamente al norte de Lima; Cerro Culebra en el valle bajo del Chillón; Maranga y Pucllana en el valle bajo del Rimac, y

Cajamarquilla y Vista Alegre (o Catalina Huanca) en la parte media del mismo; así como

Pachacamac en el valle bajo del Lurín.

Cerro Trinidad y otros sitios Lima en Chancay

Este sitio fue investigado por Uhle [1910] 1970 cuando la construcción de la vía férrea hacia el puerto de Chancay, ubicado unos 500 m. al oeste, puso al descubierto en 1904 un conjunto de restos arqueológicos en las faldas del cerro Trinidad. Entre estos restos Uhle identificó una zona, el sitio “E”, con materiales tempranos correspondientes al período, asociados a los estilos cerámicos conocidos como “Blanco sobre Rojo” e

Interlooking” o Playa Grande, caracterizado este último por presentar motivos decorativos con un tratamiento geométrico semejante al del arte textil, basados en diseños entrelazados de peces o serpientes. Entre las estructuras excavadas por Uhle, un hallazgo relevante fue el de un gran muro hecho con terrones y pequeños adobes modelados a mano, cuyo paramento presentaba una pintura mural con el clásico motivo de los peces entrelazados, similar a los diseños propios de la decoración cerámica, y en cuya ejecución se había utilizado pintura blanca, roja, negra y amarilla (ibid.).

Fig. 273. Cerro Trinidad. Fotografía aérea del Servicio Aerofotográfico Nacional en la que aún se aprecia, además del gran recinto cuadrangular, una serie de complejos cercados, plataformas y montículos organizados a lo largo de un eje norte sur (Kosok 1965: 232, fig. 16).

Posteriormente el sitio fue excavado por Willey (1943) confirmando en todos los pozos de excavación la filiación cultural temprana del sitio “E” y comprobando la ocupación relativamente densa del área. Las estructuras registradas en algunos pozos evidenciaban la presencia de superposiciones de pisos y de muros hechos de piedra rústica y otros construidos en doble hilera con pequeños adobes “odontiformes” o “hemiesféricos” propios del período Lima, así como uno realizado con una suerte de tapia de barro amasado de 85 cm de espesor (ibid: 134, fig. 2). En un caso, dos pozos de excavación intervinieron un montículo de planta rectangular de 25 x 18 m revelando que correspondía a una plataforma piramidal realizada mediante un relleno constructivo también de adobes pequeños. En algunos casos se registran capas con acumulaciones de piedras colocadas en la base de las estructuras, lo que permite suponer que fueron empleadas como cimentaciones de los muros, como base de los pisos de barro y, como veremos más adelante, de los sucesivos rellenos constructivos de adobe en la construcción de ciertas plataformas.

Fig. 274. Cerro Trinidad. Estructuras de adobe con evidencias de pintura mural, representando el clásico motivo Lima de las serpientes entrelazadas (Bonavia 1990: fig. 329).

Sobre la base de estos datos y de la posterior interpretación de Willey (1953: 406), donde sostiene que Cerro Trinidad constituiría un asentamiento aglutinado con estructuras concentradas en la falda oeste del cerro, ocupando un área de unos 200 por 300 m. (unas 6 Ha), se puede suponer que Cerro Trinidad no solamente concentró un importante número de población, sino que también contó con una arquitectura pública de cierta relevancia, manifiesta en la presencia de plataformas y montículos piramidales (Lanning 1967: 119, foto 3). Estructuras que en algunos casos evidenciaron tener paramentos especialmente acabados con pintura mural, como la hallada por Uhle. El conjunto de estos datos podrían señalarnos a Cerro Trinidad como uno de los principales centros urbano ceremoniales de la época Lima en el valle de Chancay. Lamentablemente no es posible ir mas allá de estos datos y no contamos con otros elementos que nos aproximen a la posible conformación del sitio y sus características, ya que las excavaciones conducidas en él resienten haber sido realizadas en una época en la que el interés arqueológico se focalizaba en la búsqueda de secuencias culturales, sobre la base del examen estratigráfico de la cerámica y la variación de sus atributos estilísticos y, por lo tanto, era relativamente escasa la atención que se prestaba al examen del asentamiento y su arquitectura. [103]

Sin embargo, Kosok (1965: fig. 16) publica una foto de los años 40 del Servicio Aerofotográfico Nacional de Cerro Trinidad, cuando aún la antigua Panamericana norte pasaba al oeste del sitio. En esta fotografía aérea se aprecia el gran recinto cuadrangular, que aún hoy se conserva, construido en las faldas al sur del cerro; mientras que hacia el sur en un sector ahora intensamente urbanizado, se distinguen una serie de plataformas y montículos organizados a lo largo de un eje norte sur. Si bien desdibujados por la erosión, se observa claramente entre estos la presencia de por lo menos tres complejos cercados por murallas, los que incorporaban en su interior importantes edificaciones con plataformas, además de otros muros que subdividían los complejos en sectores y recintos menores.

