Ciudad y Territorio de los Andes

Los montículos y edificaciones menores alineados a ambos flancos del eje central del sitio, aparentemente también tuvieron una función de carácter público y presentan construcciones sobre plataformas bajas, con el característico ordenamiento con un recinto o cámara central con esquinas redondeadas, a veces con dos brazos laterales formando un atrio con planta en “U”, siempre dentro de un esquema de simetría bilateral (Ibid 1989: fig. 6 y 7). Estas edificaciones parecen estar asociadas a otras de aparente carácter residencial y de cierto nivel de status, ya que presentan orientación y características constructivas similares a la arquitectura pública menor. Mientras que otros sectores revelarían una ocupación doméstica de bajo status y se caracterizan porque se concentran aisladamente de la arquitectura pública; sus estructuras son más pequeñas e irregulares; y constructivamente presentan cimientos de piedra que posiblemente servían de base a estructuras de quincha u otros materiales perecederos (Pozorski y Pozorski 1987: 36-38).

En Moxeke se puede advertir un magnífico ordenamiento urbanístico cuya compleja configuración elabora de manera magistral el modelo de planeamiento axial propio de los complejos casmeños de la época, presentando además la singular variante de emplazar a los dos edificios principales a los extremos del eje principal que organiza espacialmente el asentamiento.[20] A su vez, estos dos edificios exhiben una impresionante arquitectura monumental, cuya configuración es radicalmente distinta. En este contrapunto dual, tenemos por una parte una construcción piramidal, cuya configuración formal, acabados y rasgos decorativos podrían estar señalando una función predominantemente política ceremonial; mientras que la especial configuración de la Huaca

A presenta rasgos formales muy especiales, con un denso despliegue de cámaras dispuestas en un intrincado ordenamiento simétrico. A partir de la constatación de esta diversidad arquitectónica, se puede deducir que los respectivos edificios debieron responder a funciones bastante distintas entre sí. Esta diferenciación se pudo manifestar tanto en el ámbito de las actividades ceremoniales desarrolladas en la pirámide de Moxeke y en la Huaca A, o quizás —como se ha sugerido recientemente— pudiera la primera haber concentrado las actividades ceremoniales, mientras la segunda pudiera haber respondido a determinadas funciones de carácter político administrativo, planteándose la posibilidad de que las estructuras de la Huaca A sirvieran para fines de almacenamiento (Pozorski y Pozorski 2000).[21] En todo caso, el planeamiento complejo con ejes de simetría contrapuestos y desarrollo modular que exhibe la Huaca “A”, constituiría uno de los casos más tempranos y extraordinarios de planificación integral en el diseño arquitectónico.

De otro lado las edificaciones públicas de carácter menor, localizadas a lo largo del eje del sitio, podrían estar indicando el desarrollo de actividades segregadas a personajes de menor rango, en cuanto espacios de tratativa o acopio de bienes, y por lo tanto quizás supeditados funcionalmente a las actividades desarrolladas en los edificios públicos de mayor jerarquía (ibid.). De la diferencias morfológicas y funcionales apreciadas en las edificaciones públicas de Moxeke, se puede deducir una organización social compleja y jerarquizada, con la presencia de diferentes estamentos cumpliendo diferentes actividades especializadas. La relevante presencia de una serie de elementos novedosos como los aquí reseñados podrían estar señalando la temprana presencia de una formación de carácter estatal, una de cuyas sedes privilegiadas debió ser evidentemente Moxeke.

Sechín Alto

Fig. 116. Sechín Alto. Foto aérea (Servicio Aerofotográfico Nacional).

Se trata del complejo de mayor envergadura presente en los valles de Casma, cuyo eje principal supera los 1,500 m y está presidido por una monumental pirámide, cuya envergadura la hace la mayor construida en el Perú y América del Sur. Efectivamente, su planta cubre un área de 250 por 300 m con unos 35 m de alto, de lo que resulta un volumen colosal de aproximadamente 1’350,000 m3. Está pirámide, no obstante encontrarse bastante erosionada, muestra claras evidencias de plataformas escalonadas y la sucesión de una serie de atrios dispuestos en forma de “U” en el frontis principal orientado hacia el noreste y a los cuales se debió de acceder mediante amplias escalinatas. Las plataformas que se encuentran en su base muestran paramentos megalíticos construidos con gigantescos bloques de piedra canteada, mientras que las partes altas y el núcleo central están constituidos por estructuras de adobes cónicos que, se presume, podrían corresponder a las fases tempranas de la edificación (Tello 1956: 79-83, Fung y Williams 1977, Pozorski y Pozorski 1987).

