Ciudad y Territorio de los Andes

Fig. 255. San José de Moro. Maqueta arquitectónica de arcilla no cocida (Castillo 2001: fig. 8).

sidad de apuntalar el edificio social moche, seriamente afectado por una crisis que comprometía sus propios cimientos.

Por otra parte, el análisis de los patrones de asentamiento durante el período Moche tardío en los valles de Jequetepeque y Zaña, estaría señalando una inusitada presencia de asentamientos protegidos por fortificaciones o, en todo caso, muy próximos a reductos fortificados en la cima de una serie de cerros. Entre estos destacan Cerro Chepén y Cerro Cañoncillo en el valle de Jequetepeque y Cerro Corvacho en el de Zaña (Dillehay 2001: figs. 1 y 2). De otro lado, los posibles sitios de carácter urbano no presentarían una ocupación continua y en ellos no se registraría una mayor inversión en la construcción de ar-

quitectura pública prominente, tal como la que se aprecia en otros valles con ocupación Moche V. Esta novedosa información permitiría suponer que en ciertos valles de la costa norte, durante el Moche tardío, no sería factible asumir la presencia de entidades políticas centralizadas, con base en asentamientos urbanos del tipo ciudad y en una posición de dominio sobre un ordenamiento jerárquico de asentamientos de menor nivel. Más bien podría ser factible suponer una organización social fragmentada, derivada de la inexistencia de una autoridad estatal que permitiera regular las contradicciones y conflictos por el acceso y apropiación de recursos de vital importancia, como las tierras de cultivo y las aguas de regadío (Dillehay 2001; Castillo 2004).

La profundización de este tipo de estudios es de sumo interés ya que nos aproxima a la naturaleza de los posibles conflictos que se procesaron en un período de crisis y de cambios profundos, como fue la etapa final de la sociedad moche. En este contexto, pudieron exacerbarse las contradicciones entre “ciudad y campo” —vale decir, entre las elites de base urbana y las comunidades campesinas de base aldeana— como también los conflictos de intereses entre facciones de la propia elite Moche por conservar o legitimar su poder, en un momento histórico que sabemos derivaría finalmente en la debacle y colapso de su vieja estructura de poder (Dillehay 2001: 274-278).

Las transformaciones del modelo de asentamiento durante la fase Moche V

La crisis que afectó a la sociedad moche durante su fase V, que como hemos visto es claramente manifiesto en las esferas de la superestructura, también se percibe en el ámbito territorial y en las notables modificaciones que se verifican en el modelo de asentamiento, especialmente con el abandono de los antiguos centros urbano teocráticos y con el paralelo surgimiento de nuevos modelos de ordenamiento urbano, que se aprecian en importantes centros como Pampa Grande en Lambayeque y Galindo en el valle de Moche (Canziani 1989: 169-171).

Durante esta época es patente el ocaso de la ciudad de Moche dominada por las Huacas del Sol y la Luna. Los edificios monumentales son abandonados progresivamente, al igual que las estructuras públicas y habitacionales que conformaban los barrios urbanos. Las ocupaciones posteriores del sitio están referidas mayormente a evidencias de enterramientos tardíos, para los que posiblemente se elige este lugar por el áurea sagrada que debió perdurar entre las comunidades del valle.

Otro dato sintomático está dado por el contemporáneo abandono de la ocupación de los valles al sur de Moche, como son el de Virú, Santa, y Nepeña, en los cuales se había verificado una consistente presencia Moche asociada a las fase III y IV, y donde se habían desarrollado importantes modificaciones territoriales, con la imposición de un modelo de asentamiento presidido por la instalación de importantes centros provinciales. Los escasos vestigios que se encuentran en estos valles correspondientes al Moche V, mayormente asociadas a ofrendas funerarias, parecen más bien piezas de intercambio. movilizadas en la intensa articulación interregional generada por el fenómeno Wari.