Como se verá más adelante, la conformación que presentan estos complejos se advierte bastante similar a la que luce el complejo principal de Cerro Culebra en el valle bajo del Chillón. La extensión de este sector del asentamiento de Cerro Trinidad, así como la traza general y densidad de sus edificaciones expresaría la notoria calidad urbana de este centro de época Lima. Se puede

también apreciar que para la localización del asentamiento se aprovechó el límite de un tablazo desértico, orillado por los campos del valle bajo que se despliegan en un nivel ligeramente inferior, lo que otorgaba al asentamiento control visual sobre la zona agrícola y el litoral marino al oeste.

En Chancay otro sitio de importancia de la época Lima, e inclusive algo más temprano, parece haber sido Baños de Boza, en el extremo sur del valle bajo a unos 7 km del mar. El sitio se localiza al pie de la falda norte del cerro Pasamayo, en los márgenes del piso del valle, donde el afloramiento de aguas subterráneas genera totorales y pozas de agua que en los años 40 estuvieron en boga como baños de aguas minerales, dando lugar al nombre del sitio. En el área próxima a los humedales se presentaban una serie de montículos bajos de apariencia arenosa, donde se registraron evidencias de ocupación correspondientes al período (Willey 1943).

Excavaciones realizadas en el mayor de estos montículos revelaron muros hechos con adobes pequeños similares a los registrados en Cerro Trinidad, es decir, con los adobes dispuestos con mortero de barro en hiladas simples o dobles, y colocados con la parte plana de la base hacia abajo. La excavación conducida en la cima de este montículo, además de la existencia de estructuras con muros de adobes que evidenciaban un trazo ortogonal, revelaron que la edificación correspondía a una plataforma constituida por rellenos constructivos también de adobes pequeños. En la base de estos rellenos masivos de adobe se habían dispuesto capas de piedras que habrían operado como basamento de este tipo de construcción.

Es relevante destacar que de la descripción de la excavación realizada por Willey en esta plataforma, se desprende claramente la existencia de una serie de superposiciones arquitectónicas, donde se suceden en dos niveles distintos capas de piedras empleadas como niveles de cimentación de cada evento de relleno; seguidos en cada caso por los rellenos constructivos de adobe de la plataforma; a los que les siguen pisos y estructuras con muros de adobe, que aparentemente fueron también rellenados en una secuencia que habría conducido a la sucesiva elevación del nivel de la plataforma (ibid: 185-186).

En base a estos datos es posible suponer que Baños de Boza representaría un sitio de menor jerarquía con relación a Cerro Trinidad, ubicado unos 9 km al noroeste. Sin embargo la existencia de estructuras que parecen haber correspondido a edificios públicos y su ubicación algo más temprana en la secuencia cronológica que comparten ambos sitios, podrían proporcionar elementos de especial interés para conocer la dinámica propia de los procesos que se verificaron en el valle de Chancay durante la época.

La ocupación Lima en el valle del Chillón

Entre los múltiples sitios correspondientes a la ocupación Lima del valle del Chillón como del litoral al norte de este, destacan algunos que podrían haber estado adscritos a una aparente condición urbana. Este tipo de asentamientos se localiza preferentemente en el valle bajo y en la margen derecha del Chillón, como es el caso de Cerro Culebra, La Uva y Copacabana. La ubicación de estos importantes sitios en los márgenes de las tierras de cultivo y a lo largo del curso de los principales canales de irrigación, permitiría suponer que estuvieron asociados al desarrollo de la producción agrícola en este sector del valle y a la administración del correspondiente sistema de riego. Otros sitios menores que se encuentran asociados a las tierras del valle bajo como Media Luna (Quilter 1986), o inclusive un sitio principal como Cerro Culebra, pudieron también estar ligados a la explotación complementaria de los recursos del litoral marino relativamente próximo a su emplazamiento. De otro lado, resulta evidente que sitios de rango intermedio como Playa Grande, en el actual balneario de Santa Rosa, y los sitios de Ancón, localizados en zonas desérticas y bastante alejados de las áreas agrícolas, se relacionan con un sector del litoral cuya diversidad de zonas ecológicas favorecía la pesca y el marisqueo, dis-

Fig. 275. Mapa de la zona del litoral de Ancón y valle bajo del Chillón, con los stios arqueológicos del período Lima (redibujado de Paredes 2000: fig. 1).

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