Fig. 117. Sechín Alto. Plano general (Pozorski y Pozorski 1987).

En la parte posterior de la pirámide y separada de esta por un corredor, se encuentra una plataforma alargada de planta rectangular (250 x 50 m), sobre la cual se erigieron tres estructuras que revelan también una disposición con planta en “U”. Frente a la pirámide principal se desarrollan, a lo largo del eje central del sitio, un conjunto de plazas que comprenden un área de unos 1,100 m por 400 m de ancho, que se encuentran flanqueadas por montículos menores o delimitadas por plataformas laterales y pequeñas estructuras piramidales que replican o componen configuraciones en forma de “U”. Dentro de las plazas y alineados a lo largo del mismo eje central del complejo, se encuentran las evidencias de por lo menos tres grandes pozos circulares hundidos que van de 50 a 80 m de diámetro (Fung y Williams 1977: 114-116).

Existen otros complejos no menos importantes que sería extenso detallar, y que ilustran tanto la persistencia de los patrones arquitectónicos y urbanísticos de la región de Casma; como también la

Fig. 118. Sechín Alto. Detalle de los rellenos constructivos elaborados con adobes cónicos (Canziani).

Fig. 119. Sechín Alto. Paramentos líticos elaborados con grandes bloques de piedra canteada en el frontis de la pirámide (Canziani).

variabilidad e inusitada riqueza formal que cada uno de estos conjuntos despliega en su planteamiento específico. Este es el caso de TaukachiKonkán, que se ubica en proximidad de Sechín Alto en una quebrada lateral de la margen derecha del río Sechín. Tanto su orientación como el ordenamiento general del conjunto parecen replicar muchas de las características de Sechín Alto. La pirámide principal tiene una estructura escalonada con plataformas laterales más elevadas lo que genera una disposición con atrios en “U” en los distintos niveles. También presenta, como Sechín Alto, una plataforma posterior separada de la principal por un estrecho corredor. Frente a este grupo de estructuras (Taukachi), que aparentemente correspondieron al núcleo de las edificaciones principales del complejo, se encuentran evidencias de plazas y pozos ceremoniales hundidos alineados a lo largo del eje principal del sitio. A semejanza del planteamiento dual de Moxeke, al otro extremo del sitio se encuentra otro núcleo importante de edificaciones (Konkán). Sin embargo se advierten también algunas variantes, como es el caso de esta última agrupación que parece ordenarse siguiendo tanto un eje lateral, paralelo al principal, como otro transversal orientado al sureste, a lo largo del cual se ordena una pirámide secundaria con plataformas dispuestas en “U” y dos pozos ceremoniales que se encuentran frente a esta (Ibid: 116-118).

Fig. 120. Taukachi – Konkán. Plano general (Pozorski y Pozorski 2000).

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Recientes trabajos en el sector de Taukachi, al oeste del complejo, revelan que el montículo mayor estuvo divido en tres secciones: la primera al este habría presentado una plazoleta o gran patio; la segunda con un atrio con columnatas que daban acceso a cámaras con nichos y columnas dispuestas con un planteamiento en “U”, similar al de la Huaca A en Moxeke, mientras que el frontis de estas cámaras hacia la plazoleta también estaba flanqueado por una columnata; finalmente, la tercera sección al oeste con ambientes dispuestos también en “U” alrededor de un espacio central y que presentarían evidencias de acabados menos cuidados y de la preparación de alimentos (Pozorski y Pozorski 2000: fig. 6). [22]

