Ciudad y Territorio de los Andes

En todo caso, otros espacios sobre las plataformas inferiores del volumen escalonado de la pirámide y sobre su propia cima, podrían haber cubierto parcialmente y de manera mucho más restringida y reservada estas funciones. En este sentido, las excavaciones de Haas (1985) en el nivel de la primera plataforma expusieron allí la presencia de un espacio, a manera de patio al que se accedía desde el suroeste mediante la rampa principal, y que presentaba en el otro extremo, al noreste, una columnata que se desarrollaba sobre dos plataformas bajas escalonadas, con rampas centrales (Shimada 1994: fig. 7.15). Que se trataba de espacios de especial representatividad, podría deducirse por la presencia de pintura mural, la que decoraba los paramentos de las plataformas sobre las que debió levantarse una estructura techada. Esta estructura sirvió, a su vez, de obligada antesala que se debía trasponer para proseguir desde allí, mediante el arranque de un nuevo tramo de rampa, el ascenso hacia la segunda terraza y luego hacia la cima de la pirámide.

Fig. 259. Pampa Grande. Plano de las estructuras sobre la primera plataforma de la Huaca Fortaleza (Redibujado de Hass en Shimada 1994: fig: 7.15).

En este último nivel, las excavaciones en la plataforma más elevada de la pirámide, revelaron el desarrollo de un amplio espacio, a modo de plaza elevada, y al sur de esta la presencia de una edificación alargada, compuesta por una serie de aposentos dispuestos en hilera (Shimada 1994: fig. 7.16) que Hass supone pudo cumplir la función de un complejo de carácter palaciego, dada su localización emblemática y la presencia en su frontis de pintura mural, formando un friso representando felinos, así como por el hallazgo de una serie de ofrendas depositadas en lugares significativos de la edificación.

Fig. 260. Pampa Grande. Plano de las edificaciones palaciegas sobre la cima de la Huaca Fortaleza (Redibujado de Hass en Shimada 1994: fig: 7.16).

En cuanto a las características constructivas de la pirámide, se puede sostener en términos generales que estas están afiliadas a las tecnologías constructivas empleadas tradicionalmente por los moche para la edificación monumental de plataformas y volúmenes piramidales. La construcción fue realizada utilizando adobes paralelepípedos rectangulares, algunos de los cuales exhiben marcas. La mayor parte de los volúmenes de la pirámide fueron construidos masivamente con adobes, mediante la disposición de estos en bloques constructivos compactos (Canziani 1989: 173174). Mientras tanto, el empleo de la técnica constructiva de cámaras de relleno[97](Hass 1985; Shimada y Shimada 1981; Shimada 1994), estaría restringido a las últimas fases constructivas de la pirámide, es decir se limitaría a los niveles superiores de las plataformas, superpuestos a los volúmenes construidos masivamente con adobes.

En cuanto a los aspectos innovadores que exhibe Pampa Grande, es de gran relevancia la presencia de complejos asociados al manejo de estructuras de almacenamiento y depósito Anders (1977, 1981). Este nuevo tipo de complejos en el seno de la entidad urbana, estarían anticipando la creciente importancia que adquirirán los sistemas de redistribución en las formaciones estatales más tardías. Tanto la localización preeminente de algunos de estos complejos arquitectónicos, donde se privilegia su asociación directa con los recintos y pirámides principales, como su elaborado modelo de organización espacial y esmerada construcción, permiten inferir que estos sistemas redistributivos fueron institucionalizados y formaron parte de la política implementada por la organización estatal, en cuanto debieron constituir uno de los puntales principales para la afirmación y ejercicio del poder de la elite urbana. En este sentido, la especial localización de algunos de estos complejos de almacenamiento (U-26, 27, 28) —próxima al acceso

Fig. 258b. Pampa Grande.

Vista de la esquina oeste de

la Huaca Fortaleza, en la

que se aprecia su edificación

masiva

con

adobes

(

Canziani

1989).

principal del recinto mayor y en directa relación con la rampa que asciende hacia la pirámide— manifiesta que desempeñaban un rol especial en la articulación de las actividades que se desarrollaban en el recinto, y entre estas con las que tenían lugar en los niveles elevados de la pirámide.