Tanto en el caso de Galindo en el valle de Moche, como en el de Pampa Grande en el de Lambayeque, se puede apreciar luna clara tendencia a establecer los principales asentamientos Moche tardío en el cuello de sus respectivos valles. Esta localización podría estar significando tanto la búsqueda de emplazamientos más protegidos y, por lo tanto mejores condiciones de defensa; como también de una ubicación estratégica para un control más estrecho de las bocatomas y los sistemas de irrigación de los valles; sin excluir las posibles ventajas de esta localización al tener un acceso más directo para el tráfico de intercambio —que se intensifica con creces durante el Horizonte Medio— con las poblaciones altoandinas de estas regiones.

En cuanto al nuevo modelo de ordenamiento urbano, los sitios de esta época manifiestan una acentuada zonificación de las distintas áreas que integran el espacio urbano. Se aprecia así una marcada diferenciación funcional entre los sectores urbanos donde se concentran las estructuras ceremoniales y político administrativas, de aquellos destinados a albergar las estructuras productivas y habitacionales. Una característica saltante de los asentamientos urbanos del período es la existencia de grandes recintos rectangulares en los que se inscriben los espacios y estructuras de carácter ceremonial y político administrativas; así mismo, la presencia de una notable población organizada por sectores o barrios, en los cuales además de las unidades habitacionales se encuentran talleres que resuelven el desarrollo de una serie de actividades especializadas. Además, algunos centros urbanos de primer nivel que corresponden al nivel de ciudad —como Pampa Grande y Galindo— manifiestan de manera tangible la existencia de algunos servicios urbanos, como son el trazado de calles y pasajes para la circulación urbana, y la presencia de almacenes y depósitos; mientras que otros servicios pueden ser inferidos a partir de las evidencias, como es el caso del abastecimiento de agua y de las subsistencias, al igual que la provisión de insumos para las manufacturas urbanas que se desarrollaban en estas ciudades, así como la redistribución de determinados bienes entre la población residente en la urbe e, inclusive, la posible recolección y disposición de la basura.[93]

Otro importante aspecto cualitativo, que se manifiesta en la morfología de algunos de los centros urbanos Moche V, es el redimensionamiento de los montículos piramidales cuyas majestuosas moles anteriormente dominaban el espacio urbano. Este rasgo es notorio en el examen comparativo entre la ciudad de las Huacas del Sol y la Luna y Galindo. Sin embargo, en un trabajo anterior advertíamos que este no era el caso de Pampa Grande, donde las dimensiones de la pirámide principal, siguieron siendo significativamente colosales. Pero aún en este caso la configuración de la pirámide es distinta, ya que se encuentra inscrita dentro de un gran recinto que comprende un conjunto de estructuras de carácter público (Canziani 1989: 170).

La persistencia en Pampa Grande del peculiar énfasis en la construcción piramidal de dimensiones monumentales, podría explicarse en la necesidad de magnificar el poder político de las clase urbanas, con una edificación emblemática que lo representara de forma espectacular hacia la población, tanto del valle como del propio centro urbano. De otro lado, considerando que las construcciones piramidales constituyeron la sede tradicional de las principales actividades ceremoniales, no sería de descartar que la perpetuación de este tipo de proyectos urbanos estuviera, al mismo tiempo, vinculada con la readecuación por parte de las elites urbanas del aparato religioso y

ceremonial, que hasta ese entonces había sustentado exitosamente el ejercicio del poder del Estado. A este propósito, la perpetuación de las construcciones piramidales en la región de Lambayeque durante los períodos tardíos, podría sugerir que en este proceso de transición este tipo de edificaciones continuaron sirviendo como elementos emblemáticos del poder, sin que por esto hayan necesariamente correspondido a funciones de tipo ceremonial, sino más bien en cuanto soporte de complejos político administrativos o residencias palaciegas de la elite urbana.[94]

Pampa Grande

Este importante sitio se ubica en la margen izquierda y en el vértice del extenso cono aluvial del valle de Lambayeque, a unos 58 km del litoral. Esta ubicación parece haber tomado en cuenta la posición estratégica que este sector presenta para el manejo del sistema hidráulico, ya que en él se encuentran ubicadas las bocatomas de los principales canales de irrigación, como son hasta el día de hoy las que abastecen los canales de Taymi y Collique, dos de los canales principales que integran el extenso sistema intervalles que irriga Lambayeque.