Sechín Bajo presenta una pirámide con el característico escalonamiento de plataformas dispuestas con planta en “U” y con la recurrente orientación 32º noreste, frente a la cual se presenta una extensa plaza y dos pozos ceremoniales. La Cantina presenta una plataforma principal ubicada en el extremo suroeste del complejo, a la cual se le adosa una plataforma baja en la parte posterior; mientras que a lo largo del eje principal orientado 41º hacia el noreste —al igual que Moxeke— se suceden tres plazas cuadrangulares que incrementan sus dimensiones conforme se distancian de la plataforma principal. El complejo tiene la particularidad de encontrase al centro de un gran recinto amurallado que lo circunscribe. Algo

diferente se nos presenta el complejo de Pallka, en la margen izquierda de la parte media del valle de Casma, con una orientación Este -Oeste y una pirámide de planta rectangular con plataformas escalonadas y ascendentes de Este a Oeste en la cual se observan restos de recintos y de patios hundidos; mientras que adosada a la esquina suroeste se halla una plataforma baja en la cual se halla inscrito un pozo ceremonial.

Cerro Blanco y Punkurí en Nepeña

En el valle de Nepeña, unos 30 km al norte del valle de Casma, se encuentran dos notables sitios formativos: Cerro Blanco y Punkurí que se localizan en el llano aluvial del valle medio, que constituye la zona agrícola más extensa e importante del valle. Estos dos sitios, si bien no alcanzan lejanamente las colosales dimensiones de los complejos del valle de Casma, reúnen excepcionales

Fig. 121. Cerro Blanco. Plano general del complejo y ubicación del atrio excavado por Tello (Bishof 1997: fig. 14).

evidencias que permiten enriquecer la apreciación de las sorprendentes características de estos complejos ceremoniales y su arquitectura monumental. Cerro Blanco ocupa un sitial importante en la arqueología peruana ya que fue excavado a inicios de los años 30 por Julio C. Tello y fue posteriormente objeto de estudios y de la atención de otros destacados investigadores. El complejo presenta una planta con forma en “U” orientada hacia el noreste, con unos 200 m de largo y 190 m de ancho, con el cuerpo central ubicado al suroeste. Aparentemente el planteamiento podría haber sido asimétrico, ya que es notable que el brazo del lado sureste tiene mayores dimensiones. Este montículo hoy en día se encuentra separado del resto del complejo por el paso de una carretera y fue en él que se descubrieron casualmente evidencias de estructuras con relieves, lo que posteriormente dio lugar a los trabajos desarrollados por el equipo del Dr. Tello.

Fig. 122. Cerro Blanco. Plano y cortes del atrio lateral (Bischof 1997: fig. 15).

El área excavada, relativamente pequeña con relación a la extensión del sitio corresponde a un pequeño atrio lateral que se abre en dirección a la plaza central del complejo. Lo extraordinario del área expuesta por las excavaciones es que pusieron a la luz un sofisticado arte mural acabado con pintura policroma, que no solamente representaba seres míticos y motivos con el clásico estilo de Chavín, sino que este tratamiento se enmarca en la clara intención de “zoomorfizar” el atrio, mediante la elaborada decoración con relieves de sus elementos arquitectónicos. Con esta finalidad, en el frontis del atrio se dispuso en una posición central una pequeña plataforma baja decorada mediante relieves con los atributos que corresponderían a la mandíbula superior de este ser mítico con rasgos propios de un caimán o lagarto. Los muros centrales y laterales del atrio, de baja altura y con un tratamiento escalonado sirvieron para la representación por ambas caras del rostro del ser, mientras que la cabecera de los muros al igual que los paramentos de los muros posteriores incorporaron motivos referidos a garras, fauces o plumaje, de esta manera la arquitectura del atrio y sus relieves buscó de expresar las fauces y la compleja corporeidad de la divinidad (Bischof 1997).

Para la construcción de los muros se empleó piedra canteada y guijarros unidos con mortero de barro, luego los muros recibieron un enlucido de barro marrón. Las incisiones que delinean los relieves fueron ejecutadas sobre una capa adicional de enlucido, utilizando una técnica de excisión de notable plasticidad muy similar a la que caracteriza a la cerámica de estilo Chavín. Una vez realizadas las incisiones, que revelan una gran destreza y pleno dominio de los temas representados por parte de sus artífices, los relieves fueron pintados de forma policroma con rosado, rojo oscuro, naranja, blanco y negro (Ibid).

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