Ciudad y Territorio de los Andes

Fig. 92. . Layzón. Planta y reconstrucción hipotética (Terada y Onuki 1985).

Kuntur Wasi de 12 m y 8.4 m de alto. En este caso se ha estimado la existencia de unos 32 peldaños, mientras Se ubica en el cerro La Copa, en la cuenca alta del que a ambos lados de la escalinata y al pie de los Jequetepeque, a 2,300 msnm. Si bien las fases más muros laterales que la contienen, se observó la tempranas del sitio corresponderían al Huacaloma existencia de dos canaletas de 35 cm destinadas al Tardío (fase Idolo), aparentemente es en la fase desague de la plataforma (ibid: 203-205). Kuntur Wasi, en la que se construye y da forma a Sobre la plataforma principal se encontraron la arquitectura monumental del templo. Se seña- evidencias de una serie de estructuras. En primer la que la cerámica de esta fase no tiene mayor lugar, la escalinata principal conducía a un sector correlato con la cuenca de Cajamarca sino más flanqueado por dos plataformas bajas, al que le bien con el Cupisnique de Jequetepeque y ciertas seguía un patio hundido cuadrangular de 23.5 x similitudes con Janabarriu de Chavín. Finalmente, 23 m de lado y 1 m de profundidad que presenta en la fase correspondiente al período Layzón se escalinatas en sus 4 lados. Es interesante notar que registraría la destrucción y abandono del sitio un monolito, grabado en su lado frontal con la

(Kato 1994). imagen de la divinidad del jaguar, fue hallado in

El conjunto arquitectónico de Kuntur Wasi situ formando la última grada de una de estas estiene una orientación noreste suroeste y presenta calinatas (ibid: fig. 15), habiéndose detectado en una plataforma superior o principal asentada so- trabajos anteriores, desarrollados en este mismo bre una plataforma inferior. Esta plataforma infe- sector, otros 2 monolitos grabados con un diseño rior de 140 m de frente y 41 m de ancho, presen- semejante, que pudieron haber cumplido una funta un gran muro de contención con al centro, y ción similar como parte de las otras escalinatas en el mismo eje del templo, una escalinata de 11 (Carrión Cachot 1948, Kato 1994: 222-223). Este m de ancho y 6 m de alto, que se supone debió de patio hundido habría presentado lateralmente dos tener unos 20 peldaños. Siguiendo el eje princi- plataformas enfrentadas en un eje transversal al pal, sobre esta primera plataforma se encontraron del templo, sobre las que se observaron evidenvestigios de un patio hundido cuadrangular, cu- cias de patios hundidos menores y vestigios de un yos muros estaban construidos con grandes lajas atrio con pilares en lo que debió ser el frontis de de granito blanco. La plataforma principal ten- una de estas plataformas. Continuando por el eje dría unos 145 m de ancho y 170 m de largo y está del templo, enfrentado al patio hundido y al cencontenida por 3 muros que forman un escalona- tro de la plataforma principal, se encontraba una do de 3.4, 2,9 y 2.1 m de alto respectivamente. plataforma central de 24.5 m de largo y 15.5 de Para ascender a la cima de la plataforma principal ancho. Al lado sureste de esta se encontraba otra se desarrolló una segunda escalinata que tiene el plataforma baja con patios hundidos a ambos lamismo eje y también 11 m de ancho con un largo dos. En el probable caso de que las estructuras

Fig. 93. Kunturwasi. Vista panorámica del sitio y de las terrazas escalonadas sobre las cuales se levanta el templo (Canziani).

Fig. 94. Kunturwasi. Reconstrucción isométrica del edificio de la fase Kunturwasi (Kato 1994).

registradas sobre la plataforma principal hubieran estado dispuestas con un ordenamiento simétrico, se supone que estas tendrían sus equivalentes en el flanco opuesto del eje, de lo que resulta la reconstrucción de un planeamiento general con planta en forma de “U” (ibid: fig. 1).

Por último, es interesante resaltar que a la espalda de la plataforma central y alineado con el eje general del templo, se registró un patio circular hundido de 15.6 m de diámetro y 2.1 m de profundidad, que presentaba escalinatas contrapuestas en este mismo eje. El hallazgo de fragmentos de enlucido con restos de pintura policroma, sugiere que el paramento de este patio circular presentaba este tipo de acabado (ibid: 205-212).