El área de la ciudad, con una extensión cercana a las 250 Ha[95] ocupa una amplia y árida planicie aluvial lateral al valle, que se extiende hasta las faldas del cerro Pampa Grande. En el ordenamiento del sitio destacan grandes recintos amurallados, tanto rectangulares como trapezoidales, que comprenden en su interior diversos tipos de estructuras. Entre estos sobresalen los dos recintos principales (A y B) construidos con murallas de adobe y que conforman los ejes y núcleo central del asentamiento, alojando en su interior a las principales edificaciones de carácter ceremonial y político administrativo, como son la gran Huaca Fortaleza y la Huaca 2, y las demás estructuras anexas a estas.

Fig. 256. Pampa Grande. Plano general de la ciudad (Shimada 1994: fig. 7.1

El recinto principal (A), presenta una planta ligeramente trapezoidal con 600 m de sureste a noroeste y 400 m de noreste a suroeste. La Huaca Fortaleza se emplaza en el sector sur, mientras que su extensa rampa, que se proyecta como eje del recinto principal unos 300 m hacia el noroeste, divide este sector en dos. Los dos grandes sectores resultantes presentan, a su vez, subdivisiones en recintos menores que incluyen complejos con estructuras de almacenamiento y plataformas con columnatas. Por su parte, el recinto B, que mide 430 x 180 m, se encuentra inmediatamente al norte del recinto principal, e igualmente presenta subdivisiones con recintos menores que incluyen la plataforma de la Huaca 2 y una serie de complejos con edificaciones de aparente función pública.

Alrededor de estos dos recintos mayores se aglutinan otros de menores dimensiones, siempre con cercados de planta rectangular o trapezoidal. Estos recintos menores corresponden a complejos de diferente tipo y función y presentan una marcada variación en su ordenamiento y orientación, lo que aparentemente respondió al crecimiento progresivo de la ciudad, y a la necesidad de amoldarse a la topografía de los terrenos disponibles, así como a la presencia de escorrentías aluviales que en su descenso atraviesan la pampa en varías direcciones. Mientras tanto, los denominados “barrios populares”, con su característica aglomeración de unidades habitacionales y productivas, se concentran en la periferia oeste y norte de la ciudad, pero también se encuentran entre los complejos menores e, inclusive, inmediatamente próximos a los recintos principales, como es el caso de los sectores D y H (Shimada 1994: 140145).

Fig. 257. Pampa Grande. Plano del sector central con la Huaca Fortaleza y los complejos asociados (Shimada 1994: fig. 7.3).

Fig. 258. Pampa Grande. Plano y elevaciones de la Huaca Fortaleza (Shimada 1994: fig.

7.7).

La Huaca Fortaleza, la pirámide principal, constituye el más destacado hito visual del asentamiento y se localiza, como acontece en otros sitios Moche, teniendo como telón de fondo la mole imponente y tutelar del Cerro Pampa Grande. La pirámide tiene una planta de unos 250 x 180 m mientras que su cima supera los 30 m de altura. El cuerpo principal, donde alcanza la mayor altura se desarrolla al sur del monumento, mientras que hacia el norte presenta dos terrazas de nivel descendente, conectadas entre sí mediante rampas que permiten el ascenso hasta la cima de la pirámide. Desde el nivel de la primera terraza, al norte, se desarrolla la extensa rampa que desciende al nivel del recinto principal, dividiéndolo en dos mitades.

Si bien el volumen de la pirámide rememora las características de las Huacas de Moche, hay que advertir que su configuración es algo diferente.[96] En primer lugar, no se encuentra enfrentada a una gran plaza, como es el caso de la Huaca de la Luna o en Cao, sino integrada a un enorme recinto con una nutrida presencia de complejos político administrativos, que se ubican al pie de la propia pirámide y ambos lados de la extensa rampa. Ante la notoria ausencia de este amplio espacio público, se podría inferir una mayor restricción en el acceso y participación de la población a los eventos ceremoniales y políticos, asociados a las actividades desarrolladas en la pirámide. A diferencia de lo que debió acontecer en las pirámides del Moche Temprano y Medio de la región sureña, que expresan con sus grandes plazas anexas una vasta convocatoria.

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