Un primer tipo de estos complejos de almacenamiento (U-26, 27 y 28), se caracteriza por desarrollarse dentro de una unidad cercada por muros y estar compuestos por un gran patio; en uno de cuyos lados se ubica una plataforma con rampa y columnatas, evidenciando que fueron edificios techados; mientras que del otro extremo del patio se localiza una estructura con una hilera ordenada de 5 a 7 cubículos de depósito, con una regular capacidad total de almacenamiento (115, 235 y 132 m.3 respectivamente) (Anders 1981: 399-400). Esta especial configuración sugiere la presencia de funcionarios de cierto rango, ubicados en una posición prominente sobre las plataformas techadas, supervisando o administrando el movimiento de los bienes almacenados en los depósitos por parte del personal dependiente.

Significativamente, estos tres complejos de almacenamiento se localizan a ambos lados del tramo final de la gran rampa que desciende de la pirámide principal y en proximidad del acceso central del gran recinto, lo que revela su obvia relación con las actividades destacadas que en esta se desarrollaban. Si a esto agregamos las dimensiones relativamente contenidas y el número reducido de cubículos que las componen, se puede Fig. 261. Pampa Grande. Plano de los complejos de depósito U- suponer justificadamente que estas estructuras 26, 27 y 28 (Redibujado de Anders 1981: 399-400). debieron de estar destinadas al almacenamiento

de bienes de prestigio o de carácter suntuario, posiblemente relacionadas con actividades rituales o destinadas a su consumo ceremonial, aun cuando se puede contemplar también un manejo redistributivo de estos bienes, en el marco de las relaciones de reciprocidad asimétrica establecidos por la elite dominante para afianzar la estructura de poder impuesta a la población del valle y de la propia ciudad.

Un segundo tipo de complejos de almacenamiento (U-25, 29, 30) se caracteriza siempre por estar enmarcado dentro de un recinto, pero en este caso los cubículos de depósito están dispuestos simétricamente en doble hilera y está ausente la presencia de la plataforma con columnata y rampa. Estos presentan una mayor cantidad de cubículos (24, 20 y 30 respectivamente) y destacan por su notable capacidad total de almacena-

Fig. 262. Pampa Grande. Plano de los complejos de depósito U-25, 29 y 30 (Redibujado de Anders 1981: 395-396).

miento (1,344, 570 y 487 m3) (Anders 1981: 395396). De estos complejos, dos se encuentran dentro de los recintos mayores, U-25 al sur del recinto de la Huaca 2; y U-29 dentro del recinto principal y al pie de la esquina oeste de la base de la pirámide de la Huaca Fortaleza; mientras que U30 se localiza unos 700 m al sur de la pirámide principal sobre una plataforma escalonada. Este último edificio, no obstante su aparente lejanía con relación al núcleo central del asentamiento, sintomáticamente se emplaza a lo largo del eje principal de la ciudad y fue construido también con adobe, revelando así su carácter de obra pública dentro del centro urbano, y su relación aparente con los sistemas de acumulación y redistribución implementados por la elite urbana.

Un tercer y último tipo de estructuras de almacenamiento (U-32, 51) (Anders 1975: 52), se caracteriza más bien por localizarse en zonas estratégicas de los barrios con unidades de carácter residencial y de producción manufacturera. Estos depósitos presentan un número limitado de cubículos (5 y 3 respectivamente) y una capacidad variable de almacenamiento (153 y 27 m3). Estos depósitos fueron los únicos en los que los arqueólogos hallaron algún indicio de su posible contenido, con la presencia de maíz y frijol (Anders 1975, 1981). Estas evidencias y el tipo de contexto urbano asociado a estas estructuras, permite inferir una posible función destinada al almacenamiento de productos alimenticios para el abastecimiento de los pobladores de estos barrios, aún cuando no se puede excluir que algunos de estos estuvieran destinados también a almacenar materias primas o productos relacionados con la actividad de los talleres. Sin embargo el que fueran construidos con adobe y que en algunos casos, como U-51, se inscribieran dentro de una unidad que presenta plataformas escalonadas con rampas y estrados, permitiría suponer que su manejo correspondía a personajes en una posición prominente de control y administración dentro de estos barrios, quizás en cuanto funcionarios del aparato centralizado de la entidad estatal (Shimada 1994: fig. 7.18).

Fig. 263. Pampa Grande. Estructura de depósito U-51 adscrita a un barrio con unidades residenciales (Redibujado de Anders 1981).

A este propósito, es importante destacar que en Pampa Grande todos los complejos y estructuras principales fueron construidos con adobe. Este es el caso de los recintos principales A y B, las plataformas piramidales, los complejos político administrativos, los depósitos y las posibles estructuras residenciales de la elite gobernante; a diferencia de las estructuras de los barrios ocupados por los sectores populares o, inclusive, de ciertas unidades residenciales de segundo o tercer orden,[98] cuyos muros generalmente están construidos con mampostería de piedra y quincha. Esta marcada diferenciación estaría evidenciando una selección discriminatoria, tanto de los materiales como de las técnicas constructivas a emplearse en las construcciones que formaron parte de las obras públicas realizadas por la entidad estatal.

Dada su gran extensión y la densidad de estructuras urbanas, Pampa Grande debió albergar una notable población. Esta habría estado compuesta mayormente por especialistas dedicados a la textilería, cerámica, metalurgia, la confección de abalorios de conchas e inclusive de la elaboración a gran escala de chicha. De esto dan testimonio las consistentes evidencias de talleres dedicados a la elaboración de estos productos (ibid: 191216). Algunas de estas estructuras de producción especializada, configuran típicas viviendas taller, como es el caso de la unidad 38 en el sector H (ibid: 169-171, fig. 7.30), a la que se llega desde una plaza circulando por un largo pasaje que termina en su único y estrecho acceso. Una vez traspuesto el acceso, se ingresa a un área irregular que debió operar como patio, asociada a la cual se encuentra un espacio que contiene banquetas, como si se tratara de un espacio destinado a las relaciones públicas y quizás a la supervisión del acarreo y transporte de los productos con el ingreso de llamas al patio. Un corredor central, que parte desde esta área de ingreso, divide todo el conjunto en dos, permitiendo la circulación a lo largo de los cuartos y recintos que se ordenan a ambos lados del corredor. Las excavaciones arqueológicas realizadas en estos espacios permiten reconstruir el tipo de función y las actividades que en ellos se realizaron, como es la preparación y fermentación de chicha, el almacenamiento,[99] la elaboración y consumo de alimentos, así como la disposición de cuartos destinados a la vida familiar (Shimada y Shimada 1981).

Se puede percibir que estos barrios o sectores estuvieron articulados entre sí mediante calles, pasajes e inclusive senderos que aprovecharon el curso de las escorrentías que atraviesan la ciudad. Estas vías parten o confluyen en algunas áreas amplias y abiertas, a modo de plazas, que debieron configurar espacios públicos para la interrelación de los habitantes de las distintas unidades y complejos, como de los distintos barrios y sectores de la ciudad.

Fig. 264. Pampa Grande. Plano del Sector H (Shimada

1994: fig: 7.17).

Fig. 265. Pampa Grande. Plano del Conjunto 38 del Sector H (Shimada 1994: fig:

7.30).

Finalmente, se puede apreciar claramente que el ordenamiento urbano general muestra la inexistencia de una planificación rígida y global del asentamiento, aún cuando se manifiesta la existencia de una planificación sectorial, con mayor énfasis en los principales recintos que conformaron el núcleo ceremonial y político administrativo de la ciudad, alrededor del cual se aglutinan los demás sectores un tanto desordenadamente, como posible fruto de la adaptación a la topografía del lugar y del sucesivo crecimiento de la ciudad, por agregación, de los diferentes conjuntos y sectores habitacionales y productivos.

Galindo

Durante las fase finales del sitio de Moche, que conducirán a su progresivo abandono, habría surgido Galindo, un asentamiento emblemático del urbanismo del período Moche V en la región sureña de los dominios moche. El sitio se ubica en la margen derecha del valle de Moche, a poco más de 20 km del litoral, localizándose por encima del canal principal que limita las tierras de cultivo, sobre las laderas eriazas que se desarrollan al oeste del cerro Galindo, que forman un

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