Un hallazgo extraordinario durante las investigaciones desarrolladas en Kuntur Wasi, corresponde a una serie de tumbas asociadas con ofrendas excepcionales de adornos de oro, cerámica, conchas de caracolas de Strombus grabadas, piedras talladas, cuentas de mullu (Spondylus) y de piedras semipreciosas, así como otros objetos de prestigio. Siete de estos enterramientos fueron depositados al emprender la construcción de la plataforma central de la fase Kuntur Wasi, para lo cual se cubrió con una enorme cantidad de rellenos las estructuras de la fase Idolo, que correspondían a los antiguos patio hundido y plataforma central y que sirvieron de especial repositorio para las tumbas. (ibid: 213-220). El rico ajuar funerario que acompaña a 4 de estos entierros —3 hombres y una mujer de edades relativamente avanzadas— permite suponer que se trataría de personajes de alto status, ya sea por su propia condición social o por sus especiales prerrogativas relacionadas con las actividades rituales desarrolladas en el

Fig. 95. Kunturwasi. Elemento escultórico en piedra dispuesto en el eje del templo con representación de ser supranatural (Canziani).

Fig. 96. Kunturwasi. Pectoral de oro hallado como parte del ajuar funerario de personajes de elite enterrados en el templo (fuente ?).

templo.[16] De otro lado, la única tumba que tiene una forma distinta, se registra aislada y al centro de un recinto de una plataforma secundaria, y corresponde a un personaje fornido que presenta una perforación en el cráneo y estaba asociado a un ajuar funerario relativamente sencillo en el cual estaban excluidos los objetos de oro y cerámica. El conjunto de estos elementos, lleva a suponer que esta tumba corresponde a un personaje sacrificado en el marco de un ritual fundacional, que tuvo lugar al iniciar la construcción del nuevo edificio (ibid: 220).

Cerro Blanco

A 1.5 km al noreste de Kuntur Wasi se encuentra el sitio de Cerro Blanco, emplazado a 2,275 msnm también sobre la cima de un cerro que ha sido terraplenada en dirección norte-sur. Las excavaciones registraron la existencia de los restos de una edificación compuesta por 4 plataformas, posiblemente con escalinatas en el frente norte. La ocupación registraría 3 fases correspondientes a las definidas en la cuenca de Cajamarca, es decir Huacaloma Temprano, Huacaloma Tardío y Layzón. Se hallaron también evidencias de tumbas asociadas a ofrendas similares a las observadas en Kuntur Wasi, como vasijas de cerámica y una gran cantidad de cuentas de lapislázuli, turquesa y de conchas de Spondylus, que al parecer hacían parte de collares y pectorales. Entre estos elementos destaca una plaqueta cuadrangular de concha de Spondylus con un rostro tallado con rasgos chavinoides (Onuki y Kato 1988). De este conjunto de evi-

dencias se puede inferir que, también aquí, estos artefactos constituían parte de un excepcional ajuar funerario de personajes de alto status.

El canal de Cumbemayo

Al Oeste de la ciudad de Cajamarca se encuentra una de las más notables evidencias de sistemas tempranos de irrigación: el célebre canal de Cumbemayo. Este tiene su origen en las faldas de los cerros conocidos como Cumbe a una altitud de 3,555 msnm captando las aguas que discurren de estos y que naturalmente fluirían hacia la cuenca del Jequetepeque, es decir hacia la vertiente del Pacífico, de no ser porque esta extraordinaria obra hidráulica las deriva hacia la cuenca de Cajamarca y por ende, hacia la vertiente oriental del Amazonas. El canal tiene un recorrido de 9,100 metros y concluye en unos reservorios al pie del Cerro Santa Apolonia a 2,800 msnm (Petersen 1969).

A lo largo de su desarrollo el canal presenta 3 tramos diferenciados. El primer tramo parte de la toma y es el más impresionante, tiene unos 850 m de longitud y se caracteriza por estar finamente labrado en la roca volcánica que aflora en el sitio. Las dimensiones de la sección del canal van de 35 a 50 cm de ancho y de 30 a 65 cm de profundidad y se desarrolla en gran parte al centro de un andén, con el propósito aparente de hallar la pendiente adecuada o superar zonas accidentadas. Existen zonas con un trazo zigzagueante que parecen responder a la necesidad de aminorar la velocidad del caudal, así como pequeños túneles que perforan grandes rocas que se interponían en el trayecto del canal. Un segundo tramo, de más de 2,600 m va desde el término del canal labrado en la roca y ha sido excavado en la ladera de los cerros, hasta alcanzar el abra de la divisoria continental (3,150 msnm). Mientras que el tercer tramo, con una longitud de 5,650 m desciende desde el abra hasta llegar a un sistema de reservorios.

Fig. 97. Canal de Cumbemayo. Foto de detalle del canal tallado en la roca (Burger 1995: fig. 101).

Además de su importante función, al incrementar el abastecimiento de agua de la cuenca de Cajamarca, el canal de Cumbemayo está asociado a una serie de estructuras de aparente carácter ceremonial, e inclusive las propias paredes del canal presentan relieves labrados, cuyos diseños corresponderían al período Formativo. Se ha sugerido que una serie de sitios de esta época estarían concatenados a lo largo de un eje ritual asociado al trayecto del canal. De esta manera, desde las obras de derivación del Cumbemayo se articularían los conjuntos ceremoniales de Layzón, Hualanga Orco, Agua Tapada y Santa Apolonia, todos ellos con vestigios correspondientes al Formativo (Williams y Pineda 1983).

Los datos disponibles acerca del manejo de los recursos y las formas de organización social, presentes durante esta época en la cuenca de Cajamarca son aún bastante fragmentarios y preliminares. Sin embargo, la presencia de importantes obras hidráulicas como la del canal de Cumbemayo permiten inferir una creciente importancia de la economía agrícola en la región. De otro lado, como indicador del desarrollo desigual que el proceso presenta en los Andes Centrales, en esta región se registra hasta bien entrado el Formativo una importante contribución de la caza del venado en el aprovisionamiento de las subsistencias; mientras que la introducción de la ganadería de camélidos y su consumo alimenticio habría sido un fenómeno relativamente tardío en comparación a lo que acontece más al sur (Seki 1994: 158).[17] De otro lado, el impresionante ajuar funerario asociado a las tumbas halladas en Kuntur Wasi y Cerro Blanco, esta-

rían manifestando un proceso acelerado de diferenciación social que expresaría la presencia de sociedades complejas, promotoras de la magnitud y calidad alcanzadas por la arquitectura monumental en la región.

Sin embargo, no queda muy claro el evento de Layzón, cuando gran parte de los centros ceremoniales son abandonados o sujetos a procesos de destrucción por parte de sus ocupantes. Se puede suponer la disgregación de las elites asociadas con el funcionamiento de los centros ceremoniales y la crisis del sistema religioso que los sustentaba y que permitía la integración de la población, como consecuencia de profundos cambios en el modo de vida, relacionados con la afirmación de una economía agro pecuaria (Seki 1994, Matsumoto 1994). Sin embargo, la ausencia de mayores datos y especialmente de aquellos relacionados con la problemática de la evolución de los patrones de asentamiento —donde se vincule los sitios de aparente función pública, con las características y contextos que presentan los sitios habitacionales contemporáneos— impide una mayor profundidad en el análisis sin arriesgar planteamientos especulativos.

Pacopampa

Se trata de un sitio bastante representativo del Formativo de la sierra nor peruana, unos 200 km al norte de Cajamarca, ubicado en la provincia de Chota. El sitio está emplazado sobre la cima de un cerro a 2,140 msnm y corresponde a una estructura de tipo piramidal conformada por 3 plataformas escalonadas, con el frente principal orientado hacia el Este. Se señala (Silva Santisteban 1985, Rosas y Shady 1970) que ocupa un área de cerca de 600 por 200 m y tendría una serie de rasgos arquitectónicos que lo vinculan con Chavín de Huantar, cual es el caso de la presencia de plazas rectangulares hundidas, escalinatas, canales de drenaje, columnas y cornisas líticas que presentan evidencias de talla, igualmente la presencia de monolitos tallados fue reportada en 1939 por Rafael Larco Hoyle, quien dio las primeras referencias sobre el sitio.

image_pdfimage_print

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: